UN MILAGRO QUE EXTENDIO LA DEVOCION DEL DIVINO NIÑO JESUS sucedido en el año 1915 y que contribuyó mucho a difundir esta devoción. Está afirmado con juramento y apoyado por la firma del Sr, Obispo Dice así: “Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo que viéndola ya en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó y le administró el viático y la extremaunción. No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumáticos eran cada día más fuertes y le daban unas convulsiones que le dejaban medio muerta.
El 10 de noviembre del año pasado cuando en uno de los terribles ataques creí que se moría, al ver que recobraba otra vez el habla, se me ocurrió una idea: corrí a mi habitación y me traje una imagencita del Divino Niño que nosotros veneramos con mucho cariño, y acercándose a la enferma le dije: “Mija, Nuestro Señor hizo la promesa de que si le pedimos por los méritos de su infancia nuestra oración será escuchada. Pidámosle por los méritos de sus 12 primeros años de vida que si te conviene para la salud del alma, te conceda la salud del cuerpo. Dale un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos junto a tus pies que tanto te duelen”.
Ella besó amorosamente al queridísimo Niño Jesús y luego colocamos la imagen en el lecho, junto a la enferma y rezamos con toda fe.
Pasada una hora de pronto mi hija gritó entusiasmada: “Papá, estoy curada” y para demostrarle que si era verdad, movía los brazos y los pies en todas direcciones sin sentir el menor dolor (siendo que hasta hacia unos minutos al menor movimiento de un brazo o de un pie daba grito de dolor) estaba totalmente curada. Pronto nos reunimos todos los familiares y emocionados dimos gracias al milagroso Niño Jesús que hace tales maravillas. Después de meses mi hija se encuentra muy robusta y sin el mas mínimo dolor de reumatismo y recomendado a las personas necesitadas que en cualquier angustia, dolor o necesidad invoquen con toda confianza al Niño Jesús que tanto goza ayudando a los necesitados. El Sr. Obispo que nos honra con su amistad y que había venido varias veces a visitar a la enferma, atestigua también este milagro que los médicos no han logrado explicar. Firmado, con inmensa gratitud al Niño Jesús: Manuel Sinisterra, Cali 1916. Certificamos que esta declaración es verdadera. Firmado: Mr. Heladio, Obispo de Cali. |