del Morrúo,
 
selección y cría del perro de agua español.
 
 
Toni Solano
 
Ubrique
 
646 281 709
Nos encontramos en Ubrique,  pueblo de la Serranía de Cádiz en el entorno de Sierra de Grazalema, mundialmente conocido por la la Industria de la piel de Ubrique y por ser pueblo natal de Jesulín de Ubrique.
 
En el mundo de la cinofilia canina, Ubrique tuvo su importancia en los inicios de la recuperación del perro de agua español donde hace unos 27, creo recordar que en 1985 se realizó el primer registro inicial de la raza, de toda España, en la que participaron más de 50 ejemplares de todo el territorio nacional, aunque la mayoría porcedentes de las provincias de Cádiz, Sevilla y Málaga. 
 
Cuando nací en 1965, la población de Ubrique era de unos escasos 10000 habitantes, siendo actualemente de unos 20000, el aumento de población ha sido cosiderable.
 
En las décadas de los sesenta y setenta Ubrique comienza un camino de desarrollo industrial más elevado, a mayor escala en la produción de artículos de piel. No sólo nacían más niños, sino que también eran cada vez más las familias de los pueblos de los alrededores que emigraban a Ubrique en busca de trabajo y bienestar para sus familias, fruto de todo ello de la Industria de La Piel de Ubrique. Por lo que en este pueblo existen muchas familias que sus antecesores no pertenecen a Ubrique.
 
Volviendo al mundo canino que nos ocupa, deciros que conocí la raza gracias a la afición a los perros que tenía desde muy pequeño. Nací rodeado de ellos ya que mi padre era cazador, tuve bastantes razas, podencos, setter, barbetas etc...
A la temprana edad de 5 o 6 años empecé a conocer a los perros turcos, así se les conocían en Ubrique y toda la sierra de Cádiz. Llamó poderosamente mi interés escuchar a los mayores hablar de aquellos peculiares perros en las noches de verano cuando se ponían a contar sus historias de la época en la que vivían en el campo en los tiempos de la posguerra. Yo tenía 6 o 7 perros pero no podía conseguir un turco porque ya en aquellos tiempos estaban muy valorados y la mayor población estaba en el campo, en manos de pastores. No solían regalarlos, los cambiaban por una cabra, una oveja, incluso por alguna peonada. Tanta era mi insistencia a mi padre por un laneto que al fin lo conseguí, un día mi padre se presentó con una perrita en mi casa. Le puse de nombre Boina, la crié a biberones, era increíble, el perro que tanto ansié ya estaba conmigo. Pero al cabo de un año llegó mi desilusión, mi perra era asustadiza, tímida y no valía para cazar por lo que me vi obligado a regalarla y no supe más de ella. En aquellos años mi familia había adquirido una pequeña finca en la que pasábamos todo el verano y los fines de semana y a mí se me fue la calentura de los turcos.
Después conocí a Moro, un perro pastor de la finca de Los Frailes, era increíble como dominaba las ovejas y como jugaba con nosotros, era incansable, palo que le tirabas, palo que traía. Lo bautizamos con el nombre de "Besaburras” porque se ponía en la era a lamerse con la burra. Los años fueron pasando y empezó la "movida”,  fue el primer concurso de perro de agua español en Ubrique, yo presenté un perro beige que tenía a medias con mi amigo Alonso llamado Rocky. Al año siguiente vino gente de toda España, Cádiz, Málaga, Santander…. y yo a mis 20 años seguía igual, con un perro a medias y que no valía para exposiciones.
 
En una de las Monográficas vi una perra con cachorros, era ya el año 89, y habían pasado casi 15 años desde mi primera perra Boina, la perra era Blanca de Ubrique, de Santiago Valle y criada por Juan Piñero, hija de Mori y Manolo, ambos criados por Juan Piñero, por eso no entendía lo de Ubrique, pero bueno ya después lo fui entendiendo. Paso mes y medio y paseando con mi novia por la plaza del Ayuntamiento vi a Blanca con 7 cachorros, era increíble como jugaban con su madre, 4 beige, 2 negros y una hembra marrón. Era una cosa bonita de contemplar y mis ojos se iban a uno de los machos negros, le dije a Santiago que si lo podía coger y me dijo que si. Lo cogi entre mis manos y yo que ya había tenido tantos perros y había criado tantos no había sentido nada igual en mi vida , fue algo especial, tan suave y aquella mirada tan brillante , me lamió las manos y pensé que aquel perro no era normal, me hizo sentir algo que nunca me había ocurrido. Me comentó Santiago que si todavía estaba interesado en el cachorro y le dije que si pero que yo nunca había pagado por un perro y mucho menos 25.000 Ptas., él me dijo que me lo dejaba por 12.000 que el otro precio era porque "el pieza” se lo vendía y se ganaba la mitad. De todas las maneras le dije que no, estaba recién llegado de la "mili” y no podía gastarme ese dinero en un perro. Me fui con mucha pena, me decía a mi mismo que mas valía no haberlo visto porque aquel cachorro me dejo una sensación muy extraña, mi novia se dio cuenta y sabia que llevaba bastante tiempo queriendo conseguir un turco negro y en todos los sitios me decían lo mismo..” no porque se lo lleva el pieza y me los paga unos a 3.000 y otros a 5.000”, lo que estaba claro es que nadie te daba un perro y los papeles los controlaba siempre el mismo, el pieza.

Mi novia, hoy en día mi mujer y la madre de mis hijos me dijo, mañana te doy el dinero y vas a comprar el perro. Yo al principio no quería, pero eran tantas las ganas de tener aquel perro, que al día siguiente estaba trabajando y no podía aguantar más. Les dije a mi jefe y a mis amigos que me iba a comprar un perro de agua y me comento que él iba a comprar otro y además se trataba de la misma camada. Nos fuimos a la casa de Santiago y cuando llegamos a la terraza yo me fui rápido y cogí el negro que tanta sensación rara me había provocado y dije, este es el mío, no me equivoque, ha sido el mejor perro que he tenido y que tendré en mi vida.

Pasaron los meses y MORRUO (así lo llamé) empezó a ser el delirio y a ganarse la admiración de la gente. Conquisto a mi padre y fue la sombra de mi madre, era increíble la capacidad que tenia de aprender, todo el que lo veía se quedaba sorprendido incluso a mi me sorprendía, llego a tal punto que fue grabado por varios canales de TV y empezamos a acudir a todos los concursos nacionales, entonces empezó a fraguarse el nombre del Morruo. Mucha gente empezó a conocer el perro de agua español gracias a él . Ganaba concursos y era la admiración de todos, eso a algunos empezó a molestarles y las alabanzas se convirtieron en críticas ya no se acordaban de las exhibiciones que hizo por toda España y la cantidad de gente que se interesó a por el perro de agua español en aquellos años.
El pieza, fue uno de ellos, aprovechaba la fama de Morruo para hacer contactos y después lo criticaba en la primera ocasión que tenía, pero esto fue peor, le hizo más fuerte, no pudieron derribarlo y, muchos que lo criticaron, hoy buscan su sangre… no seria tan malo.

Del Morrúo, este es el nombre que mi familia y yo decidimos elegir para nuestro criadero en honor a uno de nuestros perros que aunque no se encuentre ya entre nosotros siempre lo tendremos en nuestros corazones que el se supo ganar y para tener en la mente siempre presente lo que queremos criar.

Este es un criadero basado el amor por una raza, con perros históricos, no solo Gordo, sino también Lati, Petaca, Nina, Rufa y un largo etcétera  que nos han dado muchas alegrías y satisfacciones. Esto es lo que pretendemos que se lleve todo aquel que llegue a ser propietario de uno de nuestros perros.

Antonio Solano Montero
"Del Morruo”.

perrodeaguanegro@hotmail.es

DEL MORRUO ¡cuna del perro de agua español!
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