| MI PRIMER BULLDOG INGLÉS ... SIEMPRE HAY UN LISTO Hace ya cuestión de tres años mas o menos que empezamos con esta raza. Buscamos y consultamos diferentes criadores hasta dar con uno que nos inspirara profesionalidad y confianza. Le preguntamos el precio y nos dijo que eran 1.500 euros, con su garantía, microchip...etc.Así pues, cogimos el coche y fuimos a Utrera(a unas dos horas de nuestra residencia). Al llegar nos encontramos con una preciosa camada, y el criador nos dió a elegir la que quisiéramos.En un primer momento, a Manuel le llamó la atención una pequeña hembra atigrada, pero a mí me gustó mucho mas una de cabeza blanca y cuerpo marrón, así que empezó el dilema y las consultas para la elección entre Manuel y yo, pero bueno, Manuel es quién verdaderamente está más involucrado en este mundillo, así que le dejé a el la elección. Cuando Manuel señaló a la atigrada, X , el criador, dijo que esa perra valía 2.000 euros al ser la única atigrada de la camada. ¡500 euros mas solo por el color! no me lo podía creer, pero en el fondo me alegré, así ya elegiríamos la que a mi me gustaba, ya que Manuel no observó ninguna otra cualidad que diferenciase a la perrita atigrada de el resto de los cachorros de la camada. La llamamos ELEKTRA. Ccomo aún los cachorros eran muy jóvenes para separarlos de su madre, pagamos los 1500 euros correspondientes, y quedamos en volver para recogerla en dos semanas. Y así fue, tras dos semanas de nerviosismo, ilusión y habilitación del hogar para acoger a un nuevo miembro en la familia, llegamos a Utrera de nuevo, ¡Fue un día mágico!. Recogimos a Elektra y compramos a este criador un saco de pienso del que el dice que usa para sus perros, no queríamos variar la alimentación de nuestra pequeña. LLegamos a casa muy cansados, pero ilusionados. Lo primero que hicimos al llegar, fue llevarla a nuestro veterinario para comprobar que todo estaba bién. En fin, pasadas 72 horas, la perra comenzó a toser de forma muy seguida, vomitaba y defecaba con sangre. Rápidamente, acudímos a nuestro veterinario. Una vez allí, este nos dijo que aún era pronto para detectar cualquier virus infectocontagioso(moquillo, parvo...)así que la pinchó para frenar sus síntomas y quitarle el malestar a nuestra niña. Inmediatamente, Manuel llamó a x para comunicarle lo que estaba pasando, y este se limitó a decirle que la pusieramos a dieta que no era nada importante cosa que ya estábamos haciendo y de la que Manuel dudaba, puesto que como dice el refrán : Más sabe el Diablo por viejo que por diablo. Y así siguió la cosa, los síntomas no cesaban, la perra cada vez más delgada, nuestro veterinario día y noche atentos a nosotros, la perra dormía en nuestros brazos...un sufrimiento. Uno de tantos días en los que llamamos a nuestro vendedor, nos recomendó darle un medicamento llamado FLAGIL , sin saber este que ahí iva a darnos la clave de lo que estaba pasando. Tras esto, Manuel y yo fuimos de nuevo al veterinario, quién tras comentarle lo dicho, nos dijo que no se explicaba el porqueé de ese medicamento, siendo este usado para el tratamiento de la coccidiosis(parásitos intestinales que afectan al crecimiento del animal perjudicado y puede llevarlo incluso a su muerte). Pues bién, Manuel llamó a este señor ( el criador) y le dijo que la perra no tenía nada, cosa en la que se contradijo, cuando Manuel le comentó que se la llevaba de nuevo. Ahí fue cuando cantó la gallina: - ¡¿Ccomo me la voy a traer yo, teniendo aquí mas cachorros para que se lo pegue a los míos?! -Manuel: Tú no dices que no tiene nada, ¿pues a qué tienes miedo? En resumen, ¡ooooooooooootra vez a pa' Utrera!(cualquiera escuchaba al Diablo por el camino). Tras otras dos semanas de nerviosismo y mucha tristeza (sobretodo en mi caso, ya que me encariño muchísimo con los animales). Durante dos semanas estuvimos llamando a diarío, y en estas él nos aseguraba que Elektra no tenía ninguno de los síntomas que observamos tanto nosotros como nuestro veterinario (¿cuestionaba la capacidad de un colegiado?mmm no sé, sinceramente, pocos veterinaríos me han convencido a mí tanto como este, ya que yo soy muy exigente a la hora de confiarles a mis pequeñas). Pues bién, volvimos a confiar en esta persona, que nos aseguraba que estaba en perfectas condiciones, así que para variar, volvimos a Utrera. No nos lo podíamos creer, cual fue la sorpresa cuando nos recibió con Electra en un brazo y en su otra mano, ¡gotas ópticas! -¡¿Qué le ha pasado en el ojo?! Lo tenia colgando, parecía como si lo tubiese desgarrado. -No es nada, ha sido jugando con su hermano, con estas gotas mañana tendrá el ojo perfecto. Aún no estando muy de acuerdo cón su teoría, le hicimos caso y volvimos a casa. No llevaba la perra ni 6 horas en casa, cuando los síntomas volvieron: vomitos, tos , diarreas con sangre... y a esto le agregamos el párpado descolgado. Ya llegó el principio del fín, Manuel y yo comenzamos a discutir, el quiso devolver a mi pequeña, pero yo no quería volverme a separar de ella. Pude aguantarlo durante tres días, pero lo síntomas no podía ocultarlos, nuestro veterinarío insistía... así que se la llevamos a este señor, que, mientras me quitaba a mi niñá de los brazos decía: - Vente pequeña, buscaremos a alguien que te quiera Me entró ganas de matarlo con mis manos, pero no podía hacerlo, ya que a Manuel le faltaba el canto de un duro para saltar, debido a que este señor se negó a devolvernosla sana, cosa que le pedimos y no el dinero en un primer momento. Decía que ya el dinero, dinero que tardó en darnos tres semanas y tras mucha insistencia por parte nuestra, ya que nos veíamos sin perro y sin dinero. Volvimos a casa, yo no me hablaba con Manuel, me fui a la cama sin mediar palabra. Ahora tras dos años, entiendo la postura de Manuel, tu pagas por calidad, profesionalidad, y sobretodo con un perro con el que poder jugar, correr, saltar... en fin un compañero con el que poder disfrutar uno mismo y al que puedas hacer disfrutar.. Además, no olvidar que tenemos otra perrita, a la que no podíamos poner en peligro, al igual que él no quería poner en peligro a las suyas. Ella fue la que me ayudó a superar ese golpe que para otros no sería nada, pero para mí fue muy duro. Dicho esto, me gustaría dejar claro, para quién se pueda sentir molesto por yo, Mª Jesús Álvarez Perea, haber contado esta vivencia, a pesar de no haber dicho en ningún momento el nombre de este criador ni su afijo, que tengo documentación suficiente y testigos que verifican lo que aquí cuento y por tanto, me exime de cualquier tipo de responsabilidad penal. Moraleja: Es tan importante la selección del cachorro como la del criador. |