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Morfología del Perro

El cuerpo del perro se describe por regiones. Cada una de ellas corresponde a un sector anatómico preciso. Se describen cincuenta y dos regiones.

La cabeza

La región de la cráneo frontal puede ser redondeada (Beagle, Cocker), convexa (Boxer), chata (Dálmata), ovalada (Caniche) o ancha (Rottweiler). En el Pastor Alemán es levemente arqueada.

El Stop o depresión frontonasal, va de la región frontal a la parte superior del testuz. Es visible lateralmente y está más o menos acentuado: de 90ºC (brevilíneo) a 180ºC (longilíneo). En el lebrel está prácticamente ausente.

El hocico o testuz contiene las cavidades nasales, que son espaciosas en los perros de muestra (por ejemplo, Setters) y más pequeñas en el Bulldog, que tiene un hocico aplastado. El aplastamiento completo de la cara (Pequinés) provoca anormalidades en el ajuste de los maxilares (prognatismo inferior, superposición de dientes) y dificultades respiratorias. El hocico es fuerte y el puente nasal rectilíneo en el caso del Pastor Alemán.


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La nariz presenta dos orificios nasales, que deben estar bien abiertos, y una hendidura mediana. En los perros en buen estado de salud, la nariz debe ser suave, húmeda y fría.

Los belfos o labios no deben ser flácidos y deben juntarse. Están bien pigmentados y recubiertos de pelos y de pelos táctiles (pelos fuertes con receptores sensoriales en la base). El interior es más o menos rosado.

Las orejas son de formas y largos diversos. También difieren por su porte y su inserción. Pueden ser puntiagudas (Pastor Belga), más redondeadas (Pastor Alemán), muy redondeadas (Bulldog), más o menos finas y con pelos a veces muy largos (Cocker). Su papel en la audición es fundamental. Las orejas erguidas (o erectas) captan mejor las ondas sonoras. Los sabuesos suelen tener orejas caídas, lo que permite proteger el interior de las mismas de la vegetación, evitando la penetración de cuerpos extraños en el conducto auditivo. Los Terriers tienen orejas cortas que no les molestan cuando penetran en las madrigueras. Las orejas pueden ser recortadas, práctica que todavía está en vigencia en un gran número de países.

Aplomos

El aplomo es la dirección de los miembros en relación a un suelo horizontal. Los aplomos tienen una marcada influencia sobre la línea dorsal y, por consiguiente sobre el porte del Pastor Alemán así como sobre su máximo potencial para las disciplinas deportivas. Determinan una buena sustentación, al igual que una buena distribución del peso sobre las articulaciones y los pies. En general, para que el aplomo de un miembro sea correcto, su eje rector tiene que ser vertical. En efecto, una desviación con relación a la vertical entraña una sobrecarga de las articulaciones y de la superficie plantar (del lado de la desviación) y, por consiguiente, una fatiga prematura de esas articulaciones, de los tendones y de los diferentes ligamentos (lo que representa, por ejemplo, una desventaja particularmente molesta para los perros de trabajo). Por lo tanto, los aplomos no sólo son relevantes desde los puntos de vista teórico y estético.

Cuando un perro es plantado, la línea dorso lumbar se hunde o agobia, y la espalda tomo entonces una posición oblicua. Si sus miembros anteriores se hunden también, se le dice ensillado. En un perro remetido, el lomo es encorvado y la espalda se curva hacia arriba. La condición de patizambo es frecuente en los miembros posteriores, ya que es una tendencia natural. Por el contrario, la condición de arqueado o estevado es un defecto grave.


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Cabeza, cuello y miembros anteriores

La cabeza puede ser redonda (Cavalier King Charles), larga (Lebreles) o cuadrada. Desempeña un papel importante en el equilibrio. Las razas de cabeza larga suelen tener un hocico puntiagudo y las de cabeza cuadrada, mandíbulas cortas y musculosas (esto atañe esencialmente a razas que en sus orígenes estaban destinadas al combate). En el Pastor Alemán, tiene una longitud aproximada del 40% de la altura de la cruz, y presenta un alargamiento medio.

En la cabeza se distinguen dos grandes regiones: en la parte posterior, el cráneo, que aloja al encéfalo, y en la parte anterior, la cara, que contiene las cavidades nasales. La región media tiene su centro en dos órbitas. Las diferentes relaciones entre el cráneo y la cara permiten definir los dolicocéfalos (hocico alargado), los braquicéfalos (hocico corto y chato) y los mesocéfalos (entre los dos anteriores).

La cabeza comprende otras regiones no tan bien definidas. Las sienes se encuentran lateralmente, detrás de los ojos y están limitadas hacia abajo por los arcos cigomáticos, que tocan la caja craneal e influyen de manera bastante importante en la determinación de la morfología de la cabeza. La región parótida se encuentra debajo de las orejas y detrás de la región masetérica. Esta última se sitúa a su vez detrás del carrillo, muy reducida debido a la muy grande abertura de la boca del perro. La nuca es moderadamente prominente hacia atrás al nivel del cuello y la garganta puede presentar repliegues cutáneos, que reciben el nombre de papada.

El cuello tiene forma de un cilindro cuyo extremo torácico presenta un diámetro más grande que el cefálico. Dorsalmente termina en cruz y forma un ángulo mas o menos abierto con la espalda.

Es una región importante en la apreciación de la belleza del perro. Influye en el porte de la cabeza y en el equilibrio del animal, ya que regula la posición del centro de gravedad. El eje cabeza-cuello desempeña el papel de un balancín cérvicocefálico que equilibra el resto de la columna vertebral y que el perro utiliza durante el movimiento (por ejemplo, cuando un perro tiene la cabeza y el cuello apoyados contra el suelo no se puede levantar). Se continúa con los hombros, la cruz y el antepecho. Su posición cambia en función del andar, erguido en la fase de propulsión y tendido en la fase de recepción.

Los miembros anteriores son generalmente largos y ligeramente aplanados. El hombro tiene una posición oblicua, desde arriba y hacia atrás abajo y adelante, y es ligeramente convexo. El brazo limita hacia arriba con el hombro y hacia abajo con el codo, que está más o menos pegado a la pared costal. Los dos dedos del medio son más largos y gruesos que los dos laterales. Las almohadillas digitales (capa córnea engrosada más grasa) son salientes y algo convexas. Las uñas son curvas y córneas, y se encuentran en las puntas de los dedos; no deben tocar el suelo durante el apoyo.

El antepecho, que constituye la cara anterior del tórax, varía en cuanto a su altura, su anchura y su posición con respecto a los miembros anteriores. Forma un cuadrado perfecto en el Bulldog francés y un arco de puente en el Bulldog inglés. En el Pastor Alemán es profundo aunque no demasiado ancho. Línea dorso lumbar (o superior), caja torácica, abdomen.

La línea dorso lumbar está formada por el conjunto espalda-lomo. Es casi horizontal en los perros medio líneos, ensillada en los ejemplares jóvenes y ascendente en los perros plantados. La espalda tiene un perfil rectilíneo u horizontal, y puede estar ligeramente inclinada hacia atrás; es encorvada en los animales longilíneos. El lomo sigue a la espalda hacia atrás y tiende a ser un poco más ancho. La grupa, que está en la línea del lomo, es oblicua y más o menos redondeada; sin embargo, vista desde arriba es rectangular. Hacia atrás, termina en la base de la cola.

La caja torácica comprende el pecho (o las costillas), región sumamente convexa formada por los trece pares de costillas. Un pecho profundo es largo (la punta de la espalda llega hasta la última costilla) y representa los dos tercios del largo total del perro. El esternón forma un arco de círculo de amplio radio(arco esternal). Esta región engloba al área cardíaca, que es bastante grande en los perros que realizan esfuerzos importantes.

El abdomen es una cavidad que se encuentra detrás del diafragma. Encierra varios órganos esenciales por sus funciones biológicas (el aparato urogenital, el bazo , el aparato digestivo). El flanco es un área ligeramente cóncava cuya longitud varía en función del tamaño del animal. El límite del flanco se confunde con el vientre y es difícil de ver en el perro. La cara inferior contiene las mamas en la hembra y, en el macho, la parte posterior sostiene el prepucio (funda protectora del pene).

Miembros posteriores y cola

Los miembros posteriores son más largos y macizos que en los anteriores. También tienen ángulos articulares más abiertos. Por lo general, los muslos son voluminosos. La rodilla establece el límite entre el muslo y la pierna, que es larga y oblicua. El corvejón delimita el comienzo del extremo inferior del miembro, la caña, que es oblicua hacia delante y a veces presenta un espolón en su borde interno. En general, el pie es un poco más corto que el del miembro anterior.

La cola es particular para cada raza, tanto por su longitud como por su tamaño y su porte. Puede ser en tirabuzón (Spitz), con flecos y larga (setter), acortada (Terrier). A los perros que nacen sin cola le les llama anuros, mientras que a los que nacen con una cola corta se les llama braquiuros.

El porte de la cola puede ser erguido, horizontal o curvado. La cola del Pastor Alemán desciende hasta la articulación del corvejón, pendiendo en reposo y describiendo una ligera curva.

Ojos

El grado de separación de los ojos es muy variado en las diferentes razas. Permite la visión de costado. Los globos oculares están más o menos hundidos en las órbitas (ojo saltón para el Pug Carlino). La abertura palpebral puede ser redonda, como en el Pointer, o bien, almendrada (ojo rasgado) en los perros de pastor y los perros nórdicos. La expresión depende esencialmente de la mirada, que debe mostrar vivacidad, franqueza y dulzura.

Los ojos del Pastor alemán son de tamaño medio, almendrados, colocados oblicuamente y no prominentes.

El perro tiene dos párpados bien visibles, uno superior y otro inferior. Deben ser finos, separados, bien pigmentados y poseer pestañas en los bordes. La parte exterior está formada por una piel recubierta de pelos y la parte interior, la conjuntiva palpebral, es una mucosa de color rosa. Debajo del párpado superior se encuentra la glándula lagrimal, en donde se originan las lágrimas que hidratan la córnea. En el ángulo interior de cada uno de los dos párpados, se encuentra un pequeño conducto, la vía lagrimal, que desemboca en la fosa nasal.
El perro posee un tercer párpado, la membrana nictitante, cubierta en gran parte por el párpado inferior. Esta membrana interviene en la protección del ojo, donde desempeña el papel de un limpiaparabrisas y elimina los cuerpos extraños.

La coloración del ojo depende de la pigmentación del iris. Casi siempre se prefiere que sea pronunciada, es decir, de color pardo. En efecto, es un signo de buen equilibrio orgánico. Esta coloración pasa por todas las gamas del color, hasta el negro. No es deseable el ojo demasiado claro (ojo de rapaz), que desacredita al perro más hermosos.

El color no guarda obligatoriamente relación con el color del pelaje. El color de los ojos del Pastor Alemán corresponde al del pelaje, debiendo ser lo más oscuro posible.

A veces el ojo presenta un defecto de pigmentación del iris en el que éste se presenta parcial o totalmente azulado. Es un defecto de aparición frecuente en los perros del pelaje tricolor o abigarrado.




Como entrenar a su perro para dejarse examinar


Al momento de necesitar ser revisado por un veterinario resulta de gran ayuda que el perro este tranquilo y se deje tocar y manejar sin manifestar agresividad. También en el momento de suministrarle medicación, por el bienestar del perro, del dueño y del veterinario, es importante que nuestro perro no se resista (generalmente por miedo) y no reaccione agresivamente. Además, si el perro ha recibido entrenamiento para dejarse examinar le va a resultar más fácil y cómodo al propietario efectuarle revisaciones rutinarias que permitan notar algún cambio físico que requiera consulta profesional.

Este entrenamiento debe comenzar a temprana edad y el objetivo es lograr que el perro se quede quieto dejándose examinar sin asustarse. Ante todo debemos dedicarle al tema poco tiempo pero en sesiones frecuentes hasta lograr que se acostumbre a sentir nuestras manos recorriendo su anatomía con la seguridad de que no se le hará daño aprendiendo así a estar tranquilo.

Una rutina sencilla sería:

- Revisar los dientes, levantando suavemente los labios lateralmente con el hocico cerrado poniendo atención en el color de las mucosas que deben mostrarse de un color rosado (en animales anémicos las mucosas se ven muy pálidas casi blancas).

- Observar los ojos para detectar cambios de color, opacidad y lagrimeo.

- Acariciando las orejas observar los oídos prestando atención a la presencia de cerumen en el canal auditivo externo. Se debe controlar si hay enrojecimiento de la piel, mal olor o algún exudado.

- Con el perro echado de lado tocar el abdomen suavemente no permitiéndole pararse. Revisar en las hembras las mamas y en los machos los testículos observando que no presenten masas anormales o diferencias en tamaño y consistencia. Tanto en machos como en hembras se deberá notar si existe alguna secreción anormal en sus genitales.

- Examinar las cuatro patas, una a una, observando las almohadillas plantales, el largo de las uñas y el área interdigital de manos y patas en busca de infecciones o cuerpos extraños.

- Revisar la piel de todo el cuerpo levantando el pelo detectando parásitos externos como pulgas o garrapatas.

Una vez que el cachorro ha aprendido a dejarse examinar con tranquilidad puede efectuando esta revisación de rutina semanalmente con la intención de reforzar permanentemente lo aprendido ademas de poder detectar asíprecozmente cualquier anormalidad teniendo la oportunidad de tratar el problema rapidamente.


Eliminación de Orina
y Materia Fecal en Lugares Inadecuados



Uno de los primeros comportamientos indeseables que se presentan durante la convivencia entre un cachorro y una familia es cuando el cachorro elimina sus deposiciones en lugares inadecuados. Son por supuesto comportamientos inadecuados para el dueño pero no para el perro, quien la mayoría de las veces no recibe un correcto entrenamiento acerca de cuál es el lugar correcto para que haga pis y caca.

Uno de los métodos más utilizados por los dueños consiste en colocar junto al lugar de descanso y de alimentación del cachorro papeles de diario. Si el cachorro orina o defeca en otro lugar suelen refregarle el hocico en sus propias deposiciones y llevarlos al lugar elegido por ellos para exigirle que elimine allí o se atenga a las consecuencias. Si a pesar de esto el animal continúa haciendo pis y caca en cualquier lado menos donde su enfurecido dueño pretende, el castigo físico no se hará esperar y el vínculo con el cachorro se deteriorará por completo. En realidad, si un cachorro que fue sometido a este tipo de enseñanza no orina ni defeca donde su propietario desea la culpa no es del cachorro sino del método utilizado por el dueño. Por el contrario s¡ el cachorro comienza a eliminar sus deposiciones en el lugar fijado por el dueño, no lo hace gracias al método de enseñanza utilizado sino a pesar del mismo.

Veamos algunos conceptos acerca del comportamiento normal de eliminación de los perros. Una vez que son capaces de movilizarse por sus propios medios, los cachorros comienzan a orinar y a defecar en lugares alejados de donde duermen y comen. Por lo tanto, colocar papeles de diario junto al lugar de descanso y alimentación es totalmente incorrecto para lograr el objetivo deseado.

La capacidad de lograr un aprendizaje estable comienza a partir de la octava semana de vida, aunque ya pueden aprender simples consignas a partir de la quinta semana. Sin embargo, los cachorros no pueden razonar. Cuando una persona reprende a su cachorro por haber hecho pis en un lugar indeseable y lo lleva al sitio elegido, está pretendiendo que su animal realice un razonamiento complejo. El mensaje del dueño es el siguiente: "Te reprendo por haber hecho pis donde no debías, te muestro dónde quiero que de ahora en más lo hagas y también quiero que pienses muy bien antes de repetir tu mala acción o te atendrás a las consecuencias." Es obvio que ningún cachorro puede elaborar adecuadamente semejante mensaje.

Para cualquier propietario resultará más conveniente utilizar un método no traumático y con consignas claras para el animal. Si uno vive en un departamento y le brinda a su cachorro un lugar de descanso en la cocina pretendiendo que orine y defeque en el lavadero, jamás deberá dejar abierta la puerta de acceso al resto de la casa.

Para un cachorro que duerme y come en la cocina, el living o uno de los dormitorios serán lugares ideales para eliminar las deposiciones, ya que se encuentran alejados de su lugar de descanso y alimentación. Por lo tanto, el cachorro sólo deberá ingresar en esos lugares después de haber orinado y defecado, pudiendo permanecer allí por un breve período y sólo bajo estricto control. En realidad el hábitat del animal deberá ser la cocina y el lavadero, cuyos pisos estarán totalmente cubiertos por papeles de diario para que el cachorro orine y/o defeque allí. Luego, a medida que pasan los días, se irán sacando los diarios, primero los que están más alejados del lavadero y luego los que le siguen para finalmente dejar cubierto sólo el lugar definitivo para las deposiciones.

Por supuesto que si durante ese tiempo el cachorro orina o defeca donde no corresponde en presencia del dueño, éste deberá llevarlo inmediatamente al lugar adecuado en el más absoluto silencio y sin enojarse y dejarlo allí durante unos minutos para luego restringir durante unos días el acceso del animal al resto de la casa. Si en cambio el cachorro orina o defeca en el living en ausencia de algún miembro de la familia la responsabilidad no será del perro, por lo que no deberá ser castigado, sino de la persona que no lo controló en forma adecuada.

Si en lugar del lavadero uno quiere que el cachorro haga pis y caca en cualquier lugar del balcón sin necesidad de utilizar papeles de diario, o vive en una casa y pretende que su cachorro elimine en el jardín o en el patio, le recomiendo releer "Cómo enseñarle al perro dónde hacer sus necesidades".

Finalmente si decide que su perro deberá hacer pis y caca en la calle será conveniente que se remita a "Aprendizaje temprano: Enseñar bien y a tiempo", a fin de saber cómo lograr su objetivo, aunque al mismo tiempo le aconsejo comprar una palita y varias bolsas para juntar las "necesidades" de su animal y no causar molestias a sus vec




Los códigos de comunicación de los perros


Uno de los aspectos más interesantes e importantes en la vida de los perros es la forma en la que se comunican entre sí, que a su vez es la misma que utilizan para comunicarse con los seres humanos. En una entrevista que mantuve con una persona que me consultó por un comportamiento indeseable que presentaba su perro, comprobé que no sólo algunos desconocen que los perros se comunican entre sí y con las personas sino que muchos profesionales que se dedican al estudio del comportamiento humano hasta lo niegan. Durante esta entrevista yo le expliqué a la dueña del perro que parte del. problema que tenía con su animal se debía a que ella no comprendía los mensajes del animal y que, por lo tanto, reaccionaba inadecuadamente ante ciertas situaciones. Esto no sólo no solucionaba su problema sino que lo agravaba. El gesto de sorpresa y confusión en el rostro de la dueña del perro motivaron que yo interrumpiera mi explicación para preguntarle si había comprendido lo que le había dicho. Fue en ese momento cuando la mujer, que era estudiante de psicología, me contó un hecho que me causó no sólo sorpresa sino también cierto desagrado. Ella me dijo que en una oportunidad mantuvo una charla con un profesor suyo acerca del comportamiento de su perro y que él le había negado rotundamente que existiera la comunicación entre los animales y menos aun entre éstos y las personas. Aunque nunca supe los argumentos de semejante opinión, procedí a explicarle a mi interlocutora por qué la sentencia era totalmente equivocada.

Una de las premisas más importantes para la subsistencia de las especies sociales, como son los perros, es tener la posibilidad de transmitir información de un individuo a otro con el objetivo de mantener la interacción del grupo en forma adecuada. Esto no es otra cosa que un sistema de comunicación, que en el caso de los perros no sólo existe sino que es muy complejo y está basado fundamentalmente en señales auditivas, visuales, olfativas y táctiles. Mediante estas señales los animales no sólo mantienen el orden dentro del grupo, sino que también identifican y marcan su territorio, conocen el estado fisiológico y emocional de sus congéneres así como su rango social.

Dicho en otras palabras, si bien los perros no hablan, ellos se comunican entre sí a través de gestos, posturas, sonidos y olores. De esta manera, expresan su estado emocional, deseos, necesidades y status. Además, este sistema de comunicación no sólo es utilizado por los caninos en su relación con sus congéneres sino también con los seres humanos, a pesar de que algunos de éstos lo desconozcan o lo nieguen. Por este motivo, es imprescindible que todos los propietarios o futuros propietarios de perros conozcan la forma en que estos animales se comunican para así aprender a entenderlos y comprenderlos. Esto facilitará una mejor convivencia entre dos especies, la humana y la canina, que sin lugar a dudas pueden establecer una comunicación fluida entre sí.

Señales auditivas: vocalizaciones

Al igual que su antecesor salvaje, el lobo, el perro presenta cinco tipos distintos de vocalizaciones: ladrido, gruñido, gemido, gañido y aullido. La diferencia entre perros y lobos radica en la proporción en que ambos utilizan estos sonidos. El ladrido es mucho más utilizado por los caninos domésticos, mientras el aullido es más frecuentemente emitido por sus parientes salvajes. Esta diferencia se debe básicamente a que la selección realizada por el hombre durante el proceso de domesticación favoreció ciertas características de comportamiento que eran de utilidad para el grupo humano. Una señal de alarma como el ladrido era importante a la hora de comunicar la presencia de potenciales agresores.

Ladrido

El ladrido es una pauta de comportamiento genéticamente programada, que cumple funciones específicas en la expresión de los caninos. Sin embargo, los perros pueden utilizar el ladrido en situaciones muy diversas y para diferentes fines cuando obtienen una recompensa. Es decir que si bien el ladrido es un comportamiento innato que para su manifestación no requiere aprendizaje, su utilización por parte de los perros puede verse influida por este proceso.

Un ejemplo típico es los perros que ladran para solicitar parte del alimento que está comiendo su dueño, quien, con el fin de callarlo, satisface la demanda del animal. Otro ejemplo es aquellos perros que ladran llamando la atención del propietario ya sea para jugar o salir a dar un paseo, porque saben que con esa actitud convencerán al dueño de que haga lo que ellos quieren. Vemos de esta forma cómo el ladrido puede adquirir diferentes funciones a través del aprendizaje, según los resultados obtenidos por el animal al emitir esta vocalización.

Las funciones específicas del ladrido es decir, aquellas comunes a casi todos los perros y a los lobos- son básicamente cuatro. Una de ellas es la de llamar a todos los miembros del grupo para iniciar una acción. En los lobos esta acción se relaciona por lo general con las cacerías, mientras en los perros, con los juegos o paseos.

El ladrido cumple también una función de alarma, la cual fue especialmente seleccionada por el hombre durante la domesticación. En este caso, el ladrido sirve para avisar al resto del grupo que algo extraño sucede, como por ejemplo que un intruso está intentando ingresar en el domicilio de la familia con la cual convive el perro.

Otra de las funciones del ladrido es la de amenaza. Utilizando el ejemplo anterior, el ladrido estaría orientado en este caso hacia el intruso, no hacia el grupo de pertenencia del perro. Su objetivo es el de amedrentar al extraño y persuadirlo de alejarse del lugar.

Por lo tanto, es probable que el perro utilice el ladrido como una señal de alarma o como una amenaza ante la presencia de extraños. Debido a que en la alarma y en la amenaza están presentes tanto la agresividad como el temor, es importante escuchar el tono del ladrido para conocer el estado emocional del emisor. Si el ladrido tiene un tono alto, es muy probable que el miedo del animal sea mayor que su nivel de agresividad; por el contrario, si la agresividad prevalece por sobre el temor la vocalización será de tono bajo. Es interesante saber, sobre todo para aquellos amantes de las comparaciones, que los psicólogos han identificado las mismas características en las personas. Cuando alguien está enojado y agresivo emite una voz grave (tono bajo), mientras que si tiene miedo la voz será aguda y chillona (tono alto).

La frecuencia con la que un perro emite el ladrido también puede reflejar su estado emocional. Si es elevada, es decir si la vocalización se repite con rapidez, el perro se encuentra muy excitado; por el contrario, si los sonidos son poco frecuentes o muy espaciados, indican un menor grado de excitación. En el primer caso intentar modificar la actitud del perro resultará una tarea dificultosa, mientras que en el segundo caso será más fácil cambiar su estado de ánimo. Esto estaría indicando que el ladrido también puede servir para aliviar tensiones. Un claro ejemplo son aquellos perros que ladran por ansiedad cuando los dueños los dejan solos. Si la ansiedad es muy intensa, los perros emitirán sus ladridos con gran frecuencia e intensidad, mientras que si la ansiedad es baja la frecuencia e intensidad de esta vocalización será menor.

Gruñido

El gruñido es una vocalización de tono bajo cuya función primordial es la comunicación del estado agresivo del emisor. Al igual que otras vocalizaciones, el gruñido está generalmente acompañado de determinadas posturas corporales. De este modo mediante diferentes combinaciones de ambas el emisor manifiesta un estado emocional complejo.

Un perro cuyo nivel de agresividad es muy superior al temor gruñirá y, al mismo tiempo, retraerá los labios para mostrar sus dientes durante el encuentro con un rival canino o humano antes de atacar. En este caso la postura será la que indique la inminencia del ataque. Sin embargo, en esta situación existe un mínimo nivel de miedo, ya que si no fuera así el ataque sería silencioso. Si en cambio el gruñido se presenta solo, aunque el nivel de agresión sigue siendo alto, existe algo más de temor. Esto indica que el ataque podría no ser tan inminente a pesar de que la probabilidad de que se produzca todavía será muy elevada. Si el miedo continúa aumentando en detrimento de la agresividad, seguramente los gruñidos comenzarán a alternarse con ladridos y el riesgo de un ataque será menor que en los otros casos. Si el gruñido desaparece y sólo están presentes los ladridos, significa que el perro está en una situación de conflicto interior: no se anima a atacar pero tampoco siente tanto temor como para huir. Esta explicación es la que da sustento y cierta validez al famoso dicho popular "perro que ladra no muerde". No obstante, si en algún momento la agresión supera al temor el perro podrá atacar, hecho que demuestra que a los perros poco les importan los refranes humanos.

Finalmente, existe una situación en la cual se combinan el gruñido y la actitud de mostrar los dientes, en la que los niveles de agresividad y temor son ambos muy elevados. Si un perro se ve acorralado por un congénere o una persona y sin posibilidad de escapar, desplegará estas pautas comportamentales hasta que el agresor trasponga una determinada distancia, denominada "distancia crítica", momento en el cual pese al miedo atacará de inmediato. El concepto de distancia crítica se define como aquella distancia en la que un animal amenazado por otro y sin posibilidades de escapar despliega un comportamiento agresivo como única alternativa de defensa. Todos alguna vez hemos escuchado el dicho "atacó como rata acorralada", que ilustra el principio recién mencionado. Si de comparaciones se trata, esto puede ser válido en el caso de las ratas como en el de los perros y por qué no también en el de los seres humanos.

Gemido

El gemido es un sonido lastimero y de tono alto aunque suave. Cumple diferentes funciones según la edad y el estado emocional del emisor. Los cachorros que aún están con la madre lo utilizan como llamada para solicitar sus cuidados; la madre suele responder proveyendo atención a los pequeños brindándoles calor, afecto o alimento. Cuando los cachorros pasan a ser parte de una familia humana suelen gemir cuando los dejan solos, lo cual constituye no sólo un llamado para la obtención de compañía sino también una forma de manifestar la ansiedad y la angustia que les provoca esta situación.

Esto mismo ocurre en los animales adultos cuando experimentan situaciones de frustración, como cuando el propietario de un perro lo encierra en el jardín mientras él se queda en el interior de la casa. El perro posiblemente comience a gemir para liberar la ansiedad que genera el encierro. Además, si mediante esta reacción innata el animal consigue llamar la atención del dueño y entrar nuevamente en la casa, en el futuro emitirá este sonido cada vez que se vea sometido a la misma situación. En este caso la motivación del comportamiento en cuestión será diferente de la anterior ya que el perro a través del aprendizaje habrá asociado que la emisión de gemidos está relacionada con su reingreso al interior del hogar.

El gemido también es utilizado tanto por los cachorros como por los perros en edad juvenil y por los adultos durante la recepción amistosa que se produce ante la llegada de algún miembro de la familia o alguna persona conocida por ellos.

Por último esta vocalización es un recurso que utilizan los perros como demostración de sumisión ante la presencia repentina de un congénere dominante, con el objetivo de inhibir la posible agresión.

Gañido

El gañido es una vocalización aguda y desapacible, emitida generalmente en situaciones de dolor físico o ante un disturbio emocional intenso, como por ejemplo un susto repentino. La intensidad de este sonido y la frecuencia con la que es emitido dependen de la magnitud del estímulo que lo produce y de la sensibilidad del individuo. El gañido es más frecuente en los cachorros y en los individuos adultos de tipo sumiso.

Si bien puede ser emitido en diversas circunstancias que generen dolor o miedo, por lo general ocurre en dos situaciones que tienen suma importancia en el comportamiento social del perro. La primera de ellas es la que se presenta durante el juego de los cachorros en la etapa en la cual se modela su comportamiento social. Si un cachorro muerde fuerte a otro, el agredido emite un gañido e interrumpe el juego; esto hace que el "agresor" aprenda a regular la intensidad de su mordida. La segunda situación ocurre cuando un perro adulto agrede a un cachorro o a otro perro adulto sumiso. En este caso el gañido forma parte del comportamiento de sumisión y tiene por finalidad inhibir la agresión del individuo dominante.

Aullido

El aullido es una señal auditiva que consiste en un sonido continuo cuya duración varía de uno a once segundos y que fluctúa en un rango de 150 a 780 ciclos por segundo. Esta vocalización es mucho más frecuente en los lobos que en los perros, debido a los diferentes estilos de vida de los lobos con respecto a sus parientes domésticos.

El aullido tiene como principal función decidir y coordinar los movimientos de la manada, desde las travesías hasta las cacerías. El perro que es alimentado y sacado de paseo por su dueño no tiene necesidad de organizar el grupo y por lo tanto habitualmente no tiene grandes motivaciones para emitir esta vocalización.

No obstante, los perros suelen aullar en dos circunstancias bien definidas. Una de ellas ocurre cuando un perro es dejado repentinamente solo. La soledad estimula la emisión del aullido, que tiene la misma función que en los lobos, es decir, reforzar la cohesión del grupo. En la vida salvaje el resultado del aullido de soledad es atraer a los otros integrantes de la jauría; sin embargo, los perros de la ciudad raras veces consiguen que sus propietarios acudan en su búsqueda, sino más bien que los vecinos se enojen.

La segunda circunstancia también frecuente en las manadas de lobos acontece cuando el aullido de un individuo estimula a que otros congéneres emitan la misma vocalización con la consiguiente formación de un coro. Esto se debe a un fenómeno denominado "facilitación social": el comportamiento de un animal funciona como estímulo para el desencadenamiento del mismo comportamiento en otros animales. Por eso cuando un perro aúlla frecuentemente es acompañado en su manifestación por el resto de los perros de¡ vecindario. Más aún, en las grandes ciudades es habitual que los perros comiencen a aullar al oír el sonido producido por las sirenas de las ambulancias, los bomberos, etcétera. Esta actitud se debería presuntamente a que los perros interpretan que corresponden a un mensaje emitido por algún congénere.

Señales visuales

Una de las formas de comunicación más frecuente entre los perros que conforman una jauría está relacionada con las señales visuales. A partir de ellas los animales pueden reconocer el rango social de cada integrante del grupo y su estado de ánimo. Pueden ser utilizadas también por los seres humanos para comprender el estado emocional de un perro y lograr una mejor relación con el animal.

Todo propietario de un perro sabe que si su animal arquea el cuerpo con sus miembros anteriores descendidos y los posteriores elevados, al mismo tiempo que realiza rápidos movimientos con la cola, pone de manifiesto la actitud de invitación al juego. Después seguramente intentará perseguir a su compañero de juego o ser perseguido por él. Pero esta es sólo una señal visual. Conocer los movimientos y gestos de un perro permite comprender mejor sus actitudes.

Si bien estas señales se manifiestan en conjunto, podemos ubicarlas en tres sectores distintos para su mejor comprensión.

1 - La cabeza

Este sector es el más importante en lo que respecta a la expresión visual. El mostrar los dientes con la boca abierta llevando las comisuras labiales hacia adelante, con hocico y frente arrugados, orejas erectas y también inclinadas hacia adelante, la cabeza generalmente alta y la mirada fija indica un comportamiento de amenaza, agresivo, expresado por un animal seguro de sí mismo. Estos gestos y posturas se observan frecuentemente en los perros dominantes.

Por el contrario, un perro inseguro, que exprese sumisión o intención de huir, se manifiesta manteniendo la boca cerrada, con las comisuras labiales dirigidas hacia atrás, ojos no muy abiertos y orejas también hacia atrás en contacto con la cabeza, que habitualmente se mantiene baja. Cuando un perro presenta agresividad y temor al mismo tiempo -hecho que muchas veces sucede cuando el animal se ve acorralado- se produce una superposición de las pautas motoras de la huida y del ataque, dando lugar a expresiones intermedias que demuestran la situación de conflicto. En oposición, las orejas erectas, la cabeza sutilmente inclinada, la boca relajada y levemente entreabierta indican un estado de atención totalmente desprovisto de miedo o agresión.

En lo que respecta a las señales visuales a nivel de la cabeza, resulta importante tener en cuenta que durante el proceso de domesticación y creación de las diferentes razas caninas se provocaron cambios morfológicos, tales como orejas péndulas y pelos que cubren toda la cara del perro y de esa manera impiden ver sus ojos. Esto muchas veces dificulta la comunicación entre los animales y puede acarrear serios problemas entre congéneres simplemente por la falta de comprensión de las señales visuales.

2 - La cola

Este segundo sector es también un indicador sensible de su estado emocional. En el caso de la cola existen dos indicios a tener en cuenta. Uno es la posición y el otro el movimiento de la cola. En cuanto al primero, si la cola se halla suspendida, colgando desde la base, está indicando una actitud serena, desprovista de tensión.

Luego existen dos posiciones extremas. En una el perro eleva la cola por sobre su dorso y la ubica en forma perpendicular a éste; en este caso expresa un estado emocional de seguridad en sí mismo. La posición opuesta, que consiste en mantener la cola muy baja llegando incluso a introducirla entre los miembros posteriores, demuestra que el animal siente gran inseguridad y temor. Dentro de¡ grupo esta posición es adoptada por individuos sumisos, es decir, de un rango social bajo. Los perros ubicados en rangos sociales intermedios despliegan posiciones de la cola que se ubican entre los dos extremos mencionados.

En lo que respecta al movimiento de la cola, éste está relacionado con una situación de excitación. Leves movimientos, habitualmente cortos y rápidos, indican generalmente una actitud amistosa y sumisa sobre todo si la cola no está levantada. En cambio, si está ubicada en posición vertical y los movimientos son bruscos indican que son desplegados por un animal de gran jerarquía, cuyas probables emociones son la excitación sexual, lúdica o incluso la agresión. Por este motivo resulta de vital importancia observar otras actitudes del perro y el contexto en el cual se desarrolla la situación para poder realizar una correcta interpretación de sus emociones.

En este punto resulta importante aclarar que al cortarles la cola a los perros se los pone en clara desventaja con respecto a otros congéneres, ya que la ausencia de esta vía de información puede interferir en la comunicación de los animales. A su vez este hecho también puede dificultar la interpretación de las emociones de estos individuos por parte de los propios seres humanos.

3 - Las patas y el cuerpo

En este sector también podemos encontrar señales que expresan diferentes estados de ánimo, emociones o mensajes. Un perro amistoso, que quiere informarle a otro sus deseos de jugar, se agachará con los miembros anteriores extendidos, el tren posterior levantado y la cabeza casi apoyada sobre el piso. Por el contrario, un perro poco amistoso aunque no momentáneamente agresivo se acercará a un congénere lentamente, bien erguido y con las extremidades tensas, lo cual constituye un mensaje de dominancia. Si el receptor del mensaje es un animal sumiso que pretende dejar bien en claro su falta de intención agresiva, se echará de costado y podrá o no mostrar la panza. Pero si no está de acuerdo en someterse, adoptará una postura dominante y posiblemente erigirá los pelos del cuello y cruz. Esta es una postura de defensa activa -es decir, agresiva- que indica que existen grandes probabilidades de un inminente ataque.

La posición que adoptan los perros al momento de orinar constituye otra señal visual de suma importancia. Los machos frecuentemente levantan un miembro posterior en el momento de emitir la orina, comportamiento que está facilitado por la hormona masculina llamada testosterona. Por lo general, cuanto más dominante sea el perro, más elevará la pata cuando orine. Esto no sólo es un claro indicio de su rango social, sino también de la seguridad en sí mismo y de posesión del territorio.

Otra forma de comunicación visual es el denominado arañado o raspado del suelo. El perro "raspa" el suelo con una o más patas, generalmente después de defecar, dejando una marca visible. Esta marca está acompañada de una señal química proveniente de las glándulas sudoríparas ubicadas a nivel de las almohadillas plantaras y de las glándulas sebáceas interdigitales. El significado de estas señales, que son mucho más frecuentemente emitidas por los machos que por las hembras, es doble. Por un lado, al ser utilizadas por los individuos de mayor jerarquía del grupo y ser estimuladas por la presencia de otros perros constituyen una demostración del rango social del emisor. Por otro, debido a que la marca dejada en el piso perdura durante un tiempo, informan que el territorio en cuestión tiene dueño.

Señales olfatorias

La comunicación a través del sentido del olfato por medio de mensajes químicos resulta harto difícil de estudiar debido a que la percepción de los olores en el entorno es completamente diferente entre los perros y los humanos. El desarrollo de este sentido es mucho más pobre en nosotros y por ende su utilización mucho menos frecuente. Sin embargo, para los caninos las señales olfatorias constituyen un factor de vital importancia durante su interacción con el entorno.

Este tipo de señales son producidas por secreciones odoríferas, llamadas feromonas, contenidas en la orina, las glándulas anales, las glándulas sebáceas, las glándulas sudoríparas de las almohadillas plantaras y los oídos. Debido a que estas secreciones son utilizadas como medio de comunicación entre diferentes individuos se denominan "feromonas sociales" y a los olores que emiten "olores sociales". A estos olores se los puede dividir en dos grupos:

Olores identificatorios - Son aquellos específicos y característicos de cada individuo y a través de los cuales los animales se identifican entre sí. Por eso cuando dos perros se encuentran, se olfatean mutuamente tanto la zona anal como la genital y los oídos. También gracias a estos olores cada animal puede reconocer tanto su grupo de pertenencia como su propio territorio.
Olores emotivos - Son producidos y liberados en circunstancias muy especiales, tales como el estrés, el miedo o el celo en las perras. Por ejemplo, en situaciones de intenso temor un perro puede comprimir sus sacos anales enérgicamente, eliminar su contenido y producir un olor penetrante muy característico. Por otro lado, la orina de las perras en celo contiene sustancias químicas que actúan como señales que anuncian su estado fisiológico y por ende su posible receptividad a un macho.

Señales táctiles

La comunicación táctil es una de las más importantes en los perros, fundamentalmente para expresar su rango social ya sea dentro de la jauría o en su convivencia con la familia humana. El tacto, a diferencia de los otros tipos de comunicación, requiere el contacto físico entre dos individuos; por este motivo, por lo general es posterior a las señales visuales y olfatorias.

Básicamente podemos distinguir dos tipos de señales táctiles. Aquellas destinadas a demostrar una jerarquía social elevada, utilizadas por los individuos dominantes y aquellas destinadas a demostrar un rango social bajo, utilizadas por los individuos jerárquicamente inferiores.

Entre las primeras, llamadas señales de dominancia, las más comunes entre los perros son:

• El apoyo del hocico de un perro sobre los hombros del otro como forma de demostrar su superioridad. Si ésta es aceptada el individuo receptor del mensaje realizará gestos de sumisión para manifestar su respeto por el perro dominante. Si la señal de dominancia no es aceptada el riesgo de una pelea es inminente.

• La presión de un perro sobre el cuello de otro al rodearlo con la boca abierta. Esta señal está basada en el comportamiento que utilizan las madres para trasladar y dominar a sus cachorros.

• El apoyo de los miembros anteriores sobre otro individuo, ya sea otro perro o una persona. Esta es una de las señales táctiles más observadas en la interacción de un perro con su propietario. La recepción que hace un perro saltando y apoyando sus patas delanteras sobre el cuerpo de su dueño es interpretada como un saludo. Si bien esta interpretación no es incorrecta, es importante saber que este saludo es realizado en actitud de dominio de la situación. En otras palabras, el saltar sobre un ser humano es la forma de saludar que tienen los perros dominantes. Esta actitud también es adoptada durante el juego con humanos o con congéneres y siempre lleva implícito el mismo mensaje por parte del perro: "Estamos jugando, pero yo mando y pongo las reglas."

• El rodeo del hocico de un subordinado con su boca abierta. Esta señal es utilizada en la jauría por el perro líder y tiene como función controlar el comportamiento de sus seguidores.

• La demostración de la posición jerárquica a partir de montarse a otro perro, más allá de la actitud típica de apareamiento.

Por ejemplo, si una persona se encuentra con un perro extraño, macho y adulto, y como actitud amistosa intenta acariciarle la cabeza o el cuello, existen grandes posibilidades de que esta conducta sea interpretada por el perro como una señal dominante y, por lo tanto, se produzca una reacción agresiva por parte del animal. Asimismo, la acción de muchos perros de tomar con la boca el brazo de su dueño o la correa durante los paseos -que muchas personas interpretan que el animal está jugando o quiere llevarlo a algún lado- no es otra cosa que señales táctiles de dominancia que indican que el líder de ese grupo es el perro y no el dueño.

Entre las señales táctiles destinadas a demostrar nivel social bajo, llamadas señales de sumisión, las más comunes son:

El hociqueo, que consiste en dar pequeños golpecitos con el hocico y lamer ya sea el hocico de un congénere o la cara y las manos de una persona. Esta conducta es reflejo de aquélla utilizada por los cachorros para solicitar comida a los congéneres adultos y se observa con mucha frecuencia en los lobos. Es importante tener en cuenta que en muchos casos este comportamiento se modela con el aprendizaje y es utilizado por muchos perros para captar la atención de sus dueños.

El cabeceo que realiza el animal cuando busca poner su cabeza bajo la mano de su propietario. Esta señal suele ser utilizada por los perros para pedir caricias desde una posición de sumisión.

Para las personas que interactúan con perros propios o ajenos es de vital importancia el conocimiento de estas señales, ya que sólo así es posible entender las actitudes de los perros y evitar situaciones de agresión como consecuencia de conductas humanas que no son comprendidas por los animales, o viceversa.

.....Comportamiento Agresivo


De todos los comportamientos indeseables que presentan los perros, la agresividad es el único que puede poner en serio riesgo la integridad física e incluso la vida de una persona. Por tal motivo, el comportamiento agresivo de los perros es el problema por el cual más frecuentemente los propietarios consultan a los especialistas en comportamiento animal.

Hace algunos años, cuando los conocimientos acerca del comportamiento canino eran escasos, se pensaba que si un perro mordía a una persona se debía sólo a que el animal padecía alguna enfermedad, más precisamente, rabia. Si bien algunas veces ésa era la razón del comportamiento agresivo, en la mayoría de los casos respondían a causas totalmente diferentes. A pesar de que en la actualidad existen muchos lugares en los que no se diagnostican casos de rabia canina desde hace varios años, siguen existiendo situaciones en las que los perros agreden a los seres humanos. Los animales suelen no ser los únicos responsables ya que en muchos casos esta reacción responde al total desconocimiento que la mayoría de las personas tiene acerca del comportamiento de los perros y también a que muchas conductas agresivas son estimuladas, consciente o inconscientemente, por los propietarios.

Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta es que la mayoría de los comportamientos agresivos de los perros son normales y no verdaderas patologías, aunque por supuesto existen conductas agresivas anormales, de origen orgánico. En una especie social como la de los perros, que actúa a partir de un sistema jerárquico, que caza en grupo y que realiza la mayoría de sus actividades coordinadamente, el orden es una premisa fundamental. Este orden es establecido sobre la base de diferentes interacciones en las que la agresividad suele ser un componente importante. A su vez, es a través de la agresividad que los animales defienden sus territorios de extraños.

La agresividad es considerada además una característica positiva en muchas razas de perros, especialmente en aquellas destinadas a proteger el territorio o la familia. También en muchos casos este comportamiento es estimulado en forma individual por muchos propietarios. Si un perro agrede e incluso lesiona a un delincuente que pretendía ingresar en nuestro domicilio, será calificado como un héroe. Pero si el mismo perro agrede a un amigo que venía de visita será considerado como un individuo peligroso al que hay que sacar de la casa. Un ejemplo más de que los perros muchas veces son víctimas de nuestras propias incoherencias.

Esta realidad nos indica que resulta de imperiosa necesidad ampliar el enfoque acerca del comportamiento agresivo en los perros. Para ello es necesario comprender que el comportamiento agresivo de los perros hacia los seres humanos es un fenómeno complejo que incluye numerosas variables (genética, orgánica, aprendizajes, vínculo con los humanos, etc.), que puede ser de diversos tipos (agresión jerárquica, irritable, por temor, sobreprotectora, por causas orgánicas o funcionales, etc.) y que no sólo puede ser el vehículo de transmisión de una zoonosis sino que debería ser considerada una zoonosis en si misma.

Finalmente, todo propietario de un perro debe saber que no existe un tratamiento universalmente válido para los perros agresivos, ya que la agresividad es un comportamiento sumamente complejo. Dado que puede responder a muchas causas distintas, en cada caso será necesario que un profesional especializado diagnostique adecuadamente el tipo de agresión que presenta el animal.



 
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