
Durante 30 años, al igual que un paciente y amoroso artesano fue moldeando con amor el alma y el corazón de los pequeños que le dieron razón de ser y en cada uno de ellos las palabras COMPARTIR, CRECER, ACEPTAR, ESPERAR, ESCUCHAR, AMAR... fueron cobrando nuevo significado.
Así junto con papá y mamá, ARCO IRIS se convirtió en un dulce y cálido tobogán de colores que los impulsó con alegría hacia la vida escolar...