Lechugas y Camelias juntas
Tu puedes producir tu propio alimento vegetal, sano y rico





Actualmente se que muchos de ustedes se abastece de vegetales en las ferias libres o supermercados, y cuando van eligiendo sus productos y metiéndolos en una bolsa, se hacen las siguientes preguntas:

-¿Será sano?
-¿Estará verde o madura?
-¿Por Qué tendrá ese color?
-¿Qué serán esas manchas?
-¿No estará con pesticidas aun?
-¿Estará limpio?
-¿Que sea caro implicará que sea de buena calidad?

Estas preguntas usted se las formula por la preocupación, es algo natural, ocurre generalmente cuando no hemos visto de donde procede lo que comemos, quien y como lo ha manipulado y que cosas se le han puesto para que se vea mejor.

Es por eso que en todo el mundo es cada ves más común el ver a las personas cultivar sus propios vegetales en casa, ya que obtenemos seguridad de lo que comemos y les damos a nuestras familias, además de significar un hermoso hobbie, que ayuda al medioambiente (Ya que usted no usará químicos industriales para sus cultivos), y que tanto niños como adultos pueden practicar aducándose en el proceso y creciendo como personas (De hecho en muchos lugares del mundo como España o Nueva Zelanda se usa esta técnica para tratar a gente con problemas con el alcohol y otros, por su tremendo poder para desestresar y mejorar la calidad de vida en el proceso.


Mi Huerto casero: ¿Qué es lo que gano haciéndolo?




El cultivo de las hortalizas en el hogar se ha extendido de tal forma que ya es extraño tener una parcela de tierra en las casas que esté sin labrar. Grandes beneficios se derivan de este uso, pues los productos que obtenemos son de extraordinaria calidad y nuestros jardines están mucho más aprovechados. Además, gracias al cuidado del huerto, son muchas las personas que han encontrado una magnífica afición para aprovechar el tiempo de ocio.

La creación de huertos particulares se propaga con rapidez. No es para menos, ya que las ventajas que reporta son muy amplias. No cabe duda de que las verduras son una gran fuente de sales minerales, fibras y vitaminas, totalmente imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Por tanto, ¿qué mejor que tenerlas en nuestra propia casa?

Otra ventaja es la mínima merma de propiedades de las hortalizas recién cortadas, a diferencia de las que se comercializan, que llevan cosechadas mucho más tiempo y se han desprendido ya de buena parte de sus nutrientes, nosotros cosecharemos y serviremos el mismo día, llenando de frescura nuestra mesa. A esto se suma el sabor, que evidentemente no es comparable entre unas y otras. El ahorro económico es otro aliciente, además de la sana y saludable tarea que resulta cuidar el huerto, apta y recomendable para cualquier componente de la familia.

También tenemos que destacar también la disponibilidad inmediata. Cuando llegamos a la feria o al supermercado es frecuente escuchar "se nos ha acabado", o "eso no nos lo traen", que, en este caso, es un problema olvidado. 


Mi Huerto casero: La Superficie






La longitud del terreno varía en función del espacio disponible. Para hacernos una idea, contando con un espacio de 20 a 25 metros cuadrados tendremos suficiente y así gozar del placer de llevar frutos recién cultivados a nuestra mesa todo el año. Se recomienda que el suelo sea arenoso o arcilloso y tenga un buen drenaje. (Si por motivos que usted no puede controlar el agua se le aposa sin solución inmediata, cultive en cajones o macetas)

Fundamental es también planificarse, para lograr una productividad intensa. Ciertos componentes son vitales para la ejecución de nuestro propósito y han de ser sistemáticos. Se trata de regar y abonar el terreno, el riego puede ser por goteo para ahorrar dinero (con botellas y tapa perforada es muy económico) y el abono puede ser nuestro excelente vermicompost casero.


Otra forma de evitar sorpresas desagradables es pronosticar inconvenientes que nos pueden perjudicar como, por ejemplo, el clima. Existen situaciones extremas, como heladas, que son capaces de arruinar toda la cosecha. En tales casos es preferible reemplazar los vegetales por nuevas plantas, aunque sean de distinta variedad. Otra opción es sembrar de nuevo, para lo que debemos consultar los calendarios de sembrado, transplantes y los ciclos vitales de las especies.(Estos datos están disponibles en la sección de Biblioteca)

 

Mi Huerto casero: Las Especies recomendadas de cultivo




Es sabido por todos que, al igual que las frutas, las verduras tienen cada una su época. Los periodos de plantación son muy importantes aunque hay especies que nos permiten hacerlo durante todo el año.


Por el grado menor de manejo para comenzar con los cultivos se recomienda: acelgas, apio, maíz, pepino, pimientos, y tomates.

Para tener un huerto completo, sólo nos faltan las hierbas aromáticas. Podemos recurrir al
cilantro, la albahaca, la menta, el romero, la salvia, entre otras variedades.


Mi Huerto casero: ¿Semillas o Plántulas?

 

 

 

Comprar las plantas para el huerto te ofrece dos opciones, germinadas (plántulas) en maceta o semillas.

Cualquier amante de la naturaleza encontrará satisfactorio ver su huerto crecer poco a poco de las pequeñas semillas. Otros, sin embargo, son más impacientes y prefieren recurrir a viveros, donde las plantas ya están más desarrolladas y, por tanto, tardan menos en ofrecernos sus frutos.


Ahorrar dinero como horticultor es muy fácil, ya que se pueden utilizar las semillas que produce cada cosecha para posteriores siembras (multiplicación). Si es la primera vez que cultivamos verduras y hortalizas, tendremos que comprarlas: se recomiendan las semillas que vienen con un sistema de protección de epidemias, plagas o enfermedades. En cualquier caso, quien nos venda en un lugar establecido debe aconsejarnos las más adecuadas para nuestro clima y terreno (en el caso de las semillas, muchas veces la información viene en la misma bolsa)


La desventaja de las semillas es que muchas plantas tienen un desarrollo excesivamente lento y que requieren muchos cuidados adicionales.Si te armas de paciencia, conseguirás unos resultados excelentes, en especial, con las anuales (Duran 1 año o temporada), bianuales (Duran 2 años otemporadas) y perennes (No perecen)


Mi Huerto casero: La Siembra



Sembrar es el primer paso importante de nuestro huerto. Existen dos formas básicas de siembra: siembra directa en el huerto o sembrar en contenedores para después trasplantarlos al huerto (plantel).

Hay hortalizas como el
rábano, la zanahoria, habas, porotos o nabos que no es conveniente su trasplante y obligatoriamente se deben de sembrar.

Otras hortalizas como la
lechuga, la cebolla o el tomate, aunque se pueden sembrar directamente, es aconsejable transplantar el plantón que podemos comprar en alguna tienda agrícola.

Sembrar el plantel no es sencillo. Se debe vigilar muy bien que haya una
humedad constante pero no excesiva y una buena temperatura para favorecer la germinación. Cerca de una ventana soleada, en el interior de una casa es un buen lugar para hacer nuestro plantel.

Como contenedor para nuestro plantel podemos reutilizar envases de yogur o pequeños recipientes con un agujero en la parte inferior para que el agua drene.



¡¡¡ATENCIÓN!!!: Una de las dudas que nos surge cuando hacemos las primeras siembras es la profundidad a la que se debe poner la semilla. Una norma que funciona bastante bien es que la profundidad de la siembra debe ser tres veces el diámetro de la semilla.


El sustrato que se utiliza es el mismo que para el cultivo teniendo la precaución de tamizarlo (arnearlo) previamente para eliminar elementos muy gruesos.
Algunas plantas se reproducen a partir de una parte de la planta. Este es el caso de los ajos que se reproducen a partir de un diente y la papa que se utiliza un trozo de ella que contenga como mínimo un "ojo” o yema.


Mi Huerto casero:Organiza tus cultivos y obtén mejores resultados



 

La organización es imprescindible para lograr nuestra meta. Los terrenos deben subdividirse en módulos de cultivo, microparcelas, etc. y,c ada una de ellas, albergará un producto diferente. Sin embargo, no se pueden segmentar sin un orden y hemos de tener presente nuestro objetivo principal, obtener el máximo rendimiento, aprovechando el espacio que hemos asignado paraello.


Las dimensiones mínimas han de ser 5 m. de largo por 1 m. de ancho, eso sí, este dato es para plantación en suelos. En cajones usted maneja ese dato, la recomendación se refiere netamente a rendimiento, igualmente plantando en menor superficie puede obtener frutos,. Cuanto más ancho sea mucho mejor, ya que facilitaremos el movimiento en la zona.

La disposición se hará buscando la exposición solar más favorable. El aire, sol y agua son estrictamente necesarios para el correcto desarrollo de nuestros vegetales, así que procuraremos no tener cerca otros árboles o arbustos con el fin de no tener que compartir con ellos estas fuentes de vida.


Después de establecer nuestro terreno y sembrar las semillas, no podemos dejar que un simple pisotón nos lo estropee. Las raíces de las plantas y los demás seres vivos que habitan bajo el suelo son para nosotros una garantía de supervivencia de los vegetales (las raíces construyen cámaras de aire, remueven el suelo, etc.) y no debemos modificar su ritmo de desarrollo. La solución es cercar la zona con rejas, muy prácticas porque no necesitan mantenimiento, y que pueden ser de distintos materiales, principalmente metal o plástico


Mi Huerto casero: El diseño y La Planificación




A veces el hecho de creer que podemos simplemente preparar un terreno y sembrar o plantar el mismo día suele ser tan imposible como el hecho de cosechar el mismo. Para que cualquier trabajo en nuestro jardín sea de buena calidad necesita de tiempo, y muchas veces por nuestro estilo de vida y la poca paciencia que esta nos ha desarrollado nos parece una eternidad el preparar todo para llevar a cabo nuestro proyecto de huerta. La Paciencia y el trabajo serán apremiantes a la hora de tener buenos resultados, es muy simple, "si construyen cualquier cosa sobre cimientos que solo les llevó 1 día hacer también tardarán 1 día en ceder".


Diseñar el huerto es lo primero que debemos plantearnos, pues conviene realizar una buena distribución de los espacios disponibles a fin de aprovecharlos al máximo y conseguir los mejores resultados con el mínimo esfuerzo.

Tan importante como el correcto diseño es el planificar los cultivos que deseamos realizar en el huerto; para ello será necesario que reflexionemos a fondo sobre nuestros gustos culinarios y las necesidades de consumo cotidiano. No tiene mucho sentido plantar veinte coles porque nos regalaron las plantitas si no solemos comer col más que ocasionalmente.

En cambio, si todos los días comemos ensalada de lechuga, convendrá ir sembrando y plantando con regularidad -cada quince días o una vez al mes plantaremos unas quince o veinte lechugas-; con ello tendremos un cultivo escalonado a lo largo de los meses y nunca faltarán en la mesa. Con tres o cuatro matas de zapallo bastará para el consumo familiar, con más de diez matas nos veremos obligados a regalar kilos y kilos.


También hay cultivos complicados, como el de los melones o las sandías, que vale la pena dejar para cuando tengamos más experiencia o sólo si realmente nos sobra sitio, pues ocupan mucho espacio para los tres o cuatro melones que puede dar cada mata.

Una buena planificación requiere conocer los ciclos de cultivo de cada planta o variedad y saber más o menos el tiempo que ocupará el terreno, ya que éste varía desde un mes, desde la siembra a la cosecha, en los humildes rabanitos, a los tres a cinco meses -incluso más- que ocupan el bancal unas zanahorias. Sin olvidarnos de que, para mantener la salud y fertilidad de nuestro huerto, sería interesante respetar las rotaciones de cultivos y no repetir en una determinada parcela una misma familia de plantas varios años seguidos, pues se especializan ciertos parásitos que a la larga podrían causar serios problemas; lo ideal es respetar rotaciones de cuatro años, como mínimo.


Son muchos los factores que debemos manejar, pero los principales, para planificar y desarrollar un huerto casero, son:


La ubicación de la Huerta: Una buena elección del lugar donde se plantará el huerto, bien aireado y soleado la mayor parte del día, resulta fundamental no sólo para potenciar el rendimiento del trabajo, sino para asegurar una cosecha sana y libre de podredumbre. El exceso de humedad y la falta de aireación propician el desarrollo de mohos y bacterias que pueden resultar nocivos para la salud. Algunos frutos, como los zapallos o melones, necesitan engordar en contacto con el suelo, de ahí la necesidad de allanar el terreno en esta zona para evitar acumulación de agua de riego e incluso poner bajo ellos un lecho de paja o ramas secas.


El suelo: A menudo procede de rellenos de construcción y, por tanto, puede contener sustancias no recomendables. También restos de detergentes, aceites industriales o tratamientos fitosanitarios anteriores pueden contaminarlo. Para que un suelo se considere idóneo para cultivo debe ser profundo, aireado, con un buen drenaje (pero capaz de retener agua), rico en materia orgánica y nutrientes minerales, no salino y de pH neutro. Si su terreno se aleja mucho de este modelo no se preocupe, un huerto urbano no requiere mucha profundidad. Se  ha demostrado que en 7-15 centímetros de profundidad se puede plantar casi de todo (zanahorias, tomates, judías, maíz, guisantes, calabazas, rábanos, berenjenas, pepinos, albahaca, menta…). Las raíces no requieren mucho volumen si tienen suficiente agua, aire y nutrientes


1- Utensilios y herramientas: Deberán mantenerse limpios y en buen estado. Antes de guardarlos, habrá que retirarles con cuidado la tierra y secarlos. Las herramientas de corte se deben mantener afiladas para evitar cortes imprecisos y desgarros que generen problemas en los tejidos de la planta.


2- Semillas y plántulas: Cuando se elijan las variedades de plantas que se cultivarán, será necesario informarse antes de sus requerimientos, sobre todo, en cuanto a necesidad de agua y sol. Hay que adecuar la elección a la disponibilidad de cada uno. Adquiera las semillas y plántulas en lugares de confianza, y si es en ferias libres hagase acompañar por alguien que posea experiencia, no se deje engañar.


3- Agua de riego: Es conveniente utilizar la red de agua potable, ya que garantizará su buen estado sanitario. Si el agua es muy abundante y se tira, se pierden nutrientes (lixiviación). Les recomiendo usar un "aspersor" o adaptador que se venden para mangueras caseras, esto para imitar las lluvias y distribuir de mejor forma el agua sobre su huerto.


4- Contenedores, jardineras o macetas. Se utilizan como recipientes para planificar huertos en superficies reducidas o en terrazas y en balcones. Es la opción más popular en las ciudades de todo el mundo. Además de su tamaño, hay que fijarse en el material. Algunos recipientes cerámicos de arcilla, sobre todo los vitrificados o decorados con pinturas, podrían transmitir a la tierra de cultivo sustancias no deseadas, como ciertos metales pesados.


5- Plagas y enfermedades de las plantas: Como norma general, una plaga o enfermedad desarrollada en una planta de cultivo afectará a la calidad del producto y a su salubridad como alimento, por lo que será prioritario evitar tanto plagas como enfermedades. Resulta interesante informarse en cada caso, según la variedad de planta, de sus alteraciones más comunes para detectarlas. Si la plaga o enfermedad se ha desarrollado, debe consultarse inmediátamente sobre el tema (Puede usar nuestra herramienta de "Foro Comunitario" para consultarles a los profesionales que participan de él). La destrucción de tejidos vegetales será origen de otras contaminaciones secundarias por microorganismos. En algunos casos, será necesario retirar de la zona de cultivo las plantas o restos dañados.


6- Abonos y productos fitosanitarios: Los abonos orgánicos caseros que nosotros estamos generando en nuestros jardínes pueden contener una importante carga microbiana, esto hace obligatorio un buen tratamiento fitosanitario para no tener problemas en nuestros cultivos. Si es necesario, hay que tratar la planta con productos fitosanitarios y se deben respetar siempre las indicaciones de uso del fabricante, sobre todo, en cuanto a cantidad, modo de aplicación y periodo de espera antes del consumo.

Algunas de las verduras y hortalizas se consumirán crudas, sin otro proceso de higienización que el lavado. Éste deberá eliminar restos de tierra y polvo, insectos u otros pequeños animales, además de la posible carga de microorganismos. Por tanto, es recomendable añadir unas gotas de cloro apta para desinfección de alimentos y bebidas, dejar unos minutos y aclarar con abundante agua.



¡¡¡ATENCIÓN!!!: La práctica de la jardinería puede ser fuente de contaminación de toxoplasma, por tanto, es conveniente utilizar guantes durante la manipulación de la tierra y lavarse las manos después de esta tarea. Es posible que algún gato haya depositado el parásito en el suelo a través de sus excrementos. Otra vía de contaminación es la ingesta de alimentos contaminados: verduras y hortalizas. Por sus graves consecuencias, la toxoplasmosis debe evitarse, sobre todo, durante el embarazo.


Mi Huerto casero
: El Abono



Las plantas se alimentan de los nutrientes minerales que hay en el suelo y que extraen mediante sus raíces. Los nutrientes que necesita en más cantidad son el fósforo, el nitrógeno, el potasio y el magnesio. A éstos se les llaman macronutrientes. Pero hay otros nutrientes que también son necesarios para la planta pero en menor cantidad. Son los micronutrientes entre los cuales está el manganeso, el boro, el cobre, el molibdeno y el hierro.

El sustrato del huerto urbano contiene estos nutrientes y, por lo tanto, no será necesario añadir ningún abono. Ahora bien, después de unos meses de cultivo los nutrientes se agotarán, no solo porque las plantas los consumen, sino también porque algunos se lavan con el exceso de agua del riego o con la lluvia. Entonces será el momento de añadir más
compost y/o humus. Esta operación se suele hacer varias veces al año, pero no hace falta sacar el sustrato para añadirle más ya que el volumen del sustrato de nuestro huerto habrá disminuido lo suficiente debido a la compactación y a la oxidación. Podemos aprovechar el momento de añadir el compost nuevo para revolver todo el sustrato.

En casa podemos obtener nuestro propio humus de lombriz instalando un vermicompostador (Ver sección de
Vermicompostaje en Casa). Las lombrices transformarán los restos orgánicos de la cocina y el huerto en un humus de calidad. Con este proceso, además de obtener un excelente abono, reciclamos la fracción orgánica de nuestra basura y evitamos que vaya a parar a los vertederos.

También podemos encontrar en el mercado algunos preparados de abono orgánico líquido, a base de extractos vegetales, algas u otros componentes. Son productos que suelen dar un buen resultado en momentos puntuales,
pero nunca deben sustituir a un buen compost o humus de lombriz mezclado con el sustrato.

Mi Huerto casero: Asociación de Cultivos



Independiente del tamaño de nuestro patio, debemos aprovechar cada centímetro cuadrado y sacarle el máximo rendimiento. Por eso la producción en el huerto urbano será una mezcla de cultivos que técnicamente se llama un policultivo.

La razón es muy sencilla. Dos plantas sembradas una al lado de la otra
se hacen competencia entre ellas de dos maneras:

1- Porque las dos absorben nutrientes

2- Porque se hacen sombra.

Obviamente dos plantas iguales tienen las raíces igual de profundas, buscan los mismos nutrientes y compiten por la sombra. En cambio,
si dos plantas son diferentes la competencia entre ellas puede ser menor.

A todo esto se debe añadir que las enfermedades no se transmiten tan rápidamente en un policultivo ya que
los diferentes tipos de verduras son sensibles a diferentes enfermedades. Difícilmente nos quedaremos sin cosecha por culpa de una plaga si cultivamos mucha diversidad de plantas.

Para asociar cultivos correctamente,
procuraremos que nuestras plantas:

· Sean de diferentes familias, para que no tengan necesidades demasiado parecidas ni sean sensibles a las mismas plagas.

· Tengan ciclos de diferente duración, para que una vez cosechadas las de ciclo corto o medio, quede espacio para el desarrollo de las de ciclo largo.
·  Tengan distintas partes aprovechables, ya que su necesidad de nutrientes y espacio serán distintas.
· Sean de distintos tamaños, para aprovechar mejor el espacio del contenedor colocando plantas pequeñas entre las grandes.


Mi Huerto casero: Plagas y Enfermedades
 



En un huerto pueden aparecer organismos que dañen gravemente al cultivo. Cuando son insectos, ácaros u otros animales (pulgón, mosca blanca, oruga, thrip, araña roja...), se denominan plaga.

Si son hongos, virus o bacterias (oidio, mildiu, botritis, fusarium...), se denomina enfermedad.

Observaremos con atención y frecuencia para detectar los problemas a tiempo y evitar que los daños sean mayores. La forma de proceder será:

Prevención -Observación - Identificación - Actuación

La diversidad de cultivos puede que nos ayude, pero si nuestro huerto es muy grande la variedad y la amplitud de las enfermedades serán mayores. Aunque se tendrá que observar el huerto para detectar las posibles plagas lo antes posible.

Cuando una plaga o enfermedad es importante puede ser útil aplicar un tratamiento para disminuirla. No es recomendable utilizar tratamientos químicos en nuestro huerto ya que generalmente son tóxicos, y no respetan los enemigos naturales de las plagas. Hace falta buscar soluciones menos agresivas y más ecológicas


Tabla de Tratamiento Casero-Ecológico para Plagas y Enfermedades









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