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Víctor López Villaravid

homenaje a un sarriano y amigo

"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles."

                                                                                                                                                  Bertolt Brecht

Hasta siempre amigo

Infatigable, de arriba para abajo, de norte a sur, y su inseparable máquina fotográfica. Así era el incansable Víctor López Villaravid. Hasta que un día le llamaron para otras funciones, ¿o quizás las mismas?, en territorios inexplorados en los que él, seguro, sabrá desenvolverse como nadie.

Aquí queda su imborrable recuerdo. Las largas charlas que mantuvimos sobre cientos de temas. Al lado su máquina mecanográfica a la que le costó abandonar para subirse a las nuevas tecnologías. El rítmico tac, tac, le tenía embebido y embrujado, y nunca fue suplido por el monoto clac, clac, del teclado del Pc. Pero superó el trauma y se hizo un experto piloto de internet.

Sus comienzos, su paso por la radio, su incursión en el fútbol participando en la fundación de la desparecida S.D. Sarriana, las fiestas patronales, Meigas e Trasgos, ..., escritor, y tantas y tantas actividades más. Todo ello quedaba luego inmortalizado en su cámara y en su interminble colección de fotografías. Si, la historia pasada y presente de esta Sarria que él amaba tanto.

Recuerdo como seleccionamos en medio de miles de fotos, cuatro paneles para la exposición del stand de la S.D. Sarriana. ¡Cuantos recuerdos y anécdotas! Ésta fue en el Sarriana - Compostela, ¡menudo follón! Y comenzaba la audaz historia.

Pero aquel hombre indomable, se quedó sin habla cuando una tarde me acerqué a su oficina y tras el saludo de rigor le espeté: "amigo Víctor, quiero que aceptés ser el Pregronero del San Xoán". Tras un largo lápsus, casi balbuceando dijo: "lo saben arriba". "Si, le contesté, el alcalde está de acuerdo".  "Es una enorme responsabilidad y el mayor honor para un sarriano", señaló superado por la proposición. ¡Increíble! Él que había propuesto a muchos otros, ahora se veía recompensado. Pero más aún yo, el poder homenajear en vida a un amigo y rival. Pues si, fuimos rivales en busca de la "primicia", él para el Progreso, yo para La Voz de Galicia. Pero nunca enemigos. De aquella breve reunión quedó para siempre gravada en mí, su imensa alegría.

Pues si amigo Villaravid, me han dicho que te has ido. Perdona, pero no me lo creo. Se van los que nunca estuvieron, pero tú permanecerás por siempre. Y en último caso, "Viajero del Camino", buen viaje.

 

Víctor López Villaravid

 

Victor L. Villarabid

Xornalista e escritor. San Miguel de Vilapedre. Sarria, (Lugo) 18/10/1936. Dende febreiro de 1960 a maio do 64, foi o responsable de Radio Popular de Sarria, medio que foi obrigado a pechar por ter que pasar a FM, cando na comarca Terras de Sarria, campo que cubría a emisora, non existía aínda ese medio de recepción. Este cambio era un dos que contemplaba a Lei Fraga. A consecuencia do cesamento das actividades de Radio Popular, no mesmo mes de maio de 1964, pasou a ocupar a Corresponsalía do Progreso de Lugo, para anos máis tarde pasar a ser Delegado da zona Centro Sur da Provincia, ata a xubilación, decembro do 2005. Durante o medio século de actividade informativa diaria, tamén colaborou noutros medios informativos; Radio Cadea, Radio Nacional de España; Onda Cero así como en varias programacións da Radio Autonómica Galega. Desde 1970 levou a corresponsalía de Axéncia Efe na zona do Centro Sur da provincia de Lugo. Dentro doutras actividades do sector destacar que é membro fundador e directivo de APECSA, (Asociación de Xornalistas e Estudos do Camiño de Santiago). Ten publicados oito libros-guías de Everest, preferentemente dedicadas ao Camiño de Santiago. Actualmente sigue colaborando noutras publicacións compartidas, especialmente nas da auditoria de APECSA, de fotoxornalismo, así como na revista Peregrino. Unha vez xubilado comezou con varias colaboracións a través de Internet.

Manolo López Poy.

Hace un par de meses, mientras preparaba el equipaje para emprender un documental tan ambicioso en lo profesional como ruinoso en lo económico, me llegó la noticia de que Víctor López Villaravid nos dejaba para siempre.
Era Villaravid de esa generación que se hizo a sí misma y que logró acceder a la educación y la cultura a pesar de tenerlo todo en contra. A los 24 años era el responsable de la única radio de la comarca, se quedó sin emisora gracias a la Ley Fraga y desde entonces hasta que se jubiló, fue el corresponsal del diario El Progreso y de la Agencia EFE, además de colaborar y escribir en todo lo que se ponía a tiro. Era en definitiva, el periodista de cabecera del pueblo en el que por casualidad, yo vine a parar al mundo.

A finales de los setenta yo me largué a Madrid para convertirme en una “rara avis” local, un chaval que quería convertirse en periodista en lugar de ser abogado, médico o ingeniero, que era lo que se llevaba entonces y con lo que soñaban todas las madres. Eran los tiempos en los que la Universidad era la esperanza de las clases medias y bajas para que sus hijos pudiesen llegar a ser lo que ellos nunca pudieron. Era antes de que las clases medias se convirtiesen en mediocres y cuando el periodismo era un oficio y no un camino al estrellato.

Me zambullí en la vida agitada de lo que entonces se llamaba “la capital” y poco a poco fui despegándome de los orígenes. Me fui curtiendo en crónicas apresuradas con más o menos acierto y épocas de éxito efímero, reportajes más o menos sonados y alguna que otra jefatura, a todas luces apresurada. Mi pueblo era ese sitio al que regresaba de vacaciones con una escena repetida siempre con el mismo patrón; a mitad de camino entre la estación del tren y mi casa, un antiguo compañero del colegio me saludaba desde la puerta de su zapatería con la misma frase: “¿Qué tal va eso Villaravid?”. En su escuálido mundo mental, el antiguo camarada quería transmitirme un mensaje: “no te hagas el importante porque al fin y al cabo, no eres más que un simple juntaletras”.
Gracias a esa mezcla de soberbia e ignorancia que te proporciona la juventud, tardé años en darme cuenta de que en realidad, y sin quererlo, me estaba haciendo un elogio. Donde él colocaba la intención socarrona de rebajarme al oficio de periodista local, yo empecé a leer el reconocimiento inconsciente de la realidad y la grandeza de la profesión que elegí hace un tiempo ya remoto.

Ahora que ya he comenzado a olvidar las miles y las hieles de este negocio, he aprendido que es mucho más fácil, y de paso más glamuroso, ser corresponsal internacional o cronista del Congreso, que informador local. Al fin y al cabo, cuando escribes sobre ministros, dictadores, traficantes de armas o estrellas galácticas del fútbol, no estás obligado a cruzártelos en la calle a la mañana siguiente, ni a tomar el café en los mismos bares. Siempre es más llevadera una nota de protesta o una carta al director, que una recriminación, una crítica o una petición de cuentas a bocajarro, cuando vas andando por la acera o vas a compra el pan.

En estos tiempos en que nuestras televisiones son feudo de iletrados sin entrañas que manejan con maestría la malediciencia y el insulto zafio, ahora que los periodistas son básicamente portavoces de las empresas que les pagan el adosado, el gimnasio y el divorcio, ahora que los masters disimulan una igonrancia supina sobre la vida, valoro cada vez más a esos periodistas de lo cotidiano, capaces de entrevistar con la misma soltura a la bibliotecaria y al famoso que visita el pueblo, capaces de escribir de la ampliación del mercado de abastos o del último episodio de transfugismo político. Ahora que la importancia de la noticia depende del nivel de escándalo, valoro cada vez más la información rutinaria, la labor de quienes mantienen a sus vecinos informados de lo que realmente les atañe, por muy gris que pueda parecer.

La última vez que lo vi, Víctor luchaba contra el cáncer a base de nuevos proyectos de futuro y me regaló una reflexión que resumía muchos años de vivir contando cosas. Hablábamos de lo que había cambiado la sociedad de nuestro pueblo desde que yo había nacido y él había comenzado a ejercer de plumilla, que más o menos fue por la misma época, y me dijo: “Antes traballábamos catro o os demais ríanse de nos”. Lo recordé el otro día, cuando al regreso de mi viaje abrí un periódico plagado detenciones de políticos corruptos. A lo mejor, querido Víctor, la cosa no ha cambiado tanto. Lo malo es que cada vez queda menos gente capaz de darse cuenta y contarlo bien. Gracias y hasta siempre compañero.

 

 

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Victor López Villarabid, aposentado en el recuerdo

por Luis Celeiro

Víctor López Villarabid, compañero y amigo de todos los que integramos esta Asociación de Periodistas y Estudiosos del Camino de Santiago, se fue para aposentarse en el recuerdo el 19 de septiembre de este 2009. Le acompañamos desde aquel tanatorio situado en las orillas del río de Sarria hasta el cementerio del alto, al lado del Campo da Feira, en donde tantas veces charlábamos y en esta ocasión lloramos. El también lloraba en silencio, en la despedida que no quisimos reconocer.

Su mujer, Rocío Rodríguez ,y sus hijos y todos sus allegados y amigos lo vemos ahí, en el cuarto de su cuarto piso sentado delante del ordenador navegando, ideando cómo promocionar algo o todo lo del entorno. Cuando era niño, un chaval de inteligente mirada y sin sosiego, no quiso saber nada del empleo que le ofrecían en un banco. Sin embargo trabajo de mil cosas en otros tantos lugares, escribió montones de libros y de crónicas sobre Sarria, sobre cada uno de los ayuntamientos de la comarca y sobre los peregrinos y el Camino de Santiago, su pasión.

Fue el primero de tres hermanos que sobrevivieron a la dureza del largo período del hambre, a duras penas, con esfuerzo, con trabajo y con miseria, con toda la miseria del mundo alrededor de Sarria. Su madre trabajaba en la casa de un cura y su padre, que murió muy joven, era el molinero, por eso Víctor decía que él, como Fiz Vergara Vilariño, llevaba harina en la sangre.

Y a trabajar dedico toda su vida. Primero fue monaguillo, luego vendedor de golosinas en el cine y de lotería en los bares, para dar un salto cualitativo e introducirse en el mundo de la prensa por abajo, como distribuidor del periódico en la zona, tarea de la que también se ocupaba su hermano.

Después es granjero, trabaja en una fábrica sarriana, es delegado de aspirantes de Acción Católica, da clases de mecanografía en una academia y se divierte con el fútbol del Sarriana F. C., club del que fue directivo destacado. A principios del año 1960 nuestro amigo comienza a trabajar en la radio, en una emisora local que, cuatro años más tarde, cede su frecuencia para que emita Radio Popular de Lugo.

Con cuatro años de experiencia y atraído por el poder de los que escribían en el periódico, acepta la oferta de El Progreso para llevar la corresponsalía local. Comienza el 14 de febrero de 1964, ganando 100 pesetas al mes. Su actividad principal, a lo largo del resto de su vida, se vincula a este periódico, jubilandose a los setenta años, en 2006, casi tres antes de morir.

López Villarabid también fue político y ejerció como concejal en el ayuntamiento de Sarria (1971-1976), contribuyó a la fundación de la agrupación provincial de libreros, de la que fue en varias ocasiones vicepresidente, fue miembro del Colegio Oficial de Periodistas de Galicia y directivo de la Asociación de Periodistas y Estudiosos del Camino de Santiago (APECSA) desde su fundación, en al año 1993. Y, sobre todo, nuestro preciado amigo fue un extraordinario reportero gráfico, el fotógrafo de las noticias de la comarca de Sarria, de los personajes, de los paisajes, de la evolución y del cambio, del Camino de Santiago, de la riqueza arquitectónica, de los monumentos y de las gentes.

A Víctor Villarabid, por siempre en el Camino

X. M. Palmeiro

Querido compañero y dilecto amigo, Victor López Villarabid: Han pasado dos meses en tu ausencia (19-9-09) y te imagino, caminante silencioso, fotoperiodista atento, acompañando, paso a paso, a todos los peregrinos. La verdad es que no puedo, ni quiero, imaginarte de otro modo, en ese eterno Camino de las Estrellas, que tu tanto contribuíste a difundir. Siempre al pié de la noticia, primero ante el micrófono, un poco más tarde en el diario El Progreso. Siempre notario notorio del Camino de Santiago. También de otros aconteceres y sucedidos, políticos y deportivos, culturales y societarios, momentos felices y tristes, crónicas y libros. Pero siempre haciendo gala de bonhomía, generosa y cordial, en el Camino. Luego de dos meses sin tu compañía en la Asociación de Periodistas y Estudiosos del Camino de Santiago (APECSA), quiero en este blog -nacido, qué ironía de eso que llamamos Destino, diez días después de tu marcha- testimoniarte mi agradecimiento y mi aprecio. Quiero también decirte que te echo, que te echamos de menos y que se me hace como un nudo cuando pienso que ya nunca más podrás saludarme en tu Sarria del alma con aquel ¿qué te contas?. Porque tú siempre preguntabas para escuchar alguna palabra, acaso novedosa y/o noticiable. Escuchabas para contar, transmitir, informar, periodista de guardia, informador atento. Un trabajoesencial ese labor tuyo, imprescindible para componer cada día el aparentemente perecederocañamazo del relato general de las cosas quepasan y que venimos llamando actualidad. Un trabajo bien hecho por tu parte. Con esfuerzo y generosa dedicación, al servicio todos, para contarle a la gente lo que a la gente sucede, que en eso consiste, esencialmente, el ejercicio del periodismo. Un trabajo que se echa particularmente en falta en momentos de fantasmagóricos caminos virtuales de googelianos buscadores que encuentran poco y de pardillos comulgantes con ruedas de tecnológicos molinos en autonómicos despachos galaicos. Yo no pude acompañarte en tu definitiva despedida, tras casi 73 años de intensa y fecunda vida, pero no dejé de estar contigo, de sentir muy cercana tu siempre cálida compañía. Debe ser por eso por lo que no pude dejar pasar esta fecha sin componer este breve memorial. Por eso y porque siento más viva e intensa la soledad, quise escribirte en la confianza, en la creeencia, de que, como tantas otras veces, debía contarte algo. Poca cosa, ya ves, que quise compartir contigo y con Rocío, compañera del alma, compañera, y con vuestros hijos: Víctor, Canco, Santy, Pancho, Rocío, Felipe y Carlos. Y con los caminantes y peregrinos, que encontraron en ti al informador y al amigo. Y con los compañeros y compañeras de APECSA, que seguimos sintiendo en el Camino tu presencia, sentimiento que nos permite nuevos pasos contigo, siempre vivo, en el recuerdo. Era esto lo que tenía que contarte, breve hatillo de palabras envuelto en la cálida brisa de la amistad y siempre en el Camino compartido, hermosa senda de estrellas que nos guía y nos une. Siempre.

 

 

 

 

 

 

Ata sempre Papa




















¿EL PUEBLO ES TONTO O SE TRATA DE ENGAÑAR?

Víctor L. Villarabid

Resulta que sobre la crisis mundial que padecemos, más acentuada en los países desarrollados, se nos venía diciendo que en Europa fue provocada por los conservadores. Dudábamos del dicho, pero después de los resultados de las pasadas elecciones europeas, ya no dudamos, los resultados finales nos demostraron que el dicho era una falacia, una gran mentira. ¿Por qué? Está muy claro.

Resulta que en estas elecciones siguieron ganándolas los conservados, salvo raras excepciones y estas debidas a motivos totalmente ajenos a la crisis, y en cambio las perdieron quienes precisamente los autores del dicho. Demostrándose que ese dicho, según los resultados de estas votaciones europeas, era una falacia, simplemente mentira.

Cambiemos por tanto termino; el pueblo votante no es tonto, sabe muy bien lo que hace cuando se encuentra ante las urnas, el tratar de engañarlo no siempre da buenos resultados. En las votaciones europeas cuando menos, no se dejó engañar.

Pero es que además nos parece que si las primeras espadas de la política española, que se embarcaron al máximo en esta última campaña presidiendo todos los mítines importantes, se dedicasen a destacar la importancia y beneficios de una Europa unida y a pedir el voto en lugar de convertirse en botarates de feria y buscadores de las frases más ofensivas para sus más inmediatos oponentes, seguro que recibirían mayor rentabilidad. Es lamentable que hombres de tanta responsabilidad, digan cosas en público que seguro no les gustaría oír de los labios de sus hijos.
Muchos de los políticos que han intervenido en esta última campaña electoral, dejaron patente que los políticos españoles, salvo raras excepciones, están llevando su colectivo a nivel tan bajo y burdo que ya comienza alarmar a muchos españoles.

 

Alumnos del Colegio de la Merced 1966-67

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