
| LOS MAYOS DE ALBARRACÍN I Ya estamos a treinta Del abril cumplido, Alegráos damas, Que mayo ha venido.
II Ya ha venido mayo, Bienvenido sea, Regando cañadas, Casando doncellas.
III Ya llegó la noche, Sea enhorabuena, De cantarte el mayo, Regalada prenda.
IV Paso a retratarte, Pero aquí mi lengua, Proseguir no sabe, Y a cantar no acierta.
V No hay pluma que sirva, Al pintor poeta, Ni pincel que copie, Tu gentil belleza.
VI Tu pelo es madeja, Del oro más fino, Que envidian los rayos, Del sol purpurino.
VII Tu frente espaciosa, Es campo de guerra, Donde Cupidillo, Plantó su bandera.
VIII Esas tus dos cejas, Un poquito arqueadas, Son arcos del cielo, Y el cielo es tu cara.
IX Esos tus dos ojos, Luceros del alba, Alumbran al cielo, De mis esperanzas.
X Tu nariz aguda, Como fina espada, Los más duros pechos, Sin sentir traspasa.
XI Esas tus mejillas, Blancas, coloradas, Son niña, azucenas, Con rosas mezcladas.
XII Esas tus orejas, No gastan pendientes, Aunque no te adornes, Te siguen las gentes.
XIII Esos tus dos labios, Son clavel partido, Que causan envidia, Al hermoso lirio.
XIV Tu boca es chiquita, Graciosa, risueña, Con dientes menudos, Que parecen perlas.
XV Ese hoyo pequeño, Que hay en tu barbilla, Es la sepultura, Para el alma mía.
XVI Tu gargante es, niña, Tan clara tan bella, Que el agua que bebes, Hasta se clarea.
XVII Tu pecho, señora, Es arca cerrada, Donde prisionera, Se encuentra mi alma.
XVIII Esos tus dos brazos, De la mar son remos, Que al puerto conducen, A los marineros.
XIX Son esas tus palmas, Tan maravillosas, Que en flores convierten, Todo cuanto tocan.
XX Esos tus diez dedos, Cargados de anillos, Son de mis prisiones, Cadenas y grillos.
XXI Tu cintura es junco, Que me hace ir temblando, Pues temo se rompa, Cuando vas andando.
XXII Tu pie es pequeñito, Y el andar menudo, Con pasos como esos, Encantas al mundo.
XXIII Zapatito negro, Con media calada, Tan bella es la niña, Como recatada.
XXIV Ya hemos dibujado, Maya, tus facciones, Ahora tu Mayo, Que te las adorne.
XXV Quiérelo, doncella, Quiérelo, mi dama, Que es de buenos padres, Y de gente honrada.
XXVI Me ha dejado dicho, Que vendrá mañana, A darte los días, De mayo a la entrada.
XXVII Con esta y no más, Dejamos tu puerta, Quédate en la cama, De flores cubierta.
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