Profesora General Básica con Mención en Trastornos del Aprendizaje

PROFESOR

EN CASA

Déficit de atención

El trastorno por Déficit de Atención es una dificultad compleja porque define una alteración específica en la función atencional y a la vez perturba otras funciones generando la desorganización de ellas.

El trastorno por Déficit de Atención forma parte de las dificultades de aprendizaje e influye también en la conducta general, comprometiendo el comportamiento.

 

Detección

El Déficit de Atención es un trastorno neuropsicológico del desarrollo donde la matriz atencional se encuentra alterado, sus características básicas son:

  • inatención
  • hiperactividad
  • impulsividad

Es muy común que el docente observe dificultad para realizar una actividad gobernada por reglas, o bien para seguir un trabajo planificado y organizado.

Veamos cómo se presentan estas tres características esenciales del Déficit de Atención, que darán a lugar a una observación más precisa para solcitar una interconsulta.

 

INATENCIÓN

Dificultad para enfocar y sostener la atención en un objetivo, descartando lo demás que no sea necesario en ese momento. Esto genera gran dificultad para concentrarse.

El niño está en todo, pero en realidad no está en nada, e interrumpe su actividad constantemente.

inatencion

Evolución normal de la atención

  • De 2 a 3 años: la atención es unidireccional, el niño no atiende a instrucciones verbales mientras juega, pero el adulto o interlocutor puede conducirla para que atienda mensajes verbales y que luego vuelva al juego; es decir no podrá atender dos cosas al mismo tiempo.
  • De 3 a 4 años: en esta etapa el niño es capaz de alternar por sí solo la atención entre lo que hace o juega y lo que dice.
  • De 4 a 5 años: la atención es bidireccional, el niño puede atender instrucciones verbales sin interrumpir lo que está haciendo. Si bien la atención se sostiene por períodos cortos, logra resultados satisfactorios
  • A los 5 años la atención está establecida y el niño puede sostenerla.

Un niño con Déficit en la Atención con inatención no logra desarrollarse de acuerdo a la  apreciación entregada  arriba.

 

Hiperactividad

Movimiento y desplazamiento constante. El niño no es capaz de estar quieto, ni por breves períodos, no puede permanecer sentado, tiende a correr o saltar en momentos inoportunos, toca todo, sus pies están en constante movimiento, se mueve de la fila. Habla mucho, verbaliza mientras trabaja o realiza una actividad, ya sea protestando, cantando o simplemente armando monólogo. La hiperactividad es motora y verbal.

Los casos de hiperactividad severa a veces son tratados por el neurólogo con medicación, acompañando el tratamiento farmacológico con el psicopedagógico.

HIPERACTIVIDAD

 

Impulsividad

Son reacciones y movimientos constantes y rápidos. El niño es atropellado para moverse, para responder, porque los impulsos fluyen constantemente sin parar; es impaciente, no espera su turno. La impulsividad puede causar accidentes debido a acciones precipitadas que no miden los riesgos. El niño actúa sin pensar, sin tener en cuenta las consecuencias.

Sólo en los casos donde hay un compromiso emocional unido al Déficit de Atención, la impulsividad puede decantar en agresión.

Los signos fundamentales del Déficit de Atención con o sin hiperactividad son la falta de atención y la impulsividad frecuentes e intensas.

Momentos en que aparece

  • Presentación temprana: Antes de los 7 años. Aparece en el nivel inicial o en pre escolar, se evidencia hiperactividad e impulsividad.
  • Presentación tardía: Después de los 7 años. Aparece con fracaso escolar y/o pobre integración social con los pares.

información extraida del libro "Trastornos escolares" de Mariana E. Narvarte

       Principales dificultades asociadas

 

Bajo rendimiento escolar: que se manifiesta en una mala memoria secuencial, en problemas de aprendizaje, en un déficit en las actividades psicomotrices, en dificultades para realizar sencillas operaciones aritméticas, en una lectura pobre, en una memoria escasa, etc. En los primeros cursos, el niño con Trastorno por Déficit de Atención suelen presentar dificultades con el dominio de la lecto-escritura.

 

Poca persistencia: en la ejecución de tareas: es muy variable, hasta el punto que lo que hace bien un día, lo puede hacer fatal al día siguiente.

 

Muestra en alto grado de desorganización y poco  cumplimiento de los horarios: no tienen muy claro el concepto del tiempo ni cómo emplearlo. Terminan tarde sus trabajos e, incluso, su vida social se resiente en otras ocasiones porque no ha sabido planificar este tiempo de ocio y estudio.

 

Emotividad: ya que reacciona frecuentemente con una rabieta, llanto o con otros estallidos emocionales. Esta situación le puede llevar a enfrentamientos directos con los demás o, por el contrario, a alejarse de aquello que no le interesa. Por regla general, aquellos niños que padecen este trastorno suelen mostrarse ante los demás como una persona con muy poca capacidad de autocontrol dejándose llevar en la mayoría de las ocasiones por sus emociones de ira, tristeza, alegría, entre otras.

 

Baja autoestima: es frecuente oír entre el profesorado quejarse cuando tiene en su clase un niño hiperactivo, alegando que el alumno no es capaz de alcanzar el nivel educativo exigido, fundamentalmente por la atención dispersa y su inquietud. Del mismo modo, los padres e incluso los propios compañeros de estos niños se sienten frustrados, pues no comprenden su comportamiento. Como resultado de todo ello se originan ocasiones un tanto frustrantes para estos niños, que se sienten rechazados por todos e incluso llegan a ser expulsados del centro escolar. La consecuencia más inmediata es que sienten una baja autoestima, que les puede llevar a lo largo de la adolescencia a caer en otros problemas. Hay que evitar a toda costa dirigirse a ellos con palabras que le “etiqueten” y que potencien lo negativo de su comportamiento.

 

Dificultad en las relaciones sociales: es una consecuencia del punto anterior, ya que el niño reconoce que no sigue el ritmo normal de la clase y que el resto de sus compañeros no quieren jugar con él por sus continuas “travesuras”. Al final se siente rechazado por todos.

 

 

      ¿Qué deben hacer los padres?

 

Los padres no deben sentirse culpables pensando que las causas de este comportamiento tienen su origen en la propia familia al crecer, por ejemplo, que le han dado una mala educación; por el contrario, deben apoyarle y procurar que comprenda lo que significa padecer ese trastorno y cómo superarlo para que ello no le afecte en su rendimiento escolar.

 

En este apoyo será importantísimo el tratamiento propuesto por el especialista. De una buena coordinación entre la familia (padres, hermanos, etc.), médicos y profesores dependerá el éxito o fracaso en la superación del Trastorno por Déficit Atencional.

 

Asimismo, en la casa se le debe hacer partícipe de las tareas domésticas, haciéndole cumplir con un horario, que sea disciplinado, etc.

 

Algunos consejos que los padres pueden llevar a cabo para ayudar a superar esta problemática:

 

  • Aceptar las limitaciones del niño, ya que lo que hace no se debe a una intencionalidad, sino a las propias características del trastorno que padece; no pretendamos corregir de inmediato esta conducta, pues evitaremos así hacerle más daño.
  • Dejar que el niño desahogue su exceso de energía, haciéndole participar en aquellas actividades que más le gusten. No se puede reprimir esta energía sin más.
  • Mantener la casa organizada. La rutina puede ayudar a estos niños.
  • Mantener una energía firme y unas reglas mínimas.
  • Evitar que el niño sufra innecesariamente las opiniones que sobre estos niños se suelen verter. Como ejemplo los cumpleaños donde no logran quedarse quietos y toman y tocan todo.
  • Recompensar las conductas positivas de inmediato, bien con pequeñas compensaciones o bien por medio de alabanzas que vayan reafirmando su autoestima.
  • Evitar los castigos relacionados con la prohibición de salir con sus amigos; se debe evitar todo riesgo de marginación e inadaptación social.
  • Valorar los aspectos positivos de estos niños como la sinceridad, creatividad, intuición, entre otros.

 

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Angélica Vera                                                                  contador de visitas

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