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  PSICO - TERAPEUTA DE PAREJAS

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SALUD MENTAL
      La salud mental es como pensamos, sentimos y actuamos cuando lidiamos con la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones. Al igual que la salud física, la salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la edad adulta.

Todas las personas se sienten preocupadas, ansiosas, tristes o estresadas algunas veces. Pero en el caso de una enfermedad mental, estos sentimientos no desaparecen y son lo suficientemente severos para interferir con la vida cotidiana. Puede dificultar hacer amigos y conservar amistades, mantener un trabajo o disfrutar de la vida.

Las enfermedades mentales son comunes - afectan aproximadamente a una de cada cinco familias en los Estados Unidos. Usted no es culpable si tiene una. Estos trastornos - depresión, fobias, trastorno bipolar, esquizofrenia y muchos otros - son enfermedades reales que no desaparecerán por su voluntad. Afortunadamente, suelen ser tratables. Las medicinas y la terapia pueden mejorar la vida de la mayoría de las personas con enfermedades mentales.

¿Qué es buena salud emocional?
Las personas que emocionalmente son sanas tienen control sobre sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Se sienten bien consigo mismas y tienen buenas relaciones interpersonales. Pueden poner los problemas en perspectiva.

Es importante recordar que personas que tienen buena salud emocional algunas veces tienen problemas emocionales o enfermedades mentales. La enfermedad mental con frecuencia tiene una causa física tal como un desequilibrio químico en el cerebro. El estrés y los problemas en la familia, trabajo o el colegio a veces pueden desencadenar una enfermedad mental o hacer que esta empeore. Sin embargo, las personas que emocionalmente están sanas han desarrollado maneras de hacerle frente al estrés y los problemas. Ellas saben cuándo necesitan buscar ayuda de parte de su médico o de un asesor psicológico.

HERAMIENTAS DEL PSICOLOGO

Cuando una persona tiene un problema con los grifos de su casa llama a un fontanero, cuando tiene que cortarse el pelo acude a la peluquería, cuando le duelen las muelas va al dentista. En cada una de estas situaciones conoce el procedimiento que va a seguir el correspondiente profesional y no se sorprende de que cada uno de ellos realice una serie de pasos con el fin de conocer que pasa con los grifos, el pelo o la muela y que para ello utilice unas herramientas distintas. El fontanero lleva su maletín con llave inglesa, tuercas, martillo, etc., la peluquera utiliza sus tijeras, peine, cepillo y el dentista su instrumental quirúrgico. Además, tanto estos como otros profesionales, primero hacen una exploración del problema y luego nos proponen la solución o tratamiento concreto, que será distinto en función del diagnóstico inicial de la situación.
De la misma forma actúa el psicólogo y se sirve de unos instrumentos de medición o evaluación que van a permitirle establecer el diagnóstico del paciente y proponerle la solución adecuada a su caso. La población general sabe que cuando acude a la consulta del médico, se le realizan pruebas que van a permitir hacer un dictamen de su salud. Sin embargo, cuando acuden a la consulta psicológica por primera vez, desconocen el procedimiento que va a seguir el psicólogo para poder decirle qué le pasa y ofrecerle las pertinentes soluciones a su problema. Conocer el proceso que va a seguir el psicólogo para poder ayudarle, le proporcionará mayor tranquilidad, disminuyendo la tensión o ansiedad que provoca el desconocimiento de lo que va a suceder.

LABOR DEL PSICOLOGO   

Es fácil explicar el proceso de evaluación psicológica, a partir de otras situaciones cotidianas. Para ello podemos hacer un símil o comparación con la consulta médica. Primero el paciente explica el motivo de su demanda, el médico realiza una evaluación del problema a partir de una exploración general, y formula unas hipótesis y predice los resultados posibles que va a obtener. Posteriormente comprueba sus hipótesis a través de la aplicación de pruebas específicas como por ejemplo un análisis de sangre, radiografías, etc. Posteriormente emite un diagnóstico y prescribe el tratamiento adecuado. Finalmente comprueba que el problema haya desaparecido con otra evaluación o examen médico en el que se aplicarán de nuevo las pruebas anteriores con el fin de asegurar que la enfermedad o problema ha desaparecido. Pasado un determinado tiempo, se realizará una evaluación de seguimiento.
El psicólogo sigue también un protocolo de actuación parecido. Seguidamente presentamos de forma breve, las fases del proceso de evaluación psicológica. Todos los momentos están interrelacionados, formando parte de un continuo, por lo que deberán ser tomados por el lector de forma flexible y abierta, como si se expusieran las notas musicales de un concierto armonioso.
Fase 1: Recogida de información
Cuando se inicia la consulta psicológica, lo primero que hacemos es recopilar información sobre el caso. Este objetivo es doble; por un lado es necesario especificar el motivo de la demanda de forma que podamos trabajar sobre él y los objetivos de la consulta (qué se espera o se puede esperar del tratamiento que se va a recibir), y por otro obtener los datos sobre las condiciones pasadas y actuales potencialmente relevantes (personales, sociales, ambientales, biológicas, etc.), es decir, se trata de recomponer la historia del sujeto, con el fin de poder establecer posteriormente los supuestos o hipótesis sobre el caso.
Fase 2: Formulación de hipótesis y deducción de enunciados verificables
Esta fase contiene a la vez dos momentos diferenciados, uno inductivo: formular hipótesis, y otro deductivo: deducir o establecer predicciones verificables o cuantificables. Se trata de una tarea de estudio y reflexión que se inicia cuando el psicólogo considera que ya tiene la suficiente información para formular hipótesis sobre el caso o realizar una primera interpretación, que debe basarse en datos empíricos que puedan ser comprobados a partir de los instrumentos de evaluación psicológica pertinentes.
Fase 3: Contrastación inicial de hipótesis
Las predicciones establecidas en la fase anterior se verificarán aquí a partir de los resultados obtenidos en los instrumentos de evaluación seleccionados. Por ello esta fase puede también denominarse "Verificación”.
Fase 4: Resultados: descripción, clasificación, predicción y toma de decisiones
En esta fase se informa de los resultados obtenidos, y que habrán servido para verificar las hipótesis y enunciados planteados en la segunda fase y que deberán haber respondido a los objetivos y metas propuestas en la primera fase del proceso. La comunicación de los resultados se lleva a cabo mediante una entrevista en la que por escrito u oralmente, se dan respuesta a los objetivos planteados en la primera fase del proceso. Por lo tanto, deberá aportar la orientación del caso, con la correspondiente planificación de actuaciones.
Fase 5: Formulación de hipótesis funcionales
A partir de los resultados obtenidos en la fase anterior, se formulan nuevas hipótesis explicativas sobre el caso, que tendrán relación con la propuesta de intervención o tratamiento psicológico (fase 6) y su valoración (fase 7).
Fase 6: Recogida de datos pertinentes a las hipótesis
Esta fase puede también denominarse "Tratamiento: recogida de datos pertinentes a las hipótesis y aplicación del tratamiento”, debido a que el objetivo central es la aplicación del tratamiento, previamente escogido en la fase anterior, con el fin de posteriormente (fase 7) contrastar experimentalmente las hipótesis formuladas en la fase 6.
Fase 7: Valoración de resultados
En esta fase del proceso, el psicólogo realiza de nuevo tareas evaluativas, con el objetivo de contrastar las hipótesis funcionales planteadas en la fase quinta. Por lo tanto se volverán a aplicar las técnicas de medida de las conductas problema para poder comprobar las hipótesis formuladas y valorar el tratamiento psicológico.
Fase 8: Resultados
El objetivo de esta fase es comunicar los resultados obtenidos después de la aplicación del tratamiento. La consecución de este objetivo se lleva a cabo a través de un informe oral u escrito de los resultados obtenidos, que deberán responder a las metas propuestas en la primera fase del proceso.
Fase 9: Seguimiento
El proceso de evaluación no debe terminar inmediatamente después de haberse confirmado la efectividad del tratamiento, ya que lo importante no sólo es que haya surtido efecto la intervención, sino que no se desvanezca con el paso del tiempo, por lo tanto, es imprescindible realizar un seguimiento del caso tras un periodo de tiempo variable entre tres meses y un año, con el fin de observar que los logros obtenidos se mantienen con el paso del tiempo o, en caso contrario, realizar los ajustes necesarios para que los efectos beneficiosos obtenidos al principio perduren.

 


 
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