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En cada pueblo y región de Colombia existen historias que logran erizarnos la piel y perturbarnos el sueño al escucharlas, son entretenidas y muy macabras, son parte de lo que somos, nuestros mitos y leyendas, pero con el pasar de los años estas historias se van quedando en el olvido, ya poco o nada interesan a las nuevas generaciones que se han tenido que perder esa extraña pero placentera sensación que producía escuchar estos cuentos con el titilar de la llama de una vela desgastada, alrededor de una rustica mesa de madera en el frio de un corredor de alguna finca o casa de Marulanda, recuerdo que levantábamos lentamente nuestros pies del suelo por temor a que nos los agarraran y que una ruana servía de cobija a varias personas que se juntaban con la disculpa del frío pero que realmente temían irse a acostar antes que los demás o que no querían perderse estas fantásticas historias:
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![]() Las peñas bermudez en Marulanda Un lugar enigmático en donde se cree esconde Bermudez su tesoro. |
| Nos encontramos en el punto culminante de Herveo, en la línea de separación de las aguas,del río Guarinó que iba al Magdalena y el río pozo que iba al Cauca. Nos alojamos en una infeliz cabaña hecha de troncos de árboles especie de chalet que nos pareció un palacio; una mujer habitaba la cabaña, pobre, manca, cuya mano se había triturado entre los molinos de un trapiche; vivía sola en el páramo para vigilar el ganado que traían a cebar de las regiones calientes. Como toda persona que vivía en el aislamiento, esta mujer hablaba excesivamente cuando se le visitaba y tan alto que difícilmente se le podía soportar su conversación; esto sucede a las personas que viven al aire libre. (Memorias de busigoth 1824-1830 Banco de laRepublica). Los varones se arriesgan a profanar las peñas de Bermúdez (JoséLópez Jaramillo,1999). La tía Ana Félix con más de70 años llena de energía daba por terminado del día cuando eran las 7 de la noche, vestía siempre de falda que daba a los tobillos generalmente de color negro, formaba un contraste con su larga cabellera blanca que a veces recogía con una moña detrás de su cuello. Se nota el vaivén por las subidas y bajadas por la montaña, dicen que es un ánima en pena que debe descansar sus pasos dejando detrás un raro olor a azufre.
Los perros cuando la ven corren a esconderse erizados y aullando de manera lastimera y los trabajadores que se han llenado con sus propios miedos van desfilando mudos hacia su dormitorio. Sobrecogidos por el miedo, los sobrinos tratan de acomodarse a los pies de la tía cuando el silencio casi se oye, y en las demás habitaciones se apagan los candiles y el fogón de leña de la cocina ya no tiene más que el rescoldo para juntar el fuego de la mañana. ¿Sí vieron la luz anoche? ,preguntó a la hora del desayuno, no tía no vimos nada, ¡pero si sentimos aullarl os perros y el trote de los peones cuando se fueron a acostar como si hubieran visto un espanto, y esta mañana había un resguardo de colillas por todas partes y un fastidioso olor a cigarrillo. Al caer la noche la tía reinicio su relato,p ues la luz paso por la cerca del patio y por eso el ruido de los trabajadores y los aullidos de los perros, pero siguió hasta el alto de cabras pero ya iba acompañada de una cabalgata de jinetes que son las animas de hombres malos que purgan sus penas en el infierno, pero tenían la obligación de venir todos los viernes a espiar sus pecados subiendo y bajando montañas y corrían desde la Quebrada. Como si fuera poco se inventaron que pasaba por encima de las cercas y por entre las palmeras sin hacerse daño.
Las jaculatorias habían dado resultado, pero la bruja de la luz con su compañía se adentro en el monte que hay cerca de la Quebrada de Mollejones, que se encontraron amarradas a los árboles unas pailas de cobre llenas de sal, enemiga mortal de las brujas y por eso no más las vieron; pero querían oír otras historias de la bruja de la luz.Entonces la bruja de la luz que temía a la luna llena por que cuando pasaba en frente de ella, todos podían verla acaballada en su escoba y eso no le gustaba; ya muy entrada la noche, completamente oscura, con sus acompañantes pasó el rió muy cerca de la finca de Grecia, donde también habían rezado con devoción el rosario, y sus moradores trancaron las puertas, pues empezaron a sentir que los pueblos aullaban ansiosos señal de que la bruja de la luz se acercaba; las bestias y el ganado estaban nerviosos y a la expectativa, pues los irracionales parecen prever cuando algo malo les va a pasar. Pero la tenebrosa caravana nos se detuvo, pues ya era muy tarde y la bruja que no podía dejarse coger del día llego con su tropel hasta la cueva que para vivir con su esposo Juan Bermúdez les había asignado el demonio. Apenas comenzaba a amanecer el enjambre de murciélagos y búhos encargados de vigilar la entrada, y evitar que cualquier otro ser vivo habitara en ella, regreso a la cueva para acompañar a la bruja de la luz quedaría a la espera de otro viernes para repetir su travesía. Los sobrinos ya seguros de que la bruja de la luz no saldrá de su cueva, y que la tía Ana Félix había terminado su historia, quedaron dormidos y también ellos plácidamente. |
| LA MADREMONTE Los campesinos describen ala Madremonte de diferentes formas: A veces aparece como una mujer musgosa y putrefacta, enraizada en los pantanos, que vive en los nacimientos de los riachuelos y cerca de grandes piedras. Generalmente aparece en zonas de marañas y maniguas, con árboles frondosos y en regiones selváticas. Algunos la describen con ojos brotados como de candela, colmillos grandes como los de los sainos, con manos largas y una impresionante expresión de furia, vestida siempre con chamizos, hojas y bejucos. Otros la describen como una mujer alta, corpulenta, elegante y vestida de ramajes, hojas frescas, frondas, bejucos y de musgo verde y con un sombrero alón cubierto con hojas y plumas verdes; su cabello esta cubierto con lianas y musgo que no le dejan ver el rostro, y también, por que el sombrero con tantas ramas opaca la cara. A veces aparece en los rastrojos convertida en una zarza tupida en movimiento que observa con rabia a los humanos que pasan por la selva o los montes. La Madremonte ataca cuando hay grandes tempestades, vientos e inundaciones y borrascas que acaban con los sembrados, las cosechas y los ganados. Los campesinos cuentan que oyen sus bramidos y gritos infernales en noches tempestuosas y oscuras. A veces escuchan un quejido agudo, profundo y penetrante, el cual se expande misteriosamente en la manigua, en medio de los truenos, rayos y centellas. Algunos campesinos creen que las inundaciones y borrascas de los ríos se deben a que la Madremonte se está bañando en el nacimiento de las quebradas; así esta agua se enturbia. Las múltiples descripciones encontradas nos muestran la riqueza fantástica con que pintan a este legendario ser que tiene una relación con el espíritu ecológico de nuestros campesinos, hasta hace algunos años cuando aún no se había despertado su afán desmedido de acabar con la selva para convertirla en inmensos caturrales o cultivos de pasto, donde los árboles dejaron de iluminar el paisaje con la soberbia de sus follajes reverdecidos. LA PATASOLA Algunos campesinos creen que la Patasola es la personificación de una madre que mató a su hijo y fue condenada a vagar por los montes. Otra versión muy popular dice que era una bella mujer muy pretendida por los hombres, pero por perversa y cruel, que se dio al libertinaje, y que por esta causa le amputaron la pierna con un hacha y la arrojaron al fuego en una hoguera hecha con tusas de maíz. La mujer murió como consecuencia de la mutilación, y desde entonces vaga por los matorrales de las montañas gritando lastimeramente en busca de consuelo. Se enfurece cuando ve hombres cristianos; le disgusta encontrarse con el hacha, la tusa y la candela; asimismo, odia la peinilla y el machete. Las personas, para resguardarse de ella, llevan perros u otros animales domésticos. Dicen los campesinos que siLa Patasola aparece de improviso, hay que recordarle los objetos que sirvieron para amputarle su pierna: el hacha, las tres tusas y la candela. EL PATETARRO Hombre de descomunal tamaño, terriblemente feo, sucio y desgreñado. Vive en los montes. Le falta una piernade la rodilla para abajo y él la ha reemplazado con un tarro de guadua, tarroque a la vez le sirve de letrina. Cuando está lleno de inmundicias las derramaen algún sembrado y allí nace la gusanera y las plagas todas; las cosechas se malogran y los daños son incontables. Su presencia por los campos es pestilente y se considera como el anuncio de la calamidad, muerte e inundaciones. Según las regiones aparece como deidad masculina o femenina. Sus gritos macabros o sus carcajadas histéricas son escuchados en los socavones de las minas y en las hondonadas de los riachuelos, sobre todo en las noches lluviosas oscuras y tenebrosas. Su presencia es anunciada con el aullido de los perros, el movimientode los árboles huracanados y el rozar intenso de la hojarasca. El Patetarro predice inundaciones, crecidas de los ríos, devastación de las cosechas y es el anuncio de malos presagios. EL MUAN O MOHAN El Muan a veces aparece como un hombre gigantesco con barba y cabellera abundantes, ojos rojizos de intenso brillo como brazas encendidas, boca grande, dientes de oro, tez quemada de indio viejo, y en general un aspecto muy demoníaco. Aparece bastante juguetón, enamorado, muy obsequioso y serenatero. Persigue a las muchachas lavanderas; por el río Magdalena, dicen los campesinos que lo han visto bajar en balsa, tocando guitarra o flauta. Se le juzga el creador de la música de torbellino, bambuco, pasillo, múcura, etc., y se le ve y se le oye tocar el tiple, el requinto, las maracas, al estilo antiguo. Su canto no es conocido, no se le atribuyen ‘coplas’, ni se le reconoce un lenguaje poético. Los campesinos creen que el Mohán es antropófago, pues le gusta la sangre de los niños de pecho, aquienes después de sacársela, se los come asados en hogueras de hojarasca. Le gustan las mujeres bella y jóvenes, principalmente las muchachas casaderas, aquienes persigue para llevarlas a los ríos. Alrededor de los charcos y en los peñascos donde vive, gusta custodiar sus tesoros en oro, piedras preciosas,a lhajas, brazaletes, narigueras y numerosas joyas. Algunos dicen que tiene un palacio subterráneo con muchos tesoros, oro y piedras preciosas. El Mohán es travieso, andariego, embaucador, brujo y libertino. LA LLORONA Era una mulatita muy despabilada que habiendo tenido un hijo por artes conocidas de todo aquel que las supiere y no sabiendo qué camino tomar para no desmerecer ante los ojos delos suyos, decidió ahogar a la criatura una noche de luna. Llegó a la orilla del río y, en un remanso, dejó caer al inocente hijo. Victima de su remordimiento regresó al poco rato a buscar el hijo de sus entrañas, Y como loca recorría las orillas del río tratando de encontrarlo. Desde entonces, en las noches de luna, se oye la voz de la Llorona que grita y se lamenta buscando afanosamente a su hijo mientras dice "¡Aquí lo eche… aquí lo eche: ¿ En dónde lo encontraré?!”. Según los campesinos y aldeanos, La Llorona aparece como una mujer con rostro huesudo de calavera, ojos rojizos, cabellos desgreñados, con largas vestiduras, sucias y deshilachadas, llevando en sus brazos a un niño muerto. Se distingue por sus lloriqueos angustiantes y profundos y sus gritos macabros y plañideros. Sale por todas partes profiriendo llantos desgarradores. |