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arqueocatamarca1DIRECCION PROVINCIAL DE ANTROPOLOGIA DE CATAMARCA
ARQUEOLOGIA, ANTROPOLOGIA Y PALEONTOLOGIA DE CATAMARCA
DIRECCION: PASEO GENERAL NAVARRO S/N
PLAZA LA ALAMEDA - SUBSUELO
CODIGO POSTAL: 4700
CATAMARCA - ARGENTINA
TEL/FAX: 03833-455319

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QUE ES EL QHAPAQ ÑAM?

El Qhapaq Ñam o camino Principal Andino, constituye una red vial del Tawantinsuyo, una obra tecnológica de gran envergadura que a lo largo de 23.000 km, integró caminos, depósitos y puestos de control. Comunicando pueblos pre-incaicos desde el Sur de Colombia, hasta la zona cuyana de Argentina y Chile. Involucra los actuales países de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú.

EN QUE CONSISTE EL PROYECTO CHAPAQ ÑAM?

El proyecto incluye distintas manifestaciones culturales, desde restos materiales, fiestas y creencias, comprendiendo un paisaje cultural de singular complejidad e inusual belleza.
En el 2001, surgió la iniciativa de promover la postulación del Qhapac Ñam como itinerario Cultural a la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, siendo la Argentina el primer país en incorporarse a la lista indicativa nacional.
Hacia el interior de la Argentina el Camino Principal Andino involucra a siete provincias: Catamarca, Jujuy, La Rioja, Mendoza, San Juan, Salta y Tucumán.
El Itinerario Cultural Andino supera el trazado de los límites políticos jurisdiccionales e integra la variable del Patrimonio Natural como el del Cultural, proponiendo la revalorización de este significativo acervo histórico para la recuperación de la identidad cultural, a través de planes de conservación y desarrollo sostenible en la región en la que actualmente se indica poblaciones en situación de pobreza.
El desafío del programa consistió en implementar el concepto de paisaje cultural, noción resultante de combinar estos corredores o itinerarios culturales con la participación de todos los sectores de la comunidad en proceso, para conseguir que el Bien en sí mismo se transforme en motor de desarrollo integral, local y regional.

El Proyecto Cultural Andino procura:

Auspiciar la valoración del camino principal andino ante el Centro de Patrimonio Cultural de la UNESCO, en orden a la lista como patrimonio mundial.
Recuperar e incentivar las investigaciones y los registros de la herencia vertebrada por el camino.
Contribuir al conocimiento y afianzamiento perdurable entre los lazos de los pobladores que compartieron y comparten lengua, experiencias y cosmovisiones.
Promover la integración social de las poblaciones que habitan la región e impulsar así mismo, la participación activa y cooperación entre las comunidades, las autoridades públicas y las asociaciones no gubernamentales y del sector privado.
Fomentar un desarrollo sostenible y equitativo, local y regional, especialmente en aquellas comunidades que se encuentran actualmente en situación de pobreza.

En la Argentina el Programa Itinerario Cultural Andino está coordinado por la subsecretaría d la Nación, integrando los esfuerzos de las distintas áreas de culturas nacionales y provinciales el comité multidisciplinario de organismos y entidades públicas y privadas que estén dispuestos a sumase a esta iniciativa.



PROPUESTA DE LA PROVINCIA DE CATAMARCA

En el marco del Proyecto Qhapaq Ñan, la provincia de Catamarca, a través de la Dirección de Antropología, vino impulsado en éste último tiempo la postulación de un tramo de camino Inkaico, comprendido entre los sitios de Punta de Balasto (Dpto. Santa María) y La Ciudacita (Provincia de Tucumán). Si bien se avanzó con el relevamiento y la documentación de dicho tramo y sitios asociados de acuerdo a las fichas previstas para tal fin, un proceso de reflexión a la luz del análisis de la Directrices Prácticas Para la Aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial de UNESCO permitió determinar una serie de debilidades en cuanto a ésta propuesta, entre las que podemos señalar:

1. Problemas de accesibilidad: fuertes pendientes, altura sobre el nivel del mar, considerable extensión y ausencia de poblaciones.

2. Limitaciones en cuanto a la protección y gestión efectiva.

3. Limitaciones a la hora de implementar un programa de puesta en valor con la participación de la comunidad local, prácticamente inexistente a lo largo del recorrido.

4. El hito fundamental de la propuesta, constituido por el sitio arqueológico de Punta de Balasto, no cumple con los requisitos en cuanto a integridad y estado de conservación.

Ante ésta situación, y a los fines de fortalecer la propuesta antes reseñada, se evaluó la posibilidad de articular el tramo inicialmente propuesto con otros sitios del Valle de Yocavil (Dpto. Santa María) cuya viabilidad se ve también condicionada por problemas de integridad y estado de conservación de los bienes y su entorno (sobre todo Punta de Balasto y Rincón Chico) y la falta de tramos de camino asociados a los mismos, más allá de que pueda argumentarse una superposición de Qhapaq Ñan con la Ruta Nacional N° 40. La misma dificultad surgió al momento de considerar la posibilidad de articular este itinerario regional en el plano intraregional, involucrando sitios y paisajes culturales a través de los Valles de Yocavil, Hualfín y Abaucán, sumado al problema de la escala espacial de esta propuesta a la hora de considerar los aspectos que hacen a la administración y manejo de los bienes culturales involucrados.

Por la situación antes expuesta, se optó por proponer el sitio arqueológico Inka Pucará del Aconquija por las razones que se pasan a enumerar:

1. Se trata del más imponente y monumental sitio Inka emplazado en los confines del imperio, pudiéndoselo incorporar al conjunto de fortalezas que erigidas a lo largo de la faja fronteriza sur-oriental., que se extiende desde Bolivia hasta este sitio.

2. En su articulación a la red vial principal, involucra importantes sitios que pueden ser incluidos en una propuesta a futuro, tal el caso de sitios y tramos de camino recientemente descubiertos en el Dpto. Pomán y al centro administrativo y manufacturero de Potrero Chaquiago, Andalgalá, con un importante grado de autenticidad e integridad.

3. Constituido en un paisaje cultural relicto, presenta garantías en cuanto a autenticidad, integridad y estado de conservación, de vital importancia a la hora de la postulación ante UNESCO.

4. Presenta factibilidad de protección y gestión efectiva por tratarse de un Parque Arqueológico Provincial que involucra aproximadamente 400 hectáreas, con lo cual se garantiza un adecuado manejo del bien y de la Zona de Amortiguación.

5. El sitio arqueológico Pucará del Aconquija se articula con un sitio en la zona baja a través de un tramo de camino en buen estado de conservación.

6. El estatus legal del Pucará del Aconquija se ve fortalecido por tratarse de un Monumento Histórico Nacional (Decreto P.E.N. N°1145/97).


La ciudad del Cuzco se encuentra ubicada en las tierras altas del sur del Perú, a una altitud aproximada de 3.395 m.s.n.m. y fue la capital política, religiosa y económica del estado Inka.
Desde allí, la administración Cuzqueña inició un vigoroso proceso de expansión que en momentos de su máximo apogeo, alrededor del año 1.532, cubría una vasta región que tenía sus extremos de frontera al norte, en la actual República de Colombia y al sur, en el río Maule en Chile Central, atravesando, además las tierras altas, bajas y las costas de Ecuador, Perú y Chile, Bolivia y el NO argentino.
Esta nueva configuración sociocultural es conocida con el nombre de Tawantinsuyu o tierra de los cuatro cuadrantes (Chinchaysuyu, Antisuyu, Cuntisuyu y Collasuyu), y estuvo conformada por diversos territorios y grupos sociales, erigiéndose en una de las sociedades más extensas y pobladas de la América precolombina. La rápida expansión que tuvo este imperio a lo largo y ancho del paisaje andino estuvo evidentemente impulsada y legitimada por razones que necesitaban ser esclarecidas. Resolver esta pregunta crucial fue lo que llevó a historiadores y arqueólogos a proponer diferentes modelos, algunos de los cuales señalaba como motor de este proceso el conflicto de clases, mientras que otros hacían hincapié en el sistema andino de reciprocidad y en los aspectos ideológico – religioso. Más recientemente, se contemplaron los aspectos económicos, sociales y políticos que caracterizaron a las sociedades pre-Inka de la región del Cuzco como factores decisivos a la hora de explicar el surgimiento y expansión de la sociedad Inka.
Iniciado el proceso expansivo, y a los fines de generar excedentes que sustentaran los requerimientos que demandaba la economía política estatal, la burocracia cuzqueña implementó un corpus de medidas, como, la inmediata incorporación de grupos locales al sistema rotativo de trabajo estatal, conocido con el nombre de mita, a través de alianzas con los jefes locales, el incremento de las superficie para cultivo, la ampliación de canales de riego, la conformación de enclaves administrativos y productivos, como los de Cochabamba y Abancay, la edificación de centros de manufactura de diferentes bienes, la construcción de diferentes obras de infraestructura estatal, entre las que se destaca el Qhapaq Ñan o Inka Ñan.
Hyslop, en su estudio sobre el sistema caminero Inka resalta que las rutas estatales tuvieron un sentido más amplio que el de haber sido utilizadas tan solo como meras vías de comunicación que articulaban las diferentes geografías y ambientes del Tawantinsuyu, asegurando una rápida y fluida comunicación entre los asentamientos estatales y su capital, el Cuzco, al expresar: “Los caminos fueron usados para comprender y expresar la geografía cultural y estaban muchas veces investidos de un considerable significado ritual.” (Hyslop: 1992:255).
Este mismo autor destaca el valor simbólico e ideológico de las rutas y considera que la construcción de este tipo de infraestructura tuvo gran impacto debido a que señalaba el poder y la autoridad del Inka en lugares lejanos del Cuzco, vinculando de esta manera a las poblaciones locales con la autoridad central (Hyslop 1992).
Como se aprecia, la función de la traza vial imperial no respondió solo a dar respuesta a las necesidades primarias, como pudo ser la comunicación, sino que trascendió esta función abarcando otros aspectos de la vida social Inkaica. De esta manera, cobra relevancia el estudio minucioso del sistema caminero imperial, tornándose, en un importante aspecto de la investigación arqueológica.
En otras palabras, la red vial Inka y sus construcciones ubicadas en sus adyacencias, tales como puentes, tampus, depósitos, puestos de vigilancia fueron el soporte material sobre el cual se expandió una dominación, una cosmovisión, una forma de vida, en otras palabras una ideología que generó un contexto social propicio para la conformación de nuevos paisajes culturales en regiones tan alejadas del Cuzco, como fue el actual Noroeste argentino.
La provincia de Catamarca se localiza en la región del Noroeste argentino. Esta provincia, a lo largo y ancho de su territorio presenta una diversidad de ambientes que son el resultado de la combinación de distintos factores como el clima, su accidentada topografía y las variaciones altitudinales. Fue este abrupto territorio parte del Collasuyu en tiempos del Inka, siendo el momento en que se construyeron un número más que importante de instalaciones, de carácter administrativo, logístico, religioso y defensivo o disuasivo.
La historia cultural catamarqueña se remonta a por los menos unos 10 mil años de antigüedad y medio milenio antes de la era cristiana los pueblos que la habitaron habían ya alcanzado el nivel de sociedades sedentarizadas con economías productivas. Sin embargo, los mayores grados de “complejización” social se manifestaron entre los siglos IX al XV. En esta etapa, las diferentes estructuras sociopolíticas desarrollaron una compleja organización social que se manifestó en la jerarquía entre los diferentes asentamientos, en la organización del trabajo, en la producción especializada de bienes suntuarios y en los patrones de entierro.
Estas sociedades que tuvieron como epicentro de su desarrollo el territorio catamarqueño y que desde el punto de vista cronológico se ubican en el período Tardío o de Desarrollos Regionales, debieron contar con varias rutas de circulación mucho tiempo antes de la conquista y dominio regional del Tawantinsuyu, que les permitiese comunicarse, transitar, traficar e intercambiar recursos de diferente naturaleza como así también ideas.
Pero le cabe a los Inkas la construcción del Capacñam mediante el implante de caminos arquitectónicamente diseñados por expertos “ingenieros”, y emplazados estratégicamente para responder de manera adecuada y eficiente a las necesidades de esta sociedad andina.
Las rutas Inkas en los Andes Meridionales, al sur del Lago Titicaca, formaban una red de casi 9000 kilómetros desde el Cuzco al sur de Chile y Argentina y estaban logísticamente apoyadas por más de 250 tambos de enlace y alrededor de una tercera parte de esa red vial, junto a unos 130 tampus de apoyo, fue construida en el Noreste argentino. Según el Dr. Raffino, Catamarca encierra en sus entrañas más de 500 Km. de estos legendarios caminos.
En Catamarca, el Qhapaq Ñam adquiere diferentes fisonomías, presentándose como intermitentes rectas trazadas por los fondos de los valles, sobre la cual se construyeron vías de comunicación modernas, como sucede en gran parte del valle de Yocavil, asumir el aspecto de “rastrilladas” apenas visibles y, de tanto en tanto, amojonadas por hitos de piedra, como acontece en la Puna, o erigirse como caminos cuidadosamente construidos en “cornisa”, caso perfectamente visible en la zona de Quebrada de las Minas y Potrero Chaquiago.
Estos caminos conformaban una intrincada y compleja malla que conectaba centros urbanos del Imperio, tal el caso de El Shincal y Potrero Chaquiago, conducía a grandes centros de interés económico y ritual, tal es el caso de las rutas ceremoniales para ascender a las cumbres andinas, donde allí realizaban ofrendas y edificaban sitios, conocidos en la literatura especializada con la denominación de Santuarios de Altura. Por su parte, otras rutas tuvieron fines estratégicos y de seguridad conectando estructuras defensivas situadas en los confines del imperio, en las yungas orientales, para resguardar las fronteras, como es el caso del Inka del sitio Pucará del Aconquija y camino asociado.

El sitio Pucara del Aconquija

Este sitio fue mencionado por primera vez por el viajero suizo Von Tshudi, que pasó por el lugar en 1850 (Ovejero y Tapié). Sin embargo, el primer plano y descripción de este asentamiento fue realizado por Lange (1892) en cuyo trabajo remarca aspectos de las construcciones que remite a funciones militares. Posteriormente, en 1911 Bruch publica una descripción más pormenorizada de este establecimiento estatal. Desde esta última fecha hasta el presente el sitio fue visitado en varias oportunidades por diferentes investigadores que elaboraron planos con diferentes grados de precisión, recolecciones de superficie, sondeos (González y Núñez 1958-59; Kriscautzky 1982; Raffino 1983, Raffino 1991; Ratto 2000).
Sin embargo, este sitio que se ubica en los confines del imperio y constituye, hasta ahora, el último eslabón de una larga cadena de fortalezas que se extienden a lo largo de la frontera oriental, aún adolece de investigaciones sistemáticas que den cuenta de las actividades que el Inka seguramente desplegó en una región tan particular y dinámica como son las zonas fronterizas. Pese a esta situación, Lorandi (1980), supo proponer a este establecimiento como una fortaleza que resguardo los territorios consolidados por la burocracia estatal de las incursiones de los grupos del oriente, los Lules.
Este complejo urbano de traza Inka que se articula con otro sitio situado en la parte baja del condón montañoso a través de un tramo de camino Inka está conformado por dos sectores bien definidos, denominados Zona I o Sur y Zona II o Norte, delimitados por varias líneas de muralla dispuestas en diferentes cotas.

Las murallas

El conjunto constructivo está ceñido por varias líneas de murallas, las cuales alcanzan una extensión aproximada de 3km lineales, presentando largas interrupciones. Estos aparejos pétreos se disponen sobre una topografía irregular, presentado un aspecto imponente y alcanzando alturas de 1, 50 a 2 m, siendo superiores en algunos sectores. Las murallas encierran diferentes estructuras como así también los cerros en donde están dispuestos los edificios.
Las técnicas constructivas empleadas en la edificación no son homogéneas, sino más bien, presentan una importante variabilidad constructiva. Asimismo cuentan a lo largo de su recorrido con aberturas a modo de miradores de forma cuadrangular, de unos 20 a 30 cm, colocadas a igual altura, a través de algunas de ellas se visualiza la cumbre del nevado de Aconquija, en donde se encuentra emplazado otro sitio Inka de la frontera oriental, denominado La Ciudacita, ubicado en la provincia de Tucumán


QHAPAQ ÑAM EN EL PUKARA DE ACONQUIJA

El Qhapaq Ñan es uno de los componentes culturales de la sociedad Inka que marca de manera inequívoca la presencia de esta entidad sociopolítica en una región. Los caminos troncales y transversales conforman una imbricada malla que permitió comunicar todo el extenso territorio del Tawantinsuyu, llegando hasta los lugares más remotos del imperio, como es la frontera oriental. De esta manera el sistema caminero fue la arteria por la cual se intercomunicaban todas las instalaciones y a través del cual la administración cuzqueña se aseguraba que bienes, energía, e ideas, llegaran a los confines del imperio.
Tal es el caso del camino Inka del sitio Pucará de Aconquija que fue mencionado someramente por Wurschmidt en la década del 70´. Este segmento vial es la prueba tangible de ínter conectividad entre este sitio ubicado en el extremo meridional de la frontera oriental y las demás sitios estatales.
La calzada Inka del Pucará de Aconquija fue erigida sobre la ladera occidental de la Quebrada de La Chilca –ver foto 9. El sector más bajo de la cerrillada, ubicado a 400 metros en dirección noreste del puesto de la familia Ordóñez fue el punto elegido para iniciar el relevamiento y el lugar en donde se identificaron una serie de estructuras arquitectónicas que serán descriptos en el próximo acápite.
En las adyacencias de estas estructuras es que se identificó la traza vial Inka que se dirige al sitio Pucará de Aconquija. Este segmento de camino está conformado por un único tramo que se extiende manera continua a lo largo de 900 metros, con una dirección aproximada noroeste desde el Sitio del Bajo al Pucará de Aconquija.
Desde un punto de vista técnico-constructivo se trata de una calzada demarcada por muros pétreos, pudiendo definirse como un camino de cornisa, pues en sentido ascendente siempre tenemos al cerro hacia nuestro flanco izquierdo, mientras que en el flanco derecho el vacío –ver foto 10. Los muros demarcatorios de la ruta tienen una altura promedio de 0, 50 cm. y fueron elaborados con rocas metamórficas.

Por último, se destaca la presencia en este segmento caminero de dos aspectos importantes, que se describen a continuación:

 El primer de ellos se relaciona al buen funcionamiento del camino. En un sector, la ruta es atravesada transversalmente por una quebrada y en este punto se efectuó un trabajo en piedra sobre la calzada a modo de “pavimento” a los fines de evitar la erosión –ver foto 14. Esta obra de arte, hoy se encuentra bastante deteriorada.

 El segundo aspecto, tiene es de carácter asociativo, y posiblemente relacionado al mundo religioso. Durante el relevamiento se constató la íntima asociación entre una roca y el camino, que de acuerdo a sus características –gran tamaño, forma piramidal, ubicación y alta visibilidad- se trataría de una huaca. Este detalle evidencia a las claras que además de los aspectos técnicos contemplados en la construcción de esta ruta prehispánica, también fueron tenidos en cuenta los concernientes al mundo religioso. Relacionar una ruta con rasgos del paisaje es una práctica social bastante extendida y reconocida en otras partes del Tawantinsuyu.

SITIO DEL BAJO

Durante los trabajos de campo se detectaron en el sector más bajo de la quebrada de La Chilca un conjunto de recintos que hasta el presente nunca fueron reportados. Las diferentes estructuras se sitúan sobre una planicie y se disponen a lo largo de unos 100 metros. Por la forma de los recintos, el material cerámico asociado y por su directa vinculación al sistema vial, este sitio puede tentativamente ser asignado al momento Inka.

Dirección de Antropología (Autoridad de aplicación de la Ley Provincial N° 4218/84)
La gestión del Patrimonio Arqueológico en la provincia de Catamarca recae en la Dirección de Antropología de la Provincia. Fue creada por la Ley N° 4238/84 y puesta en funcionamiento en el año 1.990. Tiene a su cargo la aplicación de la Ley N° 4218/84 de “Defensa del Patrimonio Arqueológico, Antropológico y Paleontológico” y su Decreto Reglamentario N° 1479/93. Sus principales acciones están encaminadas a la aplicación de la legislación vigente en la materia, y a favorecer e implementar el estudio científico y la divulgación del patrimonio a su cargo. Entre sus principales objetivos sobresalen los siguientes:
• Defensa del patrimonio arqueológico, antropológico y paleontológico.
• Favorecer y fomentar el estudio científico del patrimonio a su cargo.
• Difundir los problemas y avances de la ciencia arqueológica, antropológica y paleontológica.
• Promover la formación de recursos humanos.
• Fomentar la creación de nuevos museos de la especialidad.
• Catalogación e inventario del patrimonio arqueológico.







VISTA PARCIAL DEL SITIO DEL ALTO (MURALLAS Y RECINTOS)

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TRAMO DE CAMINO INCA QUE UNE EL SITIO DEL BAJO CON LAS RUINAS DEL PUKARA DE ACONQUIJA.

tramo de camino inka

LINK AL MAPA DE QHAPAQ ÑAM PROPUESTO POR CATAMARCA

SE RECOMIENDA TENER CARGADO EL GOOGLE EARTH



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LINK AL PROGRAMA QHAPAQ ÑAM DE CULTURA NACION


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