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Un cuerpo corporativo para anunciar Sus virtudes (1)

 

Versículos de la Biblia

 

1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

 

Hechos 26:16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto de Mí, y de aquellas en que me apareceré a ti.

 


 

(Parte 1 de 2)

 

Las palabras “linaje”, “sacerdocio”, “nación” y “pueblo” son sustantivos colectivos, y se refieren a los creyentes corporativamente. Como linaje, nosotros los creyentes fuimos escogidos; como un sacerdocio, somos un cuerpo de sacerdotes y pertenecemos a la realeza; como nación, somos santos; como pueblo, somos posesión de Dios, una posesión que Dios adquirió y que ahora Él tiene como Su especial tesoro. La frase “linaje escogido” denota que descendemos de Dios; “real sacerdocio”, que servimos a Dios; “nación santa”, que somos una comunidad apartada para Dios; y “pueblo adquirido para posesión de Dios” indica que para Dios somos muy preciados. Todo esto tiene un sentido corporativo. Por consiguiente, debemos ser edificados juntamente.

 

Nosotros somos tal linaje, sacerdocio, nación y pueblo adquirido por Dios, a fin de que anunciemos las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable. La palabra griega traducida “anunciar” también significa proclamar a los cuatro vientos. Primero tenemos que nacer de nuevo y crecer en vida, y luego tenemos que ser edificados y servir corporativamente. Ahora, se nos dice que debemos hacer una proclamación, un anuncio a los cuatro vientos. Servir corporativamente consiste en satisfacer a Dios ofreciendo a Cristo como los sacrificios espirituales; proclamar es beneficiar a otros al exhibir las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

 

Las virtudes del versículo 9 denotan excelencias, virtudes excelentes y gloriosas (2 P. 1:3). Éstas se refieren a lo que Dios es y tiene, y a Su luz admirable, la cual tiene su consumación en Su gloria. Dios nos llamó a Su virtud y Su gloria, y por medio de ellas.

(Parte 2 de 2)

 

Las virtudes aquí mencionadas denotan atributos, hechos y una conducta excelentes. Dios tiene muchas virtudes. Por ejemplo, Él es misericordioso. Ser misericordioso es una virtud. Dios también es amoroso. Él incluso ama a los pecadores. Este amor es otra de las virtudes de Dios. Las virtudes de Dios son todos Sus excelentes atributos divinos. Estas excelentes virtudes son las que debemos anunciar o proclamar en todas partes.

 

Cuando el Señor Jesús estuvo en la tierra, Pedro y los demás discípulos vieron Sus virtudes. Por lo menos una vez, en el monte de la transfiguración, ellos vieron la gloria del Señor. Diariamente ellos pudieron apreciar las virtudes de Cristo. Todo lo que el Señor hacía era un acto excelente lleno de virtud. Las excelencias de Cristo son muy numerosas. Cada día el Señor Jesús hacía manifiestas Sus virtudes, y Pedro pudo verlas. Más tarde Pedro escribió que nosotros fuimos llamados por la virtud y la gloria del Señor. Esto indica que Pedro mismo había sido atraído por la virtud y la gloria del Señor. Aun más, él mismo fue llamado a esta virtud y gloria. Por lo tanto, él era uno con el Señor en virtud y en gloria.

 

Los apóstoles anunciaron las virtudes del Señor. Ellos las predicaron, las enseñaron y las anunciaron. Todo lo que los apóstoles predicaban y enseñaban anunciaba las virtudes que ellos mismos habían visto y disfrutado. Aquello era una proclamación a los cuatro vientos de las virtudes de las cuales ellos habían participado. Esto es lo que significa anunciar las excelencias de Dios. Hoy en día, debemos seguir el ejemplo de los apóstoles y anunciar las excelentes virtudes del Señor.
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