Ese domingo los padres de Laura Alonso se levantaron a primera hora de la mañana, y no encontraron a su hija en su habitación. Había quedado atrás la madrugada y después de salir, como otros sábados, a divertirse con sus amigas y amigos, no regresó a su casa en la localidad de Xestosa (Toén). Es difícil que unos padres, en esa situación, no se preocupen. Lo hicieron, y mucho. Y muy pronto, con ellos, lo hizo todo el vecindario. Laura es hija única y una joven que en las próximos días cumplirá 20 años. A partir de la mañana del domingo, comenzaban a contar las 24 horas que se estipula deben transcurrir para considerar a una persona oficialmente desaparecida. Pero hasta que llegase la oficialidad nadie iba a permanecer con los brazos cruzados en la aldea de Xestosa. Laura y sus padres son vecinos especialmente estimados y conocidos en la zona por ser propietarios de un bar, encima del cual se asienta la residencia familiar. El operativo de búsqueda arrancó el mismo domingo. Iba a ser un día largo, angustioso. En una desaparición el tiempo es una soga que aprieta. Al menos los padres de la joven desaparecida estuvieron en todo momento arropados, y por fases el operativo de búsqueda estuvo compuesto por más de 100 personas, según indicaron desde Protección Civil de Toén. Las batidas abarcaron el perímetro de Xestosa y se fueron ampliando a las zonas boscosas que se extiende sobre las laderas de Alongos. La implicación ciudadana daría sus frutos: a media tarde hallaron el automóvil de Laura, un Seat Ibiza de color negro. El vehículo se encontraba en una pista de tierra que se adentra en un pinar, a la salida de Alongos, y muy próximo a la explanada del tanatorio. Según confirmaron fuentes de la investigación, el Seat Ibiza estaba ‘bien aparcado y cerrado’. Fue necesario recurrir a la llave de repuesto, guardada en el domicilio familiar, para acceder al interior sin forzar las puertas. Una vez abierto, el primer examen visual dejó advertir que la posición del asiento, muy próximo al volante, era la habitual cuando Laura conducía. El vehículo podía ser una fuente de información privilegiada, y en su interior buscó respuestas la Guardia Civil. Antes de retirarlo a una zona menos expuesta, que permitiese a los especialistas centrarse en el hallazgo de huellas u otras pistas, el instituto armado desplazó a la zona a perros adiestrados en localización de personas. En efecto, su actitud nerviosa en el interior del coche confirmaba la presencia de Laura en su interior, algo del todo lógico teniendo en cuenta que el coche era suyo. Sin embargo, en el perímetro próximo al vehículo los animales no hallaban rastros de la joven que facilitasen suponer que había salido del coche en aquella zona. Interrogatorio a una ex pareja de Laura El operativo de búsqueda, lejos de decaer, se vio reforzado en el día de ayer, y efectivos de Protección Civil de Toén ampliaron durante la mañana el perímetro de búsqueda hasta el río Miño a su paso por la zona de Alongos. Antes del mediodía, y frente a la ausencia de resultados, se optó por suspender el rastreo en zódiac. Mientras se dirimía la investigación sobre el terreno, en la zona de influencia a la pista en la que el domingo fue hallado el coche, les pesquisas se abrían paso por otras vías. Fuentes próximas a la investigación señalaron que en el domicilio de Laura Alonso, el mismo domingo de su desaparición, fue hallado uno de sus teléfonos móviles, y en su memoria, varios mensajes de ‘naturaleza amenazante’, sin aportar mayor concreción. Ayer por la tarde se produjo el hallazgo de un segundo terminal, abandonado en las inmediaciones de Toén, de modo que se expandió a esta zona la búsqueda. La Guardia Civil interrogó en el día a una ex pareja de Laura, que habría caído en alguna contradicción sobre un posterior interrogatorio realizado por agentes de la Policía Nacional. El atestado del caso ya estaba en los juzgados. Noticia de www.laregion.es |