CÍRCULO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE YUCATÁN A.C.

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Finisterra

Finisterra es el taller de creación literaria del Círculo de Estudios Humanísticos de Yucatán A.C., en esta sección se muestran los trabajos de sus integrantes.

El taller, toma su nombre de un poema del escritor mexicano Carlos Montemayor (Parral, Chihuahua, 1947 – Cd. de México, 2010; ver el poema en la Sección Obsidiana), ese gran poema de Montemayor, en el que hablan voces de Walth Whitman, Fernando Pessoa y Ledo Ivo.

En esta ocasión se presentan los relatos de Emilio Parra y de Zeia.


  

DOS ALMAS.

Por: Adolfo Calderón Sabido

Desde que abrió la puerta supo que fue la decisión correcta. En su mente se desbocaban las dudas. Debiste luchar más, encender la llama de nuevo, escuchaba esa voz que algunos llaman conciencia.

El sol remarca su figura morena, labios gruesos, ojos cafés,  cabello lacio de un negro intenso, colgaba sobre sus hombros un morral color hueso, semblante triste. Supo que abrir la puerta era la decisión correcta. En su mente se desbocan dudas infinitas, abren una lucha constante de ¿la razón, la atadura?contra ¿los sentimientos, la conmiseración? Debiste quedarte, encender la llama, intentarlo, aguantar, vuelve a recordar, pero pudo más la voz insistente, no, no, no.

No te puedes traicionar,se dice para sus adentros.

Su pecho se llena de un aire pesado, doloroso angustiante, que orillaba a regresar a la vida que mataba. Caminó con pasos acelerados, casi corriendo, escapando, avanzando dejando todo atrás, con la certeza de que en algún lugar tendría más futuro que pasado.

Así llega a la plaza central de su pueblo, San José, lugar de caminos pedregosos. Sigue avanzando, deja todo atrás, chozas de paredes de adobe con techumbre de hojas de palma, abundantes flamboyanes con flores rojo-naranjas que rubrican la perfección de la naturaleza.  Sin darse cuenta llega a la sombra de un robusto árbol con ramas inmensas que tocan el cielo azul grisáceo, y cubren el tronco, hasta casi el suelo. 

Escenario perfecto. Con desesperación, introduce la mano derecha en la bolsa hecha con fibra de henequén. Saca una botella de licor. Le retira la tapa, aproxima el frasco a sus labios, paladea el primer trago, lo esparce en sus labios, siente cómo se desplaza el ardiente elixir por su garganta, su cuerpo calmando su sed, sus ansias, sus dudas. Bebe la vida, ingiere la libertad, las horas se ahogan en la botella, con el último trago despide al sol, que en su fuga cambia los colores del cielo, de amarillo a rojinegro que anuncian la noche.

Un olor repentino a perfume jamás sentido, jamás inventado, invade el espacio. El primer rayo de luna atraviesa las hojas de la ceiba, construye el camino donde desciende una aparición de belleza propia de otro mundo. Blancura de piel exquisita, ojos grandes, cabello rojo, largo, largo, largo, batón transparente que deja ver los senos voluptuosos, pezones color rosa, la entrepierna muestra los vellos, no hace falta hablar.

La excitación acrecienta la humedad en la entrepierna, los besos vendrían después. Las miradas clavadas, imposibles de arrancar, la mujer deseada entre todas las mujeres, belleza inimaginable.

Los cuerpos poderosos se encuentran. Querían besar. Manos en los glúteos ajenos, la lengua en los senos sabe exactamente donde tocar. El aroma a hembra se mezcla con el olor a perfume. Querían besar.

Aprieta los pezones, acaricia con la yema de los dedos el resto de los pechos. Lengua en estómago, desciende despacio, hace círculos. Querían besar. Empezó a encorvar su cadera, cuerpos recostados, punta de lengua húmeda, pezón duro, bocas en sexos, respiraciones fuertes, manos acarician vellos rozando apenas, caricias, respiración, jadeos, gemidos perfectos, los labios se besan.

Etéreos alaridos de aparición, gritos de mujer mortal. Orgasmo perfecto, vida por primera vez.

 


Sí,acepto.

Por: Aída López

Ella no lo sabe, pero está a punto de conocer a alguien. Está en su cuarto, el reloj marca las once, la soledad la acompaña esa noche como todas las demás, a pesar de ser viernes y fin de semana. Los dedos ansiosos de Violeta buscan cobijo en algún libro o teclean algún tema de ocio en su celular. Piensa que quizá haya alguna persona que pueda ser su nuevo amigo en el portal virtual, si uno se dispone a buscar con cautela. ¿Qué es lo que una muchacha debería estar haciendo un fin de semana por la noche?, conocer personas, es cierto, pero de verdad y no de ficción.


Ella no lo sabe, pero está a punto de conocer a alguien. La ropa todavía no está en el piso, ni se escuchan gemidos, pero ella está a punto de conocer a alguien de lentes gruesos, con un armazón obscuro decorado, de cara afilada y piel casi transparente. La palabra novelista era lo que más le llamaba la atención en la información personal del perfil y a un lado un nombre, Álvaro. No lo conocía, pero quería conocerlo. Parecía sacado de una película de cine de arte. ¿Qué es lo que una muchacha debería estar haciendo un fin de semana por la noche?, conocer a alguien que pareciera sacado de una película, es cierto, pero de verdad, no de ficción.


Ella no lo sabe, pero está apunto de conocer a alguien. Ella le envió una solicitud de amistad. ¿Aceptaría él su solicitud y sobre todo su amistad? Ella no lo sabe, pero él tiene urgencia de hacerlo, está solo como ella pero no por gusto, los medicamentos a veces lo atrofian, le impiden ser, sin embargo, paradójicamente es cuando más vivo se siente, y puede escribir, es así como ganó el concurso de novela el año pasado. Esa noche él acaricia a su gato en el sofá. Eran las once y media y e lsofá con el gato ya no le parecían suficientes. Ve la solicitud de amistad y analiza el perfil. Ella parecía serena, tenía una paz que quería sentir y sin pensarlo mucho decidió aprovechar la oportunidad que le brindaba la situación en el momento adecuado; le leería poesía. ¿Qué es lo que una muchacha debería estar haciendo un fin de semana por la noche?, escuchando poesía, es cierto, pero de verdad y no de ficción.


Ella no lo sabe, pero está a punto de conocer a alguien. Todavía la mano de Violeta no ha rozado el pelaje del gato, ni Álvaro le ha leído poesía en voz alta, y no hay ropa en el suelo ni se escuchan gemidos. Pero él acepta la amistad e inmediatamente le escribe, le pregunta sobre ella y hablan de libros y de cine. Él escoge a sus autores favoritos  para hablarle de ellos. Ella es graciosa y él encuentra atención y afinidad como hacía mucho tiempo que no sucedía. Álvaro siente que todo cobra sentido cuando la noche los envuelve en una simbiosis de complicidad y es capaz de confesarle lo del hospital por intento de suicidio y sus ganas constantes de desaparecer. Pero ella es graciosa y gentil y lo reconforta. ¿Qué es lo que una muchacha debería estar haciendo un fin de semana por la noche?, escuchando a un alma que le habla, es cierto, pero de verdad, no de ficción.


Ella no lo sabe, él se apresura a preguntarle sobre su edad y la ciudad en la que vive. Ella vive en la misma ciudad y su casa no está demasiado lejos de la de él. Álvaro la invita a un café en su casa, le pide que por favor al siguiente día no falte, que necesita conocer a su nueva musa, escucharla, ver sus manos y sentir su cabello para poder escribir una novela donde Violeta sería la protagonista, ella no es ingenua pero la soledad a veces le sobra y quiere conocer al artista que emana melancolía y le conmueve. Todavía no conoce al gato, él no le ha ofrecido una taza de café y  aún no se lo ha encontrado en la calle para que él la reconociera, y ella lo llame por su nombre. Finalmente le dice que sí, aunque está nerviosa y sus manos sudan mientras teclea que acepta verlo en su casa. Él está ansioso y satisfecho, no le sorprendía que ella dijera que sí. ¿Qué es lo que una muchacha debería estar haciendo un fin de semana por la noche?, ser cautivada por el arte, es cierto, pero de verdad y no de ficción.


Ella no lo sabe, pero arranca el carro y busca la dirección, él le dice que estará en la cafetería "Colombe” esperándola, porque vive a una cuadra. Maneja hacia donde él, muy cerca del café lo ve en el instante que estaciona. Violeta grita su nombre y él la mira.Cuando ella por fin baja, él la toma del brazo y juntos caminan hacia la casa. Al llegar, ella se sienta en el sillón negro de piel, el gato sube y lo acaricia mientras Álvaro le ofrece una taza de café. La tarde fue larga, entrada la noche él le leyó poesía como acostumbraba en cada ritual amoroso, tomó sus manos y olió su cabello. ¿Qué es lo que una muchacha debería estar haciendo un fin de semana por la noche?, ser enamorada por un hombre, es cierto, así, de verdad y no de ficción.


Ella no lo sabe, pero está apunto de conocerlo. Delicadamente la fue despojando de sus prendas, ella permanecía inmóvil, confundida. La ropa en el suelo y él acariciando su cuerpo desnudo, escuchando sus latidos, su pulso. Olió su cuello mientras lo palpaba, lo sentía. Lo rodeó con sus manos formando un anillo. Quería sentirlo más,entonces presionó con mayor intensidad para sentirse parte de ella. Violeta le dijo que se detuviera pero no se detuvo. Ella le gritó que parara, pero él sólo la miraba fijamente mientras presionaba con más fuerza. Luego de unos minutos, el pulso de Violeta se detuvo. A Álvaro le causó placer escuchar cómo el corazón de su víctima dejó de latir, todo fue perfecto. Era lo que necesitaba para escribir su próxima novela.



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