el cazador de la luna llena El hombre lobo, también conocido como licántropo es una criatura legendaria presente en muchas culturas independientes a lo largo del mundo. Se ha dicho que este es el más universal de todos los mitos (probablemente junto con el del vampiro), y aún hoy, mucha gente cree en la existencia de los hombres lobo o de otras clases de hombres bestia .
En el folclore y la mitología, un hombre lobo es una persona que se transforma en lobo, ya sea a propósito utilizando magia o involuntariamente, a causa de una maldición o de otro agente exterior. El cronista medieval Gervase de Tilbury asoció la transformación con la aparición de la luna llena, pero este concepto fue raramente asociado con el hombre lobo hasta que la idea fue tomada por los escritores de ficción moderna. La mayoría de las referencias modernas están de acuerdo en que un hombre lobo puede ser asesinado si se le dispara una bala de plata, aunque esto es producto de la narrativa moderna y no aparece en las leyendas tradicionales.
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| solitaria solitaria camino en el cementerio sin nadie que me allude estoy hablando en serio no hay nadie quien me esquche
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| saciarme soy un ser que vive en las profundidades de las tinieblas, me alimento de la muerteque yo mismo proboco deseo veviendo las sangre de mis jovenes victinas hasta sasiarme, la destanza su carne con mis grandes e filosos colmillos rojos cubierto de sangre de otro como tu!!! |
HOMBRE LOBO Algunos restos de piedra, continuaban alojándose en mi nuca, las hojas secas, caídas del árbol muerto seguían causando molestias en la entrepierna, mientras el cielo comenzaba a derretir sus nubes en mi rostro.
La Luna llena no paraba de reírse, mientras yo le aullaba con impotencia mordaz, mis patas temblaban, la cola se escondía debajo de un miembro salvaje y animal.
Los colmillos se continuaban partiendo en dos, yo aun me negaba a comer de su carne tibia, era incapaz de tocar su casto cuerpo cubierto solo con la luz de las estrellas, las gotas de la lluvia se deslizaban por sus senos quedando al final algunas esferas liquidas regadas por su piel blanca, semejando a una perla acabada de salir de la ostra.
Pero la Luna continuaba creciendo, aumentando el delirio de mi mente, trate de contralarme tomando mi cabeza por las sienes, sujete fuertemente el hocico, hasta perder el sentido.
El espinazo pegado a la espalda se comenzó a inflamar, la rabia se abría paso entre las terribles fauces, todo comenzó a crecer en mi repugnante cuerpo. El olor del pelo mojado que dejaba la lluvia tras de sí, provoco aun mas mi locura, y entonces poco a poco fui acercándome a ella.
Acariciaba con delicadeza las caderas redondas y apetecibles, los senos, el ombligo, el monte de Venus cubierto por esa fragancia fresca y cautivadora del jazmín, mi lengua se paseo una y otra vez por territorios prohibidos, hasta llegar a su cuello en donde los colmillos perdieron la conciencia, y mi mente el control. Comencé a devorar abruptamente cada centímetro de su frágil cuerpo.
La sensación de la sangre mezclándose con mi espesa saliva dio un vuelco a mi corazón de hombre, que aun le amaba, pero el instinto animal interrumpía los pensamientos de templanza dando paso abierto al despiadado animal.
Y a lo lejos aun podía escuchar a la luna, riéndose nuevamente de mi, regalándome un último rayo de luz como adiós, mientras yo iba recuperando la cordura y la sangre iba haciéndose fría, dejando un sabor a choquilla en mi boca. Los brazos arañados, las piernas engarrotadas, me provocaban un gran dolor, mi cuerpo ahora era fuerte, pero mis ojos se debilitaron al verla, tendida como un cadáver, con la carne pegada aun a los huesos, hecha girones.
Llore interminablemente, hasta la próxima luna llena, noche en la que tendría que buscar una nueva víctima para amar.
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los malignos hombres lobos Como el vampiro se cierne sobre Transilvania, así el hombre lobo inquieta a la Europa del norte y occidente. Las leyendas del hombre lobo se remontan quizás a los mitos de los dioses nórdicos que adquirían apariencia de animales como el lobo y el oso.
Más adelante, en el siglo XVI, se desató la persecución contra las brujas, y se extendió la creencia de que se convertían en lobos.
Hasta entonces las brujas sólo habían tomado forma de sapos, gatos y liebres.
En figura humana, no es fácil distinguir un hombre lobo de un vampiro, ya que comparten numerosas características. Entre ellas figura el entrecejo corrido, orejas pequeñas algo puntiagudas, manos con uñas en forma de garras y vello en las palmas. Pero existe una sutil diferencia: en cada mano, los dedos índice y corazón son de la misma longitud.
Realizada su transformación, el hombre lobo aparece, bien como un lobo de gran tamaño que camina a cuatro patas, bien como un ser erecto muy velludo, que conserva garras en las manos y facciones humanas repulsivas. En cualquiera de ambas metamorfosis desgarra las gargantas de sus víctimas, ya sean hombres o animales, y luego devora la carne cruda.
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pelo en las entrañas Pelo en las entrañas
En la Italia del siglo XVI se creía que a ciertos hombres lobo les crecía pelo en el interior del cuerpo. Se sabe que un sospechoso de licantropía murió en 1541 bajo el escalpelo de quienes lo examinaban.
Juan Sin Tierra, monarca impopular que reinó en Inglaterra de l199 a 1216, dejó tras su muerte la sospecha de haber sido hombre lobo. Según una crónica normanda, los monjes, al oír ruidos en su tumba, extrajeron el cadáver y lo apartaron de tierra sagrada:
«De esta suerte el triste presagio de su apodo -Sin Tierra- se realizó puntualmente: en vida perdió casi todos sus dominios y después de muerto no pudo entrar en pacífica posesión de su tumba.»
Son muchas las maneras cómo un hombre puede convertirse en lobo. El clérigo Gervasio de Tilbury decía en la Edad Media que un método infalible consistía en desnudarse y revolcarse en la arena en las noches de plenilunio.
Pero según las leyendas de Italia, la condición es ser concebido en el plenilunio o sencillamente dormir un viernes a la intemperie bajo la luz de la luna llena.
Se decía en Irlanda que San Patricio maldijo a toda una tribu que por su falta de fe colmó la paciencia del santo: cada siete años se convertían en lobos.
MORDIDO POR UN HOMBRE LOBO RABIOSO
Algunas tradiciones europeas aseguran que la transformación se realiza al beber en un arroyo donde ha abrevado un lobo, al ser mordido por un lobo rabioso o al comer del acónito, una planta medicinal.
Los procedimientos utilizados contra los hombres lobo son también numerosos. La sabiduría francocanadiense aconseja el exorcismo, invocando el nombre de Cristo, o llamando tres veces al hombre lobo por su nombre de bautismo.
En Francia se asignaba al hombre lobo el nombre de loupgarou, y se decía que el modo de vencerlo era extraerle tres gotas de sangre durante la transformación.
Pero el remedio más extendido de librar a un cristiano de la triste maldición era herir al animal con un proyectil de plata, preferentemente sagrada, tomada por ejemplo del crucifijo de alguna iglesia.
HOMBRE LEOPARDO
En las leyendas de casi todos los países está presente el mito de los hombres animales. En África, algunos pueblos primitivos creen que existen hombres convertidos en leopardos; en Asia, los pueblos supersticiosos temen al hombre tigre, y los escandinavos decían que algunos hombres cazaban en figura de osos.
Algunas de estas curiosas historias tienen su fundamento en hechos reales. Se da el caso, no frecuente por fortuna, de personas que creen ser animales y tratan incluso de beber sangre y comer carne cruda; es la enfermedad conocida con el nombre de zoantropía paranoica.
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MIS PENSAMIENTOS Al llegar la noche, el miedo dentro de mi crece. No se si es que seguiré siendo normal como tú o si me convertiré en el monstruo que llevo dentro... me hace temblar y sudar frío el sólo pensarlo... No se si la gente que vive a mi alrededor podrá volver a ver la luz del sol o si morirán en las garras de este ser que no pidió ser lo que es...
Soy un ser que vive en la profundidad de las tinieblas, me alimento de la muerte que yo mismo provoco deseoso, bebiendo la sangre de mis jóvenes víctimas hasta saciarme, y destazando su carne con mis grandes y filosos colmillos... colmillos rojos cubiertos de la sangre de otros como tú que mate con mis propias manos transformadas en garras...
Esa gente que daba gritos de desesperación cuando veían acercarme y ver mis ojos brillando en la obscuridad corrían por salvar sus vidas, y yo tras su vida los cazaba... sus gritos desgarradores cuando veían al diablo en mi rostro, cuando finalmente me tenían en frente, sin poder huir, y que terminaban segundos después al darle una muerte brutal...
Soy un hombre que se convierte en un monstruo al llegar la media noche y con la luna llena en lo alto. Mi cuerpo deja de ser lo que es, para que lenta y dolorosamente se convierta en un hombre lobo que cada noche te acechara a ti y a tu novia, al verlos solos y desprotejidos ambos serán mi cena y de sus cuerpos no quedara nada mas que sólo un montón de huesos roídos y quebrados... y dando al final un aullido atemorizante y ensordecedor.
Así que cuando salgas cada noche y estés solo o acompañado, pídele a tu Dios que no esté yo cerca, por que será, la última noche que estarás vivo o que tal vez haga que te conviertas en un ser malvado y sanguinario como yo... un hombre lobo que se alimentará de la muerte...
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