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NUESTRA  SEÑORA   DE   LA  BALA

Baluarte espiritual del oriente de la ciudad de México y patrona de Iztapalapa

                                   virgen de la bala

(Más de 350  años de historia y veneración)

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HISTORIA DE LA IMAGEN

La tradición y leyenda refieren que a inicios del siglo XVII, había una pareja de españoles que radicaban en el pueblo de Iztapalapa, justo a las orillas del lago de Texcoco. Este matrimonio se distinguía por vivir en armonía y por ser un gran ejemplo de amor sincero, hasta que el demonio enemigo de toda unión cristiana, pretendió y consiguió sembrar en ellos la discordia, logrando encender en el corazón del marido el infernal fuego de los celos. 

    Enloquecido el esposo por el odio, un día decidió matar a su inocente esposa, tomó una pistola y le disparó. Lo único que pudo hacer la desvalida mujer para salvaguardarse, fue tomar como defensa y escudo una pequeña imagen de la Virgen bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, que poseía desde tiempo inmemorial, y a la cual ella le profesaba gran devoción. En el momento del disparo la munición fue detenida milagrosamente por la imagen y, según los jesuitas fray Francisco de Florencia y Antonio de Oviedo, la bala quedó incrustada en la peana "tan bien encajada que aunque se mueve nunca se ha podido sacar". Este suceso fue asumido como prueba irrefutable de la fidelidad de la mujer, y el marido así quedó desengañado. De tal manera fue como se le nombró Nuestra Señora de la Bala a dicha escultura.

    Después de su primer milagro, la tradición piadosa narra que la imagen fue sorteada entre las iglesias de la ciudad de México, de las tres veces que realizaron el sorteo siempre resultó ganador el templo del hospital para leprosos de San Lázaro. Se recuerda que en el preciso momento que la entregaban resucitó a una mujer, a la cual ya velaban, por ello se le atribuyen milagros maravillosos. En varias crónicas se asentó uno de sus más grandes e inverosímiles portentos: en el año de 1666 una mujer que tenía severos problemas para alumbrar a dos bebés, por intervención de la Virgen de la Bala, logró que la parturienta pudiera arrojarlos por la boca. Es obvio que los conocimientos sobre la gestación y concepción  humana eran precarios en ese tiempo, sólo de esa manera podemos explicarnos tan peculiar historia.


      También se sabe que la virgen alivió de un mal de tabardillo que padecía la hija del corregidor de la ciudad de México, Francisco de Córdoba. En honor a la Virgen de la Bala se fundó una célebre cofradía que estaba dedicada a atender a los leprosos pobres. Fray Francisco de Florencia fue quien ideó que la ciudad de México estaba protegida por la Virgen María, a través de cuatro santuarios e imágenes de Ella: 

La ciudad de México se halla favorecida de MARÍA Santísima con cuatro santuarios suyos que  la  rodean, por el norte el de Guadalupe; por el poniente el de los Remedios (...) por el medio día el de La Piedad, y por el oriente el de la Bala.


   Por tal motivo en la época virreinal había quien la invocaba como virgen protectora y baluarte espiritual del oriente de la capital de la Nueva España. Durante la epidemia que azotó la ciudad de México entre 1736-1737, fue asumida como otra de las imágenes milagrosas que ayudaron a mitigar la peste. Fray Francisco de Florencia, el presbítero Cayetano de Cabrera y Quintero, fray Ajofrin, José Antonio Villaseñor y Mariano Fernández de Echeverría y Veytia entre otros más personajes novohispanos fueron sólo algunos de los que escribieron algo sobre la Virgen de la Bala.

      Cuando fue suprimido el hospital de San Lázaro y cerrado su templo en el año de 1862, la histórica imagen de Nuestra Señora de la Bala fue trasladada al templo del Hospital de Jesús Nazareno, donde permaneció hasta 1901 año en que fue robada. Por lo mismo se ignoró su paradero durante muchos años, hasta que fue encontrada en el Monte de Piedad.

      Enel año de 1913 el presbítero llamado Rosendo Pérez Yniestra pagó el monto del empeño y así rescató a la Virgen de la Bala, por tal motivo decidió adherir en la base de la imagen una placa conmemorativa con el nombre de este religioso y la fecha en que la rescató. Curiosamente, por esa época él era párroco de la iglesia de San Lucas Evangelista del pueblo de Iztapalapa, lugar a donde decidió regresarla por haberse originado el culto. En dicha población ha vivido todo tipo de suertes, pero desde esa fecha ha sido venerada y resguardada celosamente por los nativos del pueblo. Mientras tanto se seguía creyendo que estaba desaparecida; sin embargo, ahora se le rinde culto en el templo del Señor de la Cuevita para gran júbilo de todos sus devotos. 


                                                        Por  Naín Alejandro Ruiz Jaramillo, maestro en Historia del Arte.

                                                                            

                                                                                       Con el tiempo se publicarán libros y folletos con mayor información.

 

       

 

 

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