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A MANERA DE INTRODUCCIÓN La cría de ovinos dirigida a la producción de carne es para nosotros un proyecto de vida que va mas allá del interés de la ganancia económica; es una actividad que ocupa la mayor parte de nuestra diaria existencia; es una pasión que no se agota en el hecho de que nuestros corderos ganen 200, 300 o 350 grs de peso/día; eso es importante, muy importante, en la perspectiva del “negocio” y se logra con un acertado manejo del rebaño; pero lo que nos trasciende es sentirnos actores fundamentales del proceso de hacer de Venezuela un país bandera en la producción ovina mundial. Sin embargo, debemos confesar que nos quita el sueño el hecho de no tener suficiente disponibilidad financiera para hacer todo lo que pensamos en el tema de la producción ovina; nos irrita el “antiparabolismo” de los funcionarios gubernamentales encargados de acompañar las iniciativas de los pequeños emprendedores ovinos; es insoportable la ignorancia de aquellos en la temática ovina; es irrespetuoso el menosprecio y la actitud discriminatoria de los entes financieros ante las solicitudes crediticias del sector ovino. Es dolorosa la miopía de estos burócratas ante la importancia de la actividad ovina en la consecución de la seguridad y la soberanía alimentaria de nuestro país. Pero los irritantes burócratas venezolanos de la actividad agrícola animal son transitorios en este daño que le hacen a la presente y futura producción ovino del país; se quedaran en el camino y serán triturados por gente que como nosotros hemos decidido jugárnosla con la nueva sociedad de emprendedores productivos; sociedad de cambios que toca los ámbitos de lo social, lo económico, lo cultural y hasta las entrañas mismas de los hombres y mujeres que harán de la patria de Bolívar lo más grande que civilización alguna haya conocido.
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