| ¿QUÉ ES? La Dieta Mediterránea es una valiosa herencia cultural, que a partir de la simplicidad y la variedad ha dado lugar a una combinación equilibrada y completa de los alimentos, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible. Abraza a todos los pueblos de la cuenca mediterránea y que está constituido de paisajes, cultivos, y técnicas de cultivo, de mercados, de elaboraciones, de espacios y gestos culinarios, de sabores y perfumes, de colores, de tertulias y celebraciones, de leyendas y devociones, de alegrías y tristezas, de innovación tanto como de tradiciones. Ha sido transmitida de generación en generación desde hace muchos siglos, y está íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos mediterráneos a lo largo de su historia. Ha ido evolucionando, acogiendo e incorporando sabiamente, nuevos alimentos y técnicas fruto de la posición geográfica estratégica y de la capacidad de mestizaje e intercambio de los pueblos mediterráneos. La Dieta Mediterránea ha sido, y continua siendo, un patrimonio cultural evolutivo, dinámico y vital. ¿POR QUÉ SE CARACTERIZA? La Dieta Mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales, como pan, pasta, arroz, verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como fuente principal de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos (yogur, quesos) y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas y aportes diarios de vino consumido generalmente durante las comidas. Su importancia en la salud del individuo no se limita al hecho de que sea una dieta equilibrada, variada y con un aporte de macronutrientes adecuado. A los beneficios de su bajo contenido en ácidos grasos saturados y alto en monoinsaturados, así como en carbohidratos complejos y fibra, hay que añadir los derivados de su riqueza en sustancias antioxidantes. * El 60%, o sea, más de la mitad de lo que comemos al día debe corresponder a alimentos del grupo de los hidratos de carbono fundamentalmente complejos, como los cereales (pan, arroz, pastas), raíces y tubérculos (patatas) o leguminosas (garbanzos, judías, etc.)
*El 15% a verduras y frutas, tanto frescas como cocinadas. *Otro 15% se completa con carnes y pescados (preferentemente más pescado que carne), que nos aportan proteínas.
*Por último, el 10% corresponde a alimentos fundamentalmente grasos (aquí entra el aceite de oliva). También son necesarios porque son muy energéticos y contienen vitaminas y ácidos grasos esenciales para nuestro organismo. A pesar de que la proporción parezca pequeña, el aporte de calorías puede subir mucho más, ya que 1 gr. de grasa contiene 9 Kcal., mientras que 1 de proteína o de hidrato de carbono posee 4.
*¡Y cómo no!, un vasito de tinto acompañando a las comidas en las que nos apetezca hacerlo. Es la alegría de la Dieta Mediterranea. |