Domingo Herbella Rivero

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    LOS DEMONIOS DE UN ÁNGEL 

    Libro 3  



    La realidad durmiente.

    Este último volumen en el cual esta historia termina, quiero dedicarlo a:

     

    Mis queridos maestros.

    Todos ellos grandes seres de las revelaciones.

    Todos ellos siempre en vela.

    Todos ellos siempre dispuestos.

    Todos ellos capaces de enseñar con su ejemplo.

    No todos ellos carnales.

    No todos ellos espirituales.

    Solo el poder concebir su energía,

    te brinda el poder despejar el velo

    de una existencia aciaga.

    Por siempre gracias. 




    Prólogo:

    En el proceso que en el primer volumen y el segundo he llevado a cabo, demuestran que tanto en el interior como en el exterior siempre se manifiestan, las profundas batallas que nos acercan o nos alejan a las dos grandes columnas que nos sustentan.

    Estas representan todo lo positivo y todo lo negativo, cuando ellas están equilibradas, uno es consciente de todo cuanto lo rodea, pues no deja que la seducción tanto hacia todo bien como a todo mal se produzca.

    Debemos entender que si nos acercamos solo hacia lo positivo, la balanza, que es nuestra vida se desequilibra, y antes de volver a encontrar el equilibrio, tiene que pasar por un tiempo de descompensación.

     

    Los demonios de un Ángel 1.

     

    En el primer libro de Los demonios de un Ángel, he plasmado como en el interior de un ser se manifiestan las miles de preguntas y dudas que lo atan a un rechazo social, tan solo por ser diferente. Por plantearse lo que los demás pasan por alto. Esto lleva a que nuestro protagonista comience a caminar por senderos invisibles los cuales solo él puede abrir, solo él puede marcar su camino.

    En su interior la batalla entre la realidad de lo que es y los recuerdos sociales lo llevan incluso casi a un caos, del cual es improbable que él saliese, porque en un momento de total deformación de una realidad expuesta, en esta auto realidad  se pueden concebir verdaderos monstruos. Los que cada uno guardamos y nos negamos a mirar de frente. Solamente cuando los afrontamos somos capaces de salir de todo el dolor que ellos manifiestan, dejando paso de nuevo a la bondad y el equilibrio.

    Hasta que gracias a la maduración interna decidimos no tener que escondernos más. De esta manera nos plantearemos la existencia tal y como la podemos concebir. Cuando así es y la evolución nos lleva a comprender la sublime realidad de la cual somos capaces de entender nos transporta a regresar a otro tipo de realidad.

    Esta se desarrolla en el segundo libro.

     

    Los demonios de un Ángel 2.

     

    En él podemos señalar aquello que después de haber pasado las grandes pruebas iniciáticas, uno no quisiera volver a percibir, no quisiera ver, ni tan siquiera escuchar.

    Pero si, nuestro protagonista debe regresar a una realidad en la cual debe tratar de reparar todo aquello que ha destrozado. Esto nos lleva a que la gran batalla interna se produzca. Para ello el iniciado debe bajar al más profundo de sus infiernos, al más doloroso de sus recuerdos.

    En ese lugar al cual tan solo uno puede llegar. En él tan solo se puede luchar con las armas de la luz.

    Si nuestra misión es la liberación, el amor y perdón, no podemos tratar de usar otra cosa que no sea la luz interior.

    Esto nos acercará a un estado de paz profunda, a un equilibrio el cual nos proporcione una forma de concebir nuestra existencia al margen de una sociedad, la cual todo lo trata de imponer, de controlar, pretende incluso que se conciba solo la existencia bajo su yugo.

    El iniciado ha despertado y regresado del más humillante de los infiernos con la paz y el amor en su corazón. Está protegido de toda seducción social. De esta manera se convierte en un maestro de la luz.



     

    Los demonios de un Ángel 3.

     

    En la tercera parte de Los demonios de un Ángel tan solo puedo avanzaros, que toda luz genera su propia sombra, e incluso el gran maestro está siempre en el filo de la navaja. Pues cuanto más cerca de la luz, más pendiente de él se halla la oscuridad. No es lo mismo para la oscuridad seducir a un ser social, que a un maestro de la luz.

    El maestro es sin darse cuenta aquel, que introduce la sombra en un mundo ya perpetuamente dado a la oscuridad.

    ¿Cómo podrá, o no podrá salvaguardar, o dejar que el mundo en el que su cuerpo denso se desarrolla llegue a su final?

    Terminando el libro podréis saberlo.

    Y solo quiero decir una cosa más: "todo final implica un principio."      






         
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