Clinica dental Dientesbellos Mexico
Ortodoncia Invisalign, lingual y rapida, para niños y adultos. Odontologia estetica.
Dr. Alfredo Morales V.
Ejercito Nacional 475 3er piso
Polanco C. P. 11520 Mexico DF
Miguel Hidalgo
Tel. 52553822
dentistalfredo@yahoo.com


Que es el mal aliento y como combatirlo.

Me gustaría darte una cita para poder combatir tu mal aliento, pero por lo pronto me gustaría que leyeras un poco sobre el mal aliento. 
El mal aliento o halitosis es un problema que preocupa a mucha gente, pero pocos saben su origen y lo mas importante como combatirlo, no solo es cuestión de cepillarse los dientes, hay muchos factores que provocan el mal aliento lo difícil es detectarlos y combatirlo. Te invito a que vengas a una cita para poder solucionar ese problema de halitosis.
El mal aliento (halitosis) es un problema muy común, aunque muchos no saben que lo padecen, y por el contrario hay quien piensa que lo tiene y no es así. Por tal motivo existen un aparato llamado halimetro y lo que hacen es medirte tu mal aliento. Claro con esto solo vas a saber si lo padeces pero no te va a dar ninguna solución.
La solución la tienes tu en cambiar muchos hábitos que seguramente tienes y no sabes que por eso puedes tener mal aliento.
Somos una clínica especializada en mal aliento a tus ordenes.
Para controlar el mal aliento no es tan fácil pues te podría decir que puede ser igual de difícil que llevar una dieta para bajar de peso. Pero te voy a dar unos consejos.
Ven para que te haga una limpieza con las técnicas mas modernas, se recomienda hacerlo por lo menos dos veces al año. Tenemos que revisar que no tengas caries, auxiliándonos de radiografías y de cámara intraoral.
Tenemos que revisar que tus obturaciones (tapas, empastes) no estén desajustados o fracturados.
El siguiente paso es revisar tus hábitos de higiene, que incluye cepillado, uso de hilo dental y enjuague bucal. Valorar la técnica de cepillado y frecuencia de esta. También tenemos que ver cuales productos utilizas para tu higiene, pues ciertos productos de higiene oral pueden causar mal aliento.
Tenemos que valorar el tipo de dieta que tienes, ya que hay alimentos y bebidas que causan mal aliento. Y también tenemos que ver otros hábitos como masticar chicles, pastillas, mentas, fumar, café, refrescos etc.
Es recomendable también que te revise tu otorino para ver si no tienes sinusitis, ya que las secreciones nasales que se van por la garganta también son causa del mal aliento. Y con tu medico que te valore para saber si no hay intolerancia a la lactosa u otro alimento. Ya que los alimentos que no digerimos se nos empiezan a descomponer en la boca y también causan mal aliento. Hay alimentos que son mas difíciles de digerir que por lo mismo nos pueden causar mal aliento.
Acuérdate que hay dos clases de mal aliento el temporal y el que persiste. El primero es debido a lo que comemos e inmediatamente adquirimos ese mal olor (ejemplo ajos) así es que lo mejor que puedes hacer evitar ese tipo de comidas, y el segundo tipo es del que tenemos constantemente y es el que hay que eliminar siguiendo las indicaciones que se te den.
Si tienes cualquier duda pregunta con toda confianza, enviame un mail y te contestare.

Origen de la halitosis (mal aliento)

Hoy en día se entienden las causas básicas de la mayoría de los casos de halitosis. Se estima que alrededor de un 85-90% de los casos se originan en la boca. Al igual que otros olores que emanan de las junglas húmedas de nuestros cuerpos (e.g. los pies y las axilas), el olor desagradable de la boca se debe principalmente al metabolismo de las bacterias que la habitan. En la boca se encuentra el nicho ecológico de cientos de especies bacterianas con preferencias nutricionales variadas. En especial, a las bacterias orales que ocasionan el mal aliento les encantan las proteínas, y las sustancias químicas que resultan de la digestión de estas proteínas que incluyen algunas sustancias con olores verdaderamente fétidos. Las bacterias son normalmente Gram (-)'s y anaerobias, y virtualmente todas las personas las tienen. Estas pueden estar produciendo en cualquier momento sulfuro de hidrógeno (olor a huevo podrido), metil mercaptano y skatole (también presente en las heces fecales), índoles (que en grandes cantidades huelen muy mal), cadaverina (asociado con cuerpos en descomposición), putrecina (presente en carne descompuesta), y ácido isovalérico (el cual huele como pies sudorosos).Por todo esto, no debe resultar sorprendente que el mal aliento de los seres humanos pueda ser tan desagradable. Además, solo se necesitan 50 partes por mil millones de estos compuestos en la boca para tener mal aliento. Sin embargo, no se sabe exactamente cuales son los mecanismos que disparan la producción y excresión de estas sustancias por las bacterias.
Walter R. Loesche y otros han descubierto que las bacterias que habitan la lengua son distintas de las que se encuentran en la placa dento-bacteriana. Se ha establecido que en personas sanas, la parte más posterior de la lengua, en vez de los dientes o las encías, es la fuente principal del mal aliento. La saliva limpia muy deficientemente esta zona de la lengua, la cual contiene varias invaginaciones pequeñas donde las bacterias se pueden esconder. Por esto, las bacterias tienen unos días de campo consumiendo la mucosidad que emana de la parte posterior de la nariz (i.e. goteo post-nasal) y otros detritus que se acumulan ahí de la cavidad ora (oral) (lenguas saborrales).
Otros factores predisponentes del mal aliento incluyen: una pobre higiene oral (especialmente si permanecen residuos proteínicos entre los dientes), inflamación de las encías, restauraciones dentales mal ajustadas, dentaduras sucias, y abscesos.
Debido a que el flujo continuo de la saliva sirve para acarrear consigo a las bacterias y sus productos químicos malolientes, cualquier agente que cause que se seque la boca como ser respirador bucal, ayunar, hablar por mucho tiempo, estrés, y cientos de medicamentos , pueden empeorar la situación.
Los fumadores también tienden a presentar mal aliento. Aunque el humo podría reducir la actividad bacteriana, existen muchos otros efectos negativos del fumar: el humo seca la boca, empeora la condición de las encías y el goteo post-nasal, y deja un residuo cuyo aroma se mezcla con el bouquet preexistente en la boca.
Algo del mal aliento parece estar asociado con enfermedad parodontal, especialmente cuando es severa y está ya avanzada. El metil mercaptano y sulfuro de hidrógeno, además de oler muy mal, también son dañinos para las células por lo que podrían ser un factor en la enfermedad parodontal. Bacterias como Treponema dentícola, Porphyromonas gingivalis y Bacteroides forsythus producen una enzima que degrada una sustancia llamada BANA(benzoil-DL-argenina-naftilamida), formando un compuesto nuevo de color distintivo. No resulta sorprendente que han encontrado que las personas con halitosis presentan frecuentemente examenes positivos de BANA en sus bocas. Tampoco resulta dificil de imaginar que entre peor esté la enfermedad parodontal del paciente, mayor cantidad de compuestos volátiles de sulfuro serán emanados por este. Nosotros los dentistas sabemos diagnosticar la enfermedad parodontal, y sabemos que bocas que sangran fácilmente no son normales. Los pacientes por otro lado, normalmente no tienen molestia cuando tienen periodontitis, y a menudo ni les importa que la padecen, pero si les importa si tienen mal aliento.
Se podría pensar que las bacterias que digieren las azúcares no tienen nada que ver con el mal aliento. Sin embargo, se ha encontrado que muchas de las proteinas se encuentran en boca como glucoproteinas, y que algunas bacterias que digieren las azúcares cortan enzimáticamente estas azúcares, dejando las puras proteinas. Esto facilita que las bacterias anaerobias Gram(-)s causantes del mala aliento digieran las proteinas remanentes y secreten sus terribles residuos malolientes.
• Otros Sitios Anatómicos que son Fuente del Mal Aliento.

Después de la lengua, la nariz y los conductos nasales son las fuentes más comunes del mal aliento, existen 5 a 10% de casos de mal aliento que provienen de otros sitios anatómicos. En estos casos de, el mal olor proviene de la nariz debido a condiciones tales como la sinusitis u otras que bloquean el flujo de la mucosidad. Es posible que los niños se metan objetos extraños por la nariz, y que estos se queden atorados ahí por mucho tiempo (incluso años) produciendo malos olores. Si a esto se le suma que tienen mala higiene oral, son respiradores bucales, tienen caries, y/o problemas de sinusitis, podemos entender el origen del mal aliento en algunos niños.
El 3% de los casos de halitosis se deben a amígdalas putrefactas. En un 2 a 3 % de la población adulta, se encuentran en las criptas de las amigdalas unas piedras pequeñas llamadas amigdolitos que están formados de bacterias parcialmente calcificadas y otros detritos. Aunque estas piedras huelen bastente mal por si mismas, no siempre ocasionan mal aliento. Cientos de otras enfermedades (eg. dientes impactados, restauraciones mal ajustadas, dentaduras sucias, GUNA) y condiciones ocasionas el otro 1% de los casos de mal aliento en los seres humanos (e.g trimetilaminuria o Síndrome del Olor a Pescado).
Un concepto incorrecto pero comúnmente utilizado de etiología del mal aliento consiste en que este proviene del estómago. Aunque pueden emanar malos olores del estómago (como cuando se erupta), un flujo continuo de gas o material podrido del estomago es indicativo de un problema de salud importante tal como una fistula entre el estómago y el intestino, o un reflujo lo suficientemente serio como para traer el contenido del estómago hasta la boca

Paradoja del mal aliento

La paradoja del Mal Aliento.
En términos generales, la gente es incapaz de saber si tienen mal aliento. Esta inhabilidad para determinar si tenemos o no halitosis ha resultado en millones de gentes que tienen mal aliento pero que no lo saben, mientras que otros millones de gentes piensan que tienen mal aliento cuando en realidad no lo tienen (llamados halitofóbicos).
Las consecuencias de esta paradoja son inmensas. Las gentes que si padecen de halitosis tienden a encontrar rechazos en su vida romántica, social y profesional, sin saber porqué. Como el mal aliento es un tema con cierta intimidad, pocos estamos dispuestos a confrontar a la gente que presenta mal aliento.

Por otro lado, los halitofóbicos pasan su vida obsesionados con la idea de que la gente piensa que tienen mal aliento. Esta obsesión ocasiona que restrinjan su comportamiento y eviten interacciones social para cubrir un problema que en realidad no existe.
Porqué No Podemos Percibir Nuestro Mal Aliento.

-Se han dado varias explicaciones para entender porqué la gente no puede juzgar objetivamente su propio mal aliento. Una de ellas consiste en el concepto de adaptación o desensibilización de los sentidos después de mucho tiempo expuesto al mismo estímulo (en este caso, los olores volátiles de uno mismo). Es decir, que nos acostumbramos a nuestro proipio mal olor.
Otra explicación consiste en que debido a que sacamos el aire de nuestras bocas de manera horizontal y solo después de esto respiramos hacia adentro verticalmente a través de nuestras narices, los chances de obtener una olida representativa son bajos.
Estudios hechos por investigadores israelíes han demostrado que la primera teoría no es correcta, y que en vez, ciertos parámetros psicológicos de las personas están mucho más correlacionadas con el intento que hacen de evaluar objetivamente su propio mal aliento. Las personas que presentan sentimientos más positivos acerca de sus cuerpos, generalmente tienden a decir que tienen menos mal aliento que los que tienen conceptos más negativos de su imagen corporal.
Los psicólogos definen a la imagen corporal como el concepto que tenemos en nuestra mente acerca del tamaño, contornos, y forma de nuestros cuerpos y los sentimientos con respecto a estas características. Pruzinsky y Cash sugieren utilizar el término imagines corporales, siendo cada imagen correspondiente a distintas partes del cuerpo. Ellos dicen que estas imagines que tenemos presentan las características de ser: altamente personalizadas y subjetivas (no necesariamente congruentes con la realidad), demuestran una actitud con respecto a cierta parte corporal, están entremezcladas con los sentimientos que tenemos sobre nosotros mismos, están socialmente influenciadas, controlan la manera como uno se siente y piensa acerca de su cuerpo y como percibe uno al mundo que lo rodea. Por lógica, se puede extender este concepto de la imagen corporal a la auto imagen del olor del aliento.

Causas del mal aliento

CAUSAS DEL MAL ALIENTO.

Distinto de lo que tradicionalmente se piensa, la principal causa de la halitosis es bacteriana. En la boca son comunes bacterias como las anaerobias Gram negativas, que hacen parte de la flora oral y habitan los lugares con poco oxígeno en la cavidad bucal, como los tejidos blandos y especialmente detrás de la lengua. Estas bacterias se alimentan de los desechos de alimentos proteínicos que quedan atrapados en los lugares donde habitan, además consumen células muertas de la dermis y algunas proteínas de la saliva.

Las bacterias originan compuestos sulfúricos volátiles (CSV), como el sulfuro de hidrógeno (olor a huevos podridos), el metil mercaptano (olor a heces) y dimetil sulfuro en cantidades pequeñas. Estos gases malolientes se evaporan de forma rápida y son exhalados en el aliento. Además de los anteriores compuestos, el mal olor oral también puede ser causado por cadenas cortas de ácidos grasos como el butírico (olor a manteca rancia), propiónico (olor a vómito) y ácidos valéricos (pies mal olientes); igualmente por los poli-aminos como la putresina (olor a carne podrida) y la cadaverina (olor a cadáver). Estos compuestos resultan de la descomposición realizada por bacterias orales que contienen péptidos y aminoácidos de la saliva, fluidos cervicales gingivales, sangre y células epiteliales descamadas.

Si bien son muchos los compuestos volátiles que se han detectado en el aliento humano, su agresividad es evidente cuando se presentan como compuestos sulfúricos volátiles (CSV), que en gran cantidad son motivo para que sufran de mal aliento hasta las personas con bocas Sanas

El 90% de los casos de halitosis, detectados en estudios médicos y científicos, son predominantemente de origen oral; el 10% restante se relacionan con afecciones de etiología extraoral, y corresponden a patologías características de las vías respiratorias, trastornos sistémicos urémicos y hepáticos, o carcinomas.

Algunos procesos metabólicos también pueden afectar el olor del aliento. Esto quiere decir que la manera como se consumen ciertos alimentos y bebidas puede impactar en el aire exhalado.

1. CAUSAS ORALES

La halitosis surge especialmente de alteraciones que afectan la dentadura, las encías, la saliva, la lengua y las mucosas de la boca.

1.1 Dentales

No usar hilo dental ni cepillarse diariamente facilita el alojamiento de partículas de alimentos entre los dientes, la lengua y alrededor de las encías. Éstos, al descomponerse pueden causar mal aliento. Otros nichos orales causantes de malos olores son: las piezas dentarias en mal estado o las restauraciones inapropiadas, la placa sobre los dientes, las dentaduras postizas y las prótesis removibles a las que no se les hace una higiene adecuada. Igualmente las infecciones pulpares (ulceración que drena a través de la comunicación cariosa hacia la cavidad oral), la pericoronaritis (proceso infeccioso agudo que se observa en pacientes jóvenes, entre la segunda y tercera década de vida por erupción de cualquier diente, fundamentalmente en los terceros molares) y hasta las dentaduras apiñadas, pueden dar origen al mal aliento. Por último, otra posible causa de halitosis son las complicaciones postoperatorias de cirugías reconstructivas orales.

1.2 Periodontales

La periodoncia es la especialidad médico-quirúrgica de la odontología que trata los tejidos que rodean los dientes tales como las encías y el ligamento periodontal. La enfermedad periodontal se manifiesta con enrojecimiento o inflamación de las encías, sangrado, separación de piezas y mal aliento, entre otros síntomas.

En los casos de gingivitis, periodontitis y abscesos periodontales, se han encontrado bacterias causantes de mal olor. La inadecuada higiene periodontal puede producir inflamación gingival, al formarse bolsas hipooxigenadas (entre la encía y los dientes). En las bolsas periodontales, se encuentran bacterias anaerobias Gram negativas productoras de compuestos sulfúricos volátiles (CSV), que son los causantes de mal olor.

Se ha demostrado que los pacientes con enfermedad periodontal producen una halitosis más intensa, tal y como ocurre con la gingivitis ulcero necrotizante aguda (GUNA), que es una infección destructiva de la gingiva y se presenta de forma repentina, con dolor y halitosis.

1.3 Salivales

Las glándulas salivales producen diariamente entre un litro y litro y medio de saliva. La saliva facilita la deglución de los alimentos, preserva la higiene oral y lubrica la boca. Además posee propiedades antimicrobianas y cumple la función de higienizar la mucosa oral, la lengua y los dientes, al arrastrar bacterias y compuestos, que pueden producir mal aliento.

Las proteínas salivales son apropiadas para la proteólisis bacteriana, y algunas sustancias de la saliva expulsan las bacterias mediante el proceso mecánico de la boca. Otros beneficios de la saliva se relacionan con la oxigenación de la cavidad bucal, que neutraliza la proliferación de bacterias anaerobias; y el mantenimiento de niveles normales de pH en la boca.

El pH también puede favorecer la producción de mal aliento. Todas las personas, sin importar la edad o el estado de salud oral, presentan mal aliento cuando el flujo salival es bajo. Este proceso se da durante el sueño (halitosis matinal), después de hablar por largos períodos de tiempo, al hacer ejercicio físico sin hidratarse correctamente, o cuando se presentan síntomas de boca seca (xerostomía).

La xerostomía, más conocida como boca seca, es el término médico utilizado para describir la manifestación clínica producida por una disfunción de las glándulas salivales, la cual afecta la secreción de saliva. No es una enfermedad, pero aparece asociada a las siguientes condiciones médicas:

Diabetes
Stress emocional y ansiedad
Anemia
Radiaciones
Deshidratación
Deficiencias nutricionales
Alcoholismo
Medicamentos (antidepresivos, antihipertensivos, diuréticos y otros)
SIDA
Síndrome de Sjögren. Es un trastorno del sistema inmune, en el cual el organismo rechaza células propias. Produce principalmente artritis reumatoide y resequedad ocular y bucal pues afecta las glándulas lagrimales y salivales.

Algunos síntomas de boca seca

Sensación pegajosa
Problemas para masticar, tragar, saborear o hablar
Sensación de ardor
Sensación de sequedad en la garganta
Labios resecos y partidos
Lengua seca y áspera
Llagas o aftas bucales
Infecciones
Halitosis

Los residuos en la cavidad bucal generalmente son tragados por acción de la saliva y digeridos prontamente. Ello impide que las bacterias anaerobias actúen generando los gases mal olientes. Los compuestos sulfúricos volátiles (CSV) disueltos en la saliva no huelen hasta que se evaporan en el aire oral, y ocurre con más facilidad en un ambiente con xerostomía. La saliva higieniza, oxigena y lubrica la cavidad bucal; por tanto, su cantidad y calidad son importantes.

Los cítricos son un importante estímulo para la secreción salival, al igual que las gomas de mascar. La masticación de chicle, el mayor recurso utilizado para enmascarar la halitosis, puede ayudar a neutralizar la acción bacteriana momentáneamente, lo cual no exime de la higiene oral. Sin embargo, a pesar de que se adelantan estudios para producir chicles con propiedades antibacterianas, las gomas de mascar comercializadas actualmente no dejan de ser un paliativo para la halitosis. Igual ocurre con algunos enjuagues bucales que refrescan el aliento por unos minutos, y además pueden causar resequedad de la boca cuando contienen alcohol.

1.4 Linguales

El órgano móvil situado en el interior de la boca desempeña funciones muy importantes como la masticación, la deglución, el lenguaje y el sentido del gusto; sin embargo, la ciencia médica lo considera como el foco principal donde se origina el mal aliento, incluso en personas con bocas sanas.

La superficie irregular de la lengua, con sus papilas gustativas y grietas que se relacionan con las glándulas mucosales y amígdalas linguales, protege a las bacterias de la acción de arrastre de la saliva y facilita una atmósfera ideal para la acumulación de leucocitos muertos, células descamadas, componentes sanguíneos, nutrientes provenientes de alimentos, saliva y mucosidad de la faringe; todo lo anterior conforma la capa lingual, que es un ambiente propicio para la producción de la halitosis. La capa lingual es mayor en personas con enfermedad periodontal.

La parte posterior de la superficie de la lengua es el mayor nicho de bacterias anaerobias ya que es un ambiente pobre en oxigeno. Allí la capa lingual es más gruesa con relación a los dos tercios anteriores de la lengua que viven en permanente roce con el paladar y los dientes. La capa lingual tiene una importante influencia en la producción de los compuestos sulfúricos volátiles (CSV), gracias a la proliferación de las bacterias anaerobias Gram negativas con capacidad suficiente para producir compuestos gaseosos de olor desagradable.

Podría pensarse que eliminando la totalidad de bacterias de la lengua se solucionaría el problema de la halitosis. Sin embargo, no es recomendable, dado que las bacterias también cumplen una función protectora. En la lengua, además de bacterias, habitan levaduras y hongos como la Cándida, que no alcanzan mayores colonizaciones gracias a la barrera bacteriana. En un ambiente bucal libre de bacterias, una enfermedad como la candidiasis tendría mayores repercusiones que la halitosis. Antes que exterminar la totalidad de las bacterias, lo importante es mantenerlas bajo control.

La lengua puede ser un buen refugio para las bacterias anaerobias. Lo facilita una higiene deficiente, causada por el descuido, la falta de costumbre en el aseo bucal, o por las incómodas nauseas que provoca el cepillo o el limpia lenguas. Es decir, cepillar los dientes y usar enjuagues bucales no es suficiente para evitar la proliferación de las bacterias que producen el mal aliento. No limpiar la lengua puede acarrear consecuencias molestas; sin duda, una adecuada higiene de este órgano previene, de manera más efectiva, la manifestación del mal aliento.

1.5 Otras causas orales de halitosis

1.5.1 De las mucosas

Afta: úlcera o llaga abierta y dolorosa en la boca. Las aftas son de color blanco o amarillo y rodeadas por un área roja y brillante.

Herpes: es una infección causada por un virus herpes simple (VHS). El herpes bucal provoca llagas alrededor de la boca o en el rostro.

Liquen: es una enfermedad en la cual se presenta una erupción pruriginosa con inflación en la piel o en la boca.

1.5.2 De la diabetes

Las lesiones de los tejidos blandos de la boca, por causa de la diabetes, pueden aparecer en la medida que no se controlen los niveles de azúcar en la sangre, y se manifiestan con enfermedad periodontal, infecciones por hongos (candidiasis), úlceras y cambios en la lengua (como fisuras, lengua saburral, alteraciones del gusto). Estas afecciones se deben a la xerostomía (boca seca), a la lenta cicatrización de las heridas y a la alteración de las respuestas inmune e inflamatoria.

1.5.3 De las amígdalas

La amigdalitis es una afección que se manifiesta, en algunos casos, con síntomas de halitosis temporal o transitoria. En amígdalas con criptas profundas se pueden presentar los tonsilolitos, que parecen pequeños granos de arroz de color blanco hueso, los cuales crecen por acumulación de restos alimenticios y otras sustancias. Al presionarlos emiten un olor nauseabundo, y en gran cantidad podrían igualmente ser causa de halitosis. Cuando el mecanismo natural de la boca no limpia las criptas, las acumulaciones allí presentes pueden migrar a la superficie de la lengua y causar mal aliento. Los carcinomas de las amígdalas, y en general de la cavidad bucal, también pueden causar halitosis.

2. CAUSAS EXTRAORALES DE HALITOSIS

2.1 Respiratorias

Después de las causas orales, las afecciones respiratorias son la segunda fuente de halitosis.

2.1.1 Vías respiratorias altas

Tienen como función desplazar el aire desde y hacia los pulmones, además de filtrarlo, humedecerlo y calentarlo. Las vías respiratorias altas comprenden: Nariz, cavidad nasal, senos paranasales, laringe y tráquea.

Algunas afecciones en estas vías pueden originar el mal aliento, como en el caso de la respiración oral (la que se hace a través de la boca), porque de esta forma se reduce la cantidad de saliva y se reseca la cavidad bucal. Así mismo, las infecciones virales (resfriado común, gripe, influenza), bacterianas o micóticas de la bucofaringe serían fuente para la halitosis.

A continuación se detallan otras causas.

Sinusitis

Es una infección de los senos paranasales que suele aparecer después de un resfriado o de una inflamación alérgica. La sinusitis crónica puede producir un exudado purulento de olor desagradable. El goteo postnasal que proviene de los senos paranasales (mucus) y que cae sobre la parte posterior de la lengua, puede descomponerse, por la acción de las bacterias anaerobias, y generar gases sulfurados.

Laringitis

Es el término con el que se conoce la inflamación de la laringe, y es una dolencia tan común que puede afectar a todas las personas varias veces en el transcurso de la vida. Las causas más frecuentes de laringitis son: Infecciones, abuso vocal, irritación por ácido gástrico, exposición al humo de cigarrillo y las alergias, entre otras. Las afecciones de la laringe pueden producir mal aliento. En el carcinoma de laringe invasivo y las lesiones ulcerativas y necróticas, generalmente se infectan con bacterias anaerobias. Estas infecciones secundarias pueden ser causa de halitosis.
Faringitis

La faringe es un tubo musculoso situado en el cuello que comunica la nariz y la boca con la tráquea y el esófago. Por la faringe pasan tanto el aire como los alimentos, por lo cual forma parte del aparato digestivo y del aparato respiratorio. Su inflamación se llama faringitis, causada por bacterias y virus, y produce descargas de pus en la garganta que pueden incidir notoriamente en el olor del aliento.

Cuerpos extraños

El alojamiento de cuerpos extraños dentro de las fosas nasales puede ser causa de olor desagradable proveniente de la nariz, aunque parezca que viene de todo el cuerpo. Esta situación se presenta, por lo general, en niños de corta edad.

Otros trastornos del tracto respiratorio superior como la rinitis atrófica, la tuberculosis de la nariz, la sífilis de la nariz y la adenoiditas, pueden igualmente causar olores ofensivos.

2.1.2 Vías respiratorias bajas

En ellas están comprendidos los bronquios, pulmones y alvéolos y su condición de salud puede comprometer la calidad del aire exhalado. Las infecciones respiratorias bajas son cuadros inflamatorios que comprometen el árbol bronquial: bronquios, bronquiolos y alvéolos pulmonares. Pueden ser provocadas por virus o en menor frecuen

Diagnostico del mal aliento.

DIAGNÓSTICO DE LA HALITOSIS

La marginalidad social que sufre la halitosis entre las distintas esferas de la sociedad, en regiones como Latinoamérica, se hace evidente en el desconocimiento de muchos profesionales de la salud, que todavía creen que el mal aliento se origina en el estómago y remiten a sus pacientes al gastroenterólogo; en las universidades, que hacen muy poca investigación sobre el tema y, por lo tanto, no capacitan apropiadamente a sus estudiantes; en los gobiernos, que no intervienen adoptando políticas de salud pública; y en los ciudadanos, que la consideran un tema tabú y evitan hablar de ello, salvo cuando de criticar o ridiculizar a otras personas se trata.

La identificación y el diagnóstico de la halitosis se ha realizado desde tiempos remotos a través de la percepción olfativa, un medio de consulta al alcance de todos. Entre los adelantos tecnológicos que han desarrollado instrumentos de vital ayuda en la investigación médica y científica, se han creado instrumentos para diagnosticar el aliento en las personas.
Los métodos de diagnóstico que exponemos a continuación se presentan desde tres ámbitos: el personal, el tecnológico-científico y el médico.

1. Diagnóstico personal

Generalmente quien sabe de su mal aliento es gracias a que alguien se lo ha dicho. Por condición de la naturaleza humana, quien sufre de halitosis no puede identificar directamente el mal olor exhalado de su boca. Siempre que no se haga de una manera ofensiva, la comunicación personal es el método más efectivo para que quienes presentan el problema se den por enterados. Igualmente, para cuando hayan iniciado un tratamiento, podrán indagar sobre su mejoría acudiendo a una persona de confianza: el cónyuge, algún miembro de la familia (los niños son muy francos) o un amigo cercano.

El mal aliento es una condición humana de la que ninguna persona está exenta; razón para pactar con la pareja afectiva, familia o amigos cercanos, acuerdos de confidencialidad que permitan revelar el problema cuando se presenta. La sinceridad es la palabra clave.

Formas de autoevaluar el aliento

Aunque puede ser más una manía, El intento de identificar el olor del aliento exhalando colocando las manos frente a la nariz y la boca, resulta inútil, pues no es posible identificarlo de esta manera. Seguidamente describimos otras formas de autoevaluación más efectivas.

• Lamer la parte interna de la muñeca y dejarla secar por espacio de 30 segundos. Luego se olfatea, y si se perciben olores repulsivos, significa que las sales de azufre presentes en la boca se han trasferido a la muñeca, y posiblemente este olor se esté reflejando en el aliento.

• El olor que emana el hilo dental, luego de ser usado, puede estar impactando en el aliento.

• Cuando se presenta lengua saburral, podemos pasar una mota de algodón por la superficie de la lengua y luego dejarla secar por unos segundos; los olores resultantes pueden estar presentes en el aliento.

Otras maneras de detectarlo es en situaciones que pueden indicar que el olor del aliento es ofensivo.

Recibir a menudo ofrecimiento de mentas o chicles. Se debe tener
presente que puede ser un detalle de cortesía. Es decir, podemos interpretarlo mal y generar incomodidad.

Si al hablar, los interlocutores dan un paso atrás, cambian la expresión de su rostro, llevan las manos a la nariz o voltean la cara, indague con una persona de confianza.

La autoevaluar el aliento suele resultar deficiente debido a factores psicológicos. La obsesión por no querer padecer halitosis o por alcanzar mejoría luego de ser diagnosticada, y la interpretación exagerada de los gestos e insinuaciones de otras personas, pueden distorsionar el sentido del olfato y generar confusión, desencadenando halitofobia en quien no la padece o no mostrando mejoría en la persona diagnosticada. La mejor y más segura ayuda de evaluación y diagnóstico está en el compañero(a) afectivo, familiar o amigo de confianza.

Recomendación especial

Si el diagnóstico personal le indica que sufre de mal aliento, lo ideal es leer detenidamente las secciones Causas y Tratamiento de la halitosis contenidas en este sitio Web. En ellas se encuentran descritas las pautas que le ayudarán a solucionar su halitosis, que consisten básicamente en mejorar la rutina de higiene oral, cambiar algunos hábitos alimenticios o consultar un profesional de la salud, elegido según la patología causante del mal olor (odontólogo, médico, especialista).

2. Diagnóstico tecnológico-científico

La parte de la nariz que podemos ver desde el exterior sirve sólo para recibir y encauzar el aire que contiene a las moléculas odoríferas. Las neuronas que perciben estas moléculas, se encuentran en la profundidad de la cavidad nasal, en una porción de células llamada el epitelio olfatorio. Es el mejor detector del olor en el aliento. La ciencia-médica lo ha aprovechado desde tiempos pasados en la evaluación organoléptica, que es un método de diagnóstico realizado por una persona especializada en evaluar el aliento. Este método constituye la forma más rápida y confiable para realizar el diagnóstico. Actualmente, a pesar de la invención de instrumentos de medición electrónicos, la evaluación organoléptica sigue siendo de gran ayuda en la investigación científica.

Monitor de sulfuros

Es un equipo portátil, conocido como Halimeter, que determina la cantidad de compuestos sulfúricos volátiles y, además, mide los niveles de sulfuro de hidrógeno y metil-mercaptano en partes por billón (ppb). El monitor de sulfuros puede ser un instrumento útil para la evaluación del mal olor bucal, tanto en el diagnóstico como en el seguimiento del tratamiento; igualmente puede suministrar información valiosa en combinación con otros procedimientos diagnósticos.

Cromatografía de gases

Es un método de evaluación que analiza las diferentes sustancias causantes de la halitosis. El Oral-Chroma es el equipo utilizado para identificar y cuantificar los componentes individuales del aire exhalado.

Test BANA

Identifica las bacterias que están produciendo el mal olor en la boca, que se manifiestan produciendo diferentes colores. Las especies identificadas pueden ser las causantes de la degradación de las proteínas en compuestos sulfúricos volátiles. En el Test BANA, un resultado positivo produce un color que va desde el azul intenso al azul pálido, mientras que la ausencia de color se registra como resultado negativo.

Por su complejidad y costo, los métodos de diagnóstico tecnológico-científico se implementan, con mayor frecuencia, en el campo investigativo, o en los consultorios especializados en halitosis, cuya presencia es casi exclusiva de los países desarrollados.

3. Diagnóstico médico

Este tipo de diagnóstico suele darse en dos situaciones: Cuando la persona consulta directamente por halitosis (alguien se lo ha dicho, cree padecerla, etc.); o cuando la persona con halitosis notoria consulta por otro motivo, y el médico lo percibe.

En este caso, acudiendo a la salvaguardia médica, lo ideal sería que el profesional de la salud ilustrara al paciente sobre su condición y le recomendara que consulte nuevamente para tratar su problema de mal aliento.

En este tipo de diagnóstico pueden intervenir tanto médicos como odontólogos, y en algunos casos otros especialistas, quienes deben estar capacitados para realizar un diagnóstico confiable que posibilite desarrollar un tratamiento efectivo. Generalmente las personas que conocen de su halitosis consultan a médicos y odontólogos, relacionándolo con problemas estomacales y afecciones orales.

El mal aliento puede ser síntoma de situaciones propias de la cavidad bucal, de procesos fisiológicos o de afecciones sistémicas. La evaluación clínica permite identificar si el origen de la halitosis está en la boca, si es de origen sistémico, si proviene de hábitos como el tabaquismo o del consumo de algunos alimentos. El diagnóstico clínico normalmente determina si la causa es fisiológica o patológica.

Como controlar mi mal aliento?

Tratamiento contra el mal aliento



De gran ayuda para el tratamiento de la halitosis resulta un confidente, alguien cercano a nuestra cotidianidad (compañero/a afectivo, familiar o amigo), a quien de manera desinhibida se le pueda indagar sobre la calidad del aliento que exhalamos. El confidente es de suma importancia, gracias a que con él podemos tener más seguridad sobre los avances del tratamiento, así como poder establecer un método de evaluación que nos permita identificar las situaciones críticas para nuestro aliento (alimentos que pueden impactar, bebidas, hábitos, medicamentos, etc.). Sinceridad palabra clave.

Pautas para el tratamiento de la halitosis

1. Orales

Ya que las mayores causas de halitosis son de origen oral, la primera fuente que debe ser evaluada y tratada es la cavidad bucal. De no obtenerse resultados positivos, se deben evaluar las causas por otros orígenes.

1.1 Higiene oral

Revise sus hábitos de higiene oral.

Limpiar la cavidad bucal adecuadamente puede ser la solución de la halitosis, cuando el problema se origina por esta causa. Un buen aseo de la boca, incluyendo siempre la lengua, previene la proliferación de agentes bacterianos responsables de olores desagradables, enfermedades orales y extraorales, y hasta mejora el sentido del gusto.

La higiene oral, en el tratamiento de la halitosis, se enfoca a la reducción mecánica y química del total de microorganismos de la cavidad bucal. La desinfección debe hacerse en todas las áreas de la boca, pues las bacterias pueden trasladarse de un nicho a otro.

1.1.1 Control mecánico

Este control comprende: el cepillado, el uso del hilo dental y la remoción de placa y del recubrimiento lingual, además de la limpieza de prótesis removibles en quienes las usen. El control mecánico de la higiene oral debe realizarse al mismo tiempo que la evaluación de hábitos que pueden afectar el aliento, como el consumo de algunos alimentos, alcohol y tabaco.

Cepillado

Muchas personas creen que cepillarse excesivamente los dientes puede eliminar el mal aliento. Pero esto no es así, ya que un lavado exagerado producirá sequedad en la boca, afectando la flora oral. Además, puede incrementar la halitosis y dañar los dientes. Además, cepillar los dientes sin el uso del hilo dental y la limpieza de la lengua, facilita que haya lugares donde pueden proliferar las bacterias que lo producen.

Lo recomendable es cepillarse los dientes después de cada comida principal (desayuno, almuerzo y cena), o como mínimo dos veces (mañana y noche) cuando al medio día no sea posible. Hágalo sin afán, cepíllese bien con efecto barrido desde la encía hacia el diente.

Hilo dental

La placa es una formación bacteriana que tiene de 1 a 2 mm. de espesor entre la encía y los dientes, y se forma con los restos de alimentos no removidos. Usar el hilo dental y hacerse un cepillado interdental después de cada comida, o como mínimo dos veces al día, evita la formación de placa bacteriana. El hilo se pasa entre los dientes para limpiar las caras internas donde no se llega con el cepillo, siguiendo la forma de la pieza hasta entrar 1 mm. en la encía. Si la encía sangra al pasar el hilo dental, puede haber enfermedad periodontal, que es una de las causas de mal aliento.

Prótesis removibles

Si no se realiza una higiene adecuada sobre las prótesis, se crearán nichos para la proliferación bacteriana. Es recomendable mantenerlas escrupulosamente limpias y evitar usarlas mientras se duerme.

Limpieza lingual

La limpieza de la lengua frecuentemente se descuida al realizar la higiene bucal rutinaria, a pesar de que este órgano es la mayor fuente de halitosis. La remoción de la capa superficial de la lengua reduce significativamente la producción de compuestos sulfúricos volátiles (CSV) que ocasionan olores nauseabundos, tanto en personas sanas como en quienes presentan enfermedad periodontal.

La limpieza de la lengua, realizada de una manera cuidadosa y efectiva, debe formar parte de la rutina diaria de higiene oral. La anatomía de la superficie de la lengua no es igual en todas las personas, e incluso, en algunas personas no acumulan residuos o lo hacen muy poco. Estas personas requieren poca limpieza lingual. Sin embargo, muchas personas acumulan grandes cantidades de residuos y requieren limpiar la lengua varias veces al día.

El procedimiento para llevar a cabo la higiene de la lengua es sencillo y puede realizarse con el cepillo de dientes o con un limpiador lingual. Debe hacerse de manera cuidadosa para no ocasionar lesiones, pues la lengua es un órgano muy sensible. Se recomienda realizar la limpieza de la superficie de la lengua después de cada comida principal, y hacerlo de la siguiente manera:

1. Sacar la lengua tanto como sea posible, de tal forma que se haga visible la parte posterior de ésta, ya que es allí donde se presenta la mayor acumulación de residuos.

2. Pasar el cepillo o el limpiador lingual, y barrer de adentro hacia fuera, lavando el instrumento con abundante agua antes de pasarlo nuevamente. Repetir la operación varias veces hasta lograr un buen efecto.

Para evitar las náuseas se recomienda sacar la lengua tanto como se pueda y contener la respiración momentáneamente. Es aconsejable usar un cepillo pequeño y hacerlo sin crema dental, pues el sabor a menta sensibiliza la zona de la bucofaringe y aumenta la sensación de nausea.

Algunas personas pueden continuar presentando halitosis de origen oral, a pesar de mantener un régimen de higiene bucal adecuado. En estos casos se recomienda un tratamiento combinado mecánico-químico con el uso de enjuagues bucales efectivos.

1.1.2 Control químico

Los enjuagues bucales pueden ser un buen complemento de la higiene oral, siempre y cuando sus componentes sean efectivos en el control bacteriano. Los enjuagues que contienen alcohol pueden resultar adversos si resecan la boca. Los enjuagues deben usarse después de que la boca esté bien limpia.

Muchas cremas dentales contienen sustancias que sólo enmascaran el mal olor. Pero hay otras a las que se les han agregado agentes antibacterianos como el triclosán, el cloruro de zinc y el dióxido de clorina (presentes también en algunos enjuagues bucales), que neutralizan los compuestos sulfúricos volátiles.

La mayoría de los productos comerciales disponibles en el mercado, incluyendo la Internet, enmascaran el mal aliento temporalmente y no solucionan el problema. Entre estos encontramos enjuagues bucales, dentífricos, rociadores, etc.

Dióxido de clorina (CLO2)

La fuente primaria de malos olores en la cavidad bucal son los denominados compuestos sulfúricos volátiles, que son gases mal olientes producidos por las bacterias anaerobias Gram negativas. Estos microorganismos habitan y se multiplican en los nichos poco oxigenados de la boca, principalmente en la parte posterior de la lengua. Estas bacterias se oxidan y son destruidas por el dióxido de clorina (CLO2).

La oxidación es una reacción que resulta del ataque del oxígeno a cualquier otra sustancia. Este compuesto es un poderoso y seguro agente desodorizante y antibacteriano. Su uso es muy común en los sistemas de purificación de aguas de consumo masivo, y en los enjuagues bucales, se considera como de alta tecnología .

Existen varias marcas de productos que contienen dióxido de clorina, especialmente en el mercado norteamericano. Este producto incorporado en una proporción de un mínimo de 10 partes por millón, ha demostrado ser muy efectivo, pues destruye rápida y efectivamente los compuestos causantes del mal aliento. Es importante anotar que estos productos no irritan los tejidos bucales ni resecan la boca ya que no contienen alcohol.

1.2 Tratamiento odontológico

Visitar con regularidad al odontólogo, es fundamental para mantener una buena salud oral. Si una persona tiene problemas con su dentadura y sufre de mal aliento, lo primero que debe hacer es consultar al odontólogo; igual debe proceder quien no encuentre mejoría con la rutina de higiene oral y no haya visitado al odontólogo por considerar que su dentadura está sana. Se debe ser explícito en indicar que la razón de la consulta es por halitosis, pues esto ayudará a que el odontólogo realice una exploración minuciosa de la boca.

El odontólogo debe estar en capacidad de identificar las fuentes que pueden ocasionar mal aliento, o también puede hacer el diagnóstico o proponer el tratamiento apropiado en los casos de origen bucal. En el caso en que descubra que las causas son extraorales, lo remitirá al médico o especialista correspondiente.

Para tratar los olores bucales es probable que se requiera de una corrección profiláctica. Esto incluye: la eliminación de sacos periodontales, la corrección de áreas de impactación de alimentos y la realización del tratamiento de los tejidos duros y blandos. Un tratamiento odontológico adecuado puede tener como resultado la mejoría en la calidad del aliento del paciente.

Si bien las caries no parecen ser una causa significativa de halitosis, es necesario remover las lesiones cariosas presentes y restaurar la anatomía de los dientes. Las restauraciones con defectos de contorno, se deben reemplazar, al igual que las prótesis fijas o removibles que estén defectuosas.

2. Tratamiento médico

El mal aliento puede ser síntoma de alguno de muchos problemas médicos, tales como: infección localizada en las vías respiratorias, drenaje postnasal, bronquitis crónica, enfermedad del hígado o de los riñones, entre otras. Por esta razón, si el odontólogo determina que tiene la boca saludable y no hay muestras de mejoría con la rutina de higiene oral, lo mejor es consultar con su médico de cabecera o con un especialista para determinar la causa del mal aliento.

Es recomendable también, informarle al médico sobre las acciones realizadas para solucionar el problema de halitosis y explicarle cómo se presenta el mal aliento, si sufre alguna enfermedad, qué medicamente usa, etc.

Para quienes consumen medicamentos que inciden en el aliento, como los antidepresivos, lo más adecuado es contrarrestar uno de los efectos secundarios que producen, como es la xerostomía, ingiriendo abundante líquido y estimulando la producción de saliva, pues es realmente importante evitar que la boca se seque.

Algunas afecciones responden rápido a los tratamientos, favoreciendo la calidad del aliento. En estas ocasiones la halitosis sea clasifica como temporal o transitoria. Otras enfermedades de difícil tratamiento y que se prolongan en el tiempo, pueden ocasionar halitosis permanente o crónica. En este caso los remedios paliativos para el aliento son una alternativa.

3. Hábitos

3.1 Alimentos

Los alimentos órgano-sulfurados como el ajo, la cebolla, el repollo y el brócoli, entre otros, y su manera de consumirlos (cantidad, frecuencia, preparación, horarios, etc.), pueden impactar el olor del aliento. Para aquellas personas que incorporan habitualmente en su dieta y gustan de éstos, se les recomienda evaluar en qué forma los afecta. Una persona de confianza puede acompañarlos en esta tarea.

No todos los metabolismos son iguales, menos la vida social de las personas. En esta medida, entrar a descalificar los alimentos órgano-sulfurados como productores de halitosis, no es oportuno, máxime cuando sus propiedades son benéficas para la salud. Cada quien debe determinar si los consume y de qué manera.

Incluso puede resultar que sean otros los alimentos que causen un mal olor en el aliento, y que algunas fórmulas tradicionales atenúen el olor. En estos casos es fundamental que la situación sea detectada y valorada por un confidente.

3.2 Bebidas alcohólicas

De la misma forma que ocurre con algunos alimentos, la manera en que se consuman las bebidas alcohólicas puede impactar el olor del aliento. Ingerir licor con moderación, acompañado de agua, consumiendo alimentos con anterioridad o durante la ingesta, y con una buena higiene y salud oral, ayuda a neutralizar los malos olores de origen bucal.

El olor proveniente de los pulmones, conocido como tufo, no es de origen bucal. Es resultado del proceso metabólico del alcohol. Su intensidad puede depender de la cantidad de licor ingerido así como del metabolismo de la persona. Cada persona debe evaluar la manera como lo afecta el consumo de alcohol.

3.3 Tabaquismo

A quien el consumo de cigarrillo afecte notoria y significativamente la calidad de su aliento, y por ende las relaciones con su entorno familiar y social, no tienen una alternativa diferente que reducir su consumo o suspenderlo definitivamente. De continuar con el hábito, se recomienda higienizar la boca después de fumar o utilizar algún producto para tratar de enmascarar el mal olor. Sin embargo, ello no garantiza la eliminación del olor a tabaco. Es el fumador quien debe decidir.

3.4 Consumo de café

Diferente literatura sobre la halitosis relaciona el consumo de café con el mal aliento. A este respecto podemos indicar lo siguiente:

Los hallazgos de un estudio realizado por el doctor Yael Gov, del Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv, Israel, el cual fue presentado en la Conferencia Internacional Breath, 2009, en Alemania, sugieren, según análisis in vitro con saliva, que el consumo de café reduce la concentración de compuestos sulfúricos volátiles en la saliva. Lo anterior indicaría que el café no produce mal aliento de manera directa.

No obstante, lo que sí puede ocurrir, según referencias anecdóticas (no comprobado científicamente), es que en algunas personas con halitosis, el mal olor se puede agudizar con el consumo de café, y aún más cuando se acompaña con cigarrillos. Algunos atribuyen la

Mal aliento en los niños

HALITOSIS EN NIÑOS

Los niños también pueden presentar mal aliento, causado, al igual que en los adultos, por una higiene bucal inadecuada, dentadura en mal estado, enfermedad periodontal, úlceras en la boca; también debido a trastornos orgánicos como infecciones de las vías respiratorias altas, amígdalas, reflujo, divertículo faringoesofágico, fallo renal, diabetes o disfunción del hígado; y además por respirar con la boca abierta o por el uso de medicamentos que resecan la cavidad oral.

La halitosis en los niños puede provenir, igualmente, de otras causas menos probables. Cuando los niños pequeños se introducen objetos en su nariz que impiden el drenaje nasal, y que de permanecer allí por mucho tiempo, llevan al desarrollo microbiano. Generalmente los padres, erróneamente creen que el mal aliento de su hijo es debido a problemas digestivos o que tienen el estómago sucio.

La halitosis en niños se puede manifestar temporal o transitoriamente en trastornos pasajeros, como la amigdalitis o resfriados, y en casos persistentes el mal olor puede ser permanente o crónico.

Recomendaciones

Al momento de identificar el mal olor, la tarea principal consiste en hacer una higiene oral adecuada y mejorar los hábitos de limpieza. Si el mal olor desaparece se ha identificado la causa. Es importante estimular en los niños la costumbre de limpiarse los dientes y la boca después de cada comida, teniendo presente que si el niño es de corta edad, probablemente no esté capacitado para realizar una correcta limpieza por si solo. Los niños requieren acompañamiento para realizar un correcto cepillado, uso de hilo dental y limpieza de la lengua. Esto es importante porque las bacterias y los restos de alimentos acumulados en la boca son causantes de mal aliento.

Muchas personas creen que los niños no necesitan al odontólogo tanto como los adultos, por que están en una época de cambio de dentadura. Es una falsa creencia, ya que todo niño requiere, tanto como el adulto, la visita regular al odontólogo para verificar el estado de salud de las piezas dentales así como de los tejidos periodontales. Si, a pesar de la adecuada rutina de higiene bucal, el niño continúa presentando halitosis, lo aconsejable es consultar prontamente al odontólogo para que realice una exploración minuciosa de la boca.

Luego de evaluar las causas de origen buco-dental, aplicando los tratamientos adecuados, si el mal aliento persiste, el niño debe ser evaluado por el médico o especialista indicado (otorrino, para vías respiratorias altas y gastroenterólogo para descartar reflujo gastroesofágico o diverticulosis). Es importante identificar la causa para poder aplicar el tratamiento adecuado en cada caso.

En los niños, igual que en los adultos, la reacción de las sustancias de la boca, después de una larga noche de sueño, puede causar un olor desagradable en el aliento, situación normal y transitoria que tiende a desaparecer paulatinamente con la reanudación del flujo salival y la ingesta de alimentos. Así como en los adultos, en los niños el consumo de alimentos, como la cebolla y el ajo, pueden impactar igualmente el aliento.

Cuando los niños se chupan el dedo, usan chupa (chupón, chupete) o mastican su cobertor (mantilla, cobija), pueden presentar mal olor bucal. La saliva, bacterias orales y residuos de alimentos retenidos, pueden causar olores no agradables. Se deben lavar bien las manos, si el niño se chupa el dedo, esterilizar las chupas en agua hirviendo y lavar con frecuencia el cobertor. Seguir estas recomendaciones puede ayudar a mantener un buen aliento en los niños hasta que abandonen dichos hábitos.

La halitosis en los niños es un llamado de atención que los adultos no deben ignorar. El diagnóstico temprano puede ser clave en el tratamiento oportuno de trastornos orgánicos. Los niños también tienen derecho a llevar una vida social sin las incomodidades que genera el mal aliento.

Alimentos y bebidas

ALIMENTOS Y BEBIDAS QUE AYUDAN AL MAL ALIENTO
Se conoce, desde tiempos remotos, la incidencia de algunos alimentos y bebidas en el olor desagradable del aliento, e incluso, en el olor corporal. Generalmente estos olores obedecen al metabolismo de ciertas sustancias que luego son expulsadas y eliminadas del organismo mediante el aire emanado de los pulmones, flatulencias, orina, heces y glándulas sudoríparas y sebáceas (que secretan material graso sobre la piel, como el acné). Las repercusiones de
estos alimentos y bebidas pueden ser moduladas de acuerdo a la manera en que se consuman (cantidad, frecuencia, preparación, horarios, etc.). De ello puede depender el olor personal y las relaciones con el entorno social.
Alimentos órgano-sulfurados
Se identifican con este nombre, los alimentos ricos en compuestos de sulfuro (azufre), presentes en vegetales de la familia de las coles (brócoli, repollo, coliflor, col de Bruselas); en la cebolla y el ajo. El penetrante olor de estos alimentos puede estar presente en el aliento de quien recientemente los ha consumido, y su intensidad depende de las cantidades ingeridas y del metabolismo de cada persona. El olor puede prolongarse hasta por un período de 72 horas,
afectando tanto el aliento como el olor corporal. En el caso del aliento, las sustancias metabolizadas de estos alimentos son incorporados al flujo sanguíneo a través de la mucosa gástrica y luego son liberadas a los pulmones, de donde son expulsadas por el aire exhalado.
Lo anterior conlleva a que los esfuerzos en el cepillado y el uso enjuagues bucales sean simples paliativos, que sólo enmascaran momentáneamente el desagradable olor. El hedor permanecerá hasta que el organismo lo elimine por completo.
La cantidad y frecuencia en el consumo de estos alimentos, sumado a las funciones metabólicas y a otras manifestaciones odoríferas bucales, pueden incidir notablemente en la calidad del aliento, agravando la situación cuando se padece halitosis por otras causas. Sin embargo, el mal olor puede manifestarse sólo cuando éstos son ingeridos.
El curry, los ajíes y las especias (condimentos) tienen las mismas implicaciones en el aliento.
Sin embargo, no sería justo desconocer que estos alimentos tienen propiedades nutricionales y benéficas para la salud. En algunas investigaciones, por ejemplo, se ha logrado establecer que los alimentos órgano-sulfurados pueden prevenir ciertos tipos de cáncer.
Consumir estos alimentos o no hacerlo, en qué cantidad o con qué frecuencia, depende de la evaluación que cada persona realice del impacto generado en su aliento y las implicaciones que pueda tener en su vida social.

ALIMENTOS Y BEBIDAS QUE INCIDEN EN EL ALIENTO
Bebidas alcohólicas
El típico tufo, es el aliento que producen las bebidas alcohólicas. Dependiendo de la manera como se consuman, así como del metabolismo de cada persona o de las características del olor exhalado de la boca, se puede tornar en un aliento pestilente.
Las bebidas alcohólicas se alojan en el intestino delgado, salvo una pequeña dosis que se traslada a la sangre a través de la membrana mucosa. Pero, la mayoría del alcohol llega a la sangre por medio de las paredes del intestino delgado y es el hígado el encargado de eliminar el alcohol de la sangre. Una muy reducida cantidad de alcohol evita el metabolismo y se elimina, sin cambios, a través del sudor y la orina, y también a través del aliento, por medio del aire exhalado de los pulmones. El etanol, compuesto volátil presente en las bebidas alcohólicas, posibilita que una cantidad de alcohol pase de la sangre a los sacos de aire alveolar en los pulmones.
El metabolismo del alcohol es más lento que su absorción. Su rapidez depende de la velocidad con que el estómago lo desplace al intestino. Un elevado contenido de grasas en el estómago retarda el vertido al intestino, haciendo más largo el proceso de absorción y amortiguando la embriaguez. Las mujeres absorben y metabolizan el alcohol de una forma diferente a los hombres, de tal forma que consumir la misma cantidad de alcohol, ellas presentarán concentraciones más altas de alcohol en la sangre que los hombres.
Las bebidas alcohólicas pueden resecar la boca, disminuyendo así el flujo salival, e impidiendo el barrido mecánico de microorganismos. De esta forma se potencia la acción de las bacterias anaerobias Gram negativas, productoras de compuestos sulfúricos volátiles (CSV).
Recordemos que esto se debe a un ambiente pobre de oxígeno.
El consumo de bebidas alcohólicas, durante y después de su ingesta, puede causar halitosis temporal o transitoria, agravar la situación de quienes la padecen o hacerla permanente o crónica en quienes beben habitualmente.
La manera en que se consuman estas bebidas (cantidad, frecuencia, acompañadas de alimentos, etc.) puede ser determinante en el olor del aliento.

Tabaquismo y ovulacion en el mal aliento.

TABAQUISMO Y HALITOSIS
Aquellas personas que no son fumadoras, saben muy bien lo molesto que puede resultar el aliento de los fumadores, lo que no pone en duda que el consumo del tabaco y sus derivados puede influir decididamente en el olor de la cavidad bucal y en el aire exhalado. Los fumadores habituales pueden acostumbrarse tanto a este olor (y hasta al sabor), que no les incomoda su propio aliento, ni el de otros fumadores.
El olor propio del tabaco, sumado a las sustancias que se adicionan a los cigarrillos (nicotina y alquitrán, entre otros), se adhiere a la mucosa de la boca, de la lengua y de los dientes. Por esto puede generar un olor característico en el aliento y/o agravar la halitosis originada por otras causas. Los consumidores asiduos de cigarrillos, que padecen de mal aliento, pueden encontrar en el tabaco la causa de su halitosis.
Otros efectos del consumo de tabaco que potencian la aparición del mal aliento, están relacionadas con la irritación de las mucosas de la boca y de las vías respiratorias y digestivas superiores, que en general presentan resequedad en la cavidad bucal, impidiendo el efecto de la saliva en la oxigenación e higiene de la boca. Así mismo, el humo del tabaco puede agravar las enfermedades periodontales y otras patologías de la boca y la garganta.
El olor que deja impregnado el cigarrillo es tan fuerte, que incluso puede permanecer por más de un día luego de fumar. Esto obliga a muchos fumadores a consumir productos que enmascaran la situación. Una solución definitiva a esta realidad es reducir sustancialmente el hábito de fumar o dejarlo definitivamente.



OVULACIÓN FEMENINA Y HALITOSIS
En las mujeres, una vez por mes, un óvulo abandona uno de sus ovarios y se desplaza hacia el útero. Este proceso se conoce como ovulación. En los días previos a la ovulación, el estrógeno estimula al útero para que se prepare para un embarazo. En condiciones normales los ovarios son el principal origen de los estrógenos. La mujer que no está embarazada, secreta estrógeno en cantidades importantes. Durante el embarazo también se secretan cantidades enormes por
medio de la placenta; es decir, puede alcanzar hasta 50 veces más la cantidad de estrógeno secretado.
En algunos estudios se ha podido establecer que durante la ovulación pueden presentarse cambios en el aliento de las mujeres. La halitosis que se puede manifestar en los días previos o durante la ovulación, el ciclo menstrual y el embarazo, puede estar relacionada con los cambios hormonales que ocurren en dichos periodos.
La concentración de compuestos sulfúricos volátiles (CSV) que ocasionan mal aliento, como el sulfuro de hidrógeno y el metil mercaptano, producidos por las bacterias anaerobias Gram negativas, muestra cambios constantes durante la ovulación, el ciclo menstrual y el embarazo.
Algunos de estos cambios están relacionados con el aumento de estrógeno, que puede
generar una serie de respuestas bioquímicas en los tejidos bucales y que contribuyen con una mayor producción de compuestos sulfúricos volátiles malolientes. Esto se debe a que los tejidos bucales, cuando se renuevan, son aprovechados como alimento por las bacterias causantes de halitosis (anaerobias Gram negativas).
La halitosis durante estos periodos es de origen fisiológico y su manifestación puede depender del organismo de cada persona. Lo anterior significa que no en todas las mujeres sea notorio el cambio del olor del aliento durante estos ciclos, y que, de ocurrir, debe entenderse como una halitosis temporal o transitoria.
Una persona confidente (compañero afectivo, familiar o amigo cercano) es la más segura y cómoda ayuda para evaluar la calidad del aliento. De resultar positivo el diagnóstico de halitosis durante estos periodos, lo recomendable es emprender acciones tendientes a neutralizar las bacterias anaerobias Gram negativas, que habitan los lugares poco oxigenados de la cavidad bucal, especialmente la parte posterior de la lengua. A continuación se presentan algunas pautas que pueden ayudar en el tratamiento.

Control Mecánico
Comprende el cepillado de dientes, uso del hilo dental y remoción del recubrimiento lingual, además de la limpieza de prótesis removibles en quienes las usen.
Se recomienda cepillar los dientes después de cada comida principal (desayuno, almuerzo y cena). El cepillado debe acompañarse del uso de hilo dental y la limpieza profunda de la superficie de la lengua, donde se alojan con más frecuencias las bacterias causantes de los compuestos sulfúricos volátiles mal olientes. La limpieza de la lengua puede realizarse con el cepillo de dientes o con un limpiador lingual, de atrás hacia delante, y debe hacerse de una
manera cuidadosa, para no ocasionar lesiones.
Control Químico
Si la halitosis continúa su presencia a pesar de tener un régimen de higiene bucal adecuado, se recomienda un tratamiento combinado mecánico-químico usando enjuagues bucales efectivos.
Los enjuagues bucales pueden ser un buen complemento de la higiene oral, siempre que sus componentes sean efectivos en el control bacteriano. Los productos que contienen alcohol pueden resultar adversos, ya que éstos, en especial, resecan la boca, cuyo efecto puede llevar a empeorar el mal aliento. Los enjuagues deben usarse después de hacer la higiene de la boca.
Oxigenación de la boca
La oxigenación de la boca, beneficia la salud oral y por ende la calidad del aliento exhalado.
Para que ello ocurra se debe ingerir diariamente abundante cantidad de agua y de líquidos,
como jugos y limonada natural. De esta forma se favorece la salivación y se ayuda al control de
la xerostomía (boca seca). Además es recomendable consumir frutas en los intervalos de las
comidas principales, pues éstas facilitan el proceso mecánico de masticación, el cual estimula
la producción de saliva, al mismo tiempo que se barren bacterias y sustancias nocivas para el
aliento.
La goma de mascar es uno de los productos de mayor consumo para enmascarar el mal olor
bucal, pero su beneficio para la halitosis no radica en sus propiedades odoríferas. Masticar
chicle tiene como efecto la estimulación en la producción de saliva, y ésta a su vez, ayuda a
oxigenar y a limpiar la boca. Masticar chicle permanentemente no es aconsejable, aunque
pueda funcionar ocasionalmente, como en los casos en lo que no es posible limpiarse la boca después de una comida. Aunque casi siempre será posible enjuagarse la boca con agua para
tratar de eliminar residuos de alimentos.

Fuente:

ww.cuidatualiento.com


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