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Burbáguena pertenece a la RUTA MUDÉJAR Y EL CAMINO DEL CID. Son diversas las poblaciones que podemos visitar dentro del MUDÉJAR EN LA COMARCA DEL JILOCA. La ribera, con sus interminables caminos que la acompañan, de fácil acceso y tránsito, es ideal para pasear y admirar los contrastes que se nos rergalan: los ocres y arcilla, los verdes y esmeralda, el agua que es la vida de estas poblaciones. |

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GALLOCANTA Y DAROCA La Laguna de Gallocanta, el mayor humedal de España y uno de los más grandes de Europa, es lugar de descanso para las Grullas y otras aves que migran dos veces al año. Octubre y Febrero son los meses ideales para disfrutar de un espectáculo único: más de 70000 grullas descansando antes de continuar su camino, que se calcula en más de 3000 kms. Daroca es una ciudad medieval por excelencia, que invita a perderse por sus calles y encontrar en cada recoveco un vestigio Mudéjar. Recorriendo sus murallas, las vistas de la ciudad son asombrosas. Existe un tunel a la margen derecha, al que podemos acceder y en el que a mitad de camino encontramos una roca saliente, ¡QUE DICEN HUELE A CANELA!. La tradición es que todo aquel ingenuo que acerca sus narices a la mencionada roca, reciba una colleja o tozolón , que termine con sus narices acariciando la roca, ¡POR INOCENTE!. |

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TERUEL Y ALBARRACIN Sin duda Teruel es una bella ciudad que sorprende a todo aquel que la visita por primera vez. El centro histórico se puede recorrer a pie , (en Teruel las distancias son cortas), pero con tanto que visitar, que mejor nos concedemos al menos todo el día. El mausoleo de los Amantes es cita obligada para conocer una de las más bellas historias de amor. Albarracín, Patrimonio de la Humanidad, es la niña bonita de Teruel y tenemos que reconocérselo. Sus calles empedradas nos conducen por el tunel del tiempo a siglos pasados. Es una de esas poblaciones (me recuerda a Pedraza en Segovia), que cuidan tanto los detalles para evitar signos de modernidad que parece estar al otro lado de la pantalla, como protagonistas de alguna película donde la espada y el puñal eran compañeros inseparables. |

| MONASTERIO DE PIEDRA Poco hay que contar de este paraiso, tan sólo admirar en todo su recorrido el algodón líquido que adorna las laderas y la roca. |
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