Amicon

Asociación Micológica Conquense

CONSEJOS UTILES:

 

A)   Identificación de las setas.

 

La Taxonomía de los hongos es un tema amplio y complejo pues no en vano se cuenta por miles el número de especies que comprende.

A modo de resumen breve daremos algunos consejos que pueden servir de guía a los aficionados interesados en el tema para que observen microscópicamente una seta:


1.- El olor, muchas veces característico de algunas especies. Una larga lista de este carácter nos sorprenderá: anís, harina, pescado, ajo, rábano, patata cruda, amoníaco, jabón, esperma, gas, tinta, geranio, almendra amarga y un largo etc.


2.- Color de los sombreros. Una gran variedad de ello, con diferentes tonos y mezclas frecuentemente difíciles de describir y muchas veces cambiantes durante el desarrollo de la seta.


3.- Color de la esporada. Fácil de obtener colocando el sombrero de una seta sobre un cristal y dejándola así durante unas horas hasta que haya soltado el número suficiente de esporas para que, en masa, podamos observar a simple vista su color. Esta característica puede acercarnos en muchos casos a situar la seta en algún género, aunque para determinar la especie sea preciso realizar otras observaciones.


4.- El sabor. Debe ser apreciado probando un pequeño trozo de hongo crudo (sin tragar) para comprobar si su sabor es amargo, picante dulce, etc.


5.- Forma y características del pie. Su longitud, grosor, si tiene anillo o carece de él, su decoración; es decir, si tiene rayas, granulación, manchas, etc.

La existencia o ausencia en el pie de volva es determinante en la identificación de la seta. También lo es si tiene restos de cortina entre el borde del sombrero y el pie.


6.-La forma del sombrero es un dato importante, considerando que estos tienen formas muy variadas.


7.- También nos fijaremos si debajo del sombrero la seta tiene láminas, tubos, aguijones o pliegues.


8.- Igualmente es preciso anotar la clase de hábitat donde se ha recolectado: en pradera, bajo pinos, en carrascas o robles, bajo chopos, etc., o si el sotobosque está formado por jaras, enebros, aliagas, boj, o cualquier otro tipo de vegetación. Conocer la composición del suelo (calizo, silíceo, etc.) es un dato importante a tener en consideración.


9.- La identificación de una seta, particularmente si se ha recogido para consumirla, jamás se realizará por medio de una fotografía por buena que esta sea. Muchas setas comestibles se parecen demasiado a otras venenosas y, por tanto, hay un alto riesgo de confusión.

Cuando no se esté plenamente seguro de lo que se ha recogido, lo prudente es consultar a expertos en la materia.

 

B)    Recolección.

 

Todas las asociaciones micológicas hacemos mucho hincapié en este asunto de la recolección de hongos, con objeto de preservar tanto la flora de los espacios naturales donde aquellos se encuentran, como los propios hongos. En los casos de especies micorrizógenas es sabido por todos que unos dependen de los otros para el desarrollo de ambos.


1.- NO recoger más ejemplares de los que razonablemente vayamos a consumir.


2.- NO destruir las setas que no nos interesen. Pueden interesar a otros.


3.- NO invadir con vehículos espacios fuera de los caminos.


4.- NO remover el mantillo o suelo. No mejorará nuestra cosecha y estaremos causando un      daño irreparable al ecosistema.


5.- NO recoger ejemplares demasiado jóvenes. Su aparato reproductor de esporas no habrá madurado y privaremos al medio natural de un enorme número de ellas, responsables de la propagación de los hongos.

 

Pero todo no ha de ser NO. En este caso diremos SI:

A aquellos que saben comportarse en la naturaleza de la misma forma que suelen hacerlo en el salón de su casa; es decir, cuidadosamente, sin ensuciar ni destruir.

 

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