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GOJIRA + TREPALIUM + DWAIL
Sala Le Bikini - Tolousse (Francia)
07/02/2009
Que Gojira están en su mejor momento, tanto creativo como de popularidad, es algo que salta a la vista. Por eso, y tras el coitus interruptus que supuso su actuación como teloneros de In Flames en el Razzmatazz de Barcelona, servidor decidió que había que verlos sí o sí como cabezas de cartel. Para eso nos desplazamos a Tolousse, concretamente a la sala Le Bikini, situada a 14 kilómetros de la ciudad francesa y probablemente la mejor sala de conciertos en la que he estado jamás. Ya los teloneros sonaron de lujo. Tanto Dwail como Trepalium demostraron ser magníficos instrumentistas aunque no tan buen compositores; sus canciones me dejaran del todo frío.
Gojira empezaron con Oroborus, y ya desde un principió intuí que estaba ante algo grande. El público entregado, salvaje, pogueando y surfeando sin descanso a lo largo del show. El sonido impecable, contundente pero limpio a la vez, cosa de agradecer en este tipo de bandas. Tras Oroborus enlazaron The Heaviest Matter of the Universe, dejando claro que su set list se basaría en sus dos últimos discos. Cayeron Backbone, From the Sky y Flying Whales de From Mars to Sirius y Toxic Garbage Island, A Sight to Behold, The Art of Dying, Vacuity y el tema homónimo de The Way of All Flesh, aunque también hubo espacio para las canciones de sus primeros álbumes, como Clone, Love o la Outro de Terra Incógnita. Fue, ante todo, un repertorio equilibrado en el que hubo momentos de brutalidad, de técnica que los emparienta con grupos como Death, y espacio para pasajes más ambientales deudores de Neurosis, de los que los franceses son fans declarados.
Aunque Gojira son, ante todo, un grupo compacto, hay que destacar la labor de Mario Duplantier, extraordinario batería capaz de que combinar técnica, fuerza y velocidad con un estilo propio e identificable. Jean Michel Labadie se mostró como el miembro más dinámico, Christian Andreu pasó algo más desapercibido y Joe Duplantier cumple con creces como frontman, cantante y guitarrista.
Fue, en definitiva, un enorme concierto de una banda que está disfrutando de un éxito bien merecido, en el que demostraron porque son una de las bandas creativamente más relevantes de esta década que a punto está ya de terminar.
Gardenia.
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THE SOULBREAKER COMPANY
Sala Savoy, Gijón
24/01/2009
El sábado 24 de enero tuvo lugar un interesantísimo concierto en tierras asturianas a cargo de una de las bandas más prometedoras del panorama nacional: The Soulbreaker Company. Este grupo está anclado en lo mejor de la música de los años 70 con todos esos nombres que nos vienen directamente a la cabeza.
Llegaron estos chicos de Vitoria-Gasteiz a presentar su último disco The Pink Alchemy (2008), donde reunen una magnífica colección de canciones, que por lo visto en Gijón, saben trasladar muy bien al directo. Contradictoriamente la sala se les quedó pequeña pese a haber poco más de medio centenar de personas los que nos reunimos para verles. Si bien no se puede tachar nada en contra de la actitud del grupo sobre las tablas, meter a los seis componentes de la formación en el pequeño escenario del Savoy les limitó mucho libertad de movimientos.
Casi hora y media donde pasaron como una apisonadora por la sala. Descargaron temas perfectos para rockear como Stop The Slaughter Machine y You Shouldn't Cry (con un trabajo sobresaliente en las guitarras), cortes más largos y desarrollados como The Man That You Betray (donde se acercan por momentos a la psicodelia más oscura), o hasta un medley en la parte final del concierto con Danzed And Confused homenajeando a Led Zeppelin. De su primer trabajo tocaron todo un trallazo como es How Can You Say? . Especial mención a las guitarras, que tuvieron un espectacular sonido, fueron ellas junto a la entrega de su cantante las que llevaron gran peso del concierto. Jony Moreno a la voz, supo darle el punto de dinamismo escénico a un grupo eminentemente concentrado en sacar lo mejor de sus instrumentos. Supieron combinar a la perfección riffs con mucho groove, teclados setenteros, psicodelia y folk con algún toque sureño. La armónica, el saxo y ese teclado hammond forman el complemento ideal para darles ese aire retro y enriquecer aún más su sonido. En definitiva, vinieron a poner de manifiesto porqué son una de las mejores bandas del panorama nacional actual, tanto en estudio como en directo. Demostrando sonar totalmente conjuntados, gran seguridad en si mismos y dejándonos un excelente sabor de boca. No lo dudéis si pasan por vuestra ciudad o cercanías, The Soulbreaker Company son una apuesta segura de presente y esperemos que de un largo y próspero futuro.
Y sí, es duro ver a esta banda en un escenario tan pequeño como el del Savoy, pero lamentablemente es la única sala que da unas condiciones asequibles para organizar conciertos de rock, de forma que el promotor de turno o el grupo mismamente no pierdan dinero. Para mí, desde luego, tras mucho tiempo deseando verlos por Asturias, fue una enorme satisfacción verlos en Gijón.
Karlam.
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