vidas de los personajes que disecciona, ya sean curas, vampiros o militares. Digo todo esto para dejar claro que aunque es uno de los directores más influyentes y apetecibles de ver, no soy un fanático del surkoreano y cuando me dispongo a ver una película suya, no estoy plenamente convencido de que vaya a gustarme. Y llegados a este punto, hablemos de la película. El guión del actor Wenthworth Miller ("Prison Break") se adapta perfectamente al tipo de historias que han hecho famoso a su director. Las relaciones entre los personajes son el verdadero centro de ateción de la historia, si bien es igualmente el punto más flojo de la historia. Con esto no digo que sea un mal guión. El desarrollo, puro thriller psicológico, va in crescendo hasta desinflarse ligeramente en su tramo final, y empezando a ver cómo acaba la historia, si bien se consigue dar un pequeño giro que sin sorprender, logra cambiar el final de la historia, sobre todo la última secuencia. La dirección de Park Chan-wook es mucho más estilizada que en obras anteriores, con unos encuadres y una planificación y composición de cada plano muy trabajada. A todo esto hay que sumar una fotografía excelente de Chung Chung-hoon, habitual del director desde "Oldboy". Todo esto, junto al ritmo del film y las interpretaciones, muy buenas todas, así, directamente. Nicole Kidman me ha sorprendido demostrando que la buena actriz que es todavía existe dentro de ella. La relación entre Matthew Goode, el reaparecido tío Charlie, y Mia Wasikowska, India, y el triángulo con Nicole Kidman, madre de India, es un tira y afloja entre tres actores que bordan sus papeles. Y esto nos devuelve al director. Como he dicho antes, en todos sus films, Chan-wook disecciona a los personajes buscando su esencia en situaciones límite, descubriendo que no son como la gente y ellos mismos creen ser. El lado oscuro del alma es retratado milimetricamente por este director sin importar el género cinematográfico, y siempre en una misma línea adereada por una violencia brutal y real, alejada de la violencia de disparos y explosiones. Visceral, poética e hipnótica, con un montaje diferente en la mencionada linea del autor, no el director. No es la película perfecta que muchos verán, pero sí es una película muy por encima de la línea norteamericana que espero consiga el éxito que merece. Cine de calidad.
Zartan, cuando sólo aparece en escasos planos. Lee Byung-hun repite como Storm Shadow, y es el papel más agradecido junto al de Roadblock (Dwayne Johnson), y sin duda el más desarrollado, sin que esto sirva de precedente. Y digo, o escribo, esto, porque tras el retraso del 31 de agosto del 2012 a marzo del 2013 era, en teoría por mejorar la conversión a 3D, aunque las malas lenguas afirmaban que la propia productora se asustó viendo el resultado final. Tras un remontaje, algunas escenas nuevas y la conversión... tenemos un guión muy desestructurado, dando saltos algo inconexos entre personajes. Es evidente que tras terminar de filmarla, le han dado la mejor forma posible, o al menos la que se han encontrado más decente en la sala de montaje. Por suerte, al menos es sumamente espectacular, con buenas secuencias de acción, y apoyadas en algunos momentos por un buen uso del 3D (no durante todo el metraje, ya que sigue "ensuciando" las escenas de acción y no dejando disfrutarlas ni como en el trailer) aunque en determinados momentos el montaje estropea el resultado final. A nivel de efectos visuales, perfecta en un producto de este tipo. ¿Pasarlo bien? La verdad es que sí, aunque no se quedará demasiado tiempo en la retina, nos trae algunas secuencias muy bien rodadas, como el asalto al monasterio nevado de Snake Eyes y Jinx, con las cuerdas y luchando contra ninjas. Por desgracia, esto no es suficiente para, en mi modesta opinión, conseguir que se filme una tercera parte, y eso que el reparto está reforzado además por Adrianne Palicki como Lady Jaye, Jonathan Pryce como el Presidente, Ray Stevenson como Firefly, RZA como el Maestro Ciego, y sobre todo, pero sin desmerecer al resto, Bruce Willis como el motivo del nombre del grupo militar norteamericano, que aunque tiene sus momentos, hace que siga manteniendo su status de superestrella invitada. Destaco sobre todo las coreografías, del genial Jung Doo-hong, doble de Lee Byung-hun, cosa que se nota en la pelea contra Snake Eyes en el Templo. En definitiva, otro producto más presentado muy bien pero con un desarrollo de guión inconexo, flojo y tópico, pero que consigue entretener en sus dos horas, que al fin y al cabo, es lo que se pretendía con esta película. Lástima que no se consiga hacer una película mejor con este material...
género el que más éxitos trajo a la Shaw Bros. Dado que realizar una nueva y simple versión de la original no entraña demasiada complejidad, exceptuando las posibles críticas de los amantes del clásico de Chang Cheh "El Espadachín Manco" en el que se bada, por lo que Peter Chan, usando el guión de Lam Oi Wah ("Warlords. Señores de la Guerra") para modificar la historia y contarla desde un punto de vista novedoso, como son los ojos de Takeshi Kaneshiro, un investigador que llega a un pequeño pueblo para investigar un doble asesinato cometido por un tranquilo fabricante de papel al defenderse de unos bandidos. Todo el proceso de investigación de los cadáveres, la capacidad de observación del personaje de Kaneshiro, bebe de los ahora famosos procedurals, el subgénero televisivo cuyo auge protagonizó la saga de "CSI", pero con un toque diferente que sólo el director de "Comrades, almost a love story" sabe darle. A pesar de contar con un Donnie Yen pletórico, tanto a nivel físico y técnico como coordinador de acción, no estamos ante una película de artes marciales más. Los planos, la ambientación, la fotografía, todo se aúna para presentarnos un espectáculo dramático y marcial que llega a su clímax con la presencia del mismísimo Jimmy Wang Yu, protagonista de las dos primeras películas sobre el Espadachín Manco, y que aquí aparece como villano, y con bastante más carisma del que ha desplegado en películas anteriores. Por todo esto, lo que tenemos con esta película, que se ha estrenado casi dos años después de su estreno en China, no es sólo una nueva versión con cierto toque poético y sobre todo dramático, si no una película independiente, que hace lo que muchos otros remakes no hacen, homenajear a la original pero modificándola para convertirse en una entidad propia que apoya al género de las artes marciales a seguir mostrando capacidad de sorpresa y de calidad, donde no sólo las coreografías son magistrales, si no donde está el cine bueno de verdad, serio y espectacular a partes iguales.
hermanas", el thriller "A bettersweet life", la comedia de acción y homenaje al spaguetti western de "El Bueno, el Malo y el Raro", el thriller terrorífico "Encontré al Diablo" y el segmento "Heaven's Creation" de la fábula de ciencia-ficción "Doomsday Book"... muestras de diversos géneros, y casi todos con toques de humor. Es normal que llamase la atención de los estudios de Hollywood para darle un proyecto como el regreso de uno de los grandes del cine de acción de los '80 y '90, Arnols Schwarzenegger. Y es que el ex-gobernador de California necesitaba un proyecto que le devolviese a la primera plana del cine, y para ello no necesitaba una película a lo grande, ni una secuela de "Terminator" ni de "Conan" (aunque evientemente, se están moviendo ambos proyectos, sobre todo el de Conan) si no una película de acción acorde a su edad. El ambiente de western de este film, junto a las notas de humor y sobre todo las espectaculares secuencias de acción, con una planificación excelente y un ritmo perfecto, dan a este producto la calidad necesaria que pedimos en una película de acción norteamericana. Kim no sólo nos devuelve a un Arnie en la mejor forma posible tras su alejamiento de las cámaras y por su edad. Si Stallone dice que está mayor, pero sus películas nos presentan a un Sly en forma, con acción como hace veinte años, Arnie no sigue esa línea y su personaje y la acción del mismo, va acorde con su edad. Y es un dato a tener en cuenta. Con un buen número de personajes secundarios, donde destaca Eduardo Noriega como villano del film, la película está por encima de la media de este tipo de productos, sobre todo por el acierto de contar con un director como Kim, que sabe perfectamente lo que hace. Y es el director el que logra sacar partido tanto de las secuencias de acción como de los propios actores. Todo funciona correctamente y aunque no estemos ante una supermegaproducción, todo está perfecto. Desde Arnie a Noriega y al elenco de secundarios, el mexicano Luis Guzmán, Jamie Alexander, Rodrigo Santoro, Forest Whitaker... pero no nos equivoquemos. Esta película no ganará ningún Oscar, pero no hace falta. Con las secuencias de coches, de tiros y esa pelea final entre Arnie y Noriega, merece formar parte de una filmografía como la de su director, que nos muestra lo que el talento puede hacer. Por último, quiero destacar el humor que destila el film, perfectamente equilibrado con el resto de secuencias y con grandes momentos. En definitiva, una buena película de su director y un buen regreso para Schwarzenegger.
Sandler, productor de esta película que ha dirigido un habitual de Sandler, Frank Coraci. Esta vez, con un guión co-escrito por el propio Kevin James, el cómico estadounidense consigue un producto muy típico y predecible, con un humor muy blanco, que incluso diría que escasea en una trama donde lo único destacable son las peleas dentro del octógono enjaulado del UFC. Es decir, que el guión, típico y tópico, busca el humor gamberro del que sólo tiene un par de momentos más alocados, dentro de una rigidez excesivamente habitual en la comedia norteamericana. En realidad, no nos importa mucho la trama romántica con Salma Hayek, ni la familiar de su protagonista. Todo ello aparece brevemente esbozado en la historia, centrándose en la parte de los combates, que sin ser ninguna maravilla, están muy bien coreografiados y sorprendentemente bien rodados. Y es este punto el que hace que hable de esta película, sus combates y sus luchadores. Numerosos luchadores reales hacen su aparición en la cinta, pero por desgracia, no se lucen como nos gustaría a los aficionados ya que es Kevin James su protagonista. En su defensa tengo que decir que se desenvuelve bien en la jaula, sorprendiendo gratamente verle ejecutar técnicas complejas e incluso patadas. El entrenamiento recibido por James se deje notar en el metraje, aunque por desgracia no es suficiente para que esta película logre triunfar. Sobre todo después de ver "Warrior", con una línea argumental muy similar y mucho mejor resuelta, aunque es evidente que lo que pretenden conseguir ambas películas es bastante diferente.
en una misma película. La acción está mucho mejor dirigida por Simon West que por el propio Sly, y el humor campa a sus anchas con una sensación de buen rollo en el rodaje que se nota en cada fotograma. La interpretación de Van Damme como el villano de la historia es de lo mejor, así como la aparición de Chuck Norris, quien incluso bromea con los famosos Chuck Norris's facts. Porque ante todo estamos con auténticas leyendas del cine de acción que saben que son mayores (Norris tiene 72 años) y no intentan realizar acrobacias imposibles con dobles. Son ellos los que disparan o pelean, sobre todo con los dos platos fuertes, la pelea entre Statham y Scott Adkins y la de Sly con Van Damme, si bien es cierto que podrían haberlas hecho algo más largas, sobre todo la participación de Jet Li, que desaparece tras la presentación de rigor (y no, no muere, como se afirmaba) Lo positivo es ver a todas estas estrellas, y no me refiero a Randy Couture o Terry Crews, el humor y al menos para mi, la demoledora presencia de un Chuck Norris que sigue siendo un as, aunque su participación haya sido en dos secuencias, pero vaya dos secuencias. Eso sí, he echado de menos alguna de sus patadas, pero como he dicho antes, por su edad era algo complicado. La parte negativa, a parte de un guión-excusa para la acción, es la escasa presencia de Jet Li, y la lástima de no haber tenido la oportunidad de que Adkins se luciese más, aunque tampoco voy a quejarme, ya que su pelea con Statham está bastante bien. Los efectos digitales en ciertos momentos cantan un poco, haciendo que recordemos cuando se hacían películas de acción real, con explosiones de verdad. Aquí han querido hacer lo mismo pero apoyándose en determinados momentos de efectos digitales que le confieren un tufillo a serie B pero que se agradece ante tanta perfección visual. Por último, Yu Nan cumple correctamente, pero hubiese preferido ver a Michelle Yeoh, verdadera estrella de acción hongkonesa. Resumiendo: Espectacular y fresca propuesta de acción que usa las claves del género para traernos de vuelta a los más grandes de los '80 y '90 con mucha dignidad, con un Dolph Lundgren tremendo y un villano de altura, con momentos épicos que hacen las delicias de los aficionados que crecimos con sus películas. Eso sí, no es un homenaje al cine de artes marciales, como dijo Sly, pero te hace pasar un rato tremendamente entretenido, y es que ya no hacen películas como antes.
Miike se atrevió con realizar un nuevo remake de un chambara pero con un cambio sustancial, ya que se aleja del propio chambara para realizar un drama sobre la condición humana y el significado del honor en el mundo de los samuráis. Si, tnemos samuráis, pero aunque existe básicamente una secuencia de acción, no es para nada una cinta con duelos de katanas ni trepidantes persecuciones. Para eso ya tenemos "13 Asesinos".Sin olvidar que sigue siendo Miike, el tratamiento de la imagen, clásico, se acerca al cine más intimista de genios nipones como Akira Kurosawa o el propio director de la película original, Masaki Kobayashi. Adaptando directamente la novela original de de Yasuhiko Takiguchi, Miike nos presenta una radiografía de la mentalidad samurái, desmitificándolo y humanizandolo con el personaje protagonista y usando la palabra como el arma más peligrosa. Es curioso que se haya rodado en 3D cuando es una película que no lo necesita, exceptuando quizás la secuencia más movida de todas, al final, cuando toda la trama se descubre, con esa nieve que cae sin parar. Un ejercicio de estilo con dos historias donde además Miike se encarga directamente de la fotografía, más que acertada y adecuándola al tipo de historia dramática y con tintes crepusculares que nos cuenta, donde además los shoji o puertas de papel no son blancas e impolutas. Este uso de la fotografía y el diseño de producción remarca el ambiente de decandencia de la propia casta de los samuráis y el sentido del honor que se pone en duda. El trabajo de los actores es más que remarcable, aunque personalmente me ha convencido bastante el papel de Kôji Yakusho, por encima del protagonista, Ebizô Ichikawa, que aunque no está al nivel de Tatsuya Nakadai en la original, sí que logra transmitir la pena y desesperación de un padre y abuelo, más que la de un samurai. Otra buena muestra de la excelente calidad de Takashi Miike sin olvidar quién es y de dónde viene, dejando su impronta en cada película que diriga, ya sea de entretenimiento, acción, terror o drama.
Ante todo es una película, por lo que empezaré hablando del guión, esencial para rodar cualquier film. El guión cumple a la perfección para lo que la película nos promete, acción. La profundidad de los personajes es escasa, con algunas pinceladas, como que la mujer del protagonista, Rama, está embarazada. Sabemos que es un marido a punto de ser padre por primera vez. Y ya. Pero, ¿para que se quiere más? El argumento gira en torno a un grupo de los SWAT que va a entrar a un edificio a por el criminal más peligroso de la ciudad. En dicho edificio, viven criminales, y se transformará en una ratonera para el grupo cuando tengan que enfrentarse a todos sin apoyo. Detrás de todo, existe una intriga sobre porqué no tienen refuerzos. Y el resto... Silat puro y duro. Hasta aquí, doy la razón para aquellos que se esperaban más, pero es que estamos ante una película de artes marciales y acción donde lo importante y aquello con lo que los actores se expresan, son las coreografías marciales y balísticas. En un drama, las dotes interpretativas de los actores deben hacer que nos creamos a sus personajes, pero en "The Raid", lo que demuestra quién es cada personaje son sus dotes para el combate. Y en esto, sólo podemos recordar lo que pasó con el estreno de "Ong Bak". Con un guión más que escaso, se convirtió en una obra puntera dentro del subgénero de las artes marciales, y esta vez ha pasado lo mismo con esta película. La excelente técnica de todos los actores, los stunts dolorosos y las coreografías adrenalíticas permiten que el aficionado (entre los que me incluyo) disfruten como no se solía hacer últimamente (exceptuando el Kung Fu de Donnie Yen, el mejor para mí en estos moementos). Si bien es cierto que existe gente que cree que es demasiado exagerada, sobre todo tras ver cómo se siguen levantando y luchando casi como si no sintiesen golpes que tumbarían a muchos, muchos... Pero este tipo de películas también se necesitan. El estilo de lucha es diferente de lo que solemos ver. Y es que el género de artes marciales no está ofreciendo demasiado últimamente, exceptuando, como he dicho antes, a Donnie Yen, por lo que encontrar este tipo de películas, y encima rodado soberbiamente por Gareth Evans, logra traernos algo más que una simple película entretenida de artes marciales. Visualmente excelente que ha logrado que preparen un remake estadounidense (¿a qué actor pondrán como protagonista? Desde aquí hago un llamamiento para que sea Scott Adkins el protagonista, secundado por Michael Jai-White, Darren Shahlavi, Matt Mullins, Mark Dacascos, Lateef Crowder e incluso a Donnie Yen como Mad Dog... sería brutal si dejasen la calificación R...) y una secuela que están en estos momentos preparando, titulada "Berandal" con Evans y Uwais de nuevo juntos. No ganará ningún Oscar, ni lo pretende, sólo ofrecer adrenalima pura, más que en otras sagas norteamericanas con coches y acción, o que en la enésima secuela de "Resident Evil"... Acción de calidad y en cantidad. Esto es acción, es Silat. "The Raid", de lo mejor del año.SAFE
Jason Statham no para de trabajarempalmando rodajes de acción y thrillers. Tras su éxito en las películas de GuyRitchie y sobre todo por "Transporter” se ha convertido en la única estrellaoccidental de acción e incluso de artes marciales. Cada
película que rueda es esperada tanto por sus fans como por los fans del mejor cine de acción a pequeña escala, es decir, nada de superproducciones tipo "Transformers” o demás secuelas o revisiones. Incluso realizando remakes de películas ochenteras o uniéndole con otras estrellas, ya sea "Los Mercenarios” o "Asesinos de Élite”, pasando por "The Italian Job”. En esta ocasión une ambos géneros, la acción trepidante al estilo Transporter, con el thriller de policías corruptos, mafias chinas y rusas. Lo que más me ha sorprendido de un producto diseñado para explotar la imagen del actor británico es el equilibrio entre la acción y los componentesmás policíacos, alejándose ligeramente de la imagen del transportista Frank Martin. Sin embargo, en las secuencias de acción, el protagonista de "Crank” parece ser poseído por el alter ego que le lanzó al estrellato, traje donde se encuentra más que cómodo. El dramatismo y profundidad que su director neoyorkino Boaz Yakin (también guionista del film y de "Prince Of Persia: Las Arenas del Tiempo”, entre otras) le intenta dar a su personaje no es para tirar cohetes. Es más, toda la película cumple a la perfección con los tópicos del cine policíaco y de acción: tenemos policías corruptos, mafia china, mafiarusa, protagonista con pasado desconocido y amargado que encuentra un motivo para vivir con la niña de la mente portentosa para las matemáticas. Tiroteos, peleas cuerpo a cuerpo muy bien coreografiadas por J.J. "Loco” Perry y Chad Stahelski, persecuciones en coche, frases lapidarias… Pero en su defensa, tengo que admitir que el ritmo de Yakin, su dirección y el montaje dan un giro nuevo al género y nos trae una película entretenida, que da lo que ofrece. Es curioso además ver cómo la manía occidental de rodar la acción con planos en movimiento y cerrados, en esta ocasión no entorpece ver la propia acción. Desde los tiroteos grabados cámara en mano desde dentro de un coche a las coreografías de lucha, se consiguen disfrutar completamente. Es evidente que se trata de un trabajo alimenticio de Statham que ayuda a seguir proporcionándole el status de estrella del cine de acción, pero entretiene, que es lo importante.
común en su filmografía, el reparto coral y estelar. A pesar de ello, su calidad es indudable por la fotografía, obra del propio director, pero acreditado como Peter Andrews, el propio montaje, también del director, y la excelente dirección en las secuencias de acción, plato fuerte del film a pesar de la intriga de espias traicionados. La trama no es nada nueva ni original, pero la solvencia del director y de los actores hacen que pases un rato entretenido y ayuda a arropar este casi debút de la campeona de Artes Marciales Mixtas y Muay Thai Gina Carano. Sin ser un personaje tremendamente profundo, Carano logra dar realismo a Mallory, sin convertirla en una superheroína. El ritmo del film, junto a la banda sonora, que recuerda a la trilogía de "Ocean's Eleven", no deja un momento de respiro. Cine de entretenimiento que cumple perfectamente sobre todo, insisto, en las coreografías de lucha de J.J.Perry, espectaculares pero realistas, que hacen incluso de Michael Fassbender (el Magneto de "X Men. Primera Generación") una máquina de matar. La única secuencia que se disfruta menos, marcialmente hablando, es la pelea nocturna y casi a oscuras en casa del padre de Mallory. Cuando terminas de verla tienes un buen sabor de boca por el entretenimiento que ofrece, cuidado y excelente, aunque no vaya a pasar a la historia del cine.
cinematografía. Y sean comedias, thrillers o película de acción, el cine de Korea del Sur es uno de los mejores de asia. Sobre todo a nivel de thrillers. Y lo mejor de todo es que nos encontramos con la segunda película de su director (que por cierto, su trabajo anterior, "The Chaser", está disponible en DVD gracias a Versus, en versión original subtitulada) por lo que la frescura y la pasión con la que está realizada es realmente asombrosa. Sin caer en el dramatismo más exagerado, este thriller sobre los joseonjok, los chino-coreanos, nos presenta una realidad en una tierra de nadie, entre China, Rusia y Korea del Norte, donde sobrevivir significa realizar actos ilegales. Una impecable puesta en escena junto a un guión que se desmarca del género, con un humor casi negro pero que no descuida las escenas de acción, unas interpretaciones dignas de merecer premios y una fotografía fria y melancólica, nos muestran unos personajes al límite, sin nada que perder y mucho que ganar para salir del pozo en el que viven. El trabajo de Na Hong-jin es impecable, y a pesar de un principio algo lento pero necesario para retratar la vida que lleva el protagonista, el ritmo va creciendo y nos muestra la dureza en la que viven muchas personas que sobreviven como pueden, en contraste con la vida en las ciudades. ¿Hasta dónde puede llegar una persona atada a la mafia por liberar de esa pobreza a su mujer? Un simple taxista que se ve obligado a matar para liberarse, pero que es víctima de un doble juego por aquellos que quieren ayudarle. El endurecimiento del personaje interpretado con una naturalidad asombrosa por Ha Jung-woo o ese mafioso campechano interpretado por Kim Yun-seok, duro como la piedra, salvaje pero cerebral, son dos de las piedras angulares de un guión que navega entre el thriller más oscuro, con esas pequeñas dosis de humor que relajan el ambiente y esa violecia que se desata sin dejarte respirar un segundo. Las calamidades que pasa el melancólico taxista, incluso en la gran urbe de Seúl te marcan en este viaje a los infiernos, a ese mar amarillo de pobreza, traiciones y lucha por la supervivencia. Un film imprescindible para entender el nuevo giro que está dando el cine coreano, una frescura, como decíoa al principio, necesaria antes de que el género de muestras de agotamiento.