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SU ASISTENTE MARY                                        

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                  PANCHO VILLA ¿Como era?                           

El "Robín Hood” Mexicano
En tiempos de hambre, él alimentó a comarcas enteras, y cuidó de los pueblos desalojados por los soldados de Porfirio Díaz, quien había dictado una ley infame sobre tierras. Por todas partes se les conocía como el amigo de los pobres. Algo así como el "Robín Hood” mexicano

Los Colorados
Son los bandidos que hicieron la revolución de Orozco. Así se llamaban porque su bandera era roja, también porque sus manos estaban llenas de sangre por las matanzas. Ellos barrieron el norte de México, quemando, saqueando, robando a los pobres. En Chihuahua, cortaron las plantas de los pies a un pobre diablo y le hicieron caminar un kilómetro por el desierto antes de que muriera.

Yo he visto una ciudad de cuatro mil almas reducidas a cinco después de una visita de los colorados. Cuando Villa tomó Torreón, no hubo misericordia para los colorados, siempre se les mata.

El Mata-oficiales
El también mata a los oficiales federales, porque, explicó, ellos eran hombres instruidos y deberían saber lo que era mejor. Pero liberaba a los soldados federales comunes porque la mayoría de ellos eran conscriptos, y pensaban que estaban pelando por la patria.

Villa el más popular
Hasta el estallido de la última revolución, Villa vivió en El Paso, Texas, y fue desde ahí que salió, en abril de 1913, a conquistar México con sus cuatro compañeros, dos caballos de acarreo, un kilo de azúcar y de café y medio kilo de sal.

Hay una anécdota en relación a este hecho. Como ni él ni sus compañeros tenían suficiente dinero para comprar caballos, envió dos de ellos a un establo local y rentaron caballos para montar. Hicieron lo mismo todos los días de una semana, pagando debidamente al final de cada día; de manera que cuando pidieron ocho caballos, el encargado del establo no tuvo objeción alguna en prestárselos. Seis meses después, cuando Villa entró triunfalmente a Juárez encabezando un ejército de 4000 hombres, el primera acto público que hizo fue enviar al dueño del establo el doble del precio de los caballos robados.

Se recluyó en las montañas cercanas a San Andrés y creció tanto su popularidad, que en un mes había organizado un ejército de 3000 hombres. Dos meses después ya había llevado a los contingentes federales en retirada por el estado de Chihuahua hasta la misma capital del estado; en seis meses había tomado Torreón; y en siete había evacuado Chihuahua. Así, todo el norte de México quedaba liberado.

Los Veteranos de la Revolución y la Coronela
Ponchito tenía once años y ya era soldado con un rifle demasiado pesado para él y un caballo en el que tenían que subirlo. Su compadre era Victoriano, un veterano de catorce años. Otros siete de la tropa eran menores de diecisiete años. Había una mujer hosca de cara indígena, que montaba de lado y llevaba dos cananas. Ella cabalgaba con los hombres, dormía con ellos en los cuarteles.
-Por qué pelear?-Le pregunté.
Con la cabeza señaló a la figura impresionante de Julián Reyes.
-Porque él pelea -me contestó- Al que buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
-Un buen gallo en cualquier gallinero canta- coreó Isidro.
-El que es perico dondequiera es verde- agregó alguien mas.
-Caras vemos, corazones no sabemos- dijo José sentimentalmente.


A mediodía lanzamos una res, la degollamos. Como no había tiempo para hacer una fogata, cortamos en tiras la carne del esqueleto y nos la comimos cruda.

-Oiga, mister -gritó José- ¿los soldados en Estados Unidos comen carne cruda?
Contesté que no creía que lo hicieran

En buena parte para los hombres. En la campaña no teníamos tiempo para nada más que carne cruda. Nos hace más valientes

John Reed
Corresponsal de guerra Norteamericano, de los periódicos American Magacine, Saturday Evening Post y Collier, durante la revolución de 1910. Todos sus libros y publicaciones, fueron censurados por el Gobierno Mexicano y confiscados, también prohibida su impresión hasta 1956. Por lo que el lector se arriesga a saber esa parte de la revolución que nos escondieron durante generaciones.

ᐅOír musica de la época.Volumen —  A violinazos y guitarrazos y hasta con la tropeta, los músicos también hicieron su revolución, "El Corrido" es una pieza musical que narraba las hazañas de los revolucionarios, para contrarrestar la prensa oficial, de Díaz, Huerta, etc. Corrido de Durango

NO ERA UN EJERCITO, ERA EL PUEBLO EN ARMAS: CORONELA VALENTINA RAMIREZ; GENERALES: TOMAS URBINA; FRANCISCO VILLA; EMILIANO ZAPATA,; OTILIO MONTAÑO; RODOLFO FIERRO; NORTEÑITA REBELDE; NIÑOS REVOLUCIONARIOS. MEXICO 6 DICIEMBRE 1914 (collage)

NO TENIAN UN EJERCITO ERA EL PUEBLO EN ARMAS

                             A LOS ALAMOS... A LOS ALAMOS... NOOO... A LOS TRENES VIENE LA FEDERACION...HAAAYYY

- Uno hombre regresó corriendo, y escurría el sudor por la cara, traía un arma. Corría rápido, a veces derrapándose, a veces cayendo, hasta llegar a nuestro canal y luego subió la otra ribera. Otras formas vagas se desplazaron en la polvareda.

-¿Qué pasa? Como va? –le grité.

No me contestó, pero siguió corriendo, de pronto, se escuchó un crujido monstruoso y un torbellino de gritos, pues una granada había explotado en el torbellino frente a nosotros. ¡La artillería enemiga! Mecánicamente trate de escuchar nuestras armas. Excepto por un ocasional ¡bum! Estaban calladas, nuestras balas caseras se habían descompuesto otra vez. Otra vez las granadas. Del polvo salió corriendo un enjambre de hombres, individualmente, en pares, en grupos, una muchedumbre en estampida. Nos cayeron encima, a nuestro alrededor; nos ahogaron con una inundación humana, gritando:

                          - A LOS ALAMOS A LOS TRENES VIENE LA FEDERACION-

Luchamos junto a ellos y corrimos también, directo hacía la vía de ferrocarril…atrás de nosotros las granadas buscaban el polvo, y la mosquetería mortal. Entonces notamos que por todo el camino adelante estaba lleno de jinetes a galope, lanzando gritos indígenas y agitando sus rifles:

 LA COLUMNA PRINCIPAL 

NOS HICIMOS A UN LADO PARA QUE ELLOS PASARAN COMO UN CICLON
, unos quinientos hombres. Los vimos apuntar desde sus sillas y comenzaron a tirar. El retumbar de las pesuñas de sus caballos parecía un trueno.

-Mejor ni se metan! Esta demasiado caliente!- grito uno de la infantería con una sonrisa…

-Bien, te apuesto a que yo estoy más caliente-contestó un jinete, y todos nos reímos.

Caminamos lentamente de regreso por la vía del ferrocarril, mientras que el fuego detrás de nosotros se volvía en un continuo rugir, Un grupo de peones, pacíficos, enfundados en altos sombreros, cobijas y blusones de algodón blanco estaban de pie con los brazos cruzados, mirando hacia la vía en dirección a la ciudad.

-Miren, amigos-dijo exhausto un soldado-no se queden aquí parados. Les pueden pegar un tiro

Los peones se miraron unos a otros y sonriendo débilmente
-Pero, Señor -dijo uno-aquí es donde siempre nos paramos cuando hay batalla.

Un poco más adelante me topé con un oficial, un tal Germán, que deambulaba por ahí, guiando su caballo por la brida.
-Ya no lo puedo montar- me dijo con sinceridad-. Me temo que morirá si no duerme. Está demasiado cansado.
-El caballo, un enorme garañón, se tropezaba y balanceada al caminar. Grandes lágrimas brotaban de sus ojos a medio cerrar y rodaban por su nariz.

Yo estaba rendido, no había dormido ni comido, además el calor del sol era insoportable. Caminamos otro kilómetro y me detuve a mirar atrás, vi que las balas del enemigo se incrustaban en la línea de árboles con más frecuencia que nunca. Parecía que habían conseguido la medida perfecta. Justo entonces vi que la línea gris de las máquinas se apostaban sobre sus mulas, y comenzaron a moverse desde los árboles hacia la retaguardia, en cuatro o cinco puntos diferentes. Nuestra artillería había sido sacada de sus posiciones a base de granadas... Me tire a descansar a la sombra de un gran árbol de mezquite.

Casi de inmediato pareció llegar un cambio en el sonido de los rifles, como si la mitad de ellos hubiera sido cortada de repente; al mismo tiempo sonaron los aires de veinte clarines. Levantándome note que una línea de jinetes subía por la vía gritando algo. Le siguieron más, galopando, al lugar donde el ferrocarril pasaba detrás de los árboles al adentrarse en la ciudad.

¡ LA CABALLERIA HABIA SIDO REPELIDA !. 

De pronto toda la planicie se llenó de hombres, a caballo y a pie, todos corriendo hacia la retaguardia. Un hombre tiró su cobija, otro su rifle. Creció la muchedumbre en el ardiente desierto, pisando con fuerza el polvo, hasta que la planicie quedó apiñonada. Justo enfrente de mí un jinete salió del arbusto gritando:

                          ¡ VIENEN LOS FEDERALES !

 

               A LOS TRENES              A LOS TRENES 

                         -VIENEN DETRAS DE NOSOTROS-

TODO EL EJERCITO CONSTITUCIONALISTA VIENE HACIA ACAAAaaa...


Cogí mi cobija como pude y corrí lo más rápido que dieron mis piernas.


Un poco más adelante, llegué a un cañón abandonado en el desierto; con las bridas cortadas, las mulas se habían ido. Al pie habían ametralladoras, cananas y decenas de sarapes. Todo era un lío. Al llegar a un espacio abierto, divisé una multitud de soldados en plena retirada, sin rifles; de pronto tres hombres a caballo pasaron a galope tendido en frente de ellos, agitando los brazos y gritando:

REGRESEN  REGRESEN REGRESEN  -gritaban-

                    ¡ NO VIENEN !  -  ¡ NO VIENEN !     ¡ NO VIENEN !

                                           ¡ REGRESEN  POR EL AMOR DE DIOS  !

A los dos no los conocí, el otro era Pancho Villa


Como a dos kilómetros, la retirada fue cortada.

Me topé con los soldados que regresaban, con la expresión de alivio que muestra alguien que teme a un daño desconocido y de repente se ve libre de él.

Este era el poder de Villa; podía explicar las cosas a la gente común, de una manera que ellos inmediatamente comprendían.

Los federales, como de costumbre, no habían aprovechado la oportunidad de infringir una derrota perdurable a los constitucionalistas. Quizá temían una emboscada, como la que Villa había dispuesto en Mapula, cuando los victoriosos federales salieron a perseguir al ejército de Villa después del primer ataque sobre Chihuahua y fueron sorprendidos, sufriendo una gran matanza. De todas maneras -no salieron-

Los hombres regresaron pesadamente. Trataban de encontrar sus cobijas y armas en el mezquite, y la de otra gente también. Se les podía oír gritando y haciendo bromas por toda la planicie

-¿adónde va con ese rifle?
-¡esa es mi cantimplora!
-yo tiré mi sarape aquí, justo sobre este arbusto. ¡Y ahora ya no está!

-¡Oh, Juan!-Le gritaba un hombre a otro-¡siempre te dije que podía ganarte en una carrera!
-pero no me derrotó, compadre. ¡Yo iba como a unos cien metros adelante de usted! volando por el aire como una bala de cañón!...

Y la verdad era que después de montar doce horas el día anterior, luchar toda la noche, y toda la mañana bajo el sol abrasador, con la espantosa tensión, de cargar sin fuerza, sin trincheras, frente a la artillería y las ametralladoras. Sin comida, ni agua, ni sueño, los nervios del ejército habían explotado. Pero desde el momento en que regresaron después de la retirada, el resultado final jamás se puso en tela de juicio. La crisis psicológica había pasado...

John Reed
Batalla de Gómez Palacio, Dgo.


Prodefensa: Así era el ejército de campesinos, obreros e indígenas, todos voluntarios, resulta increíble que hayan derrotado a un ejército debidamente entrenado y armado, que se decía de los mejores de su época. Al mando iba "El Santo de los Desarrapados” "La Esperanza de la Nación Indígena” el bandido que le tuvo piedad, a los más pobres. Igual que él. La sublimación de Pancho Villa, fue asombrosa, otra cosas increíbles de la revolución. El crisol de fuego donde se forjan las almas más altas.



Generala, se nos terminaron las balas y ahí vienen mas federales ¿ QUE HACEMOS ?

Pos miéntenles la madre, que eso también duele.Pero tírenles algo, no se queden ahí parados
(Ficción: De la película La Generala con María Félix)





TRAMPA MORTAL PARA EL LEON DE DURANGO PANCHO VILLA, CREADA POR LOS  GRINGOS (HABIAN TOMADO VERACRUZ), NARRADA POR JOHN REED Y OTROS CORRESPONSALES EXTRANJEROS (APROXIMACION)

TRAMPA MORTAL PARA EL LEON DE DURANGO EN GOMEZ PALACIO, DURANGO

En el Cerro de la Pila

…"Donde nosotros nos encontrábamos dominaba sobre todo el asqueroso olor de los cadáveres. En Gómez Palacio debió ser horrible. El jueves el humo de 20 Piras Funerarias, manchaba el cielo…

...alrededor del cerro nos topamos con 7 capas distintas de cadáveres rebeldes...John Reed"

LA CIUDAD NUNCA PUDO SER TOMADA MILITARMENTE POR LOS VILLISTAS, el inofensivo tanque negro que surtía de agua a la ciudad, hecho de duro acero, lo convirtieron en una fortaleza invencible; en secreto, lo vaciaron he hicieron agujeros por donde sacarian sus armas, 7 veces los revolucionaros intentaron tomarlo y 7 veces fueron aniquilados, era la punta de lanza de los federales, y fueron tantos los muertos y el combate tan duro y continuo que no había tiempo de enterrar a los muertos, el olor a cadáver llegaba varios kilómetros, no obstante que constantemente eran quemados tanto rebeldes como federales (se calcula que ahí murieron 3000 a 5000 personas). Se peleaba arriba de los cadáveres.

La defensa de "La Laguna" tenía una formación de Flor de Liz de 3 pétalos a su espalda protegidos por la sierra de las Noas inescrutable. Sin embargo Pancho Villa, tampoco cede y como zorro del desierto busca una fisura y al no poder tomar a la mediana de las hermanas; terminó por llevase a la menor, habían entrado a La Laguna por la ciudad de Lerdo, Dgo. el Gral. MACLOVIO HERRERA y su caballería vitoreaban el triunfo.

Pero el Cerro de la Pila se mantuvo firme e igual de matón, seguía deteniendo el contingente mayor de revolucionarios de a pie (La Infantería si es que así puede llamarse), varados a 5 kilómetros en el poblado El Vergel, igual que la artillería Villista, (él también traía su sorpresita) que avanza poco a poco causando estragos en la línea Huertista.


Rápidamente los federales recomponen su defensa, pierden uno de sus flancos pero cierran en 2 pétalos, Gómez Palacio y Torreón. Detienen la hemorragia ponen en su flanco izquierdo en línea recta, todos los cerros: La Pila, Calabazas, La Cruz, El Huarache, Polvorera, La Unión y por la Cia. Metalurgica, desde ahí se defienden.

Se acercan poco a poco los primeros 6 trenes rebeldes barados, al reconstruirse poco a poco la vía férrea, INTENTAN UNA ULTIMA envestida, se fijan las 9:00 de la noche para atacar, pero misteriosamente la ciudad silenciosa, se había apagado, no había energía eléctrica, ni un murmullo se oía, dieron las 10:00 -y nada- 

La tensión de la tropa llego a niveles peligrosos, por fin se oyeron unos cuantos disparos y luego -NADA- 

SILENCIO...        

            ...SILENCIO...

                             -DE REPENTE-

    UN GRITO DE JÚBILO

              HAAAAAA

Que se fue esparciendo por todas las filas rebeldes y gritaban:

"GÓMEZ PALACIO HA SIDO EVACUADA” 

(Por Infecta E Insalubre), la cantidad de cadáveres, acumulados por días había sido su perdición. 

 El Tío Sam (Pte. Wilson) no cabe en su asombro. 

-Su Protegido se tambalea- 

-El Gral. Victoriano Huerta, traga saliva- (Villa había jurado que iría personalmente a México a matar a ese "borracho y mariguano ***) Humm... de nada habían servido las armas ni los asesores norteamericanos y ya solo le queda su última guarnición... su última carta

                                -ZACATECAS-


 La batalla en "La Comarca Lagunera” inclinó la balanza del lado de los rebeldes Villistas y marcó el desplome de Huerta.

Y al final a "Las Tres Pelonas” un militar se las llevó.  ♪Una decía que si; la otra decía que no♫…(La canción que le gustaba a Villa, parodiaban a la campaña militar en La Comarca Lagunera de las 3 ciudades hermanas)

*** Huerta era conocido por su adicción al alcohol y lo de mariguano varios embajadores llegaron a verlo fumar carrujos malolientes que no era tabaco.

-Aunque eso Villa siempre lo dijo-

Prodefensa


PANCHO MADERO BUSCA A PANCHO VILLA

Abraham González, agente de Madero en el estado de Chuihuahua, buscó a Villa para invitarlo a que se uniera a la revolución, debido a que el presidente Dìaz había descabezado a los principales revolucionarios y a punto de claudicar se decidió invitar al buen ladrón; la reunión se dio en la calle Décima número 500, el 17 de noviembre de 1910, en la ciudad de Chihuahua, Chih. y ocurrió que habiéndose congregado una gran cantidad de personas y en el momento decisivo tomó la palabra Abraham González, y lanzó una encendida proclama a los hombres que estaban con Villa, en su mayoría campesinos sin instrucción alguna, el florido lenguaje de intelectual de la ciudad, habituado a otros públicos y a otros ámbitos trajo inesperados resultados. Después del encendido discurso, se hizo un silencio impresionante, que incomodó al propio González -sin saber qué hacer- unos a otros se miraban desesperados.

Entonces Villa tomó la palabra y dijo a sus hombres:

-Cómo sé bien que nadie entendió nada, les voy a decir lo mismo con otras palabras. Se trata de luchar por los pobres y contra Porfirio y los hacendados. ¿Entendieron?

- SI i i i... respondieron todos a coro. Entonces se oyeron gritos de aprobación y vivas lanzando los sombreros al aire.

Vea el álbum familiar de Villa
clic al centro

Este Valiente norteño Duranguense tumbó 2 tiranos; Porfirio Díaz y Victoriano Huerta. Y dijo: Deben desaparecer las grandes haciendas. Habrá escuelas para cada niño mexicano. Primero deben existir los medios para que nuestro pueblo viva, pero las escuelas son las que están más cerca de mi corazón.

AGUA ENVENENADA EN GOMEZ PALACIO, DURANGO

Llegó hasta nosotros el sonido de otros aires del atardecer quieto y fresco. Sentí que mi cariño se volcaba sobre esa gente sencilla y gentil. Eran tan amables …

Fue después de haber visitado el canal para beber agua, Treston (Capitán Canadiense), dijo casualmente:

-Uno de nuestros hombres encontró esto flotando en el canal, hace un rato. No puedo leer español, por lo tanto no sé lo que significa. El agua de estos canales provienen del río que cruza la ciudad, así que pensé que pudiera ser un papel federal.

Lo tomé. Era un pedacito de papel doblado, como si fuera la esquina y el frente de un paquete. En grandes letras negras se leía ARSÉNICO, y en tipo más pequeño, ¡CUIDADO! ¡VENENO!

-Le pregunté, sentándose de pronto:
-¿Se han dado casos de gente enferma por aquí?

-Es curioso que lo pregunté -dijo- . Muchos de nuestros hombres han tenido calambres muy fuertes en el estómago, y yo no me siento muy bien. Justo antes de que usted llegada, una mula de repente se tambaleó y fue a morir al otro campo, también un caballo al otro lado del canal. Dijimos que probablemente era la fatiga o la insolación …

Le expliqué que los federales habían envenenado el canal.

-Dios mío -dijo Trenton- quizá en eso era lo que me estaban tratando de decir. Unas veinte personas me decían algo de envenenado ¿qué quiere decir eso?

-Eso es lo que significa- le contesté- ¿dónde puedo conseguir un cuarto de café fuerte?
Conseguimos una lata de café en la fogata más cercana, nos sentimos mejor..

-A sí, nosotros ya sabíamos, por eso les dimos agua a nuestros caballos en otro canal. Ya lo sabíamos hace tiempo, dicen que en el fuerte hay diez caballos muertos, y que muchos hombres están revolcando.

Al borde de un camino, bajo un arbusto, había un jarro de arcilla lleno de leche. Sin la menor duda, el primer soldado tomó su revólver y le disparó. El Jarro se hizo añicos, y la leche se desparramó por todos lados.

-Envenenada- -dijo-. La primera compañía estacionada aquí tomó de eso, murieron cuatro. Continuamos cabalgando...


GUERRILA EN LA COMARCA LAGUNERA

En la pradera, completamente ensillados, pastaban los caballos de la tropa, eran unos cincuenta. Los hombres estaban desparramados por el pasto a la sombra de un mezquite, platicando y jugando cartas. Este era un tipo de hombres diferentes de los bien armados, con buena montura y comparativamente disciplinados de Villa.

Estos eran simples peones que se habían levantado en armas, como los amigos de la tropa, una raza dura y feliz de montañeses y vaqueros, entre los cuales había muchos que habían sido forajidos en sus viejos tiempos. Sin paga, mal equipados, indisciplinados. Sus oficiales eran simplemente los más valientes. Armados con los antiguos Springfield y un puñado de cartuchos por cabeza, habían peleado casi continuamente por tres años. Durante cuatro meses, ellos, las tropas irregulares de jefes de la guerrilla como Urbina y Robles, habían sostenido el avance alrededor de Torreón, peleando casi a diario contra los puestos de avanzada federales y sufriendo las penurias de la campaña, mientras el ejército principal se guarnecía en Chihuahua y Juárez. Estos hombres harapientos, eran los soldados más valientes del ejército de Villa.

Apenas hacía quince minutos que había llegado, observaba la res cociéndose en las llamas, y satisfacía la ansiosa curiosidad de una muchedumbre en lo que respecta a mi rara profesión cuando se escuchó un sonido de galope, y una voz que dijo:

-¡Están saliendo de LERDO! ¡A los caballos!

Pronto o todos estábamos sobre nuestra monturas, trotando rivera abajo de la corriente. Muy lejos, enfrente nuestro sonaban los rifles. Por instinto, sin ninguna orden, rompimos al galope a través de las calles de un pueblito, donde los pacíficos estaban parados sobre los techos de sus casas, con pequeños envoltorios de sus pertenencias junto a ellos. Estaban preparados para huir si la batalla era adversa para nosotros, pues los federales castigan cruelmente a los pueblos que ayudan a sus enemigo. Más allá yacía la pequeña colina rocosa. Nos apeamos; y tirando las riendas por encima de las cabezas de los caballos, subimos a pie. Una docena de hombres ya estaba ahí. Tiraban espasmódicamente en dirección a la ribera verde de árboles, detrás de la cual estaba Lerdo. Los disparos, dispersos e invisibles, salían desde el medio del desierto. A un kilómetro de distancia más o menos, pequeñas figuras negras se apostaban alrededor en unos arbustos. Una nube de polvo fino caía como una lluvia desde otro destacamento que marchaba lentamente hacia el norte por su retaguardia...

El fuego en el desierto era bastante generalizado, y podíamos ver a los federales deslizándose hacia nosotros, protegidos por cada arbustos y arroyo. Nuestros hombres apuntaban con mucho cuidado, observando largo rato antes de jalar el gatillo. Habían estado durante muchos meses con escasas municiones alrededor de Torreón y habían aprendido a economizar.

"La Acordada" era la policía temible del dictador Porfirio Díaz, muchas veces fusilaban sin formación de causa (juicio)

EL CARTAGO MODERNO Y EL NUEVO CABALLO DE TROYA

Aquel día, 8 de mayo de 1911, no se debiera olvidar entre los hombres revolucionarios. Porque Orosco y yo, que éramos en verdad los jefes directos de las tropas de la revolución, habíamos conseguido trabar los hechos de manera apropiada para nuestra acción. A espaldas de Madero, que era el Presidente, pero que no era hombre militar, nosotros estábamos poniendo los medios para alcanzar una gran victoria. Así lo manda a veces el deber de la guerra...

...En Cd. Juárez, las tropas federales resistían con éxito el asedio de los revolucionarios, Pero Villa al mando de un pequeño grupo de hombres, entró subrepticiamente a la ciudad, amparándose en las sombras de la noche. Tomó posiciones en los tejados próximos al local donde los federales habían instalado su cuartel general.

Y cuando otro puñado de sus guerrilleros se les unió, todo se descolgaron de los tejados coparon por sorpresa el cuartel General enemigo y tomaron la ciudad.

Cuando Madero llegó a Cd. Juárez , Villa le dijo:

-Esta ciudad es suya. Usted es el dueño ahora.

-También es suya -dijo Madero- gracias a usted derrotamos a los federales.

-Entonces también pertenecía a mis muchachitos-. Ellos pelearon para vencer al agente de Don Porfirio.

-Por supuesto -contestó Madero- también a ellos les pertenece.

Villa entonces miró a sus hombres y gritó:

-¡Lo que cada uno tome es suyo! ¡pero con cuidado que ahorita ya no somos bandidos!

Mientra los guerrilleros corrían en todas direcciones, Madero dijo preocupado:

-General, temo que sus hombres...

-Villa lo interrumpió con un gesto:

-no se preocupe -dijo- tomarán sólo lo que necesiten. Además no pueden cargar con mucho, andando como andan, de un lugar a otro, peleando para que usted sea Presidente

Francisco Villa



SEGUNDA TOMA DE CD. JUAREZ
...Fue una terrible impresión para el General Federal cuando se levantó una mañana y descubrió que Villa se había escurrido en la ciudad al amparo de la obscuridad, y capturando un tren de carga en Terrazas hizo descender todo su ejército sobre la comparativamente indefensa ciudad de Juárez.

¡No fue un paseo! Villa se dio cuenta de que no disponía de suficientes trenes para llevar a sus soldados aun cuando había emboscado y capturado un tren de las tropas federales, enviado al sur por el General Castro, el comandante federal en Juárez. Le envió un telegrama a dicho General, firmando con el nombre del coronel al mando del tren de la tropa, que decía:

Máquina descompuesta en Moctezuma. Enviar otra máquina con cinco carros.

El confiado Castro envió de inmediato un nuevo tren.

Entonces Villa volvió a telegrafiarle:
"Líneas cortadas de entre este lugar y Chihuahua. Gran contingente de rebeldes se acerca desde el sur. ¿Qué hago?

Castro contestó:
"Vuelvan de inmediato

Y Villa obedeció, enviando telegramas alentadores desde cada estación en su trayecto.

El Comandante federal supo del viaje una hora antes de su llegada, y lo esperó sin informar siquiera a su guarnición, de manera que, fuera de una pequeña batalla, Villa tomó Juárez casi sin ningún disparo.

Estando en la frontera tan cerca se las ingenió para contrabandear suficientes municiones para equiparar a sus fuerzas, casi desarmadas, y una semana más tarde salió y persiguió a las fuerzas federales con una gran matanza en Tierra Blanca...


PORQUE FUE LLAMADO "EL CENTAURO DEL NORTE"

Pancho Villa fue sorprendido por varios rurales, he intentan apresarlo para llevarlo ante el amo para que se hiciera justicia por sí mismo; de inmediato de un salto monta su caballo y sale huyendo a toda carrera, pero sus perseguidores que también eran buenos jinetes parten detrás de él, creyéndolo presa fácil;  los jinetes atraviesan a galope toda la población, formándose una gran conmoción, uno de los rurales alcanzó a Pancho Villa, creyéndolo ya prisionero, pero, sin dar tiempo de nada, Villa saltó a la ancas del caballo, detrás del jinete, lo desnuca, tira el cadáver lanzándolo al vacio, Villa escapa, sin que nadie le pueda dar alcance. Nunca más, nadie querrá encontrarse a solas con Villa.

Esta Azaña la contaban los pastores alrededor de sus fogatas y John Reed investigó la fuente quien confirmó lo antes dicho, por la propia policía.


LA JUSTICIA DE VILLA
Con un simple rasgo de su pluma los 17, 000.000 de acres y un sinfín de negocios de la familia Terrazas se convirtieron en propiedad del gobierno constitucionalista, así como grandes extensiones de tierra de la familia Creel y los magníficos palacios que constituían sus casas en la ciudad. Recordando, sin embargo, la manera en que los exiliados Terrazas habían financiado la revolución de Orozco, Villa encarceló a Don Luis Terrazas, hijo, como rehén en su propia casa de Chihuahua. Villa sabía que la reserva del banco minero, cerca de 500, 000 pesos en oro, estaba escondida en algún lugar de Chihuahua. Don Luis Terrazas, hijo, era el director del banco; cuando se negó a revelar el escondite del dinero, Villa y un pelotón de soldados lo sacaron de su casa una noche, lo llevaron en una mula al desierto y lo colgaron de un árbol. Los descolgaron. Antes de que muriera; Terrazas condujo a Villa hasta la vieja fragua de la fundición de los Terrazas, bajo las cuales encontraron la reserva del banco minero. El hombre regresó a la prisión en malas condiciones; Villa mandó un mensaje a su padre en El Paso, diciendo que liberaría a su hijo por un rescate de $ 500, 000.
John Reed

Prodefensa: Con este dinero Villa fundó el Banco del Estado de Chihuahua, fundamentalmente se uso para financiar la revolución y otros fines sociales, entre ellos pensiones para viudas y huerfanos,.

El caballo fue fundamental para los revolucionarios, por eso en muchos relatos de los revolucionarios, también se da cuenta, no solamente de lo que aconteció al jinete, sino también sobre ese noble animal.

3 años después de su muerte, su cráneo fue extraído del panteón de Parral Chih., actualmente sus restos descansan en una de las columnas del Monumento a la Revolución, en México, D.F., las balas expansivas que lo mataron, le sacaron el corazón, y fue a caer en el pecho de los mexicanos, así murió el justiciero que repartió entre los pobres la opulencia de los ricos

EL ASESINATO DE PANCHO VILLA

MUERTE A TRAICION

El 17 de julio de 1923 el general Francisco Villa tuvo que ir al pueblo de Río Florido para apadrinar el bautizo del hijo de un amigo, para ello habría de llevar a su escolta montada, pero Trillo, su secretario particular por razones de economía y rapidez, prefirió que fuera una pequeña escolta en el automóvil del General Villa un Dodge Brothers. Este aceptó y Trillo los acompañó para alternarse en la conducción del vehículo.

A la salida de Canutillo una señora pide con insistencia hablar con Villa y cuando lo consigue, LE REFIERE: ¡ GENERAL HAY COMPLOT PARA ASESINARLO !; Villa se molesta y le pide que se retire.

Minutos después se despide nuevamente de esposa e hijos y con lágrimas en los ojos les dice:

"SI NO NOS VOLVEMOS A VER EN ESTA VIDA, NOS VEREMOS EN LA OTRA.”

Villa regresó de Río Florido a Parral donde permaneció dos días; allí volvió a recibir a la mujer que le denunciaba el gran complot para darle muerte. Villa le da dinero y ordena se retire -ERA LA SEGUNDA DENUNCIA- Al fin decidió regresar a Canutillo.

Un grupo de individuos (civiles y oficiales del ejército) entre quienes figuraban enemigos personales de Villa: Melitón Lozoya, José Sáenz Pardo, Librado Martínez, José y Román Guerra, José Barraza, Ruperto Vera y Juan López, ocultos en una casa deshabitada en Parral, a las 7:45 horas del día 20 de julio de 1923 esperaban al revolucionario.

Villa manejaba el automóvil, a su derecha iba Trillo, en los asientos de atrás venían cuatro de la escolta. De pronto una serie de descargas a corta distancia, toman desprevenidos a los ocupantes del automóvil que desvía y choca contra un árbol mientras casi toda la tripulación agoniza.

El primer balazo que recibió el general Villa le desprendió el corazón. A pesar del proyectil mortal, Villa alcanzó a expresar: "¡YA NO HAY LUCHA!” y la mano derecha del caudillo se la llevó a la cintura mientras que cargaba su pistola.

A pesar de que Villa había muerto, uno de los asesinos se acercó cautelosamente y le dio el tiro de gracia en la cabeza. El cuerpo de Villa quedó doblado sobre la portezuela del vehículo y la mano derecha cerca del revólver. Solo uno de la escolta sobrevivió a la emboscada, perdiendo una de sus manos.

Los demás pistoleros huyeron sin que nadie los detuviera y fueron a esconderse nada menos que al Cuartel de la Guarnición de Parral, protegidos por el Coronel Félix C. Lara, mientras tanto Salas Barraza, se fue al centro de Parral para enterarse de los chismes y en un tendajo adquirió un sobrero nuevo y sin inmutarse pasó al telégrafo de Parral para poner 2 mensaje dirigidos, el primero al Jefe militar de operaciones de Nuevo León, Gral. Agustín Amaro, y el otro al Sr. Gobernador del estado de Durango Gral. J. Agustín Castro, en el que informaba que Villa había muerto. Con el siguiente texto:

"COMUNICOLE QUE EN ESTOS MOMENTOS ACABA DE SER MUERTO FRANCISCO VILLA”

En seguida se fue a comer y después a pasear por la plaza del poblado. Al día siguiente se presentó en el hotel Hidalgo donde estaba tendido el cadáver de Villa, con total impunidad.

El Jefe De Policía Local Luciano Orduña no intervino, así como tampoco El Jefe De La Guarnición Militar Federal Coronel Félix C. Lara, el primero alegó que no se enteró del asesinato, sino mucho tiempo después y el jefe militar que no se encontraba en Parral, sino a varios kilómetros de ahí realizando ejercicios para el desfile del 16 de septiembre.

Barraza, se dirigió después a Chihuahua con la intención de cruzar la frontera por Cd. Juárez, y esperar que pasara la tormenta. Pero el Gobernador Enríquez estaba tan satisfecho por su actuación, que le prometió toda clase de garantías, permaneció varios días en Chihuahua protegido por él; ya sintiéndose seguro, decidió regresar a Durango, para reanudar sus actividades en el Congreso del estado donde era diputado.

Mientras tanto en la Cámara de Diputados Federal, dudaron de la versión oficial en el sentido que se trató de un crimen por motivos personales o venganza personal y nombraron un Comisión para investigar los sucesos, encabezada por el Diputado Emilio Gandarilla, tras levantar testimonios de personas del lugar y observar la circunstancias que rodearon los hechos, La Comisión llegó a perturbadoras conclusiones, en ellas afectaba al Jefe de la Guarnición militar. Por haber dejado sin vigilancia el día de los hechos, además señaló que solo después de 45 minutos de cometido el asesinato las autoridades tanto civiles y militares no habían ordenado la persecución del los asesinos, solo después de 1 hora se comisionó patrullas pero solo para guardar el orden y vigilar la ciudad.

Se descubrió que después del asesinato se interrumpió el telégrafo con canutillo, pues de 6 mensajes del representante de Villa en Parral, solamente llegó 1 pero mucho muy tarde cuando nada había a quien detener, impidiendo de esta manera que los villistas salieran a perseguir y aprender a los asesinos.

La comisión concluyo que el crimen fue dirigido y tramado por "INTELIGENCIAS SUPERIORES” y encontró elementos de primera calidad que así lo demostraban, como el parque calibre especial expansiva y pistolas automáticas. Rechazó la versión que la muerte de Villa tuviera carácter de delito del orden común e inspirado por tendencias netamente personales y desligado de las autoridades políticas de la Cd. De México.

Antes de hacer publica sus conclusiones, el Diputado Gandarilla, presento una carta anónima en la cual indicaba que Salas Barraza, antes de regresar a Durango, se había desviado a Monterrey, N-L., y ahí se dirigió también a la Hacienda llamada "Soledad de la Mota” propiedad de PLUTARCO ELÍAS CALLES, quien se reponía de una operación en la quijada.

Pero también al pasar por Torreón, Coah., entrevistó al comandante de la guarnición militar local al mando de Gral. José Gonzalo Escobar, y le solicitó una carta de recomendación para que lo recibiera el Presidente Álvaro Obregón, y pedirle instrucciones sobre lo que debía hacer; en ese mismo sentido se dirigió al Gral. Joaquín Amaro, y después el 5 de agosto firmó su carta auto-acusatoria que puso en manos del Gral. Abraham Carmona, Jefe de la guarnición militar de Saltillo, Coah., así mismo, escribió a todos sus compinches en el homicidio, para asegurarles que cumpliría su promesa de silencio y asumir la responsabilidad total de lo ocurrido.

Mientas tanto el pueblo señalaba al dúo Obregón-Calles de ser los autores intelectuales y empezaron a surgir panfletos señalándolos, uno de ellos, corrió de voz a voz por toda la nación que decía:

¿Quién mato a Villa? y así mismo se respondía "cállese” pero arrastrando la pronunciación sobre la ultima vocal de tal manera que formaba el apellido de uno de los asesinos el GRAL. CALLES, la gente decía "calles...He”

En la carta auto-incriminatoria Salas Barraza se declaró autor intelectual del crimen y por correo envió al Presidente de la Republica Álvaro Obregón, otra carta poniéndose a su disposición para ser consignado ante las autoridades competentes. Partiendo luego a la Cd de Durango, Dgo. En donde permaneció sin ser molestado por un tiempo.

El General Carmona llevó personalmente las cartas a Álvaro Obregón a la ciudad de México D.F., y quien tras leer 2 veces las cartas, elogio el buen corazón de Salas Barraza, y posteriormente ordenó al Procurador General de la República Eduardo Delhumeau iniciara las acciones judiciales correspondientes.

Por su parte el Secretario de Gobernación Lic. Gilberto Valenzuela, comisionó al Gral. Paulino Navarro, para investigar los suceso de Parral, y encontró pruebas incriminatorias que señalaban al Gral. Calles como parte de la trampa, una carta encontrada en un hotel de Gómez Palacio, Dgo., en donde él había recibido comunicación de un tal Jesús Heredia o Herrera que decía:

"EL AMIGO Y SOCIO DE SOLEDAD DE LA MOTA (HACIENDA DEL GRAL. CALLES, EN EL ESTADO DE NUEVO LEÓN), SE HAYA NERVIOSO POR LA TARDANZA EN REALIZAR EL NEGOCIO PENDIENTE

Navarro y Valenzuela, se entrevistaron con Obregón, para mostrarles los documentos encontrados, pero el presidente se limitó a decir que regresaran a las 4:00 de la tarde, pero al ocurrir la cita, dijo Obregón:

NO QUIERO VER ESOS DOCUMENTOS HAGA USTED DE ELLOS EL USO QUE LA LEY MANDE.

Navarro se trasladó a la secretaría de Gobernación a contarle a Valenzuela, lo ocurrido, pero a la salida de la secretaría un misterioso personaje se le acercó para sugerirle (por ordenes de Obregón) que quemará los documentos, cosa que Navarro hizo.

Mientras tanto Salas Barraza al estar en la picota de la prensa se puso nervioso y abandonó su refugio de la capital Duranguense y partió rumbo a la frontera, con destino a Laredo, Tam., al pasar por Monterrey, N.L., se detuvo en el cuartel del Gral. Amaro, (sin que fuera detenido por este a pesar que se sabía que era el asesino confeso) y luego continuar hacia Matamoros Tam., y poco antes de llegar fue aprehendido, por lo que el Gral. Navarro lo llevó a la Cd. De México, posteriormente trasladado a la Cd. De Chihuahua, Chih., donde lo internaron en la penitenciaría del estado.

El tribunal que lo juzgó, lo encontró culpable y lo condenó a 20 años de prisión, sin embargo, solo cumplió 6 meses ya que su amigo el Gobernador de Chihuahua, Gral. Enriques lo indultó, en una forma inusual, desempolvó un decreto firmado el 20 de mayo de 1920 por Tomas Guerneros, Gobernador provisional de ese estado, en donde establecía en su único artículo:

"SE DARÁ UN PREMIO DE 100, 000.00 PESOS AL QUE ENTREGUE VIVO O MUERTO, A LAS AUTORIDADES, AL BANDOLERO CONOCIDO CON EL NOMBRE DE FRANCISCO VILLA, CUYA CANTIDAD SERÁ PAGADA POR EL GOBIERNO DEL ESTADO”

(No obstante, que ese decreto no le era aplicable, porque fue anterior al armisticio otorgado a Fco. Villa del mismo año pero dos meses posterior.)

Así mismo durante su estancia en la penitenciaría el Gral. Amaro, de Nuevo León, le estuvo enviando fondos para su subsistencia y posteriormente recupero su libertad, se fue a Durango a continuar tranquilamente su carrea política.

Los demás coparticipes del asesinato nunca fueron juzgados como Melitón Lozoya, quien encabezo el grupo que perpetró el crimen y quien se encargo de reclutar en la comarca a los demás; Gabriel Chávez (Comerciante y gran maestro de la masonería local), Librado Martínez, José Sáenz Pardo, José y Román Guerra; José Barraza, Ruperto Vara, Juan López y algunos militares en activo.

Recibieron por ese crimen grandes cantidades de dinero y hasta grados militares. Sin embargo, Librado Martínez y José Guerra, murieron en la miseria; José Sáen Pardo cayó a la cárcel por la participación en un asalto bancario, Gabriel Chávez, fue asesinado por un rival, Salas Barraza terminó su vida trabajando una mina de su propiedad en su localidad y solo Melitón Lozoya, dio un importante salto social.

Loa autores intelectuales: Alvaro Obregón, murió asesinado, por José de León Toral, pero a diferencia de Villa fue de frente; Plutarco Elías Calles fue presidente de México, al terminar su mandato le sucedió el Gral Lázaro Cárdenas, quien lo expulsó del país, al cabo de mucho tiempo pudo volver a México, y gravemente enfermo murió.

*Las cartas de Barraza al General Amaro se encuentra en el archivo Plutarco Elías Calles-Fernando Torreblanca.


















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