Xalapeño por destino, el siervo de Dios Rafael Guisar y Valencia, en proceso de beatificación, puso a nuestra ciudad en conocimiento universal. Ganó el primer nivel de la canonización al comprobar a las autoridades eclesiásticas pertinentes la dedicación de su vida a la esperanza y a la caridad. Aunque esta calidad santa simbolice como patrono regional de Xalapa y Cotija, el hecho es que Monseñor Guisar y Valencia es reconocido mundialmente por sus virtudes heroicas y milagros.

Los xalapeños esperamos la pronta resolución a favor se su beatitud y santidad.
Rafael Guisar y Valencia nació en Cotija, Michoacán, l 26 de abril de 1878, transcurriendo su infancia en una familia cariñosa y devota. Su distinguida carrera religiosa lo hizo merecer prontamente el Quinto Obispado de Veracruz, cargo aceptado e l1 de agosto de 1919.
Fueron numerosas las obras que realizó en varios pueblos y ciudades del país, no descuidando sus servicios a los feligreses veracruzanos, a los que acudía sin interesarle distancia o los difíciles accesos: la gente que lo conoció recuerda a este varón siempre caminando apoyado en un resistente báculo.
También corre de boca en boca que a Guisar y Valencia no le importaba despojarse de las pertenencias que llevaba puestas, con tal de ayudar a los menesterosos. Una persona vio que a la salida d Coatepec, cuando el Obispo caminaba hacia esa población, se encontró a un mendigo descalzo al que le donó sus sandalias, continuando su rumbo sin zapatos.
Lo que sorprendió al mundo fue lo que ocurrió después de su muerte, el 6 de junio de 1938. en vida su deseo manifestado había sido que lo enterraran en un sencillo ataúd de pino; sin embargo, lo sepultaron en un lujoso féretro de acero. Tiempo después de haberse enterrado el cadáver, alrededor de una docena de años, cuando la iglesia deicidio trasladar sus restos del panteón antiguo de Xalapa a la Catedral, el féretro fue removido y de él salía agua que mojaba a quienes lo transportaban. El sorprendente líquido no desprendía ningún olor, y lo que más asombró fue que más asombró fue la incorruptibilidad de del muerto y el buen estado de su vestidura. Se le depositó en la Catedral para que toda Xalapa viera y venerara. Un testigo cuenta que al mirarlo, recuerda que tenía los ojos medio abiertos un vivo color azul cielo.

Y bien asi concluye nuestro trabajo de investigación, nos complace compartir estas leyendas con ustedes porque sabemos que les serán de utilidad alguna vez; por nuestra parte es todo y les agradecemos sus visitas y correos electronicos.