Gericultura 112  

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Que deberíamos saber del paciente geriátrico

 

Hoy podemos decir que la razón de ser de la geriatría se debe a la mayor existencia de ancianos en todo el mundo.

Nuestro país no es ajeno a esta situación y mucho menos nuestra provincia, que de acuerdo al censo de 2001 tiene una población mayor de 60 años que supera el 8,2%.

De acuerdo a la O.M.S. se define a una población como joven cuando no supera el 4%, en vías de envejecimiento entre el 4% y 7%, envejecida si supera el 7%.

Nuestro país tiene un comportamiento en esta problemática igual que los países desarrollados e industrializados, sin aún llegar hacerlo.

Por lo tanto los responsables de las políticas sociales deben tener muy en cuenta este crecimiento demográfico de la población anciana para su planificación, ya que la población vieja tiene patologías y problemas sociales asociados muy diferentes a las otras edades.

Lo ancianos son grandes consumidores de los recurso sanitarios en el sistema nacional de seguridad social.

La problemática de la vejez se debe abordar en forma pluri e interdisciplinaria por lo tanto en ella están inmersos numerosos profesionales que tienen que ver con el envejecimiento y la vejez: médicos, asistentes sociales, sociólogos, psicólogos, arquitectos, abogados, enfermeros, politicólogos, etc.

La Gerontología (etimológicamente estudio de los ancianos), es la ciencia que tiene por objeto el estudio del proceso biológico del envejecimiento en sus distintos aspectos, tanto en el hombre como en los otros organismos vivientes.

 

La Gerontología tiene tres ramas:

 

1.- Gerontología Experimental: estudia el proceso del envejecimiento desde el punto de vista morfológico, fisiológico y psicológico en el hombre y otros organismos vivientes. La unidad de estudio es la célula.

 

2.- Gerontología Clínica o Geriatría: es la aplicación de las ciencias biológicas del envejecimiento a la clínica humana. La unidad de estudio es el individuo, psique y soma.

 

3.- Gerontología social: estudia el envejecimiento desde el punto de vista sociológico. La unidad de estudio es el grupo o comunidad.

 

Todo esto nos obliga a definir dos nuevos conceptos:

 

Gerontólogo: es aquel especialista que posee un conocimiento ordenado y sistemático de los aspectos biológicos, clínicos y sociales del envejecimiento por ej: arquitectos, psicólogos, asistente social, médicos, etc.

 

Geriatra: es aquel que se ha especializado exclusivamente en el aspecto clínico del proceso del envejecimiento ej: sólo el médico.

 

Debemos saber que la patología habitual del adulto, la mayoría de las veces , no tiene ninguna correlación con la del anciano, esto nos obliga a pensar en múltiples factores : (1)

 

• Mayor incidencia de enfermedad

• Mayor dificultad diagnóstica

• Mayor dificultad terapéutica

• Mayor asociación de enfermedades

• Mayor tendencia a la cronicidad y/o invalidez

• Mayor necesidad de cuidados rehabilitadores

• Mayor necesidad de cuidados psíquicos y sociales.

 

Esto nos obliga a ser meticulosos y tener prudencia, paciencia y tolerancia en su atención.

Hemos hecho grandes progresos en el campo de la longevidad, pero muchas veces en estado de dependencia.

Podríamos decir que la medicina de hoy “fabrica” gente con discapacidad, porque esas mismas personas antes se morían.

El objetivo de la gerontología es aumentar la calidad de vida de las personas ancianas pero en estado de autonomía, para que puedan decidir sobre la conducta y el comportamiento de su vida.

 

Algunos de los pilares en que se fundamenta la Geriatría: (2)

 

• La vejez no es una enfermedad. Ningún anciano enferma sin causa justificada.

• Cada sujeto debe considerarse en relación con el medio en que se desenvuelve. En el anciano enfermo las circunstancias sociales influyen sobremanera.

• El anciano enfermo presenta pluripatología que hay que saber valorar. La selección y estudio de sus necesidades es la base de su recuperación.

• El anciano tiene una capacidad de recuperación excepcional, pero ésta va en función del interés que se ponga para lograrla.

• El progreso del envejecimiento condiciona constantemente los episodios de enfermedad, produciendo clínica atípica y evolución diferente a la del adulto y joven.

• El anciano enfermo necesita de un trato específico que sólo puede darse en un ambiente adecuado a tal fin.

 

Cuando estamos frente a un anciano debemos realizar una evaluación sistemática y cuidadosa ya que nos puede llevar a descubrir problemas tratables importantes no diagnosticados.

Debemos ser cuidadosos en la recolección de datos, la revisión física y la historia social.

Cuando debamos emitir un diagnostico, tendremos en cuenta lo funcional, lo psíquico, lo orgánico y lo social. Este último hecho distingue fundamentalmente la geriatría de la medicina interna y sus subespecialidades.

 

Cuando frente a nosotros tenemos un anciano para poder llegar a un diagnostico debemos saber que estos presentan diferencias notables con respecto a otros pacientes de diferentes edades, y lo que más necesitan es de nuestro tiempo en la entrevista y exploración, las razones son varias:

 

1.- Interrogatorio:

 

• Abundantes y complicados antecedentes patológicos.

• Pluripatología.

• Exageración en los relatos:

Reminiscencias del ayer. reiterativo.

• Lentitud en las respuestas.

• Dureza de oído. (Hipoacusia).

• Frecuente interrogatorio a la familiar.

• Analfabetismo real y/o funcional

 

2.- Exploración física:

 

• Es necesario a veces la colaboración familiar, o de la enfermera, para vestirlo/desvestirlo.

• Lentitud psicomotriz, perdida de la agilidad, trastornos osteoarticulares.

• Tendencia a la desconfianza, y temores a ser examinados.

• Demora en la confección de la historia clínica por el abundante número de signos a anotar y valorar.

• Por la necesaria práctica sistemática y rutinaria de evaluaciones en lo funcional, neuro-psicológico y social.

 

3.- Otros factores:

 

• Aislamiento.

• Escasez de contactos.

• Alteración en la capacidad de comprensión.

• Las barreras ideomáticas.

• Que significa para él estar bien de salud.

• Excesivo celo ante un mínimo problema.

• El no querer contar sobre su vida privada.

• El acudir a la consulta por iniciativa familiar.

• No dar importancia a factores como hábitos personales, experiencias vitales previas.

• Por los trastornos de memoria.

• Por los trastornos afectivo.

 

4.- Factores dependientes del propio médico:

 

• Resignación ante la edad cronológica.

• Frustración ante la patología crónica e invalidante del anciano.

• Pesimismo ante numerosos problemas socio familiares.

• Comparar vejez con infancia. (Es que son como niños)

• Relacionar la vejez como etapa de perdidas.

• No atender a sus quejas.

• Tener actitudes paternalistas.

• Ensañamiento terapéutico.

• No respetar sus duelos.

• No cumplir con lo prometido.

 

 

 

Conclusión

 

Debemos saber que en la vejez continúan enfermedades que aparecieron en la etapa adulta y que aparecen otras propias de la edad.

Siempre luchamos con un organismo en equilibrio homeostático inestable, con dificultades para adaptarse a las agresiones del ecosistema y que es mucho más lo que no se puede observar, “síndrome del iceberg”, así como una notable tendencia a la cronicidad e invalidez

 

Según la O.M.S. un anciano de alto riesgo es aquel:

 

• Mayor de ochenta años.

• Vive solo.

• Anciana soltera y viuda

• Los residentes en instituciones.

• Ancianos sin familia.

• Los enfermos crónicos o inválidos.

• Matrimonios en los que uno de los cónyuges está enfermo o incapacitado.

• Los que tienen que vivir con ayudas económicas mínimas.

 

Concepto de paciente geriátrico

 

El que suele reunir tres o más de los siguientes puntos:

 

• Habitualmente mayor de 70 años

• Presenta pluripatología.

• Su enfermedad principal tiene tendencia a la invalidez física.

• Hay patología mental acompañante o predominante.

• El manejo de la enfermedad está condicionado por problemas sociales. (3)

 

“A los problemas físicos que el anciano debe afrontar se le suman los psíquicos y los sociales derivados de la jubilación, cambios de hábitat, estado de su economía, viudez, relaciones familiares, vivienda, educación, nivel cultural, actividades de ocio. etc.

La integración de tales datos en su valoración global aumenta la comunicación médico paciente y por lo tanto las posibilidades diagnósticas y terapéuticas. Todas las evaluaciones son pocas si se pretende tener una exacta aproximación diagnóstica.” (4).

 

BIBLIOGRAFIA

1.- Guillen Llera, F. y cols.: “Libro Blanco: el médico y la tercera edad” 1985. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y Gabinete Sociológico “Bernard Krieff”. Madrid.

2.- Perlado Ortiz de Pinedo F.: “Geriatría: el volumen del problema”. En “Geriatría” 1980, pp.2-22 (ed. Perlado, F). Editorial Científico-Médica, Barcelona.

3.- Ministerio de Sanidad y Consumo. Dirección General de Aseguramiento y Planificación Sanitaria. Subdirección General de Planificación Sanitaria. Revista Española de Geriatría y Gerontología. Junio 1994. Pp. 52.

4.- Caballero García, J. C.: “Reflexiones en torno al paciente geriátrico”. Revista Española de Geriatría y Gerontología. Septiembre-Octubre de 1990. pp. 334.

 

Estudio del adulto mayor

http://www.youtube.com/watch?v=-Qjajm1ikFA

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