Código Rosacruz de Vida Las reglas siguientes han sido tomadas de manuscritos antiguos y modernos, en los que se dan ciertas reglamentaciones para guía de los Rosacruces que dedican toda su vida a la idealización de los principios de la Orden.
Tal vez solamente en los monasterios Rosacruces de la India y del Tibet se pueda vivir estrictamente de acuerdo con todos los antiguos reglamentos; pero las reglas que han sido aquí seleccionadas para su publicación, pueden ser adoptadas por muchos de nuestros miembros de Occidente. Sabemos por experiencia práctica que muchas de estas reglas pueden ser seguidas por cualquier hombre o mujer sin interferir con los deberes y obligaciones necesarios al modo de vivir de nuestros días; y sabemos también que muchos de nuestros oficiales y miembros avanzados viven la vida Rosacruz; de acuerdo con las reglas que aquí se sugieren, con gran beneficio para su propio adelanto, contento para su familia y relacionados y mejoramiento de la humanidad en general. Será de mucho provecho tratar de adoptar tantas de estas reglas como sea posible.
1. Antes de levantarte por la mañana, comienza el día con una plegaria de gracias a Dios por el retorno de la conciencia, a causa de las oportunidades que te brinda para continuar la Gran Obra y Misión de tu vida. Mira hacia el Este geográfico, inhala aire fresco por medio de siete inspiraciones profundas, exhálalo lentamente con la mente concentrada en la vitalidad que va a cada parte del cuerpo, para despertar los centros psíquicos. Luego báñate y toma un vaso de agua fría antes de comer.
2. Al acostarte, y después de haber efectuado los experimentos psíquicos planeados para la noche, o de haber cumplido con cualquier trabajo Rosacruz o psíquico contenido en tu programa o lección semanal, da gracias a Dios por el día y por sus frutos, pide a las Huestes Cósmicas que acepten tus servicios psíquicos mientras duermes, que usen tu conciencia como deseen y, si place a Dios y a los Maestros, que vivas otro día sobre la Tierra, ¡así sea! Después, con pensamientos de amor para todos los seres vivientes y una sensación de paz y armonía con todo el Universo, cierra los ojos y duérmete, visualizando tu ser interior en la conciencia de Dios.
3. Antes de cada comida, lava tus manos y ponlas, con las palmas hacia abajo, sobre el plato de comida durante una fracción de minuto; luego pide mentalmente que la bendición de Dios sea concedida al alimento que comes, que éste sea magnetizado con las radiaciones espirituales que salen de tus manos, y de este modo se suplan mayormente las necesidades del cuerpo. Después, antes de tomar el primer bocado, di mentalmente: “Pudieran todos los que necesitan alimento compartir conmigo aquellos de que gozo, y muéstreme Dios cómo puedo compartir con otros aquello de que carecen”.
4. Antes de aceptar cualquier gracia del mundo material (sea adquirida por dinero, por trabajo, cambio o regalo), di mentalmente: “Por privilegio de Dios recibo esto y ruego que pueda ayudarme a llenar debidamente mi misión en la vida”. Esto se aplica aún a cosas tales como vestidos, efectos personales, períodos de placer en el teatro, iglesias, conciertos, o hasta las cosas pequeñas tales como libros, material de lectura y, por supuesto, incluye el recibo de dinero como salario, comisiones, dádivas o en cualquiera otra forma.
5. Cuando quiera que recibas algún favor especial tal como cosas grandemente deseadas del mundo material, de cualquier naturaleza, o un lujo grande o pequeño, o alguna inesperada muestra de bondad, no la uses ni la apliques a tu beneficio personal en forma alguna, hasta que te hayas retirado en silencio a cualquier lugar apropiado para meditar durante unos cuantos minutos y hacerte esta pregunta: ... “¿He sido verdaderamente digno de recibir este favor y hay alguna manera por la cual pueda yo compartir directa o indirectamente el beneficio que de él se deriva, o aplicarlo para beneficio del hombre?” Luego, espera la respuesta del Cósmico. Si no recibes contestación de que no lo mereces o de que debe ser compartido o cedido a otro, di: ....”Doy gracias a Dios, al Cósmico ya los Maestros por este favor; puedo usarlo para gloria de mi alma”.
6. Si se te concede algún honor especial, sea militar, gubernamental, político, social u otro cualquiera, actúa siempre con la mayor humildad, proclama tu indignidad porque, ¿quién es realmente merecedor de todas las cosas? y con la resolución mental de que ese honor no te hará orgulloso ni egoísta, acepta el favor con una plegaria de gracias y asegura que lo recibes en nombre de aquellos a quienes puedes servir mejor con él.
7. Si al prestar declaración en un tribunal o en cualquiera otra parte, se te pide que jures, declares o prometas sobre algún libro o emblema sagrado, ten presente que para tí no hay símbolo ni emblema más santo o sagrado que la Rosacruz. En muchos tribunales del mundo se permite que el individuo escoja ese símbolo sagrado. Luego dí que, como Rosacruz, prefieres hacer tu declaración ante el Signo de la Cruz y haz el saludo. Después de haberlo hecho, presta la declaración y recuerda que si a sabiendas declaras en ese momento algo que no es cierto, crearás con eso una condición kármica que nunca puede ser anulada, excepto por la más completa compensación, de acuerdo con esta Ley.
8. Nunca te permitas entrar en discusiones acerca de las creencias religiosas de otras personas, a menos que sea para hacer resaltar la rectitud, bondad o posibles beneficios de ciertas doctrinas y de este modo mostrar a esas personas el bien que existe en todas las religiones. No sostengas como superiores tus opiniones religiosas. Habla bien de ellas, si es necesario, y señala la forma en que te prestan servicio, pero no causes en la mente de otros el pensamiento de que están en pecado o error por motivo de sus creencias. Para cada quien, la mejor religión es aquella que lo capacita para comprender a Dios y sus misteriosos caminos.
9. Sé tolerante en todos los asuntos y ten presente que la crítica destructiva no crea más que sinsabores. Calla cuando no puedas hacer comentarios constructivos.
10. No intentes inducir reformas en la vida de los demás. Descubre en tí mismo lo que necesite corrección y mejora tu propio ser, que por medio de la Luz de tu vida puedes indicar a otros el camino.
11. No hagas ostentación de tus adquisiciones ni ponderes tus conocimientos Rosacruces. Tú puedes ser un Rosacruz, como miembro de la hermandad, pero como Rosacruz; en conocimiento y poder, el más grande y más alto entre nosotros, no es sino un niño en los estudios e indigno de reconocimiento Rosacruz. Proclámate, no como un Maestro, sino como estudiante Rosacruz, siempre, eternamente estudiante.
12. Procura compartir lo que puedas ahorrar diariamente, aún cuando sean pequeños los medios y escasa la cantidad. Sal y busca donde aquello que puedes dar o hacer sea una bendición para alguien o para muchos, y mientras cumples este deber, evita toda gloria personal y haz que se sepa que estás simplemente haciendo el trabajo de los Maestros .
13. No aceptes gratitud personal por ninguna gracia que otorgues, por ningún donativo que hagas ni por alguna ayuda que prestes. Cuando te den las gracias , es costumbre decir: No me de las gracias, pues soy yo quien está agradecido. Procuro y debo procurar servir y trabajar para los Maestros; usted me ha dado una oportunidad; pero ahora tiene usted la obligación de continuarla ; usted puede encontrar también la oportunidad de servir a alguien, o cualquier otra frase que indique esta actitud.
14. No aceptes dádivas de naturaleza material por ningún bien que hagas, a menos que estés de acuerdo contigo mismo en el momento de aceptarlas, y en este caso expresa al donante que dividirás la gracia con alguien para que ésta continúe su misión de consuelo y ayuda. Esto es esencialmente necesario cuando la dádiva material es de tal naturaleza dinero, alimentos, vestidos, etc. que puede ser dividida y sea de necesidad común para muchos.
15. Ten presente que por medio de tu Orden Rosacruz; tienes siempre una puerta abierta para ayudar a muchos, y que compartiendo con ellos cualquier gracia, pasas a otros que también son Hermanos y Hermanas de la Orden en necesidad, las bendiciones que vienen sobre tí, tal vez como depositario del Cósmico.
16. ¡En la misma medida en que dieres, así recibirás! Si cada oportunidad de dar que se te presente la aprovechas con el máximo de impulsividad, así mismo las futuras bendiciones, solicitadas o requeridas, te serán concedidas por el Cósmico. Mientras mayor sea la impulsividad en pensar mucho en el sacrificio personal mayor será la compensación que se te acreditara en el Cósmico.
17. No dejes que pase un día sin hablar a alguien de la obra de los Maestros a través del Portal de la Orden Rosacruz. Cada día familiariza a alguien con su gran obra, no siempre por medio de solicitudes o prédicas, sino con la simple exposición de los hechos, demostraciones sencillas y frases amables de recomendación.
18. Respeta a todas las mujeres, honora a tu padre y a tu madre, ten simpatía por el pecador, ayuda al afligido y sirve a los Maestros. Es más grande de entre vosotros es el mayor servidor de todos. De aquí que el Maestro de una Logia, el Supremo Maestro y el Imperator sean los más grandes porque- pueden ser los mayores servidores.
19. Prepárate ahora, mientras la conciencia te puede ayudar, para cuidar de aquellos a quienes puede faltar todo después de tu transición; y si a nadie tienes que requiera una parte de tus posesiones terrenales después de tu tránsito o si tienes más de lo que es suficiente para ellos, asegúrate de conceder, de manera debida y legal, la disposición de algunas de tus bendiciones mundanas al organismo superior de tu Orden Rosacruz.-la Suprema Gran Logia- que de este modo puede ser ayudada en el trabajo que ejecuta para otros.
20. Esfuérzate por ayudar a todo ser viviente, sin tener en cuenta su raza, credo o color, cuando puedas directa o indirectamente hacerlo en cualquier emergencia; si no puedes prestar auxilio en persona, pero puedes pedirlo o solicitarlo, hazlo, que esto también es imperativo; en quietud y paz ejecuta tu trabajo, presta tu servicio y retírate con la menor ostentación posible.
21. Mantén un sitio en tu hogar que sea sagrado para tí y para tu Orden. En él encontrarás paz y tiempo para meditar, diariamente. No lo profanes con los placeres de la carne, sino santifícalo con tus más altos pensamientos.
22. Da tu apoyo, moral y físico, a alguna iglesia de tu comunidad, de modo que pueda tener tu ayuda para llevar a cabo el gran trabajo de su Luz.
23. No aceptes ningún cargo político sin antes haber propia y debidamente notificado a todos los que puedan auspiciar o apoyar tu elevación a tal cargo, tus definidos puntos de vista y principios hacia la humanidad en general, de modo que tales personas no esperen o dependan de tu sumisión a principios más bajos.
24. No juzgues, a menos que estés colocado en una posición tal que aquellos que deben ser juzgados vengan legal y formalmente ante tí, como servidor acreditado de la multitud; entonces, entiende con simpatía, comprende con misericordia, estima con lenidad y sé imparcial, con amor, pues la Ley de Compensación hará demandas adecuadas y el Dios de todos es el único Juez verdaderamente competente en todos los hechos.
25. No repitas infamias, no digas chismes, ni apoyes rumores que injurien o condenen, a menos que vayan acompañados de un grado igual o mayor de crítica y comentarios constructivos, y solamente después que hayas investigado y te hayas enterado completamente de toda la realidad.
26. Busca el bien en todos los seres y alaba públicamente lo que encuentres. No mires el carácter cambiante del yo externo, sino descubre el verdadero ser interior. Aprende a conocer y amar a todos los seres.
27. No juegues la parte de otro, que en su ignorancia puede perder y sufrir lo que tú ganes.
28. Evita todos los extremos, en pensamiento y en acción; sé moderado en todos tus deseos y somete tus pasiones en todas direcciones.
29. No intentes cambios radicales o súbitos en el esquema natural de las cosas; recuerda el mandamiento Rosacruz: “No es por revolución, sino por evolución, como todas las cosas se realizan permanentemente”.
30. Mantén sagrados y por encima de toda crítica los ideales Rosacruces; no permitas que la calumnia afecte el buen nombre de tu Orden; vive de modo que pruebes la bondad de tus principios; y está listo para defender el emblema de la Rosacruz con todas las fuerzas de tu vida y toda la luz de tu ser.
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