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    GAIRA  SIGLO XVII


    RESGUARDOS COLONIALES DE SANTA MARTA Y CARTAGENA Y RESISTENCIA INDIGENA

    LOLA  G.  LUNA

     

    Colaboración especial de YENERIS  T. ARITAMA AVENDAÑO, estudiante de Antropología de la Universidad del Magdalena

     

     

    "… Los efectos de las políticas de población y expansión de los resguardos.


    Durante la segunda mitad del siglo XVIII la política de expansión colonizadora y de sometimiento de la población indígena rebelde, especialmente la guerra con los chimilas, afectó en gran medida a los pueblos de indios y sus resguardos de tierras.


    El impacto consistió en traslados y nuevas asignaciones de resguardos en medio de conflictos con los vecinos blancos. Las zonas más perjudicadas con los cambios fueron la costa cercana a la ciudad de Santa Marta (Ciénaga, Gaira y Mamatoco) y las riberas del bajo Magdalena entre Tenerife y Mompox.


    Los pueblos de Ciénaga, Gaira y Mamatoco eran muy conocidos desde la conquista, pero no se sabe cuando les fueron asignados sus resguardos. Los tres fueron visitados por Diego de Narvaez, quien hizo la tasa de los tributos y demoras…”


    "…El pueblo de San Jacinto de Gaira presenta una situación mucho más confusa que la de Ciénaga sobre los orígenes de los resguardos, cuando en 1746 denunciaron los indios que sus tierras estaban invadidas por sus vecinos. Desde este año hasta 1794 se desarrolla un litigio interminable. El pueblo había sufrido dos traslados. Los primeros datos hallados se remontan al gobierno en Santa Marta de José Mozo de la Torre (1709 – 1716), durante el cual, al haber descendido la población, los indios cedieron parte de sus tierras al administrador, que las disfrutó vendiéndolas después, siendo en los años cuarenta de propiedad de Juan Antonio Diaz Granados.


    Los indios, una vez más no poseían títulos de propiedad sobre las tierras que reclamaban, por lo que las pruebas conseguidas por el protector de dónde estaban poblados los indios y cuáles eran sus tierras de resguardo procedían de interrogatorios a testigos. Unos declararon que la primera fundación del pueblo estaba en la orilla oriental del río Gaira y que debido a los ataques de los Chimilas el encomendero se trasladó a la otra orilla perteneciéndoles las tierras de la orilla oriental, donde estaba la ubicación original del pueblo. El cura doctrinero del pueblo vecino de Santa Ana de Bonda declaró a su vez que la otra orilla era de los indios, que las tenían arrendadas a un vecino y que al morir éste los indios las dejaron abandonadas por ser zona de ataque de los chimilas y fue entonces que los vecinos las ocuparon. La primera ocupación del pueblo, según el doctrinero, era hacia la sierra, donde tenían sus labranzas, de donde el encomendero los trasladó para alejarlos de los chimilas. 


    A orillas del río estaba la vieja iglesia, donde el protector deducía que era su lugar originario y de donde había tomado nombre el pueblo.


    El problema residía en que las tierras que pedían los indios eran contiguas a la actual localización, que eran las que ocupaba Díaz Granados con títulos de propiedad. Este alegaba que las de los indios eran las de la otra orilla. Díaz Granados para defender su propiedad alegaba ser abastecedor con sus productos de la ciudad de Santa Marta; el mismo argumento que habían utilizado los indios de Ciénaga porque la tradicional escasez de alimentos que había en las provincias hacía que la dedicación a la agricultura fuese bien reconocida. Se investigó sobre la productividad de la tierra y la posibilidad de que los indios abastecieran de maíz la ciudad. La población de Gaira era de 28 personas y 22 más del pueblo de Dulcino que se le había agregado, también a causa de las cercanías de los chimilas. El protector insistía en la necesidad de darles tierras productivas y en la preferencia que tenían por ley sobre los vecinos. Por su parte, estos declararon en contra de que los indios fueron capaces de producir maíz para la ciudad.


    El litigio no llegó a aclararse y en 1771 los indígenas recurrieron al virrey, quien les concedió el deslinde y amojonamiento de una legua. Los indios denunciaron fraude, porque se les midió a lo largo del río en tierras improductivas. Siguieron las denuncias de los indios contra el gobernador, por estar este del lado de los vecinos y no haber realizado las averiguaciones mandadas por el virrey en 1773.En 1780 se concedió por Cédula Real la posesión de las tierras originales, pero la opinión del pueblo se pronunció a favor del traslado junto al río Frío, al sur del río Gaira, donde había tierras suficientes para los resguardos. Esta opción la encabezaba el doctrinero. En contra del traslado estaban el cacique, los capitanes y un grupo minoritario. La opinión del gobernador también era contraria al traslado porque señalaba que Gaira estaba cercano a Santa Marta y le abastecía de dulces y comestibles.Siguieron las idas y venidas de los indios reclamando su derecho y entre las últimas noticias encontradas estaba el reconocimiento de las tierras a Díaz Granados por parte de la Audiencia y el Fiscal.


    En el caso de Gaira había intereses concretos para no modificar la ubicación de los pueblos y concedérseles sus tierras originales. En esa zona las tierras eran escasas y la lucha por la posesión de ellas era encarnizada. La concesión que se había hecho a los indios era de ¾ de legua, cosa excepcional, porque en teoría se concedía la legua. Parece que el abastecimiento de algunos productos era cierto pero no era lo más importantes sino que los indios Gairas trabajaban en el puerto de vigías, puede que al servicio del ejercito pues estaban armados con escopetas.Algunos de los testigos que habían declarado a favor de ellos eran militares.Su trabajo consistía en vigilar y defender el transporte y las comunicaciones por la ciénaga, contra las incursiones de las lanchas inglesas y de los chimilas.


    El impacto de las correrías de los chimilas sobre este pueblo ocasionó su traslado por el encomendero antes de los años 40, cuando se produjo la subida masiva de estos desde la zona de Tenerife. En los años 50 las Gairas también sufrieron ataques y algunos formaron parte de las expediciones que salieron desde Santa marta en los años 60.


    A diferencia de Ciénaga, en Gaira los resguardos se asignaron, pero nunca se llegaron a medir y ya se vio que el tamaño de la concesión fue escaso. Es significativo que fueran las autoridades indígenas de los pueblos quienes se oponían con una minoría de su traslado, y por lo tanto a la posibilidad de mayor abundancia de tierras. Posiblemente la cercanía de la ciudad de Santa Marta y los trabajos que los indios realizaban allá, había desvinculado de la tierra a una parte de ellos.


    El pueblo de San Jerónimo de Mamatoco, cercano a Gaira, presenta una historia semejante…………..”



    Adjudicación y conflictos por tierras comunales en los pueblos de indios de Ciénaga y Gaira en la gobernación de Santa Marta,1700-1810

    Hugues R. Sánchez Mejía



    De este documento destacaremos algunos apartes que mencionen a Gaira, al final pegaremos el mismo para quienes estén interesados en leerlo.


    "… Los indígenas de Gaira


    Una experiencia más compleja fue la vivida por los indígenas del pueblo de Gaira cuando solicitaron se les adjudicaran más tierras, a lasque ya tenían, dado que al sitio habían sido anexas un grupo de indígenas del puerto de Dulcino, cercano al pueblo de indios. En noviembre de 1741 el gobernador y capitán general don Diego Antonio Ruiz, cacique de los naturales del pueblo de Gaira, señalaba que un número de 30 indígenas jubilados se encontraban sin tierras de labor; a pesar que tenían posesión "antigua” de sus tierras. Solicitud que fue seguida por la orden al protector general de naturales para que reconociera las posesiones de los indios y, de ser necesario, exigiera las que les correspondían por ley.Durante la visita este funcionario constató que las labranzas se situaban en un quarto de legua por la parte oriental del pueblo, la qual tierra aún no está cuadrada, porque estrechándole la serranía que la circuye por el norte, y el río Gayra por el sur, la deja de menor latitud…


    Por ello se verificó el cumplimiento en la asignación de la legua a la que tenían derecho y las difíciles condiciones en que se encontraban dado que los conucos o labranzas eran reducidos, la falta de agua en el verano evidente y las sabanas para cría de ganados confinaban con el mar. De tal manera que, para los indígenas, los terrenos eran insuficientes. 


    En aras de ratificar la posición de los indígenas se levantó un proceso en el que fue necesario interrogar a un importante número de estos para indagar sobre los sitios que habían cultivado en los últimos 80 años y sobre las motivaciones que los llevaban a presentar la petición de adjudicación de tierras.


    A propósito de la representación de los indígenas de Gaira cabe señalar que esta se basaba en dos premisas centrales: la compensación por los servicios prestados y los derechos de uso. Por un lado, solicitaban a las autoridades de la Audiencia de la Nueva Granada que tomaran en consideración la defensa permanente que habían hecho del famoso puerto de Dulcino y de la misma Santa Marta frente a los ataquesr ealizados por piratas franceses e ingleses. A lo anterior agregaban que ellos tenían más de 60 años poblando el área, tal y como lo corroboraba la existencia de algunos restos de una vieja iglesia; lo cual probaba que allí estaba ubicado el pueblo antes de ser trasladado a Gaira…


    … Así sucedió hasta enero de 1790, cuando el gobernador de Santa Marta otorgó al pueblo de indios de Gaira las tierras que van … desde el cerrojo de la iglesia por cada lado, ya que no pueden recibir las tierras a la otra banda del río, y que no habiendo terreno al menos se les declare el lindero antiguo, que corre desde el cerro de las Guacas, hasta el Horno, de cuyas tierras han tenido posesión antigua, y se les rebajaron desde el tiempo del señor gobernador don Andrés Pérez Ruiz Calderón…


    Decisión corroborada por la Audiencia cuando el 7 de marzo de 1790 daba a los indígenas los terrenos –supuestamente– contenidos en la medición hecha en el año 1744…”


    Más de este tema en el siguiente link:


    /gairavirtual/archivo5.pdf


    OTROS  APUNTES DE  GAIRA

    DIAZGRANADOS, José Antonio:


    SANTA MARTA, 20-05-1743 AGN. Colonia. Tierras del Magdalena. Tomo 8.Folios 645-647.

    Le confirman, por Sentencia Definitiva, ser dueño de 1Legua de las tierras de Gaira, en Santa Marta.

    N. del C.- He tomado de "Realidad Municipal Actual … , Páginas 85-86", el siguiente resumen: Don Gabriel Díaz Granados y Núñez Velásquez se unió a Doña María Josefa Rosa de Mendoza y Castellanos, hija del encomendero de naturales de Gaira, Don Pedro Juan de Mendoza y Castellón y de Doña María de Castellanos Peñalosa y Mendoza. Padres de Don José Antonio Díaz Granados y Mendoza, nacido en Santa Marta en 1688, Alférez Real,Alcalde Ordinario de Santa Marta en 1739 y 1747.


    Don José Antonio Díaz Granados y Mendoza heredó con su hijo Pedro Norberto Díaz Granados  y Núñez Velásquez los terrenos de Gaira, dela encomienda de su abuelo Don Pedro Juan de Mendoza y Castellón, terrenos en litigio con los indígenas de Gaira, con sentencia definitiva de 20 de Mayo de 1743,que textualmente dice: "El señor Juan de Aristegui y Avilés, Capitán de Fragata de la Real Armada, Gobernador y Capitán General en ella y su Provincia,habiendo visto el parecer antecedente dado y proferido en estos autos por el Señor Don José Ignacio F. González, Abogado de la Real Audiencia de este Reino, sobre el litis que han seguido el Protector General de Naturales por los del pueblo de Gaira, Don José Antonio y Don Pedro Norberto Díaz Granados, vecinos de esta ciudad, y el Promotor Fiscal, en razón de las tierras que se mencionan, a que antecede el Decreto del Exmo. Sr. Virrey de este Nuevo Reino, atendiendo al amparo de dichos naturales,... dijo S. S. que conformándose como se conforma con el expresado parecer, debía de amparar y desde luego amparo a los dichos Don José Antonio y Don Pedro Norberto Díaz Granados, en la propiedad, posesión y señorío de las referidas tierras, sus acequias y aguas, para que las gocen y tengan como suyas propias, habidas y adquiridas con justo y legítimo título y puedan disponer de ellas a su voluntad y satisfacción."


    En 1743 la Real Audiencia sentenció a favor de Don José Antonio Díaz Granados y Mendoza y su hijo Don Pedro Norberto Díaz Granados y Núñez Velásquez la propiedad de 1 Legua de lastierras de Gaira, en largo litigio con los indígenas Gairas.


    En 1763 los indígenas de Gaira perdieron litigio con Don Pedro Norberto Díaz Granados y Núñez Velásquez por las tierras de Gaira; litigio iniciado en el Siglo XVII. Son en la actualidad las tierras del balneario El Rodadero.- Ya existía la Sentencia de 1743,a favor de Don Pedro Norberto y su padre Don José Antonio Díaz Granados y Mendoza (Murió en 1763).


    En Gaira, el Reguardo no alcanzó a desarrollarse. Las pocas tierras planas y la invasión de los Díaz Granados por las tierras existentes, impidieron la medición del Resguardo para los indígenas Gairas.


    Hijos de Don José Antonio Díaz Granados y Mendoza:

    1. Don José Antonio Díaz Granados y Núñez Velásquez, hijo de Don José Antonio Díaz Granados y Mendoza, casó en 1744 con Doña María Antonia Manuela Fernández de Castro y Bermúdez, valduparense. Para 1791 el matrimonio poseía la Hacienda "Bureche", próxima a Gaira. Padres de:

    2. Don JoséFrancisco Díaz Granados y Fernández de Castro. Casó con Doña María Ana Díaz Granados y Pérez Ruiz. En 1801, el matrimonio había heredado tierras en Gaira.

    1.Don Pedro Norberto Díaz Granados y Núñez Velásquez, hijo de Don José Antonio Díaz Granados y Mendoza, casó con Doña María Josefa Pérez Ruiz Calderón y del Campo. Don Pedro Norberto heredó las tierras de Gaira. Padres de:

    2.Don Pascual Vicente Díaz Granados y Pérez Ruiz Calderón. Casó con Doña Joaquina Teresa Francisca Núñez Dávila y Mozo de la Torre. Propietarios de tierras en Gaira: Santa Cruz de Paraíso, en Gaira. Delos hijos de Don Pascual Vicente Díaz Granados y Pérez Ruiz: 

    3. Don José Vicente Díaz Granadosy Núñez Dávila. Casó con la prima Doña María Cayetana Díaz Granados y Guerra, hija de Don Pedro Norberto Díaz Granados y Pérez Ruiz Calderón y Doña María Luisa de la Guerra y Vega. Heredadon las tierras de Gaira. Padres de: 

    4.Don José de la Cruz Díaz Granados y Díaz Granados. En 1839 vendió "Santa Cruz de Paraíso" a Don José de Jesús Mazenet, por 8.000 Pesos oro. En 1842 compró "Los Cerritos", en proximidades de Gaira, a Don Manuel Romay.


    En 1789 la Real Audiencia resolvió a favor de Don Gabriel Díaz Granados y Núñez Velásquez y Don Pascual Vicente Díaz Granados y Pérez Ruiz Calderón, su sobrino, el litigio con los indígenas Gairas por las tierras de Gaira.

    En 1764 adjudican 20 Fanegas de "Los Cerritos", en Santa Marta, a Doña María Josefa Hernández y su hermana Doña Salvadora Hernández.


    Fuente: BERMÚDEZ GUTIÉRREZ, VENANCIO ARAMIS. Realidad Municipal y Regional actual del Departamento del Magdalena y su entorno: Una explicación historiográfica. Tesis de Grado para optar el título de Maestría en Gobierno Municipal. Universidad Externado de Colombia. Facultad de Derecho. 2005.Páginas varias.


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