
| Ante situaciones de crisis personales, de pareja o familiares, estrés, estados de ansiedad y angustia, apatía, depresión, duelos, sentimientos de inadecuación, baja autoestima, inhibiciones, miedos, fobias o ataques de pánico, trastornos de la alimentación, del sueño, disfunciones sexuales, adicciones, conductas compulsivas, pensamientos obsesivos, afecciones psicosomáticas, ... ¿por qué no iniciar un tratamiento psicológico? |