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VERDADEROS CREYENTES EN JESUCRISTO 

        MAY 21 2011 EL JUICIO FINAL

                                            ¿APOCALIPSIS 22:18?

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Comenzamos Nuestra Búsqueda de la Cronología del Fin


 

      Vamos a hacer ahora un bosquejo de las verdades básicas de la Biblia que nos guían hacia la comprensión cabal de la cronología final de la historia.

      A lo largo de los últimos 2,000 años, tiempo durante el cual toda la Biblia ha estado disponible, creyentes verdaderos, devotos y dedicados, han escudriñado seriamente la Biblia para tratar de descubrir la revelación futura de la historia de esta tierra. Todos ellos estaban conscientes de una verdad, a saber, que vendría el momento en el que la historia de este mundo llegaría a su fin, y que esto coincidiría con el regreso de Jesús como el justo juez de la tierra, y el rapto de todos los creyentes verdaderos hacia un nuevo cielo y una nueva tierra, donde habrían de reinar eternamente con Cristo.

      Sin embargo, antes que ese momento llegara, habría un período de cierta especie de gran tribulación. Generalmente y de manera equivocada se entendía que ése sería un tiempo de persecución física y masiva para los creyentes en Cristo. Pero en realidad, ése es un tiempo que sólo puede ser entendido espiritualmente.

      Algunos capítulos de la Biblia tales como Mateo 24 y Marcos 13 fueron estudiados particularmente con gran cuidado porque parecían indicar que la tal tribulación tendría lugar precisamente antes del regreso de Cristo. Es cierto que dentro de estos dos capítulos, Dios nos da la mejor pista que nos ayuda a construir un sistema bíblico que vincule el pasado con el final de la historia. Esa pista se encuentra en Marcos 13:28, donde Dios declara:

 

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

 

      Este versículo no comenzó a entenderse sino hasta hace unos 60 años, el 14 de mayo 1948. En esa fecha, la higuera bíblica, la nación de Israel, volvió a ser una nación real entre las demás naciones del mundo. Eso fue casi un milagro, porque desde el año 70 D.C., cuando Israel junto con la ciudad de Jerusalén y el templo fueron totalmente destruidos por los romanos, Israel no había sido una nación del mundo con territorio propio. Sin embargo, casi milagrosamente, el 14 de mayo de 1948, Israel volvió a ser una nación en un territorio de su propiedad.

      De inmediato, muchos Cristianos asociaron, de manera correcta, este dramático evento con la profecía de la higuera de Marcos 13:28. Ellos vieron

Correctamente que Dios tipificó a la nación de Israel como una higuera, y que esa higuera con hojas se refería a Israel que volvía a ser nación. 7

      Debido a que este versículo insiste en que cuando la higuera tenga hojas, todos los eventos registrados en Marcos 13 y Mateo 24 habrán de tener lugar, debemos reconocer que Dios ha dado en él una pista excepcional de que el tiempo del fin del mundo está muy próximo porque una lectura cuidadosa de Mateo 24 y de Marcos 13 muestra que esos eventos se identifican con un tiempo de gran tribulación (Mateo 24:21), que será seguido por el regreso de Cristo (Mateo 24:29-31).

      Otra pista que Dios nos da se encuentra en Apocalipsis 7:9-14, donde Dios habla de una gran multitud la cual nadie podía contar, que saldría de la gran tribulación. (El artículo “la” no fue traducido, pero está en el original Griego). (Nota: El autor se refiere a la versión inglesa King James). Adicionalmente, en Lucas 21:22, donde también se habla del tiempo de la gran tribulación, Dios se refiere a esta tribulación como un tiempo de venganza. El castigo de Dios sobre los malos es un tiempo de venganza. En la gran tribulación, Dios ha comenzado a preparar a las gentes del mundo y a todas las iglesias locales para la consumación de Su proceso de juicio.

      El siguiente versículo que nos resulta útil es Mateo 24:22, donde leemos:

 

Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

 

      Según parece, este versículo dice que éste es un tiempo de gran tribulación, en el cual Dios comenzará a tomar venganza de la humanidad. Sin embargo, debido a que muchos de los elegidos de Dios, aquellos que fueron escogidos por Dios para que fueran salvos (Efesios 1:3-6), aun no han llegado a ser salvos, el período de tribulación ha sido acortado. En otras palabras, este período de gran tribulación se identifica mucho con el plan del juicio de Dios, pero al mismo tiempo está identificado con un aumento repentino en la actividad de salvación. ¿Cómo podemos reconciliar estas ideas?

      Hemos aprendido del examen de la revelación gradual de los eventos históricos de la Biblia, y de la enseñanza de Colosenses 2:16-17, que esos eventos se relacionan con los días de fiesta ceremoniales. El año del jubileo, por ejemplo, hace hincapié en que la libertad (la salvación) tiene que ser promulgada en el mundo. La realidad es que toda la evidencia Bíblica indica


7 Israel, por ejemplo, está tipificado por la higuera que Cristo maldijo, para que nunca volviera a dar fruto (Marcos 11:12-21).

Capítulo 4. Comenzamos Nuestra Búsqueda de la Cronología del Fin


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que, con toda probabilidad, Jesús, que es la misma esencia del jubileo, nació el Día de la Expiación del año 7 A.C. que fue un año jubilar, y en esa ocasión se tocó el shophar (cuerno de carnero) del Jubileo (en hebreo “teruah”, Levítico 25:9). 8

      Por otra parte, aprendimos que Jesús fue anunciado oficialmente como el Cordero de Dios el 26 de septiembre del 29 D.C., que bíblicamente era el primero de Tishri 1 (Tishri es el séptimo mes), y a ese día también se le conoce como “Día del Jubileo” (Números 29:1). Debido a que Cristo, el Jubileo, había venido y fue oficialmente anunciado, el escenario estaba listo para que el Evangelio le fuera anunciado a todo el mundo. Siete semanas después del Domingo de la resurrección de Jesús, el Espíritu Santo fue derramado y la evangelización mundial comenzó.

      Ese gran auge en la actividad de salvación parece tener relación con un año jubilar. Por lo tanto, a partir del año 1948, ¿cuándo tendría lugar otro año de jubileo? Hay exactamente 50 años entre un año jubilar y el siguiente. En efecto, 1994 fue el primer año de jubileo después de 1948, que tuvo lugar exactamente 2,000 años después del 7 D.C., año jubilar, cuando Cristo, que es la misma esencia del jubileo, nació.

      El jubileo definitivamente se relaciona con el programa de Dios para la salvación. Pero la Biblia nos asegura que este año de jubileo está en medio del período de gran tribulación, que es un tiempo de preparación para las actividades del juicio final de Dios. ¿Cómo pueden estos eventos simultáneos contradictorios ocurrir al mismo tiempo y relacionarse con el año 1994?

      La profecía de Daniel 8 resulta muy útil. En Mateo 24, donde aprendemos acerca de esta gran tribulación, Dios nos dirige al Libro de Daniel para que busquemos más información. Mateo 24:15-16 declara:

 

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

 

      En Daniel capítulo 8, Dios habla de un tiempo de 2,300 días durante el cual gobernaría un rey cruel, que haría que el sacrificio diario fuera quitado y la abominación o prevaricación desoladora durara hasta que el santuario y el ejército fueran pisoteados (Daniel 8:12-14). Espiritualmente, eso significa que el verdadero Evangelio sería reemplazado por el evangelio satánico.


8 Las traducciones Inglesas en algunos pasajes traducen la palabra Hebrea “teruah” como trompetas. Pero en Levítico 25:9, en relación al día de expiación, leemos que esta misma palabra “teruah” está traducida correctamente como jubileo. De esta forma, la frase un día de sonar las trompetas estaría mejor traducida como día de Jubileo.

 

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Con respecto a la visión de los 2,300 días, Dios declara, de manera significativa, en Daniel 8:17: “...la visión es para el tiempo del fin”.

      Hemos mencionado que el año 1994 es un año jubilar cuyo énfasis principal es la proclamación mundial del Evangelio. ¿Es ese año, entonces, el final del período de los 2,300 días mencionados en Daniel 8, durante los cuales está teniendo lugar la gran abominación?

      Si eso fuera así y puesto que 2,300 días antes del año 1994 es el año 1988, ¿no podría ser ése acaso el año en el que comenzó la gran tribulación? Eso significaría que durante ese tiempo, en la primera parte de la gran tribulación, prácticamente nadie llegó a ser salvo, pero también significaría que durante la última parte de la tribulación, una gran multitud, la cual nadie puede contar, sería salva (Apocalipsis 7:9-14).

      Mientras reflexionamos acerca de esto, deberíamos de observar que en Hechos 7:11 las palabras “gran aflicción” [usadas en la versión inglesa King James] se usan en conexión con la experiencia de Jacob y todo Israel cuando salieron de la tierra prometida, la tierra de Canaán, en dirección a Egipto para escapar de los siete años de hambre. Nosotros sabemos que ésa fue una experiencia terrible para Jacob. Las palabras “gran aflicción” son las mismas palabras Griegas que aparecen traducidas como “gran tribulación” en Mateo 24:21. 9

      De manera muy significativa, vemos que Jacob se fue a Egipto durante aquel tiempo de gran tribulación en el año 1877 A.C. El año que estamos examinando en conexión con la gran tribulación de Mateo 24:21 es el año jubilar 1994. Estos años, 1877 A.C. y 1994 D.C., están separados por 3,870 años. 1,877 + 1,994 – 1= 3,870. (Puesto que el año cero no existe, al pasar del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento, se debe sustraer un año). Muy sorprendentemente 3,870 = 3 x 1,290.

      El número 1,290 parece ser muy importante porque hubo otro momento en el que Israel fue echado de la tierra prometida. Jerusalén y el templo fueron completamente destruidos por los babilonios. Esto ocurrió en el año 587 A.C., durante un período de 70 años de gran ira de Dios sobre la nación de Judá. Este período de 70 años comenzó en el año 609 A.C. y terminó en el año 539 A.C., cuando la ciudad de Babilonia fue derrotada por los medos y los persas. El terrible evento, la destrucción de Jerusalén y el templo, tuvo lugar en el año 587 A.C. De manera curiosa y ciertamente muy importante, los tres años que estamos examinando (1877 A.C., 587 A.C., y 1994 D.C.) Se relacionan entre sí por medio del número 1,290.


9 Las palabras “gran tribulación” se encuentran solamente cuatro veces en la Biblia. Están en Mateo 24:21 y Apocalipsis 7:14, las cuales ya hemos examinado, y también Hechos 7:11 y Apocalipsis 2:22. En Lucas 21:23, Dios escogió las palabras Griegas que se traducen como “gran calamidad” al hablar del mismo período.

Capítulo 4. Comenzamos Nuestra Búsqueda de la Cronología del Fin


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      1877 A.C. – 587 A.C. = 1,290 años

      587 A.C. al 1994 D.C. - 1 = 2,580 años = 2 x 1,290

      1877 A.C. al 1994 D.C. – 1 = 3,870 años = 3 x 1,290

      El número 1,290 se pone de relieve en la Biblia en conexión con la actividad espiritual que sucede en cada una de las tres ocasiones mencionadas. La Biblia enfatiza este papel del número 1,290 en Daniel 12:11, donde leemos:

 

Y desde el tiempo que sea quitado el continuo hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.

 

      Debemos recordar que en algunas ocasiones, Dios habla de un día para representar un año. Por ejemplo, en Números 14:34, Dios indicó que Israel permanecería en el desierto por cuarenta años, de acuerdo con los 40 días en los que los espías estuvieron inspeccionando la tierra de Canaán. Por esa misma razón, los 1,290 días de Daniel 12:11 pueden ser interpretados como 1,290 años. Dios definitivamente está relacionando el tiempo terrible en el que Jacob tuvo que abandonar la tierra prometida para irse a Egipto, con el tiempo en que la nación de Judá fue arrojada de Jerusalén, y con algo terrible que sucedió en el año jubilar 1994. ¿Qué cosa terrible podría ser ésa?

      Nosotros sabemos que la tierra de Canaán se usa en la Biblia para tipificar el reino de Dios. Jerusalén y el templo también tipifican exteriormente el reino de Dios. Por tanto, para Jacob y su familia el abandonar la tierra de Canaán fue como abandonar el reino de Dios. Así mismo, ser echados de Jerusalén, y saber que el templo había sido destruido, fue como ser arrojados del reino de Dios. Pero, ¿qué tipificaba al reino de Dios en el año 1994? A lo largo de la era de la iglesia, todas las iglesias locales tipificaban el reino de Dios porque ellas eran la institución divina que Dios había designado para que representara exteriormente ese reino. Ellas eran las guardianas de la Biblia, y tenían la responsabilidad de llevar el Evangelio por todo el mundo.

      La gran tribulación que experimentó Jacob (Hechos 7:11-12) abarcó siete años de hambre, pero durante ese período, el peor momento tuvo lugar al final de dos años, cuando Jacob tuvo que abandonar la tierra prometida (1877 A.C.). La orden que recibieron Jacob y su familia de salir de la tierra de Canaán era como una orden de salir del reino de Dios. Nada podía haber sido más traumático que eso porque significaba que la tierra prometida, la tierra de Canaán, se había rendido a los paganos que estaban en el reino de Satanás. Por tanto, simbólicamente, era como si a Satanás se le hubiera dado

el gobierno del reino de Dios. Por consiguiente, el año 1877 A.C. fue un año triste y terrible.

      Del mismo modo, el año más terrible de aquella experiencia de 70 años para Israel, fue el año 587 A.C. cuando Jerusalén y el templo, que también tipificaban el reino de Dios, fueron destruidos. En ese año, por orden de Dios, el rey de Babilonia, que tipificaba a Satanás (Isaías 14), destruyó el templo y a Jerusalén. Una vez más, era como si el reino de Dios en la tierra hubiese llegado a su final.

      Estos dos eventos históricos tipificaron lo que sucedió en el año jubilar de 1994 D.C. Por 1,955 años, las iglesias en todo el mundo eran un símbolo del reino de Dios, tal como lo había sido la tierra de Canaán en los días de Jacob, y como lo habían sido también Judea, la tierra de Israel, Jerusalén, y el templo en la época de Israel.

      Vamos a descubrir que un poco antes de 1994, Dios dejó de usar a las iglesias como representantes del reino de Dios. Por esa razón, el maravilloso año jubilar de 1994 fue un año horrible para las iglesias. En todo el mundo Dios otra vez estaba salvando números incontables de personas mientras que las iglesias permanecían bajo el dominio espiritual de Satanás. Realmente, Dios ya no habría de usar nunca más a las iglesias como representantes del reino de Dios. La situación fue similar a la del 1877 A.C., cuando la tierra de Canaán quedó sujeta al dominio de los paganos, y a la del año 587 A.C., cuando la tierra de Judea quedó sujeta al dominio del rey de Babilonia.

      El año 1877 A.C. dividió la tribulación que Jacob experimentó en dos partes, del mismo modo que el año 587 A.C. dividió los 70 años del período de tribulación que experimentó Israel en dos partes. Así también la gran tribulación de nuestros días fue dividida en dos partes en el año 1994, cuando vino a ser cierto que Dios dejó para siempre de usar a las iglesias como representantes de Su reino.

      Puesto que estos dos períodos de tribulación de siete y setenta años son modelos de la gran tribulación de nuestra época, podríamos esperar que este período de tribulación actual también se identifique con el número siete. Ya hemos descubierto que la primera parte de la gran tribulación parece identificarse con los 2,300 días de Daniel 8. Debido a que la experiencia de tribulación de Jacob abarcó siete años, y la experiencia de la tribulación de Judá abarcó 70 años, podemos esperar que en el tiempo total de la gran tribulación actual también se ponga de relieve el número siete. Podrían ser 7,000 días o posiblemente 7 x 12 x 100, lo cual equivale a 8,400 días. Espiritualmente, el número 100 significa “carácter completo” y el número 12 significa “plenitud”. Más adelante descubriremos que el período de gran tribulación es de 8,400 días (23 años), y hay mucha información bíblica

adicional que demuestra sólidamente que eso es así. De manera asombrosa, hay exactamente 8,400 días en 23 años, y el número 23 muy frecuentemente se identifica con la ira de Dios.

      Además, advertiremos el paralelismo que existe entre la división en dos partes de los siete años, de los 70 años, y de los 8,400 días. Según hemos aprendido, el período de siete años de la tribulación de Jacob fue subdividido en dos partes. La traumática experiencia de abandonar la tierra de Canaán ocurrió al final de los primeros dos años del total de siete años (Génesis 45:6-8). Por lo tanto, la primera parte fue de dos séptimos, es decir, fue el 28.6% del período total. De igual manera, la tribulación de Judea comenzó en el año 609 A.C., cuando el Rey Josías murió, y continuó hasta el año 539 A.C., cuando Babilonia fue conquistada por los medos y los persas. Este período de 70 años fue dividido en dos partes también. La primera parte fue de 22 años. Veintidós años es el 31.4% de 70 años.

      Recuerden que la tribulación de Jacob y la tribulación de Judea son patrones o modelos de nuestra gran tribulación actual. En consecuencia, podríamos esperar que la duración de la primera parte de la gran tribulación de nuestros días también estuviera próxima al 28.6% o al 31.4% del período total de tribulación. Y de hecho, vemos que 2,300 días es el 27.4% de 8,400 días, y por tanto, podemos darnos cuenta del paralelismo que existe por lo próximos que están el 27.4%, el 28.6% y el 31.4%. Más adelante descubriremos muchas pruebas en la Biblia que nos muestran que la división provisional de 2,100 días como la primera parte de un período de gran tribulación de 8,400 días es muy exacta.

      De esta manera, veremos que los 8,400 días ponen de relieve también el número 7 (7 x 12 x 100), y este período igualmente parece estar dividido en dos partes, siendo la primera parte un 30% del tiempo total. Y puesto que 23 años es igual a 8,400 días, y el número 23 se identifica frecuentemente en la Biblia con la ira de Dios, eso nos da pábulo para creer que la duración del período de la gran tribulación es precisamente de 8,400 días.

      Leemos en I Pedro 4:17:

 

Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

 

      En este versículo, Dios está hablando de un tiempo preparatorio para el juicio de Dios que habría de venir y que tendría que comenzar en las iglesias. Por tanto, un período de 8,400 días (23 años) podría ser posiblemente ese período de tiempo.

      Los 2,300 días que se identifican con la primera parte de esta gran tribulación pueden también identificarse con Apocalipsis 8:1, donde leemos:

 

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

 

      El tiempo como de “media hora” fue un tiempo durante el cual, en todo el mundo y dentro de las iglesias, prácticamente nadie llegó a ser salvo. Podemos saber que esto es así porque en Lucas 15:10 leemos:

 

Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

 

      Cuando la gente no está siendo salva, hay silencio en el cielo porque no hay gozo.

      De este modo, estamos descubriendo que al final de la era de la iglesia, hay un período de 8,400 días (23 años) que comienza con un período de 2,300 días, y en ese tiempo, el mundo entero, y especialmente las iglesias, están siendo preparados para el día del juicio.

      Esa es la razón por la que leemos, por ejemplo, en Apocalipsis 13:7 y 8 acerca de una bestia (Satanás) que sale del mar (la ira de Dios), y que vence a los santos (los echa de las iglesias), y también domina al mundo.

      Sin embargo, como ya hemos mencionado, el año 1994 fue un año jubilar, en el cual, el Espíritu Santo fue derramado (Ezequiel 39:25-29; Joel 2:28-32), y un gran período final de evangelismo mundial comenzó a ser llevado a cabo. Nuestro deseo era creer que eso significaba que las iglesias iban a ser nuevamente usadas por Dios. Sin embargo, según estamos aprendiendo ahora, las iglesias locales que surgieron en todo el mundo estaban tipificadas por el templo, y Dios nos asegura que vendría el tiempo cuando el templo sería destruido y no quedaría piedra sobre piedra (Mateo 24:1-3). En ninguna parte leemos que el templo, mencionado en Mateo 24, sería reconstruido después de haber sido hollado. Es decir, nunca más Dios habría de usar ninguna iglesia para anunciarle el Evangelio al mundo.

      La gran tribulación se prolonga por todo el período de 8,400 días que son exactamente 23 años. Esto significa que a partir de 1994, el año jubilar, Dios usó otro método para anunciarle el Evangelio al mundo. Él ya no continuó usando a las congregaciones locales. Es decir, mientras que en cierto modo el año 1994 fue un año maravilloso de un renovado alcance del Evangelio en todo el mundo, para las iglesias locales ése fue un año terrible porque las iglesias habrán de continuar bajo la ira de Dios hasta el final de los 8,400 días del período de gran tribulación.

La Fecha del Final de la Era de la Iglesia

      La información que hemos examinado hasta aquí nos asegura que el año jubilar 1994 fue el final del período de 2,300 días, durante los cuales

prácticamente nadie llegó a ser salvo en ninguna parte del mundo. Ese hecho nos ayuda a descubrir la fecha del final de la era de la iglesia, la cual coincide con el comienzo de la gran tribulación de 23 años (8,400 días).

      Un período de 2,300 días es igual a seis años y algunos meses más. Por tanto, el final de la era de la iglesia tiene que haber ocurrido seis años antes del año 1994. Es decir, tiene que haber ocurrido en el año 1988.

      Para descubrir el día preciso del año 1988 en el que la era de la iglesia llegó a su final, debemos recordar que la era de la iglesia estaba relacionada con el día ceremonial de la Fiesta de las Semanas, y a ese día también se le llama “día de Pentecostés”, que se celebraba cincuenta días después del sábado siguiente a la Pascua, es decir, el domingo que venía después de las siete semanas contadas a partir del primer sábado (o día de reposo judío) posterior a la Fiesta de la Pascua En ese día, se traían al templo las primicias o primeros frutos de la cosecha, y eso anticipaba la recolección de la primera cosecha mundial de verdaderos creyentes que fueron traídos al reino de Dios. El comienzo oficial de la era de la iglesia fue el día de Pentecostés del año 33 D.C. Si sincronizamos ese día con nuestro calendario, ese día fue el 22 de mayo del año 33 D.C.

      El día de Pentecostés cada año indicaba espiritualmente que la recolección de las primicias continuaba por un año más. Sin embargo, en el año 1988 D.C., esa recolección de las primicias que estaba identificada con el Pentecostés llegó a su final. En el año 1988, el día de Pentecostés fue el 22 de mayo, y por tanto, el último día de la era de la iglesia fue el día anterior al 22 de mayo, es decir, el día 21 de mayo. De manera muy curiosa, eso significa que la era de la iglesia, que comenzó oficialmente el 22 de mayo del 33 D.C., se había prolongado desde el 33 D.C. hasta el año 1988 D.C., lo cual hace un total de exactamente 1,955 años. Y ésa es otra evidencia de la exactitud de la cronología Divina de la historia.

      Por esa razón, el 21 de mayo de 1988, fue el final oficial de la era de la iglesia y el comienzo oficial de la gran tribulación. Los 2,300 días de la primera parte de la gran tribulación terminaron entonces el día 7 de septiembre de 1994. De manera significativa, el 7 de septiembre de 1994, de acuerdo con el calendario bíblico de los días de fiesta, fue el primero de Tishri, al que la Biblia también llama “Fiesta del Jubileo”. Recuerden que la palabra “jubileo” está enteramente relacionada con el hecho de anunciarle el Evangelio al mundo.

      Después del período de los 2,300 días, aun quedan 6,100 días (8,400 – 2,300 = 6,100) del período de 23 años (u 8,400 días) de la gran tribulación. El final de esos 6,100 días será, por tanto, el 21 de mayo del año 2,011.

      Aprendimos anteriormente que el último día de la existencia de esta tierra, según lo indica la celebración de la Fiesta de los Tabernáculos (o

      Fiesta de la Biblia) es el 21 de octubre del 2011. Y por tanto, después de la gran tribulación tiene que haber un período final de 153 días, que, como veremos más adelante es el día del juicio en el que Dios consumará Su proceso de castigo sobre aquellos que no son salvos.

      Por la misericordia de Dios, ésta es la cronología de la historia que tentativamente hemos podido descubrir y que llega hasta el mismo fin del mundo. Y ahora, vamos a mostrar las pruebas que da la Biblia de la exactitud de esta cronología.

      Una regla fundamental que ha resultado muy útil en este intento es la que está expuesta en Colosenses 2:16-17, donde Dios declara:

 

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

 

      En estos versículos tan ilustrativos, Dios declara el principio de que las fechas en que se celebraban las diversas leyes ceremoniales están relacionadas y apuntan hacia las fechas de cosas que habrían de venir. Por esa razón, podemos entender inmediatamente por qué Jesús, el Cordero de Dios, fue crucificado el día 14º del primer mes (el 14 de Nisán) del calendario bíblico, que era el día de la Pascua. Podemos también entender por qué el Espíritu Santo fue derramado y la iglesia comenzó casi siete semanas más tarde, en el mismo día en que Israel estaba celebrando la fiesta de Pentecostés.

      Otra profecía muy útil de la Biblia acerca de la cual ya hablamos con anterioridad en este estudio es la que aparece en Marcos 13:28-29 y en la cual Dios nos enseña:

 

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

 

      La nación de Israel está tipificada frecuentemente en la Biblia por una higuera. Después de haber estado sin patria y sin identidad nacional por casi 2,000 años, Israel, de modo casi milagroso, volvió nuevamente a ser una nación real en el mundo. Muchos maestros bíblicos han visto en este evento un cumplimiento de esta profecía de Marcos 13. Puesto que este evento ocurrió el 14 de mayo de 1948, estos versículos nos enseñan que todos los eventos mencionados en Marcos 13 muy pronto habrían de tener lugar, en los años posteriores al 1948.

      Otra pista muy útil que nos ayudó a descubrir la cronología que nos lleva hasta el fin del mundo es el hecho de que el año 1994 fue un año

jubilar. Ya hemos visto que Jesús, que es la misma esencia del jubileo, nació en el año 7 A.C., que fue un año jubilar. Recuerden que el Jubileo significaba que la libertad (la salvación) tenía que ser publicada al mundo.

      Un estudio muy cuidadoso de Marcos 13, y algunos capítulos paralelos como el de Mateo 24, Lucas 17 y Lucas 21, indica que los siguientes eventos habrían de suceder en la medida en que Dios fuera poniéndole fin a la historia del mundo.

      1. Vendría un tiempo en el que todas las iglesias en todo el mundo, que estaban tipificadas por el templo de Dios, llegarían a su fin. “No quedará aquí piedra sobre piedra”. (Mateo 24:2). Serían destruidas por Satanás, que es llamado la “abominación desoladora” (Mateo 24:15). 10

      2. Ese sería un tiempo de gran tribulación en el que a los creyentes verdaderos se les echaría de sus iglesias o se les ordenaría que se marcharan de ellas. Sería un tiempo de gran apostasía en las iglesias, por cuanto Satanás ya habría entrado en muchas de ellas con señales y prodigios (Mateo 24:24).

      3. Este tiempo de tribulación está tipificado por los siete años de tribulación que Jacob experimentó cuando en el año 1877 A.C. Dios le mandó que saliera de la tierra prometida, Canaán, y se fuera a vivir en Egipto.

      4. Este tiempo está también tipificado por el período de 70 años, del 609 A.C. al 539 A.C., en el que la ira de Dios estuvo sobre Judá. Ése fue el período de 70 años que se prolongó desde el 609 A.C., cuando Josías, el último rey bueno, fue muerto, hasta el 539 A.C., cuando Babilonia fue conquistada por los medos y los persas, que permitieron que los judíos cautivos regresaran a Jerusalén. En medio de esa experiencia tan terrible para Israel, en el año 587 A.C., los babilonios destruyeron completamente a Jerusalén y el magnífico templo de Salomón.

      5. En un grado menor, podríamos mencionar que este tiempo también está tipificado por el período de siete meses en el que


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el arca del tabernáculo de Silo capturada por los filisteos estuvo en tierra de ellos. Eso ocurrió en el año 1068-1067 A.C.

      De este modo, el número 7 parece estar íntimamente relacionado con la duración de la gran tribulación acerca de la cual leemos en Mateo 24, y vimos que, con toda probabilidad, el número 23 estaba asociado con el período de gran tribulación. Ese número se usa repetidamente en la Biblia como representación de la ira de Dios, y el período de gran tribulación es definitivamente un tiempo cuando Dios está preparando las iglesias y el mundo para la ira de Dios, que seguirá inmediatamente a este período. Los números 7 y 23 llegaron a ser cada vez más relevantes cuando descubrimos que 8,400 días equivalen precisamente a 23 años. El número 8,400 es igual a 7 x 12 x 100, y de este modo, tanto el número 7 como el número 23 se ponen de relieve en este período de 8,400 días o 23 años de gran tribulación.

      Vimos también que este período de 8,400 días de tribulación estaba dividido en dos partes. De acuerdo con lo que aprendimos de Apocalipsis 8:1, durante la primera parte de ese período, virtualmente nadie llegó a ser salvo en ninguna parte del mundo. Nosotros identificamos esa primera parte con las 2,300 tardes y mañanas de Daniel 8:13-14.

      Descubrimos que durante la segunda parte de la gran tribulación, una gran multitud, la cual nadie podía contar, está llegando a ser salva en todo el mundo (Apocalipsis 7:9-14). Esto tenía que suceder enteramente fuera de las iglesias, las cuales tendrán que permanecer bajo la ira de Dios.

      También descubrimos que la Fiesta ceremonial de los Tabernáculos (Fiesta de la Biblia), que no era más que la sombra de cosas por venir, estaba identificada con el mismísimo día postrero, y puesto que el día postrero se identifica, a su vez, con el fin del mundo, la cronología bíblica de la Fiesta de los Tabernáculos debe también identificarse con el fin del mundo.

      Y además, debemos tener en cuenta una información más difícil, y es la declaración de Marcos 13:24-26, donde leemos:

 

Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria.

 

       Aun tenemos que aprender más acerca de este período.

      Resumiendo todo lo que hemos aprendido hasta aquí, podemos concluir que el desarrollo de los eventos en preparación para el fin del mundo parece ser como sigue:

      1. La era de la iglesia, la cual comenzó en el 33 D.C., habría de terminar en algún momento posterior a 1948, que fue el año cuando Israel volvió a ser una nación real entre las naciones del mundo.

      2. Debido a que la era de la iglesia comenzó el día de Pentecostés, y ha estado íntimamente identificada con el Pentecostés, es decir, con la recolección de las primicias de la cosecha, el final oficial de la era de la iglesia debía ocurrir el día anterior al día de Pentecostés del año en que la era de la iglesia concluyera.

      3. Debido a que la última parte de la gran tribulación tenía que identificarse con una gran multitud que llegaría a ser salva, esa última parte debió comenzar en el año 1994, que fue un año jubilar.

      4. Puesto que la primera parte de la gran tribulación tenía que identificarse con los 2,300 días de Daniel 8, en los que prácticamente nadie llegaría a ser salvo, el comienzo de la gran tribulación, que debía coincidir con el final de la era de la iglesia, tiene que haber ocurrido en algún momento del año 1988 (2,300 días equivalen a un poco más de seis años).

      5. Puesto que el final oficial de la era de la iglesia tuvo que ocurrir el día anterior al Pentecostés del año 1988 y nosotros descubrimos que el día de Pentecostés fue el 22 de mayo. Entonces, el final de la era de la iglesia y el comienzo de la gran tribulación tienen que haber ocurrido el día 21 de mayo de 1988.

      6. Puesto que la primera parte de la tribulación, durante la cual prácticamente nadie llegaría a ser salvo, tenía que ser de 2,300 días, y 2,300 días después del 21 de mayo de 1988, nos llevan al 7 de septiembre de 1994, entonces, esta fecha tiene que ser la fecha del comienzo de la gran cosecha de personas que tendrán que ser salvas a lo largo de los 6,100 días que quedan de los 8,400 (o 23 años) de la gran tribulación.

      7. El final de los 6,100 días posteriores al 7 de septiembre de 1994 es el 21 de mayo del 2011, el cual tiene que ser el final de la gran tribulación.

      8. En el año 2011, ¿Cuál es el último día de la Fiesta de los

Tabernáculos (Fiesta de la Biblia)? Nosotros hemos aprendido que ese día será el 21 de octubre del 2011. Por lo tanto, hay cinco meses, que equivalen a 153 días de nuestro calendario, durante los cuales los eventos de Marcos 13:24-27 habrán de tener lugar. Ciertamente, todo esto nos confirma que, con toda probabilidad, hemos llegado a una comprensión correcta de la manera gradual en que se desarrollarán los eventos que conducen al fin del mundo. En Apocalipsis 9, Dios habla de un período de cinco meses que se identifica con el tiempo en el que el sol se oscurece y el juicio ha comenzado. Y 153 días, desde el 21 de mayo hasta el 21 de octubre, son exactamente cinco meses.

 

          FAMILYRADIO                21 DE MAYO DEL 2011(EL FINAL)
 
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