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Jason Statham no para de trabajarempalmando rodajes de acción y thrillers. Tras su éxito en las películas de GuyRitchie y sobre todo por "Transporter” se ha convertido en la única estrellaoccidental de acción e incluso de artes marciales. Cada
película que rueda es esperada tanto por sus fans como por los fans del mejor cine de acción a pequeña escala, es decir, nada de superproducciones tipo "Transformers” o demás secuelas o revisiones. Incluso realizando remakes de películas ochenteras o uniéndole con otras estrellas, ya sea "Los Mercenarios” o "Asesinos de Élite”, pasando por "The Italian Job”. En esta ocasión une ambos géneros, la acción trepidante al estilo Transporter, con el thriller de policías corruptos, mafias chinas y rusas. Lo que más me ha sorprendido de un producto diseñado para explotar la imagen del actor británico es el equilibrio entre la acción y los componentesmás policíacos, alejándose ligeramente de la imagen del transportista Frank Martin. Sin embargo, en las secuencias de acción, el protagonista de "Crank” parece ser poseído por el alter ego que le lanzó al estrellato, traje donde se encuentra más que cómodo. El dramatismo y profundidad que su director neoyorkino Boaz Yakin (también guionista del film y de "Prince Of Persia: Las Arenas del Tiempo”, entre otras) le intenta dar a su personaje no es para tirar cohetes. Es más, toda la película cumple a la perfección con los tópicos del cine policíaco y de acción: tenemos policías corruptos, mafia china, mafiarusa, protagonista con pasado desconocido y amargado que encuentra un motivo para vivir con la niña de la mente portentosa para las matemáticas. Tiroteos, peleas cuerpo a cuerpo muy bien coreografiadas por J.J. "Loco” Perry y Chad Stahelski, persecuciones en coche, frases lapidarias… Pero en su defensa, tengo que admitir que el ritmo de Yakin, su dirección y el montaje dan un giro nuevo al género y nos trae una película entretenida, que da lo que ofrece. Es curioso además ver cómo la manía occidental de rodar la acción con planos en movimiento y cerrados, en esta ocasión no entorpece ver la propia acción. Desde los tiroteos grabados cámara en mano desde dentro de un coche a las coreografías de lucha, se consiguen disfrutar completamente. Es evidente que se trata de un trabajo alimenticio de Statham que ayuda a seguir proporcionándole el status de estrella del cine de acción, pero entretiene, que es lo importante.
común en su filmografía, el reparto coral y estelar. A pesar de ello, su calidad es indudable por la fotografía, obra del propio director, pero acreditado como Peter Andrews, el propio montaje, también del director, y la excelente dirección en las secuencias de acción, plato fuerte del film a pesar de la intriga de espias traicionados. La trama no es nada nueva ni original, pero la solvencia del director y de los actores hacen que pases un rato entretenido y ayuda a arropar este casi debút de la campeona de Artes Marciales Mixtas y Muay Thai Gina Carano. Sin ser un personaje tremendamente profundo, Carano logra dar realismo a Mallory, sin convertirla en una superheroína. El ritmo del film, junto a la banda sonora, que recuerda a la trilogía de "Ocean's Eleven", no deja un momento de respiro. Cine de entretenimiento que cumple perfectamente sobre todo, insisto, en las coreografías de lucha de J.J.Perry, espectaculares pero realistas, que hacen incluso de Michael Fassbender (el Magneto de "X Men. Primera Generación") una máquina de matar. La única secuencia que se disfruta menos, marcialmente hablando, es la pelea nocturna y casi a oscuras en casa del padre de Mallory. Cuando terminas de verla tienes un buen sabor de boca por el entretenimiento que ofrece, cuidado y excelente, aunque no vaya a pasar a la historia del cine.
cinematografía. Y sean comedias, thrillers o película de acción, el cine de Korea del Sur es uno de los mejores de asia. Sobre todo a nivel de thrillers. Y lo mejor de todo es que nos encontramos con la segunda película de su director (que por cierto, su trabajo anterior, "The Chaser", está disponible en DVD gracias a Versus, en versión original subtitulada) por lo que la frescura y la pasión con la que está realizada es realmente asombrosa. Sin caer en el dramatismo más exagerado, este thriller sobre los joseonjok, los chino-coreanos, nos presenta una realidad en una tierra de nadie, entre China, Rusia y Korea del Norte, donde sobrevivir significa realizar actos ilegales. Una impecable puesta en escena junto a un guión que se desmarca del género, con un humor casi negro pero que no descuida las escenas de acción, unas interpretaciones dignas de merecer premios y una fotografía fria y melancólica, nos muestran unos personajes al límite, sin nada que perder y mucho que ganar para salir del pozo en el que viven. El trabajo de Na Hong-jin es impecable, y a pesar de un principio algo lento pero necesario para retratar la vida que lleva el protagonista, el ritmo va creciendo y nos muestra la dureza en la que viven muchas personas que sobreviven como pueden, en contraste con la vida en las ciudades. ¿Hasta dónde puede llegar una persona atada a la mafia por liberar de esa pobreza a su mujer? Un simple taxista que se ve obligado a matar para liberarse, pero que es víctima de un doble juego por aquellos que quieren ayudarle. El endurecimiento del personaje interpretado con una naturalidad asombrosa por Ha Jung-woo o ese mafioso campechano interpretado por Kim Yun-seok, duro como la piedra, salvaje pero cerebral, son dos de las piedras angulares de un guión que navega entre el thriller más oscuro, con esas pequeñas dosis de humor que relajan el ambiente y esa violecia que se desata sin dejarte respirar un segundo. Las calamidades que pasa el melancólico taxista, incluso en la gran urbe de Seúl te marcan en este viaje a los infiernos, a ese mar amarillo de pobreza, traiciones y lucha por la supervivencia. Un film imprescindible para entender el nuevo giro que está dando el cine coreano, una frescura, como decíoa al principio, necesaria antes de que el género de muestras de agotamiento.