No siempre la monta natural es posible o efectiva y tenemos, por ello, que recurrir a la inseminación artificial.
Los principales beneficios que tienen las técnicas de inseminación artificial, son: Por un lado se evitan los posibles rechazos del macho por parte de la hembra, incluidas las agresiones que podrían resultar en lesiones. Por el otro, permite a los criadores y veterinarios, asegurarse de aprovechar el momento óptimo de la ovulación y tener un perfecto control de todo el proceso de inseminación, con objeto de que, efectivamente, la hembra quede preñada y no pierda esa oportunidad, con lo que se tendría que esperar a un próximo celo, situación que produciría pérdidas económicas.
Cuándo está indicada la inseminación artificial
Son varias las situaciones que justifican el empleo de esta técnica. La más evidente es aquella en la cual el macho o la hembra tienen un problema que impide el apareamiento natural.
Para la perra, estos problemas comprenden:
-malformaciones congénitas o adquiridas en vagina y vulva que impiden la penetración
-debilidad del tercio posterior
-comportamientos agresivos o rechazo hacia el macho
-cualquier causa que produzca dolor
En el caso del macho, el apareamiento natural puede estar imposibilitado por:
-malformaciones en el pene
-debilidad del tren posterior
-artritis, artrosis, dolor lumbar o sacro
-eyaculación prematura
-erección precoz del bulbo del glande que impide la penetración
También se utiliza la técnica cuando los animales tienen importantes diferencias de tamaño. Los problemas de comportamiento (miedo, inexperiencia, rechazo del animal del sexo opuesto, dificultades copulatorias previas) también constituyen motivos de importancia.