En la Lacandona Les saludo de nuevo dulces personitas lectoras y espero se encuentren saludables e iluminadas, a peticiòn de una parte de mis amigos de la chaviza vaguera, esta vez les narrarè brevemente una de mis escapadas, y es breve porque yo siempre me quedo corta cuando de expresar con palabras algo que mis ojos han visto se trata; como sabràn algunos mi compañero de vida con el que planeaba envejecer, tomo su ruta y siguiò su llamado de la naturaleza, entonces decidi que yo tenìa que desprenderme de mi egoìsmo, ya que lo que màs admiraba de mi ave era su bendida libertad y èl como todas las cosas primero se pertencìa a sì mismo, por eso y por que me encanta estar de aqui para allà y asì de dràstica jaja me fui y anduve dos semanitas por la lacandona aunque sinceramente me hubiese encantado quedarme màs tiempo, regreso llena de gratas y eternas imagenes de vida, sentir la hùmeda y sàgrada madre tierra, bañarme en la hermosura de los rìos, escuchar al chamàn, convivir con toda esa gente trabajadora y càlida y poder admirar a mis hermanos venados, guacamayas, monos y demàs criaturas que viven en equilibrio y libertad; agradezco a la Vida y a mis amiguitos que encontre allì su ayuda y enseñanzas y sobremanera a Eduardo y a Rafa que han quedado grabados en mì; còmo no vivir enamorada de la Vida despùes de verla en todo su explendor, y pues si me ven vagando por las calles coincidiendo nuestros caminos acerquense a mì y con gusto podremos intercambiar vivencias, despùes de todo quizà lo ùnico con lo que partiremos serà con nuestra maleta de recuerdos, vale la pena trabajar todo el año jajaja.
De verdad los invito màs que nunca a conocer Mèxico, a respetar a nuestra madre Tierra, a convivir en armonìa con la naturaleza y a crecer en sabidurìa.
Bendiciones, Luz y Paz.
Cindy MMartìnez |