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RECURSOS EN LÍNEA PARA LA TRADUCCIÓN MÉDICOSANITARIA INGLES-ESPAÑOL

Cuando se trabaja con textos relacionados con las ciencias de la salud, sea para traducción, para adaptarlos a textos de género instructivo o divulgativo, para mejorar el segundo idioma en temas sanitarios, para mejorar la comunicación con pacientes cuyo idioma materno no sea el oficial etc.,  implica la consulta de fuentes documentales para resolver los problemas léxicos y fraseológicos, sobre todo si se trata de textos muy especializados. El profesional, sea personal sanitario, traductor, profesor o periodista científico,  debe conocer cuáles son las fuentes documentales que mejor pueden ayudar a solucionar sus dificultades en función de los distintos problemas terminológicos que le hayan surgido y del nivel del texto (divulgativo o técnico).

 
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Desde hace muchos años, ya en la era moderna, cuando alguien necesitaba información de carácter médico/científico, solía encaminarse hacia una biblioteca pública, especializada o académica, en la que un bibliotecario lo orientaba; podía también consultar los tradicionales catálogos de autor, título, materia u otro que describiera los documentos existentes. En el peor de los casos, el problema se resolvía cuando se remitía el usuario a otra biblioteca, pero inevitablemente se produjo un crecimiento exponencial de la literatura, sobre todo científica, que aun cuando coloca, a disposición de la comunidad académica, una gran variedad de recursos, requiere de una inversión importante de tiempo y esfuerzo para su consulta, evaluación y asimilación.

El desarrollo científico y tecnológico, con su crecimiento agigantado, ha generado, entre otros fenómenos, el incremento y perfeccionamiento acelerado de las nuevas tecnologías de información y comunicación, justamente en función de un mejor registro, procesamiento, búsqueda y diseminación de la información; sin embargo, el problema para acceder sólo a la información relevante persiste. Sin necesidad de analizar la evolución de las tecnologías de información, está claro que su resultado más importante es Internet. Si se retoma la idea inicial, puede pensarse que ahora, cuando alguien necesita realizar una búsqueda, incluso en el tema más sencillo, piensa en Internet y no en una biblioteca tradicional, y es que Internet, es como una gran biblioteca, con múltiples departamentos especializados en diferentes materias, es una biblioteca tan grande, como una ciudad que es muy fácil perderse.

Internet es un medio de publicación rápido, libre de arbitraje, requisitos y normas, con cobertura internacional, que hace de ella el soporte preferido, súmese a esto el hecho de que muchos documentos que se editan en soporte impreso, tienen versiones en Internet precisamente a favor de su acceso y visibilidad, estos aspectos explican por sí solos el hecho de que la cantidad de información disponible en el web sea abrumadora.

Hay que considerar que las páginas Web relacionadas con la salud son de las más frecuentemente visitadas en Internet, así por ejemplo, una encuesta realizada en el año 2001 en EUA, demostró que alrededor de 100 millones de adultos de ese país buscaban regularmente información sobre la salud en la red. En el año 2002 había aproximadamente 100.000 sitios con información relacionados con la salud en Internet. Se calcula que esta cifra se multiplica por 10 cada año que pasa (Wilson, 2002).

Afortunadamente, a la par del crecimiento de Internet se han desarrollado y perfeccionado los motores de búsqueda, dirigidos a facilitar la navegación y el hallazgo de la información necesaria. Si se comparan los motores de búsqueda de hace unos años con los actuales se nota  que la cantidad de información procesada en sus bases de datos es mucho mayor, debido precisamente a que la información en la red se multiplica a diario. Mientras en 1995, apenas existía una docena de motores de búsqueda, en el 2006 se calculaban en alrededor de 2000, cada uno con características diferentes, facilidades particulares, formas de funcionamiento e interfaz propia. Si bien es cierto que en el inicio los motores de búsqueda, la preocupación de los navegantes era encontrar alguno cuyo host estuviera disponible en el momento en que fuera a hacerse uso de él o simplemente saber cuál realizaría la búsqueda de manera más fácil, en la actualidad el primer problema está en identificar, seleccionar y decidirse por uno de ellos.

Aunque los motores de búsqueda constituyen un importante paso de avance, no son la solución al problema. El propio incremento de los motores de búsqueda, disponibles en la red, ha impuesto la necesidad, para la mayoría de los navegantes, de "hacer búsqueda de buscadores" con el fin de determinar cuál es el mejor para un determinado tema, incluso antes de formular la búsqueda que necesita para resolver su problema de investigación.

Mucho se considera el tiempo que los navegantes requieren para encontrar información relevante en Internet sobre un tema determinado, aun cuando poseen una ruta más o menos específica para buscarla; sería demasiado emplear el tiempo en hacer búsquedas en uno y otro buscador con el propósito de evaluar sus resultados particulares cada vez que se navegue y, a partir de ello, determinar cuál es el más relevante para responder a su demanda.

Para solucionar este problema, surgieron entonces los metabuscadores. Ellos tratan de simplificar el proceso, al consultar, de manera simultánea, varios buscadores; dicho proceso es transparente para el usuario. Incluso cuando se consideran un avance, debido al ahorro de tiempo y su amplia cobertura, estas herramientas tienen también sus desventajas, determinadas en lo fundamental, por sus diferentes formas de funcionamiento que generan resultados de diferentes niveles de relevancia a pesar de responder a una misma pregunta.

En cuanto a la información médica, si bien Internet se ha convertido en sí misma en una fuente de información de extraordinaria potencia, el profesional debe saber que, por una parte, no toda la información de interés se encuentra en la Red y a veces no queda más remedio que recurrir a las fuentes impresas; por otra, una buena parte de la información presente en Internet no ha sido validada y contrastada, sino que ha sido depositada sin ningún tipo de control.

Desde hace décadas, los continuos cambios científicos generan tal cantidad de información que los profesionales necesitan saber encontrar por sí mismos la información científica necesaria para el ejercicio profesional y las tareas de investigación. A pesar de la que las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) están mejorando enormemente la difusión de la información y el acceso al conocimiento, los profesionales continúan sufriendo las consecuencias de la gran saturación de información que existe hoy en día. La llamada "explosión informativa” continúa vigente y se ha agravado con la popularización de Internet, que además de aportar numerosos contenidos nuevos, en numerosas ocasiones repite los ya existentes en otros soportes. Actualmente se publican en el mundo más de 100.000 revistas científicas y técnicas que dan lugar a dos millones de artículos, y cada año se editan 150.000 libros, de los cuales unos 40.000 son sobre temas relacionados con las Ciencias de la Salud

Por otra parte, debido a la constante renovación de la ciencia, la información se hace obsoleta rápidamente; sin embargo, las nuevas publicaciones no sustituyen a las anteriores, sino que conviven con ellas. La dispersión de la información, consecuencia muchas veces del carácter multidisciplinario de los equipos de investigación, obliga al profesional a realizar búsquedas en múltiples fuentes, cuya existencia y manejo debe conocer, al tiempo que deber eliminar las redundancias o repeticiones. Además, el aumento de la especialización produce cada vez un mayor número de publicaciones sobre temas particulares.

 

El acceso a las fuentes de información científica ha mejorado considerablemente en los últimos años, sobre todo desde que una parte de ella está disponible en Internet, en algunos casos de forma gratuita. Sin embargo, en Internet existe mucha información carente de valor que no ha tenido ningún tipo de control de calidad y, a pesar de las recopilaciones existentes, se echa en falta una sistematización y una calificación de sus contenidos.

 

El cuestionamiento actual está en saber qué tipo de buscador utilizar para obtener una mayor eficiencia en el proceso de búsqueda; como no existe una respuesta definitiva al respecto, la única alternativa es seguir muy de cerca su desarrollo, así como estudiar sus ventajas y desventajas para determinar cuál emplear en correspondencia con lo que se busca. Además, la enorme cantidad de información existente y la diversidad de fuentes que la recogen requieren un mejor conocimiento de éstas por parte de los profesionales que, además, deberán familiarizarse con las nuevas TIC que permiten su difusión y acceso, así como con la metodología de la búsqueda bibliográfica, incluyendo los lenguajes de recuperación controlados de algunas bases de datos y las herramientas que les permitan satisfacer sus necesidades de precisión o exhaustividad en la recuperación de información (De la Cueva y cols., 2001).

 

En esta página intentaré ir agregando material que pueda ser de utilidad para aquellos interesados en el mundo de la traducción médicosanitaria.
De momento dejaré a vuestra disposición los siguientes trabajos:
Sobre la búsqueda de recursos en internet para traducción médicosanitaria. Pincha aquí.
Sobre la necesidad que los profesionales tienen de aprender otros idiomas, principalmente el inglés. Pincha aquí.
 

1- Imagen con caricatura de doctora usando ordenador extraida de http://www.uninet.edu/mg/masterges/cinet/marcos.html

[1][1] Wilson P. How to find the good and avoid the bad or ugly: a short guide to tools for rating quality of health information on the internet. BMJ. 2002 Mar 9;324(7337):598-602.

2Stanley T. Search engines corner meta-searching on the Web [texto en línea], Febrero 2001. Disponible en: URL: http:// www.ariadne.ac.uk/issue14/search-engines/

3 Buscadores: Los puntos de partida en la red. Revista Consumer [publicación en línea], 2001:abr(43). En: URL:http://www.consumer-revista.com/web/es/20010401/internet/28193.jsp .

4 Universidad de Valencia. Boletín de prácticas. Practica 2: Búsquedas en Internet. Sitio Web. Disponible en: http://mural.uv.es/pausan5/Practica2.pdf .

 

5 De la Cueva Martín A, Aleixandre Benavent R, Rodríguez Gairín JM. (2001) Fonts d’informació en ciències de la salut. Valencia: Universitat de València;.   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Maria Olga Lavado Pérez. e-mail olgalavado@hotmail.com

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