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    Sol de media noche - Stephenie Meyer



    Capítulo 1

    PRIMER ENCUENTRO



    Éste era el momento del díaen el que más deseaba ser capaz de dormir.

    El instituto.

    ¿O sería más apropiado emplearel término «purgatorio»? Si existía algún modo de purgar mis pecados, estotenía que contar de alguna manera. El tedio era a lo que menos me habíaconseguido acostumbrar y, aunque parezca imposible, cada día me resultaba másmonótono que el anterior. Supongo queéstaerami manera de dormir, si el sueño se define como un estado inerte entre periodosactivos.

    Me quedé mirando fijamentelas grietas del enlucido de la esquina más lejana de la cafetería, imaginandodibujos en ellas. Era una manera de sofocar las voces que parloteaban dentro demi mente como el gorgoteo de un río. Ignoré el centenar de voces por puroaburrimiento. Cuando a alguien se le ocurre algo, seguro que ya lo he oído conanterioridad más de una vez. Hoy, todos los pensamientos se concentraban

    en el trivial acontecimientode una nueva incorporación al pequeño grupo de alumnos. No se necesitaba muchopara provocar su entusiasmo. Había visto pasar repetido el nuevo rostro de unpensamiento a otro, desde todos los ángulos posibles. Sólo era otra chicahumana. La excitación que había causado su aparición resultaba predecible hastael aburrimiento, era como mostrar un objeto brillante a un niño.

    La mitad del rebaño deovejunos varones se imaginaba ya enamorándose de ella, sólo porque era algonuevo que mirar. Puse más empeño en no prestar atención.

    Sólo hay cuatro voces quebloqueo por una cuestión de cortesía: las de mi familia, mis dos hermanos y misdos hermanas, quienes están tan acostumbrados a la ausencia de intimidad en mipresencia que rara vez se dan cuenta. A pesar de ello, les concedo toda laprivacidad posible. Procuro no escucharlos si puedo evitarlo.

    Lo intento con todas misfuerzas, claro, pero aún así... me entero de cosas.

    Rosalie pensaba en ellamisma, como de costumbre. Había captado su reflejo en las gafas de sol dealguien y se regodeaba en su propia perfección. La mente de Rosalie era uncharco poco profundo de escasas sorpresas.

    Emmett estaba que echabachispas después de haber perdido un combate de lucha libre con Jasper la nocheanterior.

    Necesitaría de toda su escasapaciencia para llegar al final de las clases y organizar la revancha. Nunca hesentido que me entrometía en sus pensamientos porque nunca ha pensado nada queno pudiera decir en voz alta o poner en práctica. Sólo me siento culpable alleer la mente de los demás cuando me consta que les gustaría que ignoraseciertas cosas. Pero si la mente de Rosalie es un charco poco profundo, la deEmmett es un lago sin sombras, tan transparente como el cristal.

    Y Jasper estaba... sufriendo.Reprimí un suspiro.Edward.Alice me llamó por mi nombre, perosólo sonó en mi cabeza y le dediqué de inmediato toda la atención.

    Era lo mismo que si lahubiera oído hablarme en voz alta.Me alegraba que en los últimos tiemposhubiese pasado de moda el nombre que me habían puesto. Menos mal, ya quehubiera resultado un fastidio volver la cabeza automáticamente cada vez quealguien pensara en algún Edward…

    En ese momento no me volví. AAlice y a mí se nos daban muy bien esas conversaciones privadas, y era raro quenos pillaran durante las mismas. Mantuve la mirada fija en las líneas que seformaban en el enlucido.

    ¿Cómo lo lleva?,me preguntó.

    Torcí el gesto, pero sólopareció que había cambiado ligeramente la posición de la boca, nada que pudieraalertar a los otros. Era fácil que pensaran que lo hacía por aburrimiento.

    El tono de la mente de Aliceahora parecía alarmado y leí que vigilaba a Jasper con su visión periférica.¿Hay algún peligro?Ladeé lacabeza hacia la izquierda muy despacio, como si contemplara los ladrillos de lapared, suspiré, y luego me volví hacia la derecha, de nuevo hacia las grietasdel techo. Sólo Alice se dio cuenta de que estaba negando con la cabeza.

    Ella se relajó.Avísame si la cosa se pone fea.

    Moví sólo los ojos, primeroarriba, hacia el techo, y luego abajo.

    Gracias por ayudarme conesto.

    Me alegré de no tener quecontestarle en voz alta. ¿Qué le podría haber dicho? ¿«Encantado»? En realidadno era así. No disfrutaba asistiendo al debate interior de Jasper ¿Era necesariopasar por todo esto? ¿No era un camino más seguro admitir

    simplemente que él nuncasería capaz de controlar su problema con la sed como los demás, en lugar detentar continuamente sus límites? ¿Por qué coquetear con el desastre? Habíanpasado ya dos semanas desde nuestra última expedición de caza. No era unperiodo de tiempo excesivamente insoportable para el resto de nosotros. Algoincómodo a veces, si un humano caminaba muy cerca de nosotros o si el vientosoplaba del lado equivocado. Pero los humanos rara vez se aproximan a nosotros.El instinto les dice lo que sus mentes conscientes difícilmente comprenderían:que somos peligrosos.

    Y en ese preciso momentoJasper lo era en grado sumo. Una chica bajita se detuvo en un extremo de lamesa más próxima a la nuestra para hablar con un amigo. Se pasó los dedos entreel pelo corto, color arena, y sacudió la cabeza. Justo en ese momento larejilla del aire acondicionado empujó su aroma en nuestra dirección. Yo estabaacostumbrado a la forma en que me hacía sentir el olor: sequedad y dolor en lagarganta, un agujero anhelante en el estómago, un agarrotamiento instantáneo delos músculos, el flujo excesivo de ponzoña en la boca…

    Todo eso era bastante normaly, por lo general, fácil de ignorar; pero hoy resultaba más duro al tener lossentidos agudizados y notarlo todo por duplicado: la sed se multiplicaba almonitorizar las reacciones de Jasper. Era la sed de dos, no sólo la mía.

    Jasper intentaba mantener lamente lejos de allí. Estaba fantaseando…Imaginaba que se levantaba del lado deAlice y se paraba al lado de la chica. Pensaba en inclinarse como si le fuera asusurrar algo al oído y dejar que sus labios rozaran el arco de su garganta.Imaginaba también cómo fluía el cálido flujo de su pulso debajo de la fina pielque sentiría bajo su boca…Propiné una patada a la silla de Jasper.

    Nuestras miradas seencontraron durante un minuto, y luego él bajó la suya. Pude escuchar cómo seenfrentaban en su interior la culpa y la rebeldía.

    —Lo siento —musitó.

    Me encogí de hombros.

    —No ibas a hacer nada—murmuró Alice en un intento de mitigar el disgusto de Jasper—. Lo vi.

    Reprimí la mueca que hubieraechado por tierra la mentira de Alice; ella y yo debíamos apoyarnos el uno alotro. No resultaba fácil para ninguno de los dos oír voces y tener visiones delfuturo. Éramos bichos raros, incluso entre los que ya lo eran de por sí. Nosprotegíamos los secretos entre nosotros.

    —Pensar en ellos comopersonas ayuda un poco —sugirió Alice con voz aguda y musical, demasiado baja yrápida para que la escucharan los oídos humanos—. Se llama Whitney y tiene unahermanita muy pequeña a la que adora. Su madre invitó a Esme a aquella fiestaen el jardín, ¿te acuerdas?

    —Sé quién es —contestó Jaspersecamente.

    Se volvió para mirar por unade las pequeñas ventanas situadas bajo el alero a lo largo del muro que rodeabala gran habitación. El tono de su voz puso fin a la conversación.

    Deberíamos haber ido de cazael día anterior por la noche. Era ridículo enfrentar esa clase de riesgos,intentar demostrar entereza y mejorar la resistencia. Jasper tendría que asumirsus limitaciones y vivir con ellas. Sus antiguos hábitos no eran los másapropiados para el estilo de vida que habíamos elegido; no podría adaptarse aél.

    Alice suspiró silenciosamentey se puso de pie, llevándose la bandeja de comida —un atrezo, en realidad—ydejándole solo.

    Sabía hasta dónde llegar consu apoyo y cuándo dejar de hacerlo. Aunque era más evidente que Rosalie yEmmett mantenían una relación, Alice y Jasper se conocían tan bien que sentíanlos estados de ánimo del otro como si fueran propios.

    Parecía que también pudiesenleer las mentes, aunque sólo fuera entre ellos.

    Edward Cullen.

    Acto reflejo. Me volví al oírmi nombre, aunque no es que nadie lo hubiera pronunciado en voz alta, sólo lohabía pensado. Mi mirada se encontró durante una breve fracción de segundo conla de un par de enormes ojos marrones, de color chocolate, unos ojos humanos enmedio de un rostro pálido, con forma de corazón. Conocía ese rostro a pesar de nohaberlo visto nunca con mis propios ojos. Era el tema más destacado del día entodas las mentes: la nueva alumna, Isabella Swan, la hija del jefe de policíade la ciudad, que había venido a vivir aquí por algún cambio en su situaciónfamiliar. Bella. Hasta ahora había corregido a todo el mundo que se dirigía aella por su nombre completo…

    Miré a lo lejos, aburrido. Mellevó un segundo darme cuenta de que ella no había sido la persona que habíapensado en mi nombre.

    Por supuesto, Bella ya seha quedado alucinada con los Cullen,oí cómo continuaba el primer pensamientoque había oído.

    Identifiqué la «voz» como lade Jessica Stanley. Había pasadoya un tiempo desde que me incordió por últimavez con su charloteo interno. Qué alivio sentí cuando ella superó esedesdichado encaprichamiento. Había sido casi imposible escapar de susconstantes y ridículas ensoñaciones. Me dieron ganas en aquel momento deexplicarlecon toda exactitudlo que podría haber ocurrido simis labios, y los dientes detrás de ellos, se hubieran encontrado cerca deella. Esto habría silenciado cualquier tipo de molestas fantasías con bastanterapidez. Pensar en su reacción casi consiguió arrancarme una sonrisa.

    Le iría bien engordar unpoco, continuó Jessica.En realidad, ni siquiera es guapa.No entiendo por qué Eric la miratanto... o Mike.

    Hizo una mueca mental dedolor al pensar en el último nombre. El nuevo capricho de Jessica, el súperpopular Mike Newton, no sabía ni que ella existía. Sin embargo, no parecía taninsensible a la chica nueva. Otra vez la historia del chico fascinado por unobjeto brillante. Aquello dio un giro mezquino a los pensamientos de Jessica,aunque en apariencia se mostraba cordial con la recién llegada mientras leexplicaba lo que todos sabían sobre mi familia. La nueva seguramente habríapreguntado por nosotros.

    Aunque hoy todo el mundome mira a mí también,pensó Jessica muy pagada de sí misma, en un aparte.Ha sido una verdaderasuerte que Bella compartiera dosclases conmigo... Apuestoaque luego Mike querrá preguntarme qué tal es...

    Intenté bloquear el absurdoparloteo antes de que sus superficiales e insignificantes pensamientos mevolvieran loco.

    —Jessica Stanley le estásacando ala Swan, la chica nueva, todoslos trapos sucios del clan Cullen —le murmuré a Emmett, para distraerme, que serió entre dientes y pensó:Esperoque lo esté haciendo bien.

    —En realidad, es bastantepoco imaginativa. Sólo le ha dado un toque escandaloso, nada más. Ni una pizcade terror.

    Me siento un pocodecepcionado.

    ¿Y la chica nueva?¿También se siente ella decepcionada con el chismorreo?

    Presté atención a ver siescuchaba lo que esta chica nueva, Bella, pensaba de la historia de Jessica.¿Qué vería cuando se fijara en la extraña familia con la piel del color de latiza, de la que se apartaban todos?

    En cierta manera era cuestiónde responsabilidad por mi parte conocer su reacción. Yo actuaba de vigía, afalta de un nombre mejor, para proteger a la familia. Si alguien empezara aconcebir sospechas, yo los avisaría con tiempo suficiente para poder quitarnosde en medio con facilidad. Había ocurrido de vez en cuando que algún humano conuna imaginación despierta nos había identificado con los personajes de un libroo una película. La mayoría de las veces se convencía de su error, pero eramejor trasladarse a otro lugar que arriesgarse a un examen. Rara vez, muy raravez, alguien adivinaba la verdad y no le concedíamos la oportunidad decomprobar su hipótesis.

    Simplemente desaparecíamos,para convertirnos como mucho en un recuerdo aterrador…

    No escuché nada por más quefijé la atención en el lugar contiguo al cual continuaba fluyendo de formacompulsiva el frívolo monólogo interno de Jessica. Era como si allí no sesentara nadie. ¡Qué curioso!, ¿se habría ido la chica? No parecía probable, yaque Jessica seguía dándole la brasa. Miré hacia allí para comprobarlo,sintiéndome confuso. Comprobar con la vista lo que mi sentido extrasensorial medecía era algo que nunca antes había tenido que hacer.

    Mi mirada se trabó de nuevoen esos grandes ojos marrones.

    Ella se sentaba en el mismolugar que antes, y nos miraba, algo natural, supuse, mientras Jessicacontinuaba regalándole los oídos con los chismorreos locales sobre los Cullen.Pensar sobre nosotros, sin duda, era algo natural. Pero no oía ni un susurrosiquiera. Mientras bajaba la mirada, un tentador rubor de un rojo cálidoinvadió sus mejillas, diferente al de la vergüenza que se siente cuando te hansorprendido mirando fijamente a un desconocido. Era estupendo que Jasper aúnestuviera mirando por la ventana. No quería imaginarme lo que ese natural flujode sangre supondría para su autocontrol.

    Las emociones se mostrabantan transparentes en su cara que parecía llevarlas escritas en la frente:sorpresa —como si de forma inconsciente hubiera detectado indicios de lassutiles diferencias entre su naturaleza y la mía—, curiosidad mientrasescuchaba la historia de Jessica, y algo más... ¿fascinación?

    No sería ésta la primera vez.Éramos hermosos a los ojos de los hombres, nuestras presas potenciales. Y alfinal, por fin, vergüenza por haberla pillado mirándome.

    Aun a pesar de que habíamostrado con tal claridad los sentimientos en sus extraños ojos, extraños porlo profundos, de color marrón, que de tan oscuros casi parecían opacos, no oíanada más que silencio en el lugar donde ella se sentaba. Nada en absoluto.

    Me sentí incómodo duranteunos momentos. Nunca me había encontrado con nada similar. ¿Me pasaba algomalo?

    Me notaba exactamente igualque siempre. Preocupado, presté aún más atención.

    De pronto, empezaron a gritaren mi cabeza todas las voces de alrededor que había contenido hasta esemomento.

    Me pregunto qué música legustará... Quizás podría mencionar ese nuevo CD...,pensaba Mike Newton, dos mesas másallá, concentrado en BellaSwan.

    Eric Yorkie refunfuñabamentalmente con sus pensamientos girando también alrededor de la nueva.Hay que ver cómola mira. No le basta con tener amás de la mitad de las chicas delinstitutopendientes de él.

    Es vergonzoso. Cualquierapensaría que es famosa o algo por el estilo... La mira incluso Edward Cullen...Lauren Mallory estabatancelosa que, en realidad, su rostro debería haber tenidoel color del jade oscuro.Y Jessica, haciendo ostentación desu nueva mejor amiga. Qué gracia...Lamente de la chica continuóescupiendovitriolo.

    Apuesto a que todo elmundo le ha preguntado eso. Pero me gustaría hablar con ella. He de pensar enalguna pregunta más original...meditaba Ashley Dowling.

    Quizás esté en mi clase deEspañol...pensaba esperanzada June Richardson.

    Esta noche tengo toneladasde trabajo. Trigonometría y los ejercicios de Lengua. Espero que mamá…Angela Weber, un muchachatranquila,cuyos pensamientos eran generalmenteamables, algo poco habitual, era la únicaen la mesa que noestaba obsesionada con Bella.

    Podía oírlos a todos, oíacada insignificancia que se les ocurriera conforme pasaba por su mente, peronada en absoluto procedente de aquella nueva alumna con esos ojos aparentementetan comunicativos.

    Eso sí, podía escuchar lo quedecía cuando se dirigía a Jessica.

    No necesitaba leer la mentepara oírlas hablar con voz baja

    y clara en el lado opuesto dela gran estancia.

    —¿Quién es el chico de pelocobrizo? —le oí preguntar mirándome disimuladamente de reojo, sólo para retirarde inmediato la vista cuando se dio cuenta de que aún seguía con los ojos fijosen ella.

    Todavía tuve tiempo deconsiderar esperanzado que oír el sonido de su voz me serviría para captar eltono de sus reflexiones, perdidos en algún lugar al que yo no podía acceder,pero enseguida me decepcioné. Lo normal es que los pensamientos de la gentetengan el mismo tono que sus voces físicas. Pero esa voz tranquila, tímida, meresultaba poco familiar, no pertenecía a ninguno de los cientos que rebotabanpor la habitación, estaba seguro. Era completamente nueva.

    ¡Ja, buena suerte,idiota!,pensó Jessica antes de contestar lapregunta de la chica.

    —Se llama Edward. Esguapísimo, por supuesto, pero no pierdas el tiempo con él. No sale con nadie—levantó la nariz, desdeñosa—. Quizá ninguna de las chicas del instituto leparece lo bastante guapa.

    Volví la cabeza para ocultarla sonrisa. Jessica y sus compañeras de clase no tenían ni idea de la suerteque tenían al no interesarme ninguna de ellas en especial.

    En ese estado de humorfluctuante, sentí un impulso extraño que no terminé de entender. Quería haceralgo respecto al tono mezquino de los pensamientos de Jessica, de los que lanueva no era consciente… Sentí la extraña urgencia de interponerme entre ellaspara proteger a Bella Swan de los oscuros manejos de Jessica. Era algo muy raroen mí sentir aquello.

    Intenté llegar hasta lasmotivaciones que alimentaban dicho impulso y volví a examinar a la chica.

    Quizás fuera un instintoprotector, el del fuerte sobre el débil, sepultado en alguna parte desde hacíamucho tiempo. La muchacha parecía más frágil que sus nuevas compañeras declase. Su piel era tan translúcida, que resultaba difícil creer que leofreciera mucha protección frente al mundo exterior.

    Podía ver el rítmico pulso desu sangre a través de las venas bajo esa clara y pálida membrana… Sería mejorque no me concentrara en eso, se me daba muy bien la vida que había escogido,pero estaba tan sediento como Jasper y no tenía sentido darle alas a latentación.

    Tenía una arruguita entre lascejas de la que ella no parecía consciente.

    ¡Aquello era increíblementefrustrante! Veía claramente el esfuerzo que le costaba estar allí sentada,intentando conversar con extraños, siendo el centro de la atención. Podíaadivinar su timidez por la postura de sus hombros, de aspecto frágil,ligeramente hundidos, como si esperara un desaire de un momento a otro. Perosólo podía adivinar, ver o imaginar. No había más que silencio en esta chicahumana tan sumamente corriente. No podía oír nada. ¿Por qué?

    —¿Qué pasa? —murmuró Rosalie,interrumpiendo mi concentración.

    Dejé de mirar a la chica ysentí una especie de alivio. No deseaba seguir intentándolo sin éxito, meirritaba. Y no quería desarrollar ningún interés por sus pensamientos ocultossimplemente porque no podía acceder a ellos. Sin duda, cuando pudieradescifrarlos, y seguramenteencontraríala manera de hacerlo, serían tansuperficiales e insignificantes como los de cualquier otro humano. No merecíansiquiera el esfuerzo que me costaría llegar hasta ellos.

    —¿Así que la chica nueva nostiene miedo ya? —preguntó Emmett, esperando aún una respuesta.

    Me encogí de hombros. Noestaba lo suficientemente interesado para seguir presionando y obtener másinformación.

    Ni debería interesarme.

    Nos levantamos de la mesa ysalimos de la cafetería. Emmett, Rosalie y Jasper simulaban ser estudiantes deúltimo curso, por lo que se dirigieron hacia sus respectivas clases. Yointerpretaba un papel más juvenil, de modo que me encaminé hacia la clase deBiología de primero, preparándome mentalmente para soportar el tedio. Eradudoso que el señor Banner, un hombre de intelecto medio, se las ingeniara parainsertar en su explicación algo que pudiera sorprender a alguien que tenía doslicenciaturas en Medicina.

    En la clase, me instalé en misilla y dejé que los libros, puro atrezo, puesto que no contenían nada que nosupiera ya, se desparramaran por la mesa. Era el único alumno que no compartíapupitre. Los humanos no eran lo bastante listos parasaberpor qué me temían, pero su instintode supervivencia resultaba suficiente para mantenerlos alejados de mí.

    El aula se fue llenandodespacio conforme los chicos iban regresando del almuerzo en un lento goteo. Merepantigué en la silla y dejé transcurrir el tiempo. De nuevo, deseé ser capazde dormir.

    Su nombre volvió a llamarmela atención, quizás porque estaba pensando en ella cuando Angela Weber laacompañó hasta la clase.

    Bella parece tan tímidacomo yo. Apuesto lo que sea a que este día le está resultando realmentedifícil. Ojalá supiera qué decirle, pero seguramente sonaría estúpido…

    ¡Bien!, pensó Mike Newton mientras se revolvíaen su asiento para ver entrar a las chicas.

    Pero seguía sin leerpensamiento alguno desde la posición ocupada por Bella Swan. El espacio vacíodonde deberían estar sus pensamientos me irritaba y desconcertaba.

    Bella se acercó a la mesa delprofesor avanzando por el pasillo lateral que había a mi lado. Pobre chica, elúnico pupitre libre era el contiguo al mío. Automáticamente limpié su lado delpupitre, empujando mis libros hasta formar una pila. Dudaba que se sintiera muycómoda en ese asiento.

    Comenzaba lo que para ellaprometía ser un semestre muy largo, al menos en esta clase. Sin embargo, quizáspodría sacar a la superficie sus secretos al sentarme a su lado; no es quehubiera necesitado antes de proximidad para conseguirlo… y tampoco es quehubiera nada que mereciera la pena escuchar…

    Bella Swan caminó hastainterponerse en el flujo de aire caliente que soplaba en mi dirección desde larejilla de ventilación.

    Su olor me impactó como labola de una grúa de demolición, como un ariete. No existe imagen lo bastanteviolenta para expresar la fuerza de lo que me sucedió en ese momento.

    En aquel instante, no hubonada que me asemejara a la persona que fui antaño, no quedó ni un jirón de losharapos de humanidad con los que me las arreglaba para encubrir mi naturaleza.

    Yo era un depredador; ella,mi presa. No existía en el mundo otra verdad que no fuera ésta.

    Para mí ya no había unahabitación llena de testigos, porque en mi fuero interno los acababa deconvertir a todos ellos en daños colaterales. El misterio de sus pensamientosquedó olvidado. Los pensamientos de Bella no me importaban nada porque no iba apoder pensar por mucho más tiempo.

    Yo era un vampiro y ellatenía la sangre más dulce que había olido en ochenta años.

    No concebía la existencia deun aroma como ése. Habría empezado a buscarlo desde mucho tiempo antes sihubiera sabido que existía. Hubiera peinado el planeta para encontrarlo.

    Podía imaginar el sabor…

    La sed ardía en mi gargantacomo si fuera fuego. Sentía la boca achicharrada y deshidratada y el flujofresco de ponzoña no hizo nada por hacer desaparecer esa sensación. Mi estómagose retorció de hambre, un eco de la sed. Se me contrajeron los músculos,preparados para saltar.

    No había pasado ni unsegundo. Ella todavía no había terminado de dar el paso que la había puesto enla dirección del aire que fluía hacia mí.

    Conforme su pie tocó elsuelo, sus ojos se posaron en mí en un movimiento que ella pretendía que fuerasigiloso. Su mirada se encontró con la mía y me vi perfectamente reflejado enel amplio espejo de sus ojos.

    La sorpresa que me produjover mi cara proyectada en sus pupilas le salvó la vida en aquellos momentos tandifíciles.

    Pero no me lo puso fácil.Cuando ella fue consciente de la expresión de mi rostro, la sangre inundónuevamente sus mejillas, volviendo su piel del color más delicioso que habíavisto en mi vida. Su olor era como una bruma en mi cerebro a través de la cualapenas podía razonar. Mis pensamientos bramaron incoherentes, fuera de todocontrol.

    Ella caminaba ahora másdespacio, como si comprendiera la necesidad de huir. Los nervios la hicieroncomportarse de modo torpe, por lo que tropezó y se tambaleó hacia delante, casicayendo sobre la chica sentada delante de mí. Parecía débil, vulnerable,incluso más de lo que es habitual en un humano.

    Intenté concentrarme en elrostro que había visto en sus ojos, un rostro que reconocí con asco. Era lacara del monstruo que había en mí, el que había combatido y derrotado a lolargo de décadas de esfuerzo y de disciplina inflexible. ¡Con qué rapidezemergía ahora a la superficie!

    El olor se arremolinónuevamente a mi alrededor, dispersando mis pensamientos y casi impulsándomefuera del asiento.

    No. Mi mano se aferró a laparte central del borde de la mesa para intentar sujetarme a la silla. Pero lamadera no estaba por la labor y mi mano atravesó el armazón y arrancó un puñadode astillas. La forma de mis dedos quedó grabada en la madera.

    Destruye la evidencia,ésta era una regla fundamental. Rápidamente pulvericé losbordes que tenían la forma de mis dedos, dejando sólo un agujero desigual y unapila de virutas en el suelo, que dispersé con el pie.

    Destruye la evidencia. Dañocolateral…

    Sabía lo que iba a sucederahora. La chica debería venir a sentarse a mi lado y yo tendría que matarla.

    Los testigos inocentes de laclase, otros dieciocho jóvenes y un hombre, no podrían abandonar la habitaciónuna vez que hubieran asistido a lo que iba a ocurrir en breve.

    Me acobardé ante la idea delo que se avecinaba. Incluso en mis peores momentos, jamás había cometido unaatrocidad como ésta. Nunca había matado a inocentes, al menos no en las últimasocho décadas. Y ahora planeaba masacrar a veinte de una vez.

    El rostro del monstruo en mimente se burló de mí.

    Aun cuando una parte de míintentaba apartarse de aquella idea horripilante, la otra parte planeaba laforma de perpetrarla.

    En el caso de que matara a lachica primero, sólo dispondría de quince o veinte segundos antes de quereaccionaran los humanos del aula. Tal vez algo más si no se daban cuenta de loque estaba haciendo desde el principio. Ella no tendría tiempo de gritar osentir dolor y yo no la mataría con crueldad.

    Esto era todo lo que podíahacer por esta desconocida con esa sangre tan horriblemente deseable.

    Pero habría de impedir queescaparan. No debía preocuparme por las ventanas, ya que estaban demasiadoaltas y eran muy pequeñas para servir a nadie en su huida. Sólo quedaba la puerta,que los dejaría atrapados en cuanto se bloqueara.

    Intentar abatirlos a todoscuando estuvieran dominados por el pánico y chillando, en pleno caos,seguramente sería más lento y difícil. No imposible, pero habría mucho ruido ytiempo de sobra para un montón de gritos. Alguien podría oírlos… y me veríaforzado a matar incluso a más inocentes en esta hora negra.

    El olor me castigó hastacerrarme la garganta reseca y dolorida.

    Además, la sangre de Bella seenfriaría mientras mataba a los otros.

    De modo que sería mejorencargarme primero de los testigos.

    Me tracé un esquema mental.Yo estaba en mitad de la habitación, en la última fila de la parte de atrás.Empezaría por el lado derecho. Estimé que podría romper aproximadamente entrecuatro y cinco cuellos por segundo, y sería menos escandaloso. El lado derechosería el de los afortunados porque no me verían llegar. Después daría la vueltapor la parte frontal e iría de delante hacia atrás por el lado izquierdo;matarlos a todos me llevaría a los sumo cinco segundos.

    Sin embargo sería tiemposuficiente para que Bella viera con claridad lo que se le venía encima.Suficiente para que tuviera miedo. Suficiente para que gritara, si el susto nola dejaba paralizada en su sitio. Sólo un débil grito que no haría venir anadie corriendo.

    Aspiré una bocanada de aire yel olor se convirtió en un fuego que corrió por mis largas venas vacías y meabrasó el pecho hasta consumir cualquier impulso positivo que hubiera sidocapaz de sentir.

    En ese preciso momento seestaba dando la vuelta. Estaría sentada a pocos centímetros de mí dentro deescasos segundos.

    El monstruo en mi mentesonrió ante la expectativa.

    Alguien sentado cerca de mí,a la izquierda, cerró de golpe una carpeta. No miré para ver cuál de losmalditos humanos había sido, pero el movimiento envió una bocanada de airenormal, inodoro, hacia mi rostro.

    Durante un escaso segundo,pude pensar con claridad. En ese precioso segundo, vi dos rostros en mi mente,uno al lado del otro.

    Uno era el mío, o más bien lohabía sido: el monstruo de ojos inyectados en sangre que había matado a tantagente que había dejado de contarlos. Asesinatos racionalizados y justificados.

    Un asesino de asesinos; elasesino de otros monstruos menos poderosos. Era consciente de que se trataba deun complejo de dios, si pudiera llamarlo así, el de alguien que cree poderdecidir quién merece una sentencia de muerte. Era un compromiso conmigo mismo:me alimentaba de sangre humana, pero en su definición más amplia, ya que misvíctimas eran, debido a sus varios y oscuros pasatiempos, escasamente máshumanos que yo.

    El otro rostro era el deCarlisle.

    No había ninguna semejanzaentre ambos rostros. Eran como la noche y el día.

    No existía ningún motivo parabuscar semejanzas. Carlisle no era mi padre en un sentido biológico estricto yno compartíamos características similares. El parecido en el color de la pielse debía a lo que éramos; todos los vampiros tienen la misma tez helada ypálida. El parecido en el color de nuestros ojos era otra cosa: el reflejo denuestra mutua elección.

    Y aun así, aunque no habíabase para establecer semejanzas, me imaginaba que mi rostro había comenzado areflejar el suyo hasta cierto punto, en los malditos últimos setenta añosdurante los cuales yo había abrazado su camino y seguido sus pasos.

    Mis rasgos no habíancambiado, pero a mí me parecía que algo de su sabiduría había marcado miexpresión y que algo de su compasión podía encontrarse en la forma de mi boca,así como trazas de su paciencia eran evidentes en mi ceño.

    Todas estas pequeñas mejorashabían desaparecido de la cara del monstruo. En pocos momentos, no quedaría enmí nada que reflejara los años que había pasado con mi creador, mi mentor, mipadre en todos los sentidos que importan. Mis ojos volverían a brillar rojoscomo los del diablo; toda la bondad habría desaparecido para siempre.

    Yo veía el rostro de Carlisleen mi mente, y sus ojos amables no me juzgaban. Sabía que él me perdonaría porel horrible acto que iba a cometer, porque me amaba, porque pensaba que eramejor de lo que realmente era. Y seguiría queriéndome, incluso aunque ledemostrara que estaba equivocado.

    Bella Swan se sentó en lasilla que había a mi lado con movimientos rígidos y forzados, ¿por el miedo?, yel olor de su sangre se extendió como una nube inexorable a mi alrededor.

    Le demostraría a mi padre quese había equivocado conmigo.

    Y la tristeza de este hechohería casi tanto como el fuego de mi garganta.

    Me aparté de ella con asco,sintiendo repugnancia por el monstruo que deseaba tomarla.

    ¿Por qué tenía que habervenido aquí? ¿Por qué tenía que existir? ¿Por qué tenía ella que destruir lapoca paz que me quedaba en esta existencia mía de redivivo? ¿Por qué habíatenido que nacer esta irritante humana? Acabaría conmigo.

    Volví la cara para no verlaen cuanto me invadió una repentina furia, un odio irracional.

    ¿Quiéneraesta criatura? ¿Por qué yo, porqué en ese momento? ¿Por qué debía perderlo todo ahora sólo porque a ella lehabía dado por escoger esta insólita ciudad para aparecer?

    ¡¿Por qué había venido hastaaquí?!

    ¡Yo no quería ser unmonstruo! ¡No quería matar en esta habitación llena de niños inofensivos! ¡Noquería perder todo lo que había ganado en una vida entera de sacrificio yprivaciones!

    No podía… Ella no podíahacerme eso.

    El olor era el problema, elenorme atractivo de su olor. Si hubiera alguna manera de resistir… Bastaría queotro chorro de aire fresco me aclarara la cabeza.

    Bella Swan sacudió su cabellolargo, espeso, de color caoba, en mi dirección.

    ¿Estaba loca? ¡Era como si lediera alas al monstruo! Tanteándole.

    Esta vez no había ningunabrisa amable que apartara el olor lejos de mí. Pronto estaría todo perdido.

    No, no hubo ninguna brisa.Pero yo noteníapor qué respirar.

    Paré el flujo de aire através de mis pulmones; el alivio fue instantáneo, pero incompleto. Todavíatenía el recuerdo del olor en mi cabeza y el sabor en el fondo de mi lengua. Nisiquiera podría resistir eso durante mucho tiempo. Pero quizás fuera capaz desoportarlo una hora. Una hora. Sólo el tiempo necesario para salir de esahabitación llena de víctimas, víctimas que quizás no tendrían que serlo. Si eracapaz de contenerme sólo durante una hora.

    No respirar era una sensaciónincómoda. Mi cuerpo no necesitaba oxígeno, pero iba contra mis instintos. Yo confiabamás en el olor que en cualquiera de los otros sentidos en momentos de tensión.Era el que me guiaba durante la caza y el primero que avisaba en caso depeligro. No solía encontrarme en situaciones difíciles siendo yo un peligro enmí mismo, pero el instinto de supervivencia era tan fuerte en mi naturalezacomo en el de un ser humano normal.

    Incómodo, pero manejable. Mássoportable que olerla aellay no poder hundir mis dientes ensu fina piel, delicada ytransparente hasta llegar al cálido, húmedo, pulsante…

    ¡Una hora! ¡Sólo una hora!Debía dejar de pensar en el olor, en el sabor.

    En silencio, la chica mantuvoel pelo entre nosotros, inclinándose hacia delante hasta que dejó caer lamelena sobre la carpeta. No podía verle la cara, ni podía intentar leer susemociones en sus sinceros ojos profundos. ¿Había sido por eso por lo que ellahabía extendido su cabellera entre nosotros?

    ¿Quería esconder esos ojos demi vista? ¿Sólo por miedo?

    ¿Por timidez? ¿Para mantenerocultos sus secretos?

    Mi irritación anterior por noser capaz de leerle los pensamientos era poca cosa en comparación con lanecesidad —y el odio— que me embargaba en ese momento. Porque yo odiaba a esafrágil adolescente que se sentaba a mi lado, la odiaba con la misma fuerza conla que me sentía apegado a mi anterior identidad, al amor por mi familia, a missueños de ser algo mejor que lo que era… Odiarla, odiar el modo en que ella mehacía sentir, me ayudaba un poco. Sí, y la irritación que había sentido antesno era importante, pero también me favorecía. Me ceñí a cualquier emoción queme distrajera de imaginar su deliciososabor

    Odio e irritación.Impaciencia. ¿Es que la hora no iba a terminar nunca?

    Y cuando la hora terminara…Entonces ella saldría de esta habitación, y ¿qué haría yo?

    Podría presentarme.Hola, me llamo Edward Cullen.¿Puedo acompañarte a tu próxima clase?

    Me contestaríaafirmativamente aunque, como yo sospechaba, me temiera, porque era la respuestaeducada y apropiada. Bella seguiría la costumbre y caminaría a mi lado. Resultaríabastante fácil llevarla en la dirección equivocada. Un espolón del bosquesobresalía como un dedo hasta tocar la parte posterior del aparcamiento. Podríadecirle que había olvidado un libro en mi coche…

    ¿Se daría cuenta alguien deque yo había sido la última persona con la cual la habían visto? Estaballoviendo, como siempre.

    Dos impermeables oscurosencaminándose en la dirección equivocada podrían despertar un interés excesivoy delatarme.

    Además, no era el único quehabía reparado en ella aquel día, aunque ninguno de forma tan devastadora comoyo. Mike Newton, en especial, estaba pendiente de cada cambio de su postura enla silla mientras ella se movía nerviosamente; estaba tan incómoda por estarcerca de mí como cualquiera en su lugar, como yo habría esperado antes de quesu olor hubiera destruido cualquier interés caritativo. Mike Newton seguramentenotaría si ella salía de clase conmigo.

    Podría soportarlo una hora,¿y dos?

    Me estremecí a causa deldolor y la quemazón.

    Ella volvería a una casavacía, ya que el jefe de policía Swan trabajaba a jornada completa. Conocía eledificio, del mismo modo que conocía cada casa en esta ciudad tan pequeña. Lacasa se encontraba aislada en lo alto de la ciudad, junto a un espeso

    bosque, sin vecinos cerca.Incluso aunque ella tuviera tiempo para gritar, que no lo tendría, no habríanadie que la escuchara.

    Ésta era la manera másresponsable de llevar el asunto. Había pasado siete décadas sin probar lasangre humana. Si contenía la respiración, podría aguantar dos horas más. Ycuando ella estuviera sola, no habría ocasión para que nadie resultara herido.Y no existe motivo alguno paraprecipitarse, el monstruo de mi cabeza me dio la razón.

    Era un sofisma pensar quesería menos monstruo por salvar a los diecinueve humanos del aula con esfuerzoy paciencia y matar sólo a esa inocente joven.

    Aunque la odiaba, sabía quemi odio era injusto. Me di cuenta de que a quien detestaba realmente era a mímismo.

    Y me odiaría más aún cuandoella hubiera muerto.

    Soporté toda la hora así,imaginando las mejores formas de matarla. Evite visualizar elactoreal, ya que esto habría sidodemasiado para mí. Perdería la batalla y terminaría matándolos a todos. Así queme concentré en el aspecto estratégico del plan y nada más.

    Ella me miró más allá de lamuralla de sus cabellos en una sola ocasión, casi al final de la clase. Sentíaarder en mi interior aquel odio injustificado cuando nuestras miradas seencontraron y lo vi reflejado en sus ojos asustados. El arrebol cubrió susmejillas antes de que pudiera volver a esconderse en su pelo y yo casi perdílos estribos.

    Menos mal que sonó el timbre.Salvado por la campana, igual que en el dicho. Ambos nos habíamos salvado: ellade la muerte, y yo, durante un breve tiempo, de convertirme en la criatura depesadilla que temía y detestaba.

    No pude moverme con lalentitud habitual mientras salía de la clase. Algún observador ocasionalhubiera averiguado que había algo raro en mi forma de caminar, pero nadie meprestó atención. Todos los pensamientos humanos seguían girando en torno a lachica que estaba condenada a morir en poco menos de una hora.

    Me escondí en el coche.

    No quería pensar en mí mismocomo en alguien que se debía ocultar. Se parecía demasiado a la cobardía, perosin duda ése era el caso ahora.

    En aquellos momentos, notenía la disciplina necesaria para permanecer rodeado de humanos. Al concentrartodas mis energías en no matar a uno de ellos, me había quedado sin fuerzaspara resistirme frente a los demás. En caso contrario, menuda pérdida. Ya quetenía que rendirme al monstruo, al menos haría que mereciera la pena laderrota.

    Puse el CD con la música quepor lo general me calmaba, pero me sirvió de poco. No, lo único que en esemomento podía ayudarme era el aire frío, húmedo y limpio que soplaba con laligera lluvia a través de las ventanas abiertas. Aunque todavía podía recordarel olor de la sangre de Bella Swan con perfecta claridad, inhalar el aire eracomo limpiar el interior de mi cuerpo de una infección.

    Me sentía bien otra vez. Podíapensar de nuevo. Y ahora era capaz de volver a enfrentarme contra lo que noquería ser.

    No tenía por qué ir a sucasa, ni tenía por qué matarla. Sin duda, yo era una criatura pensante,racional y tenía posibilidad de elegir. Siempre había una oportunidad.

    No me había sentido así en laclase, pero ahora estaba lejos de ella. Quizás, si la evitaba cuidadosamente,con mucho, mucho tiento, no tendría necesidad de cambiar de vida. Ahora teníatodo organizado del modo que me gustaba. ¿Por qué debía permitir que esadeliciosa e irritante personita lo arruinara todo?

    Noteníapor qué disgustar a mi padre, nicausar tensión, preocupación o dolor a mi madre. Sí, aquello también iba adisgustar a mi madre adoptiva. Y Esme era tan dulce, tan amable, tan gentil.Provocar dolor a alguien como Esme era verdaderamente imperdonable.

    Qué irónico sonaba mi deseode proteger a esa joven humana de la amenaza irrisoria y torpe de lospensamientos despectivos de Jessica Stanley. Yo era la última persona quepodría haberse erigido nunca como defensor de Isabella Swan. Ella nuncanecesitaría protegerse tanto de nada como de mí mismo.

    De pronto, me pregunté dóndeestaría Alice. ¿No me había visto matar a la joven Swan de mil formasdiferentes? ¿Por qué no había venido en mi busca o en mi ayuda, para detenermeo al menos limpiar las evidencias? ¿Estaba ella tan absorta vigilando a Jasperde que se metiera en problemas que no había sido consciente de otrasposibilidades mucho peores?

    ¿Era yo más fuerte de lo quepensaba? ¿Y si realmente no iba a hacerle nada a la joven? No. Yo sabía que esono era verdad. Alice debía de estar muy concentrada en Jasper.

    Busqué en la dirección en quesabía que la iba a encontrar, dentro del pequeño edificio donde se impartíanlas clases de inglés. No me llevó mucho localizar su «voz» familiar. Y llevabarazón. Volcaba todos sus pensamientos en Jasper, vigilando las mínimasposibilidades minuto a minuto.

    Deseaba pedirle consejo,pero, al mismo tiempo, me alegraba que ella ignorase de lo que yo era capaz yque, en la última hora, había considerado seriamente la posibilidad de provocaruna masacre.

    Un nuevo fuego recorrió micuerpo, el de la vergüenza. No quería que ninguno de ellos lo supiera.

    Si lograba evitar a BellaSwan, si me las arreglaba para no matarla —el monstruo se retorció y lerechinaron los dientes de frustración sólo de pensarlo—, en tal caso, nadie seenteraría.

    Si pudiera alejarme de suaroma…

    No había razón alguna para nointentarlo al menos. Elegir lo correcto. Tratar de ser lo que Carlisle pensabaque era.

    La última hora de claseestaba a punto de terminar. Decidí llevar a la práctica mi nuevo plan deinmediato. Era mejor que quedarme sentado en el aparcamiento, donde ella podríapasar cerca de mí y acabar con mi empeño. Volví a sentir un enconoinjustificado por la muchacha. Odiaba que, sin saberlo, tuviera ese poder sobremí, que ella me pudiera convertir en algo ultrajante.

    Crucé el pequeño campus muyrápido —tal vez demasiado, pero no había testigos— en dirección a la oficina.No había razón para que mi camino y el de Bella Swan se cruzaran. Debíaevitarla como a la pequeña peste que era.

    La oficina estaba vacía, aexcepción de la secretaria, la única persona a la que quería ver.

    No oyó mi sigilosa entrada.

    —¿Señora Cope?

    La pelirroja de bote alzó lavista y abrió los ojos de forma desmesurada. Estos correctores de exámenes…siempre los sorprendía con la guardia baja, jamás se enteraban de nada, sinimportar cuántas veces nos hubieran visto con anterioridad.

    —¡Oh! —exclamóentrecortadamente. Estaba un poco agitada.

    Estúpida,pensó en su fuero interno,eslo bastante joven para ser mi hijo, demasiado joven para pensar en él de esaforma…—.

    Hola, Edward. ¿En qué tepuedo ayudar?

    La mujer agitó las pestañasdetrás de las gruesas gafas. Estaba incómoda, pero yo sabía ser encantadorcuando me lo proponía.

    De hecho, me resulaba muyfácil, conocía de inmediato qué tono adoptar o qué gesto realizar.

    Me incliné hacia delante ysostuve su mirada como si observara intensamente esos corrientes ojillos castañossuyos. La mujer era ya un manojo de nervios. Esto iba a resultar sencillo.

    —Me preguntaba si me podríaayudar con mi horario de clases —dije con la voz suave que reservaba paracuando no deseaba atemorizar a los humanos.

    Oí cómo aumentaba el ritmo delos latidos de su corazón.

    —Por supuesto, Edward. ¿Cómopuedo ayudarte? —demasiado joven, demasiado joven,se gritaba a sí misma. Seequivocaba,por supuesto.Yo tenía más años que su abuelo, aunque,segúnmi permiso de conducir, ella tenía razón.

    —¿Sería posible cambiar laclase de Biología por otra de mayor nivel científico? Tal vez Física…

    —¿Tienes algún problema conel señor Banner, Edward?

    —En absoluto. Lo único queocurre es que ya he estudiado ese temario…

    —… en esa escuela deenseñanza acelerada a la que asististeis en Alaska, cierto —frunció los labiosmientras lo consideraba.

    Todos deberían estar en launiversidad. He oído las quejas de los profesores. Destacan en todo, no vacilanal contestar, jamás se equivocan en un examen… parece que hubieran encontradola forma de engañarnos en cada asignatura. El profesor Varner estaría dispuestoa creer que nos están haciendo trampas antes que aceptar que un alumno es másinteligente que él… Apuesto a que su madre les da clases…—. En realidad, no caben másalumnos en Física. Al profesorBanner le disgusta tener másdeveinticinco alumnos en una clase.

    —Yo no sería ningún problema.

    Por supuesto que no. Unperfecto Cullen no lo sería nunca.

    —Ya lo sé, Edward, sólo queno hay suficientes pupitres…

    —En ese caso, ¿podría noasistir a clase? Emplearía ese tiempo en estudiar por mi cuenta.

    —¿No asistir a clase deBiología? —se quedó boquiabierta.

    Es una locura. ¿Tandifícil te resulta aguantar una asignatura que ya te sabes? Tiene que haberalgún problema con el profesor

    Banner. Me pregunto sidebería hablar con Bob del tema—. No tendrás suficientes créditos para graduarte.

    —Ya recuperaré al año queviene.

    —Tal vez deberías comentarloantes con tus padres.

    La puerta se abrió a misespaldas, pero fuera quien fuera no me importunó con sus pensamientos, por loque ignoré esa entrada y me concentré en la señora Cope. Me incliné un poco máscerca y le sostuve la mirada con los ojos abiertos. Hubiera funcionado mejor dehaberlos tenido dorados en lugar de negros. La negrura atemoriza a la gente,como debe ser.

    —Por favor, señora Cope—modulé la voz del modo más suave y persuasivo que pude, y puedo serconsiderablemente persuasivo—. ¿No hay ninguna otra clase donde haya sitio paramí? Estoy convencido de que debe de haber un resquicio en algún sitio. Biologíacomo sexta hora de clase no puede ser

    la única opción…

    Le sonreí a la par queprocuraba no mostrar mucho los dientes para no asustarla y suavizar laexpresión del semblante.

    Su corazón resonó con másfuerza.

    Demasiado joven,se recordó frenéticamente.

    —Bueno, tal vez podría hablarcon Bob, quiero decir, con el señor Banner y ver si…

    En un segundo cambió todo: laatmósfera de la habitación, mi misión en la misma, la razón por la que meinclinaba hacia la mujer pelirroja… Lo que antestenía un propósito concreto,ahora se había convertido en otro muy distinto.

    Un segundo fue todo lo quenecesitó Samantha Wells para abrir la puerta y depositar con retraso la hoja defirmas en la cesta situada en la entrada. Un segundo fue lo que tardó el golpede viento que se coló por la puerta en sacudirme. Un segundo fue todo lo quenecesité para comprender por qué esa primera persona no me había interrumpidocon sus pensamientos nada más entrar.

    Aunque no necesitabaasegurarme, me volví. Lo hice despacio, pugnando por controlar los músculos quese negaban a obedecerme.

    Bella Swan estaba ahí enfrente, de pie, con la espalda apoyada contra la pared al lado de la puerta,con un papel apretado entre las manos. Sus ojos se abrieron aún más de lo habitualcuando asimiló mi mirada feroz, inhumana.

    El olor de su sangre saturócada partícula de aire en la habitación pequeña y calurosa. Mi garganta estallóen llamas.

    El monstruo me observó denuevo desde el espejo de sus ojos, una máscara de maldad.

    Mi mano vaciló en el airesobre el mostrador. No tendría siquiera que mirar hacia atrás para coger lacabeza de la señora

    Cope y aplastarla contra lamesa con fuerza suficiente para matarla. Dos vidas, mejor que veinte. Unaganga.

    El monstruo esperaba ávido yhambriento a que lo hiciera.

    Pero siempre debe haber unaposibilidad de elegir,teníaque haberla.

    Interrumpí el movimiento demis pulmones y fijé el rostro de Carlisle delante de mí. Me volví para encarara la señora

    Cope y escuché la sorpresainterna que le había causado el cambio en mi expresión.

    Echando mano del autocontrolque había tenido tiempo de practicar en décadas de esfuerzo, conseguí que mivoz sonara aún más monótona y suave. Quedaba suficiente aire en mis pulmonespara hablar una vez más, apresurando las palabras.

    —Bueno, no importa. Ya veoque es imposible. Muchas gracias por su ayuda.

    Giré y me lancé fuera de lahabitación al tiempo que intentaba no sentir la calidez de la sangre dentro delcuerpo de Bella cuando pasé a escasos centímetros de ella.

    No paré hasta llegar a micoche, moviéndome demasiado rápido todo el camino hasta allí. La mayoría de loshumanos se habían marchado ya, por lo que no hubo muchos testigos.

    Oí a un alumno de segundo,Austin Marks, darse cuenta y luego pensar que era imposible...

    De donde habrá salidoEdward Cullen, es como si se hubiera materializado en el aire... Ya me vale, yaestamos con la imaginación otra vez. Mamá siempre dice...

    Los demás estaban allí cuandome deslicé dentro del Volvo.

    Intenté controlar la respiración,pero tragaba a grandes bocanadas el aire fresco, como si estuviera sofocado.

    —¿Edward? —me preguntó Alicecon voz preocupada.

    Sólo sacudí la cabeza en sudirección.

    —¿Qué demonios te ha pasado?—inquirió Emmett, distraído en ese instante por el hecho de que Jasper noestaba del mejor humor para su revancha.

    En vez de contestar, lancé elcoche marcha atrás. Debía salir de allí antes de que Bella Swan me siguieraincluso al aparcamiento.

    Mi propio demonio personal,hechizándome... Hice girar el coche y aceleré. Cogí los setenta antes de llegara la carretera y una vez en ella, llegué a los ciento diez antes de doblar laesquina.

    Sin mirar, supe que Emmett,Rosalie, y Jasper se habían vuelto todos para observar fijamente a Alice, quese encogió de hombros. No podía ver lo que había pasado, sino lo que estaba porpasar.

    Y luego miró hacia adelantepara ocuparse de mí. Ambos procesamos lo que ella veía en su cabeza y ambos nossorprendimos por igual.

    —¿Te marchas? —susurró ella.

    Los otros se volvieron paraobservarme a su vez.

    —¿Voy a hacerlo? —susurréentre dientes.

    Entonces, vio que mi futurotomaba un giro mucho más oscuro cuando flaqueaba mi resolución.

    —Oh.

    Bella Swan estaba muerta. Lasangre fresca arrancaba brillos escarlata a mis ojos. Luego, había unainvestigación y transcurría un largo plazo de espera, por precaución, antes deque volviera a ser seguro que saliéramos, para empezar de nuevo…

    —Oh —dijo otra vez.

    La imagen de su visión sevolvió más detallada. Contemplé el interior de la casa del Jefe Swan porprimera vez, y vi a Bella en una cocina pequeña de armarios amarillos, dándomela espalda mientras yo la acechaba desde las sombras… hasta que el olor mellevara hasta ella…

    —¡Detente! —gruñí, incapaz desoportarlo más.

    —Lo siento —susurró ella conojos dilatados.

    El monstruo se regocijó.

    Y la visión de la mente deAlice volvió a cambiar. Una autopista vacía, por la noche, flanqueada porárboles cubiertos de nieve que desfilaban a más de trescientos por hora.

    —Te echaré de menos.

    Emmett y Rosalieintercambiaron una mirada de aprehensión.

    Estábamos a punto de llegaral lugar donde teníamos que girar para tomar el largo camino que nos llevaba acasa.

    —Bajémonos aquí —les instruyóAlice—. Debes decírselo tú mismo a Carlisle.

    Asentí y las ruedas del cochechillaron al frenar bruscamente.

    Emmett, Rosalie y Jasperdescendieron en silencio. Harían que Alice se lo explicara todo cuando yo mehubiera marchado.

    Ella me tocó el hombro.

    —Harás lo correcto —murmuró,pero esta vez no era una visión, sino una orden—. Charlie Swan no tiene másfamilia.

    Eso le mataría a él también.

    —Sí —dije yo, aunque sólopodía estar de acuerdo con Alice en la última parte de la frase.

    Ella se deslizó fuera parareunirse con los otros, con las cejas fruncidas, llena de ansiedad.Desaparecieron entre los árboles y estuvieron fuera de mi vista antes de quepudiera dar la vuelta al coche.

    Aceleré de regreso a laciudad, y supe que las visiones en la mente de Alice estarían tornando delnegro al blanco como si fueran una luz estroboscópica. Mientras conducía devuelta a Forks a ciento cincuenta, no estaba seguro de hacia dónde iba.

    ¿A despedirme de mi padre o aabrazar al monstruo que moraba en mi interior? La carretera desaparecía bajolas ruedas.

    Capítulo 2 - Libro Abierto

    Capítulo 2

    LIBRO ABIERTO



    Me recliné contra un suavemontículo de nieve, dejando que la nieve seca se acomodara en torno a mi peso.Mi piel se enfrió hasta que ya no sentía el aire a mi alrededor, y los pequeñospedazos de hielo se sintieron como terciopelo bajo mi piel.

    Arriba, el cielo era claro,con estrellas, brillando intensamente, azul en algunas partes y amarillo enotras. Las estrellas creaban majestuosas y remolinadas formas contra el negrouniverso -- una vista maravillosa. Exquisitamente hermosa. O por lo menos,debió serlo. Lo hubiera sido, si yo hubiera logrado verlo.

    No estaba mejorando nada.Seis días habían pasado, seis días me escondí aquí en el vacío y deshabitadoDenali, pero no estaba ni cerca a la libertad que tenía hasta la primera vezcapté su esencia.

    Cuando miré al brillantecielo, fue como si hubiera una obstrucción entre mis ojos y su belleza. Laobstrucción era un rostro humano, poco destacable, pero no podía borrarlo de mimente. Escuché los pensamientos acercándose antes de escuchar los pasos que losacompañaban. El sonido del movimiento era sólo un débil susurro contra lanieve.

    No me sorprendió que Tanya mehubiera seguido hasta aquí. Sabía que ella había estado reflexionando estafutura conversación en los últimos días, aguardando hasta que estuviera segurade lo que quería decir exactamente.

    La visualicé a unos55 metrosde distancia, balanceándose en laorilla de una negra roca.

    La piel de Tanya era plateadaa la luz de las estrellas, y sus rizos rubios y largos se veían casi rosadoscon su color fresa.

    Sus ojos color ámbarbrillaron mientras me espiaba, medio enterrado en la nieve, y sus labios seestrecharon lentamente en una sonrisa.

    Exquisito.Sihubiera logrado notarlo. Suspiré.

    Ella se agachó y con la puntade sus dedos tocó el borde de la roca, su cuerpo giró en una espiral.

    Cannonball,pensó.

    Se lanzó al aire; su forma setransformó en una oscura y retorcida sombra mientras giraba elegantemente entrelas estrellas y yo. Formó una bola con su cuerpo justo en el momento en quetocó el montículo de nieve detrás de mí.

    Una ventisca de nieve voló amí alrededor. Las estrellas se volvieron negras y yo estaba enterrado en losplumosos cristales de hielo.

    Suspiré de nuevo, pero no memoví para desenterrarme. La oscuridad debajo de la nieve ni dolió ni mejoró lavista. Todavía veía el mismo rostro.

    - ¿Edward?

    Había nieve volando de nuevomientras Tanya rápidamente me desenterraba. Removió la nieve de mi rostroinanimado, sin mirar mis ojos.

    - Disculpa, - murmuró. - Erauna broma.

    - Lo sé. Fue divertido.

    Su boca se torció haciaabajo.

    - Irina y Kate dicen que debodejarte solo. Ellas piensan que te molesto.

    - Para nada, - le aseguré. -Al contrario, soy yo quien está siendo grosero --

    Abominablemente grosero. Lolamento mucho.

    Te irás a casa, ¿verdad?Ella pensó.

    - No lohe...exactamente...decidido aún.

    Pero no te quedarás aquí.Su pensamiento fue melancólico, triste.

    - No. No pareceestar...ayudándome.

    Hizo una mueca. - Es miculpa, ¿verdad?

    - Por supuesto que no. -Mentí gentilmente.

    No seas caballero.

    Sonreí.

    Te hago sentir incómodo.Se acusó.

    - No.

    Levantó una ceja, suexpresión era tan discrepante que tuve que reír. Una carcajada corta, seguidapor otro suspiro.

    - Está bien, - Admití. - Sóloun poco.

    Ella suspiró también, y pusosu barbilla en sus manos. Sus pensamientos mostraban decepción.

    - Tú eres mil veces másadorable que las estrellas, Tanya. Por supuesto, tú ya sabes eso.

    No dejes que mi obstinaciónte quite tu confianza. - Reí entre dientes por lo poco probable deaquello.

    - No estoy acostumbrada alrechazo - Se quejó, presionando afuera su labio inferior en un atractivopuchero.

    - Ciertamente no. - Estuve deacuerdo, tratando con poco éxito, bloquear sus pensamientos efímeros mientrasrecordaba sus centenares de conquistas acertadas.

    Mayoritariamente, Tanyaprefería a los hombres humanos -- ellos eran mucho más atractivos por una cosa.Tenían la ventaja de ser suaves y cálidos. Y siempre impacientes,definitivamente.

    - Sucubo. - Bromée, esperandointerrumpir las imágenes oscilando en su cabeza.

    Hizo una mueca, mostrando susdientes. - La original -.

    Al contrario de Carlisle,Tanya y sus hermanas han descubierto sus conciencias lentamente. Al final, fueel cariño que sentían por los hombres humanos lo que las transformó en lashermanas en contra de la matanza. Ahora los hombres que amaron...vivieron.

    - Cuando apareciste aquí -Tanya dijo lentamente. - Pensé que ...

    Yo sabía lo que habíapensado. Y debí haber adivinado que ella se sentiría de esa manera. Pero noestaba en mi mejor momento para pensar analíticamente.

    - Pensaste que había cambiadode idea.-

    - Sí. - Frunció el ceño.

    - Me siento horrible pordestruir tus expectativas, Tanya. No era mi intención---No estaba pensando. Essólo que me fui ...digamos que arrancando.

    - Y supongo que no me diráspor qué ...?

    Me incorporé y envolví misbrazos alrededor de mis piernas, en defensa. - No quiero hablar de eso -.

    Tanya, Irina y Kate era muybuenas en la vida que eligieron. Mejores incluso, en alguna forma, queCarlisle. A pesar de la insana proximidad que se permitían con aquellos quedebían ser---y alguna vez fueron---si presa, ellas no cometían errores. Estabademasiado avergonzado para admitir mi debilidad frente a Tanya.

    - ¿Problema de faldas? -Adivinó, ignorando mi repugnancia.

    Solté una carcajada triste. -No en la forma a la que te refieres -.

    Estaba tranquila. Escuché suspensamientos como si corriera por diferentes posibilidades, tratando de descifrarel significado de mis palabras.

    - Ni siquiera estás cerca -Le dije.

    - ¿Una pista? - Preguntó.

    - Por favor Tanya, Ya déjalo-.

    Estaba tranquila de nuevo,todavía especulando. La ignoré, tratando en vano de apreciar las estrellas.

    Se rindió después de unsilencioso momento, y sus pensamientos persiguieron una nueva dirección.

    Edward, si te vas ... ¿adónde irás? ¿De vuelta con Carlisle?

    - No lo creo - Susurré.

    ¿A dónde iría? No podíapensar en un lugar de todo el planeta que me llamara la atención. No había nadaque deseara ver o hacer. Porque, no importaba a dónde fuera, no estaríayendoa algún lugar---sólo estaríaescapandode uno.

    Odiaba eso. ¿Cuándo meconvertí en un cobarde?

    Tanya puso su brazo alrededorde mis hombros. Me tensé, pero no me escapé de su abrazo. Ella no pretendíanada más que ser amigable. Por ahora. - Creo quevolverás - dijo, su voz con unpequeño rastro de su largo y perdido acento Ruso.

    - No importa qué sea...oquién sea...lo que te atormenta. Tú lo enfrentarás. Tú eres así -.

    Sus pensamientos eran seguroscomo sus palabras. Traté de contener la visión de mí mismo que ella guardaba ensu cabeza. Alguien que enfrentaba sus problemas. Fue placentero pensar en mí deesa manera de nuevo. Nunca dudé de mi coraje, mi habilidad para enfrentardificultades, antes de aquella horrible hora de clases de biología en elinstituto hace tan poco tiempo.

    La besé en la mejilla,retrocediendo rápidamente cuando ella movió su rostro hacia el mío, con suslabios maliciosos. - Gracias, Tanya. Necesitaba escuchar eso -.

    Sus pensamientos se volvieronpetulantes. - De nada, supongo. Desearía que fueras un poco más razonableacerca de ciertas cosas, Edward -.

    - Lo siento, Tanya. Tú sabesque eres demasiado buena para mí- Yo sólo...aún no he encontrado lo que busco.-

    - Bueno, si te vas antes deque te vuelva a ver...Adiós, Edward. -

    - Adiós, Tanya. - Cuando dijelas palabras, pude verlo. Pude verme de vuelta. Siendo lo suficientementefuerte para volver al lugar en donde quería estar. - Gracias de nuevo. -

    Se puso de pie con un ágilmovimiento, y luego se alejó corriendo a través de la nieve tan rápido que suspies no dejaron huellas. No miró atrás. Mi rechazo la molestó más de lo quedemostró, incluso en sus pensamientos. No querría volver a verme antes de queme fuera.

    Hice una mueca de disgusto.No me gustaba herir a Tanya, aunque sus sentimientos no eran profundos,escasamente puros, y, en cualquier caso, no los podía corresponder. Me hacíasentir poco caballeroso.

    Apoyé mi barbilla en misrodillas y fijé nuevamente mi vista en las estrellas. De pronto me sentíansioso de comenzar mi camino de regreso. Sabía que Alice me vería llegar acasa, y se lo diría a los demás. Esto los haría feliz---a Carliste y Esmeespecialmente. Pero miré a las estrellas nuevamente por un momento, tratando dever más allá del rostro en mi cabeza. Entre yo y las brillantes luces en elcielo, un par de desconcertados ojos cafés achocolatado me miraron fijamente,pareciendo preguntar lo que ésta decisión significaría paraella. Por

    supuesto, no podía estarseguro si realmente era ésa la información que expresaban esos curiosos ojos.Incluso en mi imaginación, no podía escuchar sus pensamientos. Los ojos de

    Bella Swan continuaronpreguntando, y una descubierta vista de las estrellas continuaron eludiéndome.Con un fuerte suspiro, me dí por vencido, y me puse en camino. Si corría,estaría de vuelta al auto de Carlisle en menos de una hora...

    Apurado por ver a mifamilia---y deseando fervientemente ser el Edward que enfrenta sus problemas---Corrímás rápido de lo normal por el campo nevado, sin dejar huellas.

    - Todo va a estar bien -Alice respiró. Sus ojos estaban desenfocados, y Jasper tenía puesta su manoligeramente debajo del codo de Alice, guiándola hacia adelante mientras caminábamosen grupo hacia la pequeña cafetería. Rosalie y Emmett conducían el camino,

    Emmett viéndose ridículo comoun guardaespaldas en medio de un territorio hostil. Rose se veía cautelosa,también, pero mucho más irritada que protectora.

    - Por supuesto que lo está -Me quejé. Su comportamiento era absurdo. Si no estuviera seguro de que podíamanejar esta situación, me hubiera quedado en casa.

    El cambio repentino denuestra normal mañana, incluso juguetona---había nevado en la noche, y Emmett yJasper estaban tomando ventaja de mi distracción para bombardearme con bolas denieve; cuando se aburrieron con mi falta de entusiasmo, comenzaron alanzárselas entre ellos---esta vigilancia exagerada hubiera sido cómica, si nofuera tan irritante.

    - Ella aún no está aquí, peropor donde vendrá...no estará a favor del viento si nos sentamos en nuestrolugar de siempre -

    -Por supuestoque nos sentaremos en nuestrolugar de siempre. Ya para, Alice. Me estás sacando de mis casillas. Estaréabsolutamente bien. -

    Le guiñó un ojo a Jaspermientras éste la ayudaba a sentarse, y sus ojos finalmente se enfocaron en mirostro.

    - Hmm - Dijo, casisorprendida. - Creo que tienes razón. -

    -Por supuestoque la tengo - Murmuré.

    Odiaba ser el centro de suatención. Sentí una repentina simpatía por Jasper, recordando todas las vecesque lo sobreprotegimos. Jasper me miró brevemente, e hizo una mueca.

    Molesta, ¿verdad?

    Le hice una mueca.

    ¿Sólo había sido la semanapasada, en que esta larga, monótona habitación me había parecido tortuosamenteopaca? ¿Cuando me pareció que estaba en coma, al estar aquí?

    Hoy mis músculos y nerviosestaban estirados y tensos---como cuerdas de piano, tensionadas para sonar a lapresión más ligera. Mis sentidos estaban híper-alertas; Escanée cada sonido,cada suspiro, cada movimiento del aire que tocó mi piel, cada pensamiento.

    Especialmente lospensamientos. Sólo uno de mis sentidos lo mantuve bloqueado, rechazando usarlo.El olfato, por supuesto. No respiré.

    Estaba esperando oír másacerca de los Cullens en todos esos pensamientos. Esperé todo el día, buscandocualquier nuevo conocido en el que Bella Swan hubiera confiado, tratando de verqué dirección había tomado el nuevo chisme. Pero no había nada. Nadie notó alos cinco vampiros en la cafetería, como siempre antes de que llegara la nuevachica. Varios de los humanos aquí aún pensaban en ella, lo mismo de la semanapasada. En vez de encontrar esto

    absolutamente aburrido, ahoraestaba fascinado.

    ¿Acaso ella no le había dichonada a nadie sobre mí?

    No hay manera de que no hayanotando mi negra y asesina mirada. La había visto reaccionar. Seguramente, laasusté tontamente. Estaba convencido de que le diría a alguien, tal vez inclusoexagerado la historia un poco para hacerla más interesante. Dándome algunas líneasamenazadoras.

    Y entonces, ella también meescuchó tratando de cambiar la clase de biología que compartíamos. Debe habersepreguntado, después de ver mi expresión, si ella era la causa.

    Una chica normal hubieraaveriguado, comparado su experiencia con otros, buscando historias comunes queexplicaran mi comportamiento para no sentirse discriminada. Los humanosconstantemente se desesperaban por sentirse normales, para encajar. Paramezclarse con todos los demás, como un rebaño de ovejas sin rasgo distintivo.Esta chica no sería la excepción a esa regla.

    Pero nadie notó que estábamossentados aquí, en nuestra mesa de siempre. Bella debe ser excepcionalmentetímida, si no confió en nadie. Tal vez habló con su padre, quizás esa es larelación más fuerte que tiene...aunque eso parece improbable, dado el hecho deque pasó muy poco tiempo con él en el transcurso de su vida. Sería más cercanaa su madre. De todas maneras, tendré que pasar por la casa del Jefe Swan algúndía pronto y escuchar qué está pensando.

    - ¿Algo nuevo? - Me preguntóJasper.

    - Nada. Ella...creo que nodijo nada.

    Todos levantaron una ceja aeste hecho.

    - Tal vez no eres tanterrorífico como crees que eres - Dijo Emmett, riendo entre dientes.

    - Apuesto a que pude haberlaasustado mucho mejor queeso.-

    Entorné mis ojos hacia él.

    - Me pregunto... - Jasperestaba desconcertado con mi revelación del silencio único de la chica.

    - Ya lo hemos debatido.No lo sé.

    - Ahí viene. - Alice murmuró.Sentí cómo mi cuerpo se ponía rígido. - Traten de parecer humanos.

    - ¿Humanos dices? - PreguntóEmmett.

    Levantó su puño derecho,moviendo sus dedos para revelar la bola de nieve que había guardado en supalma. Por supuesto no se había derretido. La apretó formando un abultado cubode hielo. Tenía sus ojos puestos en Jasper, pero ví la dirección de suspensamientos. Y

    Alice también, por supuesto.Cuando él, abruptamente le lanzó, el pedazo de hielo, ella lo hizo

    a un lado con un casualalboroto de sus dedos. El hielo rebotó a lo largo de la cafetería, demasiadorápido para ser visible al ojo humano, y se rompió con un sostenido golpecontra la muralla de ladrillo. El muro también se rompió.

    Todas las cabezas de esaesquina de la cafetería se voltearon para ver a la pila de hielo roto en elpiso, y luego giraron de un lado a otro buscando al culpable. No miraron maslejos que unas pocas mesas de distancia.. Nadie nos miró.

    - Muy humano, Emmett - DijoRosalie con un tono mordaz. - ¿Por qué no aprovechas de atravesar el muro?

    - Sería mucho másimpresionante si tú lo hicieras, cielo.

    Traté de ponerles atención,manteniendo mi rostro en una mueca como si formara parte de su jugarreta. No mepermití mirar hacia la línea en donde sabía que estaba ella. Pero eso era todolo que oía.

    Podía escuchar la impacienciade Jessica con la nueva chica, quien parecía estar distraída, también, inmóvilen su lugar. Ví, en los pensamientos de Jessica, que las mejillas de Bella

    Swan estaban tornándose de unbrillante color rosa por efecto de la sangre.

    Volteé respirandocuidadosamente, preparado para dejar de hacerlo por si un poco de su esenciallegaba con el aire cerca de mí.

    Mike Newton estaba con ellasdos. Escuché sus dos voces, verbal y mental, cuando le preguntó a Jessica quéle pasaba a la chica Swan. No me gustó la forma en que sus pensamientos seenvolvían en torno a ella, el parpadeo de una ya establecida fantasía nublaba

    su mente mientras la mirabadespertar de su ensueño como si hubiese olvidado que estaba ahí.

    - Nada - Escuché que Belladijo en una tranquila y clara voz. Parecía el sonar de una campana sobre elbalbuceo en la cafetería, pero sabía que eso era así sólo porque estabaescuchando con demasiada atención.

    - Hoy sólo quiero un refresco- Continuó moviéndose para avanzar en la fila. No pude evitar lanzar una miradaen su dirección. Ella estaba mirando al piso, la sangre lentamente sedesvanecía de su rostro. Rápidamente cambié la dirección de mi mirada, aEmmett, quien se reía a la sonrisa de dolor que había en mi rostro.

    Te ves enfermo, hermano.

    Cambié mi expresión para quese viera casual y no forzada. Jessica se estaba

    preguntando en voz alta sobrela falta de apetito de la chica. - ¿Es que no tienes hambre? - preguntó. - Laverdad es que estoy un poco mareada - Su voz era aún más baja, pero todavía muyclara. ¿Por qué me incomodó, la repentina preocupación que emanó de lospensamientos de Mike Newton? ¿Qué importaba si era una posesión para ellos? Noera asunto mío si Mike

    Newton se sentíainnecesariamente ansioso por ella. Quizás esta es la forma en que todosreaccionan a ella. ¿Acaso no había querido, instintivamente, protegerlatambién? Antes de que quisiera matarla, la verdad...

    ¿Peroestabarealmente enferma?

    Era difícil saberlo---se veíatan delicada con su piel translúcida...Entonces me di cuenta de que yo tambiénme estaba preocupando, tal como ese estúpido niño, así que me obligué a mimismo a no pensar en su salud.

    De todas maneras, no megustaba monitorearla desde los pensamientos de Mike. Cambié a los de Jessica,mirando cuidadosamente cómo ellos tres escogían una mesa para sentarse.

    Afortunadamente, se sentaroncon los usuales compañeros de Jessica, en una de las primeras mesas de lacafetería. Sin viento a favor, tal y como Alice había prometido.

    Alice me dió un codazo,Ella va a mirar hacía acá pronto,actúa humano.

    Apreté los dientes detrás deuna mueca.

    - Tranquilízate, Edward - Medijo Emmett. - Honestamente. Así que matas un humano.

    Eso difícilmente puede ser elfin del mundo.

    - Tu sabrías. - Murmuré.

    Emmett soltó una carcajada. -Tienes que aprender a superar las cosas. Como yo. La eternidad es un largotiempo como para pasarlo con culpa. -

    Justo entonces, Alice lanzóun pequeño puñado de hielo que había estado escondiendo, en el inesperadorostro de Emmett. Éste parpadeó, sorprendido, y luego hizo una mueca.

    - Tú te lo buscaste - dijomientras se inclinaba en la mesa y sacudía los cristales encrustados en su peloen dirección a Alice. La nieve, derritiéndose en el cálido lugar, voló desde supelo en una gruesa lluvia de, mitad líquido, mitad hielo.

    - ¡Eww! - Rosalie se quejó,mientras ella y Alice se alejaban del diluvio.

    Alicé se rió, y todos lacopiamos. Podía ver en la cabeza de Alice cómo ella había orquestado esteperfecto momento, y yo sabía que la chica---Debería parar de pensar en ella deesa forma, como si fuera la única chica en el mundo---queBellaestaría mirándonos jugar yreír, viéndonos tan felices y humanos y poco reales como una pintura de NormalRockwell.

    Alice continuó riendo, yluego tomó su bandeja y la usó como protección. La chica---

    Bella debe estar mirándonosaún.

    ...mirando a los Cullensde nuevo,alguien pensó, captando mi atención.

    Miré automáticamente hacia lain intencional llamada, dándome cuenta mientras mis ojos encontraban sudestino, que reconocía esa voz---Había estado escuchándola todo el día.

    Pero mis ojos pasaron delargo a Jessica, enfocándose en la penetrante mirada de la chica.

    Rápidamente miró hacia abajo,escondiéndose detrás de su denso cabello.

    ¿Qué estaba pensando? Con elpaso del tiempo la frustración parecía estar poniéndose cada vez más aguda, envez de aliviada. Traté---seguro de que lo que estaba haciendo nunca lo intentéantes---de probar una vez más entrar en su mente. Mi don siempre venía a minaturalmente, sin pedirlo; nunca tuve que esforzarme para lograrlo. Pero ahorame concentré, tratando de pasar a través de lo que fuera que tenía a sualrededor.

    Nada más que silencio.

    ¿Qué tiene ella deespecial?Pensó Jessica, produciendo eco a mi propiafrustración.

    - Edward Cullen te estámirando - susurró en el oído de la chica Swan, con una risita. No había ningúnsigno de celosa irritación en su tono de voz. Jessica parecía tener habilidadespara fingir amistad.

    Escuché, absorto, larespuesta de la chica.

    - No parece enojado, ¿verdad?- ella le susurró a Jessica.

    Así que,había notado mi reacción salvajede la semana pasada. Por supuesto que lo hizo.

    La pregunta confundió aJessica. Vi mi propio rostro en sus pensamientos mientras inspeccionaba miexpresión, pero no la miré. Aún estaba concentrado en la chica, tratando deescucharalgo.Mi intensaconcentración no parecía estar ayudando en nada.

    - No. - Le dijo Jess, y yosabía que deseaba haber podido decir que---debióhaberle dolido la forma en que la miraba---sin embargo no había rastro de doloren su voz. - ¿Debería estarlo? -

    - Creo que no soy de suagrado - la chica susurró de vuelta, apoyando su cabeza en su brazo como siestuviera repentinamente cansada. Traté de comprender la expresión, pero sólopude suponer. Tal vezestaba cansada.

    - A los Cullens no les gustanadie - Jess le aseguró. - Bueno, tampoco se fijan en nadie lo bastante paraque les guste. -Nunca lo hacen. Su pensamiento fue una queja. - Pero tesigue mirando. -

    - No le mires - dijo la chicaansiosamente, elevando su cabeza para asegurarse de que

    Jessica había obedecido laorden.

    Jessica rió nerviosamente,pero obedeció.

    La chica no miró otra cosaaparte de la mesa por el resto de la hora. Pensé---aunque, por supuesto, nopodía estar seguro---que lo hizo a propósito. Parecía como si ella quisieramirarme. Su cuerpo giró suavemente en mi dirección, su barbilla comenzó agirar, luego se detuvo, respiró profundo, y miró fijamente a quien quiera quele estaba hablando.

    Ignoré la mayor parte de losotros pensamientos alrededor de la chica, como si no fueran, momentariamente,acerca de ella. Mike Newton estaba planeando una pelea de nieve en elaparcamiento para después de clases, sin darse cuenta de que ya había comenzadoa llover. El alboroto de los suaves copos de nieve contra el techo se había convertidoen más comunes golpeteos de gotas. ¿De verdad él no podía oír eso? A mi meparecía bastante ruidoso.

    Cuando terminó la hora delalmuerzo, permanecí en mi asiento. Los humanos formaron filas para salir, y yotraté de distinguir el sonido de sus pisadas de entre los demás, como sihubiera algo importante o inusual en ellas. Qué estúpido.

    Mi familia no hizo movimientoalguno para salir. Esperaron a ver qué haría yo.

    ¿Iría a clases, me sentaría asu lado donde podría oler la absurdamente potente esencia de su sangre y sentirel calor de su pulso en el aire, en mi piel? ¿Era lo suficientemente fuertepara eso? ¿O había tenido suficiente por este día?

    -Creo...que estará todo bien. -Dijo Alice, vacilante. - Tu mente está decidida.

    Creoque lograrás pasar de esta hora.-

    Pero Alice sabía bien cuánrápido podía cambiar la mente.

    - ¿Por qué forzarte, Edward?- Preguntó Jasper. Aunque el no quería sentirse satisfecho por el hecho de queera yo el débil ahora, podía escuchar eso, sólo un poco. - Ve a casa, tómalocon calma. -

    - ¿Cuál es el gran problema?- Emmett discrepó. - Si la mata o no la mata tendrá que superarlo de todasformas. -

    - No me quiero mudar aún - Sequejó Rosalie. - No quiero empezar todo de nuevo. Ya casi terminamos elinstituto, Emmett.Finalmente.-

    Yo me debatía en la decisión.Quería, quería gravemente, enfrentar esto en vez de salir corriendo otra vez.Pero no me quería arriesgar mucho, tampoco. Jasper había cometido un error lasemana pasada al pasar tanto tiempo sin cazar; ¿Esto fue solo un insustancialerror?

    No quería desarraigar a mifamilia. Ninguno de ellos me lo agradecería. Pero quería ir a mi clase deBiología. Me di cuenta de que quería ver su rostro otra vez.

    Eso era lo que decidía pormi. Esa curiosidad. Estaba enojado conmigo mismo por sentirla. ¿Acaso no mehabía prometido que no dejaría que el silencio de la mente de la chica me haríasentir indebidamente interesado en ella? Y aún así, aquí estaba, mucho más queindebidamente interesado.

    Quería saber qué estabapensando. Su mente estaba cerrada, pero sus ojos muy abiertos. Quizás podríaleerlos en vez de a su mente.

    - No, Rose, creo que deverdad estará bien. - Dijo Alice. - Se está...poniendo muy firme.

    Estoy un noventa y tres porciento segura que nada malo va a pasar si él va a clases. – Me miróinquisitivamente, preguntándose qué había cambiado en mis pensamientos quehabía hecho su visión del futuro más segura.

    ¿Sería suficiente lacuriosidad para mantener viva a Bella Swan?

    Emmett tenía razón.---¿Porqué no seguir con esto? Enfrentaría la tentación cara a cara.

    - Vayan a clases. - Ordené,alejándome de la mesa. Me giré y me alejé a trancos sin mirar atrás. Podía oírla preocupación de Alice, la censura de Jasper, la aprobación de Emmett

    y la irritación de Rosalie,arrastrándose detrás de mí.

    Respiré profundo una vez másen la puerta de la sala de clases, y luego sostuve la respiración al caminardentro del pequeño, cálido espacio.

    No estaba atrasado. El Sr.Banner aún estaba preparando el laboratorio de hoy. La chica estaba sentada enmi---ennuestramesa, consu rostro agachado de nuevo, mirando la carpeta en la que estaba garabateando.Examiné el bosquejo mientras me acercaba, interesado incluso en esta trivialcreación de su mente, pero fue en vano. Sólo unos diseños al azar de círculosencima de más círculos. Quizás no se estaba concentrando en el modelo, pero

    ¿pensando en algo más?

    Moví mi silla hacia atrás coninnecesaria aspereza, arrastrándola a través del linóleo; los humanos siemprese sienten más cómodos cuando el ruido anuncia que alguien se acerca.

    Sabía que ella oiría elsonido; no levantó la vista, pero su mano se distrajo y se salió del esquemaque estaba dibujando, dejándolo desequilibrado.

    ¿Por qué no levantó la vista?Probablemente estaba asustada. Debía asegurarme de dejarla con una diferenteimpresión esta vez. Hacerla pensar que se había imaginado todo.

    - Hola - Dije con aquella voztranquila que utilizaba cuando quería hacer sentir cómodo a alguien, formandouna cortés sonrisa con mis labios de forma que no mostrara ningún diente.

    Entonces levantó la mirada,sus grandes ojos marrones lucían asustados---casi

    desconcertados---y llenos desilenciosas preguntas. Era la misma expresión que había estado obstruyendo mivisión la semana pasada.

    Mientras miraba dentro deesos extrañados y profundos ojos marrones, me dí cuenta que el odio---el odioque imaginé merecía esta chica sólo por el hecho de existir---se habíaevaporado. Sin respirar, sin sentir su esencia, era difícil creer que alguientan vulnerable pudiera proyectar tanto odio.

    Sus mejillas comenzaron aruborizarse, y no dijo nada.

    Le sostuve la mirada,enfocándome sólo en sus profundas dudas, y traté de ignorar el apetitoso colorde su piel. Tenía suficiente aire para hablar por un rato sin inhalar.

    - Me llamo Edward Cullen -Dije, aunque sabía que ella ya sabía eso. Era la forma mas cortés de continuar.- No tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada. Tú debes ser

    Bella Swan. -

    Parecía confusa---ahí estabaese pequeño fruncimiento de ceño entre sus ojos de nuevo.

    Le tomó medio segundo más delo normal en responder.

    - ¿Cómo sabes mi nombre? -Preguntó y su voz tartamudeó un poco.

    Debo haberla aterrorizado.Eso me hizo sentir culpable; era tan indefensa. Me reí amablemente---fue unsonido que sabía la haría sentir más cómoda. De nuevo, tuve cuidado con misdientes.

    - Creo que todo el mundo sabetu nombre. - Seguramente se había dado cuenta que se había convertido en elcentro de atención de este monótono lugar. - El pueblo entero te esperaba. -

    Frunció el ceño como si estainformación fuera desagradable. Supongo, que siendo tímida como ella parecíaser, demasiada atención sería algo malo para ella. La mayoría de los humanossentían todo lo contrario. Aunque ellos no querían permanecer fuera de la manada,al mismo tiempo en que anhelaban proyectar su individual uniformidad.

    - No - Dijo. - Me refería aque me llamaste Bella. -

    - ¿Prefieres Isabella? -Pregunté, perplejo por el hecho de que no podía ver a dónde quería ir con estapregunta. No entendía. Seguramente, había dejado clara su preferencia muchasveces su primer día aquí. ¿Todos los humanos eran tan incomprensibles sin elcontexto mental como guía?.

    - No, me gusta Bella. -Respondió, ladeando su cabeza un poco hacia el lado. Su expresión---si estuvieraleyéndola correctamente---se estaba debatiendo entre la vergüenza y laconfusión. - Pero creo que Charlie, quiero decir, mi padre, debe de llamarmeIsabella a mis espaldas, porque todos me llaman Isabella. - Su piel seoscureció en un rosado intenso.

    - Oh - Dije lastimosamente, yrápidamente desvié mi mirada de su rostro.

    Entonces me dí cuenta de loque significaban sus preguntas: Había fallado---cometí un error. Si no hubieraestado tan atento escuchando detrás de las cabezas de todos el primer día en queella apareció, la hubiera llamado por su nombre completo, como todos los demás.Ella notó la diferencia.

    Sentí una punzada deinquietud. Fue muy fácil para ella darse cuenta de mi error. Algo astuta,especialmente para alguien que supuestamente estaba aterrorizada por miproximidad.

    Pero tenía mayores problemasque cualquier sospecha que pudiera tener sobre mi, en su cabeza.

    Me faltaba el aire. Si le ibaa hablar de nuevo, tendría que inhalar. Sería difícil evitar hablar.Desafortunadamente para ella, compartir esta mesa conmigo la hizo mi compañerade laboratorio, y hoy tendríamos que trabajar juntos. Sería incómodo---eincomprensiblemente grosero de mi parte---ignorarla mientras trabajábamos.Sería más sospechoso y la asustaría más aún.

    Me alejé de ella lo más quepude sin mover mi silla, girando mi cabeza afuera hacia el pasillo. Me apoyé,congelando mis músculos en su lugar, y entonces absorbí una rápida bocanada deaire, respirando solamente por la boca.

    ¡Ahh!

    Fué verdaderamente doloroso.Incluso sin olerla, podía sentir su sabor en mi lengua. Mi garganta estabarepentinamente en llamas de nuevo, anhelando absolutamente cada parte de ellatan fuertemente como el primer momento en que capté su esencia, la semanapasada.

    Cerré fuertemente mis dientesy traté de recomponerme.

    - Empezad - Ordenó el Sr.Banner.

    Se sintió como si hubierapuesto en práctica todo mi autocontrol que había guardado en setenta años paravolver a mirarla, quien estaba mirando la mesa de nuevo, y sonreír.

    - ¿Las damas primero, compañera?- Le ofrecí.

    Levantó la mirada a miexpresión y su rostro quedó en blanco, sus ojos se abrieron.

    ¿Había algo malo en miexpresión? ¿Estaba asustada de nuevo? Ni siquiera habló.

    - Puedo empezar yo si lodeseas. - Dije tranquilamente.

    - No. - Me dijo, y su rostropasó del blanco al rojo nuevamente. - Yo lo hago. -

    Me quedé mirando el equipo enla mesa, el estropeado microscopio, la caja con las diapositivas, en vez demirar la sangre arremolinarse bajo su clara piel. Tomé otro rápido respiro,entre mis dientes, e hice una mueca de dolor mientras su sabor me quemaba lagarganta.

    - Profase. - Dijo rápidamentedespués de una rápida examinada. Comenzó a remover la diapositiva, aunqueapenas la había mirado.

    - ¿Te importa si lo miro? -Instintivamente---estúpidamente, como si yo fuera uno de los de suespecie---alcancé su mano para detenerla de remover la diapositiva. Por unsegundo, el calor de su piel quemó la mía. Fué como una corrienteeléctrica---obviamente mucho más caliente que unos pocos grados, noventa y ochopunto seis aproximadamente. El calor pegó en mi mano y luego subió por mibrazo. Ella alejó su mano de la mía.

    - Lo siento. - Murmuré entredientes. Necesitaba algo qué mirar, así que agarré el microscopio y mirérápidamente por el lente. Ella tenía razón.

    - Profase. - Asentí.

    Todavía estaba muy incómodocomo para mirarla. Respirando lo más tranquilamente como me era posible porentre mis dientes y tratando de ignorar la ardiente sed, me concentré en lasimple tarea, escribiendo las palabras en la línea apropiada en la hoja, yluego cambiando la primera diapositiva por la segunda.

    ¿Qué estaría pensando ahora?¿Qué habrá sentido ella, cuando le toqué la mano? Mi piel debió sentirse fríacomo el hielo---repulsiva. Con razón estaba tan callada.

    Miré la diapositiva.

    - Anafase. - Me dije a mimismo mientras escribía en la segunda línea.

    - ¿Puedo? - Preguntó.

    La miré, sorprendido de verque ella estaba esperando expectante, con una mano medio inclinada hacia elmicroscopio. No seveíaasustada. ¿Realmente creía quehabía respondido mal?

    No pude evitar sonreír a laesperanzada mirada en su rostro mientras deslizaba el microscopio hacia ella.

    Ella miró por el lente conuna impaciencia que pronto se desvaneció. Las esquinas de su boca se inclinaronhacia abajo.

    - ¿Me pasas la diapositivanúmero tres? - Preguntó, manteniendo la vista en el

    microscopio, pero sosteniendouna mano hacia afuera. Dejé caer la próxima diapositiva en su mano, procurandoque mi piel no fuera a tocar la de ella. Sentarme a su lado fue como sentarmeal lado de una estufa. Me podía sentir a mi mismo entibiándome levemente a unatemperatura más alta.

    No miró mucho tiempo ladiapositiva. - Interfase - Dijo en un tono despreocupado--- quizás esforzándoseun poco en tratar de sonar así---y empujó el microscopio hacía mí. Ella no tocóel papel, sino que esperó a que yo escribiera la respuesta. Revisé ladiapositiva y ella estaba en lo correcto, de nuevo.

    Y así terminamos la tarea,hablando una palabra a la vez y sin mirarnos en ningún momento. Éramos losúnicos que habíamos terminado---los demás estaban teniendo serios problemas conla tarea. Mike Newton parecía tener problemas concentrándose---estaba tratandode mirar qué hacíamos Bella y yo.

    Desearía que se hubieraquedado a donde quiera que fue,pensó Mike, dirigiendo hacia mí una mirada furiosa. Hmm,interesante. No me había dado cuenta que este chico había comenzado a guardarmecierto rencor. Y aún más interesante, encontré---para mi sorpresa--- que elsentimiento era mutuo.

    Miré nuevamente a la chica,desconcertado por la amplia gama de estrago y agitación que, a pesar de ser tancomún y de una apariencia poco amenazadora, ella estaba causando en mi vida.

    Tampoco era que yo no pudieraver a qué se refería Mike. En verdad ella era algo bonita...en una formainusual. Mejor que ser bella, su rostro erainteresante.No absolutamente simétrico---su delgada barbilla fuera de balance con susanchos pómulos; incluso en el color---la luz y la sombra contrastaban en surostro y su cabello; y sus ojos, rebosantes de silenciosos secretos...

    Ojos que repentinamente seclavaron en los míos.

    La miré fijamente, tratandode adivinar al menos un secreto.

    - ¿Acabas de ponertelentillas? - Me preguntó abruptamente.

    Que pregunta más extraña. -No - Casi sonreí a la idea demejorarmivista.

    - Oh. - Musitó. - Te veo losojos distintos. -

    Me sentí extrañamente heladode nuevo al darme cuenta de que aparentemente no era el único tratando deaveriguar secretos el día de hoy.

    Me encogí, mis hombros seenderezaron, y miré adelante en donde el profesor estaba haciendo sus rondas.

    Por supuesto que había algodiferente en mis ojos desde la última vez que ella los vio. Al prepararme paraesta dura prueba, para esta tentación, pasé todo el fin de semana cazando,saciando mi sed todo lo posible, exagerando en realidad. Me harté de sangre deanimales, no es que hiciera mucha diferencia en el indignante sabor flotando asu alrededor. La última vez que la miré mi ojos estaban negros por la sed.Ahora, con mi cuerpo satisfecho de sangre, mis

    ojos eran de un cálidodorado. Ambar claro con mi excesiva tentativa para apagar mi sed.

    Otro error. Si hubiera sabidoa lo que se refería con su pregunta, le hubiera dicho que sí.

    Me he sentado entre humanospor dos años en este instituto, y ella ha sido la primera en examinarme lobastante cerca para darse cuenta del color de mis ojos. Los demás, mientrasadmiraban la belleza de mi familia, tienden a mirar hacia otro lado rápidamenteen cuanto los miraba. Ellos se alejaban, bloqueando los detalles de nuestraapariencia con un instintivo esfuerzo por mantenerse fuera de tratar deentender. Ignorancia era la dicha de la mente humana.

    ¿Por qué tenía que serjustamente ella la que se diera cuenta?

    El Sr. Banner se acercó anuestra mesa. Agradecido inhalé la brisa de aire limpio que trajo con él antesde que se mezclara con su esencia.

    - En fin, Edward - dijo,mirando nuestras respuestas, - ¿No crees que deberías dejar que

    Isabella también mirase porel microscopio? -

    - Bella - Lo corregíautomáticamente. - En realidad, ella identificó tres de las diapositivas.

    Los pensamientos del Sr.Banner eran escépticos mientras se giraba para mirar a la chica.

    - ¿Has hecho antes estapráctica de laboratorio? -

    La observé, absorto, mientrasella sonreía, luciendo algo avergonzada.

    - Con la raíz de una cebolla,no.

    - ¿Con una blástula depescado blanco? - Preguntó el Sr. Banner.

    - Sí.

    Esto lo sorprendió. Ellaboratorio de hoy era algo que había planeado para un curso más avanzado. Elcabeceó cuidadosamente. - ¿Estabas en un curso avanzado en Phoenix?. -

    - Sí. -

    Entonces, ella estabaavanzada, inteligente para un humano. Esto no me sorprendió.

    - Bueno - El Sr. Banner dijodespués de una pausa. - Supongo que es bueno que ambos seáis compañeros delaboratorio - Giró y se alejó de nosotros murmurando, - Así los otros chicostienen la oportunidad de aprender algo por sus propios medios. - casi en unsusurro.

    Dudo mucho que la chicalograra oír algo. Ella comenzó a garabatear círculos en su carpeta de nuevo.

    Dos fallas en media hora. Unamala impresión de mi persona. Aunque no tenía idea de lo que ella pensaba demí---¿qué tan asustada estaba, qué era lo que sospechaba?---sabía quenecesitaba un mayor esfuerzo para dejarla con una nueva y mejor impresión demí. Algo para borrar de su memoria nuestro feroz último encuentro.

    - Es una lástima, lo de lanieve, ¿no? - Dije, repitiendo la pequeña conversación que había oído a unadocena de estudiantes hoy. Una aburrida, típica conversación. El clima---siempre seguro.

    Ella me miró con una obviaduda en sus ojos---una reacción anormal a mis normales palabras. - En realidad,no - me dijo, sorprendiéndome de nuevo.

    Traté de guiar laconversación de vuelta a unos campos más seguros. Ella venía de un lugar muchomás brillante y cálido---su piel parecía reflejar todo eso de alguna manera, apesar de su imparcialidad---y el frío debe incomodarle. Mi helado contactoseguramente lo hizo...

    - A ti no te gusta el frío -Adiviné.

    - Tampoco la humedad -Asintió.

    - Para ti, debe de serdifícil vivir en Forks. -Quizásno debiste haber venido aquí,quiseagregar.Quizás debierasvolver a donde perteneces.

    En todo caso, no estabaseguro de que fuera eso lo que yo quería. Siempre recordaría la esencia de susangre---¿había alguna garantía de que eventualmente no la seguiría? Además,

    si ella se fuera, su mentesería por siempre un misterio para mí. Un constante, persistente rompecabezas.

    - Ni te lo imaginas. - dijoen una baja voz, frunciendo un poco el ceño.

    Sus respuestas nunca eran loque yo esperaba. Me hacían querer preguntar más cosas.

    - En tal caso, ¿por quéviniste aquí? - Pregunté, notando instantáneamente que el tono de mi voz eraalgo acusador, no tan casual para una conversación. La pregunta sonó descortés,entrometida.

    - Es...complicado. -

    Ella parpadeó, dejando laconversación inconclusa, y yo casi exploté de la curiosidad---la curiosidadquemaba tanto como la sed en mi garganta. En realidad, noté que se estabahaciendo mucho más fácil respirar; la agonía se había convertido en algo muchomás familiar.

    - Creo que voy a poderseguirte. - Insistí. Quizás una común cortesía la mantendría respondiendo mispreguntas mientras yo no fuera demasiado grosero al preguntarlas.

    Ella miraba sus manossilenciosamente. Esto me hizo sentir impaciente; quería poner mi mano debajo desu barbilla y obligarla a mirarme para así poder leer sus ojos. Pero seríaestúpido de mi parte---peligroso---tocar su piel otra vez.

    Repentinamente levantó lavista. Fue un alivio poder ver las emociones en sus ojos de nuevo. Habló muyrápido, se le confundían las palabras.

    - Mi madre se ha casado. -

    Ah, esto era losuficientemente humano para poder entenderlo. La tristeza pasó por sus clarosojos y trajo de vuelta el ceño fruncido.

    - No me parece tan complicado- Discrepé. Mi voz sonó gentil sin esforzarme para que así fuera. Su tristezame hacía sentir extrañamente desamparado, deseando poder hacerla sentir mejor.Un impulso extraño. - ¿Cuándo ha sucedido eso? -

    - El pasado mes de Septiembre- Dijo con un suspiro. Contuve la respiración mientras su cálido aliento rozabami rostro.

    - Pero él no te gusta. -Supuse, tratando de conseguir más información.

    - No, Phil es un buen tipo. -dijo, corrigiendo mi suposición. Había un rastro de una sonrisa alrededor desus labios. - Demasiado joven, quizá, pero amable. -

    Esto no encajaba en elescenario que había estado construyendo en mi cabeza.

    - ¿Por qué no te quedaste conellos? - Pregunté, mi voz sonó demasiado curiosa. Sonó como si estuviera siendoentrometido. Aunque debo admitir que lo era.

    - Phil viaja mucho. Esjugador de béisbol profesional. - La pequeña sonrisa se hizo más pronunciada;la elección de esta carrera parecía ser divertida para ella.

    Yo también sonreí, sinpensarlo. No estaba tratando de hacerla sentir mejor. Su sonrisa sólo me hizosonreír en respuesta---para unirme a su secreto.

    - ¿Debería sonarme su nombre?- Recorrí todos las listas de jugadores profesionales en mi cabeza,preguntándome cual de todos era su Phil...

    - Probablemente no. No juegabien. - Otra sonrisa. - Sólo compiteen la liga menor. Pasa mucho tiempo fuera. -

    Las listas en mi cabeza sedesvanecieron instantáneamente, y tabulé una lista de posibilidades en menos deun segundo. Al mismo tiempo, me estaba imaginando un nuevo escenario.

    - Y tu madre te envió aquí parapoder viajar con él. - Dije. Al hacer suposiciones parecía conseguir másinformación que al hacer preguntas. Funcionó de nuevo. Su barbilla sobresalió,y su expresión de pronto se tornó obstinada.

    - No, no me envió aquí. -Dijo, y su voz tenía una nueva y fuerte protección. Mi

    suposición la habíamolestado, sólo que no podía ver cómo. - Fue cosa mía. -

    No podía adivinar a qué serefería, o la fuente de su despecho. Estaba totalmente perdido.

    Así que me rendí. Ellasimplemente no tenía sentido. Ella no era como otros humanos. Tal vez elsilencio de sus pensamientos y el perfume de su esencia no eran la única cosainusual en ella.

    - No lo entiendo. - Admití,odiando tener que rendirme.

    Ella suspiró, y me sostuvo lamirada por mucho más tiempo que la mayoría de los humanos normales podíansoportar.

    - Al principio, mamá sequedaba conmigo, pero le echaba mucho de menos. – explicó lentamente, su tonose iba volviendo más desesperado con cada palabra. - La separación la hacíadesdichada, por lo que decidí que había llegado el momento de venir a vivir conCharlie.

    -El pequeño fruncimiento desu ceño se profundizó.

    - Pero ahora, tu eresdesgraciada. - Murmuré. No podía parar de hablar de mis hipótesis, esperandoaprender más de sus reacciones. Esta, sin embargo, no parecía muy lejana dereconocer.

    - ¿Y? - dijo, como si esto nofuera un aspecto que debiera considerarse.

    Continué mirándola, sintiendoque finalmente había obtenido mi primera ojeada real dentro de su alma. Ví enesa sola palabra dónde se estaba ubicando a ella misma entre sus propiasprioridades. Al contrario de la mayoría, sus propias necesidades estaban alfinal de la lista.

    Ella estaba lejos de seregoísta.

    Mientras veía esto, elmisterio de la persona escondida dentro de esta silenciosa mente comenzó aaclararse un poco.

    - No parece demasiado justo.- Le dije. Me encogí, tratando de parecer casual, tratando de encubrir laintensidad de mi curiosidad.

    Ella se rió, pero no habíaalegría en aquél sonido. - ¿Es que no te lo ha dicho nadie? La vida no es justa.

    Quería reírme a sus palabras,pero yo tampoco sentía alegría. Sabía un poco sobre la injusticia de la vida. -Creo haberlo oídoantes. -

    Me miró, pareciendo confusade nuevo. Sus ojos oscilaron lejos y luego volvieron a mirarme.

    - Bueno, eso es todo. - medijo.

    Pero no estaba listo paradejar que esta conversación terminara. La pequeña V entre sus ojos, un resto desu tristeza, me molestó. Quería alisarlo con mis dedos. Pero, por supuesto, nopodía tocarla. Era inseguro en tantas maneras.

    - Das el pego, - hablélentamente, todavía considerando esta próxima hipótesis. – pero apostaría a quesufres más de lo que aparentas.

    Hizo una mueca, sus ojos seachicaron y su boca se dobló formando un puchero, y luego desvió la vista haciael frente de la clase. No le gustaba cuando adivinaba correctamente. Ella noera el mártir promedio---no quería una audiencia a su dolor.

    - ¿Me equivoco? -

    Se estremeció levemente,pretendiendo ignorarme.

    Eso me hizo sonreír. - Creoque no. -

    - ¿Y a ti qué te importa? -exigió, aún mirando hacia adelante.

    - Muy buena pregunta. -Admití, más a mi mismo que respondiéndole.

    Su perspicacia era mejor quela mía---ella fue directo al grano mientras yo me andaba en rodeos, caminandocomo un ciego buscando pistas. Los detalles de su muy humana vidanodebían importarme. Era unerror preocuparme de qué pensaba. Mas allá de proteger a mi familia de lasospecha, los pensamientos humanos no significaban nada.

    No estaba acostumbrado a serel menos intuitivo. Confiaba demasiado en mi don--- claramente no era tanperceptivo como pensaba.

    La chica suspiró y lanzó unamirada fulminante hacia el frente de la clase. Había algo gracioso en suexpresión frustrada. Toda la situación, toda la conversación era graciosa.Nunca nadie había estado tan cerca del peligro como esta pequeña niña---encualquier momento podría distraerme por mi ridícula absorción en laconversación, inhalar por mi nariz y atacarla antes de que me pudieradetener---yellaestaba irritada porque no le habíarespondido a su pregunta.

    - ¿Te molesto? - pregunté,sonriendo a lo absurdo de la situación.

    Me miró rápidamente, y susojos parecieron estar atrapados bajo mi mirada.

    - No exactamente, - me dijo.- Estoy más molesta conmigo. Es fácil ver lo que pienso. Mi madre me dice quesoy un libro abierto. -

    Se encogió, contrariada.

    La miré asombrado. La razónpor la que ella estaba molesta era porque creía que podía ver a través de ellademasiado fácil.Qué irónico. Nunca me habíaesforzado tanto por entender a alguien en toda mi vida---o mejor dicho, miexistencia, porquevidadifícilmenteera la palabra correcta.

    Yo en realidad no tenía unavida.

    - Nada de eso. - Discrepé,sintiéndome extrañamente...cuidadoso, como si hubiera algún peligro escondidoaquí que no fuera capaz de ver. Estaba repentinamente alerta, la premonición mehabía puesto ansioso. - Me cuesta leerte el pensamiento.-

    - Ah, será que eres un buenlector de mentes. - contestó, creando su propia teoría, que otra vez, eracierta.

    - Por lo general, sí.

    Le sonreí abiertamente,dejando que mis labios de encogieran mostrando las filas de destelleantes, yfilosos dientes detrás de ellos.

    Fue algo muy estúpido, peroestaba abrupta e inesperadamente desesperado por obtener algún tipo deadvertencia a través de ella. Su cuerpo estaba más cerca del mío que hace unmomento, habiendo girado inconscientemente en el curso de nuestra conversación.Todas las pequeñas señales que hubieran sido suficientes para asustar al restode la humanidad no parecían funcionar con ella. ¿Por qué no se alejaba de mí,corriendo aterrorizada? Obviamente ella había visto lo suficiente de mi ladooscuro para darse cuenta del peligro, intuitivamente como parecía ser.

    No alcancé a fijarme si miadvertencia había tenido el efecto correcto. El Sr. Banner llamó la atención dela clase justo en ese momento y ella desvió su atención de mí inmediatamente.

    Parecía un poco aliviada porla interrupción, así que quizá lo entendió inconscientemente.

    Espero que lo haya hecho.

    Reconocí la fascinacióncreciendo dentro de mí, incluso cuando traté de arraigarla. No me podíapermitir encontrar interesante a Bella Swan. O mejor,ellano podía permitir eso. Ya estabaansioso por otra oportunidad de hablar con ella. Quería saber más de su madre,su vida antes de venir aquí, su relación con su padre. Todos losinsignificantes detalles que hicieran aflorar mucho más su carácter. Pero cadasegundo que pasé con ella fue un error, un riesgo que ella no debería tomar.

    Distraídamente, sacudió sucabello justo en el momento en que me había permitido respirar. Una particularbrisa concentrada de su esencia me golpeó en la garganta.

    Fue como el primer día---comola bola de una grúa de demolición. El dolor de la

    quemazón me hizo sentirmareado. Me tuve que agarrar a la mesa para mantenerme en mis casillas, otravez. Esta vez, tenía un poco más de control. Al menos, no rompí nada. Elmonstruo gruñó dentro de mí, pero no hubo ningún placer en mi dolor. Estabademasiado bien controlado. Por el momento.

    Paré de respirar, y me alejéde ella lo más que pude, todo al mismo tiempo.

    No, no me podía permitirencontrarla fascinante. Mientras más interesante la encontraba, era másprobable de que la matara. Ya había cometido dos errores el día de hoy.¿Cometería un tercero, uno que no fuerainsignificante?.

    Tan pronto en cuanto sonó lacampana, huí del salón de clases---probablemente destruyendo cualquierimpresión de cortesía que había construido a medias en el transcurso de estahora. Otra vez, jadeé al limpio, y húmedo aire de afuera como si fuera unapoción sanadora. Me apuré a tomar mucha distancia entre la chica y yo, lo másposible.

    Emmett me esperó fuera de laclase de Español. Leyó mi salvaje expresión al instante.

    ¿Cómo te fue?Me preguntó cauteloso.

    - Nadie murió. - Murmuré.

    Supongo que eso es algo.Cuando vi a Alice allí zanjando la cuestión, pensé...

    Mientras caminábamos a laclase, vi en su memoria de tan solo unos momentos atrás, mirando por la puertaabierta de su última clase: Alice caminando enérgicamente con el rostro enblanco a través del patio hacia el edificio de ciencias. Sentí su urgencia porlevantarse y acompañarla, y luego su decisión de quedarse allí. Si Alicenecesitara ayuda, la habría

    pedido...

    Cerré mis ojos horrorizado ydisgustado mientras me sentaba. - No me había dado cuenta que había estado asíde cerca. No pensé que fuera a...No noté que fuera a ser tan grave. - Susurré

    No lo fue,me aseguró nuevamente.Nadiemurió, ¿verdad?

    - Correcto. - Le dije entredientes. - Esta vez, no.-

    Quizá con el tiempo serátodo más fácil.

    - Seguro. -

    O, tal vez la matarás.Se encogió.Noserías el primero en meter la pata. Nadie te juzgará. A veces una persona sólohuele demasiado bien. Estoy impresionado que hayas durado tanto.

    - No estás ayudando, Emmett -

    Estaba atónito con suaceptación de la idea de que en realidad mataría a la chica, que erainevitable. ¿Acaso era su culpa que oliera tan bien?

    Sólo sé, que cuando mepasó a mi..., recordó,llevándome atrás con él medio siglo, a un oscuro callejón, donde una mujer demediana edad estaba quitando unas sábanas secas de una cadena amarrada entreunos manzanos. La esencia de las manzanas colgaba fuertemente en el aire---lacosecha había terminado y las frutas rechazadas fueron dispersadas en el piso,los moretones en su piel soltando su fragancia en densas nubes. Un fresco campode césped

    era el fondo a esa esencia,una armonía. Él caminó ladera arriba, olvidando a la mujer por completo, en unrecado de Rosalie. El cielo arriba era de un color púrpura, y anaranjado porencima de los árboles. Él hubiera continuado con el mandato y no hubiera habidorazón alguna para recordar aquella tarde, excepto por una repentina brisanocturna que hizo volar las sábanas blancas como velas de un barco y aventó laesencia de la mujer directo al rostro de

    Emmett. - Ah - gemí silenciosamente.Como si el recuerdo de mi propia sed no fuera suficiente.

    Lo sé. No duré ni mediosegundo. Ni siquiera pensé en resistirme.

    Su memoria se volviódemasiado explícita para soportarlo.

    Me puse de pie, mis dientesfuertemente cerrados como para cortar acero con ellos.

    - ¿Está bien, Edward? -Preguntó la señora Goff, asustada por mi repentino movimiento.

    Podía ver mi rostro en sumente, y sabía que me veía lejos de estar bien.

    - Me perdona - Murmuré,mientras me lanzaba puerta afuera.

    - Emmett---por favor, puedastu ayudar a tu hermano? - ella preguntó, gesticulando desamparada hacia mimientras salía del salón de clases. **(nótese que las preguntas de la profesoraGoff no están mal traducidas. Están tal cual como en la lectura en inglés. Ellaes profesora de Español, pero obviamente su español no es muy perfecto quedigamos...)

    - Seguro - Lo oí decir. Yentonces estaba justo a mi lado.

    Me siguió hasta el lugar máslejano del edificio, en donde me alcanzó y puso su mano en mi hombro.

    Sacudí su mano con una fuerzainnecesaria. Habría roto los huesos de la mano de un humano, y los huesosunidos al brazo también.

    - Lo siento, Edward -

    - Lo sé. - solté profundosgritos ahogados al aire, tratando de aclarar mi cabeza y mis pulmones.

    - ¿Tan malo es? - preguntó,tratando no pensar en la esencia y el sabor de su memoria mientras preguntaba,pero sin conseguirlo.

    - Peor, Emmett, peor. -

    Se quedó tranquilo unmomento.

    Tal vez...

    - No, no sería mejor siterminara con esto de una vez. Vuelve a clases, Emmett. Quiero estar solo. -

    Se dio vuelta sin decir unapalabra o pensamiento y se alejó rápidamente. Le diría a la profesora deEspañol que yo estaba enfermo, o desertando, o un vampiro peligrosamente fuerade control. ¿Esta excusa realmente importaba? Quizás no volvería. Tal vez debíairme.

    Fui a mi auto de nuevo, aesperar que terminaran las clases. A esconderme. De nuevo.

    Debería haber pasado mitiempo tomando decisiones o tratando de reafirmar mi resolución, pero, como unadicto, me encontré buscando entre la interferencia de pensamientos emanandodesde los edificios del instituto. Las familiares voces sobresalieron, pero noestaba interesado en escuchar las visiones de Alice o las quejas de Rosalie eneste momento. Encontré a Jessica fácilmente, pero la chica no estaba con ella,así que continué buscando. Los pensamientos de Mike Newton captaron miatención, y la localicé al fin, en el

    gimnasio con él. Él no estabacontento, porque yo había hablado con ella hoy en biología. El estaba caldeandoel terreno sobre la respuesta de ella cuando de pronto trajo el tema...

    Nunca lo había vistohablar con nadie más de una palabra aquí o allá. Por supuesto que él decidiríaencontrar interesante a Bella. No me gusta la forma en que la mira. Pero ellano parece muy emocionada con él. ¿Que fue lo que dijo? "Me preguntó québicho le habrá picado el lunes pasado". Algo así. No sonó como que leimportara. No pudo haber sido una gran conversación...

    Hablaba solo de su pesimismo.Animado por la idea de que Bella no estaba interesada en su intercambioconmigo. Esto me molestó un poco más de lo aceptable, así es que paré deescucharlo.

    Puse un CD de música violentaen el estéreo, y luego subí el volumen hasta que ahogó las otras voces. Metenía que concentrar en la música con todas mis fuerzas para no volver aentrometerme en los pensamientos de Mike, para espiar a la insospechadachica...

    Hice trampa un par de veces,mientras la hora llegaba a su cierre. Sin espiar, traté de convencerme. Meestaba preparando. Quería saber el momento exacto en que ella saliera delgimnasio, cuando llegara al aparcamiento. No quería que me tomara por sorpresa.

    Mientras los estudiantescomenzaban a salir por las puertas del gimnasio, salí de mi auto, sin saber porqué. La lluvia era suave---ignoré como lentamente mojaba mi cabello.

    ¿Quería que ella me vieraaquí? ¿Acaso esperaba esperanzado a que ella se acercara a hablarme? ¿Quédiablos estaba haciendo?

    No me moví, pero intentéconvencerme de volver al auto, sabiendo que mi

    comportamiento erareprensible. Mantuve mis brazos cruzados en mi pecho y respiré muy bajomientras la miraba caminar lentamente hacia mi, su boca se dobló hacia abajo enlas esquinas.

    No me miró. Un par de vecesmiró las nubes con una mueca, como si las nubes la hubieran ofendido.

    Estaba decepcionado cuandoalcanzó su auto antes de que me pasara. ¿Me habría hablado? ¿Le habría habladoyo a ella?

    Se metió en su desteñidomonovolumen Chevy, un desarraigado almanaque que era más viejo que su padre. Lamiré mientras encendía su camioneta---el viejo motor rugió más fuerte quecualquier otro vehículo en el lote---y entonces sostuvo sus manos hacia lasrejillas de la calefacción. El frío era incómodo para ella---no le gustaba.Peinó su cabello con sus dedos, acercando mechones a la ráfaga de aire calientecomo si estuviera tratando de secarlo.

    Imaginé cómo olería la cabinade esa camioneta, y rápidamente aborté el pensamiento.

    Ella miró alrededorpreparándose para retroceder, y finalmente se encontró con mi mirada. Me mirócasi por medio segundo, y todo lo que pude ver en sus ojos fue sorpresa antesde que girara su mirada hacia la parte trasera de la camioneta fallando en unacolisión con el compacto de Erin Teague sólo por unos centímetros.

    Miró por el retrovisor, suboca estaba abierta con disgusto. Cuando el otro vehículo la pasó de largo,ella revisó todos los puntos del blindaje dos veces y luego avanzó de a pocotan cautelosamente hasta salir del aparcamiento, que me hizo hacer una mueca.Era como si ella pensara que erapeligrosaensu decrépita camioneta.

    El pensamiento de Bella Swansiendo peligrosa para cualquiera, no importaba qué estuviera conduciendo, mehizo reír mientras la chica me pasaba, mirando fijamente al frente.

    Capítulo 3 -Fenómeno

     

    Capítulo 3

    FENÓMENO



    Verdaderamente, no tenía sed,pero decidí ir a cazar de nuevo en la noche. Una pequeña pizca de prevención,inadecuada, pero debía hacerlo.

    Carlisle me acompañó; nohabíamos estado solos desde que volví de Denali. Mientras corríamos por elnegro bosque, lo escuché pensando sobre el precipitado adiós de la semanapasada.

    En su memoria, vi cómo misexpectativas se habían desmoronado convirtiéndose en una fiera desesperanza.Sentí su sorpresa y su repentina preocupación.

    "¿Edward?”

    "Debo irme, Carlisle. Deboirmeahora.”

    "¿Qué ha sucedido?”

    "Nada. Aún. Pero pasará,si me quedo aquí.”

    Me tomó del brazo. Sentí cómoherí sus sentimientos cuando me escapé de su mano.

    "No lo entiendo.”

    "Alguna vez haz ...ha habidoalguna vez en que...”

    Me miré a mi mismo respirarprofundo, vi la luz salvaje en mis ojos a través del filtro de su profundapreocupación.

    "¿Alguna vez, algunapersona ha olido mejor para tí, que el resto? ¿Muchomejor?”

    "Oh.”

    Cuando me dí cuenta que élhabía entendido, mi rostro se cayó a pedazos de la pura vergüenza. Me alcanzóde nuevo para tocarme, ignorando cuando traté de arrancarme de nuevo, y su manoizquierda se posó en mi hombro.

    " Haz lo que tengas quehacer para resistir, hijo. Te extrañaré mucho. Ten, toma mi auto. Es másrápido.”

    Él se estaba preguntandoahora si estaba haciendo lo correcto, dejando que me marchara. Preguntándose siacaso me había herido con su falta de confianza en mí.

    - No.- Susurré mientrascorría. - Eso era lo que necesitaba. Pude haber traicionado tan fácilmente esaconfianza, si me hubieras pedido que me quedara. -

    - Siento mucho que estéssufriendo, Edward. Pero debes hacer lo que puedas para mantener viva a la chicaSwan. Incluso si eso significa que debes dejarnos de nuevo. -

    - Lo sé, lo sé. -

    - ¿Por quévolviste? Tú sabes lo feliz quesoy teniéndote aquí, pero si esto es muy difícil... -

    - No me gusta sentirme comoun cobarde – Admití.

    Nos retrasamos---estabacomenzando a oscurecerse.

    -Mejor eso a ponerla enpeligro. Ella se irá en un año o dos. -

    - Tienes razón, ya sé eso. -Por el contrario, sus palabras sólo me hicieron sentir más ansioso de quedarme.Ella ya no estaría aquí en un año o dos...

    Carlisle paró de correr y yome detuve con él; se volteó para examinar mi expresión.

    Pero no irás a escapar,¿verdad?

    Moví mi cabeza de un lado aotro.

    ¿Es orgullo, Edward? Nohay nada vergonzoso en---

    - No, no es orgullo lo que memantiene aquí. No ahora.

    ¿No tienes a dónde ir?

    Solté una carcajada corta. -No. Eso no me detendría, si yo quisiera irme.

    - Nosotros iremos contigo,por supuesto, si eso es lo que necesitas. Sólo tienes que pedirlo. Tú hasseguido adelante sin quejarte de nosotros. Nadie se enojará contigo.

    Levanté una ceja.

    Él se rió. - Sí, puede queRosalie se enoje, pero ella te lo debe. De todas formas, es mucho mejor paratodos que nos vayamos ahora, sin hacer daño alguno, que irnos después, luego deque una vida haya llegado a su fin. - Todo el humor se desvaneció.

    Me estremecí a sus palabras.

    - Sí. - Asentí. Mi voz sonóronca.

    ¿Pero no te irás?

    Suspiré. - Debería.-

    - ¿Qué te detiene aquí,Edward? No logro ver... -

    - No sé si pueda explicarlo.- Incluso para mí mismo, no tenía ningún sentido.

    Él midió mi expresión por unlargo momento.

    No, no logro verlo. Pero respetarétu privacidad, si así lo prefieres.

    - Gracias. Es muy generoso detu parte, teniendo en cuenta que yo no le doy privacidad a nadie. - Con unaexcepción. Y estaba haciendo todo lo posible para privarla de eso, ¿verdad?

    Todos tenemos nuestroscaprichos.Se rió de nuevo.¿Nos vamos?

    Justo en ese momento el habíacaptado la esencia de una pequeña manada de ciervos.

    Era difícil mostrar muchoentusiasmo, incluso bajo las mejores circunstancias, por un aroma que apenasabría el apetito. En estos momentos, con la memoria de la sangre de esa chica,fresca en mi mente, el olor revolvió mi estómago.

    Suspiré. - Vamos – Asentí,incluso sabiendo que forzando más sangre bajar por mi garganta iba a ayudar muypoco.

    Ambos cambiamos a unaposición de ataque y dejamos que la poca apetente esencia nos guiarasilenciosamente hacia adelante.

    Estaba más helado cuandoregresamos a casa. La nieve derretida se había vuelto a congelar; era como siuna delgada capa de vidrio lo cubriera todo---cada rama de los pinos, cada hojade helecho, cada lámina de hierba estaba cubierta de hielo.

    Cuando Carlisle fue avestirse para su próximo turno en el hospital, me quedé junto al río, esperandoa que saliera el sol. Me sentí casi hinchado por la cantidad de sangre quehabía consumido, pero sabía que la actual carencia de sed significaría muy pococuando me sentara al lado de la chica otra vez.

    Helado y sin expresión comouna roca, me senté, mirando la negra agua correr al lado de la congeladaorilla, mirando fijamente a través de ella.

    Carlisle tenía razón. Yodebería irme de Forks. Ellos inventarían una historia para explicar miausencia. Que me cambié de instituto a Europa. O fui a visitar a unosparientes.

    Rebeldía adolescente. Lahistoria no importaba. A nadie le importaría mucho.

    Era sólo por un año o dos, yla chica ya no estaría. Se habría ido y hubiera continuado con su vida---ellatendríauna vida con la cual seguir. Iríaala Universidaden algún lugar, envejecería,comenzaría una carrera, quizá se casaría con alguien. Podía imaginareso---podía verla vestida toda de blanco y caminando con paso cuidadoso, subrazo enlazado con el de su padre.

    Era incómodo, el dolor queesa imagen me causó. No lo podía entender. ¿Acaso estaba celoso, porque ellatenía un futuro que yo nunca podría tener? Eso no tenía sentido. Cada uno delos humanos a mi alrededor tenían esa misma oportunidad---una vida---y yoraramente me detuve a envidiarlos.

    Debería permitirle tener sufuturo. Parar de arriesgar su vida. Eso era lo correcto.

    Carlisle siempre elegía elcamino correcto. Debería escucharlo.

    El sol apareció entre lasnubes, y la débil luz hizo brillar todo el césped congelado.

    Un día más, decidí. Sólo lavería una vez más. Podía soportar eso. Quizá mencionaría mi pendiente ausencia,construir la historia.

    Esto iba a ser difícil; podíasentir eso en el fuerte desgano que me causaba sólo el pensar en las excusaspara quedarme---para extender el límite a dos días, tres, cuatro... Pero yoharía lo correcto. Sabía que podía confiar en el consejo de Carlisle. Y tambiénsabía que estaba demasiado confundido para tomar esta decisión sólo por micuenta.

    Demasiado confundido. ¿Cuántode este desgano provenía de mi obsesiva curiosidad, y cuánto provenía de miinsatisfecho apetito?

    Entre a la casa paracambiarme de ropa para ir al instituto.

    Alice me estaba esperando,sentada en el último escalón a la orilla del tercer piso.

    Te vas de nuevo,me acusó.

    Suspiré y moví la cabeza.

    No puedo ver a dónde vasesta vez.

    - Aún no sé a dónde voy. -Susurré.

    Quiero que te quedes.

    Negué con la cabeza.

    Tal vez Jazz y yopodríamos ir contigo ...?

    - Son más necesarios aquí, siyo no estoy para protegerlos. Y piensa en Esme. ¿Le quitarás la mitad de sufamilia en un abrir y cerrar de ojos?.-

    La vas a poner muy triste.

    - Lo sé. Es por eso queustedes deben quedarse.-

    No es lo mismo si tu noestás aquí, y tu lo sabes.

    - Sí. Pero debo hacer lo quees correcto.-

    Hay muchas manerascorrectas, y muchas incorrectas, ¿o no?

    Por un breve momento ella seintrodujo dentro de una de sus extrañas visiones;

    observé a lo largo de lasimágenes poco definidas que parpadeaban rápidamente. Me ví a mi mismo mezcladocon extrañas sombras que no podía entender---nubladas, imprecisas formas.

    Y de pronto, repentinamente,mi piel estaba destellando en la brillante luz del sol en una pequeña praderaabierta. Este era un lugar que conocía. Había una figura en la pradera conmigo,pero, otra vez, era poco definida, no podía reconocerla. Las imágenes temblarony desaparecieron como un millón de pequeños cambios en mi futuro de nuevo.

    - No entendí mucho de eso, -le dije cuando la visión se puso oscura.

    Yo tampoco. Tu futuro estácambiando tanto que no puedo llevarle el ritmo.

    Creo, que...

    Se detuvo, y me llevó por unaextensa colección de sus otras recientes visiones. Todas eraniguales---borrosas y vagas.

    -Creoque algo está cambiando. - me dijoen voz alta. - Tu vida parece estar en una encrucijada.-

    Mi risa fue severa. - ¿Te dascuenta que estás sonando como un gitano farsante en un carnaval, verdad?-

    Me sacó su pequeña lengua.

    - Hoy está todo bien, ¿o no?- pregunté, mi voz sonó abruptamente aprehensiva.

    - Hoy no te veo matando anadie. - me aseguró.

    - Gracias, Alice.-

    - Ve a vestirte. Yo no dirénada---te dejaré decirle a los demás cuando estés listo.-

    Se puso de pie y bajó lasescaleras, sus hombros se encogieron levemente.

    Te extrañaré, de verdad.

    Sí, yo también la extrañarémucho.

    El camino al instituto estuvomuy tranquilo. Jasper sabía que Alice estaba molesta con algo, pero él sabíaque si ella quería hablar acerca de aquello ya lo hubiera hecho. Emmett y

    Rosalie estaban completamenteajenos a lo que estaba sucediendo, teniendo otro de sus momentos, mirandodentro de los ojos del otro con curiosidad---era molesto mirarlos desde fuera.Todos sabíamos cuán desesperadamente enamorados estaban. O tal vez me estabavolviendo amargado porque era el único que estaba sólo. Algunos días era másdifíciles que otros vivir con tres perfectamente correspondidos amantes. Esteera uno de esos días.

    Quizás ellos serían más felicessin mí merodeando por ahí, con mi mal temperamento y comportándome como elviejo que debería ser a estas alturas.

    Por supuesto, lo primero quehice al llegar al instituto fue buscarla a ella. Sólo para prepararme.

    Correcto.

    Era vergonzoso cómo mi mundode repente parecía estar vacío de todo, menos de ella---toda mi existenciacentrada a su alrededor, más que en el mío.

    Era lo suficientemente fácilentender, realmente; después de ochenta años de lo mismo todos los días y todaslas noches, cualquier cambio se volvía un punto de absorción.

    Ella aún no llegaba, peropodía oír los ensordecedores ruidos del motor de la camioneta a la distancia.Me apoyé en un lado del auto a esperar. Alice se quedó conmigo, mientras losdemás se fueron directo a clases. Estaban aburridos por mi fijación---eraincomprensible para ellos cómo un humano podía mantenerme interesado por tantotiempo, sin importar cuán bien olía.

    La chica condujo lentamentehasta entrar en mi vista, sus ojos intensamente centrados en la carretera y susmanos firmemente apretadas al volante. Parecía ansiosa por algo. Me tomó unsegundo darme cuenta de qué se trataba, dado que todos traían la misma cara eldía de hoy. Ah, la carretera estaba cubierta de hielo, y todos estaban tratandode conducir con más cuidado. Podía ver que ella se taba tomando este nuevoriesgo muy seriamente.

    Eso parecía estar en la listade lo poco que había aprendido sobre su personalidad. Lo agregué a mi pequeñalista: era una persona seria, una persona responsable.

    Estacionó no muy lejos de mí,pero no había notado que estaba parado aquí, mirándola.

    Me pregunto ¿qué haría ellacuando me viera? ¿Ruborizarse y alejarse de mí?

    Esa fue mi primera teoría.Pero tal vez me miraría también. Quizá se acercaría a

    hablarme.

    Respiré profundamente,llenando mis pulmones esperanzado, sólo por si acaso.

    Ella salió de su camionetacon cuidado, probando el resbaladizo piso antes de poner

    todo su peso en él. No miróhacia arriba, y eso me frustró mucho. A lo mejor yo podría ir a

    hablarle...

    No, eso no estaría bien.

    En vez de girar hacia elinstituto, caminó alrededor de su camioneta, afirmándose en

    todo momento de ésta para nocaerse, sin confiar en sus pasos. Me hizo sonreír, y sentí los

    ojos de Alice en mi rostro.No escuché nada de lo ésta pudo haber estado pensando---me

    estaba divirtiendo muchomirando a la chica revisar sus cadenas para la nieve en los

    neumáticos. Ella de verdadpensaba que podía caerse, por la forma en que sus pasos se

    movían. Nadie más teníaproblemas---¿acaso había estacionado en la peor parte?

    Se detuvo allí, mirando abajocon una extraña expresión en su rostro. ¿Era...ternura?

    ¿Como si algo en las cadenasla...emocionara?

    De nuevo, la curiosidad quemócomo la sed. Era como situvieraquesaber qué estaba

    pensando---como si nada másimportara.

    Iría a hablar con ella. Detodas formas, parecía como si necesitara una mano, al menos

    hasta que saliera delpeligroso pavimento. Por supuesto, no podía ofrecerlo eso, ¿o si? Vacilé,

    atormentado. Si no le gustabala nieve, mucho menos iba a agradecer si la tocaba con mis

    manos congeladas. Debíhaberme puesto guantes---

    - ¡NO! - Alice jadeó muyfuerte.

    Al instante, escaneé suspensamientos, pensando al principio que yo había tomado una

    mala decisión y ella me habíavisto hacer algo horrible. Pero no tenía que ver nada conmigo.

    Tyler Crowley había decididotomar la curva hacia el aparcamiento a una imprudente

    velocidad. Esta decisión lollevaría a patinar a través de un parche de hielo...

    La visión vino sólo mediosegundo antes que la realidad. La furgoneta de Tyler tomó la

    curva como si aún estuvieraviendo la conclusión que había sacado ese jadeo en Alice.

    No, esta visión no tenía nadaque ver conmigo, pero aún así, tenía que ver

    todoconmigo, porque la furgoneta de Tyler---las cadenas ahoragolpeaban el hielo en el peor

    ángulo posible---iba a darvueltas a través del aparcamiento y atropellar a la chica quien se

    había convertido en lainevitable razón de todo mi mundo.

    Incluso sin la visión deAlice hubiera sido simple adivinar la trayectoria del vehículo,

    volando fuera del control deTyler.

    La chica, parada exactamenteen el lugar equivocado, en la parte trasera de su

    camioneta, miró al frente,desconcertada por el sonido de los neumáticos a través del suelo.

    Miró directamente a miexpresión de horror, y luego volteó para mirar su muerte

    aproximándose.

    ¡Ella no!Las palabras dispararon en mi cabeza como si pertenecieran aalguien más.

    Aún mirando los pensamientosde Alice, vi que la visión repentinamente cambió, pero

    no tenía tiempo para ver enqué terminaba todo.

    Me lancé a través delaparcamiento, introduciéndome entre la furgoneta y la atónita

    chica. Me moví tan rápido quetodo era un borrón por el objeto de mi foco. Ella no me vió---

    ningún ojo humano podríahaber seguido mi trayectoria---aún miraba a la increíble forma que

    estaba a punto de aplastar sucuerpo contra la carrocería de metal de su camioneta.

    La tomé por la cintura,moviéndome con demasiada urgencia para ser tan gentil como

    ella hubiese querido que lofuera. En la centésima de segundo que me tomó sacar su liviana

    figura fuera del camino de lamuerte y el tiempo en que choqué contra el suelo con ella en mis

    brazos, ya estaba vívidamenteenterado de su frágil y rompible cuerpo.

    Cuando escuché su cabezachocar contra el hielo, sentí como si yo también me

    congelara.

    Pero ni siquiera tuve unsegundo completo para asistir su condición. Escuché la

    furgoneta detrás de nosotros,chirriando mientras daba una vuelta alrededor del robusto

    cuerpo de acero de sucamioneta. Estaba cambiando su curso, formando arcos, viniendo por

    ella otra vez---como si ellafuera un imán, atrayéndolo hacia nosotros.

    Una palabra que nunca hubieradicho en frente de una dama, se escapó entre mis

    dientes.

    Ya había hecho mucho. Cuandocasi volé a través del aire para sacarla del camino,

    estaba absolutamenteconsciente del error que estaba cometiendo. El saber que era un error

    no me detuvo, pero no eratotalmente ignorante sobre el riesgo que estaba tomando---

    tomando, no sólo por mí, sinopara toda mi familia.

    Exposición.

    Yestociertamente no iba a ayudar, perode ninguna forma iba a permitir que la

    furgoneta lograra quitarle lavida en este segundo intento.

    La dejé caer y lancé mismanos hacia afuera, deteniendo la furgoneta antes de que

    pudiera tocar a la chica. Lafuerza me empujó hacia atrás dentro del lugar de estacionamiento

    al lado de su camioneta, ypude sentir su carrocería doblarse detrás de mis hombros. La

    furgoneta chocó contra elirrompible obstáculo de mis brazos, se volcó, y luego se balanceó

    inestablemente en sus dosneumáticos derechos.

    Si movía mi mano, la partetracera de la furgoneta iba a caer en sus piernas.

    Oh, por elamordetodolosagrado, ¿acaso la catástrofeno terminaría nunca? ¿Existía

    algo más que pudiera ir mal?Difícilmente me podía sentar aquí, sosteniendo la furgoneta en el

    aire, esperando algúnrescate. Ni podía lanzarla lejos---debía considerar al conductor, sus

    pensamientos eranincoherentes con el pánico.

    Con un gruñido interno,empujé la furgoneta para que oscilara lejos de nosotros por un

    instante. Cuando caía sobremi, la sujeté por debajo de la carrocería con mi mano derecha

    mientras enroscaba mi brazoizquierdo en la cintura de la chica de nuevo y la arrojaba fuera de

    debajo de la furgoneta,apretándola fuertemente hacia mi costado. Su cuerpo se movió

    mientras la balanceabaalrededor para que sus piernas quedaran libres de ningún peligro---

    ¿estaba consciente? ¿Cuántodaño le había causado en mi improvisado intento de rescate?

    Dejé caer la furgoneta, ahoraque no podía hacerle daño a ella. Chocó contra el

    pavimento y todas lasventanas se rompieron al unísono.

    Sabía que estaba en medio deuna crisis. ¿Cuánto había visto ella? ¿Habían otros

    testigos que me vieronmaterializarme a su lado y luego detener la furgoneta mientras trataba

    de mantenerla fuera delalcance de la chica? Estas preguntasdeberíanser mi mayor

    preocupación.

    Pero estaba demasiado ansiosopara realmente preocuparme sobre la amenaza de

    exponernos como debería.Demasiado asustado de que podía haberla herido en mi esfuerzo

    por protegerla. Demasiadoasustado de tenerla tan cerca de mí, sabiendo cómo olería si me

    permitía inhalar. Demasiadoconsciente del calor de su suave cuerpo, presionado contra el

    mío---incluso a través deambos obstáculos de nuestras chaquetas, podía sentir ese calor...

    El primer miedo fue el mayor.Mientras los gritos de los testigos hacían erupción

    alrededor nuestro, la bajépara examinar su rostro, para ver si estaba consciente---esperando

    fieramente que no estuvierasangrando por alguna herida.

    Sus ojos estaban abiertos,mirando en estado de shock.

    - ¿Bella? - preguntédesesperado. - ¿Cómo estás? -

    - Estoy bien.- Dijo laspalabras automáticamente en una deslumbrada voz.

    Alivio, tan exquisito quecasi dolió, recorrió mi cuerpo al sonido de su voz. Respiré por

    entre mis dientes, y no meimportó el acompañamiento ardiente en mi garganta. Casi lo

    agradecía.

    Ella trato de ponerse de pie,pero yo no estaba listo para soltarla. Se sentía de alguna

    manera...¿seguro? Mejor, almenos, al tenerla a mi lado.

    - Ve con cuidado.- Leadvertí. - Creo que te has dado un buen porrazo en la cabeza.-

    No había en ningún lado olora sangre fresca---un milagro---pero esto no descartaba

    algún daño interno. Estabaabruptamente ansioso de llevarla con Carlisle y a un completo

    equipamiento de radiología.

    - ¡Ay!.- dejo, su tonocómicamente se sorprendió al darse cuenta que tenía razón sobre

    su cabeza.

    - Tal y como pensaba....- Elalivio me alegró, me puso casi vertiginoso.

    - ¿Cómo demo...?.- Su voz seapagó, y sus párpados revolotearon. - ¿Cómo llegaste

    aquí tan rápido?.-

    El alivio se tornó amargo, yel humor se desvaneció. Ellahabíanotado demasiado.

    Ahora que estaba seguro deque la chica estaba en perfectas condiciones, la ansiedad

    por mi familia se volviósevera.

    - Estaba a tu lado, Bella.-Sabía por mi experiencia que si era muy convincente al

    mentir, cualquiera quepreguntara estaría cada vez menos seguro de la verdad.

    Se sacudió de nuevo, y estavez la solté. Necesitaba respirar para actuar mi papel

    correctamente. Necesitabaespacio entre su calor sanguíneo y yo, lo más lejos posible en el

    pequeño espacio entre losmaltratados vehículos.

    Ella me miró, y yo a ella. Elmirar a otro lado primero que ella, fue un error que sólo un

    mentiroso incompetentehubiera cometido, y yo no era un mentiroso incompetente. Mi

    expresión era lisa,benigna... Parecía confundirla. Eso era bueno.

    El escenario del accidenteahora estaba rodeado. Mayormente por estudiantes, niños,

    mirando fijamente yempujándose a través de los restos para ver si había algún cuerpo

    destrozado. Había un balbuceode gritos y chorro de pensamientos en shock. Escaneé los

    pensamientos una vez queestaba seguro que no había alguna sospecha, y luego los dejé de

    escuchar concentrándome sóloen la chica.

    Estaba distraída por la quese armó. Miró alrededor, su expresión todavía estaba

    atontada, y trató de ponersede pie.

    Puse mi mano suavemente en suhombro para mantenerla donde estaba.

    - Quédate ahí por ahora.-Ellaparecíaestar bien, ¿pero debería estarmoviendo su

    cuello? De nuevo, deseé estarcon Carlisle. Mis años de estudios médicos teóricos no se

    comparaban con sus siglos depráctica.

    - Pero hace frío.- Objetó.

    Había estado casi al borde demorir aplastada, dos veces, casi quedó lisiada una vez, y

    a ella lo que le preocupabaera el frío. Me reí entre dientes antes de recordar que la situación

    no era para nada graciosa.Bella parpadeó, y luego sus ojos se enfocaron en mi rostro.

    - Estabas allí, lejos – Esome puso serio otra vez.

    Ella miró hacia el sur, perono había nada que mirar ahí ahora, sólo el arrugado costado

    de la furgoneta. - Teencontrabas al lado de tu coche.-

    - No, no es cierto.-

    - Te ví. - Insistió; su vozsonaba muy infantil cuando se ponía obstinada. Su barbilla

    sobresalió un poco.

    - Bella, estaba contigo, a tulado, y te quité de en medio.-

    Miré profundamente a sus ojosabiertos de par en par, tratando de que ella aceptara mi

    versión---la única versiónracional en la mesa.

    Su mandíbula se tensó. - No.-

    Traté de mantenerme calmado,sin entrar en pánico. Si sólo la pudiera mantener callada

    sólo por unos momentos, paradarme una oportunidad de destruir la evidencia...e invalidar su

    historia con la excusa de sugolpe en la cabeza.

    ¿No debería ser fácilmantener a esta silenciosa, reservada chica, callada? Si solo ella

    confiara en mí, sólo por unmomento...

    - Por favor, Bella – Le dije,y mi voz sonó muy intensa, porque de pronto

    queríaque ella confiara en mí. Lo quería de verdad, y no solo porrespeto, después del

    accidente. Un estúpido deseo.¿Qué sentido tenía el que ella confiara enmi?

    - ¿Por qué?.- preguntó,todavía a la defensiva.

    - Confía en mi.- le rogué.

    - ¿Prometes explicármelo tododespués? -

    Me enojó mucho tener quementirle otra vez, cuando deseaba por todos los medios

    poder merecerme su confianza.Así que, cuando le respondí, fue una réplica.

    - Muy bien.-

    - Muy bien.- repitió en elmismo tono de recriminación.

    Cuando el rescate comenzó aacercarse a nosotros---llegaron adultos, autoridades,

    sirenas en ladistancia---traté de ignorarla y poner mis prioridades en orden. Busqué entodas

    las mentes en elaparcamiento, los testigos y los que venían llegando tarde, pero no encontré

    nada peligroso. Muchosestaban sorprendidos de verme aquí al lado de Bella, pero todos

    concluían---como si nohubiera otra posible conclusión---que sólo no habían notado que estaba

    junto a ella antes delaccidente.

    Ella era la única que noaceptaba tan fácilmente esa explicación, pero consideraría al

    menos a los confiablestestigos. Ella estaba asustada, traumatizada, sin mencionar el fuerte

    golpe en su cabeza.Posiblemente en shock. Sería aceptable para su historia que estuviera

    confundida, ¿cierto? Nadie ledaría mucha importancia en contra de muchos otros

    espectadores...

    Hice una mueca de dolorcuando escuché los pensamientos de Rosalie, Jasper y

    Emmett, justamente llegando ala escena. Ellos me harían pagar un infierno por esto, esta

    noche.

    Quería borrar la marca quehicieron mis hombros contra el oscuro auto, pero la chica

    estaba muy cerca. Tendría queesperar hasta que se distrajera.

    Era frustrante esperar---contantos ojos encima de mi---mientras los humanos luchaban

    con la furgoneta, tratando deempujarla lejos de nosotros. Los hubiera ayudado, solo para

    apurar el proceso, pero yaestaba en suficientes problemas y la chica me sostenía la mirada.

    Finalmente, pudieron rotarlalo suficientemente lejos para que los EMTs (sigla de Emergency

    Medical Technician / TécnicosMédicos de Emergencia) llegaran a nosotros con sus camillas.

    Una familiar, tristona carame examinó.

    - Hola, Edward – Brett Warner me saludó. Él era un enfermero registrado, y lo conocía

    bien, del hospital dondetrabaja Carlisle. Fue un golpe de suerte---el único en el día de hoy---

    que él fuera el primero enllegar hasta nosotros. En sus pensamientos, no había nada que no

    fuera alerta y calma. -¿Estás bien, chico? -

    - Perfectamente, Brett. Nadame tocó. Pero me temo que Bella podría tener una

    contusión. Se pegó muy fuerteen la cabeza cuando la quité del camino... -

    Brett puso su atención en lachica, quien me lanzó una fiera mirada de traición. Oh, era

    cierto. Ella sí era el mártirsilencioso---prefería sufrir en silencio.

    No contradijo mi historiainmediatamente, y esto me hizo sentir más tranquilo.

    El próximo EMT trató deinsistir de que les permitiera examinarme, pero no era

    demasiado difícilpersuadirlo. Prometí que dejaría que mi padre me examinara, y él se rindió.

    Como la mayoría de loshumanos, hablando con tranquila seguridad, era todo lo que se

    necesitaba. La mayoría, perono esta chica, por supuesto. ¿Acaso encajaba enalgunode los

    patrones normales?

    Mientras le ponían uncollarín---y su rostro se enrojeció de la vergüenza---aproveché el

    momento de distracción paraarreglar, sigilosamente, la forma de la abolladura en el auto con

    la parte trasera de mi pie.Sólo mis hermanos notaron lo que estaba haciendo, y escuché la

    promesa mental de Emmett dearreglar cualquier cosa que se me pasara por alto.

    Agradecido por su ayuda---ymás agradecido aún de que Emmett, al fin, haya

    perdonado mi peligrosaelección---ahora estaba más relajado mientras subía al asiento

    delantero de la ambulancia,al lado de Brett.

    El jefe de policía llegóantes de que metieran a Bella dentro de la parte trasera de la

    ambulancia.

    Los pensamientos del padre deBella eran palabras del pasado, el pánico y preocupación

    emanando de la mente delhombre ahogaban a cualquier otro pensamiento en el lugar. Muda

    ansiedad y culpa, una graninflación de ellos, salieron de él como si sólo pudiera ver a su única

    hija en el lugar.

    Emanaron de él y a través demi, haciendo eco, creciendo más fuertes. Cuando Alice me

    había advertido que matando ala hija de Charlie Swan lo mataría a él también, ella no estaba

    exagerando.

    Mi cabeza se arqueó con esaculpa mientras escuchaba su voz en pánico.

    - ¡Bella! - gritó.

    - Estoy perfectamente,Char---papá. - Suspiró. - No me pasa nada. -

    Su seguridad apenas calmó supavor. Se volteó inmediatamente al EMT más cercano y

    demandó más información.

    No fue hasta que lo escuchéhablar, formando oraciones perfectamente coherentes

    desafiando su pánico, que medi cuenta que su ansiedad y preocupaciónnoeranmudas. Yo

    solo...no podía escuchar suspalabras exactas.

    Hmm. Charlie Swan no era tansilencioso como su hija, pero podía ver ahora de dónde

    lo había heredado ella.Interesante.

    Yo nunca había pasado muchotiempo alrededor del Jefe de Policía de la ciudad.

    Siempre lo tomé por un hombrede pensamientos lentos---ahora me doy cuenta queyoera el

    lento. Sus pensamientos eranparcialmente encubiertos, no ausentes. Sólo podía sacar el

    tenor, el tono de ellos...

    Quería escuchar con mayoresfuerzo, para ver si podía encontrar en este nuevo, menor

    rompecabezas la llave paralos secretos de la chica. Pero Bella fue cargada dentro de la

    ambulancia para ese entonces,y la ambulancia ya estaba en camino.

    Era difícil alejarme de estaposible solución al misterio que me ha obsesionado. Pero

    tenía que pensarahora---mirar qué había hecho hoy día desde todos los ángulos. Tenía que

    escuchar, para asegurarme deque no nos había puesto en demasiado peligro en que

    tuviéramos que irnosinmediatamente. Tenía que concentrarme.

    No había nada en lospensamientos de los EMTs que me preocuparan. Lo más que

    podían decir, era que lachica no tenía nada serio. Y Bella se estaba apegando a la historia que

    le había dado, hasta ahora.

    La primera prioridad, cuandollegáramos al hospital, era ver a Carlisle. Me apuré a

    través de las puertasautomáticas, pero era incapaz de renunciar totalmente de cuidar a Bella;

    mantuve un ojo en ella através de los pensamientos de los paramédicos.

    Fue fácil encontrar lafamiliar mente de mi padre. Él estaba en su pequeña oficina,

    totalmente solo---el segundogolpe de suerte en este maldito día.

    - Carlisle.-

    Escuchó mi aproximación, yquedó alarmado al momento en que vió mi rostro. De un

    salto se puso de pie, su pielpalideciendo al blanco de un hueso. Se inclinó hacia adelante a

    través del, cuidadosamenteorganizado, escritorio.

    Edward---tu no---

    - No, no, no es eso. -

    Respiró profundo.Por supuesto que no. Siento muchohaber considerado el

    pensamiento. Tu ojos, porsupuesto, debí haberlo sabido...Él notó con alivio que mis ojos aún

    eran dorados.

    - De todas maneras, ella estáherida, Carlisle, probablemente nada serio, pero... -

    - ¿Qué fue lo que ocurrió? -

    - Un estúpido accidente automovilístico.Ella estaba en el lugar equivocado en el

    momento equivocado. Pero nopodía sólo quedarme ahí---dejar que la aplastara... -

    Comienza de nuevo, noestoy entendiendo. ¿Cómo estuviste tú involucrado en todo

    esto?

    - Una furgoneta patinó sobreel hielo, - susurré. Miré a la muralla detrás de él mientras

    hablaba. En vez de unamultitud de diplomas enmarcados, él tenía una simple pintura al

    óleo---una de sus favoritas,un aún no descubierto Hassam. - Ella estaba en el camino. Alice lo

    vió venir, pero no habíatiempo de hacer nada más que realmentecorrera través del

    aparcamiento quitarla de enmedio. Nadie lo notó...excepto ella. Tenía que detener la

    furgoneta, también, pero otravez, nadie vió eso...excepto ella. Yo...lo siento mucho Carlisle.

    No quise ponernos a todos enpeligro.-

    Rodeó el escritorio y puso sumano en mi hombro.

    Hiciste lo correcto. Y nodebió ser fácil para tí. Estoy orgulloso de tí, Edward.

    Ahora podía mirarlo a losojos. - Ella sabe que hay algo...raro conmigo.-

    - Eso no importa. Si nostenemos que ir, nos iremos. ¿Qué ha dicho ella?-

    Moví mi cabeza, un pocofrustrado. - Nada aún.-

    ¿Aún?

    - Ella estuvo de acuerdo conmi versión de los hechos---pero está esperando una

    explicación.-

    Él frunció el ceño,considerando esto.

    - Se golpeó lacabeza---bueno, en realidad yo le golpeé la cabeza,- continué

    rápidamente. - La golpeécontra el piso bastante fuerte. Ella parece estar bien, pero... No creo

    que cueste mucho desacreditarsu historia.-

    Me sentí un delincuente aldecir esas palabras.

    Carlisle oyó el hastío en mivoz.Quizá eso no seránecesario. Veamos qué pasa,

    ¿vamos? Suena como quetengo un paciente que atender.

    - Por favor.- le dije. -Estoy tan preocupado de que la haya herido. -

    La expresión de Carlisle seaclaró. Sacudió su rubio cabello---sólo unos tonos más

    claros que ojos dorados---yse rió.

    Ha sido un día interesantepara ti, ¿verdad?En su mente, podía ver la ironía, y era

    gracioso, al menos para él.Como si los roles se hubieran invertido. En algún lugar durante ese

    corto silencioso segundocuando me lancé a través del congelado pavimento, me había

    transformado de asesino aprotector.

    Me reí con él, recordando laseguridad que tenía de que Bella jamás necesitaría

    protección de nada más que demí. Había un límite para mi risa porque, con furgoneta o sin

    furgoneta, eso era totalmenteverdad.

    Esperé solo en la oficina deCarlisle---una de las horas más largas que había vivido---

    escuchando el hospital llenode pensamientos.

    Tyler Crowley, el conductorde la furgoneta, parecía estar herido peor que Bella, y la

    atención a él mientras ellaesperada su turno para que le tomaran radiografías. Carlisle se

    mantuvo en el fondo,confiando en el diagnóstico de los exámenes, que la chica solo estaba

    levemente lastimada. Esto mepuso ansioso, pero sabía que él tenía razón. Un sola mirada a su

    rostro y ella estaríainmediatamente recordándome, en el hecho de que había algo raro

    conmigo y mi familia, y esopodía hacerla hablar.

    Ella ciertamente teníasuficientes compañeros para conversar. Tyler estaba consumido

    por la culpa, ya que casi lahabía matado, y no parecía que iba a callarse. Podía ver su

    expresión a través de losojos de Tyler, y estaba claro que ella deseaba que el se callara.

    ¿Cómo el no podía ver eso?

    Hubo un momento muy tensopara mí cuando Tyler le preguntó cómo había salido fuera

    del camino.

    Esperé, sin respirar,mientras ella vacilaba.

    - Pues... - La oyó decir.Entonces hizo una pausa tan larga que Tyler pensó si la había

    confundido con su pregunta.Finalmente, continuó. - Edward me empujó para apartarme de la

    trayectoria de la furgoneta.-

    Exhalé. Y entonces mirespiración se agitó. Nunca antes la había escuchado decir mi

    nombre. Me gustó comosonó---incluso escuchándolo a través de los pensamientos de Tyler.

    Quería escucharlo por mímismo...

    - Edward Cullen,- ella dijo,cuando Tyler parecía confuso respecto a lo que ella se

    refería. Me encontré a mimismo en la puerta, con mi mano en la perilla. El deseo de verla se

    estaba haciendo cada vez másfuerte. Me tenía que auto recordar la necesidad de precaución.

    - Estaba a mi lado.-

    - ¿Cullen?Huh. Eso es raro. -No lo vi...Podría jurar...- ¡Vaya, todo ocurrió muy

    deprisa! ¿Está bien?-

    - Supongo que sí. Anda poraquí cerca, pero a él no le obligaron a utilizar una camilla.-

    Ví la pensativa mirada en surostro, la sospecha ajustándose en sus ojos, pero estos

    pequeños cambios en suexpresión no eran perceptibles para Tyler.

    Es bonita,él estaba pensando, casi con sorpresa.Incluso toda desarreglada. No es de

    mi gusto común, aún así...Debería invitarla a salir. Arreglar lo de hoy...

    Yo estaba en el pasillo, amitad de camino de la sala de emergencias, sin pensar por un

    segundo en lo que estabahaciendo. Por suerte, la enfermera entró en la habitación antes de

    que yo pudiera---era el turnode Bella para los rayos X. Me apoyé contra la pared en un oscuro

    rincón justo a la vuelta dela esquina, y traté de mantener la compostura mientras ella se

    alejaba rodando en la sillade ruedas.

    No importaba que Tylerpensara que era bonita. Cualquiera podía notar eso. No había

    ninguna razón para que mesintiera...¿cómomesentía? ¿Molesto? ¿O erarabialo que se

    acercaba a la verdad? Esto notenía sentido para nada.

    Me quedé donde estaba por elmayor tiempo que pude, pero la impaciencia me ganó y

    tomé un camino que iba pordetrás de la sala de radiología. Ya la habían trasladado de nuevo a

    la sala de emergencias, peropodía echar una mirada a sus radiografías mientras la enfermera

    estaba de espaldas.

    Me sentí más calmado cuandolos ví. Su cabeza estaba bien. No la había herido, no

    realmente.

    Carlisle me atrapó allí.

    Te ves mejor,comentó.

    Miré directo al frente. Noestábamos solos, los pasillos estaban llenos de camilleros y

    visitas.

    Ah, sí.Pegó las radiografías a la pizarra iluminada, pero nonecesitaba una segunda

    mirada.Ya veo. Ella está absolutamentebien. Bien hecho, Edward.

    El sonido de la aprobación demi padre crearon una mezcla de reacciones en mí. Me

    hubiera puesto contento,excepto porque sabía que él no aprobaría lo que estaba a punto de

    hacer ahora. Al menos, no loaprobaría si conociera mis reales motivaciones...

    - Creo que iré a hablar conella---antes de que te vea.- Murmuré bajo mi respiración.

    - Actúa natural, como si nadahubiera pasado. Suaviza las cosas. - Todas eran razones

    aceptables.

    Carlisle cabeceóausentemente, aún mirando las radiografías. - Buena idea. Hmm. -

    Miré para ver qué habíaaumentado su interés.

    ¡Mira todas esascontusiones curadas! ¿Cuántas veces la habrá dejado caer su madre?

    Carlisle rió pasa sí mismopor su broma.

    - Estoy comenzando a pensarque la chica solo tiene realmente mala suerte. Siempre

    en el lugar equivocado y enel momento equivocado. -

    Forks es ciertamente ellugar equivocado para ella, contigo aquí.

    Me estremecí.

    Vamos, vé. Suaviza lascosas un poco. Yo te acompañaré en un momento.

    Caminé rápidamente,sintiéndome culpable. Quizá era muy buen mentiroso, si podía

    engañar a Carlisle.

    Cuando llegué a la sala deemergencias, Tyler estaba murmurando bajo su aliento, aún

    disculpándose. La chicaestaba tratando de escapar a su remordimiento pretendiendo dormir.

    Sus ojos estaban cerrados,pero su respiración no estaba acompasada, y de vez en cuando

    tamborileaba sus dedosimpacientemente.

    Miré su rostro por un largomomento. Esta sería la última vez que la vería. Este hecho

    accionó un agudo dolor en mipecho. ¿Era porque no quería irme dejando un rompecabezas sin

    resolver? Eso no parecía unaexplicación muy convincente.

    Finalmente, respiré profundoy entré.

    Cuando Tyler me vió, comenzóa hablar, pero puse un dedo en mis labios.

    - ¿Estará durmiendo? -Murmuré.

    Los ojos de Bella se abrierony se enfocaron en mi rostro. Se abrieron de par en par por

    un momento, y entonces seachicaron de cólera y sospecha. Recordé que tenía que interpretar

    un papel, así que le sonreícomo si nada inusual hubiera ocurrido esta mañana---aparte de un

    golpe a su cabeza y unpoquito de imaginación.

    - Oye, Edward, - dijo Tyler.- lo siento mucho... -

    Levanté una mano para detenersu disculpa, - No hay culpa sin sangre. - Dije

    irónicamente. Sin pensar,también sonreí abiertamente a mi broma privada.

    Fue asombrosamente fácilignorar a Tyler, acostado a no más de un metro y medio de

    mí, cubierto en sangrefresca. Nunca comprendí cómo Carlisle podía hacer esto---ignorar la

    sangre de sus pacientes para podertratarlos. ¿Acaso la constante tentación no lo distraía, no

    era peligroso...? Pero,ahora...podía ver cómo, si te enfocabas en algo mucho más

    fuerte, la tentación no significaba nada.

    Incluso fresca y expuesta, lasangre de Tyler no era nada comparada conla Bella.

    Mantuve mi distancia de ella,sentándome a los pies de la camilla de Tyler.

    - ¿Bueno, cuál es eldiagnóstico?- le pregunté.

    Su labio inferior sobresalióun poco. - No me pasa nada, pero no me dejan marcharme.

    ¿Por qué no te han atado auna camilla como a nosotros?.-

    Su impaciencia me hizosonreír de nuevo. Podía oír a Carlisle en el pasillo.

    - Tengo enchufe – dijeligeramente. - Pero no te preocupes, voy a liberarte.-

    Observé su reaccióncuidadosamente mientras mi padre entraba en la habitación. Sus

    ojos se abrieron un poco másy su boca de verdad se abrió completamente en sorpresa. Gruñí

    internamente. Sí, ellaciertamente había notado el parecido.

    - Bueno, señorita Swan, ¿cómose encuentra? - preguntó Carlisle. Tenía una grandiosa

    habilidad para tranquilizar asus pacientes. No podría decir cómo afectó esto a Bella.

    - Estoy bien.- ella dijotranquilamente.

    Carlisle puso susradiografías en la pizarra iluminada al lado de la cama. - Las

    radiografías son buenas. ¿Leduele la cabeza? Edward me ha dicho que se dió un golpe

    bastante fuerte.-

    Ella suspiró, y luego dijo, -Estoy bien.- de nuevo, pero esta vez con impaciencia.

    Entonces miró en midirección.

    Carlisle se acercó a ella yrecorrió gentilmente sus dedos sobre cuero cabelludo hasta

    que encontró el golpe bajo sucabello.

    Me atacó una ola de emocionesque me encontraron con la guardia baja.

    Había visto a Carlisletrabajar con humanos cientos de veces. Años atrás, yo lo había

    asisto informalmente---sóloen situaciones dónde la sangre no estuviera implicada. Así que no

    era cosa nueva para mi,mirarlo interactuar con la chica como si él mismo fuera humano como

    ella. Muchas veces habíaenvidiado su control, pero eso no era lo mismo que sentía en este

    momento. Envidiaba mucho másque su control. Sufría por la diferencia entre Carlisle y yo---

    que él pudiera tocarla tangentilmente, sin miedo, sabiendo que él nunca le haría daño...

    Ella hizo una mueca de dolor,y yo me revolví en mi asiento. Tenía que concentrarme

    por un momento para mantenermi postura relajada.

    - ¿Le duele?.- le preguntóCarlisle.

    Su barbilla se movió unafracción. - No mucho.- dijo ella.

    Otra pequeña pieza de supersonalidad cayó en su lugar: era valiente. No le gustaba

    demostrar debilidad.

    Posiblemente la másvulnerable criatura que había visto jamás, y ella no quería parecer

    débil. Una risita se escapóentre mis labios.

    Me lanzó una miradafulminante.

    - De acuerdo – dijo Carlisle.- Su padre se encuentra en la sala de espera. Se puede ir a

    casa con él, pero deberegresar rápidamente si siente mareos o algún trastorno de visión.-

    ¿Su padre estaba aquí? Pasé através de los pensamientos de la multitud de la sala de

    espera, pero no podíaencontrar su sutil voz mental fuera del grupo antes de que ella hablara

    de nuevo, con su rostro ansioso.

    - ¿No puedo ir a laescuela?.-

    - Hoy debería tomarse lascosas con calma.- sugirió Carlisle.

    Sus ojos volvieron a fijarseen mí. ¿Puedeélir a la escuela?.-

    Actúa normal, suaviza lascosas...ignora lo que se siente cuando ella me mira a los

    ojos...

    - Alguien debe darles labuena nueva de que hemos sobrevivido.- le dije.

    - En realidad,- Carlislecorrigió, - parece que la mayoría de los estudiantes están en la

    sala de esperas.

    Esta vez anticipé sureacción---su aversión por la atención. No se decepcionó.

    - ¡Oh, no!.- gimió, y secubrió el rostro con las manos.

    Me gustó haber adivinado bienesta vez. Estaba comenzando a entenderla...

    - ¿Quiere quedarse aquí? -preguntó Carlisle.

    - ¡No, no!.- dijorápidamente, al tiempo en que sacaba sus piernas por el borde de la

    camilla y se levantaba conprisa poniendo sus pies en el piso. Se tambaleó hacia adelante, a

    los brazos de Carlisle. Él laatrapó y la estabilizó.

    De nuevo, la envidia recorriómi cuerpo.

    - Me encuentro bien.- dijoella antes de que Carlisle pudiera decir algo, y sus mejillas se

    sonrojaron con un hermosorosado.

    Por supuesto, eso nomolestaría a Carlisle. Se aseguró que estuviera estable, y luego la

    soltó.

    - Tome unas pastillas deTylenol contra el dolor.- el sugirió.

    - No me duele mucho.-

    Carlisle sonrió mientrasfirmaba sus papeles. - Parece que ha tenido muchísima suerte.-

    Ella se volteó lentamente,para lanzarme una fulminante mirada.- La suerte fue que

    Edward estuviera a mi lado.-

    - Ah, sí, bueno – Carlisleagregó rápidamente, escuchando lo mismo que escuché yo en

    su voz. Ella no creía que susospecha fuera producto de su imaginación. No todavía.

    Toda tuya,pensó Carlisle.Manejaesto como creas que es mejor.

    - Muchas gracias.- susurré,quieto y tranquilo. Ningún humano podría oírme. Los labios

    de Carlisle formaron unapequeña sonrisa al entender mi sarcasmo, mientras se volvía hacia

    Tyler. - Lamento decirle queustedse va a tener que quedar connosotros un poquito más.-

    dijo, mientras comenzaba aexaminarlo.

    Bueno, yo causé esto, así queera justo que yo tuviera que arreglarlo.

    Bella caminó deliberadamentehacia mí, sin detenerse hasta que estuviera

    incómodamente cerca. Recordécómo había deseado, antes de todo el desastre, que ella se

    acercara a mi... Esto eracomo una burla a ese deseo.

    - ¿Puedo hablar contigo unmomento? - me silbó en un susurró.

    Su cálido aliento rasguñó mirostro y tuve que retroceder un paso. Su petición no había

    disminuido ni un poco. Cadavez que ella estaba cerca de mí, gatillaba todos mis peores,

    urgentes instintos. El venenollenó mi boca y mi cuerpo anhelaba atacar---de tomarla entre

    mis brazos y romper sugarganta con mis dientes.

    Mi mente era más fuerte quemi cuerpo, pero sólo un poco.

    - Tu padre te espera.- lerecordé, con la mandíbula tensa.

    Ella miró hacia Carlisle yTyler. Tyler no nos prestaba atención, pero Carlisle estaba

    monitoreando cada respiro.

    Con cuidado, Edward.

    - Quiero hablar contigo asolas, si no te importa.- me insistió en una baja voz.

    Quería decirle que no meimportaba en lo absoluto, pero sabía que tendría que hacer

    esto. Mejor sería queempezara de una vez.

    Estaba lleno de tantasemociones conflictivas mientras salía de la habitación,

    escuchando sus pasos detrásde mi, tratando de ir a mi ritmo.

    Tenía un show que presentar.Sabía que el papel que representaría---tenía el personaje

    más bajo: sería el villano.Mentiría, y ridiculizaría y sería muy cruel.

    Fuí en contra de todos mismejores impulsos---los impulsos humanos a los que me

    aferré todos estos años.Nunca quise merecer confianza más que en este momento, cuando

    debía destruir todaposibilidad de merecerla.

    Todo era peor al saber queeste sería el último recuerdo que ella tendría de mi. Esta era

    mi escena de despedida.

    Me volví hacia ella.

    - ¿Qué quieres? - preguntémolesto.

    Se encogió y retrocedió a mihostilidad. Sus ojos se tornaron desconcertados, la

    expresión que me habíahechizado...

    - Me debes una explicación.-me dijo en una pequeña voz; su cara de marfil palideció.

    Era muy difícil mantener mivoz áspera. - Te salve la vida. No te debo nada.-

    Ella parpadeó---quemaba comoácido el ver cómo la herían mis palabras.

    - Me lo prometiste.- susurró.

    - Bella, te diste un fuertegolpe en la cabeza, no sabes de qué hablas.-

    Su barbilla se tensó. - No mepasaba nada en la cabeza.-

    Estaba enojada de nuevo, yeso lo hizo todo más fácil. Le respondí su mirada, poniendo

    mi rostro menos amigable.

    - ¿Qué quieres de mi, Bella?-

    - Quiero saber la verdad.Quiero saber por qué miento por ti.

    Lo que ella quería eraabsolutamente justo---me frustraba tener que negárselo.

    - ¿Quécreesque pasó?.- Casi le gruñí.

    Sus palabras salierontorrencialmente. - Todo lo que sé es que no estabas cerca de mi,

    en absoluto, y Tyler tampocote vió, de modo que no me vengas con eso de que me he dado

    un golpe muy fuerte en la cabeza.La furgoneta iba a matarnos, pero no lo hizo. Tus manos

    dejaron abolladuras tanto enla carrocería de la furgoneta como en el coche marrón, pero haz

    salido ileso. Y luego lasujetaste cuando me iba a aplastar las piernas... -

    De pronto, juntó sus dientesy de sus ojos comenzaron a aparecer unas indeseadas

    lágrimas.

    La miré, con una expresiónburlona, pues todo lo que sentía era en realidad temor; ella

    lo había visto todo.

    - ¿Crees que aparté a pulsouna furgoneta?.- le pregunté sarcásticamente.

    Me respondió con un cabeceohacia adelante.

    Mi voz se hizo más burlona. -Nadie te va a creer, ya lo sabes.-

    Ella se esforzó paracontrolar su rabia. Cuando me respondió, habló cada palabra con

    deliberada lentitud. - No selo voy a decir a nadie.-

    Era verdad---podía ver eso ensus ojos. Incluso furiosa y traicionada, ella guardaría mi

    secreto.

    ¿Por qué?

    El shock que me causó surespuesta me arruinó mi cuidadosamente designada

    expresión por medio segundo,y luego me recompuse.

    - Entonces, ¿qué importa?.-pregunté, tratando de mantener mi voz severa.

    - Me importa a mí.- me dijointensamente. - No me gusta mentir, por eso quiero tener

    un buen motivo para hacerlo.-

    Me estaba pidiendo queconfiara en ella. Igual que yo quería que ella confiara en mí.

    Pero esta era una línea queyo no podía cruzar.

    Mi voz se mantuvo cruel. -¿Es que no me lo puedes agradecer y punto? -

    - Gracias.- me dijo casiechando humo, esperando.

    - No vas a dejarlo correr,¿verdad?.-

    - No.-

    - En tal caso...- No podíadecirle la verdad aunque quisiera...ynoquería.Prefería que

    ella se armara su propiahistoria a que supiera lo que soy, porque nada podía ser peor que la

    verdad---yo era una pesadillaviviente, sacado de las páginas de una novela de terror. - espero

    que disfrutes de ladecepción.-

    Nos miramos mutuamente con elceño fruncido. Era incómodo lo atractivo que resultaba

    ser su enojo. Como un gatitofurioso, suave y desprotegido, y tan inconsciente de su

    vulnerabilidad.

    Se ruborizó y juntó susdientes de nuevo. - ¿Por qué te molestaste en salvarme? -

    Su pregunta no era algo queestuviera esperando, preparado para responder. Perdí el

    hilo en el papel que estabarepresentando. Sentí cómo la máscara se caía de mi rostro, y le

    dije---esta vez---la verdad.

    - No lo sé.-

    Memoricé su rostro una vezmás---aún estaba enojada, la sangre aún no se había

    desvanecido de susmejillas---y entonces me di vuelta y me alejé de ella.

    Capítulo 4 - Visiones

     

    Capítulo 4

    VISIONES



    Volví a la escuela. Esto era lo correcto,la forma más discreta de comportarme.

    Al final del día, casi todos los demásestudiantes habían regresado a clases. Sólo Tyler y

    Bella y otros pocos---quienesprobablemente usaron la excusa del accidente para faltar a

    clases---permanecieron ausentes.

    No debería ser tan difícil para mi hacerlo correcto. Pero, toda la tarde, estuve cerrando

    fuertemente mis dientes con la urgenciaque me tenía anhelando desertar, también---con el

    propósito de ir a buscar a la chica.

    Como un acosador. Un obsesionado acosador.Un obsesionado vampiro acosador.

    El día de escuela de hoy fue---de algunaforma, imposible---incluso más aburrido de lo

    que fue la semana pasada. Como estar encoma. Era como si el color se hubiera desvanecido

    de los ladrillos, los árboles, el cielo,los rostros a mi alrededor... Observé las trizaduras en las

    paredes.

    Había otra cosa correcta que debía estarhaciendo...y no lo hacía. Por supuesto, era

    también algo erróneo. Todo dependía desdeel punto de vista en que se le mirase.

    Desde la perspectiva de un Cullen---nosolo un vampiro, si no que unCullen,alguien

    que pertenecía a una familia, un estadotan raro en nuestro mundo---lo correcto de hacer

    hubiera sido algo así:

    "Estoy sorprendido de verte en clases,Edward. Escuché que estuviste involucrado en

    ese horrible accidente esta mañana.”

    "Sí, lo estuve, Sr. Banner, pero yo fui elque tuvo suerte.” Una sonrisa amistosa. "No

    me lastimé para nada... Desearía decir lomismo sobre Tyler y Bella.”

    "¿Cómo se encuentran ellos?”

    "Creo que Tyler está bien...sólo algunasheridas superficiales a causa de los vidrios

    rotos. Pero no estoy seguro sobre Bella.”Una expresión preocupada. "Ella podría tener una

    contusión. Escuché que estuvo bastanteincoherente por un rato---incluso viendo cosas que no

    eran. Sé que los doctores estaban muypreocupados...”

    Así es como debió haber sucedido. Eso eralo que le debía a mi familia.

    - Estoy sorprendido de verte en clases,Edward. Escuché que estuviste involucrado en

    ese horrible accidente esta mañana.-

    - No me lastimé.- Ninguna sonrisa.

    El Sr. Banner cambió su peso de un pie alotro, incómodo.

    - ¿Tienes alguna idea de cómo seencuentran Tyler y Bella? Escuché que se habían

    herido... -

    Me encogí de hombros. - No podríasaberlo.-

    El Sr. Banner se aclaró la garganta. - Eh,ya veo... - dijo, mi fría mirada hizo sonar su

    voz un poco tensa.

    Caminó rápidamente hacia el frente de laclase y comenzó su lectura.

    Lo que hice estuvo muy mal. A no ser quese le mirase desde un obscuro punto de

    vista.

    Es que parecía tan...tan"poco hombre”calumniar a la chica a susespaldas,

    especialmente cuando ella me estabaprobando más confianza de lo que jamás podría soñar.

    Ella no había dicho nada paratraicionarme, aún teniendo muy buenas razones para hacerlo.

    ¿La traicionaría aún cuando ella no habíahecho nada más que mantener mi secreto?

    Tuve una muy parecida conversación conla Sra. Goff---sólo queen español, en vez de

    inglés---y Emmett me dirigió una largamirada.

    Espero que tengas una muy buenaexplicación para lo que ocurrió el día de hoy. Rose

    está que arde.

    Rodé mis ojos sin mirarlo. En realidadtenía una perfecta explicación. Sólo suponer que

    yonohayahecho algo para detenerla furgoneta de aplastar a la chica... Me retracté en ese

    pensamiento. Pero si ellahubiera sido golpeada, si lafurgoneta la hubiera destrozado

    haciéndola sangrar, el rojo fluídoderramándose, desperdiciándose en el pavimento, la esencia

    de su sangre fresca revoloteando a travésdel aire...

    Me estremecí de nuevo, pero no sólo por elhorror. Parte de mí se estremeció por el

    deseo. No, no hubiera podido permitirverla sangrar exponiéndonos a todos en una forma

    mucho más descarada y chocante.

    Era una excusa perfecta...pero no la iba ausar. Estaba demasiado avergonzado.

    Y no había pensando en ello hasta despuésde los hechos, pasara lo que pasara.

    Ten cuidado con Jasper,soltó Emmett, olvidando mi ensueño.No está tan

    enojado...pero el es más decidido.

    Ví a lo que se refería, y por un momentola habitación dió vueltas a mi alrededor. Mi

    rabia me consumía tanto que una neblinaroja nubló mi vista. Pensé que me iba a ahogar con

    ella.

    ¡CIELOS, EDWARD! ¡CONTRÓLATE!Emmett me gritó dentro de su cabeza. Su mano

    cayó en mi hombro, manteniéndome en miasiento antes de que pudiera saltar de él. Él

    raramente usaba toda su fuerza---erararamente una necesidad, ya que él era mucho más

    fuerte que cualquier vampiro al quecualquiera de nosotros se hubiera enfrentado---pero la usó

    ahora. Apretó mi brazo, más que mantenermesentado. Si estuviera empujando, la silla

    hubiera colapsado debajo de mí.

    ¡TRANQUILO!Me ordenó.

    Traté de calmarme, pero era difícil. Larabia quemaba en mi cabeza.

    Jasper no hará nada hasta que todoshablemos. Sólo pensé que debías saber la

    dirección en que está inclinado.

    Me concentré en relajarme, y sentí que lamano de Emmett aflojaba.

    Trata de no montartantoespectáculo.Ya estás en bastantes problemas.

    Respiré profundamente y Emmett me soltó.

    Busqué alrededor de la salarutinariamente, pero nuestra confrontación había sido tan

    corta y silenciosa que solo unas pocaspersonas sentadas detrás de Emmett lo habían notado.

    Ninguno de ellos sabía qué hacer alrespecto, así que sólo se encogieron de hombros y lo

    dejaron así. Los Cullens eranraros---todos sabían eso.

    Demonios, chico, eres un desastre,agregó Emmett, con un tono más simpático.

    - Muérdeme.- Murmuré casi en un susurró, yescuché el sonido de sus dientes chocar, a

    modo de respuesta.

    Emmett no era envidioso, y yo posiblementedebería estar más agradecido por su

    facilidad para comprender a los demás.Pero podía ver que las intenciones de Jasper tenían

    sentido para Emmett, él también estabaconsiderando cuál sería la mejor forma de actuar.

    La rabia hervía a fuego lento, apenas bajocontrol. Sí, Emmett era más fuerte que yo,

    pero aún no me vencía en una competenciade pulso. El se quejó de que yo hice trampa, pero

    escuchar pensamientos era parte de quiényo era como su inmensa fuera era parte de él.

    Éramos igualmente poderosos en una pelea.

    ¿Una pelea? ¿En eso iba a terminar todoesto? ¿Iba a pelear contra mifamiliapor un

    humano que apenas conocía?

    Pensé en eso por un momento, en lo frágilque se sentía el cuerpo de la chica en mis

    brazos en yuxtaposición con Jasper, Rose yEmmett---con una súper fuerza y velocidad, unas

    máquinas asesinas por naturaleza...

    Sí, pelearía por ella. Contra mi familia.Me estremecí.

    Porque no era justo dejarla indefensacuando había sido yo el que la puso en peligro.

    No podía ganar sólo, de todas formas, nocontra ellos tres, y me pregunté quiénes

    serían mis aliados.

    Carlisle, ciertamente. El no pelearía connadie, pero estaría totalmente en contra de las

    ideas de Rose y Jasper. Eso podría sertodo lo que necesitase. Veremos...

    Esme, dudosa. Ella tampoco estaría en micontra, y odiaría estar endesacuerdo con

    Carlisle, pero ella apostaría porcualquier plan que mantuviera a su familia intacta. Su primera

    prioridad no sería hacer lo correcto,sería yo. Si Carlisle era el alma de nuestra familia,

    entonces Esme era el corazón. Él nos dióun lider a quien seguir; ella hizo eso siguiendo un

    acto de amor. Todos nos amábamosmutuamente---incluso bajo la furia que sentía hacia Jasper

    y Rose en estos momentos, inclusoplaneando pelear con ellos para salvar a la chica, sabía que

    los amaba.

    Alice...no tenía idea. Probablemente dependeríaen qué viera venir. Imagino que ella se

    va a aliar con el ganador.

    Así que, tendría que hacer esto sin ayuda.No era una amenaza para ellos estando solo,

    pero no iba a dejar que la chica salieralastimada por mi culpa. Eso podría significar un plan

    evasivo...

    Mi rabia se amortiguó un poco, con elrepentino humor negro. Me imagino cómo

    reaccionaría ella si yo la raptara. Porsupuesto, siempre adivinaba erróneamente sus

    reacciones---pero ¿qué otra reacciónpodría tener aparte de terror?

    No estaba seguro de cómo manejareso---raptarla. No podría soportar estar cerca de

    ella por mucho tiempo. Quizá deberíaentregarla a su madre. Incluso éso estaba cargado de

    peligro. Para ella.

    Y también para mi, me di cuenta. Si lamatara a causa de un accidente... no sabría

    exactamente cuánto dolor me causaría estehecho, pero sabía que sería multifacético e

    intenso.

    El tiempo pasó muy rápido mientrasreflexionaba sobre todas las complicaciones que se

    me venían encima: la discusión esperándomeen casa, el conflicto con mi familia, las distancias

    en que podría verme obligado a recorrerdespués de...

    Bueno, ya no me podía quejar que la vidafuerade esta escuela era monótona. Lachica

    había cambiado eso.

    Emmett y yo caminamos silenciosamente alauto cuando sonó la campana. Él estaba

    preocupado por mí, y preocupado porRosalie. Él sabía de qué lado se pondría en caso de una

    pelea, y eso lo molestaba.

    Los demás nos esperaban en el auto,también silenciosos. Éramos un grupo muy

    tranquilo. Sólo podía oír los disparos.

    ¡Idiota! ¡Lunático! ¡Imbécil! ¡Tarado!¡Egoísta, irresponsable estúpido!Rosalie mantuvo

    una constante orquesta de insultos al topede sus pulmones mentales. Se hizo difícil escuchar

    a los demás, pero la ignoré lo mejor quepude.

    Emmett tenía razón sobre Jasper. Él estabaseguro de su decisión.

    Alice estaba aproblemada, preocupándosepor Jasper, hojeando a través de imágenes

    del futuro. No importaba en qué direcciónJasper iría por la chica, Alice siempre me veía ahí,

    bloqueándolo. Interesante...ni Rosalie niEmmett estaban con él en estas visiones. Así que

    Jasper planeaba atacar solo. Esofacilitaría las cosas.

    Jasper era el mejor, ciertamente el másexperimentado combatiente entre nosotros. Mi

    única ventaja era que yo podía escucharsus movimientos antes de que él los realizara.

    Nunca había peleado más que en un juegocon Emmett o Jasper---sólo corriendo de

    aquí para allá. Me sentí enfermo al pensarrealmente en herir a Jasper...

    No, eso no. Sólo bloquearlo. Eso era todo.

    Me concentré en Alice, memorizando las diferentesformas de ataque de Jasper.

    Mientras hacía esto, sus visionescambiaban, moviéndose más y más lejos de la casa de los

    Swan. Lo estaba bloqueando antes de lopensado...

    ¡Ya para, Edward! No puede suceder de estaforma. No lo permitiré.

    No le respondí, sólo continué mirando.

    Ella comenzó a buscar más lejos, en elneblinoso, inseguro reino de las distantes

    posibilidades. Todo era sombrío y vago.

    Durante todo el camino a casa, el cargadosilencio no aflojó. Estacioné en el gran

    garage de la casa; el Mercedes de Carlisleya estaba en casa---este silencio terminaría

    explosivamente, y quería que él estuvieraallí cuando ocurriera.

    Nos fuimos directo al comedor.

    Obviamente, el lugar, nunca se ocupabapara su previsto propósito. Pero estaba

    amoblado con una mesa larga, ovalada y decolor caoba rodeada de sillas---éramos

    escrupulosos sobre tener toda la utileríaen su lugar. A Carlisle le gustaba ocupar el lugar como

    una sala de conferencias. En un grupo contal fuerza y dispares personalidades, a veces era

    necesario discutir las cosas con calma,cada uno en su lugar.

    Tenía el presentimiento de que el estarsentados no iba a ayudar mucho el día de hoy.

    Carlisle estaba sentado en su puesto usuala la cabeza del lado este de la habitación.

    Esme estaba a su lado---con sus manostomadas por encima de la mesa.

    Los profundos y dorados ojos de Esmeestaban enfocados en mi, llenos de

    preocupación.

    Quédate.Fue su único pensamiento.

    Deseaba poder sonreírle a la mujer queverdaderamente era una madre para mi, pero

    no tenía consuelo para ella en estosmomentos.

    Me senté al otro lado de Carlisle. Esme seacercó para poner su mano libre sobre mi

    hombro. Ella no tenía idea de lo queestaría por comenzar; sólo estaba preocupada por mi.

    Carlisle tenía un mejor presentimiento de loque iba a ocurrir. Sus labios estaban

    presionados suavemente y su frente estabaarrugada. La expresión lo hacía ver viejo.

    Cuando todos se sentaron, podía ver lalíneas dibujadas.

    Rosalie se sentó frente a Carlisle en elotro lado de la mesa. Me miró fijamente en todo

    momento.

    Emmett se sentó a su lado, con su rostro ysus pensamientos irónicos.

    Jasper vaciló, y luego se fue a pararcontra la pared detrás de Rosalie. Él estaba

    decidido, sin importar el resultado deesta discusión. Mis dientes se cerraron.

    Alice fue la última en entrar, y sus ojosestaban enfocados en algo lejano---el futuro,

    aún muy imperceptible para que ellahiciera uso de él. Pareciendo que sin pensarlo siquiera, se

    sentó al lado de Esme. Se frotó la frentecomo si tuviera jaqueca. Jasper se movió intranquilo

    considerando acercarse y acompañar aAlice, pero se mantuvo en su lugar.

    Respiré profundo. Yo había empezadoesto---yo debía hablar primero.

    - Lo siento.- Dije, mirando primero aRose, después a Jasper y a Emmett. - No era mi

    intención ponerlos en peligro. Fuidesconsiderado, y asumiré toda la responsabilidad por mi

    precipitado acto.-

    Rosalie me miró ceñuda. - ¿A qué terefieres con, "asumiré toda la responsabilidad”?

    ¿Lo vas a arreglar todo? -

    - No de la forma en que tu piensas.- dije,tratando de mantener mi voz tranquila.

    - Estoy dispuesto a marcharme ahora, sieso arregla las cosas.-Siestoy seguro de que

    la chica estará a salvo y que ninguno deustedes la tocará,corregíen mi cabeza.

    - No.- Esme murmuró. - No, Edward.-

    Acaricié su mano. - Es sólo por unosaños.-

    - Bueno, Esme tiene razón.- dijo Emmett. -No puedes ir a ninguna parte justo ahora.

    Eso sería loopuestoa ayudar. Tenemos que saber lo quela gente está pensando, ahora más

    que nunca.-

    - Alice notará cualquier peligro.-Discrepé.

    Carlisle movió su cabeza. - Creo queEmmett tiene razón, Edward. La chica estará más

    dispuesta a hablar si tu desapareces. Onos vamos todos, o no se va nadie.-

    - Ella no dirá nada. - insistírápidamente. Rose estaba al borde de la explosión, y yo

    pretendía explotar primero.

    - Tu no sabes lo que piensa.- me recordóCarlisle.

    - Estoy seguro. Alice, ayúdame un poco.-

    Alice me miró cansinamente. - No puedo verlo que ocurrirá si seguimos ignorando

    esto.- Miró a Rose y a Jasper.

    No, ella no podía ver ese futuro---nocuando Rosalie y Jasper estaban tan decididos a

    ignorar el incidente.

    La palma de Rosalie golpeó la mesa con unafuerte explosión. - No le podemos dar una

    oportunidad a la humana a que diga algo.Carlisle, tudebesver eso. Incluso si todos

    desapareciéramos, es peligroso dejarhistorias detrás de nosotros. Vivimos muy diferente al

    resto de nuestra clase---tu sabes queexisten quienes amarán tener una excusa para

    apuntarnos con el dedo. ¡Debemos ser máscuidadosos que cualquiera! -

    - Ya hemos dejado rumores detrás denosotros antes.- le recordé.

    - Sólo rumores y sospechas, Edward. ¡Notestigos y evidencias! -

    - ¡Evidencias! - me burlé.

    Pero Jasper negaba con la cabeza, con unamirada muy dura.

    - Rose... - comenzó Carlisle.

    - Déjame terminar, Carlisle. No tiene queser una gran producción. La chica se golpeó la

    cabeza. Puede que de pronto ese golperesulte ser más serio de lo que aparenta.- Rosalie se

    encogió. - Todos los mortales se van adormir con la duda de no volver a despertar. Los demás

    esperarán que seamos capaces de arreglarnuestros asuntos. Técnicamente, ese sería el

    trabajo de Edward, pero esto obviamente losupera. Tu sabes que yo me puedo controlar. No

    dejaría ninguna evidencia.-

    - Sí, Rosalie, todos sabemos quécompetente asesina eres. - le gruñí.

    Ella me gruñó de vuelta, furiosa.

    - Edward, por favor.- dijo Carlisle. Luegose volvió hacia Rosalie. - Rosalie, actué de otra

    forma en Rochester porque sentí quemerecías justicia. El hombre que asesinaste se equivocó

    monstruosamente contigo. Esta no es lamisma situación. La chica Swan es inocente.-

    - No es algo personal, Carlisle.- Rosaliedijo entre dientes. - Es para protegernos a

    todos.-

    Hubo un breve momento de silencio mientrasCarlisle pensaba su respuesta. Cuando

    negó, Rosalie puso los ojos en blanco.Ella debió haberlo sabido. Incluso si yo no fuera capaz

    de leer sus pensamientos, hubiera podidoanticipar sus próximas palabras. Carlisle nunca iba a

    comprometer la seguridad de alguien.

    - Sé que tus intenciones son buenas,Rosalie, pero...me gustaría mucho que realmente

    fuéramos algo que valiera la penaproteger. El ocasional...accidente o lapso en rigor es una

    parte deplorable de quiénes somos.- Eramuy común en él incluirse en el plural, aunque él

    nunca había sufrido un lapso. - Elasesinar a una inocente niña a sangre fría es algo muy

    diferente. Creo que el riesgo que ellapresenta, aunque diga sus sospechas o no, no es nada

    comparado con el riesgo mayor. Si hacemosexcepciones para protegernos, nos arriesgamos a

    algo mucho más importante. Nos arriesgamosa perder la esencia de quiénes somos.-

    Controlé mi expresión muy cuidadosamente.No ayudaría para nada hacer una mueca.

    O aplaudir, que es lo que quería hacerahora.

    Rosalie frunció el ceño. - Sólo se tratade ser responsable.-

    - Es ser insensible.- corrigió Carlislegentilmente. - Toda vida es valiosa.-

    Rosalie suspiró muy fuerte y su labioinferior sobresalió. Emmett acarició su hombro.

    - Todo estará bien, Rose. - la animó enuna baja voz.

    - La pregunta, - continuó Carlisle, - sinos tenemos que marchar, o no.-

    - No.- gimió Rosalie. - Acabamos deacomodarnos. ¡No quiero empezar a ser estudiante

    de segundo año en el instituto de nuevo!.-

    - Podrías mantener tu actual edad, porsupuesto.- dijo Carlisle.

    - ¿Y tener que mudarnos de nuevo tanpronto?- ella discrepó.

    Carlisle se encogió.

    - ¡Me gusta aquí! ¡Hay tan poco sol, quecasipodemos tener una vida normal!.-

    - Bueno, ciertamente no tenemos quedecidirlo ahora. Podemos esperar y ver si es

    realmente necesario. Edward parece muyseguro del silencio de la chica Swan.-

    Rosalie resopló.

    Pero ya no estaba preocupado por Rose.Podía ver que ella acataría la decisón de

    Carlisle, sin importar cuán enfurecidaestaba conmigo. Su conversación se había movido a

    detalles menos importantes.

    Jasper permaneció inmóvil.

    Entendía por qué. Antes de que él y Alicese conocieran, él vivió en una zona de

    combate, un implacable teatro de guerra.Él sabía las consecuencias sobre burlar las reglas---

    él había visto las espantosas secuelas consus propios ojos.

    Decía mucho el que Jasper no hubieratratado de calmar a Rosalie con sus facultades

    extras, ni que tratara de alentarla. Él semantenía alejado de esta discusión---sobre ella.

    - Jasper. - dije.

    Él me miró sin ninguna expresión en surostro.

    - Ella no pagará por mi error. No lo voy apermitir. -

    - Entonces, ¿ella se beneficiará de el?Ella debió morir hoy, Edward. Yo sólo voy a

    terminar lo que empezó.-

    Repetí, enfatizando cada palabra. - No lopermitiré.-

    Levantó las cejas. Él no estaba esperandoesto---él no había imaginado que yo actuaría

    para defenderla.

    Movió su cabeza una vez. - No permitiréque Alice viva en el peligro, incluso uno

    pequeño. Tu no sientes por nadie lo que yosiento por ella, Edward. Y no has pasado por lo que

    yo he pasado, aunque hayas visto misrecuerdos o no. Tú no lo entiendes.-

    - No estoy negando eso, Jasper. Pero te lodigo ahora, no te voy a permitir que hieras a

    Isabella Swan.-

    Nos miramos mutuamente---sin pestañear,midiendo la oposición. Sentí cómo cateaba

    el humor a mi alrededor, probando mideterminación.

    - Jazz, - dijo Alice, interrumpiéndonos.

    Él me sostuvo la mirada por un momentomás, y entonces la miró a ella. - No te

    molestes en decirme que te puedes cuidarsola, Alice. Yo ya sé eso. Aún así tengo... -

    - Eso no es lo que voy a decir. -interrumpió Alice. - Te iba a pedir un favor.-

    Ví qué se proponía en su mente, y mi bocase abrió con un audible jadeo. La miré, en

    estado de shock, notando solo vagamenteque todos, aparte de Alice y Jasper, estaban

    mirándome fijamente.

    - Sé que me amas. Gracias. Pero realmenteapreciaría que no trataras de matar a Bella.

    Primero que todo, Edward habla en serio,yo no quiero verlos pelear. Segundo, ella es mi

    amiga. Mejor dicho,serámi amiga.-

    Todo era tan claro como un vidrio en sucabeza: Alice, sonriendo, con su frío y pálido

    brazo alrededor de la cálida chica, en susfrágiles hombros. Y Bella sonriendo también, con su

    brazo alrededor de la cintura de Alice.

    La visión era tan sólida como una roca; loúnico incierto era el tiempo.

    - Pero...Alice... - Jasper jadeó. No pudelograr voltear mi cabeza y mirar su expresión.

    No me podía alejar de la imagen en lacabeza de Alice.

    - Algún día la voy a querer, Jazz. Me voya enojar mucho contigo si no la dejas ser.-

    Aún estaba bloqueado inmerso dentro de lospensamientos de Alice. Ví cambiar el

    futuro mientras Jasper aceptaba lainesperada petición de Alice.

    - Ah. - Alice suspiró---su indecisión sehabía aclarado en un nuevo futuro. - ¿Ves? Bella

    no dirá nada. No hay nada de quépreocuparse.-

    El modo en que decía el nombre de lachica...como si ya fueran amigas muy cercanas...

    - Alice – dije. - ¿Qué significa...? -

    - Te dije que un cambio se aproximaba. Nolo sé, Edward.- Pero apretó su mandíbula y

    pude ver que había más. Ella estabatratando de no pensar en ello; repentinamente se enfocó

    en Jasper, él estaba demasiado impactadopor el progreso de su propia decisión.

    Ella hacía esto a veces, cuando trataba deesconderme algo.

    - ¿Qué, Alice? ¿Qué estás escondiendo? -

    Escuché la queja de Emmett. Él siempre sefrustraba cuando Alice y yo teníamos este

    tipo de conversaciones.

    Movió su cabeza, tratando de mantenermefuera de ella.

    - ¿Es sobre la chica? - exigí saber. - ¿Essobre Bella? -

    Ella tenía sus dientes apretados con laconcentración, pero cuando dije el nombre de

    Bella, aflojó. Su afloje duró sólo unapequeña porción de un segundo, pero fue suficiente.

    - ¡NO! - jadeé. Escuché mi silla golpearel suelo, y sólo entonces noté que estaba de

    pie.

    - ¡Edward! - Carlisle se había puesto depie también, su mano estaba en mi hombro.

    Apenas notaba su presencia.

    - Se está solidificando. - susurró Alice.- Cada minuto estás más decidido. Existen sólo

    dos caminos para ella. Es lo uno o lo otroEdward. -

    Podía ver lo que ella veía...pero no lopodía aceptar.

    - No, - dije de nuevo; mi negación notenía volumen. Mis piernas se sintieron flácidas y

    tuve que agarrarme a la mesa.

    - ¿Podría alguienpor favorexplicarnos al resto qué diablosestá pasando? - se quejó

    Emmett.

    - Debo irme. - le susurré a Alice,ignorando a Emmett.

    - Edward, ya hemos intentado eso. - dijoEmmett muy despacio. - Esa es la mejor

    manera de alentar a la chica a que digaalgo. Además, si te vas, no sabríamos si ella ha

    hablado o no. Tienes que quedarte yafrontar esto. -

    - No veo que vayas a ninguna parte,Edward. - me dijo Alice. - Creo que ya no

    puedesirte. -Piensaen eso,agregósilenciosamente.Piensa enirte.

    Ví a lo que se refería. Sí, la idea de noverla más era...dolorosa. Pero era también

    necesario. No podía sancionar ningúnfuturo del que aparentemente yo iba a condenarla.

    No estoy totalmente segura de Jasper,Edward,Alice continuó.Si tu te vas, si élpiensa

    que ella es un peligro para nosotros...

    - No escucho eso. - La contradije, todavíamedio inconsciente de nuestra audiencia.

    Jasper estaba dudoso. Él nunca haría algoque hiriera a Alice.

    No es el momento oportuno. ¿Arriesgarás suvida, dejándola indefensa?

    - ¿Por qué me estás haciendo esto? -gruñí. Mi cabeza se cayó entre mis manos.

    Yo no era el protector de Bella. No podíaserlo. ¿Acaso el futuro dividido de Alice no era

    suficiente prueba de eso?

    Yo también la amo. O lo haré. No en lamisma forma, pero la quiero alrededor para

    cuando eso ocurra.

    - Amarla...¿también?- susurré, incrédulo.

    Ella suspiró.Estás tanciego, Edward. ¿Acaso no ves adónde te lleva todo esto? ¿No

    puedes ver dónde estás? Es mucho másinevitable que el sol salga por el este. Vé lo que yo

    veo...

    Agité mi cabeza, horrorizado. - No.- tratéde apagar las visiones que ella me revelaba.

    - No tengo que seguir ese camino. Me iré.Cambiaréel futuro. -

    - Puedes intentarlo. - me dijo, con su vozescéptica.

    - Oh,¡Vamos!- gritó Emmett.

    - Pon atención. - Le dijo Rose a Emmett. -¡Alice ve a Edward enamorándose de una

    humana!¡Qué clásico Edward! - Ella hizo un sonidode asco.

    A duras penas la oí.

    - ¿Qué? - dijo Emmett, sorprendido. Luegosu atronante risa hizo eco en la habitación.

    - ¿Eso es lo que está sucediendo? - se rióde nuevo. - Golpe duro, Edward. -

    Sentí su mano en mi hombro y la sacudíautomáticamente. No le podía poner atención.

    - ¿Enamoradode una humana?. - Repitó Esme ensu aturdida voz. - ¿De la chica que

    salvó hoy? ¿Enamoradode ella?.-

    - ¿Qué es lo que ves, Alice? Exactamente.-preguntó Jasper.

    Ella se volteó hacia él; yo continuémirando aturdido al perfil de su rostro.

    - Todo depende si él es lo suficientementefuerte o no. O la mata él mismo---se volteó

    para encontrarse con mi mirada de nuevo,deslumbrada---lo cual,realmente,me irritaría

    mucho, Edward, sin mencionar lo que tecausaría a... - Miró aJasper de nuevo, - o ella será

    una de nosotros algún día.-

    Alguien jadeó; no miré para ver quién.

    - ¡Eso no va a ocurrir!- Estaba gritandode nuevo. - ¡Ninguna de las dos opciones! -

    Alice no pareció oírme. - Depende. -repitió. - Puede que él sea muy fuerte para no

    matarla---pero estará muy cerca. Le tomaráuna impresionante fuerza de autocontrol.- dijo

    reflexivamente. - Incluso, más del que hatenido Carlisle. Puede que sea losuficientemente

    fuerte... De lo único que no es losuficientemente fuerte es de estar lejos de ella. Eso es una

    causa perdida.-

    No podía encontrar mi voz. Nadie parecíapoder hacerlo tampoco. La habitación estaba

    en absoluta quietud.

    Yo miraba a Alice, y todos me miraban amí. Podía ver mi propia expresión horrorizada

    desde diferentes puntos de vista.

    Después de un largo momento, Carlislesuspiró.

    - Bueno, esto...complica las cosas.-

    - Duh.- Asintió Emmett. Su voz aún estabacercana a la risa. Confiaba en que Emmett

    encontraría una broma en la destrucción demi vida.

    - Supongo que los planes son los mismos. -dijo Carlisle pensativamente. - Nos

    quedaremos y observaremos. Obviamente,nadie...herirá a la chica.-

    Me endurecí.

    - No, - dijo Jasper tranquilamente. -Puedo acceder a eso. Si Alice ve sólo dos

    caminos... -

    - ¡No! - Mi voz no era un grito o ungruñido o un llanto de desesperación, pero alguna

    combinación de los tres. - ¡No!.-

    Tenía que irme, para alejarme del ruido desus pensamientos---el egoísmo de Rosalie,

    el humor de Emmett, la paciencia infinitade Carlisle...

    Peor: la confianza de Alice. La confianzade Jasper en la confianza de Alice.

    Y lo peor de todo: La...alegríade Esme.

    Salí de la habitación. Esme me tomó elbrazo pero yo seguí de largo, no reconocí el

    gesto.

    Estaba corriendo antes de que estuvierafuera de la casa. Traspasé el río de un salto, y

    corrí por el bosque. La lluvia volvió,cayendo tan fuerte que ya estaba mojado en un par de

    minutos. Me gustaba la delgada capa deagua---creaba una pared entre yo y el resto del

    mundo. Me encerraba, me dejaba estar solo.

    Corrí hacia el este, por y entre lasmontañas sin detenerme, hasta que pude ver las

    luces de Seattle en el otro lado delsonido. Me detuve antes de tocar los bordes de la

    civilización humana.

    Encerrado por la lluvia, solo, finalmentepude mirar lo que había hecho---a la forma en

    que había mutilado el futuro.

    Primero, la visión de Alice y la chica consus brazos alrededor de cada una---la

    confianza y la amistad era tan obvia quegritaba fuera de las imágenes. Los ojos achocolatados

    de Bella no estaban desconcertados en estavisión, pero aún lleno de secretos---en este

    momento, parecían ser secretos felices.Ella no se alejó del frío abrazo de Alice.

    ¿Qué significaba? ¿Cuánto sabía ella? Enese momento (aún de mortalidad) del futuro,

    ¿qué pensaba ella de?

    Y, la otra imagen, casi igual pero llenade horror. Alice y Bella, aún abrazadas

    mutuamente con signo de confianza yamistad. Pero ahora no había ninguna diferencia entre

    esos brazos---ambos eran pálidos, suaves yduros como el mármol, como acero. Los ojos de

    Bella ya no eran de color chocolate. Estasiris eran de un chocante, vívido color carmesí. Los

    secretos en ellos eraninsondables---¿aceptación o desolación? Era imposible decirlo. Su rostro

    era frío e inmortal.

    Me estremecí. No podía suprimir laspreguntas, similares, pero diferentes: ¿Qué

    significaba---cómo había sucedido esto? ¿Yqué pensaba ella de mí ahora?

    Podía responder la última. Si la fuerzo apertenecer a esta media-vida por mi debilidad

    y mi egoísmo, seguramente me va a odiar.

    Pero había otra horrorosa imagenmás---peor que cualquier imagen que haya visto en

    mi cabeza.

    Mis propios ojos, de un profundo colorcarmesí por la sangre humana, inmortal, los ojos

    de un monstruo. El cuerpo irrompible deBella en mis brazos, de un blanco ceniza, vacío y sin

    vida. Era tan concreto, tan claro.

    No podría soportar ver eso. No podríasoportarlo. Traté de desterrar la imagen de mi

    mente, traté de ver algo más, cualquiercosa. Traté de ver de nuevo la expresión en su vivo

    rostro que me había estado obstruyendo lavista por el último capítulo de mi existencia. No

    sirvió de nada.

    La cruda visión de Alice llenó mi cabeza,y me retorcí en mi interior con la agonía que

    causaba. Mientras tanto, el monstruo en míse desbordaba en regocijo, jubilante con su éxito.

    Me asqueó.

    Esto no podía suceder. Tenía que haberalguna forma de evitar el futuro. No dejaría que

    la visión de Alice me dirigiera. Podíaelegir un camino diferente. Siempre había una opción.

    Tiene que haberla.

    Capítulo 5 - Las Invitaciones

    Capítulo 5

    LAS INVITACIONES

     

    La Secundaria. Yano era un purgatorio. Ahora era elmismísimo infierno. Tormento y fuego… si, tenía ambos.

    Ahora, estaba haciendo todocorrectamente. Cada punto en la "i”, cada "t” cruzada. Nadie podía quejarse queyo no afrontara mis responsabilidades.

    Complací a Esme y protegí alos otros. Cada día iba a clases e interpretaba el papel de ser humano, cadadía escuchaba cuidadosamente por alguna noticia nueva de los Cullens –y nuncahubo nada nuevo–. La chica no dijo nada acerca de sus suposiciones. Solorepetía la misma historia una y otra vez –que yo estaba junto a ella y la pusefuera del camino dela Van– hasta que sus impacientesescuchas se aburrieron y dejaron de buscar más detalles. No existía peligro. Mimanera de actuar precipitada, no había herido a nadie.

    Excepto a mi mismo.

    Estaba determinado a cambiarel futuro. No era una tarea fácil para una sola persona, pero no existía otraopción con la cual vivir.

    Alice dijo que yo no era losuficientemente fuerte para alejarme de la chica. Le probaré que estabaequivocada.

    Pensé que el primer día seríael más difícil. Al final, estaba seguro que ese era el caso, pero tambiénestaba equivocado.

    Sabía que heriría a la chica.Me conformé con el hecho de saber que su dolor no sería más que un pinchazo –unpequeño aguijonazo de rechazo– comparado con mi dolor. Bella era humana, y ellasabía que yo era algo más, algo equivocado, algo aterrador.

    Ella debió estar más aliviadaque preocupada en el momento que giré mi rostro lejos de ella y pretendía queno existía.

    "Hola Edward” me saludócuando estábamos en biología. Su voz sonaba complacida, amistosa, un giro de180º desde la última vez que hablamos.

    ¿Porque? ¿Que significaba elcambio? ¿Ella lo había olvidado? ¿Había decidido que había imaginado todo elepisodio? …¿Me había perdonado por no haber cumplido mi promesa de contarle laverdad?.

    Las preguntas me quemabancomo la sed que me atacaba cada vez que respiraba.

    Solo ocupaba un instante paraver en sus ojos. Solo para observar si podía leer las respuestas ahí…

    No. No me podía permitir algoasí. No si iba a cambiar el futuro.

    Moví mi barbilla una pulgadaen su dirección, sin dejar de mirar el frente de la clase. Cabeceé una vez ymoví mi cara.

    Ella no me volvió a hablar denuevo. Esa tarde, apenas acabaron las clases, dejé de interpretar al humano,corrí hasta Seattle, como había hecho ayer. Parecía que podía manejar el dolorlevemente mejor si volaba sobre los campos y así, todo se convertía en unborroso color verde.

    Esa carrera se habíaconvertido en un hábito diario.

    ¿La amaba? No lo creo. Notodavía. Las visiones de Alice, de ese impreciso futuro se habían grabado enmí, y lo peor, es que podía ver cuan fácil era poder enamorarse de Bella. Eraexactamente como caer: no requería esfuerzo alguno. No permitirme amarla era loopuesto a caer –como evitar caerse en un acantilado, con algo más que solofuerza humana–.

    Más de un mes había pasado, ycada día era aún más difícil. No tenía ningún sentido para mí –seguía esperandosuperar este dolor, hacerlo más llevadero. Seguro que a esto se refería Alicecuando predijo que yo no podía estar lejos de la chica. Ella había visto todoslos tipos de dolor por los que yo pasaría. Pero no contó con que yo podía vivircon el dolor.

    Yo no destruiría el futuro deBella. Si estaba destinada a amarla, ¿entonces… evadirla era lo mejor que podíahacer?

    Evadirla estaba al límite demis capacidades. No podía pretender ignorarla y no mirarla en absoluto. Nopodía pretender que ella no me interesaba. Pero era una mentira, solo fingir,no la realidad.

    Todavía seguía pendiente decada respiro suyo, de cada palabra dicha.

    Entonces, dividí mistormentos en cuatro categorías:

    Las primeras dos eranfamiliares, su esencia y su silencio. Visto de otro modo –para tomar mi partede la responsabilidad– mi sed y mi curiosidad.

    La tercera, era la primordialde mis tormentos. Mi nuevo hábito de no respirar en clase de biología. Porsupuesto siempre había excepciones –cuando tenía que contestar alguna preguntao cuando tenía que respirar para hablar. Cada vez que probaba el aire cerca dela chica, era como el primer día –fuego, necesidad y una violencia brutaldesesperada por actuar. Era difícil aferrarse a la razón para resistir esosmomentos. Y justo como el primer día, el monstruo en mí podía roer lasuperficie, tan cerca de salir…

    Y la curiosidad, que era elmás constante de mis tormentos. La eterna pregunta no salía de mi cabeza: ¿Quéestá pensando ella ahora?. Cuando escuchaba cada pequeño suspiro. Cuandoella jugaba ausente con su cabello a través de sus dedos. Cuando tiraba suslibros con un poco más de fuerza que la usual. Cuando llegaba tarde a clase.Cuando movía impaciente su pie contra el piso. Cada movimiento captado con mivisión perimetral era un misterio para mí. Cuando le hablaba a otrosestudiantes humanos, analizaba cada tono en sus palabras. ¿Ella les hablabasinceramente o se reservaba algún comentario? A menudo me parecía que ella lesdecía a su audiencia, lo que esperaban y eso me hacía recordar a mi familia ynuestro constante vivir en mentiras –y éramos mejor que ella mintiendo. A menosque estuviera equivocado con ella y solo estuviera imaginando cosas. ¿Por quétenía ella que interpretar un rol? Ella era igual a ellos, solamente unaadolescente humana.

    Mike Newton era el mássorprendente de mis tormentos. ¿Quién habría imaginado que semejante genérico yaburrido mortal podría ser tan fastidioso?. Para ser justos, debería sentir unpoco de gratitud hacia el molesto chico más que con los otros, él mantenía a lachica hablando. Aprendí mucho de ella en estas conversaciones­­ –todavía estabacompletando mi lista– pero contrariamente la asistencia de Mike en mi proyectosolo agravaba las cosas. No quería que fuera Mike quien guardaba los secretosde la chica. Yo quería hacerlo.

    Ayudó un poco que él nonotara los pequeños detalles, sus pequeños resbalones. Él no sabía nada acercade ella. Él creó una Bella en su cabeza que no existía –una chica tan genéricacomo él mismo. Él nunca observó el desinterés y la valentía que la separabandel resto de los humanos, nunca escuchaba la anormal madurez de sus palabras.Él no percibía que cuando ella hablaba de su madre, era como si hablara de unaniña y no de lo usual –amor, indulgencia, un poco de diversión y protección. Élno escuchaba la paciencia en su voz cuando tenía que fingir interés en sushistorias y nunca imaginó la amabilidad tras esa paciencia.

    Por medio de lasconversaciones con Mike, era capaz de añadir la más importante de suscaracterísticas a mi lista, la más reveladora de todas, tan simple como rara.Bella erabuena. Todas las otras características eran agregadas –amable,desinteresada, adorable y valiente–alhecho de que ella era una chica buena.

    Este provechosodescubrimiento no hizo que me encariñara con el chico en absoluto. La maneraposesiva de cómo él miraba a Bella ­–como si ella fuera una adquisición la cualganar– me provocaba casi tanto como las vívidas fantasías con ella. Él seestaba convirtiendo en su confidente, con el tiempo, parecía que ella loprefería por sobre quien él consideraba sus rivales: Tyler Crowley, EricYorkie, e incluso, esporádicamente, yo mismo. Él se sentaba enfrente de nuestramesa en Biología y antes que la clase empezara, charlaba con ella, disfrutandode sus sonrisas. (Sonrisas solo de cortesía, me recordaba a mí mismo). Al mismotiempo me imaginaba empujándolo a través de la clase y estrellándolo contra lapared más lejana… probablemente eso no lo dañaría de una manera fatal…

    Mike no pensaba en mí comorival. Después del accidente, él se preocupó por el hecho que Bella y yo noshubiéramos enlazado de alguna manera gracias a el, pero, obviamente, lo opuestosucedió. Él todavía se preocupaba que yo hubiera escogido a Bella como miobjeto de atención. Pero ahora que laignorabacomo a las demás chicas, él estaba complacido.

    ¿Qué pensaba ella ahora?,¿acaso ella correspondía susatenciones?

    Y finalmente, el último demis tormentos, el más doloroso: la indiferencia de Bella. Como yo la ignoraba,ella me ignoraba. Nunca trató de hablarme de nuevo. Por lo que sabía, ella nopensaba en mí en absoluto.

    Eso me estaba volviendo loco–incluso, casi rompe con mi resolución de cambiar el futuro– excepto que aveces ella me miraba fijo, como antes lo hacía. Nunca lo ví por mí mismo, peroAlice siempre me avisaba cuando ella estaba a punto de mirarme; los demás soloestaban preocupados por que tanto sabía la chica.

    El dolor se hizo un poco másllevadero por el hecho de que ella me mirara a la distancia. Por supuesto queella me miraba para adivinar que clase de fenómeno era yo.

    "Bella empezará a mirar aEdward en un minuto. Luzcan normales” dijo Alice un martes, en marzo, y losotros fueron cautelosos para apegarse a su papel de humanos; absolutamentedesinteresados.

    Puse máxima atención en cuana menudo ella miraba en mi dirección. Me complació saber que la frecuencia desus miradas no declinaba con el tiempo. No sabía que significaba, pero me hizosentir mejor.

    Alice suspiró.Desearía

    "Mantente apartada, Alice”dije apenas en un susurro "no va a pasar”.

    Arrugó la cara. Ella estabaansiosa de empezar su amistad con Bella. En una manera extraña, ella extrañabaa una chica que no conocía.

    Tengo que admitir, eresmejor de lo que pensaba. Estás evadiendo el futuro de una manera insensible denuevo. Espero que seas feliz.

    "Tiene todo el sentido paramí”

    Alice resopló delicadamente.

    Traté de callarla, estabademasiado impaciente por seguir con nuestra conversación. Y yo no estaba dehumor. Solo Jasper podía sentir mi estrés emanar, con su habilidad única desentir e influenciar sobre los sentidos de los demás. El no entendía lasrazones tras mis sensaciones –desde que yo constantemente me había comportadocomo un tonto, estos últimos días– entonces, él simplemente se desentendía demí.

    Hoy será difícil, más difícilque ayer. Para variar.

    Mike Newton, el odiosochiquillo que no me veía a mí como su rival, iba a invitar a Bella a una cita.

    El baile donde la chicaelegía estaba más cerca que nunca, y él esperaba que Bella lo invitara. Elhecho de que no lo hiciera, confundía su autoestima. Ahora él estaba enojado–disfruté su disconfort más de lo que debía– porque Jessica Stanley acababa deinvitarlo. No dijo "si”, esperanzado por que Bella lo invitara y así probar susuperioridad ante sus rivales, pero él no quería decirle "no” y perderse de unaoportunidad para ir al baile. Jessica, herida y adivinando por donde iban losplanes de Mike, no dejaba de pensar en sufrimientos para Bella. Y de nuevo,mi instinto me empujaba a interponermeentre los terribles pensamientos de Jessica y Bella. Ahora entendía mejor elinstinto, pero no lo hacía mejor el hecho de no poder actuar.

    ¡Pensar que llegué a algoasí! Estaba involucrado en un melodrama estudiantil, en lugar de solocontemplarlo.

    Mike estaba nervioso mientrasacompañó a Bella a Biología. Escuchaba su debate interno mientras los esperaba.El chico era débil. Había esperado por el baile a propósito, con miedo defallar ante la posibilidad de que ella no lo escogiera. No quería sentirsevulnerable frente al rechazo, prefirió que ella fuera quien actuara primero.

    Cobarde.

    Se sentó al frente de nuestramesa de nuevo. Y yo imaginaba el sonido que haría si su cuerpo fuera golpeadohasta el otro extremo del aula y se rompieran la mayoría de sus huesos.

    "Así que” le dijo a la chica,con su mirada en el suelo "Jessica me invitó al baile de primavera”

    "Eso es genial” le respondióBella inmediatamente con entusiasmo. Fue casi imposible no reírme de la cara deMike. Era la cara que precede a un desmayo "te divertirás mucho con Jessica”.

    El se retorció ante la primerrespuesta "bueno…” lucía nervioso, su voz temblaba. Luego se compuso "le dijeque tenía que pensarlo”

    "¿Porque harías algo así?” ledemandó. Su tono de voz era de desaprobación y ahí, escondido, también habíaalivio.

    ¿Qué significabaeso? Una inesperada e intensafuria hizo que mis manos se cerraran en un puño.

    Mike no escuchó el alivio. Sucara estaba tan roja como la sangre –feroz, como repentinamente lo sentí,parecía una invitación– y el chico clavó nuevamente su mirada en el piso.

    "me preguntaba si…bueno, si me invitarías tu”

    Bella vaciló.

    Y en su momento de vacilaciónvi el futuro con más claridad de la que Alice jamás había visto.

    La chica talvez aceptaría lapregunta silente de Mike, o talvez no, pero de alguna manera, algún día, ellale diríasia alguien. Ella era adorable eintrigante, y los hombres humanos no reconocían estos hechos. Cualquiera queella eligiera de esa muchedumbre de admiradores, o si ella esperaba hasta serlibre fuera de Forks, el día cuando ella digasillegaría.

    Vi su vida a través de misojos –universidad, una carrera… amor, matrimonio. La vi junto a su padre, conun hermoso vestido blanco, su rostro sonrojado de alegría mientras caminabahacia el altar al compás de la marcha de Mendelssohn.

    El dolor fue mayor quecualquier otra cosa que haya sentido antes. Un humano tendría que estar alborde de la muerte para sentir ese dolor, y no lo sobreviviría.

    Y no solo era dolor, sino unarabia absoluta.

    La furia se arqueó contra micuerpo. Aunque ese insignificante, estúpido chico no fuera el que Bellaescogiera, anhelaba destruir su cráneo con una sola mano y dejarlo comorecordatorio a quien se atreviera invitarla en el futuro.

    No entendía esta emoción –erauna extraña mezcla de ira, rabia, deseo y desesperación. Nunca había sentidoalgo así, ni siquiera podía nombrarlo.

    "Mike, creo que deberíasdecirle que si” le dijo Bella con su dulce voz.

    Las esperanzas de Mikecayeron como el plomo. Lo hubiera disfrutado bajo otras circunstancias, peroestaba afectado por un shock traumático, y lo que la ira y el remordimientohabía hecho conmigo.

    Alice tenía razón. Yonoera tan fuerte.

    En este momento, Aliceestaría viendo la vuelta del destino, siendo destrozado nuevamente. ¿Acasoestaría contenta?

    "¿ya se lo pediste aalguien?” preguntó Mike de repente. Me echó un vistazo sospechoso, como no lehabía visto desde hace semanas. Me di cuenta que estaba traicionando mi"desinterés” porque mi cabeza estaba girada en dirección a Bella.

    La envidia salvaje en suspensamientos –envidia contra cualquier chico que Bella prefiriera sobre él– fuela causante de ponerle nombre a mi emoción no clasificada.

    Yo estaba celoso.

    "No” le dijo la chica con unpoco de humor en su voz "no voy a ir al baile en absoluto”

    A través del remordimiento yla ira, encontré alivio en sus palabras. Y de repente, era yo quien considerabaamisrivales.

    "¿Por qué no?” su tono fuecasi rudo. Me ofendió que usara ese tono con ella. Gruñí un poco.

    "Voy a Seattle ese sábado”contestó ella.

    Mi curiosidad no había sidotan intensa hasta ese momento –ahora yo estaba totalmente intrigado con cadaasunto de ella. Necesitaba conocer cada "donde” y "porque” en esta nuevarevelación, cuanto antes mejor.

    El tono de Mike cambió a sercasi un ruego "¿no puedes ir otro día?”

    "lo siento, pero no” ahorafue Bella un poco ruda "no deberías hacer esperar a Jessica, es descortés”

    La preocupación por lossentimientos de Jessica incrementaron las flamas de mis celos. El viaje aSeattle sonaba exactamente como una excusa para decir que no ­–¿lo rechazaríaella por lealtad a su amiga?. Ella era lo suficientemente desinteresada parahacer algo así. ¿Realmente ella deseaba decirle que si a Mike?. O ambas conjeturasestaban equivocadas. ¿Estaba interesada ella en alguien más?

    "Si, tienes razón” murmuróMike, tan desolado que casi siento pena por él. Casi.

    Él desvió la vista de lachica, cortando así mi visión de ella a través de sus pensamientos.

    No iba a tolerar algo así.

    Me volteé lo suficiente parayo mismo poder leer su rostro, por primera vez luego de más de un mes. Era unalivio permitirme hacer esto, era como volver a respirar luego de estarsumergido por mucho tiempo.

    Sus ojos estaban cerrados.Sus manos sostenían delicadamente su rostro. Sus hombros no estaban relajados.Apenas movió su cabeza, masajeando sus sienes, como queriendo borrar unrecuerdo no grato de su mente.

    Frustrante. Fascinante.

    El señor Banner la sacó desus cavilaciones, y sus ojos se abrieron lentamente, y me miró directamente,siguiendo mi mirada. Me miró directo a los ojos, con esa extraña mirada que meha perseguido desde hace tiempo.

    No sentí remordimiento, oculpa o ira en ese segundo. Sabía que esas emociones regresarían, más fuertesque antes, pero en ese preciso momento, me sentía sumamente nervioso. Como sihubiera triunfado, en vez de perdido.

    Ella no apartó sus ojos delos míos, talvez por mi inapropiada intensidad que todavía trataba vagamente deleer sus pensamientos a través de sus ojos chocolate. Sus ojos estaban llenosde preguntas, en lugar de respuestas.

    Podía ver mi reflejo en susojos, y los vi negros de sed. Hacía poco más de dos semanas desde mi últimoviaje de cacería; este no era el día más seguro. Pero la oscuridad parecía noasustarla. Todavía ella me miraba, y un dulce, suave y devastador tono rosadoera adquirido por su piel.

    ¿Qué estaba pensando ellaahora?

    Casi hago la pregunta en vozalta, pero en ese momento el señor Banner me llamó, busqué la respuesta en su mente,mientras le miraba brevemente. Le respondí "El ciclo de Krebs”

    La sed se intensificó en migarganta –ensanchando mis músculos y llenando mi boca con veneno– y cerré misojos, tratando de concentrarme en algo más que el deseo por su sangre.

    El monstruo era más fuerteque antes. El monstruo se regocijaba y le apostaba al futuro que todavía ledaba un 50% de probabilidades de ganar.

    La tercera opción de futuroque había tratado de construir, se había desmenuzado –destruido,mayoritariamente, por los celos– mientras la bestia en mí estaba más cerca deanotar una victoria.

    El remordimiento y la culpa,quemaban junto con mi sed, y aunque no tengo la habilidad de producir lágrimas,sé que en este momento lo haría.

    ¿Qué había hecho?

    Conociendo que la batalla yaestaba perdida, no existía una sola razón para resistir lo que realmentequería; volví a ver a la chica.

    Ella se había escondido en sucortina de cabello, pero pude entrever que sus mejillas ahora eran colorcarmesí.

    Al monstruo le gustó eso.

    Ella no vio mi mirada denuevo, pero jugaba nerviosamente con un mechón de su cabello entre sus dedos.Sus delicados dedos, su cintura frágil –era tan frágil­, que parecía que soloun suspiro mío podía romperla.

    No, no, no. Yo no podía haceralgo así. Ella era demasiado delicada, tan buena, tan preciosa, tan ajena a sudestino. No podía permitir que mi vida colisionara contra su vida y ladestruyera.

    Pero tampoco podía estarlejos de ella. Alice tenía razón.

    El monstruo silbó confrustración, mientras me inclinaba de un lado a otro, dudando.

    Mi breve hora con ella pasótan rápidamente, mientras seguía vacilando entre mis posibilidades. La campanasonó y ella recogía sus cosas sin mirarme. Esto me decepcionó, pero no podíaesperar otra cosa. La manera en como la traté luego del accidente, erainexcusable.

    "Bella” le dije incapaz dedetenerme. Mi fuerza de voluntad, yacía hecha pedazos.

    Ella resopló antes demirarme; cuando ella se volvió, su expresión era vigilante, desconfiada. Merecordé que ella tenía todo el derecho de no confiar en mí. Y ella debía.

    Esperó a que yo continuara,pero yo solo la veía, esperando leer su rostro. Expulsé pequeñas bocanadas deaire, combatiendo mi sed.

    "¿que?”,"¿me vuelves a dirigir la palabra?” suvoz sonaba al borde del resentimiento y la rabia. Me hizo reír.

    No estaba seguro de cómocontestarle ¿leestabahablando de nuevo en la manera queella se refería?

    No. No si podía evitarlo. Ydebería evitarlo.

    "No, no realmente” lerespondí.

    Ella cerró sus ojos, lo cualme frustró. Eso cortaba con mi único acceso a sus sentimientos. Ella respirólarga y tendidamente sin abrir sus ojos. Su quijada estaba cerrada.

    Con los ojos aún cerrados,hablo. Estaba seguro que no era una manera normal de conversación. ¿Por qué loharía?

    "¿Qué quieres, Edward?”

    El sonido de mi nombre en suslabios, hizo reaccionar extrañamente a mi cuerpo. Si tuviera latido, estaríaacelerado.

    ¿Cómo responderle?

    Decidí que con la verdad.Sería lo más sincero que podía con ella. Sabía que no merecía su confianza.Pero haría lo posible por ganármela.

    "Lo siento”. Esto era mássincero de lo que ella podía imaginar. Desafortunadamente, solo podía ofrecerleuna disculpa trivial. "he sido grosero, lo sé, pero es mejor de esta manera”

    Sería mejor para ella sicontinuara siendo rudo. Pero no se si podría.

    Sus ojos se abrieron conexpresión cautelosa.

    "No sé a qué te refieres”

    Traté de esforzarme por sercauteloso. "es mejor si no somos amigos”. Ella podría entenderme. Ella erabrillante. "confía en mí”. Sus ojos se cerraron un poco, y recordé como habíausado esas mismas palabras justo antes de romper con mi promesa de contarle laverdad –ella también lo recordó.

    "Es una lástima que no lodescubrieras antes” me dijo entre dientes "Te podías haber ahorrado todo esepesar”. La miré en shock. ¿Qué sabía ella de mis pesares?

    "¿pesar?” demandé "¿Por quépesar?”

    "Por no dejar que esaestúpida furgoneta me hiciera puré” casi me gritó.

    Me congelé. Estaba atónito.

    ¿cómo podía ella pensar algoasí? Salvarle la vida ha sidola única cosa aceptable que he hecho por ella desde que nos conocimos. La únicacosa de la que no tenía vergüenza. La única cosa que había traído felicidad ami existencia. He luchado por mantenerla viva desde el momento en que capturésu esencia. ¿Cómo podía pensar eso de mi?, ¿cómo se atreve a cuestionarme?

    "¿Crees que me arrepiento dehaberte salvado la vida?”.

    "que es así” replicó conbrusquedad.

    Su estimación de misintenciones me dejó anonadado "No sabes nada”

    ¡Cuan confuso eincomprensible era la manera en como su mente trabajaba! no debía pensar comotodos los demás humanos lo hacían. Era la única explicación para su silenciomental. Era completamente diferente. Me volteó su rostro, rechinando susdientes de nuevo. Sus mejillas estaban sonrojadas por la rabia. Recogió sus librosy los hizo una pila, acogiéndolos en sus brazos, y luego fue hacia la puertasin siquiera mirarme.

    Incluso, tan irritado comoestaba, no podía dejar de sentirme un poco divertido con su comportamiento.

    Ella estaba rígida, no mirabani lo que ella hacía. Entonces su pie se enganchó con el puntal de la puerta,tropezó y todas sus cosas cayeron al suelo. En lugar de empezar a recogerlas,ella se quedó rígida, sin mirar abajo, insegura de recogerlas.

    Me las ingenié para no reír.

    Nadie me vería, así que revoloteécerca suyo, y puse sus libro en orden antes que se diera cuenta. Me miró uninstante y se congeló. Le devolví sus libros asegurándome de que mi congeladapiel no la tocara.

    "Gracias” dijo severa. Sutono me trajo irritación.

    "No hay de qué” repliqué.

    Se fue directo a su siguienteclase. La observé hasta que no pude ver su figura enojada.

    La clase de español fuedifusa. La señora Goff sabía que mi español era superior al de ella, y nunca lefue importante–eso me dejabalibre para pensar.

    Entonces, no podía ignorar ala chica. Era obvio. ¿Significaba que no tenía otra opción aparte dedestruirla?. No podía ser el único futuro disponible. Tenía que existir otraopción, algún delicado balance. Seguí pensando…

    No le puse mucha atención aEmmett hasta que la clase casi terminaba. Él estaba curioso –Emmett no eraparticularmente intuitivo acerca de los humores de los demás, pero podía ver elobvio cambio en mí. Se preguntaba que había removido mi usual miradaimplacable. Se preguntaba cual era mi nueva expresión y finalmente decidió quelucíaesperanzado.

    ¿Esperanzado?, ¿Así lucíapara los demás?

    Reflexioné acerca de la ideade la esperanza mientras caminábamos hacia el Volvo. Preguntándome porque debíasentirme esperanzado.

    Pero no tuve tiemposuficiente para reflexionar. Sensitivo, como siempre, hacia los pensamientoshacia la chica, el sonido del nombre de Bella en la cabeza de… de mis rivales.Tengo que admitir, llamaron mi atención.

    Eric y Tyler habían escuchado­­–con mucha satisfacción–acerca del rechazo de Mike y estaban preparando susmovimientos.

    Eric ya estaba listo,posicionado contra el camión de Bella, y así no podía evitarlo. La clase deTyler se había retrazado al recibir un trabajo, y estaba desesperado por corrertras ella antes que se fuera.

    Eso tenía que verlo.

    "espera por los demás” ledije a Emmett. Me miró sospechoso, y finalmente asintió.

    El chico se volvió loco, pensó divertido por mi poco usualpetición.

    Observé a Bella salir delgimnasio, esperé un momento para que no me viera pasar. Se acercó a laemboscada de Eric. Caminé un poco rápido, para poder pasar cerca a ellos en elmomento justo. Ella se tensó cuando divisó al chico esperando por ella. Luegoque lo reconoció, se relajó.

    "Hola Eric” escuché llamarloen tono amigable.

    Estaba abrupta einexplicablemente ansioso. ¿y si este desgarbado adolescente, con su suciapiel, le complacía a ella?

    Eric tragó salivaruidosamente, su manzana de Adán subía y bajaba. "Hola, Bella”.

    Ella no se percataba de losterribles nervios de él.

    ¿Qué pasa? Preguntó al tiempoque abría la puerta de su camión, sin mirar la expresión aterrorizada de él.

    "me preguntaba si… ¿vendríasal baile de primavera conmigo?” su voz se quebró.

    "Pensé que la chica elegía”le contestó sonando frustrada.

    "si, bueno” coincidió conella, parecía desdichado.

    Este lastimoso chico no memolestaba tanto como Mike Newton, pero tampoco sentía simpatía por él, despuésde que Bella le contestara amistosamente.

    "Gracias por invitarme, peroestaré e Seattle ese sábado”. Aunque él ya había escuchado esa excusa, fuedecepcionarte.

    "Oh” murmuró "talvez lapróxima vez”

    "Claro” respondió. Luego semordió el labio, como si no quisiera dejarle escapatoria. Eso me gustó.

    Eric caminó lejos, totalmentedesdichado, directamente a su carro, su único escape.

    Caminé junto a ella en esemomento, escuché su suspiro de alivio. Me reí.

    Ella giró cuando me escuchó,pero yo seguí directo, apretando mis labios duramente.

    Tyler estaba detrás de mí,casi corría para alcanzarla antes de que se fuera.Él era más confidente que los otrosdos; él solo quería aproximarse a Bella, porque respetaba a Mike y a Eric.

    Quería que él la alcanzarapor dos razones. Si–comoempezaba a sospechar– toda esta atención empezaba a molestar a Bella, queríadisfrutar ver su reacción. Pero si no –y la invitación de Tyler era la queesperaba– también quería saberlo.

    Medí a Tyler Crowley como mirival, aunque fuera incorrecto. Solo era un tedioso chico promedio sinimportancia para mí, pero ¿Qué sabía yo de las preferencias de Bella? Talvez legustaban los chicos promedio.

    Hice una mueca de dolor anteese pensamiento. Yo nunca podría ser un chico promedio. Que estúpido eraponerme como rival de sus sentimientos. ¿Cómo ella podía importarle alguien queera, nada menos que, un monstruo?

    Ella era demasiado buena paraun monstruo.

    Debería dejar que ella sefuera. Pero mi inexcusable curiosidad me retuvo de hacer lo correcto. De nuevo.¿y si Tyler perdía su oportunidad, solo para llamarla luego cuando yo notendría oportunidad de saber como terminaba el asunto? Empujé mi Volvo fueradel parqueo, bloqueándole la salida.

    Emmett y los otros venían decamino, él no les explicó mi extraño comportamiento, y ellos venían despacio,mirándome y tratando de percibir que era lo que estaba haciendo.

    Vi a la chica en el espejoretrovisor. Ella solo miró mi carro, como deseando conducir un tanque en vez deun viejo Chevy.

    Tyler corrió hacia su carro yesperó en línea detrás de ella, agradecido con mi inexplicable comportamiento.Él le saludó, pero ella pareció no notarlo. Esperó un momento, y luego dejó sucarro para abordar la ventana del pasajero del Chevy. Tocó el vidrio.

    Ella se sobresaltó, y le mirócon confusión. Luego de un segundo, bajó la ventanilla manualmente–y parecía que le costaba un poco–.

    "Lo siento Tyler” su vozparecía irritada. "el coche de los Cullen me tiene atrapada” dijo mi apellidocon voz dura–todavía estadaenfadada conmigo–.

    "lo sé” continuó sininmutarse por su mal humor "solo quiero preguntarte algo ahora que estásatascada” tenía una mueca de engreído...

    Era gratificante saber queella no lo miraba.

    "¿Me vas a pedir que teacompañe al baile de primavera?” preguntó sin titubear.

    "No voy a estar en el pueblo,Tyler” todavía con el tono de irritación.

    "Ya, eso me dijo Mike”

    "Entonces, ¿por qué...?”empezó a preguntar. Se encogió de hombros.

    "Tenía la esperanza de quefuera una forma de suavizarle las calabazas” los ojos de Bella se congelaron."Lo siento, Tyler” aunque no lo parecía "pero en serio no voy a estar”

    Él aceptó su excusa, con suautoestima intacta "Está bien. Aún nos queda el baile de fin de curso.”Entonces se devolvió a su carro.

    Tuve razón en quedarme.

    La terrible expresión delrostro de Bella no tenía precio. Me dijo lo que yo tan desesperadamentenecesitaba saber –que ella no tenía sentimientos por ninguno de esos humanosque deseaban cortejarla.

    Además, su expresión era unade las cosas más graciosas que he visto.

    Cuando mi familia llegó,estaban confusos por el hecho que yo estaba, riendo sinceramente en lugar demirar con cara de acecino a cualquiera que se me acercara.

    ¿Qué es tan divertido?Quería saber Emmett.

    Ladeé mi cabeza al tiempo quereía de nuevo y observaba que el mal genio había regresado al rostro de Bella.Se veía como si quisiera ese tanque de nuevo.

    "Vámonos” siseó Rosalieimpaciente "y deja de comportarte como un idiota. Si es quepuedes

    Sus palabras no me molestaron–estaba demasiado entretenido– pero igual nos fuimos.

    Ninguno me habló camino acasa. Yo seguía reviviendo en cada segundo, cada expresión en el rostro deBella.

    Mientras salía de lacarretera ­­–aún más veloz gracias a la ausencia de testigos– Alice arruinó mihumor.

    "¿ya puedo hablar con Bella?”preguntó de repente, sin analizar las palabras, lo cual no me dio tiempo denada.

    "No”

    "No es justo. ¿Qué estoyesperando? ”

    "No he decidido nada, Alice.”

    "¡Lo que sea!”

    En su cabeza los dos futurosde Bella estaban claros de nuevo.

    "¿Cuál es el punto deconocerla?” murmuré de repente "si voy a matarla”

    Alice vaciló un segundo."tienes razón” admitió.

    Tomé el último sendero a160km/h y luego me detuve a un centímetro de la puerta del garaje.

    "disfruta tu carrera aSeattle” me dijo Rosalie con aire satisfecho, al momento de salir del carro.

    Pero no iría a correr. En vezde eso iría a cazar.

    Los otros lo tenían planeadopara mañana, pero no podía dejar crecer a mi sed. Me sobrepasé, bebiendo,hastiándome –un pequeño grupo de alces y un oso negro, fui afortunado entropezarme con él a pesar de la época del año–. Estaba tan lleno que eraincómodo. ¿Pero porque no era suficiente? ¿Por qué su esencia era más fuerteque cualquier otra cosa?

    Había cazado para prepararmea mañana, pero, cuando ya no podía cazar más, y el sol no saldría dentro demuchas, muchas horas, sabía que el mañana no sería lo suficientemente cercano.

    El nerviosismo se apoderó demí nuevamente cuando me di cuenta que iba a encontrar a la chica.

    Discutí conmigo mismo todo eltrayecto hasta Forks, pero mi lado menos noble ganó la disputa y fui directo aella con un plan no muy definido. El monstruo no estaba cansado, pero al menosestaba alimentado. Sabía que mantendría una distancia prudente con ella. Soloquería saber dónde estaba. Solo quería ver su rostro.

    Era más de medianoche, y lacasa de Bella estaba en silencio y a oscuras. Su camión estaba parqueado cercade la curva, la patrulla de policía de su padre en la calle. No existíanpensamientos concientes en los alrededores. Observé la casa resguardado en laoscuridad del bosque que rodeaba el este de la casa. La puerta del frenteestaba cerrada –no era un problema, excepto que no quería dejar una puerta rotacomo evidencia de mi visita–. Decidí probar con la ventana del segundo piso.Nadie se preocupaba por poner cerradura ahí.

    Corrí hacia la casa y escalésu fachada en medio segundo.

    Me colgué del alero de laventana con una mano, miré a través de la ventana y mi respiración se detuvo.

    Era su habitación. Podíaverla en una pequeña cama, sus cobijas en el suelo y las sábanas enredadas ensus piernas. Mientras miraba, ella se volvió y colocó un brazo sobre su cabeza.No hacía ruido al soñar, al menos no esta noche. ¿Acaso sentía el peligro cercade ella?

    Me sentí asqueado conmigomismo mientras la miraba moverse nuevamente. ¿Acaso era mejor que algún enfermoacosador? No eramejorque esos. Era mucho, mucho peor.

    Relajé las yemas de misdedos, listo para irme. Pero primero me permití mirarla por un largo rato.

    No era pacífica. Tenía unpequeño surco entre las cejas, y una mueca curiosa en sus labios, los cualestemblaron y se apartaron.

    "está bien mamá” murmuró.

    Bella hablaba en sueños.

    Mi curiosidad chispeó. Miautocontrol se destruyó. Su señuelo contra mí, eran pensamientos inconcienteshablados, imposibles de ignorar.

    Abrí la ventana, no estabacon seguro, pero se trabó un poco, la deslicé suavemente de lado, evitando quesonara el metal. Tendría que traer aceite la próxima vez…

    ¿La próxima vez? Me golpeémentalmente, disgustado conmigo.

    Me pedí silencio antes deentrar.

    Su cuarto era pequeño–desorganizado, pero no sucio–. Tenía libros apilados a un lado de su cama, nopodía ver sus títulos, sus discos dispersos, lejos del equipo de sonido ­–arribade este había una caja vacía–. Papeles apilados cerca de la computadora, lacual luciría mejor en un museo a las tecnologías obsoletas. Sus zapatos estabansobre el piso de madera.

    ¿En serio pensé que tenía unabelleza promedio? Pensé eso el primer día, y mi disgusto con los chicos queinmediatamente estaban intrigados con ella. Pero cuando recordaba su rostro através de sus memorias, no podía entender como yo no había encontrado esabelleza inmediatamente. Era algo obvio.

    Ahora mismo –con su cabellonegro cayéndole por su pálido rostro, usaba una blusa llena de agujeros ypantalones, nuevamente estaba relajada y sus hermosos labios cerrados– me robóel aliento, o lo hubiera hecho, pensé, si estuviera respirando.

    Ella no habló. Quizás susueño había terminado.

    Le miré fijamente, y traté depensar en alguna manera de hacer el futuro soportable.

    Herirla no era una opción.¿acaso solamente podía intentar dejarla otra vez?

    Los demás no podrían discutirconmigo. Mi ausencia no pondría a nadie en peligro. No habría sospechas, nadaque vinculara al accidente de nuevo. Lo dudé tal como lo hice esta tarde, ynada parecía mejor.

    No podía esperar rivalizarcon los chicos humanos, si es que ellos le la maban la atención o no. Yo era unmonstruo. ¿Cómo me podría ver ella de una manera diferente? Si supiera quiensoy, le daría miedo y me repudiaría. Como la victima en una película de terror,ella correría lejos gritando de terror.

    La recordé el primer día enBiología… y supe cual sería su reacción. Irse.

    Era estúpido imaginar que sila hubiera invitado al estúpido baile, ella cambiaría sus precipitados planes yme acompañaría felizmente.

    No era el escogido para ser aquien ella dijera si. Sería alguien más, alguien humano y caliente. No podíapermitirme –algún día cuando ella otorgara ese si– cazarlo y matarlo, porqueella lo merecía, quienquiera que fuese. Ella merecía felicidad y amor con quienescogiera.

    Debía hacer lo correcto porel bien de ella; no podía seguir pretendiendo que podía estaren peligrode enamorarme de esta chica.

    Después de todo, realmente noimportaba si yo me iba, ella jamás me vería de la manera en que yo deseaba.Nunca me vería como alguien digno de su amor.

    Nunca.

    ¿Podía acaso un corazóncongelado y muerto estar roto? Sentía como si el mío lo estuviera.

    "Edward” dijo Bella.

    Me congelé, mirando fijamentesus ojos cerrados.

    ¿Se habría despertado?, ¿memiraba?. Ella parecía dormida, pero su voz había sido tan clara…

    Ella suspiró suavemente, yluego se movió suavemente hacia un lado –estaba dormida y soñando–

    "Edward” murmuró suavemente.

    Ella soñaba conmigo.

    ¿Podía acaso un corazóncongelado y muerto volver a latir? Sentía como si el mío lo estuviera.

    "Quédate” dijo "Por favor… note vayas”

    Soñaba conmigo, y no era unapesadilla. Quería que me quedara con ella en su sueño.

    Me devané los sesos en buscadel nombre correcto al torrente de emociones que me embargaba, pero no conocíapalabras tan fuertes que pudieran sostener las emociones. Por un largo momento,me ahogué en ellas.

    Cuando llegue a lasuperficie, no era el mismo hombre que siempre había sido.

    Mi vida había sido unainterminable y tenebrosa medianoche. Había sido, por necesidad para mí, siempremedia noche. ¿Así que como era posible que el sol saliera justo en mimedianoche?

    Me convertí en vampiro,cambiando mi alma y mi mortalidad, a través de una transformación dolorosa,para finalmente congelarme. Mi cuerpo había cambiado en roca con piel,endurecida y sin encanto.Yomismo, me había congelado –mipersonalidad, lo que me agradaba, lo que no, mis modos y mis deseos– todos sehabían congelado.

    Fue lo mismo para los demás.Todos estábamos congelados. Piedras vivientes.

    Cuando el cambio nos llegaba,nos era permanente. Lo vi pasar con Carlisle, y una década después con Rosalie.El amor los había cambiado de manera eterna. Una manera que nunca sedesvanecía. Más de ocho décadas habían pasado desde que Carlisle encontró aEsme, y todavía se miraban con la incrédula mirada del primer amor. Siemprehabía sido así para ellos.

    Siempre sería así para míahora. Siempre amaré a esta frágil chica humana, por el resto de mi ilimitadaexistencia.

    Miré fijamente la carainconciente de la chica, sintiendo este amor por ella en cada parte de micuerpo de piedra.

    Ella dormía un poco mástranquila que antes, con una pequeña sonrisa en sus labios.

    Siempre mirándola, empecé adiagramar mentalmente.

    La amaba, y podía tratar deser lo suficientemente fuerte para dejarla. Pero sabía que no era tan fuerte.Podía trabajar en ello.Pero talvez si era lo suficientemente fuerte paraencaminar el futuro hacia otra dirección.

    Alice había divisado dosfuturos para Bella, ahora entendía ambos. Amarla no me impediría matarla, si mepermitía cometer errores.

    Ahora mismo no podíaencontrar ni sentir al monstruo en mí. Quizás el amor lo había silenciado parasiempre. Si la mataba ahora, no sería intencional, solo un terrible accidente.

    Ahora tenía que serextraordinariamente cauteloso. No podía nunca bajar la guardia. Tendría quemantener siempre una distancia considerable. No podía cometer errores.

    Y finalmente entendí esesegundo futuro. Estaba desconcertado con esa visión –¿Qué había pasado quehabía convertido a Bella en una prisionera de esta media-vida inmortal?–

    Ahora –que la habíaencontrado– podía entender como talvez, con un imperdonable egoísmo, le pediríaa mi padre ese favor. Pedirle que le quite la vida y su alma, solo para tenerlaconmigo para siempre.

    Ella merecía algo mejor.

    Pero vi otro futuro, unapequeña línea la cual podía caminar sin perder el equilibrio. ¿Podría? ¿estarcon ella y dejarla como humana?

    Deliberadamente tomé aire, yentonces, dejé que su esencia me rasgara como un fuego salvaje. El cuartoestaba lleno con su perfume; su fragancia estaba impresa en cada superficie. Mimente nadó en ella, pero luché.

    Tenía que acostumbrarme aesto, si pretendía intentar cualquier clase de relación con ella. Tomé otrarespiración de ese fuego salvaje.

    La observé dormir hasta queel sol se asomó por las nubes del este.

    Llegue a casa justo despuésque los otros se fueran a clases. Me cambié rápidamente, evadiendo laspreguntas que tenía Esme en la mirada. Ella vio la febril luz en mi rostro y sesintió preocupada y aliviada al mismo tiempo. Mi larga melancolía siempre lahabía atormentado, y ahora estaba feliz al ver que la había superado.

    Corrí hacia el colegio, yllegué solo segundo antes que mis hermanos lo hicieran, ninguno me volvió aver, al menos Alice les explicó que estaría ahí, escondido entre el bosque querodeaba el estacionamiento. Esperé a que nadie me viera, y caminé casualmenteentre los árboles y los carros parqueados.

    Escuché el camión de Bella auna cuadra de distancia y me detuve tras una camioneta desde donde podía ver,pero no ser visto.

    Al entrar al parqueo ella viomi Volvo, por un momento más del necesario y luego parqueó lejos, todavía conel seño fruncido.

    Era extraño recordar que ellaprobablemente estaría enojada conmigo, con toda razón.

    Quería reírme –y patearme–.¿todos mis planes serían un desastre si ella no se interesaba en absoluto pormí?. Su sueño podía ser algo totalmente al azar. Había sido un arroganteestúpido.

    Aunque era mejor para ella sino se interesaba por mí. Eso no me evitaría persuadirla, pero le daría unaadvertencia de mis persuasiones. Se lo debía.

    Caminé silenciosamente,preguntándome como sería la mejor manera de acercarme.

    Ella me ayudó sin saberlo.Las llaves de su camión resbalaron de sus dedos, y cayeron en un charco.

    Se agachó a recogerlas, peroyo lo hice primero, no quería que ella pusiera sus manos en agua congelada.

    Me incliné contra su camión,mientras ella se enderezaba.

    "¿Cómo lo haces?” demandó.Si, estaba enfadada aún.

    Le alcancé las llaves."¿Hacer qué?”.Ella acercó sumano y yo dejé caer las llaves en la palma de su mano. Inspiré el deliciosoaire cargado con su esencia.

    "Aparecer del aire”

    "Bella, no es culpa mía queseas excepcionalmente despistada.” Mis palabras sonaron casi como una broma.¿Qué había visto ella?

    ¿Escucharía ella como mi vozenvolvía su nombre en una caricia?

    Me miró sin apreciar mihumor. Luego respiró rápido –de enojo?, de miedo?– después de un instante, ellabajó la mirada.

    "¿porqué el atasco al salirdel colegio ayer?” preguntó sin mirarme "Se suponía que fingías que yo noexistía, no que me irritaras hasta la muerte” seguía enojada. Tenía queesforzarme por arreglar las cosas con ella esta vez. Recordé mi política de sersincero con ella…

    "eso era por el bien deTyler,tenía que darle su oportunidad”luego me reí. No podía evitarlo, solo podía recordar su expresión ayer.

    "Tu…” dijo, y luego se calló,aparentemente demasiado furiosa para continuar. Y ahí estaba –esa mismaexpresión–. Me tragué una risa. Ella estaba lo suficientemente enojada.

    "No pretendo que no existas”terminé. Era agradable mantener esa conversación casual. Ella no entendería sile dejaba ver lo que sentía por ella. La asustaría. Tenía que mantener missentimientos al margen, mantener una esperanza…

    "¿Quieres matarme a rabietasdado que la furgoneta de Tyler no lo consiguió?” Un pensamiento de enojo meembargó. ¿Cómo podía creer ella algo así? Era algo irracional para mí. Además,ella no sabía de mi transformación en la noche pasada.

    "Bella, eres totalmenteabsurda”

    Se sonrojó, y se dio lavuelta. Caminando hacia el colegio

    No quería que ella siguieraenojada.

    "Espera” grité. Siguióandando, entonces la seguí y la alcancé con facilidad

    "Lo siento. He sidodescortés. No estoy diciendo que no sea cierto” era absurdo imaginar que yoquería verla herida en alguna manera

    "pero, de todos modos, no hasido de buena educación”

    "¿Por qué no me dejas sola?”

    Créeme–quise decirle–lo he intentado.

    Oh, por cierto, estoydesgraciadamente enamorado de ti.

    Mantén la esperanza.

    "Quería pedirte algo, pero medesviaste del tema” una grandiosa idea se me acababa de ocurrir, me reí.

    "¿Tienes un trastorno depersonalidad múltiple?” me preguntó. Tal vez si, mis sentimientos estabanerróneos, tenía tantos sentimientos nuevos…

    "Y lo vuelves a hacer.”

    Ella suspiró

    "Vale, entonces, ¿qué mequerías pedir?”

    "Me preguntaba si el sábadode la próxima semana” vi su cara en shock, ahogué una risa. "ya sabes, el díadel baile de primavera...” ella me calló. Finalmente sus ojos se toparon conlos míos "¿Intentas sergracioso?”.Si.

    "Por favor, ¿vas a dejarmeterminar?” esperó en silencio mientras se mordía su suave labio inferior. Esepequeño gesto me distrajo un segundo. Extrañas, sensaciones ajenas, seapoderaron de lo más profundo de mi olvidada humanidad.

    "Te he escuchado decir quevas a ir a Seattle ese día y me preguntaba si querrías dar un paseo” me ofrecí.Me di cuenta que, en vez de cuestionarla con sus planes,los compartiría.

    Me miró en blanco "¿Qué?”

    "¿Quieres dar un paseo hastaSeattle?” solo en un carro con ella–migarganta se quemaba ante el pensamiento– respiré fuerte.

    Acostúmbrate.

    "¿Con quién?” preguntódesconcertada.

    "Conmigo, obviamente” dijelentamente.

    "¿Por qué?” tan increíble eraque yo quisiera su compañía. Ella realmente había visto lo peor de mí en micomportamiento anterior.

    "bueno” dije lo máscasualmente que pude.

    "Planeaba ir a Seattle en laspróximas semanas y, para ser honesto, no estoy seguro de que tu monovolumen lopueda conseguir.” Era más fácil sonar chistoso, que tratar de ser serio junto aella.

    "Mi coche va perfectamente,muchísimas gracias por tu preocupación.” Dijo con el mismo tono sorprendido.Empezó a caminar de nuevo. Mantuve su paso.

    Ella no había dicho no,aproveché esa oportunidad. ¿y si decía que no? ¿Qué haría si ella me rechazaba?

    "¿Puede llegar gastando unsolo depósito de gasolina?”

    "No veo que sea de tuincumbencia.” Murmuró.

    Seguía no siendo un no. Y sucorazón bombeaba más fuerte. Su respiración se hacía más rápida.

    "El despilfarro de recursoslimitados es asunto de todos”

    "De verdad, Edward, no tesigo, creía que no querías ser amigo mío.”

    Una emoción me estremeciócuando ella dijo mi nombre. ¿Cómo mantenía la esperanza y era honesto al mismotiempo? Bueno, era más importante ser honesto, especialmente en este momento.

    "Dije que sería mejor que nolo fuéramos, no que no lo deseara”

    "Vaya, gracias, eso lo aclaratodo” dijo sarcásticamente.Ella se detuvo, cerca del tejado de la cafetería. Me miró de nuevo. Su corazóncasi explotaba. ¿tenía miedo?. Escogí mis palabras cuidadosamente. No, no podíadejarla, pero talvez ella sería lo suficientemente inteligente para dejarme,antes de que fuera tarde.

    "Sería más... prudente parati que no fueras mi amiga” me perdí en sus ojos chocolates. Perdí mi esperanza.

    "pero me he cansado dealejarme de ti, Bella.” Las palabras sonaron con fervor abrazante. Susrespiración se detuvo un instante, y en el segundo que tardó en restaurarla,pensé en cuanto la asustaba. Bueno… lo averiguaría.

    "¿Me acompañarás a Seattle?”demandé.

    Ella asintió. Y su corazónpalpitaba ruidosamente.

    Si. Ellamedijo si.

    Mi conciencia me golpeóviolentamente. ¿Cuánto le costaría a ella?

    "Deberías alejarte de mí, deveras” le previne. ¿Me abría escuchado? ¿Escaparía del futuro que estabaempezando con ella? ¿Podría hacer algo para salvarla demi?.

    Mantén la esperanza, me grité.

    "Te veré en clase”

    Me concentré en llevar unpaso normal, en vez de salir huyendo.

     

    Capítulo 6 - Tipo de Sangre

     

    Capítulo 6

    TIPO DE SANGRE

     

    La seguí todo el día a travésde los ojos de otras personas.

    Pero nopor los ojos de Mike Newton por que no quería ver ninguna de sus ofensivasfantasías y no por los ojos de Jessica Stanley por su resentimiento haciaBella, me hacia enojar en un modo que no era seguro para la linda chica. AngelaWebber era una buena elección cuando sus ojos estaban disponibles; ella eraamable y su cabeza era un lugar pacifico y a veces los profesores tenían lamejor vista.

    Estabasorprendido, mirándola tropezar a través del día, tropezando con las grietas delas aceras, cayéndosele sus libros y muy seguido tropezando con sus propiospies, de toda la gente que haba conocido bella era la mas torpe. considere eso,era verdad que ella muy seguido tenia problemas para ponerse de pie y recordésu tropiezo contra el escritorio el primer día, resbalando por el hielo antesdel accidente, que raro todo tenían razón ella era torpe

    Yoconsideré eso. Es cierto que a menudo tenía problemas para mantenerse enposición vertical.Me acordé desu tropiezo en el escritorio el primer día, alrededor de deslizamiento sobre elhielo antes del accidente, cayendo sobre el labio bajo del revestimiento de lapuerta ayer... Como extraña, la razón. Ella era torpe

    No sabia por que eso era tangracioso para mi pero me reí en voz alta mientras caminaba de HistoriaAmericana a Inglés y mucha gente me lanzo miradas extrañas ¿Como no habíanotado esto antes? talvez era por que había algo gracioso en sus tonterías, lamanera en la que ella se sostenía la cabeza, el arco de su cuello...

    No había nada gracioso en ella ahora. El SrVarner la vio mientras quedabanatrapadosya que supie se atoro en la alfombra y cayóliteralmente en su silla.

    Me reí de ella.

    El tiempo pasaba conincreíble lentitud mientras yo esperaba mi oportunidad de verla con mis propiosojos. Finalmente la campana sonó.Corrírápidamente a la cafetería para asegurar mi lugar. Fui el primero en llegar.Escogí la mesa que usualmente esta vacía yseguropermanecería de ese modo si yo me sentaba aquí.

    Cuando mi familia entro y mevieron sentado solo en otro lugar, no se sorprendieron. Alice debióadvertirles.

    Rosalie pasó a mi lado sinmirarme.

    Idiota.

    Rosalie y yo nunca tuvimos una relación fácil, yo laofendí en el primer momento en que ella me oyó hablar y todo se fue colinaabajo desde ese momento, pero parecía que ella estaba inclusive mas molesta delo usual en los pasados días. Yo asentí. Rosalie hacia todo en torno a ella.

    Jasper me dio una media sonrisacuando paso a mi lado.

    Buena suerte,pensó dudosamente.

    Emmet puso los ojos en blancoy sacudió la cabeza.

    Perdió la razón, pobrechico.

    Alice estaba sonriendo, susdientes brillaron.

    ¿Puedo hablarle a Bellaahora?

    "Mantente fuera de esto” ledije en voz baja

    Su cara cayo y luego sonrióde nuevo.

    Deacuerdo.Cabeza dura. Es solocuestión de tiempo.

    Suspiré de nuevo.

    No te olvides la actividad enel laboratorio deBiologíahoy, ella me recordó.

    Negué con la cabeza. No, nome había olvidado de ello.

    Mientras esperaba que Bella llegara, la seguí en losojos del novato que estaba caminando detrás de Jessica en el trayecto a lacafetería. Jessica estaba parloteando acerca del baile que se acercaba, Bellano había dicho nada aun, no es como si Jessica le hubiera dado la oportunidadde hacerlo.

    En el momento en que Bella entro a la cafetería susojos se posaron en la mesa donde estaban mis hermanos. Los miro por un momentoy luego su frente se arrugo y sus ojossedirigieron al piso. Ella aun no me había visto.

    Se veía tan… triste. Sentí una poderosa urgencia delevantarme e ir a su lado, de consolarla de alguna manera. No tenia idea de quela hacia sentir así. Jessica continúo parloteando acerca del baile. ¿EstabaBella triste por que se lo iba a perder? No parecía eso…

    Pero eso podría solucionarse,si ella quisiera.

    Ella compro solo una bebidapara su almuerzo ¿eso estaba bien? ¿no necesitaba ella mas nutrición que eso?Nunca había prestado demasiada atención a la dieta humana antes. Los humanosson exasperadamente frágiles. Habían como un millón de cosas de las cualespreocuparse...

    "Edward Cullen estamirándote de nuevo" escuche que Jessica dijo. "¿Me pregunto por quese sentara solo hoy?"

    Estaba agradecido con Jessica mientras ella se veíamas resentida ahora por que Bella había levantado la cara y sus ojos buscaronhasta encontrarme.

    No había rastro de tristezaen su rostro ahora. Me deje ilusionarme con la idea de que ella había estadotriste antes por que pensó que no había ido a al escuela hoy y esa esperanza mehizo sonreír.

    Le indique con mi dedo que meacompañara. ella se veía sorprendida por esto por que yo quería su compañíanuevamente.Así que le guiñe unojo y su boca se abrió.

    "¿Se refiere ati?" pregunto Jessica

    "Posiblemente necesiteayuda con la tarea de biología" dijo en voz baja. "Um, iré a ver quenecesita".

    Eso era otro si.

    Ella se tropezó dos veces enel camino a mi mesa,aunque nohubiera nada mas en su camino que un perfecto suelo de linóleo. En serio ¿comono había notado esto antes? Había estado prestando mas atención a sussilenciosos pensamientos, supongo... ¿Qué más me había perdido?

    Mantenlo honesto, mantenloligero, me repetí a mi mismo.

    Ella se detuvo detrás de la silla frente a mi,dudando. Tome un respiro por mi nariz esta vez en lugar de por mi boca.

    Siente el ardor, pensésecamente.

    "¿Por qué no te sientasconmigo hoy?" le pregunte.

    Ella jalo la silla y se sentómirándome mientras lo hacia. Se veía nerviosa, pero su acción fue otro si.

    Espere que ella hablara, tomoun momento y finalmente ella dijo "esto es diferente""Bueno..." vacile. "Decidí que como de todas maneras me voy a ira la infierno debería de hacer lo que quisiera"

    ¿Qué me había hecho decireso?Supongo que eso erahonesto... almenos. Parecía queella no había notado la advertencia escondida que mis palabras tenían. Talvezse había dado cuenta de que debía levantarse e irse lo mas rápido posible.

    Ella no se levanto. Me mirofijamente esperando como si yo hubiera dejado mi oración a la mitad.

    ¿Sabes que no tengo idea delo que dices?" pregunto cuando yo no continué.

    Eso era un alivio. Sonreí.

    Lo sé.

    Era difícil ignorar lospensamientos que provenían de su espalda y yo quería cambiar de tema de todasmaneras.

    Creo que tus amigos estánmolestos por que te secuestre.

    Esto no parecía importarle."Sobrevivirán.”

    Tal vez no te quieraliberar" no me había dado cuenta si estaba intentando ser honesto ahora osolo tratar de molestarla de nuevo. Estar cerca de ella hizo difícil que mispensamientos tuvieran sentido.

    Bella suspiro ruidosamente.

    Me reí de su expresión.

    "Te ves preocupada"eso realmente no era gracioso... ella parecía preocupada.

    "No" era una malamentirosa "sorprendida, en realidad...¿por que el cambio?"

    "Te lo dije" le recordé "estoy cansadode intentar alejarme de ti así que me estoy rindiendo" sostuve mi sonrisaen su lugar para lograr un mejor efecto, esto no estaba funcionando, tratar deser honesto y casual al mismo tiempo

    "¿Rindiéndote?"repitió "si, rindiéndome a tratar se ser bueno" y aparentementerindiéndome también de ser casual. "Solo voy a hacer lo que yo quierahacer y dejar que las cosas pasen como tengan que pasar".

    Eso era honesto al menos,dejarla ver mi egoísmo "me perdí de nuevo".

    Yo era lo suficientementeegoísta para agradecer que esto fuera el caso. "Siempre digo mucho cuandoestas conmigo, ese es uno de los problemas".

    Un pequeño e insignificanteproblema comparado con el resto.

    "No te preocupes"me aseguro "no entiendo nada de eso".

    Bien. entonces ella sequedara. "Cuento con ello"

    "Así que en español¿somos amigos ahora?" lo pensé durante un minuto "amigos..."repetí. no me gustaba el sonido de eso. no era suficiente.

    "O no" murmuro,parecía avergonzada.

    ¿Pensaba que no me gustaba losuficiente?

    Sonreí"bueno,lo podemos intentar, supongo. pero te voy a advertir que no soy un buen amigopara ti" espere a su respuesta desgarrado en dos, deseando que ellafinalmente hubiera escuchado y entendido, pensando que así lo había hecho. Quemelodramático, me estaba volviendo tan humano.

    Su corazón latió mas rápido"Dices eso muy a menudo"

    "Si, por que tu no meescuchas" dije, muy intensamente de nuevo "sigo esperando que locreas, si fueras inteligente, me evitarías"

    Ah pero ¿yo la evitaría aella si ella lo intentara?

    Sus ojos se volvieron masestrictos "creo que te has hecho una opinión de mi intelecto"también.

    Eso no era exactamente lo queella creía pero sonreí a manera de disculpa preguntándome si la habría ofendidoaccidentalmente.

    "Asi que..." elladijo lentamente "mientras yo no sea... inteligente ¿podemos intentar seramigos?"

    "Eso suena bien"

    Ella miro hacia abajo,mirando fijamente la botella de limonada en sus manos.

    La vieja curiosidad meatormento de nuevo.

    "¿Qué estaspensando?" le pregunte estaba aliviado de decir las preguntas en voz alta,al menos.

    Ella se encontró con mimirada y su respiración se volvió agitada, mientras sus mejillas se sonrojaban.inhale, saboreando el olor.

    "Estoy intentandodescifrar que eres" mantuve la sonrisa en mi rostro, manteniendo misfacciones de ese modo mientras el pánico corría por mi cuerpo.

    Por supuesto que se preguntaba eso. No era estúpida.No podía esperar que ella olvidara algo tanobvio.

    "¿Estas teniendo algo desuerte?" le pregunte lo mas suave que pude.

    "No mucha" admitió.

    Suspire de alivio"¿cuales son tus teorías?.

    No podían ser peores que laverdad, no importa que se le haya ocurrido.

    Sus mejillas se volvieronrojas y no dijo nada.

    Podía sentir el calor de susonrojo en el aire.

    Trate de usar mi maspersuasivo tono con ella. eso funcionaba bien en los humanos normales.

    "¿No me dirás?" lesonreí animándola.

    Ella sacudió su cabeza"demasiado vergonzoso".

    Ugh.No conocía que pudiera ser mashorrible que lo demás ¿por que sus especulaciones la avergonzaban? no podíasoportar no saber.

    "Eso es realmente frustrante¿sabes?"

    Mi queja encendió algo enella. sus ojos brillaron y las palabras salieron mas suave de lo usual.

    No, no puedo imaginar por que eso seria frustrante,solo por que alguien se niega a decirte lo que esta pensando, inclusive simientras tanto hubiera hecho comentarios crípticos diseñados para mantenertedespierto toda la noche preguntándote que podrían significar... ahora ¿por quehabría de ser frustrante?"

    La vi mal, molesto por darmecuenta de que ella tenia razón. No estaba siendo justo.

    Ella continuó. "O mejordigamos que esa persona hizo un montón de cosas extrañas desde salvar tu vidabajo imposibles circunstancias un día y al siguiente tratarte como a una pariay nunca explicar ninguna de las dos, aunque lo hubiera prometido eso tampoco esnada frustrante".

    Ese era el discurso mas largoque le había oído decir y eso fue directamente a mi lista.

    "¿Tienes un poco detemperamento verdad?"

    "No me gustan los doblessentidos"

    Ella estaba justificando suirritación, por supuesto.

    La mire fijamente,preguntándome como podría hacer algo bueno para ella mientras el silenciosotiroteo proveniente de la cabeza de Mike Newton me distraía.

    El era tan irritante eso mehacia molestar.

    "¿Que?" mepregunto.

    "Tu novio cree que estoymolestándote, se debate si debería o no venir e interrumpir nuestraconversación" me encantaría ver como lo intenta, me reí de nuevo.

    "No se de quien mehablas" me dijo de manera cortante. Pero estoy segura de que estasequivocado de todas maneras.

    Estaba disfrutando el modo enque ella lo rechazaba en una sola oración.

    "No lo estoy, ya te lodije, la mayoría de la gente es muy fácil de leer".

    "Excepto yo porsupuesto".

    "Si, excepto porti" ¿tenia que ser ella la excepción de todo? no hubiera ido tan lejos,considerando todo lo demás con lo que tenia que lidiar ahora, si al menospudiera oír algo de lo que piensa ¿era mucho pedir? "¿me pregunto por queserá?" mire fijamente sus ojos intentando de nuevo.

    Ella miro hacia otro lado.Abrió su limonada y tomo un pequeño sorbo, sus ojos estaban fijos en la mesa.

    "¿No tieneshambre?" le pregunte

    "No" respondió" ¿y tu?"

    "No, no estoyhambriento" le dije, definitivamente no lo estaba.

    Ella miro fijamente la mesacon los labios apretados, espere.

    "¿Me podrías hacer unfavor?" pregunto encontrándose con mi mirada de nuevo.

    ¿Que podría querer de mi? ¿laverdad que no tenia permitido decirle? ¿la verdad que yo no quería que nuncasupiera?.

    "Eso depende de lo quequieras".

    "No es mucho" meprometió.

    Espere, curioso de nuevo.

    "Solo me preguntaba..."dijo lentamente, mirando la botella de limonada, trazando líneas con su dedomeñique. "¿Si podrías advertirme la próxima vez que decidas ignorarme pormi propio bien?"solo paraestar preparada".

    ¿Quería una advertencia?entonces ignorarla había sido una mala idea.... sonreí.

    "Parece justo"agregue.

    Gracias, ella dijomejor. Su cara era reveladora quequise reír por mi propio alivio.¿Entoncespuedo pedirte un favor a cambio?" pregunte esperanzado.

    "Uno" me dijo.

    "Cuéntame una de tusteorías"

    Se sonrojo "esono".

    "No hiciste excepciones,solo prometiste una respuesta" argumente.

    "Y tu has roto promesasantes" argumento de vuelta.

    Ella me tenia donde quería.

    "Solo una teoría,prometo no reírme".

    "Lo harás" ellaparecía muy segura de eso, no podía imaginar algo que fuera gracioso.

    Le daré a la persuasión otrointento, mire fijamente sus ojos, uno cosa fácil para hacer, sus ojos eran tanprofundos y susurre "¿por favor?"

    Ella pestañeo y su cara sepuso en blanco.

    Bueno esa no era la reacciónque yo esperaba.

    "E...¿que?"pregunto, se veía un poco mareada ¿que tenia?.

    Pero no iba a rendirme aun.

    "Por favor cuéntame unateoría" le pedí en mi suave para nada terrorífica voz, mirándola a losojos un minuto.

    Para mi sorpresa ysatisfacción finalmente funciono.

    Um, bien ¿te ha mordido unaaraña radioactiva?"

    ¿Historietas? con razón ellacreí que me iba a reír.

    "Eso no es muycreativo" le dije intentando esconder mi alivio

    "Lo siento, es todo loque tengo" dijo ofendida.

    Eso me alivio inclusive mas,podía molestarla de nuevo.

    "No estas nadacerca"

    "¿nada de arañas?""No pe"

    "¿y nada deradioactividad?”

    "nada"

    "demonios" dijo.

    "La kriptonita tampocome afecta" le dije rápidamente.

    Antes de que empezara apreguntar me reí, por que ella creía que yo era un superhéroe. "Se suponíaque no te ibas a reír ¿recuerdas?".

    Presione mis labios.

    "Lo descubriréeventualmente" prometió.

    Y cuando lo hiciera, huiría.

    "Desearía que no lohicieras" dije.

    "¿Por que...?" ledebía honestidad y aun así trate de sonreír para que las palabras sonaran menosamenazantes, "¿que pasaría si no fuera un superhéroe? y ¿si fuera el chicomalo?".

    Sus ojosbrillaron por un segundo y sus labiosse abrieron un poco. "Oh" dijo y luego otro segundo "yaveo".

    Ella finalmente me habíaescuchado.

    "¿Lo vez?" preguntetrabajando en concentrar mi agonía.

    "¿Eres peligroso?"ella adivino, su aliento empezó a acelerarse y su corazón a latirmas rápido.

    No podía responder a eso¿este era mi ultimo momento con ella? ¿huiría ahora? ¿podría permitirme decirleque la amo antes de que se fuera? ¿o eso la asustaría mas?.

    "Pero no malo" ellasuspiro, sacudiendo su cabeza, no había miedo en sus ojos "no, no creo queseas malo".

    "Estas equivocada"respondí.

    Por supuesto que yo era malo.No estaba regocijándome en ello, mientras ella era mas buena que yo ¿lamerecía? si yo fuera una buena persona me hubiera mantenido alejado de ella.

    Estire mi mano a través de lamesa buscando la tapa de la limonada como una excusa, ella no se asusto con larepentina cercanía de mi mano, ella realmente no me temía, aun no. Gire latapa, mirándola en lugar de a ella, mis pensamientos eran un caos.

    Corre, Bella, corre. No pudedecir eso en voz alta.

    Ella se levanto "vamos allegar tarde" dijo mientras me empezaba a preocupar de que hubieraescuchado mi silenciosa advertencia.

    "No voy a ir aclases".

    "¿Por que no?"

    Por que no te quiero matar"es saludable saltarse clases de vez en cuando".

    Para ser preciso, era massaludable para los humanos que los vampiros faltaran los días que la sangrehumana iba a estar salpicando. El test de sangre del Sr, Banner de hoy. Aliceya me había advertido en la mañana.

    "Bueno yo si voy” dijo. Eso no mesorprendió.Ella era muyresponsable, ella siempre hace lo correcto.

    Era lo opuesto a mi.

    "Entonces te veo luego” dije,tratando de sonar casual, mirando fijamente la tapa que giraba.Por cierto, te adoro…en una maneraterrorífica y peligrosa.

    Ella dudo y yo pensé por unmomento que ella había decidido quedarse conmigo después de todo. Pero lacampana sonó y se apresuro.

    Espere hasta que ella sehabía ido, entonces puse la tapa en mi bolsillo, un recuerdo de la masconsiguiente conversación, y camine a través de la lluvia hacia mi carro.

    Puse mi CD favorito de músicacalmada, el mismo que escuche el primer día, pero no escuche por mucho lasnotas de Debussy. Otras notas estaban corriendo dentro de mi cabeza, unfragmento que me alegraba e intrigaba. Apague el stereo y escuche la música quesonaba en mi cabeza, tocando el fragmento mientras se convertía en una armoníacompleta. Instintivamente, mis dedos se movieron en el aire sobre las teclas deun piano imaginario.

    La nueva composición estabarealmente surgiendo sola cuando mi atención era atrapada por una ola deangustia mental.

    Mire hacia la angustia.

    ¿se va a desmayar? ¿Qué hago?Mike se asusto.

    A unos100 metros, Mike Newton estaba bajandoel cuerpo de Bella hacia la acera. Ella se recostó sobre el concreto, sus ojosestaban cerrados, su piel blanca como un cadáver.

    Casi arranque la puerta delcarro.

    "¿Bella?” grité.

    No había ningún cambio en surostro sin vida cuando grite su nombre.

    Todo mi cuerpo se volvió masfrió que el hielo.

    Yo era consciente de lasorpresa agravada de Mike que reconocí como furia ensus pensamientos. El solamente estabapensando en su furia hacia mí, así que no supe que es lo que tenia Bella. Si élhabía hecho algo para herirla, podría aniquilarlo.

    "¿Qué le pasa? ¿estáherida?" demande saber, tratando de concentrarme en sus pensamientos. Eraenfurecedor caminar a paso humano. No debía de haber llamado la atención antesde acercarme.

    Entonces pude oír su corazónlatiendo he inclusive su respiración. Mientras miraba ella se apretó los ojosfuertemente. Eso borro algo de mi pánico.

    Vi algunas memorias de lacabeza de Mike, un chorro de imágenes del laboratorio de Biología. La cabeza deBella contra la mesa, su pálida piel volviéndose verde. Gotas de rojo cayendoen tarjetas blancas...

    Prueba de sangre.

    Me detuve donde estaba, reteniendo mi aliento. Suesencia era una cosa pero su sangre era otra.

    "Creo que sedesmayo" Mike dijo ansioso y resentido al mismo tiempo. "No se que lepaso no ha movido ni un dedo".

    El alivio me refresco yrespire de nuevo, saboreando el aire. Ah, podía oler un poco la pequeña heridadel dedo de Mike. Después eso me había apelado.

    Me arrodille a un lado deella, mientras Mike esperaba ceñudo junto a mi, furioso por mi intervención.

    "Bella ¿puedesoírme?"

    "No" ella gimió."Vete "

    El alivio era tan exquisitoque me reí. Ella estaba bien.

    "La estaba llevando a laenfermería" dijo Mike. "Pero no quiso caminar mas"

    "Yo la llevare, tuvuelve a clase" dije despidiéndolo.

    Los dientes de Mike seapretaron. "No, se supone que yo haga eso".

    Yo no me iba a quedardiscutiendo con el cretino.

    Emocionado y aterrorizado,medio agradecido y medio confundido por el predicamento que hacia tocarla unanecesidad, gentilmente levante a Bella de la acera y la tuve en mis brazos,tocando solamente su ropa, manteniendo la mayor distancia posible entrenuestros cuerpos. Estaba cruzando el espacio en el mismo movimiento, apresuradopor mantenerla a salvo, lejos de mi en otras palabras.

    Sus ojos se abrieron,sorprendidos.

    "Bájame" ordeno enuna voz débil, avergonzada de nuevo, supuse por su expresión. A ella no legustaba mostrar debilidad.

    Apenas escuche los pensamientosde protesta de Mike detrás de nosotros.

    "Te ves horrible"le dije sonriendo abiertamente por que no había nada malo con ella mas que unpequeño asomo de un estomago débil.

    "Déjame en laacera" dijo, sus labios estaban blancos.

    "Así que te desmayas alver la sangre" ¿podría haber algo mas irónico?.

    Cerro los ojos y presiono suslabios.

    "Y no es tu propiasangre" añadí ensanchando mas mi sonrisa.

    Estábamos en la oficinaprincipal, la puerta estaba abierta una pulgada y la patee para entrar.

    La señora Cope brincoasustada. "Oh, mi," murmuro mientras examinaba a la chica cenicientaen mis brazos.

    "Se desmayo enBiología" le expliqué, antes de que su imaginación llegara muy lejos.

    La Sra. Copede apresuro a abrir la puerta de laenfermería. Los ojos de Bella estaban abiertos de nuevo mirándola. Escuche lasorpresa interna de la enfermera mientras recostaba a la niña cuidadosamente enla única camilla. En cuanto Bella estuvo lejos de mis brazos puse la anchura dela habitación entre nosotros. Mi cuerpo estaba muy emocionado, muy despierto,mis músculos tensos y el veneno fluyendo. Ella era muy cálida y aromática.

    "Sufrió un pequeñodesmayo" dije tranquilamente ala Sra. Hammond."Están haciendo test de sangre enBiología".

    Ella asintió, entendiendoahora. "Siempre le pasa a alguien".

    Sofoque una risa. Tenía queser Bella ese alguien.

    "Solo recuéstate por unminuto, querida" dijola Sra. Hammond."Sete pasara".

    "Lo sé" dijo Bella.

    "¿Te ocurre amenudo?" preguntó la enfermera.

    "A veces" admitióBella.

    Trate de esconder mi risatosiendo.

    Esto atrajo hacia mi laatención de la enfermera. "Te puedes ir a clase ahora" me dijo.

    La miré fijamente a los ojosy le mentí con una perfecta confianza. "Se supone que me debo quedar conella".

    *Hmm... me preguntó... ohesta bien.La Sra. Harmmondasintió.

    Eso funcionó ¿por qué Bellalo tenia que hacer todo tan difícil?.

    "Te traeré algo de hieloparatu frente, querida"dijo la enfermera, suavemente un poco incomoda por mirar mis ojos, del modo enque los humanos debía ser, y dejo el cuarto.

    "Tenías razón"Bella gimió, cerrando sus ojos.

    ¿A qué se refería? salte a lapeor conclusión, habría aceptado mis advertencias. "Usualmente latengo" dije tratando de mantener el tono divertido en mi voz. "¿Peroen qué particularmente esta vez?".

    "Saltarse clases essaludable".

    Ah, el alivio de nuevo.

    Entonces se quedo callada.Solo respiraba lentamente, inhalaba y exhalaba, sus labios estaban comenzando aponerse rosados. Su boca estaba un poco fuera de balance, su labio inferior eraun poco mas relleno que el superior, mirar su boca me hizo sentir extraño, mehacia querer acercarmea ella, locual no era una gran idea.

    "Me asustaste por unminuto haya afuera" dije para retomar la conversación así podría oír suvoz de nuevo. "Pensé que Newton estaba arrastrando tu cadáver paraenterrarlo en el bosque”.

    "Ha ha" Ella dijo.

    "Honestamente, he vistocadáveres con mejor aspecto que tú". Esto era en realidad verdad."Estaba preocupado por si tendría que vengar tu muerte". Y así lohubiera hecho. "Pobre Mike" ella suspiró. "Debió demolestarle".

    La furia se apodero de mi,pero la contuve rápidamente. Su preocupación era solo lástima. Ella es amable.Eso es todo.

    "Él absolutamente medetesta" le dije, animado por la idea.

    "No puedes sabereso."

    "Vi su cara, puedosaberlo" eso era probablemente verdad, que leyendo su cara podría habermedado la suficiente información para hacer esa deducción en particular. Todaesta práctica con Bella me estaba ayudando con las expresiones humanas.

    "¿Cómo me viste? penséque te estabas saltando las clases". Su cara se veía mejor, el verde sehabía ido de su piel transparente

    "Estaba en mi autoescuchando un CD".

    Su expresión cambio, como sirespuesta ordinaria la hubiera sorprendido de alguna manera.

    Abrió los ojos de nuevocuandola Sra. Hammondentro con un paquete de hielo.

    "Aquí tienes,querida" dijo la enfermera mientras la ponía en la frente de Bella."Ya te ves mejor".

    "Creo que ya estoybien" dijo bella sentándose y quitándose el paquete de hielo. Porsupuesto. No le gusta que nadie cuide de ella.

    Las manos arrugadas dela Sra. Hammondrevolotearon alrededor de la chica,como si fuera a empujarla hacia abajo, pero en ese momentola Sra. Copeabrió la puertay entro, con un fresco aroma a sangre,solo un sopló.

    Invisible en la oficinadetrás de mi, Mike Newton seguía bastante enojado, deseando que el pesado chicoque cargaba fuera la chica que estaba conmigo.

    "Tenemos otro" dijola Sra. Cope.

    Bella rápidamente salto de lacamilla, agradecida de no ser el centro de atención.

    "Aquí tiene" dijodevolviéndole la compresa fría ala Sra, Hammond"no la necesito mas".

    Mike gruño mientras mediocargaba a Lee Stevens a través de la puerta, la sangre seguía goteando de lamano con la que se sostenía la cabeza.

    "Oh no" esta es miseñal para salir y parecía que también para Bella. "Salgamos de aquí,Bella".

    Ella me miro fijamente conojos perplejos.

    "Confía en mi,salgamos".

    Ella salió antes de que secerrara la puerta, apresurándose hacia la oficina, la seguí unos centímetrosdetrás de ella, su cabello despeinado rozo mi mano...

    Ella se volteó para mirarme.

    "En realidad meescuchaste" esa era la primera vez.

    Su pequeña nariz se movió."Olí la sangre".

    La miré con sorpresa."La gente no puede oler la sangre".

    "Bueno, yo si puedo, eslo que me hace sentir mal. Huele como a oxido y a sal".

    Mi rostro se congeló aúnmirándola fijamente.

    ¿Era en realidad humana? seveía como humana. Se sentía suave como humana. Olía como humano, bueno mejor enrealidad. actuaba como humana... mas o menos, pero no pensaba como humana orespondía como una.

    ¿Qué otra cosa era entonces?

    "¿Qué?" preguntó.

    "Eso es nada".

    Mike Newton nos interrumpió,entrando al cuarto resentido, con pensamientos violentos.

    "Te ves mejor" dijoun poco rudo.

    Mi mano se movió, queriendoenseñarle algunos modales, tendría que controlarme mejor o podría terminarmatando a un chico fastidioso.

    "Ocúpate de tus asuntos"dijo ella, por un instante pensé que me estaba hablando a mi.

    Nadie mas esta sangrando,respondió con mal humor. "¿Vas a regresar a clases?".

    ¿Estas bromeando? Tendría quedar la vuelta y regresar".

    Eso estaba bien. Pensé quetendría que perderme esta hora con ella y ahora tengo tiempo extra, se sentíagenial.

    "Si, supongo" Mikemurmuró. "¿Irás este fin de semana? ¿a la playa?".

    Ah, tenían planes, la iratomo su lugar de nuevo, sin embargo era un viaje en grupo, habría otrosestudiantes allí. No eran solo ellos dos. Yo todavía seguía furioso, merecargue en el mostrador tratando de controlarme.

    "Seguro, te dije queiría" le prometió ella.

    Así que le había dicho que sia él, los celos me quemaban, mas que la sed.

    No, era una salida en grupo.Trate de convencerme. Ella solo va a pasar el día con sus amigos, nada más.

    "Nos encontraremos en latienda de mi padre a las 10:00yCullenNO esta invitado."Estaréallí" dijo ella.

    "Te veré en gimnasia,entonces"

    "Nos vemos”, ella contestó.

    Él se fue hacia sus clases,sus pensamientos estaban llenos de ira.¿Quéve ella en ese fenómeno? seguro, es rico, supongo, las chicas creen que él esguapo. Pero no veo por que, demasiado... demasiado perfecto. apuesto a que supapá experimenta en todos ellos con cirugías plásticas. Por eso es que ellosson tan pálidos y guapos. Eso no es natural. Además él es como... aterrador. Aveces cuando me mira podría jurar que esta pensando en matarme... fenómeno...

    Mike no era totalmentedespistado.

    "Gimnasia" Bellarepitió quietamente.

    La mire, parecía que estabatriste por algo otra vez, no estaba seguro por que, pero era claro que noquería ir con Mike a la siguiente clase y yo tenia un plan para ello.

    Fui a sentarme a un lado deella un poco cerca de su rostro, sintiendo el calor de su piel radiando haciamis labios, no me atrevería a respirar.

    "Me puedo ocupar deeso" murmuré.

    "Ve a sentarte yaparenta estar pálida".

    Ella hizo lo que le pedí,sentándose en una de las sillas plegables y recargando su cabeza contra lapared, mientras tantola Sra. Copesalió de la enfermería y fue a suescritorio. Con los ojos cerrados, Bella parecía como si se hubiera desmayadode nuevo, su color aun no había regresado.

    Me volví hacia la secretaria,con suerte Bella estaría prestando atención esta vez pensé con sarcasmo. Asíera como un humano debía responder.

    "¿Sra. Cope?"pregunte usando mi más persuasiva voz de nuevo.

    Sus ojos revolotearon y sucorazón latió mas rápido.Demasiado joven ¿no puedes controlarte?."¿Si?.

    Eso era interesante. Cuandoel pulso de Shelly Cope se aceleraba, era por que ella me encontrabafísicamente atractivo, no por que estuviera asustada. Estaba acostumbrado aestar rodeado de hembras humanas.... y aun no había considerado esa explicaciónpara los acelerados latidos del corazón de Bella.

    Me gustaba eso, mucho mas adecir verdad. Sonreí y la respiración dela Sra. Copese volvió ruidosa.

    "Bella tiene gimnasia enla próxima hora y no creo que se sienta muy bien aún, a decir vedad estapensando en llevarla a casa ahora. ¿Podría dispensarla de su clase?". Lamire fijamente a los ojos, disfrutando del estrago que esto provocaba en elproceso de su pensamiento.¿Eraposible que Bella...?

    La Sra. Copetuvo que aclararse la garganta ruidosamenteantes de responder. "¿Necesitas que te dispense a ti también,Edward?".

    "No,tengo clase conla Sra. Goff, a ella no leimportará".

    No estaba prestándole mucha atención. Ahora estaba explorando esta nuevaposibilidad. Hmm, me gustaba pensar que Bella me encontraba atractivo como lasotras humanas, pero ¿cuándo tenía Bella las mismas reacciones que las otrashumanas? No deberíaesperanzarmemucho.

    "De acuerdo, esta listo,espero que te sientas mejor Bella".

    Bella asintió despacio,actuando además un poquito.

    "¿Puedes caminar oquieres que te cargue de nuevo?" le pregunté bromeándola por su pobreactuación, sabía que querría caminar, no le gusta que cuiden de ella.

    "Caminaré"respondió.

    Correcto de nuevo, estabaencontrándole lo bueno a esto.

    Ella se levanto, dudando porun momento como si perdiera el equilibrio, detuve la puerta para que ellasaliera, y caminamos hacia la lluvia.

    La mirélevantar la cara hacia la llovizna con los ojos cerrados y con una pequeñasonrisa en los labios.¿Quéestaría pensando?. Algo desu reacción parecía raro y rápidamente me di cuenta de que su postura me erarara. Las chicas normales no levantan sus caras hacia la lluvia normalmenteocultan sus caras; las chicas normales usan maquillaje, inclusive en este lugartan húmedo.

    Bella nuncausaba maquillaje, no debería. La industria de los cosméticos gana billones alaño de mujeres que tratan de cambiar su piel con ello.

    "Gracias"dijo ella sonriéndome de nuevo. "Vale la pena estar enferma para no ir agimnasia".

    Caminé através del campus pensando como alargar este momento. "Cuandoquieras" dije.

    "¿Irás?este sábado ¿quiero decir?" sonaba esperanzada.

    Ah, suesperanza era calmante. Ella quería que fuera con ella y no Mike Newton. Y yoquería decir si. Pero había tantas cosas para considerar: Primero, estaríasoleado este sábado...

    "¿Adónde irás exactamente?" traté de mantener mi voz sin cambios, como si noimportara mucho. Mike había dichoplaya,sin embargo. No había muchas maneras de evadir el sol allí.

    "Alláabajo, ala Push, a la primeraplaya".

    Demonios,era imposible entonces.

    De todasmaneras, Emmett se molestaría si cancelaba nuestros planes.

    La miré denuevo y sonreí un poco. "Creo que no estoy invitado".

    Ellasuspiró, resignada. "Acabo de invitarte".

    "Noabusemos mas de Mike entre tu y yo esta semana. No vaya a romperse" meimaginé a mi mismo rompiendo a Mike, disfrutando la imagen mental intensamente.

    "Elblandengue de Mike" dijo ella de nuevo. Sonreí ampliamente.

    Y ellaempezó a alejarse de mí.

    Sin pensaren mi acción la alcance y la sujete de la chaqueta. Ella se detuvo.

    "¿Adónde crees que vas?" estaba molesto por que ella me estaba dejando.

    Aún nohabía tenido suficiente tiempo con ella. No se podía ir, aún no.

    "Mevoy a casa" dijo como si se preguntará por que esto me molestaba.

    "¿Nome escuchaste decir que te dejaría en casa a salvo? ¿Piensas que te voy a dejarconducir en estas condiciones?” sabia que no le agradaríaeso, mi implicación dedebilidad por su parte. Pero de todas maneras necesitaba practicar para nuestroviaje a Seattle.Ver si podíamanejar la proximidad en un espacio cerrado. Esto era un viaje mucho más corto.

    "¿Quécondición?", ella preguntó. "¿Y qué hay con mi camioneta?".

    "Lediré a Alice que la deje después de la escuela". La jalé hacia mi carrosuavemente, como si supiera que caminar hacia adelante fuera un problema paraella.

    "¡Déjame!"dijo moviéndose hacia los lados como si fuera a tropezar. Mantuve una mano fuerapara atraparla, pero ella se equilibro antes de que fuera necesario. No deberíade estar buscando excusas para tocarla. Eso me hizo pensar en la reacción dela Sra. Copehacia mí, pero lo archivaré para mástarde. Había mucho para considerar en este frente.

    La deje ira un lado del carro y ella tropezó con la puerta. Tendría que ser mucho mascuidadoso con ella, tomar en cuenta su pobre equilibrio...

    "¡Erestan insistente!"

    "Estaabierto."

    Me acomodeen mi lugar y encendí el auto. Ella mantuvo rígidamente su cuerpo, todavíaafuera en la lluvia y yo sabia que a ella no le gustaba el clima frío y húmedo.El agua estaba escurriendo por su cabello oscureciéndolo hasta ser negro.

    "Soyperfectamente capaz de manejar a casa".

    Porsupuesto ella lo era, pero yo no era capaz de dejarla ir.

    Baje laventanilla y me incliné hacia ella. "Entra Bella".

    Entrecerrósus ojos y supuse que se estaba debatiendo en si debía o no correr.

    "Tearrastraría de vuelta" le prometí, disfrutando el cambio de su cara cuandose dio cuenta de lo que significaba.

    Su barbillase tensó en el aire, ella abrió su puerta y subió. Su pelo goteo en latapicería y sus botas rechinaron una contra la otra.

    "Estoes completamente innecesario" dijo fríamente. Creí que estaba avergonzada,baje el pique.

    Subí lacalefacción para que no estuviera incómoda y puse la música a un volumen bajo,como fondo. Maneje hacia la salida, mirándola de reojo, su labio inferiorestaba fruncido.Miré con fijezaesto. Examinando como me hacia sentir esto... pensando en la reacción de lasecretaria de nuevo...

    De prontoella miró el stéreo y sonrió, sus ojos se agrandaron "¿Claro deLuna?" preguntó.¿Unaadmiradora de los clásicos? "¿conoces a Debussy?"

    "Nomuy bien" dijo. "Mi madre pone música clásica en casa, solo conozco amis favoritos" "Es uno de mis favoritos también": Miré fijamentela lluvia, considerando eso. En realidad tenía algo en común con la chica.Estaba empezando a pensar que éramosloopuesto en todo.

    Ellaparecía más relajada ahora, mirando la lluvia como yo, con los ojos ciegos. Useesa distracción momentánea para experimentar con la respiración.

    Inhalecuidadosamente por la nariz.

    Potente.

    Apreté elvolante mas fuerte. La lluvia la hacia oler aún mejor. No podía creer que esoera posible. Estúpidamente ya estaba pensando como sabría.

    Trate detragar el ardor de mi garganta, para pensar en algo mas.

    "¿Cómoes tu madre'" pregunte como una distracción.

    Bellasonrió. "Se parece mucho a mi, pero es más bonita".

    Dude eso.

    "Tengodemasiado de Charlie en mí", ella continuó. "Ella es más extrovertidaque yo y mas valiente".

    Dude eso,también.

    "Esirresponsable y un tanto excéntrica y es una cocinera impredecible. Es mi mejoramiga". Su voz de volvió melancólica, su frente se crispo.

    Nuevamenteella parecía mas un padre que un hijo.

    Me detuvefrente a su casa, muy tarde para preguntarme si se suponía que yo sabia dondevivía. No, esto no debía de ser extraño ya que su padre era una figura públicaen un pueblo pequeño...

    "¿Cuántosaños tienes, Bella?" debía ser mayor de lo que parecía. A lo mejor entrotarde a la escuela ohabía sidoretenida... eso tampoco era probable.

    "Tengodiecisiete" respondió.

    "Nopareces de diecisiete".

    Ella serió.

    "¿Qué?'"

    "Mimamá siempre dice que nací con treinta y cinco añosy que cada año me vuelvo masmadura". Ella se rió de nuevo y luego añadió. "Bueno alguien debíaser el adulto".

    Esoaclaraba muchas cosas. Podía entenderlo ahora... como su irresponsable madre lahabía hecho madurar antes. Ella creció antes, para convertirse en su cuidadora,es por eso que no le gustaba que cuidaran de ella, sentía como si ese fuera sutrabajo.

    "Tútampoco pareces un adolescente de escuela secundaria" dijo ella,sacándome de mis pensamientos.

    Por cadacosa que yo percibía de ella, ella percibía mucho mas a cambio. Cambie el tema."¿Así que por que tu madre se caso con Phil?"

    Ella pensóantes de responder. "Mi madre... es mucho mas joven para su edad, creo quePhil la hace sentir mas joven, de cualquier manera ella esta loca por él".Ella asintió la cabeza de manera indulgente.

    "¿Loapruebas?" pregunté.

    "¿Esoimporta?" preguntó. "Quiero que ella sea feliz y si eso es lo quequiere".

    La bondadde su comentario debió haberme sorprendió, excepto que eso encajaba demasiadobien en lo que había aprendido de su carácter.

    "Esoes muy generoso... me pregunto si..."

    "¿Qué?""¿tendría ella la misma cortesía contigo? ¿sin importar a quienescogieras?"

    Esa era unapregunta tonta y no pude mantener mi voz casual mientras la hacia. Que estúpidoera pensar que alguien aceptaría que me acercara a su hija. Que estúpido pensarque Bella me escogiera.

    "Eso...eso creo" ella tartamudeó, reaccionando de alguna manera a mi mirada¿miedo... o atracción?.

    "Peroella es un padre. Después de todo, es un poco diferente" ella concluyó.

    Sonreí unpoco. "Nadie que asuste mucho".

    Ella memiró. "¿A qué te refieres que asuste mucho? ¿múltiples perforaciones ygrandes tatuajes?"

    "Esaes una definición, supongo". Una muy diferente definición, a la de mimente.

    "¿Cuáles tu definición?"

    Ella siemprepregunta las preguntas equivocadas. O posiblemente las correctas, quizás.

    Yo no podíaresponder de todas maneras.

    "¿Creesque yo puedo asustar?" le pregunté tratando de sonreír un poco.

    Ella lopensó antes de responderme en una voz muy seria. "Hmm...creo que podríassi te lo propusieras"

    Yo estabaserio también. "¿Te asustó ahora?".

    Ellarespondió rápido, sin pensarlo siquiera. "No".

    Sonreí denuevo. No creí que me estuviera contando la verdad, pero tampoco creí que ellaestuviera mintiendo. Ella no me temía lo suficiente como para irse, al menos.Me pregunte como se sentiría si le dijera que estaba discutiendo eso con unvampiro. Me estremecí por dentro al pensar en su reacción.

    "Asíque ¿ahora me vas a contar de tu familia? seguro es mas interesante que la mía.

    Una masterrorífica, al menos.

    "¿LosCullen te adoptaron?".

    "Si"

    Ella dudoun momento y luego pregunto en voz baja. "¿Qué le paso a tuspadres?".

    Esto no eratan difícil, no tendría que mentirle. "Ellos murieron hace muchotiempo".

    "Lolamento" murmuró rápido, obviamente preocupada por haberme herido.

    Ella estabapreocupa por mi.

    "Laverdad no los recuerdo mucho" le aseguré. "Carlisle y Esme han sidomis padres durante mucho tiempo".

    "Y losquieres" dedujo.

    Sonreí."Si, no podría pensar en dos mejores personas".

    "Tienesmucha suerte".

    "Losé" en esas circunstancias, en cuestión de padres no podría negarlo.

    "¿Ytus hermanos y hermanas?".

    Si ladejaba preguntar muchos detalles, tendría que mentirle. Miré el reloj,decepcionado de que mi tiempo con ella se hubiera terminado.

    "Mihermano y hermana, y Jasper y Rosalie van a estar molestos si les tocaesperarme en la lluvia".

    "Ah,disculpa, supongo que te tienes que ir".

    Ella no semovió. Tampoco quería que nuestro tiempo se terminará, eso me gustaba mucho.

    "Yprobablemente querrás tu camioneta de vuelta antes de que el Jefe Swan llegué acasa así no tendrás que contarle del incidente de Biología". Sonreí alrecordar su vergüenza cuando estuvo en mis brazos.

    "Estoysegura de que ya se entero. No hay secretos en Forks" dijo el nombre dellugar con frialdad.

    Me reí antesus palabras. No hay secretos. "Diviértete en la playa". Miré lalluvia, sabiendo que no duraría mucho y deseaba mas que nunca que así fuera."Buen clima para tomar el sol".Bueno lo sería el sábado. Ella lodisfrutaría.

    "¿Note veré mañana?"ella preguntó, la preocupación en su tono me reconfortó.

    "No,Emmett y yo empezaremos el fin de semana antes". Estaba molesto conmigomismo por haber echo esos planes. Podría cancelarlos... pero no había comodemasiada caza en este momento y mi familia estaría preocupada acerca de micomportamiento sin revelarles lo obsesivo que me estaba volviendo.

    "¿Quéharán?" preguntó, no muy feliz por la revelación.

    Bien.

    "Iremosa acampar en Goat Rocks Wilderness, junto a Rainier".

    Emmettestaba desesperado por un oso.

    "Oh,esta bien diviértanse" dijo decepcionada, su falta de entusiasmo mealegraba de nuevo.

    Entre mastiempo estaba con ella mas me dolía decirle un adiós temporal. Ella era tansuave y vulnerable. Parecía tonto dejarla fuera de mi vista, donde cualquiercosa podría pasarle. Y sin embargo las peores cosas que podrían pasarle podríanser resultado de estar conmigo.

    "¿Haríasalgo por mi este fin de semana?" pregunté muy serio.

    Ellaasintió sus ojos me miraron por mi intensidad.

    Mantenlocasual.

    "No teofendas, pero pareces una de esas personas que atraen los problemas como unimán. Así que... trata de no caerte en el mar o dejarte atropellar por algo¿Correcto?"

    Le sonreí,esperando que ella no viera la tristeza en mis ojos.

    Cuantodesearía que ella no estuviera mucho mejor sin mi, no importaba que le pasaraaquí.

    Corre,Bella, corre. Te amo demasiado para tu propio bien o mío.

    Ella seofendió por mi pedido. Me miró."Veréque puedo hacer",saliendohacia la lluvia y azotando la puerta con toda la fuerza que tenía.

    Soloenojada como un gatito que se cree tigre.

    Giré mi mano alrededor de la llave, acababa de sacarmi mano del bolsillo de su chaqueta y sonreí mientras conducía.

    Capítulo 7 - Melodía

    Tuve que esperar cuando regresé alcolegio. La hora final aun no había terminado. Eso era bueno, porque teníacosas en las que pensar y necesitaba un tiempo a solas.

    Su olor se impregnó en el carro. Mantuvelas ventanas subidas, dejándolo que me atacara, intentando acostumbrarme alsentimiento de quemadura intencional en mi garganta.

    Atracción.

    Eso era algo muy problemático decontemplar. Tantos lados, tantos significados y niveles. No es lo mismo que elamor, pero se relacionaban inexorablemente.

    No tenia idea si Bella estaba atraídahacia mi. (De alguna manera su silencio mental continuaría volviéndose mas ymas frustrante hasta que me volviera loco? O había un limite que yo finalmentealcanzaría?)

    Intenté comparar sus respuestas físicascon otras, como la secretaria y Jessica Stanley , pero la comparación no fueconcluyente. Las mismas características – cambios en el ritmo cardiaco y laspautas en la respiración – podrían simple y fácilmente significar miedo oimpresión o ansiedad cuando se interesaban. Parecía improbable que Bellapudiera estar entretenida con el mismo tipo de pensamientos que Jessica Stanleysolía tener. Después de todo, Bella sabía muy bien que había algo mal en mi,incluso aunque no supiera exactamente que era eso. Ella había tocado mi piel dehielo, y entonces tiro su mano lejos del frio.

    Y aún… cuando recordaba esas fantasíassolían serme repulsivas, pero cuando las recordé con Bella en el lugar deJessica…

    Estaba respirando mas rápido, el fuegoarañando de arriba abajo mi garganta.

    Y que si hubiera sidoBellaimaginándome con mis brazosenvueltos alrededor de su frágil cuerpo? Sintiéndome empujarla apretadamentecontra mi pecho y entonces ahuecar mi mano bajo su mentón? Cepillando la pesadacortina de su cabello hacia atrás de su rostro ruborizado? Trazando la forma desus labios llenos con las puntas de mis dedos? Inclinando mi cara mas cerca dela suya, donde pudiera sentir el calor de su aliento en mi boca? Moviéndome aúnmas cerca

    Pero entonces me encogí lejos de esafantasía, sabiendo, como supe cuando Jessica había imaginado esas cosas, quepasaría si estuviera tan cerca de ella.

    Atracción era un dilema imposible, porqueya estaba demasiado atraído por Bella pero de la peor manera.

    Quería yo que Bella estuviera atraídahacia mi, como una mujer a un hombre?

    Esa era la pregunta equivocada. Lapregunta correctaeradeberíayo querer que Bella estuvieraatraída en esa forma, y la respuesta era no. Porque yo no era un hombre humano,y eso no era justo para ella.

    Con cada fibra de mi ser, anhelé serhombre normal, así podría sostenerla entre mis brazos sin arriesgar su vida.Así podría ser libre de tejer mis propias fantasías, fantasías que noterminarían con su sangre en mis brazos, su sangre brillando en mis ojos.

    Mi búsqueda de ella era indefendible. Quetipo de relación podía ofrecerle, cuando no me podía arriesgar a tocarla?

    Sostuve mi cabeza entre mis manos.

    Era todo mas confuso porque nunca me habíasentido tan humano en toda mi vida – ni siquiera cuandoerahumano, tanto como podía recordar.Cuando había sido humano, mis pensamientos habían sido todos dirigidos a lagloria de un soldado. La gran guerra habia arrasado con la mayor aprte de miadolescencia, y había estado solo nueve meses lejos de mi cumpleaños 18cuando la influenza había atacado.Tenía solo impresiones vagas de esos años humanos, recuerdos turbios que sedesvanecían mas con cada década que pasaba. Mi madre era lo que recordaba masclaramente, y sentía un dolor antiguo cuando pensaba en su cara. Recordétenuemente cuando había odiado ella el futuro hacia el cual había corridoansiosamente, rezando cada noche cuando ella bendecía la mesa a la hora de lacena para que la "aterradora guerra” terminara. … No tenía recuerdos de ningúnotro tipo de anhelo. Aparte del amor de mi madre, no había otro amor que mehubiera hecho desear quedarme…

    Esto era completamente nuevo para mi, notenía parelelos que dibujar, ni comparaciones que hacer.

    El amor que sentía por Bella había llegadopuramente, pero ahora las aguas estaban embarradas. Quería tanto poder tocarla.Se sentía ella de la misma manera?

    Eso no importaba, traté de convencerme ami mismo.

    Miré a mis manos blancas, odiando sudureza, su frialdad, su fuerza inhumana…

    Salté cuando la puerta del pasajero seabrió.

    Ha. Te atrapé por sorpresa. Siempre hayuna primera vez,pensóEmmett cuando se deslizó en el asiento. "Apostaré a que el señor Goff piensaque estás en las drogas, has estado muy errático últimamente. Donde estuvistehoy?”

    "Estaba… haciendo buenas obras”

    Huh?

    Solté una risita. "Velando por losenfermos, ese tipo de cosas”

    Eso lo confundió mas, pero entonces elinhaló y atrapó la esencia en el carro.

    "Oh. La chica otra vez?

    Esto se está poniendo raro.

    "Háblame de ello.” Farfullé.

    Inhaló de nuevo "Hmmm, ella tiene bastantesabor, no es así?

    El gruñido irrumpió a través de mis labiosantes de que sus palabras hubieran sido incluso registradas, una respuestaautomática.

    "Calma, chico, solo estoy diciendo”

    Entonces llegaron los otros. Rosalie notóla esencia a la primera y me frunció el ceño, aun no superaba su irritación. Mepregunté cual era su problema, pero todo lo que oía de su mente eran insultos.

    No me gustó la reacción de Jasper,tampoco. Como Emmett, notó el atractivo de Bella.

    No que esa esencia tuviera, para ningunode ellos, una milésima parte de la atracción que tenia para mi.

    Aún me molestaba que su sangre fuera dulcepara ellos. Jasper tenía un control muy pobre…

    Alice saltó a mi lado en el carro y extendiósu mano para la llave del camión de Bella.

    "Únicamente vi que fui yo” dijo –obscuramente, como era su habito. "Tendrás que decirme el porqué”

    "Eso no quiere decir-”

    "Lo se, lo se. Esperaré. No será muchotiempo.

    Suspiré y le di la llave.

    La seguí hasta la casa de Bella. La lluviaestaba golpeando como un millón de diminutos martillos, tan alto que quizás losoídos humanos de Bella no podrían oír el rugido del motor de la camioneta.Vigilé su ventana, pero ella no miró hacia fuera. Quizás no estaba allí. Nohabía pensamientos que oir.

    Me entristeció que yo no pudiera oir losuficiente ni siquiera para echarle un vistazo – asegurarme de que ella estabafeliz, o a salvo, al menos.

    Alice se subió en la parte de atrás ymanejamos rápidamente hacia casa. Las carreteras estaban vacías, así que nostomo solo unos pocos minutos. Entramos en la casa y entonces fuimos a nuestrosvariados pasatiempos.

    Emmett y Jasper estaban en medio de unelaborado juego de ajedrez, utilizando ocho tableros unidos – esparcidos a lolargo de la pared de cristal negro- y su propio y complicado conjunto dereglas. Ellos no me dejarían jugar. Ahora solo Alice juega conmigo. Alice fue asu computador justo a la esquina de ellos y pude oír su monitor encenderse.Alice estaba trabajando en un proyecto de diseño de modas para el guardarropasde Rosalie, pero hoy Rosalie no se le unió, para pararse detrás de ella ydirigir el corte y el color mientras la mano de Alice hacía trazos en lapantalla táctil. (Carlisle y yo tuvimos que ajustar un poco ese sistema, dadoque la mayoría de las pantallas responde a la temperatura.) Pero en lugar deeso, hoy Rosalie estaba derribada hurañamente en el sofá y empezó a saltar 20canales por segundo en la pantalla plana, sin hacer nunca una pausa. Podía oírlaintentando decidirse entre si ir o no al garage y encender de nuevo su BMW

    Esme estaba arriba, tarareando sobre unnuevo set de grabados azules.

    Alice inclinó su cabeza alrededor de lapared después de un momento y empezó a susurrar apenas los próximos movimientosque Emmett haría – Emmett se sentó en el piso con la espalda hacia ella – aJasper, quien mantuvo su expresión muy calmada cuando derribó el rey favoritode Emmett.

    Y yo, que por primera vez en mucho tiempome sentí apenado, fui a sentarme en el exquisito gran piano que estaba ubicadoen el camino de la entrada.

    Corrí mi mano gentilmente a través de lasescalas, examinando los sonidos. Los tonos aun eran perfectos.

    Escaleras arriba, Esme se detuvo en lo queestaba haciendo y giró su cabeza hacia un lado.

    Empecé con la primera línea del sonido quepor si mismo había sido sugerido en mi cabeza hoy en el carro, rogando quesonara aun mejor de lo que lo había imaginado.

    Edward está tocando de nuevo, pensó Esme alegremente, una sonrisairrumpiendo a través de su cara. Se levantó de su escritorio y saltósilenciosamente a la cabecera de las escaleras.

    Añadí una línea de armonía, dejando que lamelodía central zigzagueara a través de ella.

    Esme suspiró con satisfacción, se sentó enel escalón de la cima de la escalera y recostó su cabeza contra la barandilla.Unanueva canción. Ha pasado mucho tiempo. Que sonido tan adorable.

    Dejé a la melodía dirigirse en una nuevadirección, siguiéndola con la línea del bajo.

    Edward está componiendo otra vez?Pensó Rosalie, y sus dientes se apretaron juntos en un ferozresentimiento.

    En ese momento, ella se deslizo, y pudeleer todo su subyacente indignación. VI porque ella estaba de tan maltemperamento conmigo. El porque matar a Isabella Swan no le molestaba para nadaa su conciencia.

    Con Rosalie, se trataba siempre deVanidad.

    La música paró abruptamente, y me reíantes de poder detenerme, una ladrido afilado de diversión que fue interrumpidorápidamente cuando lancé mi mano sobre mi boca.

    Rosalie se giró para mirarme rabia, susojos chispeando con furia contenida.

    Emmett y Jasper también se giraron amirar, y escuché la confusión de Esme. Esme bajó las escaleras en un destello,deteniéndose para mirar entre Rosalie y yo.

    "No te detengas, Edward” Esme me animódespués de un momento de tensión.

    Comencé a tocar de nuevo, dándole laespalda a Rosalie mientras intentaba arduamente controlar la sonrisaextendiéndose a través de mi cara. Se puso de pie y abandono el salón, másenfadada que avergonzada, pero ciertamente avergonzada.

    Si dices algo te daré caza como a unperro.

    Sofoqué otra risa.

    "Que va mal, Rose?” Llamó Emmett despuésde ella. Rosalie no se dio vuelta. Continuo rauda y fuertemente, hacia elgaraje y entonces se retorció bajo su carro como si ella pudiera enterrarse asi misma allí.

    "De que se trata esto?” Emmett mepreguntó.

    "No tengo ni la mas remota idea” Mentí.

    Emmett gruñó, frustrado.

    "Sigue tocando” Esme me impulsó. Mis manosse habían pausado otra vez.

    Hice lo que me pidió, y vino a pararsedetrás de mi, poniendo sus manos en mis hombros.

    La canción era fascinante, peroincompleta. Jugué con un puente, pero no parecía el adecuado de ninguna manera.

    "Es encantadora. Tiene un nombre?”Preguntó Esme.

    "Aún no”

    "Hay una historia en ella?” Preguntó, unasonrisa en su voz. Esto le daba a ella un placer inmenso, y me sentí culpablepor tener descuidada mi música por tanto tiempo. Eso había sido egoísta.

    "Es… una nana, supongo” Tuve el puentejusto entonces. Se dirigió fácilmente al siguiente movimiento, tomando vida porsi mismo.

    "Una nana” repitió ella para si misma.

    Habíauna historia en esta melodía, y una vezque lo ví, las piezas cayeron en su lugar sin mucho esfuerzo. La historia erauna chica durmiente en una estrecha cama, oscuro y espeso cabello salvaje queserpenteaba como algas a través de la almohada.

    Alice dejó a Jasper a sus propios medios yvino a sentarse a mi lado en el banco. En su voz, como el titileo de unacampana de viento, ella esbozó un sonido que era dos octavas por encima de lamelodía.

    "Me gusta” murmuré "Pero que hay de este?”

    Añadí su línea a la armonía – mis manosestaban ahora volando a través de las teclas para trabajar con todas las piezasjuntas – modificándolo un poco, tomando esto en una nueva dirección…

    Ella pilló mi modo, y cantó con el.

    "Si, perfecto” dije

    Esme apretó mi hombro

    Pero ahora podía ver el final, con la vozde Alice elevándose por encima del tono y llevándolo a otro lugar. Podía vercomo la canción debía terminar, porque la chica durmiente era simplementeperfecta en la forma que ella lo era, y cualquier mínimo cambio estaría mal,una lastima.

    La canción se encaminó a la realización,mas lento y mas bajo. La voz de Alice se desvaneció, también, y se volviósolemne, una voz que pertenecía a los arcos resonantes de una catedral llena develas.

    Toqué la ultima nota, y entonces inclinémi cabeza sobre las teclas.

    Esme acarició mi cabello.Todo va a estar bien,Edward..Esto va a funcionar de la mejor manera. Tumerecesfelicidad, hijo Mio. La fe te debeeso.

    "Gracias” murmuré, deseando que yo mepudiera creer eso.

    El amor no siempre llega en lascondiciones convenientes.

    Me reí una vez, sin humor.

    Tu, de cada uno en este planeta, eresquizáel mas preparado paralidiar con un dilema tan difícil. Tu eres el mejor y mas brillante de todosnosotros.

    Suspiré. Cada madre pensaba lo mismo de suhijo.

    Esme estaba aun llena de alegría de que micorazón había sido finalmente conmovido después de todo este tiempo, no importacuan potencial fuera la tragedia. Ella había pensado que yo siempre estaríasolo…

    Ella tendrá que amarte también,pensó repentinamente, tomándome por sorpresa con la direcciónde sus pensamientos.Si es unachica brillante. Sonrió.Peorno puedo imaginar a alguien siento tan lento como para no ver cuan llamativotueres.

    "Detente, mama. Me estás haciendoruborizar” Bromeé. Sus palabras, aunque improbables, me dieron aliento.

    Alice se rió y levantó la parte de encimade "Corazón y alma”. Me reí y complete la simple armonía con ella. Entonces lacomplací con una interpretación de "Chopsticks”.

    Ella soltó una risita, y suspiré."Desearía que me dijeras de que cosa de Rosalie te estaba riendo” Alice dijo "Pero puedo ver que no lo harás”

    "Nop”

    Ella sacudió mi oreja con su dedo

    "Se amable, Alice” Dijo Esme. "Edward estásiendo un caballero.”

    "Pero yo quierosaber”

    Me reí del gimoteo que ella hizo. Entoncesdije "Aquí, Esme” y comencé a toca su canción favorita, un tributo sin nombreal amor que yo había visto entre Carlisle y ella por tantos años.

    "Gracias, querido” Apretó mi hombro denuevo.

    No tenía que concentrarme para tocar esapieza familiar. En lugar de eso, pensé en Rosalie, en sentido figurado aunretorciéndose de humillación en el garaje, y sonreí para mi mismo.

    Habiendo acabado de descubrir la potenciade los celos por mi mismo, tenia una pequeña cantidad de lastima por ella. Erauna forma desafortunada de sentirse. Por supuesto, sus celos eran mil veces masbastantes que los míos.

    Me pregunté como la personalidad y la vidade Rosalie hubieran sido diferentes si ella no hubiera sido siempre la mashermosa. Seria ella una persona mas feliz si la belleza no hubiera sido entodos los tiempos el punto mas fuerte para vender?Menos egocéntrica?Mas compasiva ?Bueno, supongo que era inútilpreguntármelo, porque el pasado estaba hecho, y ella siemprehabíasido la mas hermosa. Incluso cuandohumana, ella había vivido siempre en el foco de su propia adoración. No lehabía importado. Lo opuesto – A ella le había encantado la admiración porencima de otra cosa. Eso no había cambiado con la pérdida de su inmortalidad.

    No fue sorpresa entonces, tomando sunecesidad como un presente, que ella había sido ofendida cuando yo no había,desde el comienzo, adorado su belleza en la forma que ella había esperado quetodos los hombres lo hicieran. No es que ellamequisiera de alguna manera – y aun esasí. Pero la había molestado que yo no la quisiera, a pesar de eso. Ella estabaacostumbrada a ser deseada.

    Era diferente con Jasper y Carlisle –ambos ya estaban enamorados. Yo estaba completamente sin compromiso, y aúnpermanecía obstinadamente inconmovible.

    Pensé que ese viejo resentimiento estabaenterrado. Que ella hace mucho lo había dejado pasar.

    Y ella lo había dejado pasar… hasta el díaen que encontré a alguien cuya belleza me tocó de una forma en la que la suyano lo había hecho.

    Tu,de todos en este planeta, eresquizáselmejorequipadopara tratar con unadilema tandifícil, eres el mejor y el más brillante de todos nosotros.

    Suspire. Toda madre piensa igual de suhijo.

    Esme aun estaba llena de alegría que micorazón fue finalmente tocado después de todo este tiempo, no importa elpotencial de la tragedia. Ella pensó que siempre estaría solo…

    Ella te amara también,pensó repentinamente, agarrándome por sorpresa con ladirección desus pensamientos.Si ella es una chica brillante.Sonrió.Perono puedo imaginar a alguienque sea tan retardado/lento que no pueda ver lo seductor que tú eres.

    "para, mama, estás haciendo que me sonroje”. Bromee. Sus pensamientos, aunque eraimprobable, me animaron.

    Alice se rió y escogió la mano superior de"heart and soul. Yo sonreí abiertamente y complete la simple armonía con ella.Entonces le agradecí con una presentación de "chopsticks”.

    Ella sonrió, luego suspiró."deseo que me digas de que teestabas riendo acerca de Rose”. Dijo Alice. "pero yo puedo ver lo que túno puedes”

    "nop”

    Ella golpeo mi oreja con su dedo.

    "se amable, Alice”Esme reprendió."Edward esta siendo un caballero”

    "pero quiero saber”

    Yo reí del tono de gemido que puso.Entonces dije,"aquí Esme”.Y empecé a tocar su canciónfavorita, un innombrado tributo a el amor que había visto entre ella y Carlislepor tantos años.

    "gracias, querido” ella apretó mi hombrootra vez.

    No tuve que concentrarme para tocar lafamiliar pieza. En vez de eso pensé en Rosalie, todavía figurativamenteretorcerse de la mortificación en el garaje, y me reí con migo mismo.

    Apenas descubriendo la potencia de loscelos por mí. Tuve una pequeña cantidad de compasión por ella. Era una maneradesgraciada de sentir. Por supuesto, sus celos eran mil veces más pequeños quelos míos. Completamente el zorro en el escenario del pesebre.

    Me preguntaba como la vida de Rosalie y supersonalidad habría sido diferente si ella no hubiera sido siempre la máshermosa. Incluso cuando era humana, ella nunca había vivido en el reflector desu propio Encanto. Nada que a ella le importara. Por el contrario ella amaba laadmiración por encima de cualquier cosa. Cosa que no ha cambiado con la pérdidade su inmortalidad.

    No sorprendió cuando, tomando estanecesidad como dado, se sintió ofendida cuando yo no lo hice, desde elprincipio, por la manera que adoraban su belleza esperaba que todos los hombreslo hicieran. No que ella me ha querido de cualquier manera- lejos de eso. Perola había irritado que yo no la quisiera, a pesar de eso. Ella estaba para serdeseada.

    Era diferente con Jasper y Carlisle –ambos ya estaban enamorados. Yo era totalmente independiente, y aun permanecíaobstinadamente impasible. Había pensado que el viejo resentimiento espinaba.Que de largo le pasaron. Y ella había sido…que yo finalmente encontré a alguienquien su belleza me toco del modo que ella no lo hizo. Ella había confiado enla creencia de que no encontré su belleza digna de adorar, entonces ciertamenteno había belleza que me alcanzaría. Ha estado furiosa desde el momento en quesalve la vida de Bella, suponiendo, con su astuta intuición femenina, elinterés que yo era totalmente inconsciente.

    Rosalie fue mortalmente ofendida por elhecho de que encontré a una insignificante humana más bonita que a ella.

    Reprimí las ganas de reír otra vez.

    Algo me incomodo, pensé, la manera en queella ve a Bella. Rosalie realmente pensó que las chicas eran simples. ¿Cómopodía creer eso? Me parecía incomprensible. Producto de los celos, sin duda.

    "¡oh!”Alice dijo abruptamente. "jasper,adivina que”

    Vi lo que acababa de ver, y mis manos secongelaron en las teclas.

    "¿que, Alice?”jasper preguntó.

    Peter y Charlotte vienen a visitarnosla siguiente semana!”Van a estar por las proximidades, ¿No está genial?”

    "¿Qué va mal Edward?”Me pregunto Esme, sintiendo la tensión enmis hombros.

    "Peter y Charlotte van a venir a forks?”Le dije entre dientes a Alice.

    Ella volteo sus ojos hacia mí. "cálmateEdward, esta no es su primera visita”.

    Mis dientes se apretaron. Era su primeravisita desde que Bella había llegado, y su dulce sangre no me apetecía solo amí.

    Alice frunció el seño por mi expresión."ellos nunca cazan aquí, lo sabes.”

    Pero el hermano de jasper y el pequeñovampiro que el amaba no era como nosotros; ellos todavía cazaban de la usualmanera. No eran de fiar a lado de Bella.

    "¿Cuándo?”Demandé.

    Ella frunció los labios tristemente, perome dijo lo que necesitaba saber."Ellunes en la mañana. Nadie va a herir a Bella”

    "no”,agregué, yme aparte de ella. "¿listo,emmett?”

    "pensé que nos íbamos en la mañana?”

    "regresaremos a la media noche deldomingo. Supongo que es cuando quieres irte”

    "está bien, déjame despedirme primero derose.”

    "seguro”.Con el mal humor que rosalie tiene. Seríauna despedida corta.

    Realmente lo has perdido, Edward,el pensó mientras emmett se dirigía hacia la puerta de atrás.

    "supongo que si”

    "toca la nueva canción para mi, una vezmas”Me pidió Esme.

    "si te ha gustado”,agregué, pensé que era un poco necio para seguir la tonadahasta su inevitable fin – el fin que me hacia afligirme en nuevas formas, penséun momento, y entonces jale la tapa de mi bolsillo y lo fije en el soporte dela música vacía. Eso ayudo un poco- mi pequeño momento de sus ojos.

    Me asentí a mí mismo, y empecé a tocar.

    Esme y Alice intercambiaron una mirada,pero ninguna pregunto nada.

    "Nadie te dijo que no debes jugar contu comida?”llame a emmett.

    "oh, hey Edward” El gritó, sonrió y me saludo. El oso seaprovecho de esa distracción para barrer su pesada pata a través del pecho deemmett. Las afiladas garras destrozadas a través de su camisa, y chillaron através de su piel.

    El oso bramó en el agudo ruido.

    Aw demonios, Rose me dio esta camisa.

    Emmett le rugió al enfurecido animal.

    Suspiré y me senté en una convenienteroca. Esto podría tomar un rato.

    Pero emmett casi lo había hecho. El dejóque el oso tratare de quietarle la cabeza con otro fuerte golpe de su pata,

    El oso rugió y emmet rugió de nuevoatreves de su carcajada. Entonces selanzo hacia el animal,quiencolocaba más alto que el en sus piernas traseras, y sus cuerpos cayeron alestrellarse mutuamente, tirando un abeto adulto con ellos. Los gruñidos del osopararon con un balbuceo.

    Pocos minutos después, emmett se paródonde yo lo esperaba. Su camisa estaba destrozada, rasgada y ensangrentada,pegajosa por la savia y cubierta de pelo. Su oscuro cabello rizado no estabamucho mejor. Tenía una enorme sonrisa en su cara.

    "ese era uno fuerte, casi pude sentir cuando me arraño”

    "Erestan infantil,emmett”

    Él miró mi blusa lisa, limpia y blanca."¿No fuiste capaz de detectar aquel león de montaña, entonces? "

    " Desde luego yo lo vi. Pero no comoun salvaje. "

    Emmett se rió con su risa resonante." Lamento que no fueran más fuertes. Sería más diversión. "

    " Nadie dijo que tenía que lucharpara conseguir comida. "

    ¿" Sí, pero con quiénmás voy a luchar? Tú y Alice sois unos tramposos, Rosalie nunca quiere porquesu pelo se estropea y Esme se pone furiosa si Jasper y yo realmente vamos aello. "

    ¿" La vida es difícilalrededor, verdad? "

    Emmett sonrió abiertamentehacia mí, cambiando su peso un poco de modo que estuviera de repenteequilibrado para tomar una carga.

    " Vamos, Edward. Soloapágalo durante un minuto y lucha de verdad. "

    " Esto no se apaga," le recordé.

    ¿"Me gustaría saber lo que la muchachahumana hace para tenerte fuera de su mente" Emmett reflexionó. " Talvez ella podría darme algunas indicaciones. "

    Mi buen humor desapareció." Mantente lejos de ella, " gruñí entre mis dientes.

    " Delicado, delicado."

    Suspiré. Emmett vino asentarse a mi lado sobre la roca.

    " Lo siento. Sé queestás tratando de resistirte. Realmente trato de no ser un idiota demasiadoinsensible, pero es parte de mi estado natural ... "

    Él esperó que me riera de subroma, y luego hizo una mueca.

    Tan serio todo el tiempo.¿Quéte pasa ahora?

    " Pensando en ella.Bien, preocupándome, realmente. "

    ¿" De qué hay quepreocuparse? Estás aquí. " Él se rió fuerte.

    Ignoré su broma otra vez,pero contesté a su pregunta. ¿" Alguna vez ha pensado qué frágiles son?¿Cuántas cosas malas hay que lepuedepasar a un mortal?

    " No realmente. Creo quesé de lo que hablas. Yo fui como un palillo la primera vez frente a un oso,verdad? "

    " Osos, "refunfuñé, añadiendo un nuevo miedo al montón. ¿" Sería solamente susuerte, verdad? Oso vago en la ciudad. Desde luego este se dirigiríadirectamente hacia Bella. "

    Emmett rió en silencio. ¿" Piensascomo un loco sabes?

    " Solo imagina por unmomento que Rosalie es humana, Emmett. ¡Y ella podría encontrarse con un oso... o ser golpeada por un coche ... o caerse por las escaleras ... o enfermarse– coger una enfermedad! " La explosión de palabras salió de míviolentamente. Era un alivio poder soltarlo - ellos habían sido una molestía dentrode mí todo el fin de semana.¡" Incendios y terremotos y tornados! ¡Puf!¿Cuándo fue la última vez viste las noticias? ¿Has visto alguna vez la clase decosas que les pasan? Roboshomicidios..." Apreté mis dientes y bruscamente estaba tan enfurecido con la idea deque otro humano pudiera hacerle daño que no podía respirar.

    ¡" Para, para! Para ahí,niño. Ella vive en Forks, recuerdas " me recordó. me encogí

    " Creo que ella tienealguna especie de mala suerte seria, Emmett, realmente lo creo. Mira laspruebas. De todos los sitios en el mundo a los que ella podría ir, ella terminaen una ciudad donde los vampiros constituyen una parte significativa de lapoblación. "

    " Sí, pero somosvegetarianos. ¿Entonces no es eso buena suerte, no mala? "

    ¿" De la forma en la queella huele? Definitivamente mala. Y luego, más mala suerte, la forma en la queella huele para mí. " Fruncí el ceño hacia mis manos, odiándolas otra vez.

    " Pero tú tienes másautocontrol que cualquiera de nosotros exceptuando a Carlisle. Buena suerte otravez. "

    ¿" La furgoneta? "

    " Fue solo un accidente."

    " Deberías haberlo vistoviniendo hacia ella, Em, una y otra vez. Lo juro, era como si tuviera unaespecie de imán.”

    " Pero estabas allí. Esofue buena suerte. "

    ¿" Fue buena suerte? ¿Noes esta la peor suerte que un humano podría alguna vez tener- tener un vampiroenamorado de ella?”

    Emmett lo considerósilenciosamente durante un momento. Él imaginó a la muchacha en su cabeza, yencontró la imagensin interés.Francamente, realmente no puedo verla imagen.

    " Bien, realmentetampoco puedo ver el encanto de Rosalie, " dije groseramente. "Francamente, ella parece tener más trabajo que el que cualquier cara bonitamerece . "

    Emmett rió en silencio. " No creo queme digas ... "

    " No sé cual es suproblema, Emmett, " mentí con una sonrisa repentina, amplia.

    Yo vi su intención a tiempopara reforzarme. Él trató de empujarme de la roca, y había un sonido de rajaruidoso como una grieta en la piedra entre nosotros.

    "Estafador, " élrefunfuñó.

    Esperé a que lo intentaraotra vez, pero sus pensamientos tomaron una dirección diferente. Él imaginabala cara de Bella otra vez, pero se la imaginaba más blanca, imaginando sus ojosrojo vivo...

    "No, " dije, con vozestrangulada.

    ¿" Esto soluciona tuspreocupaciones sobre la mortalidad, verdad? Y luego tampoco quieres matarla,.¿No es el mejor camino? "

    ¿" Para mí? ¿O paraella? "

    " Para ti, "contestó él fácilmente. Su tono añadió el desde luego.

    Me reí sin sentido del humor.Respuesta incorrecta. "

    " No me importó tanto," él me recordó.

    " Rosalie lo hizo."

    Él suspiró. Ambos sabíamosque Rosalie haría lo que fuera, si esto quisiera decir que ella podría serhumana otra vez. Incluso Emmett.

    " Sí, Rosalie lo hizo," consintió él silenciosamente.

    " No puedo... Nodebería... No quiero arruinar la vida de Bella. ¿No sentirías lo mismo, sifuera Rosalie? "

    Emmett pensó en esto duranteun momento.¿Realmente ... la amas?

    " No puedo nidescribirlo, Emmett. De repente, esta muchacha es el mundo entero para mí.No veo el resto del mundo sin ellanunca más. "

    ¿" Pero no latransformarás? Ella no durará para siempre, Edward. "

    "Lo sé, " gemí.

    Y, como has dicho, ellaparece frágil.

    " Confía en mí – esotambién lo sé. "

    Emmett no era una personadiscreta, y las discusiones delicadas no eran su fuerte. Él luchaba ,para noser ofensivo.

    ¿Puedes siquiera tocarla?¿Quiero decir, si le amas... no querrás... tocarla?

    Emmett y Rosalie compartíanun amor sumamente físico. Le tomaba su tiempo entender como alguien podríaamar, sin aquel aspecto.

    Suspiré. " Aún no puedoni siquiera pensar en eso, Emmett. "

    Wow. Entonces, ¿cuáles sontus opciones?

    " No lo sé, "susurré. " Trato de buscar un camino...para abandonarla.Pero no sé comohacer para mantenerme lejos...".

    Con un poco de satisfacción,de repente comprendí que estaba bien para mí quedarme - al menos por ahora, conPeter y Charlotteen camino. Ellaestaba más segura conmigo aquí, temporalmente,de lo que estaría si me fuese. Demomento, yo podría ser su protector.

    Ese pensamiento me puso ansioso;me moría por volver de modo que yo pudiera interpretar aquel papel tanto tiempocomo fuera posible.

    Emmett notó el cambio de miexpresión.¿En qué piensas?

    " Ahora mismo, "admití un poco con vergüenza, " muero por volver corriendo a Forks ycomprobar como está. No sé si podré quedarme hasta el domingo por lanoche."

    ¡" Uh-uh! no vas a ir acasa tan pronto. Deja a Rosalie enfriarse un poquito. ¡Por favor! Hazlo por mí."

    " Trataré de quedarme," dije dudando.

    Emmett dio un toque alteléfono en mi bolsillo. " Alice llamará si hay alguna expliación para tucrisis de pánico. Ella está tan extraña sobre esta muchacha como tu. "

    Hice una mueca. " Bien. Pero no mequedaré después del domingo. "

    " No hay ninguna razónen para apresurarse - va a hacer sol, de todos modos. Alice dijo que estaríamoslibres de la escuela hasta el miércoles. "

    Sacudí mi cabeza rígidamente.

    " Peter y Charlottesaben comportarse. "

    " Realmente no mepreocupa, Emmett. Con la suerte de Bella, ella irá a vagar por los bosquesexactamente en el momento incorrecto y - " me estremecí. "Peter no esconocido por su autocontrol. Vuelvo el domingo. "

    Emmett suspiró.Exactamente, como un loco.

    Bella dormía plácidamentecuando subí a la ventana de su cuarto temprano en la mañana del lunes. Yo habíatraído el aceite esta vez, y la ventana ahorasemovía silenciosamente.

    Yo podría decir que por elmodo que su pelo se quedaba liso a través de la almohada, que ella había tenidouna noche menos agitada que la vez pasada que yo estuve aquí. Ella tenía susmanos dobladas bajo su mejilla como un niño pequeño, y su boca estabaligeramente abiertas. Yo podía oír su aliento que se movía despacio dentro yfuera entre sus labios.

    Era un asombroso alivio paramí estar aquí, ser capaz de verla de nuevo. Comprendí que yo no estabaverdaderamente a gusto a no ser que fuera el caso. Nada estaba bien cuandoestaba lejos de ella.

    No es quetodo estuviera bien cuando yo estabacon ella, tampoco. Suspiré, dejando bajar el fuego de sed pasar por migarganta. Yo había estado lejos de ella demasiado tiempo. El tiempo habíapasado sin dolor y ahora la tentación lo hizo aún más poderoso. Era bastantemalo que tuviera miedo de arrodillarme al lado de su cama de modo que yopudiera leer los títulos de sus libros. Quise conocer las historias en sucabeza, pero tuve miedo de que, más que mi sed, si estuviera cerca de ella, yoquisiera estar todavía más cerca...

    Sus labios parecían muysuaves y calientes. Podía imaginarme tocarlos con la punta de mi dedo. Sololigeramente...

    Era exactamente la clase deerror que tenía que evitar.

    Mis ojos miraban su cara unay otra vez, examinándola por los cambios. Los mortales cambiaban todo el tiempo– me ponía triste perderme algún cambio...

    Pensé que ella parecía ...cansada. Como si ella no hubiera dormido lo suficiente este fin de semana.¿Había salido?

    Me reí silenciosamente eirónicamente al pensar cuanto me trastornaba esto. ¿Qué pasaba si hubierasalido?Ella no era la mía.

    No, ella no era la mía - yestaba triste otra vez.

    Una de sus manos se movió ynoté que teníaraspados apenascurados a través de la palma. ¿Se había hecho daño? Incluso aunque esto nofuera obviamente una herida seria, me molestó. Consideré la ubicación, y decidíque ella debía haberse caído. Pareció una explicación razonable, teniendo encuenta todos las posibilidades.

    Era consolador pensar que no tendría quedarle vueltas a ninguno de estos pequeños misterios.Éramos amigos ahora - o, al menos,estábamos tratando de ser amigos. Podría preguntarle sobre su fin de semana -sobre la playa, y sobre la actividad nocturna que había realizado que la hacíaparecer tan cansada.Podríapreguntarle que le había pasado a sus manos. Y yo podría reírme un poco cuandoella confirmara mi teoría sobre ellas.

    Reí con cuidado cuando me preguntésisehabía caído al océano o no. Mepregunté si ella se lo había pasado bien en la excursión. Me pregunté si ellahabía pensado en mí. Si ella me había extrañado una mínima parte de la cantidadque yo la había echado de menos.

    Traté de imaginarla en el sol sobre laplaya. La imagen era incompleta,porqueyo nunca había estado en First Beach. Yo sólo la conocía de mirarla encuadros...

    Sentí una náusea diminuta de inquietudcuando pensé en la razón por la que nunca había estado en la bonita playa ubicadasolamente a minutos de mi casa. Bella había pasado el día enLa Push- un lugar donde me prohibieron, segúnel tratado, ir. Un lugar donde algunos ancianos todavía recordaban lashistorias sobre el Cullen, recordaban y creían. Un lugar donde conocían nuestrosecreto...

    Sacudí mi cabeza. Yo no teníanada de que preocuparme. Los Quileutes estaban rodeados por el tratado también.Incluso aunque Bellase hubieraencontrado con alguno de aquellos sabios ancianos, ellos no revelarían nada. ¿Ypor qué abordarían el sujeto? ¿Por qué pensaría Bellaexpresar su curiosidadallí? No -los Quileutes eran una cosa de la que no tenía que preocuparme.

    Estaba enfadado por el solcuando comenzó a elevarse. Esto me recordó que yo no podría satisfacer micuriosidad durante días. ¿Por qué decidióbrillarahora?

    Con un suspiro, desaparecípor su ventana antes de que hubiera bastante luz para alguien pudiera vermeaquí. Quise decir quedarme en el bosque espeso de alrededor de su casa ymirarla ir a la escuela, pero cuando entré en los árboles, estuve sorprendidode encontrar el rastro de su olor.

    Lo seguí rápidamente,curioso, preocupándome cada vez más cuando este me condujo hacia lo másprofundo de la oscuridad. ¿Qué había estado haciendo Bella aquí?

    El rastro se paró bruscamente, en medio deninguna parte en particular. Ella había ido solamente unos cuantos pasos fueradel rastro, en los helechos, donde ella había tocado el tronco de un árbolcaído. Quizás se había sentado allí...

    ¿Por qué habría venido Bellaa sentarse aquí sola - y ella había estado sola, sin duda sobre aquel tronco -en medio del bosque mojado, oscuro?

    Esto no tuvo sentido, y, adiferencia de aquellos otros puntos de curiosidad, me costaba meter esto en unaconversación ocasional.

    Bueno, Bella, yo seguía tu olorpor los bosques después de que dejé tu cuarto donde yo había estado mirándotedormir... Sí, que sería bastante la confesión.

    Yo nunca conocería lo queella había estado pensando y haciendo aquí, y esto hizo que mis dientes setronaran de la frustración. Peor, esto se pareció demasiado al argumento que yome había imaginado para Emmett- Bella vagando sola en los bosques, donde suolor se llamaría la atención de alguien que tenía los sentidos pararastrearlo...

    Gemí. No sólo teníamala suerte, sino que la buscaba.

    Bien, en este momento ellatenía un protector. Yo la cuidaría, me mantendría a su lado, hasta que pudierajustificarlo.

    De repente me encontrédeseando que Peter y Charlotte hicieran una visita más larga.

    Capítulo 8 -Fantasma

     

    Capítulo 8

    FANTASMA



    No vI mucho a los invitados de Jasper en los dos díassoleados que estuvieron en Forks. Únicamente fui a casa para que Esme no sepreocupara. Sino mi existencia parecería mas de un fantasma que de un vampiro.Espere, invisible en las sombras, desde donde podría seguir el objeto de miamor y obsesión, donde pudiera verla y escucharla en las mentes de lossuertudos humanos que podían estar en el sol junto a ella, a veces rozando sumando con la de ella. Ella nunca rechazaba ese contacto, esas manos erancálidas como las suyas.

    La ausencia forzada de la escuela nunca me habíamolestado como ahora. Pero el sol parecía hacerla feliz, así que no podíaincomodarme mucho. Cualquier cosa que la hiciera feliz estaba bien.

    El lunes por la mañana mientras espiaba unaconversación que tenia el potencial de destruir mi confianza y hacer el tiempoque pasaba lejos de ella una tortura. t

    Tenía que sentir algo de respeto por Mike Newton; elno se había rendido y dejado que la enfermera cuidara de sus heridas. El habíasido mas valiente de lo que yo le daba crédito. Él lo estaba intentando denuevo.

    Bella llegó temprano hoy, y parecía que intentabadisfrutar del sol mientras durará, se sentó en una de las mesas que se usabanpara picnics mientras esperaba a que sonara la campana. Su cabello tomaba en elsol inesperadas maneras, dándole un brillo rojizo que yo no había anticipado.

    Mike la encontró allí, agradecido por su buena suerte.

    Estaba agonizado por sólo ser capaz de ver, impotente,escondido de la luz en las sombras del bosque.

    Ella lo saludo con suficiente entusiasmo para hacerlofeliz y lo contrario a mí.

    Ves, le gustas. No mesonreiría así si no fuera así. Apuesto que quiere ir al baile conmigo. Mepreguntó que habrá en Seattle que sea tan importante...

    Él noto el cambio en su cabello. "Nunca lo habíanotado antes, tu cabello tiene rayos rojos".

    Accidentalmente rompí la joven rama del árbol donde mimano descansaba cuando él tomo un mechón de cabello entre sus dedos y lo pusodetrás de su oreja.

    "Solo en el sol" ella dijo, para misatisfacción, se retiró un poco de él cuando le puso el mechón de cabello en laoreja.

    Le tomó a Mike un minuto encontrar coraje,desperdiciando algo de tiempo en una pequeña plática.

    Ella le recordó del ensayo que tenían que entregar elmiércoles. Por la expresión de su cara se suponía que el suyo ya estabaterminado. Él se había olvidado y eso disminuía severamente su tiempo libre.

    Demonios, estúpido ensayo.

    Finalmente él llego al punto, mis dientes rechinabantan fuerte que podrían haber pulverizado el granito y aún entonces él no pudohacerle la pregunta correcta.

    "Te iba a preguntar si querrías salirconmigo".

    "Oh" dijo ella.

    Hubo un pequeño período de silencio.

    ¿Oh? ¿a qué se refiere? ¿va a decir que sí?espera, supongo que realmente no le pregunte.Él trago salivaruidosamente.

    "Bueno, podríamos ir a cenar o algo, podríatrabajar mas tarde".

    Estúpido esa no es unapregunta tampoco.

    "Mike..."

    La agonía y furia de mis celos eranmas poderosos que la semana pasada.Rompí otro árbol tratando de mantenerme aquí. Quería demasiado correr a travésdel campus, demasiado rápido para los ojos humanos y llevármela lejos de esechico que yo odiaba demasiado en ese momento.Podríahaberlo matado y haberlo disfrutado.

    ¿Ella podría decirle sí a él?

    "No creo que esa sea una gran idea".

    Respiré de nuevo, mi rígido cuerpo se relajo.

    Seattle era una excusa,después de todo. No debí de haberle preguntado ¿en que estaba pensando? seguroes por ese fenómeno. Cullen...

    "¿Por qué?'" preguntó de pronto

    "Creo..." ella pensó. "Y si lo repiteslo que voy a decir ahora te patearé a muerte".

    Me reí en voz alta del sonido de una amenaza de muertesaliendo de sus labios.

    "Pero creo que eso heriría lossentimientos de Jessica".

    "¿Jessica?"¿Qué?. Pero...Oh. Okay… Supongo ...Asi...Huh

    Sus pensamientos no eran coherentes

    "En serio, Mike ¿eresciego?”

    Yo secunde su pensamiento. Ella de verdadno esperaba que todos fueran tan perceptivos como ella aunque esto era más queobvio. Con tanto problema que Mike había tenido al preguntarle a bella siquería salir con él ¿no se imaginó que hubiera sido más fácil con Jessica?.Debió ser egoísmo lo que lo cegó dever a las otras. Pero Bella no era egoísta, ella veía todo.

    Jessica.Huh. Wow.Huh ."Oh” él logródecir.

    Bella uso su confusión para irse.

    "Es hora de clase, y no puedo llegar tarde de nuevo”

    Mike se volvió un punto de vista inservible desde aquí. Él encontró,mientras daba vueltas a la idea de Jessica una y otra vez en su cabeza, quele agradaba pensar que ella loencontraba atractivo. Era un segundo lugar, no tan bueno como si Bella loencontrará así.

    Es linda, pensó.Supongo. Un cuerpo decente. Vale mas un pájaro en mano…

    Él estaba fuera entonces, con sus nuevasfantasías tan vulgares como las que tenía con Bella, pero ahora solo meirritaban en lugar de enfurecerme. Que poco él merecía a una u otra chica, eranintercambiables para él. Me quede fuera de su mente desde entonces.

    Cuando estuvo fuera de mi vista, salté sobre un frío y enorme tronco ydance de mente en mente, tratando de verla, agradecido de que la mente deAngela Weber estuviera disponible para ver. Desee que hubiera alguna manera deagradecerle a chica Weber por ser una buena persona. Eso me hizo pensar queBella tenía una amigaverdadera.

    Miré la cara de Bella desde cualquier ángulo que podía y podía ver queestaba triste de nuevo. Eso me sorprendió, pensé que el sol sería suficientepara mantenerla sonriendo. En el almuerzo. Vi como lanzaba una mirada a la mesavacía de los Cullen y eso me hizo feliz. Me dio esperanza. A lo mejor ella meextrañaba, también.

    Ella tenía planes para salir con las otraschicas y automáticamente planee mi propia vigilancia, pero esos planes sepospusieron cuando Mike invitó a Jessica a salir en la cita que había planeadopara Bella.

    Así que me fui directo a su casa, parahacer una rápida revisión chequear que nada peligroso rondaba cerca. Sabía queJasper había advertido a su una vez hermano para que evitará la ciudad, citandomi locura como explicación y advertencia, pero yo no iba a correr ningúnriesgo. Petter y Charlotte no tenían intención de causar ningún problema con mifamilia, pero las intenciones son algo cambiante.

    De acuerdo. Estaba reaccionando de más. Losé.

    Como si ella supiera que la estaba viendo,como si ella sintiera la agonía que yo sentía cuando no podía verla, Bellasalió al jardín trasero después de una larga y dolorosa hora dentro de casa.Tenía un libro en sus manos y una manta debajo del brazo.

    Silenciosamente, escalé la copa del árbolmas grande y el más cercano mirando el jardín.

    Ella extendió la manta sobre el pasto y serecostó sobre su estómago y empezó a hojear el libro, tratando de encontrar supágina. Leí sobre su hombro.

    Ah, mas clásicos. Ella era una fan deAusten.

    Ella leía rápido, cruzando y descruzandosus tobillos en el aire. Yo estaba viendo la luz del sol y el viento jugar consu cabello cuando de repente su cuerpo se puso tenso y su mano se congeló en lapágina. Lo único que vi fue que ella llego al capítulo tres cuando se saltó unmontón de hojas y empezó de nuevo.

    Lancé una mirada al titulo de la páginaMansfield Park. Ellaestaba empezando una nueva historia, el libro era una compilación de novelas.Me pregunté por que ella había cambiado de historias de manera tan abrupta.

    Solo unos minutos después, ella cerró ellibro enojada. Con una expresión de furia en su rostro, puso el libro a un ladoy rodó hasta quedar sobre su espalda. Suspiró una vez, como si fuera para calmarsey cerró los ojos. Recordé la novela, pero no pude encontrar nada ofensivo quela moleste. Otro misterio. Suspiré

    Ella permaneció muy quieta, moviéndosesolamente para quitar el cabello de su cara. Lo extendió sobre su cabeza. Yluego se quedo quieta de nuevo.

    Su respiración se volvió lenta. Unos minutos después su labio empezó atemblar. Murmurando mientras duerme.

    Imposible de resistir. Escuche lo más quepude, captando las voces de las casas de junto.

    Dos cucharadas de harina… una taza de leche.

    ¡Vamos! Anota ah ¡vamos!

    Rojo o azul… o mejor algo más casual

    No había nada cerca. Salté al pasto,cayendo silenciosamente en mis dedos.

    Esto estaba muy mal, muy arriesgado. Con cuanta condescendencia una vezjuzgue a Emmett por sus formas irreflexivas y a Jasper por su falta dedisciplina y ahora yo conscientemente burlaba todas las reglas de una manerasalvaje que hacia menos sus lapsos. Yo era usualmente el responsable.

    Suspiré, deslizándome sin tomar en cuentael sol.

    Evité mirarme a mi mismo bajo la luz delsol. Ya era suficientemente malo que mi piel fuera de piedra e inhumana en lasombra. No quería ver a Bella ni a mí, lado a lado en la luz del sol. Ladiferencia entre nosotros era realmente insoportable, dolorosa sin la imagenreal en mi cabeza.

    Pero no pude ignorar los rayos del arcoiris reflejados en su piel cuando me acerque a ella. Mi mandíbula se abrió alverla. ¿Podría ser yo un mayor fenómeno?. Imaginé su terror si abriera los ojosahora…

    Me empecé a arrepentir, pero ella murmurode nuevo, manteniéndome aquí.

    " Mmm… Mmm”

    Nada inteligible. Bueno esperaría por unmomento.

    Cuidadosamente tome su libro, estirando mibrazo y contiendo la respiración mientras estaba cerca, solo por si acaso.Empecé a respirar de nuevo cuando estuve a unos metros de distancia, saboreandocomo el sol había alterado su esencia. El calor la hacia parecer más dulce. Migarganta flameo con deseo, el fuego nuevo y poderoso por que estuve lejos deella demasiado tiempo.

    Gasté un momento en controlarme y entonces, forzándome a volver arespirar por mi nariz, abrí el libro. Ella había iniciado con el primer libro…pase rápidamente las páginas hasta el tercer capítulo deSense and Sensibility, buscandopor algo potencialmente ofensivo en la prosa de Austen.

    Entonces mis ojos se detuvieronautomáticamente en mi nombre, dondeelpersonaje de Edward Ferrarserapresentado por primera vez, Bella hablo de nuevo.

    "Mmm. Edward” ella murmuró.

    Esta vez no me asustó que se hubieradespertado. Su voz era un bajo murmullo. No el grito de terror que hubiera sidosi ella se hubiera despertado ahora.

    Alegría mezclada con auto-horror. Ellaestaba soñando conmigo, al menos.

    "Edmund. Ahh. Muy… parecido...”

    ¿Edmund?

    ¡Ha!. Ella no estaba soñando conmigo, medi cuenta. El auto-horror regreso. Estaba soñando acerca de los personajesficticios. Me preocupo mucho.

    Regresé el libro y volví a mi cubierta desombras, a donde pertenecía.

    La tarde paso y yo miraba, sintiéndomeimpotente de nuevo mientras el sol se ocultaba en el cielo y las sombras laenvolvían. Quería empujarlo de vuelta, pero la oscuridad era inevitable; lassombras la tomaron. Cuando la luz se fue su piel se volvió pálida,fantasmagórica. Su cabello se volvió oscuro, casi negro en contraste con sucara.

    Era una cosa terrorífica para mirar, como presenciaruna de las visiones de Alice volverse realidad. Bella quieta, sus fuerteslatidos eran el único reaseguro, el sonido era lo que evitaba que este momentose sintiera como una pesadilla.

    Estaba aliviado cuando su padre llegó acasa.

    Podía escuchar un poco de él mientrasmanejaba por la calle de abajo hacia la casa. Un vago recuerdo… del pasado,algo de su día en el trabajo. Expectación mezclada con hambre, supuse queestaba esperando la cena. Pero sus pensamientos eran tan tranquilos que nopodía asegurar que estuviera bien, únicamente captaba la esencia de ellos.

    Me preguntaba como sonaría su madre, ¿Quécombinación genética había sido para hacerla tan diferente?

    Bella empezó a despertarse, sentándosemientras los neumáticos de su padre golpeaban el pavimento de la entrada. Miróalrededor de ella, confundida por la inesperada oscuridad. Por un leve momentosus ojos enfocaron las sombras donde yo me escondía, pero se movieron haciaotro lado.

    "¿Charlie?” preguntó en voz baja, aúnmirando hacia los árboles que rodeaban el pequeño jardín.

    La puerta de su carro se cerró de unportazo y ella escuchó el sonido. Se puso de pie rápido tomando sus cosas,mirando nuevamente hacia los árboles.

    Me moví a un árbol cercano a la ventana dela pequeña cocina y escuché. Era interesante comparar los pensamientos deCharlie con sus palabras. El amor y preocupación por su única hija eran casiabrumadores y sin embargo sus palabras eran siempre lacónicas y casuales.Aunque la mayor parte del tiempo se sentaban en silencio.

    Escuche discutir sus planes para lasiguiente tarde en Port Angeles y arregle mis planes mientras escuchaba. Jasperno había advertido a Peter y a Charlotte de mantenerse lejos de Port Angeles.Pero de todas maneras sabia que ellos se habían alimentado recientemente y notenían intención de cazar cerca de nuestra casa, la vigilaría de todas maneras.Después de todo hay mas de nuestro tipo por ahí. Y entonces, estaban todos lospeligros humanos que nunca antes había considerado.

    Escuche su preocupaciónde dejar a su padre cocinar su cenasólo y sonreí al probar mi teoría, si ella era una cuidadora.

    Y entonces me fui, sabiendo que regresaríacuando ella se hubiera dormido.

    No traspasaría su privacidad. Yo estabaaquí para su protección, no para acosarla del modo en que Mike Newton lohubiera hecho, si él fuera ágil como yo para moverse en las azoteas.

    Mi casa estaba vacía cuando regrese, locual estaba bien por mí. No extrañaría el montón de pensamientos quecuestionaban mi cordura. Emmet había dejado una nota.

    Football en el campo, ve ¿por favor?

    Encontré un lápiz y escribí la palabra disculpa después del por favor.Los equipos estaban completos sin mi, de todas maneras.

    Fui al más corto de los viajes de cacería,alegrándome con la mas pequeña, gentil criatura que no sabía también como losgrandes y luego me cambie la ropa antes de correr a Forks.

    Bella no durmió bien esta noche. Se enredocon las sábanas, su cara a veces estaba preocupada y otras veces triste. Mepregunté que pesadilla la atormentaba… y entonces me di cuenta de que no queríasaber.

    Cuando hablaba, decía cosas de Forks envoz baja. Solo una vez ella dijo suspirando las palabras "regresa” y su mano semovía y se quedaba abierta, un pobre porfa… no había cambiando la idea de quetalvez estuviera soñando conmigo.

    El siguiente día en la escuela, el últimodía que sería prisionero del sol, fue mas o menos lo mismo del día anterior.Bella parecía más sombría que el día anterior y me pregunte si cancelaría susplanes, no se veía de ánimos.

    Pero, siendo Bella, probablemente pusierala felicidad de sus amigas antes del suyo.

    Ella se puso una blusa de color azuloscuro y ese color le quedaba a su piel perfectamente, haciéndola ver colorcrema.

    La escuela terminó y Jessica acordórecoger a las otras chicas, Angela iba a ir también, por lo cual yo estabaagradecido.

    Fui a mi casa por mi auto. Cuando encontréque Petery Charlotte estaban allí. Decidí quepodría darles a las chicas una hora o mas de ventaja. Nunca podría ser capaz deseguirlas manejando al límite de velocidad, un pensamiento fastidioso.

    Entre a la cocina, vagamente consciente delos saludos de Esme y Emmett cuando pasaba directamente a la habitación delfrente y fui directo al piano.

    Ugh, él esta de vuelta.Rosaliepor supuesto

    Ah, Edward. Odio verlo sufrir.Laalegría de Esme de había convertido en preocupación. Ella debería de estarpreocupada. Esta historia de amor que ella había visto para mí se estabaconvirtiendo en un drama mas perceptiblemente cada momento.

    Diviértete en Port Angeles esta noche,Alice pensóalegremente.Déjamesaber cuando pueda hablar con Bella.

    Eres patético, te perdiste el juego por ver a alguien dormir,Emmettgruñó.

    Jasper no me presto atención, ni siquieracuando empecé a tocar una canción un poco mas atormentada de lo quequería. Era una canción vieja, con untema familiar: impaciencia. Jasper estaba despidiendo a sus amigos, que memiraron con curiosidad.

    Que criatura tan extrañalapequeña del tamaño de Alice que tenía el cabello blanco-rubio estaba pensandoy él era tan normal la última vezque lo vI.

    Los pensamientos de Peter estaban en sincronía con los de ella, comosiempre.

    Deben de ser los animales. La falta de sangre humana los vuelve locoseventualmente, él estaba concluyendo.Sucabello era casi como el de ella y excepto por el largo. Eran muy similares,excepto por el tamaño, él era casi del tamaño de Jasper, en el tamaño yapariencia. Un par muy bien igualado, siempre pensaba.

    Todos menos Esme dejaron de pensar en mídespués de un momento y yo toque en tonos mas bajos así no atraería a nadie.

    No preste mucha atención a ellos duranteun largo momento, dejando que la música me distrajera. Era difícil dejar a lachica lejos de mi vista y mente. Únicamente regrese mi atención cuando susadiós eran más oficiales.

    "Si ves a María de nuevo” Jasper estabadiciendo "dile queespero que este bien”.

    María era la vampiro que los había creadoa los dos Jasper y Peter, Jasper un poco antes de la mitad del siglo 19, Petermás recientemente, en los 1940. Ella había visto a Jasper una vez cuandoestábamos en Calgary. Había sido una visita corta, nos tuvimos que mudar deinmediato. Jasper diplomáticamente le había pedido que mantuviera su distanciaen el futuro.

    "No imaginó que eso pase muy pronto” Peterdijo con una risa, María era peligrosa y no había mucho cariño entre ella yPeter. Peter había sido después de todo el instrumento que causo la deserciónde jasper. Jasper siempre había sido el favorito de María; ella consideraba undetalle menor el haber considerado matarlo. "Pero si ocurriera, lo haré”

    Estaban dándose las manos, preparándose para irse. Deje que la canciónque estaba tocando terminara abruptamente y me levanté.

    "Peter, Charlotte” dije asintiendo.

    "Fue agradable verte de nuevo Edward ”Charlote dijo. Peter solo asintió.

    Loco,Emmetme retó

    Idiota,Rosaliepensó al mismo tiempo

    Pobre chico,Esme

    Y Alice, cambiando el tono.Ellosvan directo al este, a Seattle. Nada cerca de Port Angeles.me mostró un trozo de susvisiones.

    Pretendí no haber escuchado eso. Mis excusasya no eran suficientes.

    Una vez en mi carro, me sentí masrelajado, el ronroneo del motor que Rosalie le había instalado para mí, el añopasado cuando estaba de mejor humor, estaba resonando. Estaba aliviado de estaren movimiento, el saber que me acercaba más a Bella con cada kilómetro quepasaban debajo de mis neumáticos.

    Capítulo 9 - Port Angeles

     

    9 PortÁngeles

    Estaba demasiado soleado para mí como paraconducir en la ciudad, cuando conseguí acercarme a Port Angeles; el sol estabatodavía demasiado alto, y, aunque mis ventanas fueran oscuras, no había ningunarazón para tomar riesgos innecesarios. Riesgos más innecesarios, debería decir

    Estaba seguro que sería capaz de encontrarlos pensamientos de Jessica que eran más fuerte a la distancia que los deÁngela, pero una vez que encontrase el primero, sería capaz de enterarme delsegundo.

    Entonces, cuando anocheciera, podríaacercarme.

    Por ahora, fui por un camino bordeando laciudad que parecía ser raras veces usado.(Lo dice como sibordeara la ciudad y fuera un camino viejo, abandonado)

    Yo conocía la dirección general parabuscar en Port Angeles -había realmente sólo un lugar para comprar un vestido.No paso mucho antes de que encontrara a Jessica, que giraba en una esquina elespejo, y yo al fin podía ver a Bella en su visión periférica, valorando elvestido largo negro que ella llevaba. Bella todavía miraba enfadada

    —Te dije que no era cierto —susurró Ángelaa JessicaNo puedo creer quela altere eso,al menosella sabe que tendrá una pareja para el baile de fin de curso.

    ¿Y si Mike no se divierte en el baile, yél no me pregunta la próxima vez? ¿Y si él invita a Bella para ir al baile defin de curso? ¿Ella habría invitado a Mike al baile si yo no hubiera dichonada? ¿Piensa él que Bella es más bonita que yo? ¿Piensa Bella que es másbonita que yo?

    "Me gusta más el azul. Ese realmenterecalca tus ojos"Jessica se rió de Bella con falsedad, mirándola con desconfianza.¿Realmentepiensa eso? ¿O quiere que me parezca a una vaca el sábado?

    Me canse de escuchar a Jessica. Y busqué aÁngela ah, pero Ángela estaba en el probador de vestidos, y salí rápidamente desu cabeza para darle intimidad. Bien, no había mucho problema Bella podríaentrar en los grandes almacenes. Las había dejado en la tienda y luego volveríaa escuchar cuando hayan terminado. No pasaría mucho hasta que fuera oscuro -las nubes comenzaban a volver, desde eloeste.Sólo podía vislumbrarlas entre los espesos árboles, pero podía ver como ellosadelantarían a la puesta del sol y les di la bienvenida, ansiaba sus sombrasmás que alguna otra vez. Mañana podría sentarme al lado de Bella en la escuelay monopolizar su atención en el desayuno otra vez. Podría hacer todas laspreguntas que había estado guardando en mí…

    Bella estaba furiosa sobre la presunciónde Tyler.

    Había visto en su cabeza, que Tyler lohabía querido decir literalmente cuando había hablado de la fiesta de fin decurso, que él la estaba invitando… Imaginé su expresión a partir de aquellaotra tarde - la incredulidad ultrajada - y me reí.

    Me pregunté lo que ella le diría sobreesto. Yo no quería omitir su reacción. El tiempo paso lentamente mientrasesperé las sombras para poder salir del auto. Revisé de vez en cuando aJessica; su voz mental era la más fácil para encontrar, pero no me gustó pasarallí mucho tiempo. Observe el lugar donde planificaban comer. Sería oscuro parala cena y…. Quizás, por casualidad escogiera el mismo restaurante. Toque elteléfono en mi bolsillo, pensando en invitar a Alice a comer… le gustaría esto,pero también querría dirigirse a Bella. Y no estaba seguro de estar listo paratener a Bella más involucrada en mi mundo. ¿No era suficiente problema un vampiro?Revisé rutinariamente a Jessica otra vez. Ella pensaba en su joyería,preguntando la opinión de Ángela.

    "Tal vezdeberíacomprar el collar de la otra tienda. Tengo en casa el que probablemente mepondré y ya gasté más de mi presupuesto…”mimamá va a estar furiosa. ¿Qué estaría pensando?

    "No me importa volver a la tienda.¿Piensas que Bella nos buscará?”

    ¿Qué era esto? ¿Bella no estaba con ellas?Miré fijamente através de los ojos de Jessica primero, luego cambie a los deÁngela. Ellas estaban sobre la vereda delante de una línea de tiendas, yendopor otro camino. Y Bella no estaba a la vista.

    ¿Ah, quién se preocupa por Bella?Jess pensó con impaciencia, antes decontestar a la pregunta de Ángela. "Ella es inteligente. Estaremos en elrestaurante en poco tiempo, incluso si volvemos a la otra tienda. De todosmodos, pienso que ella quiere estar sola." Conseguí brevemente vislumbraren el pensamiento de Jessica, la librería donde Bella había ido,

    "Buenoapresurémonos, entonces", dijoÁngela.Espero Bella no pienseque la abandonamos. Ella fue tan agradable con migo en el coche… es realmenteuna buena persona. Ha parecido interesado en los Cullen todo el día. ¿Mepregunto si es debido a Edward Cullen? Apostaría lo que fuera a que él era elporque de que ella preguntara por su familia…

    Debería haber estado poniendo mayoratención. ¿Cuánto me había perdido aquí? ¿Bella estaba caminando sola, y ellahabía estado preguntando por mí? Ángela prestaba atención a Jessica quebalbuceaba sobre aquel idiota Mike; ya no podría conseguir nada más de ella.

    Juzgué las sombras. El sol estaría detrásde las nubes bastante pronto. Si me quedara del lado oeste del camino, dondelos edificios me protegerían del sol la calle de la luz que se descoloraría…

    Comencé a sentirme ansioso cuando condujepor el tráfico escaso en el centro de la ciudad. No había considerado estaposibilidad- A Bella paseando sola- y no tuve ni idea como encontrarla. Yoconocía bien Port Ángeles; conduje directamente a la librería en la cabeza deJessica, esperando que mi búsqueda fuera corta, pero la incertidumbre eralógica. ¿Cuándo alguna vez lo hizo Bella fácil?

    Estaba seguro, que la pequeña tiendavacía, excepto por la mujer anacrónicamente vestida detrás del mostrador. Noseria la clase de lugar al que Bella estaría interesada en ir- ¿Me pregunté siella se hubiera molestado en entrar? Había un pedazo de sombra donde yo podríaaparcar quehizo un senderooscuro inmediatamente enproyecciónde la tienda. Realmente no debería estar en las calles enhoras de luz solar, no era seguro. ¿Ysi un coche pasaba y lanzaba la reflexión del sol a la sombra justo en elmomento incorrecto?

    ¡Pero yo no sabía donde más buscarla!Aparque y me escapé, manteniéndome del lado más profundo de la sombra. Crucé deun salto rápidamente a la tienda, notando el rastro débil del olor de Bella enel aire. Ella había estado aquí, sobre la vereda, pero no había ningunaindirecta de su fragancia dentro de la tienda. "¡Bienvenido! ¿Puedo ayudarte?”-la bibliotecaria comenzó a decir, pero yo ya estaba afuera. Seguí el olor deBella por donde la sombra me lo permitía, hasta que llegue al borde donde laluz solar comenzaba.

    Esto me hizo impotente y me cerco elsentido por la línea entre la sobra oscura y la luz estirándose a través de lacalle delante de mí. Tan limitado. Yo sólo pude adivinar que ella había seguidoa través de la calle hacia el sur. No había realmente mucho en aquelladirección. ¿Se habría perdido? Bien, aquella posibilidad no sonó completamentemal. Regresé al coche y conduje despacio por las calles, buscándola. Apreté elpaso en unos otros parches de sombra, pero sólo encontré su olor y una vez másla direcciónque tomo meconfundió. ¿Dónde trataba ella de ir?

    Conduje hacia adelante y hacia atrás entrela librería y el restaurante unas veces, esperando verla sobre su camino.Jessica y Ángela estaban ya allí, tratando de decidir siordenar, o esperar a Bella. Jessicainsistía en pedir inmediatamente.

    Comencé a revolotear por las mentes deforasteros, examinando sus ojos. Seguramente, alguien debe haberla visto enalgún sitio. Me puse cada vez más nervioso mientras pasaba el tiempo. No habíapensado lo difícil que podría demostrar ser encontrarla una vez, como ahora,ella estuviera fuera de mi vista y de sus caminos normales. No me gustó esto.

    Las nubes se congregaban sobre elhorizonte, y, en unos minutos más, Seria libre de rastrearla a pie. No metomaría mucho tiempo entonces. Era sólo el sol lo que me hacia tan impotente.Solo unos pocos minutos más, y luego la ventaja sería mía otra vez y sería elmundo humano el impotente a mi.

    Una mente, yotra. Tantos pensamientos triviales.

    ¿…pensar que él bebé tiene otra infeccióndel oído … era de 6 o 4 ah… "o seis ah cuatro "…?

    Tarde otra vez. ¡Debería decirle… aquíviene ella!

    -¡¡ahá!! Allí, por fin, era su cara.¡Finalmente, alguien la había notado!-

    El alivio duró para sólo una fracción desegundo, y luego leí más profundamente los pensamientos del hombre que seregodeaba con su cara en las sombras. Su mente era extraña para mí, y sin embargo,no totalmente desconocida. Yo había cazado exactamente tales mentes.

    "¡No!” rugí, y una volea de gruñidosestalló de mi garganta. ¿Mi pie empujó el acelerador al piso, pero adónde iría?Solo conocía la ubicación general de sus pensamientos, pero no era lo bastanteespecífico. ¡Tenia que haber algo allí!- el letrero de la calle, un frente detienda, algo a su vista que descubriera su posición. Pero Bella estaba en laprofundidad de las sombras, y sus ojos se concentraron sólo sobre su gozo antela expresión asustada y de miedo allí. Su cara fue enturbiada en su mente porla memoria de otras caras. Bella no era su primera víctima.

    El sonido de mis gruñidos sacudió el marcodel coche, pero no me distrajo. No había ventanas en la pared detrás de ella. Eraalgún sitio industrial, lejos del distrito más poblado donde se hacen lascompras. Mi coche chilló alrededor de una esquina, pase por delante de otrovehículo, que se dirigía en lo que esperé era la dirección derecha. En esetiempo otro conductor tocó la bocina, el sonido era lejano detrás de mí. Miresu sacudida

    El hombre rió en silencio anticipandose almiedo que se dibujaria en ella– la parte de la que él disfrutaria.

    "apártese de mí" la voz de ellaera baja y estable, no un grito.

    "No seas así, ricura"

    Él la miró estremecerse ante una risacamorrista que llego por otra direccion. Él se irrito por el ruido, ¡Jeff!Penso- pero él disfrutó del modo en que ella se abatió. Esto lo excitó. Élcomenzó a imaginarse sus súplicas, el modo que ella pediría… yo no habíacomprendido que había otros con él hasta que oí la risa. Exploré por él,desesperado por algo que yo pudiera usar para ubicarlo. Él iba primerodirigiéndolos, doblando sus manos. Las mentes alrededor de él no eran unpozo negro como la suya. Ellos ligeramentefueron embriagados, comprendiendo como elhombreque ellos llamaron Lonnie ya había experimentado esto. Ellos seguían la ventajade Lonnie a ciegas. Les había prometido un poco de diversión…

    Uno de ellos echó un vistazo calle abajo,nervioso - él no quiso seguiracosandoa la muchacha - y me dio lo que necesité. Reconocí la calle hacia la que élmiró fijamente. Volé bajo un disco rojo, que se desliza por un espacio justo lobastante amplio entre dos coches en el tráfico. Las bocinas resonaron detrás demí.

    Mi teléfono vibró en mi bolsillo. No hicecaso de ello. Lonnie se movió despacio hacia la muchacha, terminando elsuspenso - el momento de terror lo despertó. Él esperó su grito, disponiéndosea saborearlo. Pero Bella cerró su mandíbula y se reforzó. Él se sorprendió -había esperado que ella tratara decorrer. Sorprendido y ligeramente decepcionado. Le gustó ir en busca de supresa, la adrenalina de la caza.Esvaliente. Tal vez sea mejor, imagino…mas luchara ella. Yo estaba un bloquelejos. El monstruo podría oír el rugido de mi motor ahora, pero él no le pusoatención, demasiado absorbido en su víctima.

    Ya veremos como él disfrutara de la cazacuando sea la presa, veremos lo que él pensara de mi estilo de caza. En otrocompartimento de mi cabeza, yo ya revisaba la gama de torturas a las que habíaatestiguado en mis días vigilantes, buscando el más doloroso de ellos. Élsufriría por esto, se retorcería en la agonía. Los demás simplemente moriríanpor su parte, pero el monstruo llamado Lonnie pediría morir mucho antes de queyo le diera aquel regalo. Él estaba en el camino, cruzando hacia ella. Girebruscamente en la esquina, y las luces del auto se esparcieron a través de laescena el resto de ellos se congelo en el lugar. Yo podría haber atropellado allíder, que saltó del camino, pero era una muerte demasiado suave para él.

    Luego ella alzó la vista hacia mí -con laexpresión más confiada que alguna vez había visto sobre una cara humana- ytodos mis proyectos violentos desmenuzados. Me tomo menos de un segundo ver queno podría abandonarla en el coche para tratar con los cuatro hombres en lacalle. ¿Qué le diría yo, no mires? ¡¡Ajá!! ¿Cuándo alguna vez hizo lo que lepedí? ¿Cuándo alguna vez ella hizo algo seguro? ¿Los arrastraría lejos, de su vista,y la abandonaría sola aquí? ¡Era probable que otro humano peligroso merodearalas calles de Port Ángeles esta noche, y no seria el primero!

    Como un imán, todas las cosas peligrosasse dibujaron hacia ella. No podía alejarla de mi vista.

    Esto parecería parte del mismo movimiento,aceleré, llevándomela de sus perseguidores tan rápidamente que ellos sequedaron mirando mi coche con expresiones perplejas. Ella no reconocería miinstante de vacilación, asumiría que el plan era la fuga a partir del principio.

    Yo aún no podía golpearlo con mi coche.Esto la asustaría. Quise su muerte tan ferozmente que la necesidad de ello sonóen mis oídos, nubló mi vista y lleno de sabor mi lengua. Mis músculos secontrajeron con la urgencia, el ansia, la necesidad de ello. Tenia que matarlo.Yo pelaría de una manera lenta, arrancándole pedazo por pedazo, la piel delmúsculo, el músculo del hueso…

    Pero la muchacha - la única muchacha en elmundo -se adhería a su asiento con ambas manos, mirándome fijamente, sus ojostodavía grandes y completamente confiados. La venganza tendría que esperar.

    "Ponte el cinturón de seguridad"le pedí.

    Mi voz era áspera con el odio y la sed desangre. No la sed de sangre habitual. Yo no me ensuciaría tomando ninguna partede aquel hombre dentro de mí. Ella abrocho el cinturón de seguridad, saltandoligeramente con el sonido que esto hizo. Aquel pequeño sonido hizo que saltara,pero no se estremeció por como maneje por la ciudad, haciendo caso omiso detodas las señales de tráfico. Podía sentir sus ojos sobre mí. Ella parecíaextrañamente relajada. Esto no tenia sentido para mi- no con lo que ellaacababa de pasar "¿Estas bien?” Preguntó, su voz a la intemperie con la tensióny el miedo. ¿Ella queria saber si yo estaba bien?

    Pensé en su pregunta por una fracción desegundo. No era mucho tiempo para que ella notara la vacilación. ¿Estaba bien?

    "No", respondí, y mi tono bullócon la rabia. Fui por el mismo camino abandonado donde pase la tarde ocupada enla vigilancia más pobre alguna vez vista. Estaba oscuro ahora bajo los árboles.Estaba tan furioso que mi cuerpo se congeló en aquel lugar, completamenteinmóvil. Hecho hielo - Mis manos cerradas ansiaron aplastar a su atacante,molerlo en pedazos tan destrozados que su cuerpo nunca podía ser identificado.Pero esto implicaría dejarla aquí sola, sin protección en una noche oscura.

    "¿Bella?” Pregunté entre dientes.

    "¿Sí?" respondió con voz roncalimpiando su garganta. "¿Estás bien?" era realmente la cosa másimportante, la prioridad. La venganza era secundaria pero mi cuerpo estaba tanlleno de rabia que era difícil pensar.

    "Sí". Su voz era todavía áspera- por el miedo, sin duda. Yo no podía abandonarla. Incluso si ella no estaba enriesgo constante por alguna broma a la razón y castigo el universo se aprovechabade mí - incluso sipudiera estarseguro que ella estaría perfectamente en una caja fuerte en mi ausencia, nopodría abandonarla sola en la oscuridad. Ella debe estar tan asustada.

    Pero no estaba en la mejor condición paraconsolarla - incluso si conociera exactamente como debía lograrlo, no lo haría.Seguramente ella podría sentir la brutalidad que yo irradiaba, seguramente eramuy obvia. La asustaría aún más si no controlaba la lujuria de la matanza quehervía dentro de mí. Tenia que pensar en algo más.

    "Distráeme, por favor" supliqué.

    "¿Lo siento, qué?" apenas teníabastante control para tratar de explicar lo que necesitaba.

    "Limítate a charlar de cualquier cosainsustancial hasta que me calme" instruí, con mi mandíbula todavíacerrada. Sólo el hecho de que ella me necesitaba me sostuvo dentro del coche.Podría oír los pensamientos del hombre, su decepción y enfado… sabría dondeencontrarlo… cerré mis ojos, deseando no poder ver de todos modos…

    "Um…” ella vacilo-intentando dar sentido ami petición, me imaginé.

    "¿Mañana antes de clase voy a atropellar aTyler Crowley?”Dijo esto en forma de pregunta. Sí - esto era lo que necesitaba.Desde luego Bella salio con algo inesperado. Como lo había hecho antes, laamenaza de violencia que atravesaba sus labios era alegre tan cómica eradiscorde. Si yo no hubiera estado quemándome con el impulso de matar, me habríareído.

    "¿Por qué?" ladré forzandola a hablarotra vez.

    "Va diciendo por ahí que me va allevar al baile de promoción... O está loco o intenta hacerme olvidar que casime mata cuando... Bueno, tú lo recuerdas, y cree que la promoción es la formaadecuada de hacerlo. Estaremos en paz si pongo en peligro su vida y ya no podráseguir intentando enmendarlo. No necesito enemigos, y puede que Lauren se apacigüesi Tyler me deja tranquila." continuó ella, pensativa ahora.

    "Aunque también podría destrozarle elSentra. No podrá llevar a nadie al baile de fin de curso si no tiene coche...”

    Era alentador ver que ella a veces queríael mal. Pero la persistencia de Tyler no tenía nada que ver con el accidente.Ella no parecía entender lo que le dijo a los muchachos humanos en elinstituto. ¿No vio la promesa que me había hecho, tampoco? Ah, esto eracostoso. Los procesos incomprensibles de su mente siempre meabsorbían. Comenzaba a ganar control,a ver algo más allá de la venganza y la tortura…

    "Me enteré sobre esto," le dije.Ella había dejado de hablar, y la necesité para terminar de calmarme.

    ¿Sí?Ellapreguntó con incredulidad. Y luego su voz sonaba más enfadada que antes.

    "si está paralítico del cuello para abajo,tampoco podrá ir al baile de fin de curso”Deseéque hubiera algún modo de pedirle que siguiera con las amenazas de muerte ydaños corporales a otros. Ella no podía haber escogido un mejor camino para tranquilizarme.Y su sarcasmo de palabras, solamente en su caso, hipérbolas - era unrecordatorio, que cariñosamente necesité en este momento. Suspiré, y abrí misojos.

    "¿Mejor?" ella preguntó tímidamente.

    "No realmente."No, yo estaba mástranquilo, pero no mejor. Acababa de comprender, que no podría matar almonstruo llamado Lonnie, pero todavía quería hacerlo más que casi cualquierotra cosa en el mundo. Casi. La única cosa en este momento que quise más quecometer un asesinato sumamente justificable, era a esta muchacha. Y, aunque nopudiera tenerla, solamente el sueño de tenerla hizo imposible para mí continuarcon una juerga de matanza esta noche, sin importar cuan defendible fuera talcosa. Bella me mereció más que un asesino.

    Había pasado siete décadas tratando de serotra cosa- algo diferente a un asesino. Aquellos años de esfuerzo nunca podríanhacerme digno de la muchacha que se sienta amílado. Y sin embargo, sentí que si devolvía aquella vida - la vida de un asesino- por una noche, yo seguramente lo encontraría. Incluso si no bebía su sangre -incluso si no tenía aquellas pruebas que hacen arder mis ojos al rojo vivo-¿Ella sentiría la diferencia? Tratabade estar bien para ella. Era un objetivo imposible. Pero seguiría intentando.

    "¿Qué es lo que pasa?”Ella susurró.

    Su aliento llenó mi nariz, y me recordó elpor qué yo no podía merecerla. Después de todo esto…ella todavía hacíaagua mi boca. Le daría tantahonestidad como pudiera. Le debía esto.

    "A veces tengo un problema con micarácter, Bella." miré fijamente hacia fuera en la noche negra, deseandotanto que oyera el horror inherente en mis palabras como también que no lohaga.

    "Pero no me conviene dar media vueltay dar caza a esos..." solo el pensarlo casi me tiró del coche. Suspiré,dejando laquemadura del olor debajo de mi garganta.

    "Al menos, eso es de lo que me intentoconvencer.”

    "Ah”ellano dijo nada más. ¿Cuánto había oído ella en mis palabras? Le eché un vistazofurtivamente, pero su cara era ilegible. En blanco de la impresión, quizás. Bien,no gritaba. No aún. Estuve tranquilo durante un momento. Pero estaba en guerraconmigo, tratando de ser quien debería ser. Quien no podía ser.

    "Jessica y Ángela estaránpreocupadas," dijo ella silenciosamente. Su voz era muy tranquila, yo noentendía como. ¿Estaba ella en shock? Tal vez los acontecimientos del atardecerno se habían asentado en ella aún. Como se suponía, las encontraba. ¿Quisoestar lejos de mí? ¿O solo estuvo preocupada por si sus amigos se asustaban porsu ausencia?

    No le contesté, pero encendí el coche yretrocedí. Con cada pulgada con la que me acercaba a la ciudad, más difícil seme hacia agarrarme a mi objetivo. ¿Estaba tan cerca de él… si fuera imposible -si yo nunca pudiera tener, ni merecer a esta muchacha entonces quésentido tenia que aquel hombre quedaraimpune? Seguramente yo podría permitirme tanto que no… yo no lo haria. No aún.Quise que ella se rindiera.

    Aparque en el restaurante donde ella, sesuponía, encontraría a sus amigas antes de que yo hubiera comenzado a darlesentido a mis pensamientos. Jessica y Ángela ya habían terminado de comer, yambas ahora realmente estaban preocupadas por Bella. Estaban pensando un modode buscarla, marchándose a lo largo de la calle oscura. Esta no era una buenanoche para vagar-

    "¿Cómo sabías dónde...?" la preguntainacabada de bella me interrumpió, y comprendí que había cometido otra metidade pata. Había sido demasiado distraído para acordarme de preguntarle donde, sesuponía, encontraría a sus amigas. Pero, en vez de terminar la pregunta ypresionar el punto, Bella solo sacudió su cabeza y medio rió. ¿Qué significaríaesto? Bien, no tenía el tiempo para dar vueltas a su aceptación extraña de miconocimiento de forastero. Abrí mi puerta.¿Quéhaces?Ella preguntó, pareciendoasustada. No dejando de mirarla. No permitiéndomelo por solo esta noche. Enaquel lugar. "Llevarte a cenar."

    Bien debería ser interesante. Se pareció aotra noche distinta, a la que yo me había imaginado a Alice trayéndola yfingiendo escoger el mismo restaurante que Bella y sus amigas por casualidad. Yahora, aquí estaba, prácticamente en una cita con la muchacha. De esto no sedio cuenta, porque yo no le daba una posibilidad para decir no. Ella ya teníasu puerta entreabierta antes de que yo hubiera pasado alrededor del coche - noera por lo general tan frustrante tener que moverse en una velocidad discreta -en vez de esperar para que abra la puerta. ¿No espero a esto porque no estabaacostumbrada al trato como una señora, o porque no pensó en mí como un caballero?La esperé para unirme, poniéndome más deseoso al ver que sus amigas continuabanhacia la esquina oscura.

    "Detén a Jessica y Ángela antes de quetambién deba buscarlas a ellas. Dudo que pudiera volver a contenerme si metropiezo otra vez con tus amigos". No, yo no sería bastante fuerte paraesto. Ella se estremeció, y luego rápidamente se apuro. Fue medio paso haciaellas, y las llamo:

    "¡Jess! ¡Ángela!” En voz alta. Se dieronvuelta, y ella agitó su brazo sobre la cabeza para lograr su atención.¡Bella! ¡Ah, ella esta bien!Ángela pensó con alivio.

    "¡Es muy tarde!”Jessica se le quejó pero tambiénestaba agradecida que Bella no estuviera perdida o lastimada. Esto me dio deJess un poco más de lo que creía. Se apresuraron a volver, y luego se pararon,impresionadas al verme al lado de ella.¡Uh-uh!Jess pensó, atontada.¡Ningún camino libre!.

    ¿Edward Cullen? ¿Se marchó sola paraencontrarlo? Pero por qué pregunto si estaban en la ciudad si sabia que élestaba aquí…conseguí un breve destello de la expresiónmortificada de Bella cuando pregunto a Ángela si mi familia se ausentaba amenudo de la escuela.No, ellano podía haberlo sabido,decidióÁngela.

    Los pensamientos de Jessica se movían pordelante de la sorpresa y la sospecha. Bella me estaba resistiendo. "¿Dónde hasestado?”Ella exigió, mirandofijamente a Bella, pero mirándome de reojo

    "Me perdí y luego me encontré con Edward”.Dijo Bella, agitando una mano haciamí. Su tono era notablemente normal. Eso era realmente lo que había pasado.Debe estar en shock. Era la única explicación de aquella tranquilidad. "¿Osimportaría que me uniera a vosotras?”Pedí- fui cortés; sabía que ya habían comido.

    ¡La mierda santa, pero él es sexi!Jessica pensó, de pronto ligeramenteincoherente. Ángela no fue mucho más seria:¡Éldeseo que nosotras no hubiéramos comido! Wow!, solo, Wow! ¿Podría hacerle estoa Bella?

    "Eh, sí, claro", Jessica estuvode acuerdo. Ángela frunció el ceño.

    "Um, de hecho, Bella,lo cierto es que ya hemos cenadomientras te esperábamos..." admitió ella.

    "Perdona"

    ¿Qué? ¡Cállate!Jess se quejó internamente.

    Bella se encogió por accidente. Tan agusto. Definitivamente en shock.

    "No pasa nada- no tengo hambre" Dijo.

    "Creo que deberías comer algo"no discrepé. Ella necesita del azúcar en su torrente sanguíneo - aunque yaoliera bastante a caramelo, pensé irónicamente. El horror iba a venir cayendosobre ella momentáneamente, y un estómago vacío no ayudaría. Estaría más débilcon facilidad, como sabía de la experiencia.

    Estas muchachas no estarían en ningúnpeligro si fueran directamente a casa. El peligro no acechó sus pasos. Y yoprefería estar solo con Bella mientras ella estuviera dispuesta a estar solaconmigo

    "¿Os importa que lleve a Bella a casa estanoche?”Dije a Jessica antes deque Bella pudiera responder. "Así, no tendréis que esperar mientras cena"

    "Eh, supongo que no... Hayproblema..." Jessica miró a Bella, buscando algún signo de que esto era loque ella quería.Quiero quedarme…pero ella probablemente lo quiere para ella.¿Quién no, no?Jess pensó. Almismo tiempo, ella vio a Bella guiñar un ojo. ¿Bella guiñó?

    "De acuerdo" Ángela dijo rápidamente,apresurada para estar fuera del camino si era lo que Bella quería. Y parecióque realmente lo quería. "Os vemos mañana, Bella, Edward..." luchó paradecir mi nombre en un tono ocasional. Entonces agarró la mano de Jessica ycomenzó a remolcarla lejos.

    Tendría que encontrar algún modo deagradecer a Ángela por esto. El coche de Jessica estaba en un círculo brillantede luz echada por un farol. Bella las miró con cuidado, un pequeño pliegue depreocupación apareció entre sus ojos, hasta que estuvieron en el coche,entonces debía estar totalmente consciente del peligro en el que había estado.Jessica agitó su brazo al irse, y Bella la saludo también. No fue hasta que elcoche desapareciera que suspiró y se giro para alzar la vista hacia mí.

    "Francamente, no tengo hambre"dijo ella. ¿Por qué habría esperado ella a que se fueran para decir esto?¿Realmente quería estar sola conmigo, incluso ahora, después de laatestiguación de mi rabia homicida?

    Si era este el caso o no, ella iba a comeralgo. "Compláceme" dije. Sostuve la puerta del restaurante abiertapara ella y esperé. Suspiró, y entro. Pase al lado de ella hacia el mostradordonde la posadera esperó. Bella todavía parecía completamente serena. Quisetocar su mano, su frente, comprobar su temperatura. Pero mi mano fría larechazaría, como había sucedido antes. –Ah… Mio,- la voz mental bastanteruidosa de la posadera se metió en mi cabeza. -Mio, ah mío-.

    Pareció ser mi noche para hacer girarcabezas. ¿O sólo lo notaba yo porque deseaba tanto que Bella me viera del mismomodo? Nosotros éramos siempre atractivos a nuestra presa. Nunca había pensadotanto en ello antes. ¿Por lo general - a no ser que, como con gente comoShelly Cope y Jessica Stanley, allí larepetición constante fuera a superar el horror - el miedo dio patadasrápidamente después de la atracción inicial …

    "Una mesa para dos" incitécuando la posadera no habló.

    "Ah, er, sí. Bienvenidos a la bellaItalia.”¡Mmm...! ¡Qué voz!"Porfavor sígame" sus pensamientos eran preocupadamente interesados.Tal vez ella es su prima. No podíaser su hermana, no tiene la misma mirada. Pero familia, definitivamente. Él nopuede estar con ella.

    Esos ojos humanos estaban nublados, novieron nada claramente. ¿Cómo podría ser que la mujer importada encuentre mistrampas de señuelos físicas, para las presas tan atractivas, y aún ser incapazde ver la perfección suave de la muchacha a mi lado?

    Bien, no hay ninguna necesidad de echarleuna mano, por si acaso,la posadera pensó mientras nos condujo auna mesa familiar en medio de la parte más atestada del restaurante.¿Puedodarle mi número mientras ella está allí…?Ellareflexionó. Saque un billete de mi bolsillo trasero. La gente erainvariablemente cooperativa cuando el dinero estaba implicado. Bella ya tomabael asiento que la posadera indicada sin objeción. Sacudí mi cabeza hacia ella,y vaciló, amartillando su cabeza con curiosidad. Sí, ella sería muy curiosaesta noche. Una muchedumbre no era el lugar ideal para esta conversación.

    "¿Quizás algo más privado?"solicité a la posadera, dándole el dinero. Sus ojos se ensancharon en lasorpresa, y luego se estrecharon mientras su mano se cerraba alrededor deldinero.

    "Seguro" Echó una ojeada al dineromientras nos condujo alrededor de una pared divisora.¿Cincuenta dólares para una mejormesa? Rico, también. Esto tiene otro sentido-apuesto que su chaqueta cuesta másque mi último pago. Maldito. ¿Por qué quiere intimidad con ella?Ella nos ofreció una cabina en unaesquina tranquila del restaurante donde nadie sería capaz de vernos - podríaver las reacciones de Bella a lo que le dijera. No tenía ninguna pista a lo queella querría de mí esta noche. O que le daría. ¿Cuánto había adivinado ella?¿Qué explicación de los acontecimientos del atardecer se había hecho?

    "¿Algo como esto?" la posaderapreguntó.

    "Perfecto" le dije y,sintiéndome ligeramente molesto por su actitud resentida hacia Bella, le sonreíextensamente, excluyendo mis dientes. Le deje verme claramente.

    "Esto...”Él no puede ser verdadero. Deboestar dormida. Tal vez elladesaparezca…talvezpodría escribir mi número sobre su plato con el Ketchup…ella divagó lejos, catalogandoligeramente la imparcialidad. Todavía no estaba asustada. De pronto recordé lasburlas de Emmett sobre mí en la cafetería, hace tantas semanas. Aposté quepodría haberla asustado mejor que eso. ¿Estaba perdiendo mi marca?

    "De veras, no deberías hacerle eso a lagente”Bella interrumpió mispensamientos en un tono de desaprobación. "Es muy poco cortés”

    Miré fijamente en su expresión crítica.¿Qué pensaba? No había asustado a la posadera en absoluto, a pesar de misintenciones.

    "¿Hacer qué?”

    "Deslumbrarla... Probablemente, ahoraestá en la cocina híper ventilando.”

    "¡Umm…!. Bella estaba casi en lojusto. La posadera era sólo semicoherente en este momento, describiendo suevaluación incorrecta de mí a su amigo del personal.

    "Oh, venga" Bella me regañó cuando nocontesté inmediatamente. "Tienes que saber el efecto que produces en losdemás."

    "¿Deslumbro a la gente?" era uncamino interesante la expresión de eso. Bastante exacto para esta noche. Mepregunté por qué la diferencia…

    "¿No te has dado cuenta?”Preguntó, todavía crítica. "¿Crees quetodos ceden con tanta facilidad?”

    "¿Te deslumbro a ti?" expresé micuriosidad impulsivamente, y luego las palabras salieron, y era demasiado tarderecordarlas. Pero antes de que tuviera tiempo para lamentar haberlo dicho envoz alta, ella contestó.

    "Con frecuencia" y sus mejillastomaron un brillo débilmente rosado. La deslumbré. Mi corazón silenciosoaumentaba con la esperanza más intensa que yo alguna vez podría recordar habersentido.

    "¡Hola!" alguien dijo, lacamarera, introduciéndose. Sus pensamientos eran ruidosos, y más explícitos quela posadera. Miré fijamente la cara de Bella en vez de a la audiencia, mire lasangre que se extendía bajo su piel, notando como esto hizo una llama en migarganta, pero más bien como esto se reflejaba en su cara, poniendo color cremasu piel …

    La camarera esperaba algo de mí. Ah, ellahabía pedido nuestra orden de bebida. Seguí mirando fijamente a Bella, y lacamarera de mala gana giro para mirarla, también. "¿Tendrá una coca?"Bella dijo, como si esperara una aprobación "Dos cocas" me enmendé.La sed normal de sed, humana - era un signo de shock. Me aseguraría que tuvierael azúcar suplementario de la gaseosa en su sistema. Se veía sana, aunque másque sana, radiante.

    "¿Qué pasa?" exigió saber -preguntando por qué yo la miraba fijamente, adiviné. Era vagamente conscienteque la camarera se había marchado

    "¿Cómo te sientes?" pregunté.Parpadeó, sorprendida por la pregunta.

    "Estoy bien”

    "¿No tienes mareos, ni frío, nimalestar...?Y" ella estaba más confundidaahora.

    "¿Debería?"

    "Bueno, de hecho esperaba queentraras en estado deshock.”Medio reí, esperando su negación. Ella noquería que la cuidaran.

    Le tomó un minuto contestarme. Sus ojosligeramente se desenfocaron, miraba así a veces, cuando me reí de ella.¿Estaba… deslumbrada? Eso me gustaría creer.

    "Dudo que eso vaya a suceder.Siempre se me ha dado muy bienreprimir las cosas desagradables.”Contestó, un poco sin aliento. ¿Tendría muchapráctica con cosas desagradables, entonces? ¿Su vida siempre estaba en riesgo?

    "Da igual" le dije. "Mesentiré mejor cuando hayas tomado algo de glucosa y comida."

    La camarera volvió con las cocas y unacesta de pan. Ella los puso delante de mí, y pidió mi orden, tratando deobtener mi mirada en el proceso. Indiqué que debería asistir a Bella, y sevolvió hacia ella. Tenía una mente vulgar.

    "Umm…" Bella echó un vistazorápidamente al menú."Tomaré elraviolis de setas" la camarera giro hacia mi con impaciencia.

    "¿Y usted?"

    "Nada para mí."

    Bella hizo una cara leve. ¡Um!. Debe habernotado que nunca como. Notó todo. Yo siempre me olvidaba de ser cuidadoso a sualrededor. Esperé a que estuviéramos solos otra vez.

    "La bebida", insistí. Estuvesorprendido cuando condescendió inmediatamente y sin objeción. Bebió hasta queel cristal estuvo completamente vacío, entonces empujé la segunda coca haciaella, frunciendo el ceño un poco. ¿Sed, o shock? Bebió un poco más, y seestremeció.

    "¿Tienes frío?"

    "Es sólo la coca" dijo, perotembló otra vez, sus labios vibraron ligeramente como si sus dientes estuvierana punto de castañear. La bonita blusa que llevaba era demasiado delgada paraprotegerla suficientemente; esta seleadhirió como una segunda piel, casi tan frágil como la primera. Ella era tanfrágil, tan mortal.

    "¿No tienes una chaqueta?"

    "Sí". Ella miró alrededor de simisma, un poco perpleja.

    "Vaya, me la he dejado en el coche deJessica." le di mi chaqueta, deseando que el gesto no fuera estropeado pormi temperatura corporal. Habría sido agradable haber sido capaz de ofrecerle unabrigo caliente. Ella me miró fijamente, sus mejillas se ruborizaban otra vez.¿Qué pensaba ella ahora?

    La di la chaqueta a través de la mesa, yse la puso inmediatamente, y se estremeció otra vez. Sí, sería muy agradableser caliente.

    "Gracias", dijo. Suspiró, yempujó las mangas largas hacia atrás para liberar sus manos. Tomó otro alientoprofundo. ¿Finalmente le haría efecto lo sucedido en la tarde? Su color todavíaestaba bien; su piel era de crema y rosas contra el profundo azul de su camisa.

    "Tu piel tiene un aspecto encantadorcon ese color azul" le comente. Solo siendo honesto. Enrojeció, mejorandoel efecto. Tenía buen aspecto, pero no había ninguna razón para desecharposibilidades. Le acerque la cesta del pan.

    "Realmente," se opuso, adivinando mismotivos.

    "No entrare en shock"

    "Pues deberías, una persona normal loharía, y tú ni siquiera pareces alterada." la miré fijamente condesaprobación, preguntándome por qué ella no podía ser normal y estar perplejapor lo que había pasado.

    "Me siento segura contigo" dijo, susojos, otra vez, llenos de confianza. La confianza que no merecía.

    Sus instintos eran del todo incorrectos.Debe ser el problema. Ella no reconoció el peligro de la manera que un serhumano debería hacerlo. Ella tenía una reacción contraria. ¿En vez de correr,ella tardó, pensando que debería asustarla… como podría protegerla de mí cuandoninguno de nosotros quiso esto?

    "Esto es más complicado de lo quehabía imaginado" murmuré. Podría verla volcar mis palabras en su cabeza, yme pregunté lo que hizo con ellos. Tomó un grisin y comenzó a comer sin parecerconsciente de la acción. Masticó durante un momento, y apoyó su cabeza a unlado pensativamente.

    "Normalmente estás de mejor humor cuandotus ojos brillan" dijo en un tono ocasional. Su observación, que indicabaaquel hecho me dejó atónito.

    "¿Qué?"

    "Estás de mal humor cuando tienes losojos negros. Entonces, me lo veo venir,tengouna teoría al respecto" añadió ligeramente. Entonces ella se había venidohaciendo su propia explicación. Desde luego la tenía. Sentí un profundo temoral preguntarme cuan cerca estaba de la verdad

    "¿Más teorías?"

    "Aja!". Dijo y masticó otropoco, completamente despreocupada. Como si no hablara de los aspectos de unmonstruo con el monstruo mismo.

    "Espero que esta vez seas más creativa…"mentí cuando no siguió. Lo que realmente esperaba era que estuviera a millas dela verdad.

    "¿O sigues tomando ideas de loscómics?"

    "Bien, no, no lo conseguí de uncómic," dijo ella, un poco avergonzada.

    "Pero tampoco me la heinventado."

    "¿y?" pregunté entre misdientes. Seguramente no hablaría con tanta calma si estuviera a punto degritar. Vaciló, mordiendo su labio, la camarera reapareció con la comida paraBella. Le puse poca atención a la camarera cuando puso el plato delante deBella y luego preguntó si quería algo. Disminuí, pero pedí más coca. Lacamarera no había notado los vasos vacíos. Los tomó y se marchó.

    "¿Qué decías?" incité con inquietuden cuanto estuvimos solos otra vez.

    "Te lo diré en el coche.Si...”Dijo en voz baja. Ah, esto era malo.No estaba dispuesta a hablar de sus conjeturas alrededor de otros.

    "Si…" me sentí como si meclavaran tachuelas

    "¿Hay condiciones?" estaba tantenso que casi gruñí las palabras.

    "Realmente tengo preguntas, desdeluego."

    "Desde luego," estuve deacuerdo. Sus preguntas probablemente serían bastante para decirme adonde sedirigían sus pensamientos. ¿Pero cómo le contestaría? ¿Con unamentira responsable? ¿O la ahuyentaríacon la verdad? ¿O no diríanada,incapaz de decidir?

    Estuvimos en silencio mientras la camarerarellenó su suministro de gaseosa.

    "Bien, continua" dije, con lamandíbula cerrada, cuando la camarera se fue.

    "¿Por qué estás en Port Ángeles?”Era una pregunta demasiado fácil -para ella, y no me daba información, mientras que mi respuesta, de serverídico, le regalaría demasiada a ella. Entonces decidí dejarla en suspenso.

    "Después", dije.

    "Pero ésa es la más fácil"

    "Después," dije otra vez.

    Estaba frustrada por mi negativa. Ellaalejo su mirada, hacia a su alimento. Despacio, para pensar seriamente,tomó un raviol y masticó condeliberación. Lo acompaño con más coca, y finalmente alzó la vista hacia mí.Sus ojos eran estrechos con la sospecha.

    "En tal caso, de acuerdo" dijo."Supongamos que, hipotéticamente, alguien es capaz de... Saber qué piensa lagente, de leer sus mentes, ya sabes, salvo unas cuantas excepciones."podría ser peor.

    Eso explicó su risa en el coche. Erarápida - nadie más alguna vez había adivinado esto sobre mí. Excepto Carlisle,y había sido bastante obvio entonces, al principio, cuando había contestadotodos sus pensamientos como si él me hubiera hablado. Él lo había entendidoantes que yo… esta pregunta no era tan mala. Mientras era claro que ella sabíaque allí se equivocó, no era tan serio como podría haber sido. La telepatía noera, después de todo, una faceta de la vida de vampiro. Acompañé su hipótesis."Solo una excepción," corregí. "Hipotéticamente".

    Ella lucho contra una sonrisa - mihonestidad vaga la complació.

    "Bien, con una excepción, entonces.¿Cómo funciona? ¿Qué limitacionestiene? ¿Cómo podría ese alguien... encontrar a otra persona en el momentoadecuado? ¿Cómo sabría que está en un apuro? ¿Hipotéticamente?". Suslabios tensos, y sus ojos marrones líquidos estaban impacientes.

    "Bien", vacilé. "Bueno, si... esealguien…"

    "Llamémosle 'Joe', " sugirió. Mereí de su entusiasmo. ¿Realmente pensaba que la verdad sería algo bueno? ¿Simis secretos fueran agradables, por qué se los ocultaría?

    "En ese caso, Joe" estuve deacuerdo."Si Joe hubiera estadoatento, la sincronización no tendría por qué haber sido tan exacta" sacudími cabeza y reprimí un estremecimiento al pensar cuan cerca había estado dellagar muy tarde. "Sólo tú podrías meterte en líos en un sitio tan pequeño.Destrozarías las estadísticas de delincuencia para una década, ya sabes"sus labios se curvaron hacia abajo en las esquinas, poniendo mala cara"Hablábamos de un caso hipotético." me reí de su irritación. Suslabios, su piel… ellos miraban tan suaves. Quise tocarlos. Quise presionar miyema del dedo contra la esquina de su ceño y levantarlo. Imposible. Mi pielsería repelente a ella.

    "Sí, cierto" dije, volviendo ala conversación antes de que pudiera deprimirme demasiado.

    "¿Que tal si le llamamos'Jane'?" Se inclinó a través de la mesa hacia mí, todo el mal humor y lairritación se había ido de sus amplios ojos.

    "¿Cómo lo supiste?" preguntó, su vozera baja e intensa. ¿Debería decirle la verdad? ¿Y, si es así, qué parte? Quisedecirle. Quise merecer la confianza que todavía podía ver en su cara.

    "Puedes confiar en mí, ya lo sabes"me susurró, y estiro una mano adelante como si fuera a tocar mis manos dondedescansaban sobre la mesa vacía, delante mío.

    Tire el pensamiento de que odiaría sureacción de rechazo a mi piel frígida de piedra - y ella dejó caer su mano.Sabía que podría confiar en ella la protección de mis secretos; ella tenía todami confianza, y mi corazón. Pero no podía confiar en ella para no horrorizarla.La verdad era el horror.

    "No sé si tengo otra alternativa"murmuré. Recordé que una vez le tome el pelo llamándola 'excepcionalmentedistraída'. Se había ofendido, si había juzgado sus expresiones correctamente.Bien, podría del derecho una injusticia, al menos.

    "Me equivoqué. Eres mucho másobservadora de lo que pensaba" y, aunque ella no pudiera comprenderlo, yale había dado mucho crédito. Y no omitió nada.

    "Pensé que siempre tenias razón"dijo ella, riendo tomándome el pelo.

    "Así solía ser" solía saber loque hacía. Solía estar siempre seguro de mi mismo. Y ahora todo era el caos yel tumulto. Aún no lo comprendía. No quise la vida con sentido. No si el caossignificaba que yo podía estar con Bella.

    "Hay otra cosa en la que también meequivoqué contigo" continué, batiendo record del registro directamentesobre otro punto.

    "No eres un imán para losaccidentes... Esa no es una clasificación lo suficientemente extensa. Eres unimán para los problemas. Si hay algo peligroso en un radio de quincekilómetros, inexorablemente te encontrará.”¿Porqué ella? ¿Qué había hecho ella para merecer esto?

    Su cara giró seria otra vez.

    "¿Te incluyes en esa categoría?" lahonestidad era más importante para esta pregunta que para cualquier otra.

    "Sin lugar a dudas". Sus ojos seestrecharon ligeramente - no de forma sospechosa, pero de una manera extrañacon preocupación. Estiro su mano a través de la mesa otra vez, despacio ydeliberadamente. Retiré mis manos una pulgada de distancia de ella, pero nohizo caso de esto, determinada a tocarme. Sostuve mi aliento - no debido a suolor ahora, pero debido a la tensión repentina, aplastante. Miedo. Mi piel larepugnaría. Ella se escaparía. Entonces cepilló la yema de sus dedosligeramente a través del dorso de mi mano. El calor de su toque apacible,dispuesto, no se pareció a nada que alguna vez haya sentido. Esto habría sidoel placer casi puro, excepto por mi miedo. Miré su cara como ella sintió lapiedra fría de mi piel, todavía incapaz de respirar. Una sonrisa levantó lasesquinas de sus labios.

    "Gracias," dijo, mirándome,fijamente con una mirada intensa propia de ella.

    "Es la segunda vez" sus dedossuaves se quedaron en mi mano como si encontraran agradable el estar allí. Lecontesté tan por accidente como fui capaz.

    "No dejarás que haya una tercera, ¿deacuerdo?”Ella no me lo reprocho,pero cabeceó afirmativamente. Retiré mis manos de debajo de la suya. Tanexquisito como su toque se sintió, no iba a esperar la magia de su toleranciapara, dar vuelta a la repulsión. Oculté mis manos bajo la mesa.

    Leí sus ojos; aunque su mente fuerasilenciosa, podía percibir tanta confianza como para preguntarme allí.Comprendí en aquel momento que quise contestar sus preguntas. No porque se lodebía. No por querer que confiara en mí. Sino porque quise que me conociera.

    "Te seguí a Port Ángeles" ledije , las palabras salían en tropel demasiado rápido para corregirlas. Yoconocía el peligro de la verdad, el riesgo que tomaba. En cualquier momento,ella tranquilamente podría romper en la histeria. De un modo contrario,sabiendo esto me puse a hablar más rápido.

    "Nunca antes había intentado mantenercon vida a alguien en concreto, y es mucho más problemático de lo que creía,pero eso tal vez se deba a que se trata de ti. La gente normal parece capaz depasar el día sin tantas catástrofes.”

    La mire, esperando su reacción. Ella rió.Sus labios se curvaron hacia arriba encima en los bordes, y sus ojos dechocolate se calentaron. Yo acababa de admitir que la estaba acechando, y ellasonreía..

    "¿Crees que me había llegado la hora laprimera vez, cuando ocurrió lo de la furgoneta, y que has interferido en eldestino?”Ella preguntó.

    "esa no fue la primera vez"dije, apartando la vista hacia el piso oscuro, y mis hombros inclinados en lavergüenza. Mis barreras estaban bajas y la verdad todavía se derramabaimprudentemente.

    "La primera fue cuando teconocí" era verdad, y esto me enfadó. Yo había colocado su vida sobre lalámina de una guillotina. Era como si ella hubiera sido marcada para morir poralgún destino cruel, injusto, y - ya que yo había demostrado ser un instrumentodescompuesto - el mismo destino siguió tratando de ejecutarla. Me imaginé aldestino personificando-a una bruja espantosa, celosa, una arpía vengativa.Quise hacer responsable a alguien de esto de modo que pudiera hacer algo paraluchar en su contra. Alguien a quien destruir, de modo que Bella pudiera estarsegura. Ella estaba muy tranquila; su respiración se había acelerado. Alcé lavista hacia ella, sabiendo que finalmente vería el miedo que esperaba. ¿Acababade admitir cuan cerca había estado de su muerte? Más cerca que cuando lafurgoneta había venido a aplastarla. Y sin embargo, su cara todavía estabarelajada, sus ojos estaban apretados sólo por el interés.

    "¿Lo recuerdas?”Ella tenía que recordarlo.

    "Sí", dijo, con serenidad, susprofundos ojos estaban llenos de conciencia. Ella sabía que había queridoasesinarla. ¿Dónde estaban los gritos?

    "Y aun así estás aquí sentada”dije, advirtiendo la contradiccióninherente.

    "Sí, estoy aquí... Gracias a ti"su expresión cambió, fue un giró curioso, el como cambio mi versión.

    "Porque de alguna manera has sabidoencontrarme hoy”.Sin esperanzas,empujé otra vez contra la barrera que protegía sus pensamientos, desesperadopor entender. Esto no me dio ningún sentido lógico. ¿Cómo aún podía preocuparsepor el resto con aquella verdad evidente sobre la mesa?

    Ella esperó, curiosa. Su piel era pálida,que era natural para ella, pero esto todavía me concernía. Su cena estaba casiintacta delante de ella. Si seguía diciéndole demasiado, iba a necesitar uncolchón cuando el shock le cayera encima. Entonces indique mis condiciones

    "Tú comes y yo hablo" procesó estodurante medio segundo, y lanzó un raviol a su boca con una velocidad quedesdibujo su tranquilidad. Estaba más ansiosa por mi respuesta

    "Seguirte el rastro es más difícil delo habitual" le dije.

    "Normalmente puedo hallar a alguiencon suma facilidad siempre que haya «oído» su mente antes" miré su caracon cuidado cuando dije esto. Aceptar era una cosa, confirmar era otra.

    Esperaba inmóvil, y tenía sus ojos bienabiertos. Me sentí apretar los dientes, esperando su pánico. Pero ella soloparpadeó una vez, tragado fuerte, y luego rápidamente envío otro raviol a suboca. Quería que siguiera

    "Vigilaba a Jessica sin muchaatención..." continué, mirando como cada palabra me hundía más.

    "Como te dije, sólo tú puedes meterte enlíos en Port Ángeles." yo no podía resistirme a la adición de esto.¿Comprendió que otras vidas humanas no eran tan molestadas con experienciascercanasa la muerte, o pensó queella era normal?

    Ella era lo más lejano a lo normal que yoalguna vez había encontrado.

    "Al principio no me di cuenta de que tehabías ido por tu cuenta y luego, cuando comprendí que ya no estabas con ellas,fui a buscarte a la librería que vislumbré en la mente de Jessica. Te puedodecir que sé que no llegaste a entrar y que te dirigiste al sur. Sabía quetendrías que dar la vuelta pronto, por lo que me limité a esperarte,investigando al azar en los pensamientos de los viandantes para saber si algunose había fijado en ti, y saber de ese modo dónde estabas. No tenía razones parapreocuparme, pero estaba extrañamente ansioso…" mi aliento vino más rápidocuando recordé el sentimiento de pánico. Su olor ardió en mi garganta y mealegré. Este era un dolor que quería decir que ella estaba viva. Mientras mequemara, ella estaría segura.

    "Comencé a conducir en círculos, seguíaalerta." esperé que lo que decía tuviera sentido para ella. Esto debíaserle confuso.

    "El sol se puso al fin y estaba a punto desalir y seguirte a pie cuando..." la memoria volvió a mí el recuerdoperfectamente claro y como si yo estuviera viviéndolo de nuevo. Sentí la mismafuria cruel esparcirse por mi cuerpo, encerrándolo en el hielo. Lo quisemuerto. Lo necesité muerto. Mi mandíbula se apretó tratando de concentrarmeaquí en la mesa. Bella todavía me necesitaba. Era lo que importaba.

    "¿Qué pasó entonces?”Susurró, sus ojos oscuros se abrían.

    "Oí lo que pensaban”dije entre dientes, incapaces deimpedir a las palabras salir en un gruñido.

    "Y vi tu rostro en sus mentes.”

    Me costaba resistirme al impulso de matar.Yo todavía conocía con precisión donde encontrarlo. Sus pensamientos negrosaspirados en el cielo de la noche, tironeándome… cubrí mi cara, conociendo miexpresión debía ser la de un monstruo, un cazador, un asesino. Fijé la imagende ella detrás de mis ojos cerrados para controlarme, enfocándome sólo en sucara. El marco delicado de sus huesos, la vaina delgada de su seda pálidaparecida a una piel estirada sobre el cristal, increíblemente suave y fácil deromperse. Ella era demasiado vulnerable para este mundo. Necesitaba unprotector. Y, por algún mal manejo retorcido del destino, yo era la cosa máscercana disponible.

    Traté de explicar mi reacción violenta demodo que ella entendiera.

    "Resultó duro, no sabes cuánto, dejarlos...Vivos" susurré. "Te podía haber dejado ir con Jessica y Ángela, pero temíaque, si me dejabas solo, iría por ellos.”

    Era la segunda vez esta noche, queconfesaba un intento de asesinato. Al menos éste era defendible. Estabatranquila mientras luchaba para controlarme. Escuché ellatido de su corazón. El ritmo erairregular, pero este era más lento a medida que avanzaba el tiempo hasta quefue estable otra vez. Su respiración, también, era baja pero

    Yo estaba muy cerca de flaquear. ¿Siencontraba su casa… lo mataría yo, entonces? ¿Volvería a ser un asesino cuándoella confió en mí? ¿Había algún camino que me frenara? Había prometido decirmesu última teoría cuando estuviéramos solos. ¿Querría oírla? ¿Yo estaba ansiosode eso, pero la recompensa por mi curiosidad era peor que no saber? Por lomenos, ella consiguió mucha verdad para una noche. La miré otra vez, y su caraestaba más pálida que antes, pero se compuso.

    "¿Estás lista para ir a casa?"pregunté.

    "Lo estoy para salir de aquí”dijo, escogiendo sus palabras concuidado, como si un simple 'sí' no expresara lo que ella quería decir.

    Frustración.

    La camarera volvió. Había oído la últimadeclaración de Bella al estar nerviosa del otro lado del mostrador,preguntándose que más podría ofrecerme. Quise girar mis ojos en algunosofrecimientos que ella había tenido en mente.

    "¿Qué tal todo?”Me preguntó.

    "Dispuestos para pagar la cuenta,gracias" le dije, mirando a Bella. La respiración de la camarera estabacongelada momentáneamente – por usar a Bella deslumbrándola conmi expresión. En un momento repentinode percepción, oyendo el camino que mi voz tomaba en la cabeza de este humanoinconsecuente, comprendí por qué parecí atraer tanta admiración esta nocheinestropeada por el miedo habitual.

    Era debido a Bella.

    Intentando tanto ser seguro para ella,para ser menos espantoso, para ser humano, yo realmente había perdido mi marca.La gente vio sólo la belleza ahora, con mi horror innato tan controlado. Alcéla vista a la camarera, esperando serecupere. Esto era cómico, ahora queentendí la razón.

    "Seguro", tartamudeó. "Aquíla tiene." me dio la carpeta con la cuenta, pensando en la tarjeta en laque había deslizado detrás del recibo, con su nombre y número de teléfono. Sí,era bastante gracioso. Yo tenía el dinero listo otra vez. Devolví la carpetainmediatamente, entonces no se gastaría esperando una llamada que nuncarecibiría.

    "Quédese con el cambio.”Le dije, esperando que el tamaño delvuelto aliviaría su decepción. Me levante y Bella me siguió rápidamente. Quiseofrecerle mi mano, pero pensé que podría empujar mi suerte demasiado lejos parauna noche. No agradecí a la camarera, mis ojos nunca dejaron la cara de Bella.Que pareció encontrar algo divertido, también. Camine tan cerca de ella como meatreví, el calor que emanaba su cuerpo era lo bastante fuerte paraparecerse a un toque físico contra ellado izquierdo de mi cuerpo.

    Sostuve la puerta para ella, suspirósilenciosamente, y me pregunté que pesar la hizo triste. La mire a los ojos,para preguntarle, cuando de repente miró hacia el suelo, pareciendoavergonzada. Esto me dio más curiosidad, pero estaba menos dispuesto apreguntar. El silencio entre nosotros continúo mientras abrí su puerta del autoy entró en el coche. Encendí la calefacción- dado que la noche fría cayoabruptamente y el coche frío debía ser incómodo para ella. Se acurruco en michaqueta, con una pequeña sonrisa sobre sus labios.

    Esperé, aplazando la conversación hastaque las luces de la ciudad se alejaron. Lo que me hizo sentirme más solo conella. ¿Era lo correcto? Ahora que me concentraba sólo en ella, el coche parecíamuy pequeño. Su olor se arremolinó en él con la corriente de la calefacción,construyéndolo y reforzándolo. Esto se convirtió en su propia fuerza, como otraentidad en el coche. Una presencia que exigió reconocimiento. Me quemaba. Lacombustión era aceptable, aunque me pareció de una manera extraña apropiada. Mehabían dado tanto esta noche más de lo que había esperado. Y ella estaba aquítodavía de buen modo a mi lado. Le debía algo a cambio de esto. Un sacrificio.Un ofrecimiento quemado.

    Ahora, si yo solo podría mantener esto;solo la quemazón, y nada más. Pero el veneno llenó mi boca, y mis músculos setensaron con anticipación, como si yo estuviera de caza… tuve que mantenertales pensamientos fuera de mi mente. Yo sabía que me distraería.

    "Ahora", le dije, el miedo de surespuesta me llevo al borde de la quemazón"Tetoca a ti”

    Capítulo 10 - Teoría


    "¿Puedo hacerte sólo una pregunta más?" Dijo rápidamente en lugar decontestar a mi demanda. Yo estaba en el borde, ansioso para lo peor. Y, sinembargo, ¿cómo es de tentador para prolongar este momento. Para tener Bellaconmigo, voluntariamente, por sólo unos segundos más.
    Yo suspiré ante el dilema y, a continuación, dije, "Una".
    "Bueno…", dudado por un momento, como si ella dudara que preguntahacer. "Dijiste que sabías que no había entrado en la librería y que mehabía dirigido al sur. Sólo me preguntaba como lo sabias.
    Yo mire hacia el parabrisas. Otra pregunta que no me decía nada de ella, ydemasiado de mi. "Pensé que habíamos superado la parte de las evasivas-dijo en un tono crítico y decepcionado. Qué irónico!. Ella fue evasiva sintregua, sin ni siquiera intentarlo. Bueno, ella quería que fuera directo. Ytendiendo en cuenta que esta conversación no iba en a ningún lugar bueno."Muy bien!- dije "He seguido Tu olor."


    Quise mirar su cara, pero tenía miedo de lo que vería. En su lugar yo escuchésu respiración acelerarse y luego tranquilizarse. Ella habló otra vez despuésde un momento, y su voz era más constante de lo que habría esperado.
    "Aún no has respondido a la primera de mis preguntas”, dijo Miré haciaabajo, la miré a ella con el ceño fruncido. Ya nos estábamos estancando otravez. "¿Cuál es?" dije al fin.
    "¿Cómo funciona lo de leer mentes?" Volvió a preguntar reiterando supregunta del restaurante. "¿Puede leer la mente de cualquiera, encualquier lugar? ¿Cómo lo haces? ¿puedes hacerlo con el resto de tu familia?Ella volvió a mirar hacia el lavado.
    "Eso es más de uno," dije.
    Ella sólo me miró, a la espera de sus respuestas.
    ¿Y por qué no decírselo? Ella había conjeturado ya la mayor parte de esto, yera un tema más fácil según me pareció.
    "No, sólo yo tengo esa facultad, y no puedo oír a cualquiera en cualquierparte. Debo estar bastante cerca, cuanto más familiar me resulta esa voz máslejos soy capaz de oírla, pero aún así no más de unos pocos kilómetros.
    "Traté de pensar en una manera de explicárselo para que ella lo entendieramejor” Una analogía que pudiera relacionarse.
    "Es un poco como estar en una enorme sala lleno de gente, todo el mundohablando a la vez. Es solo un zumbido, un zumbido de voces en el fondo. Hastaque localizo una voz una voz, y entonces está claro lo que piensan…la mayorparte del tiempo no les escucho ya que me puede llegar a distraer demasiado, yasí es mas fácil parecer "normal”,fruncí el ceño "y no responder a lospensamientos de alguien antes de que los haya expresando con palabras.
    ¿por qué crees que no puedes oírme? Ella se preguntaba
    Le dije otra vez la verdad con una analogía. "No sé", admití "Miúnica suposición es que tal vez tu mente funcione de otra forma diferente a lade los demás. Es como si tus pensamientos fluyeran en onda media y yo sólocaptase los de frecuencia modulada.
    Me di cuenta de que a ella no le había gustado esta comparación así queanticipándome a su reacción le sonreí. Ella no me defraudó cuando empezó adecir:
    "Mi mente no funciona bien?", Preguntó, en su voz fue en aumento eldisgusto "Soy un bicho raro?”Ah, la ironía de nuevo. "Oigo voces enmi mente y tú te estas preocupado de ser un bicho raro” y yo me reí.
    Ella entendía todas las pequeñas cosas, pero las grandes al revés. Siempre losinstintos incorrectos…
    Bella se mordió su labio, y se frunció su ceño fuerte y profundamente.
    "No te preocupes,” yo la tranquilicé. "Es apenas una teoría…” Y había unateoría más importante que discutir. Estaba impaciente por conseguirla ya!. Cadapaso en segundo lugar comenzaba a sentir cada vez más como tiempo perdido.
    " y eso nos trae de vuelta a ti” le dije un tanto ansioso
    Ella suspiró, todavía mordiéndose su labio. Me preocupaba que ella selastimara. Ella me miro a los ojos con cara de preocupación.
    "¿Pensaba que habíamos pasado la etapa de las evasivas?” Le pregunté ensilencio. Ella miró hacia abajo, luchando con algunos dilemas internos. Derepente, ella se puso rígidas y con los ojos bien abiertos de par en par. Elmiedo destellaba a través de su cara por primera vez. "Dios Santo”!"gritóMe aterré. ¿Qué ella había visto? ¿Cómo la he asustado?
    Entonces ella gritó, "Ve más despacio!”
    "Qué pasa?” No entendía de donde venia su terror..
    "Vas a ciento sesenta!” ella me gritó
    Ella rápidamente miro por la ventanilla, y retrocedió de los árboles oscurosque competían con más allá de nosotros.¿Esta pequeña cosa, apenas un poco develocidad, la hacian gritar en miedo?
    Puse los ojos en blanco.. "Tranquilízate, Bella.”
    "¿pretendes que nos matemos?”,Exigió, su voz era alta y firme. "No vamos achocar”le dije a ella. Ella tomo una bocanada de aire y a continuación hablo enun tono más bajo. "¿Por qué vamos tan deprisa?”"Yo siempre Conduzcoasí” Me encontré con su mirada, divertido conmocionado por su expresión.
    "No apartes la vista de la carretera!" Ella gritó. "Nunca hetenido un accidente, Bella. Ni siquiera me han puesto una multa" le hicegestos tocando mi frente. Me pareció cómico lo absurdo de poder bromear con misecreto tan extraño. "aprueba de radares y detectores de velocidad”
    "Muy divertido,” ella dijo sarcásticamente, su voz era enojada.
    "Charlie es policía ¿recuerdas? He crecido respetando las leyes de tráfico.Además, si nos la pegamos contra el tronco de un árbol y nos convertimos en unagalleta de Volvo, tendrás que regresar a pie.”
    "Probablemente,” repetí, y riendo sin humor. "pero tú no” Sí, nos iríamosabsolutamente diferentemente en un accidente de tráfico. Ella tenía razón detener miedo, a pesar de mis capacidades de conducción…
    "Satisfecha.” Con un suspiro levante el pie del acelerados hasta 120 Km./h
    Ella miro el velocímetro. "Casi.”
    ¿Seguía siendo esto demasiado rápido para ella? "Odio la conducción lenta,”murmuré, pero dejé la aguja resbalar otra muesca abajo.
    "a esto le llamas despacio?” preguntó
    "Bastante de criticar mi conducción,” dije impacientemente. Cuántas vecestenían que esquivar mi pregunta? ¿Tres veces? ¿Cuatro? ¿Eran sus especulacionestan espantosas? Tuve que saber-inmediato. "Todavía estoy esperando su últimateoría.”

    Ella mordió su labio otra vez, y su expresión se convirtió en trastorno, casidoloroso. agonicé en mi impaciencia y ablandé mi voz. No quería que seentristeciera. "No reiré,” prometí, deseando que era solamente la vergulenzaque la hizo poco dispuesta hablar.
    "Temo más que te enfades conmigo,” ella susurró
    Forcé mi voz para permanecer incluso. "tan mala es?”
    "Bastante, si.”
    Ella miraba abajo, rechazando mirar mis ojos. Los segundos pasaron.
    "Adelante,” animé.
    Su voz era muy baja. "No sé comenzar.”
    "Porqué no empiezas por el principio?” Recordaba sus palabras antes de cena.
    "dijiste que no era de tu invención.”
    "No,” ella convino, y después era silenciosa otra vez.
    Pensé en las cosas que pudieron haber inspiradola. ¿"como empezástes? ¿unlibro? ¿con una pelicula?”
    Debí haber mirado a través de sus colecciones cuando ella estaba fuera de lacasa. Yo no tenía ninguna idea si el fogonero o Anne Rice de Bram estaba allíen su pila de los libros gatados… "no,” ella dijo otra vez. "Fue el sábado, enla playa.”
    No contaba con eso. El chisme local sobre nosotros nunca se había perdido encualquier cosa demasiado extraño-o demasiado exacto. ¿Había un nueva rumor quehabía faltado? Bella miró a escondidas para arriba de sus manos y vio lasorpresa en mi cara.
    "Me encontré con un viejo amigo de la familia… Jacob Black,” ella siguió. "Supapá y Charlie han sido amigos desde que era un bebé.”
    El nombre black- de Jacob no era familiar, pero me recordó algo… algunostiempo, hace tiempo… Miré fijamente fuera del parabrisas, buscando en mimemoria para encontrar la conexión.
    "Su papá es una de las ancianos de Quileute,” ella dijo.
    Jacob Black. Efraín Black. Un descendiente, sin duda. Es tan malo como sepodría esperar. Ella sabía la verdad.
    Mi mente volaba a través de las ramificaciones como el coche voló alrededor dela oscuridad curvas en la carretera, mi cuerpo rígido con angustia-inmóvilexcepto para los pequeños, automática de las medidas que tomó para dirigir elcoche. Ella sabía la verdad.
    Pero… si ella supo la verdad el sábado… entonces ella la había sabido toda latarde … pero…
    "Fuimos para una caminata,” ella continuó. "Y él me estuvo contando viejasleyendas para asustarme, pienso. Él me contó una…”
    Ella paró brevemente, pero ahora no había necesidad de lo vomitara; Sabía loque ella iba a decir. El único misterio dejado era porqué ella ahora estabaaquí conmigo.
    "Continua,” dije.
    "Sobre vampiros,” ella respiró, las palabras menos que un susurro.
    De alguna manera, era incluso peor que saber que ella sabía, oyéndola hablar envoz alta. Retrocedí en el sonido de sus palabras, y después me controlé otravez.
    "Y pensastes inmediatamente en mí?” Pedí.
    "No. Él… mencionó a su familia.”
    ¿Cómo de irónico que sería Efraín que su propia descendencia fuera quienviolara el tratado, había jurado defender. Un nieto, o su tataranieto, quizás.¿Cuántos años tenía ? Setenta? Yo me di cuenta que no podía ser un hombremayor, si no alguien que no creyera en las leyendas, eso era peligroso. Porsupuesto, la generación más joven-los que habrían sido advertidos, pero habríacreído las antiguas supersticiones lo irrisorio y peligroso de su exposición sinos encuentran.
    Supuse esto significó que estaba libre ahora de matar la tribu pequeña,indefensa en la costa costa, era el tratado. Ephraim y su paquete deprotectores estaban muertos…
    "Jacob creía que era una superstición tonta,” Bella dijo repentinamente, su vozreflejaba una nota de ansiedad. "Él no esperó que me creyera ni una palabra.”
    Mire por el rabillo de mi ojo y vi como retorcía sus manos inquieta
    "Fue culpa mía,” ella dijo después de que una breve pausa, y entonces ella bajósu cabeza como si ella estuviera avergonzada. "Le obligue a contármelo.”
    "Porqué?” No era tan duro ahora guardar mi nivel de la voz. Lo peor ya estabahecho. Mientras habláramos de los detalles de la revelación, no tuvimos quepasar a las consecuencias de ella.
    "Lauren que dijo que algo sobre ti… intentaba provocarme.” Ella hizo un pequeñogesto recordándolo. Me distrajeron levemente, preguntándose cómo Bella seríaprovocado por alguien que habla de mí…
    "Y un chico mayor de la tribu dijo que su familia no venía a la reserva, sóloque sonó como si aquello tuviera un significado especial, por lo que me llevé aJacob a solas y le engañé para que me lo contara”
    Su cabeza cayó incluso más bajo mientras que ella admitió esto, y su expresiónparecía… culpable.
    La mire y me reí ruidosamente.
    Ella se sentía culpable? ¿Qué podía haber echo ella para sentirse tanavergonzada y no decirmelo?
    "Como le engañantes?” Pedí.
    "Intenté flirtear un poco…Funcionó mejor de lo que había pensado” ella explicó,y su voz parecía incrédula ante el recuerdo de su éxito.
    Podría apenas imaginar la atracción que ella parecía tener para todos loschicos, ella era totalmente inconsciente de esa parte de ella. Como intentoabrumarlo totalmente inconsciente de que él la encontraría atractiva. Derepente sentí compasión por el muchacho confiado de que ella se había fijado enél.
    "Me gustaría haberlo visto,” dije, y entonces reí otra vez con humor negro.
    Deseaba haber podido oír la reacción del muchacho, ser testigo de mi propiadevastación.
    "Y tú me acusas de confundir a la gente… pobre Jacob Black!”
    No estaba tan enojado con la fuente de mi exposición como esperaba sentir. Élno sabía mejor. ¿Y cómo podría esperar que cualquier persona se negase a laspeticiones de ella? No, sentía solamente la condolencia por el daño que ellahabría hecho a su paz interior.
    La sentía ruborizarse, sentí el calor en el aire entre nosotros. Eché unvistazo en ella, y ella miraba fijamente hacia fuera su ventana. Ella no hablóotra vez.
    "Qué hicistes entonces?”la Incité. Hora de volver a la historia del horror.
    "Busqué en Internet”
    Alguna vez práctico"¿Y eso te convenció?”"No," dijo. "Nadaencajaba. La mayoría eran tonterías y entonces…”
    Ella se cayó y oí apretar los dientes. "Qué?” Exigí. ¿Qué había encontradoella? ¿Qué sentido tenía esta pesadilla para ella?
    Se detuvo brevemente y entonces ella susurró
    "decidí que no importaba”
    El Choque congeló mis pensamientos por medio segundo y, a continuación, meencajó todo. ¿Por qué ella se fue justo donde estaba sus amigos en lugar deescapar de ellos? ¿Por qué se había metido en mi coche conmigo de nuevo enlugar de correr, gritando a la policía… Sus reacciones fueron siempre mal-siemprecompletamente equivocado. Ella atraía el peligro hacia sí misma. Ella leinvita. "¿¿qué no importaba?!” Dije a través de mis dientes. La cólera que mellenaba. Cómo se supone que yo puedo proteger a alguien ….determinada tan tantan para ser desprotegido?
    "No,” ella dijo en una voz baja que era inexplicablemente suave. "No me importalo que seas.”
    Ella era imposible.
    ¿"No te importa que sea un monstruo? ¿que no sea humano?”
    "No.”
    Comencé a preguntarme si ella era enteramente estable.
    Supuse que lo podría arreglar para que ella reciba el mejor cuidado disponible…Carlisle tendría los contactos para encontrarla los médicos más expertos, losterapeutas más talentosos. Quizás algo se podría hacer para arreglarloincorrecto en ella, lo que le hiciera estar sentada al lado de un vampiro consu corazón latiendo tranquilo y constante. Me gustaría verlo con anterioridad yvisitarla tan a menudo como me estuviera permitido…
    "Te has enfadado” ella suspiró. "No debería haberle dicho nada.”
    Como si el castigo de estas inquietantes tendencias ayudara a cualquiera denosotros.
    "No, prefiero saber que piensas incluso cuando lo que pienses sea una locura.”
    "Así que me equivoco otra vez?” pregunto ella con un tono desafiante.
    "No me refiero a eso” mis dientes rechinaron de nuevo "NO IMPORTA””dije con untono mordazElla continuó. "Estoy en lo cierto?"
    "¿importa?" le contesté
    Ella tomó un profundo aliento. Esperé airadamente por su respuesta. "Norealmente", dijo, su voz tranquila de nuevo. "Pero yo sientocuriosidad. "
    No realmente. No importa. Ella no le llamaba la atención. Sabía que yo erainhumano, monstruo, y esto no importa para ella. Aparte de mis preocupacionesacerca de su cordura, empecé a sentir una hinchazón de la esperanza. La cualhabía intentado anular.
    "¿sobre que sientes curiosidad?" Le pregunté. No había mas secretosentre ambos, sólo pequeños detalles.
    "¿Cuántos años tienes?", Preguntó.
    Mi respuesta fue automática y arraigada. "Diecisiete".
    "Y cuánto tiempo has estado diecisiete?"
    Intenté no sonreír a su tono paternalista. "Bastante", admití
    "de acuerdo", dijo, abruptamente entusiasta. Ella me sonrió. Cuandome puse una vez más ansiosos acerca de su salud mental, ella sonrió más amplio.I continuó.
    "No te rías", advirtió. "Pero, ¿cómo se puede salir durante eldía?"
    Yo me reí, a pesar de su petición. Su investigación no había nada de inusual."un Mito", le dije.
    "¿No te quema el sol?”
    "Un Mito".
    "Y lo de Dormir en ataúdes?"
    "Un Mito". El sueño no había sido una parte de mi vida en bastantetiempo, no hasta estas noches últimas, pues había mirado el sueño de Bella…
    "No puedo dormir", yo murmuré, contestando a su pregunta máscompletamente
    Ella guardó silencio por un momento. "Nada?", Preguntó."Jamás", susurre.

    Miré fijamente en sus ojos, anchos debajo de la franja gruesa de cansancio, yanhelé mi sueño.
    No para el olvido, como tenía antes, para no escapar el aburrimiento, peroquise soñar, Quizá, si podría ser inconsciente, si podría soñar, yo podríavivir por algunas horas en un mundo donde ella y yo podríamos estar juntos.Ella soñaba conmigo. Quise soñar con ella.
    Ella me miró fijamente , su expresión por completo me maravillo. Tuve queapartar mi vista.
    No podría soñar con ella. Ella no debe ser mi sueño
    "aún no me has formulado la pregunta más importante," dije, severo ymi pecho se llenó de frío, mucho más difícil que antes. Ella tuvo queesforzarse para entenderme. En algún momento, tendría que darse cuenta de loque estaba haciendo ahora. Ella debe ver que todo esto hizo cuestión-más quecualquier otra consideración. Consideraciones como el hecho de que a mí meencantaba ella.
    "¿Cuál?” dijo sorprendida e inconsciente.

    Eso sólo hizo que mi vos se volviera más severa "¿No t e preocupa mi dieta?”

    "Ah, esa” ella lo dijo de modo que no podía interpretarlo.
    .
    "Sí, esa. ¿ No quieres aber si bebo sangre?”
    Ella retrocedió lejos de mi pregunta. Finalmente. Lo entendio.
    "Bueno, Jacob me dijo algo al respecto”. ella dijo.
    "¿Qué dijo Jacob?”
    "que no cazabais personas. Dijo que se suponía que vuestra familia no erapeligrosa por que sólo dabais caza a animales.”
    "Él dijo que no éramos peligrosos?” Repetí cínicamente.
    "No exactamente,” ella aclaró. "Él dijo que se suponía que no lo erais, perolos quileutes siguen sin quereros en sus tierras, sólo por si acaso”
    Miré fijamente el camino, mis pensamientos en un gruñido desesperado, migarganta que dolía con la sed ardiente y familiar.
    "Entonces, ¿tiene razón en lo de que no cazáis personas? dijo tranquilamentecomo si ella confirmara un informe de tiempo.
    "Los Quileutes tienen una larga memoria".
    Ella asintió a sí misma, pensando Mucho.
    "aunque no dejes que eso te satisfaga. "Tienen razón para mantener ladistancia con nosotros"
    "No entiendo". No, claro que ella no entendía. Cómo hacerle ver?
    "Intentamos," le dije. "Solemos ser buenos en todo lo quehacemos pero a veces cometemos errores. Yo, por ejemplo cometo un error alpermitirme estar a solas contigo.”

    Su olor era mi fuerte dentro de mi coche. Yo estaba cada vez más acostumbrado aél, pude casi ignorarlo, pero no hay que negar mi cuerpo todavía lo anhelaba,eso era la mala razón. Mi boca nadaba con veneno.


    "Esto es un error?” ella pidió, y había angustia en su voz. El sonido de él medesarmó. Ella quiso estar conmigo a pesar de todo, ella quiso estar conmigo. Laesperanza se hinchó otra vez, y la batí detrás.
    "Muy peligroso,” le dije que verazmente, podría desear la verdad realmente dejede alguna manera de importar.
    Ella no respondió por un momento. Oí que su respiración cambiaba, aunque demanera extraña, no era miedo.
    "Cuéntame más,” ella dijo repentinamente, con su voz torcida por la angustia.
    Examiné su cuidado. Fue con dolor. ¿Cómo ha ocurrido esto?
    "¿Qué más quieres saber?" Le pregunté, tratando de pensar una manerade no hacerle daño. Ha ella no le debe doler. No podía dejarla herida.
    "Dime por qué cazar animales en lugar de las personas", dijo, todavíaangustiado.
    No era evidente? O quizás esto no le importa tampoco.
    "No quiero ser un mostruo” susurre "Pero no bastan los animales?”
    Busqué otro para comparación, una forma que pueda entender. "No puedoestar seguro, por supuesto, pero yo lo compararía con vivir a base de queso yleche de soja. Nos llamamos a nosotrs mismo vegetarianos, es nuestro pequeñochiste privado. No sacia el apetito por completo, bueno, más bien la sed, peronos mantiene lo bastante fuertes para resistir… la mayoría de las veces."Mi voz sonó más baja; Estaba avergonzado de la amenaza en la que ella seencontraba. La amenaza continua en que se encontraba. "unas veces es másdifícil que otras”
    "Te resulta difícil ahora?”
    Suspire ya que ella me hacía una pregunta que yo no quería responder
    "Si” admití.
    Yo esperaba su respuesta física todo este tiempo: su respiración se mantuvoestable, su corazón aún mantiene su patrón. Yo esperaba, pero no lo entiendo.¿Cómo no podía tener miedo?
    "Pero ahora no tienes hambre” declaró, perfectamente segura de sí mismo.
    "¿Por qué cree eso?"
    "Tus ojos", dijo en un tono casual. "Yo le dije que yo tenía unateoría. Me he dado cuenta que las personas, y los hombres, en particular seenfadan cuando tienen hambre”

    Me reí entre dientes en su descripción: Malhumorado. La había subestimado. .Pero ella estaba absolutamente en lo correcto, como de costumbre. "Eres muyobservadora ¿Verdad?” Reí otra vez.
    Ella sonrió un poco, cerro los ojos como si se concentrara en algo.
    "¿Este fin de semana estuviste cazando con Emmett?" Preguntó despuésde que mi risa se desvaneciera.
    La forma casual en que ella habla como si le fascinara lo cual fue frustrante.¿Podría ella realmente aceptarlo con tanta calma? Yo estaba más cerca del shockque ella parecía estar.


    "Sí,” le dije que, y entonces, como estaba a punto de dejarlo en ése, sentía elmismo impulso que había tenido en el restaurante: Quisiera que ella meconociera. "No quería salir,” yo me encendí lentamente, "pero era necesario. Esun poco más fácil estar alrededor de ti cuando no tengo sed.”
    "Porqué no querías salir?”
    Tomé una respiración profunda, y pasó entonces a encontrarse con su mirada.Este tipo de honestidad fue difícil en una manera muy distinta.
    "Estar lejos de ti me pone…ansioso” supone esa palabra sería suficiente,aunque no fue lo suficientemente fuerte, "No bromeaba cuando te pedí queno te cayeras al mar o te dejaras atropellar el jueves pasado. Estuve abstraídotodo el fin de semana, preocupándome por ti, y después de lo acaecido estanoche, me sorprende que hayas salido indemne del fin de semana." Entoncesme acordé de las raspaduras en su palma de la mano. "Bueno, no totalmenteindemne” enmendé.
    "¿Qué?" "Tus manos", la recordé.
    Ella suspiró e hizo muecas. "Me caí.”
    Había conjeturado correctamente. "Eso es lo que pensé,” dije, incapaz decontener mi sonrisa. "Supongo, siendotú, podría haber sido mucho peor, y esaposibilidad me atormentó mientras durá mi ausencia. Fueron 3 días realmentelargos y la verdad es que puse a Emmett de los nervios.” Honesto, eso noperteneció en el tiempo pasado. Probablemente todavía irritaba Emmett, y todoel resto de mi familia, también. Excepto Alicia…
    "Tres días?” ella pidió, su sostenido de la voz repentinamente. "No acabas deregresar hoy?”
    No entendía el borde en su voz. "No, volvimos el domingo.”
    "Entonces ¿porqué no fuisteis ninguno de vosotros al instituto?” ella exigió.Su irritación me confundida
    Ella no parecía darse cuenta de que esta cuestión fue uno que se relaciona conla mitología de nuevo. "Bueno, me has preguntado si el sol me daña, y nolo hace, pero no puedo salir a la luz del día… Al menos, no donde me pueda veralguien.”
    Eso la distrajo de su molestia misteriosa. "Porqué?” ella pidió, inclinando sucabeza a un lado.
    Dudé que podría subir con la analogía apropiada para explicar esto. Tan sólo ledije " alguna vez te lo mostraré”
    Y entonces me preguntaba si esto fuera una promesa que terminaría rota . ¿Lavería otra vez, después de esta noche? ¿Me gustaba lo suficiente para poderdejarla?"Me podías haber llamado” dijo. ella
    Qué extraña conclusión. "Sabía que estabas a salvo.”
    "Pero yo no sabía donde estabas. Yo…” ella paro precipitadamente y miro a susmanos
    "Qué?”
    "Me disgusta no verte” dijo tímidamente y su piel torno un bonito color en suspómulos " también me pone ansiosa”
    Estarás contento me dije a mi mismo. Bien, aquí estaba mi recompensa esperada.
    Desconcertado, exaltado, horrorizado-sobre todo horrorizar al darme cuenta quemi imaginaciones salvajes no estaban tan lejos de la meta. Esta fue la razónpor la que no importaba que Yo era un monstruo. Es exactamente la misma razónpor la cual no me importaban las normas. ¿Por qué el bien y el mal ya noobraban su influencia ¿Por qué todos mis prioridades habían pasado un puestohacia abajo para dar cabida a esta chica en la parte superior.
    Bella cuidaba de mi, también.
    Sabia que no se podía compara a como yo la amaba. Pero era bastante. Por queella arriesgaba su vida al sentarse aquí conmigo. Por hacerme tan feliz.Bastantes para causarle dolor, si hiciera las cosas bien y la dejara.
    ¿Existe algo que podría hacer para no herirla ahora? Nada en absoluto? Yodebería haber estado alejado. Yo nunca debería haber vuelto a Forks. No deberíaser la cuasa de su dolor. ¿Podría parar ahora de estar con ella? ¿De hacerlopeor?
    La manera en que yo me sentía ahora mismo, su sensación de calidez contra mipiel… No. Nada me pararía.¿ahora?
    "AH!! Gemí "esto no está bien”
    "¿Qué he dicho?” Pregunto, rápido sintiéndose culpable.
    "¿No ves, Bella? De todas las cosas que te has visto involucrada es la queme hace sentir peor. No quiero oír que te sientes así " Era la verdad, erauna mentira. La parte más egoísta de mí volaba con el conocimiento que ella mequiso como la quise.
    "Es un error. No es seguro. Soy peligroso, Bella- grabatelo por favor
    "No" Sus labios hicieron un puchero.
    "Hablo en serio." Yo estaba luchando con tanta fuerza conmigo mismomedio desesperado para ella lo aceptara, y por otro lado desesperado porguardar las advertencias de escapatoria que las palabras me salieron a travésde los dientes, como un gruñido.
    "También yo", insistió. "Te lo dije no me importa que seas, esdemasiado tarde”
    El mundo era triste blanco y negro para un inmortal sin fin como yo, recordécomo se arrastraban las sombras por el césped soleado hacia la figura dormidade Bella. Inevitable, imparable. Robaron el color de su piel, y la hundieron enoscuridad.
    ¿Demasiado tarde? La visión de Alicia remolinó en mi cabeza, ojos rojos de lasangre de Bella mirando fijamente detrás, en mí impasiblemente.Inexpresivo-pero no había manera que ella podría no odíarme por ese futuro. MeOdíe por robar todo de ella. Robo de su vida y de su alma.
    No podría ser demasiado tarde. "Jamás digas eso” silbé.
    Ella miró fijamente hacia fuera desu ventana, y sus dientes mordiendo su labiootra vez. Tenía las manos con los puños apretados en su regazo. Respirandorápidamente y entonces se rompió.
    "En qué piensas?” Tuve que saber.
    Ella sacudió su cabeza sin mirarme. Vi algo relucir, como un cristal, en sumejilla. Sentí la Agonía."Estas llorando? La había hecho llorar. La había hecho mucho daño. Ella serestrego las lagrimas con la parte posterior de la mano.
    "No", mintió, rompiendo su voz. Un cierto instinto enterrado, mehacía que fuera hasta ella. En ese segundo fui más humano que nunca. Y entoncesrecordé lo que era … y baje mi mano.
    "Lo siento,” dije, mi quijada trabada. ¿Cómo podría nunca decirle cómo meapesadumbraba eso?
    Apesadumbrado para todas las equivocaciones estúpidas que había cometido.Apesadumbrado por ser tan egoísta. Apesadumbrado que ella fuera así dedesafortunada en cuanto ha sentido ese trágico amor?. Apesadumbrado tambiénpara las cosas más allá de mi control-que había sido el monstruo quien laeligió para terminar su vida en el primer lugar.
    Llevé un profundo respiración-no haciendo caso de mi reacción desgraciada elsabor en coche-y intentado recogerse.
    Quise cambiar el tema, para pensar en algo más. Afortunado para mí, mi lacuriosidad sobre la muchacha era insaciable. Tenía siempre una pregunta.
    "Díme una cosa,” dije.
    "Sí?” ella todavía tenía rota la voz.
    ¿"Esta noche, justo antes de que yo doblara la esquina ¿en que pensabas? Nopodía entender tu expresión… No parecías asustada, sino más bien concentrada almaximo en algo.
    "Qué estabas pensando esta noche, momentos antes de que girara en la esquina? "
    "Intentaba recordar cómo incapacitar un atacante,” ella dijo, su voz máscompuesta. "Ya sabes autodefensa. Le iba a meter la nariz en el cerebro a ese…”Su calma no duró al final de su explicación. Su tono cambio lleno de odio.
    Ésta no era ninguna hipérbole, y su furia juguetona no era chistosa ahora.
    Podría ver su figura-apenas frágil seda encima vidrio-eclipsada por losmonstruos humanos fisted sustanciosos, pesados que la habrían lastimado. Lafuria hervida en la parte posterior de mi cabeza.
    "ibas a luchar contra ellos?” Quise gemir. Sus instintos eran mortales "nopensases en correr?”
    "No,” ella mintió, se le quebró la voz. "Me caigo mucho cuando corro,” dijovergonzosamente.
    "Y en chillar?”
    "Estaba apunto de hacerlo”
    Sacudí mi cabeza en incredulidad. ¿Cómo se había conseguido mantener viva antesde llegar a Forks?
    "Tienes razón. Definitivamente estoy luchando contra el destino almantenerte con vida” le dije con voz agria Ella suspiró, y Continuo mirando porla ventana. Entonces ella me miró de nuevo. "¿Te veré mañana?",Exigió bruscamente.
    Mientras me encontraba en mi camino al infierno-yo podría así disfrutar del viaje."Sí, también he de entregar un trabajo" ella me sonrió, y se sentíabien para hacerlo.
    "Te reservaré un sitio para almorzar. " Su corazón latió con fuerza;de repente sentí mi corazón muerto de más caliente. Detuve el coche delante decasa de su padre. Ella no dejo de mirarme.
    "¿Me prometes estar ahí mañana? ", insistió. "Lo prometo".¿Cómo puede lo incorrecto darme tanta felicidad? Sin duda hubo algo de mal eneso. Ella asintió para si misma, satisfecho, comencé a quitarme la cazadora.
    "Te la puedes quedar", me aseguró con rapidez. Yo quería dejarle unaseñal de mi compromiso. Un subvenir, al igual que la tapa de botella que estabaen mi bolsillo ahora…
    " no tienes una para mañana " le recordé la rechazó de nuevosonriéndome, " No quiero tener que explicarselo a Charlie”, me dijo. Me imaginoque no. Me sonrió a ella. "Ah, de acuerdo." Ella puso su mano sobrela puerta para abrirla y, a continuación, se detuvo. Poco dispuesta aabandonar, al igual que Yo no estaba dispuesto para dejarla ir. Para dejarla desprotegida,incluso por poco tiempo…
    Petter y Charlotte se fueron correctamente, ahora de camino bastante lejos deSeattle, sin duda. Pero siempre hay otros. Este mundo no es un lugar seguropara toda obra humana, y sobre todo por que para ella parecía ser más peligrosoque es para el resto.
    "Bella?" Le pregunté, sorprendido por el placer era simplementehaciendo uso de la palabra en su nombre. "¿Sí?" "Vas aprometerme algo?" "Sí," está de acuerdo fácilmente y, acontinuación, sus ojos más estrictos, como si el que ella había pensado en unamotivo para oponerse. "No vayas sola al bosque,"le advertí, la vi aella preguntándose acerca de esta petición lo cual desencadenó la objeción deconciencia en sus ojos.
    Ella me contestó ceñuda y severa "¿Por qué?"
    Yo la vi brillar en la oscuridad . La falta de luz no fue problema para misojos, pero tampoco tendría problemas para otro cazador. Sólo los seres humanoscegados. "No soy la criatura más peligrosa que ronda por ahí fuera,"le dije. "Vamos a dejarlo así".
    Ella tembló, pero se recuperó rápidamente e incluso sonriendo cuando ella medijo, "lo que tu digas”.Su aliento tocó mi rostro, tan dulce y fragante.
    Podría permanecer aquí toda la noche como esto, pero ella necesitó su sueño.Los dos deseos parecido igualmente fuerte como guerrearon continuamente dentrode mí: queriéndola siempre quisieran que ella fuera segura. Suspiré en lasimposibilidades. "Te veré mañana,” dije, sabiendo que la vería mucho más prontoque eso. Ella no me vería hasta mañana, no obstante.
    "Entonces hasta Mañana, ,” ella dijo mientras abría la puerta..
    Agonía otra vez, mirando su partida.
    Me incliné después de ella, queriendo detenerla aquí. "Bella?”
    Ella dio vuelta, y entonces congelado, sorprendido encontrar nuestras caras asíque cercano juntas. Abrumado también por la proximidad. El calor la cayó enondas, acariciando mi cara. Podría todos sino la sensación la seda de su piel…
    Su latido del corazón tardamudeó, y sus labios cayeron abierto.
    "Que duermas bien,” susurré, y me incliné lejos antes de la urgencia en micuerpo la sed familiar o muy la nueva y extraña hambre sentir-pude hacerrepentinamente que hace algo que pudo lastimarla.
    Se sentó allí inmóvil por un momento, sus grandes y aturdido ojos. Medeslumbró. Deslumbrada y conjeturando al igual que yo. Ella se recuperó, aunquesu cara era todavía un poco pasmada sacó medio cuerpo fuera del coche, mediodisparada que tuvo que agarrarse al marco del coche tras tropezar torpementecon sus pies.
    Yo reí demasiado bajo para que ella lo pudiera escuchar.
    Observé como anduvo tropezando hasta llegar a la puerta. Segura por el momento.Y yo estaría pronto de vuelta.
    Sentí como sus ojos me seguían por la oscura calle. Era una sensación muydiferente a la que yo estaba acostumbrado. Por lo general yo podía saber lo quepensaba la gente viéndolo en mi mente. esto era extrañamente excitante, esaintangible situación de que sus ojos me vigilaban. Sabía que era solamente, porque eran sus ojos lo que me miraban. Millones de pensamientos cambiaban un y otravez mientras yo conducía sin rumbo en la noche.
    Circulé durante mucho tiempo a través de las calles, yendo en ninguna parte,pensando en Bella y en la increíble libertad que sentía ahora q ella sabía laverdad. Ya no tenía que temer que ella lo descubriera. Ella lo sabía y no leimportaba. Aunque, obviamente era algo malo para ella. E increíblementeliberador para mi. Más que eso, ella me amaba. Aunque su amor no podía sercomparable al que yo sentía por ella.
    Me encantó al a vez que me consumió pensando que este amor podía dañar sufrágil cuerpo. Pero ella sentía fuertemente bastante. Bastantes para someter elmiedo instintivo. Bastantes para querer estar conmigo. Y el estar con ella erala felicidad más grande que había sentido nunca.
    Por un momento – me sentí solo y dolido por este cambio- al sentir la felicidadincapaz de detener la tragedia. Era feliz por que ella velaba por mí. Exaltanteen el triunfo de haber ganado su afecto. Sólo imaginándome día a día más cercade ella, escuchar su voz y su sonrisa.Recordé la sonrisa en mi cabeza, ver comosus labios se inclinaba hacia arriba, acentuando el hoyuelo de su barbilla, laforma en que sus cálidos ojos me funden…
    Sus dedos los había sentido tan cálido y suave en mi mano esta noche. Meimaginaba cómo me sentiría al tocar la delicada piel que se extendía sobre supómulos-sedoso, cálido… tan frágil. Seda más de vidrio… terriblemente frágil.No vi hacia donde me conducían mis pensamientos hasta que fue demasiado tarde.Perdido en las sombras palidecí de miedo- apreté mi mandíbula, sus ojosferoces, concentrada, su cuerpo delgado preparado y toscas formas alrededor deella, esta pesadilla me abatió.
    "Ah,” gemí como el odio que hervía a fuego lento que todos sino olvidado en laalegría de amar su explosión otra vez en un infierno de la rabia.
    Era solo. Era Bella, yo confiaba en que en el interior de su casa estuvierasegura, por el momento.
    Ferozmente me alegré de que Charlie Swan-jefe de la policía local, estuviera yarmado - era su padre. Eso debe significar algo, proporcionar un poco deprotección para Bella. Ella estaba segura. No tomaría mucho tiempo para vengarel insulto… No. Ella merecía lo mejor. No podría permitir que ella cuide de unasesino. Pero… ¿qué pasa con los demás? Bella estaba segura, sí. Ángela yJessica estaban también, sin duda, en la seguridad de sus camas. Sin embargo,había un monstruo suelto en las calles de Port Angels. Un monstruo humano- quehacía que el resto de humanos estuvieran en "problemas”? Yo sabía que cometerun asesinato era incorrecto. Lo sabía. Sin embargo dejándolo libre, que pudieraatacar de nuevo tampoco era lo correcto.
    La rubia anfitriona del restaurante. La camarera que no la vío. Ambas me habíairritado de un modo trivial pero eso no significaba que merecieran estar enpeligro. Cualquiera de ellas pudieron ser Bella.
    Eso me hizo tomar una decisión.Di vuelta al coche del norte, acelerando ahoraque tenía un propósito. Siempre que tuviera a el problema que estaba más allámí-algo tangible como este-Yo sabía dónde podía ir en busca de ayuda..
    Alicia estaba sentada en el porche de la casa, esperándome. Lo dejé tiradofrente a la casa en vez de dejarlo en el garaje.
    "Carlisle en su estudio,” Alicia me dijo antes de que yo preguntara..
    "Gracias,” dije, acariciando su pelo mientras pasaba.
    Gracias a ti por contestar a mi llamada, pensó sarcásticamente.
    "OH." Me paré en la puerta. cogí mi móvil para verlo.. "Losiento, yo ni siquiera comprobé de quier era… estaba ocupado.”
    "Sí, lo sé. Lo siento, demasiado. En el momento en que vi lo que iba aocurrir, vi que tu encontrabas el camino.”
    "Estuvo cerca", me murmuró. Perdón, repitió ella, avergonzada de símisma. Es fácil ser generoso, a sabiendas de que Bella estaba bien.
    "No, te preocupes, no puedes estar en todo, nadie espera que seas omnisciente,Alicia.”
    "Gracias.”
    "yo le iba a preguntar por la cena, justo antes de que todo cambiara en mimente”
    Ella hizo muecas. Estaba preocupándome de otras cosas . Yo deseaba saberlo
    "que es lo que te ha mantenido preocupada este tiempo?”
    Jaspe que piensa en nuestro aniversario.
    Ella rió.
    Él está intentando no tomar ninguna decisión sobre mi regalo, pero creo quetiene una idea bastante buena…
    "eres una desvergonzada.”
    "sip.”
    Ella frunció sus labios, y miró fijamente para arriba mí, una indirecta de laacusación en su expresión.
    "pero puse mas atención el resto de la tarde. ¿Vas a decirle que ella lo sabe?”
    Suspiré "Sí. Más tarde ". Yo no voy a decir nada, pero hazme unfavor, díselo a Rose cuando yo no este cerca vale?”
    yo retrocedí. "Claro." Bella se lo ha tomado bastante bien.
    "Demasiado bien.”
    Alicia hizo muecas en mí.
    No subestimes a Bella.
    Intenté bloquear la imagen que no quise ver-Bella y Alicia, muy buenas amigas..
    Ahora me impacienté, suspire fuertemente. yo quería saber como iba a estar elresto de la noche. Por que estaba un poco preocupado de dejar Forks …”Alice”comencé a decir, pero ella adivinó mi pregunta
    " Ella estará estará bien esta noche. Ahora estoy vigilando mejor. ¿Ellaclasifica de necesidades veinticuatro supervisiones de la hora, no hace ella?
    "Por lo menos.”
    "De todos modos, volverás bastante pronto.”
    Tomé una respiración profunda. Las palabras eran hermosas para mí. "Venga,puedes ir donde quieras” me dijo
    Me asintió, y se apresuró hasta la habitación de Carlisle. Él me estabaesperando, clavando sus ojos en la puerta, en lugar del libro de su escritorio.
    "He oído decir que Alice que me buscarías", dijo, y sonrió. Es unalivio estar con él, para ver la empatía y la profunda inteligencia en susojos. Carlisle sabría qué hacer. "Necesito ayuda". "Cualquiercosa, Edward," prometió.
    "¿Alice me ha contado lo sucedido esta noche con Bella?" Casi sucede,me dijo mortificado.
    "Sí, casi. Tengo un dilema, Carlisle. Verá, Tengo ganas … muchas… de matarle. "Las palabras comenzaron a fluir rápida y apasionada."Muchísimas. Pero sé que es incorrecto, porque sería la venganza, nojusticia. ira, no la imparcialidad. Aún así, no puede ser justo dejar unviolador en serie y asesino errante Port Angels! No sabiendo que existen otrosseres humanos, otros como Bella, una victima. Otras mujeres, de las cualesalguien sienta por ellas lo que yo siento por Bella. Susceptibles a sufrir loque yo he sentido, la amenaza a que la dañaran. No es correcto” é la Su sonrisa inesperada hizo queparara de decir aquellas frías palabras
    "¿Ella es muy importante para ni, no es así? Estoy impresionado por todo elcontrol que has tenido
    "No estoy buscando elogios, Carlisle." "Por supuesto que no.Pero puede que te ayude lo que pienso, ¿puedo? "Él sonrió de nuevo.
    "debemos tener cuidado, puedes estar tranquilo. No dañará a nadie más comoa Bella…”
    Vi el plan es su No era exactamente lo que quería, no para satisfacer mi ansiasde brutalidad, pero pude ver que era lo correcto.
    "Yo te mostraré dónde encontrarlo," dije. "Vamos a ir."
    Él cogio su maletín negro. Habría preferido un plan más agresivo, un agrietadocráneo- ante la forma de sedación, pero Carlisle no me dejaría hacerlo a mimanera.
    Tomamos mi coche. Alicie todavía estaba a concentrada . Ella hizo muecas y se agitómientras que condujimos lejos. Vi que ella había anticipado por mí; notendríamos ninguna dificultad.
    El viaje era muy corto en el camino oscuro, vacío. La carretera vacía, apaguemis faros para no llamar la atención. Me reí ante la idea de que pensaría Bellade todo esto. Yo había conducido mas lento que solía para poder prolongar miestancia con ella.
    Carlisle pensaba en Bella, también. No preví que ella sería tan buena para él.Eso es inesperado. Quizás esto tenía otro significado, Quizás era un propósitomayor. Solamente…
    Él imaginó a Bella con la piel fría de la nieve y los ojos rojos de la sangre,y después retrocedió lejos de la imagen. Sí. Solamente De hecho. Porque cómopodría ser buena esa destrucción. ¿algo tan puro y encantador?
    En la noche brilló, destruyendo toda la alegría de mis pensamientos de estatarde. Edward merece la felicidad y ella es la adecuada. La firmeza de lospensamiento de Carlisle me sorprendió. Debe haber una manera.
    Yo quería creer que si. Pero no hay mayor propósito de lo que estaba sucediendoa Bella. Sólo una feroz arpía, un feo, amargo destino que no pudo soportarBella debía tener la vida que merecía. Apenas un feliz vicioso, un sino feo,amargo que no podría llevar para que Bella tenga la vida ella mereció.
    No me retrasé en Port Angeles. Llevé a Carlisle directamente a la criatura.
    Lonnie ahogaba su decepción con sus amigos- dos que estaban con él.
    Seguí hacia delante.. Carlisle podría ver cómo me estaba resultando de difícil-escuchar los pensamientos de aquel monstruo y ver en su memoria, la memoria deBella se mezclo con la de otras muchachas menos afortunadas a las que nadiehabia podido salvar.
    Mi respiración apresuró. Apreté el volante.
    "Tranquilo, Edward” , él me dijo suavemente.

    Lonnie fue nombrado ahogamiento su decepción con sus amigos y dos de los cualeshabían ya pasó. Carlisle podía ver lo difícil que fue para mí estar tancerca-para mí escuchar los pensamientos del monstruo y ver sus recuerdos, losrecuerdos Voy a hacerlo correcto por la seguridad. Por la de Bella. Esexactamente lo correcto. Su nombre era la única distracción que podríasignificar para mí ahora.
    Me alejé del coche y corrí de nuevo a Forks en línea recta a través del espesobosque. me tomó menos tiempo que el primer viaje en el automóvil. En cuestiónde minutos, más tarde que yo a escala del lado de su casa y escalé por suventana.
    En silencio suspiré con alivio. Todo estaba tal y como debe ser. Bella estabasegura. En su cama, soñando, su cabello mojado enmarañada como las algasmarinas a través de la almohada. Pero, a diferencia de la mayoría de lasnoches, estaba hecha una bola con tensión en sus hombros. Tenía frío adivinéantes de sentarme en mi lugar habitual. Ella tembló en su sueño, sus labiostemblaban.
    Me aventuré a nuevos lugares de la casa, en los que era la primera vez queestaba. En el pasillo pude oir los fuertes ronquidos de Charlie. Casi pude verque estaba soñando. Algo con las prisas de agua y la expectativa del pacientede pesca…, tal vez? Allí, en la parte superior de las escaleras, abrí enarmario y empecé a buscar. Lo abrí esperanzadamente, y encontré lo que buscaba.Seleccioné la manta más gruesa del armario de lino minúsculo, y regresé a lahabitación l. Lo volvería antes de que ella despertara, y nadie lo sabría..
    Conteniendo mi respiración, puse cautelosamente la manta sobre ella; ella noreaccionó ante el peso. Volví a mi habitual sitio.
    Mientras esperaban ansiosamente a que ella entrara en calor, pensé en Carlisle,me pregunté donde estaría ahora. Sabía que su plan iría sin problemas, Alice lohabía visto.

    El pensamiento en mi padre me hizo que suspiro-Carlisle dio imitación muchocrédito. Yo deseaba ser la persona que el pensaba que era. Esa persona, lapersona que merece la felicidad de esta digna muchacha durmiente. Comocambiarían las cosas si pudiera ser ese Edward.
    Mientras reflexionaba esto, una imagen extraña, llenó mi cabeza.

    Por un momento, la imaginé la suerte de Bella, en vez de destrucción losustituí por el más entupido y temerario pensamiento. Un ángel de la guarda –una versión de Carlisle sobre mi. Haciendo caso omiso Con una sonrisa en suslabios, sus ojos llenos de malicia, el ángel Bella formado de tal manera queexiste. no había manera que podría pasarla por alto posiblemente. Un ridículoolor potente para exigir mi atención, una mente silenciosa que inflame micuriosidad, una belleza reservada para sostenerse los ojos, un almadesinteresada para ganar mi temor. Deje hacia fuera el sentido natural de launo mismo-preservación-tan que Bella podría llevar para ser cercano mí-y,finalmente, para agregar una raya ancha de la suerte espantoso mala.
    Con una risa descuidada, el ángel irresponsable propulsó su creación frágildirectamente en mi trayectoria, confiando en alegremente en mi moralidad dañadapara mantener Bella vivo.En esta visión, no era oración de Bella; ella era mirecompensa.
    Sacudí mi cabeza en la fantasía del ángel impensable. Ella estaba mucho mejor.No podría pensar bien en una energía más alta que se comportaría de una maneratan peligrosa y estúpida. Por lo menos podría luchar contra el destino..
    Y no era ningún ángel. Ellos se reservaban para la gente buena como Bella. Perodonde está el ángel de Bella, a todo esto? ¿Quién vigilaba ella?
    Reí silenciosamente, asustado, pues ahora mismo era yo quien hacía ese papel.
    Allí un vampiro ángel – estaba en su papel.
    Después alrededor de de una media hora, Bella se relajó fuera de la bolaapretada. Ella respiró profundamente y comenzó a murmurar. Sonreí, satisfecho.Era una pequeña cosa, pero por lo menos ella dormía más comfortablemente estanoche porque estaba aquí.
    "Edward,” ella suspiró, y ella sonrió, también.
    Empujé tragedia a un lado por el momento, y me dejé ser feliz otra vez.

    Capitulo 11 -Interrogatorio


    CNN dio la historia primero. Me alegró que saliera antes de que tuviera que ira la escuela, ansioso por escuchar la forma en que los humanos cuentan lahistoria, y qué cantidad de atención podría obtener.
    Afortunadamente, se trataba de un pesado día de noticias. Hubo un terremoto enAmérica del Sur y el secuestro de un político en el Medio Oriente, así queterminó ganando sólo unos segundos, unas lineas, y una imagen granulada.
    "Alonzo Calderas Wallace, presunto violador en serie y asesino buscado enlos estados de Texas y Oklahoma, fue detenido ayer por la noche en Portland,Oregon, gracias a un tip anónimo. Wallace fue hallado inconsciente en uncallejón esta mañana, a sólo unas yardas de la estación de policía. Losoficiales no son capaces de decirnos en este momento si va ser extraditado aHouston o la ciudad de Oklahoma para ser sometido a juicio. "
    La imagen no era clara, una mala toma y había tenido una espesa barba en elmomento de la fotografía. Incluso si Bella lo vio, probablemente no lereconocería. Yo esperaba que no, eso la hubiera asustado inescesariamente.
    "La cobertura aquí en la ciudad será la poca. Está demasiado lejos comopara ser considerado de interés local ", me dijo Alice. "Fue unabuena idea que Carlisle lo llevara fuera del estado." Yo asentí.Independientemente Bella no ve mucha TV, y yo nunca había visto a su padreviendo algo además de canales deportivos.
    Hice lo que podía. Este monstruo ya no iba a cazar, y yo no era un asesino. Norecientemente, de todos modos. Tuve razón al confiar en Carlisle, tanto comoaun deseaba que el mounstro no hubiera terminado tan fácil. Tenia la esperanzade que sería extraditado a Texas, donde la pena de muerte es tan popular…
    No. Eso no importaba. Me gustaría olvidarlo y concentrarme en lo que se es másimportante.Deje la habitación de Bella hace menos de una hora. Yo ya estabadolorido por verla de nuevo. "Alice, te importaría-" Ella meinterrumpio. "Rosalie va a conducir va a actuar enojada pero sabes que vaa disfrutar la excusa para mostrar su automóvil. " Alice se rio.
    Le sonreí "Nos vemos en la escuela." Alice suspiró, y mi sonrisa seconvirtió en una mueca. Ya sé, ya sé, pensaba. Todavía no. Voy a esperar hastaque estés listo para que Bella me conozca. Tu deberias saber, sin embargo, nose trata sólo de mí siendo egoísta.Yo también le voy a gustar a Bella.
    No le conteste ya que estaba apresurado a la puerta. Era una forma diferente dever la situación. Quisiera Bella saber de Alice? Tener una vampiro como mejoramiga? Conociendo a Bella… la idea probablemente no le molestaría en lo másmínimo. Frunci el ceño. Lo que Bella quería y lo que era mejor para ella erandos cosas muy distintas.
    Empecé a sentirme incómodo mientras aparcaba mi coche en la calle de Bella. Eladagio humano dice que las cosas se ven distintas en la mañana, que las cosascambian cuando duermes pensando el ellas. Me vere diferente para Bella en ladébil luz de un día brumoso? Más siniestro o menos siniestro que en laoscuridad de la noche? Habra entendido la verdad mientras dormía? Finalmenteella tendra miedo? Su sueño había sido pacífico, sin embargo, por la noche.Cuando decia mi nombre, una y otra vez, ella sonreia. Más de una vez murmurabanque había un motivo para quedarme. Eso significaria nada hoy?
    Esperé nerviosamente, escuchando los sonidos del interior de su casa, losrapidos pasos dando tumbos por las escaleras, el brusco rasgar de un envoltoriode aluminio, el contenido del refrigerador chocando unos contra otros cuandoazotó la puerta. Sonaba como si tuviera prisa. Deseosa de llegar a la escuela?El pensamiento me hizo sonreír, esperanzado de nuevo. Miré el reloj, suponíaque -teniendo en cuenta la velocidad de su decrépito camión debe limitarla- eraun poco tarde.
    Bella se precipito fuera de la casa, su bolsa de libros deslizandoce de suhombro, su pelo enrollado en un confuso giro que ya estaba cayendo de la nuca asu cuello. El grueso suéter verde que llevaban no era suficiente para cubrirsus delgados hombros contra la fría niebla.
    El largo suéter era demasiado grande para ella, desfavorecedor. Enmascaraba suesbelta figura, convertia todas sus delicadas curvas y suaves líneas en unrevoltijo sin forma. Apreciaba esto casi tanto como deseaba que ella usara algomás suave como la blusa azul que había usado ayer por la noche… el tejidoaferrado a su piel de manera tan atractiva, corte bajo lo suficiente como pararevelar la forma de los huesos de su cuello rizado fuera de los huecos debajode su garganta. El azul fluía como el agua a lo largo de la sutil forma de sucuerpo…
    Era esencial que mantuviera mis pensamientos alejados de la forma de su cuerpo, por lo que estaba agradecido del inapropiado suéter que vestía. No podíapermitirme cometer errores, y sería un error monumental detenerme a pensar enel extraño apetito que sentía, de sus labios… su piel… su cuerpo… apetito quehabía evadido por un centenar de años. Pero no podía permitirme pensar entocarla, porque eso era imposible.
    La rompería. Bella se alejo de la puerta, a tal prisa que casi corrían hacia micoche sin darse cuenta. Luego resbalo al parar, sus rodillas se veian como unpotro sobresaltado, su bolsa cayó de su brazo, y sus ojos volaron ampliamente,ya que se centró en el automóvil. Sali, sin cuidado de moverme a velocidadhumana, y abri la puerta de pasajeros para ella. Ya no trataria de engañarla-cuando estuvieramos solos, por lo menos- iba a ser yo mismo.
    Ella me miro, sobresaltada de cómo me materialice de la niebla. Y entonces lasorpresa en sus ojos cambió a otra cosa, y ya no estaba asustado - oesperanzado- de que sus sentimientos por mí hubieran cambiado en el transcursode la noche. Calor, admiracion, fascinación, todo nadando en el chocolatederretido de sus ojos.
    "¿Quieres viajar conmigo hoy?" Le pregunté. A diferencia de la cena deanoche, quería dejarla elejir. A partir de ahora, debia ser siempre suelección. ""Sí, gracias" ella murmuró, entrando en mi coche sin lamenor vacilación. ¿Alguna vez dejaría de emocionarme, que fuera a mi al quedecía que si? Lo dudo.
    Corri alrededor del coche, deseosos de unirme a ella. No parecía estarsorprendida por mi repentina reaparición. La felicidad que sentía cuando ellase sentaba a mi lado de esta manera no tenia precedente. Asi como disfrutabadel amor y compañía de mi familia, a pesar de los distintos entretenimientos ylas distracciones que el mundo tenía para ofrecer, yo nunca había sido felizcomo ahora. Aun sabiendo que estaba equivocado, que esto no podía terminarbien, no pude mantener la sonrisa de mi cara por mucho tiempo.
    Mi chamarra estaba doblada en el respaldo de su asiento. La vi mirándola."Traje la chamarra para ti" le dije. Esta era mi excusa, tenia queproporcionar una, para llegar esta mañana sin invitación. Hacía frío, ella notenía chamarra, sin duda se trataba de una forma aceptable de cortesia."No quería que te enfermaras o algo ""No soy tan delicada",dijo, mirando a mi pecho en lugar de mi cara, insegura de ver mis ojos. Pero sepuso la chamarra antes de que tuviera que recurrir a una petición o algunapersuacion.
    "¿Ah, no?" Me murmure a mí mismo. Ella miro hacia la carretera cuandoaceleraba hacia la escuela. Sólo podía mantener el silencio durante unossegundos. Tenía que saber que pensaba esta mañana. Cuanto habia cambiado entrenosotros desde la última vez que había sol.
    "¿Qué, no tienes veinte preguntas para hoy?" Le pregunté, restándoleimportancia de nuevo. Ella sonrió, aparentemete alegre de que hubiera abordadoel tema.
    "¿Te molestan mis preguntas? " "No tanto como tus reacciones"le dije con honestidad, sonriente en respuesta a su sonrisa. Su boca se torcio,"¿Reaccione mal?" "No, ese es el problema, te tomaste tododemasiado bien, no es natural" Ni un grito hasta ahora. ¿Cómo puede ser?"Me hace preguntarme qué estás pensando realmente". Por supuesto,todo lo que ella hiciera o no hiciera me hacia preguntarme eso. "Siemprete digo lo que de verdad pienso". "Lo censuras”.
    Sus dientes presionaron su labio otra vez. No parecía darse cuenta cuando lohizo – era una respuesta inconsciente a la tensión, "No mucho."
    Sólo esas palabras eran suficientes para mantener mu curiosidad. ¿Qué ocultabaella de mí? "Lo suficiente para volverme loco", me dijo. Ella vaciló,y luego susurró "No quieres saberlo."
    Tuve que pensar por un momento, en toda nuestra conversación de anoche, palabrapor palabra, antes de que hiciera la conexión. Tal vez tomo más concentracion,porque no podía imaginar nada que no quisiera que me dijera. Y luego -porque eltono de su voz era el mismo de anoche, de repente habia dolor de nuevo- lorecordé, una vez, yo le pedi que no dijera sus pensamientos. "Nunca digas eso”,lo hice, le gruñi. La hice llorar… ¿Fue esto lo que ocultaba de mí? Laprofundidad de sus sentimientos hacia mí? Que yo fuera un monstruo no leimportaba, y que pensaba que ya era demasiado tarde para cambiar de parecer?
    No podía hablar, la alegría y el dolor eran demasiado fuertes para hacerlo, elconflicto entre ellos era demasiado salvaje para tener una respuesta coherente.El coche quedo en silencio, salvo el constante ritmo de su corazón y pulmones."¿Dónde está el resto de su familia?" Preguntó de repente. Tomealiento, registrando el olor en el coche con cierto dolor al principio, meestaba acostumbrando a esto, me di cuenta con satisfacción- y obligadome a sercasual otra vez.
    "Se fueron en el coche de Rosalie”, aparque en el lugar vacio junto al coche encuestión. Escondi mi sonrisa mientras veía como sus ojos se ensanchaban"Ostentoso, ¿no?" ” Caramba, si ella tiene esto, ¿por qué vienecontigo? "Rosalie hubiera disfrutado su reacción… si ella fuera objetivarespecto a Bella, lo cual probablemente no ocurra. "Como he dicho, esostentoso.” "Intentamos no desentonar” "Pues no lo logran" me dijo, yentonces se rió sin preocupaciones. El alegre y fluido sonido de su risahaciendo calido mi hueco pecho a pesar de que hizo nadar la duda en mi cabeza.

    "Entonces, ¿por qué condujo hoy Rosalie si se trata de no llamar laatencion?" Se pregunto. "¿No lo haz notado?” Estoy rompiendo todaslas reglas". Mi respuesta debería haber sido ligeramente aterradora- Bellasonrió.
    No esperó a que abriera su puerta, al igual que anoche. Tuve que fingirnormalidad en la escuela-por lo que no podía moverme lo suficientemente rápidopara impedir que sucediera- pero ella va a tener que acostumbrarse a sertratada con más cortesía, y acostumbrarse pronto.
    Caminé tan cerca de ella como me atreví, mirando cuidadosamente cualquier señalde que mi proximidad la molestara. Dos veces su mano se movio hacia mí ydespués la quitaba. Parecía que quería tocarme… Mi respiración se acelero."¿Por qué todo ustedes tienen coches como esos si quieren pasardesapercibidos?”pregunto mientras caminaba
    "Una lujo" admiti. "a todos nos gusta conducir deprisa"."suena logico", musito en un tono amargo Ella no miro hacia arribapara ver mi sonriente respuesta. No!¿Cómo demonios lo hizo Bella? No loentiendo! ¿Por qué?

    Las alucinaciones de Jessica interrumpieron mis pensamientos. Ella estabaesperando a Bella, refugiándose de la lluvia bajo el borde del techo de lacafetería, con la chaqueta sobre el brazo. Sus ojos se ampliaron conincredulidad. Bella lo noto también al momento siguiente. Un tenue rosado tocósu mejilla cuando Bella registró la expresión de Jessica. Los pensamientos enla cabeza de Jessica eran bastante claros en su cara. "Hey, Jessica.”Gracias por acordarte, "Bella la saludo. Ella busco su chaqueta y Jessicase la entrego. Debo ser cortés con los amigos de Bella, aun si son buenosamigos o no. "Buenos días, Jessica." Whoa…
    Jessica abrió los ojos aún más. Fue estraño y divertido… y, honestamente, unpoco embarazoso… el darme cuenta de cuánto me había suavizado estár cerca deBella. Parecía que ya nadie me tenía miedo. Si Emmett se enterara de esto, sereiría por el próximo siglo. "Eh… hola" murmuro Jessica y poso susojos en Bella, llena de preguntas. "Supongo que te vere entrigonométria." Esto va a ser tan divertido, no voy a tomar un no comorespuesta. Detalles, tengo que saber los detalles! Edward Cullen!!! La vida estan injusta.
    Bella torcio la boca. "Sí, allí nos vemos."
    Los pensamientos de Jessica corrian salvajemente mientras se apresuraba a suprimera clase, mirándonos de vez en cuando. Toda la historia. No voy a aceptarnada menos. ¿Tenian planeado reunirse noche? ¿Estan saliendo?¿Desde hacecuanto?¿Cómo puede ella mantener esto en secreto? ¿Por qué lo hara? No puedeser una cosa casual, tiene que ser algo serio. ¿Hay alguna otra opción? Voy aaverigualor. No puedo estar sin saber. Me pregunto si está haciendolo con é?Oh….. de repente los pensamientos de Jessica se volvieron incoherentes, dejotrabajar sus fantasias como un remolino a través de su cabeza. Me estremeci consus especulaciones y no sólo porque había sustituido a Bella con ella en susimagenes mentales.
    No podía ser así. Y, sin embargo, yo… yo lo quería… Me resisti a admitirlo,incluso a mí mismo.¿De cuántas maneras equivocadas voy a querer a Bella? Cualva a acabar matandola? Sacudi mi cabeza y trate de calmarme. "¿Qué vas adecirle?" Le pregunté a Bella. "Hey!", me susurró furiosa."Pensé que no podías leer mi mente!" "No puedo." La miresorprendido, tratando de darle sentido de sus palabras. Ah-debimos haber estadopensando la misma cosa al mismo tiempo. Hmm… no me gustó eso. "Sinembargo," le dije, "pero puedo leer la suya. Te va tender unaemboscada en clase."
    Bella gimio y a continuación se quito la chamarra. No me di cuenta de queestaba dándomela, -yo no se la iba a pedir; Hubiera preferido que se laquedara… un recuerdo -por lo que fui demasiado lento para ofrecerle mi ayuda.Mentregó la chaqueta, y se puso la suya, sin levantar los ojos para ver que mismanos le ofrecían ayuda. Frunci el ceño y tuve que componer mi expresión antesde que ella lo notara. "Entonces ¿qué le vas a decir?" la presione. "Dameuna ayudita ¿Qué quiere saber? " Sonrei y sacudi la cabeza. Quería oír loque estaba pensando sin inducirla, "Eso no es justo". Apreto losojos. "Lo que no es justo es que no compartas lo que sabes." Bien aella no le gustaba el doble sentido.

    Llegamos a la puerta de su clase-donde tendría que dejarla; me pregunteosciosamente si la Sra Copesi sería más complaciente hacerca de un cambio en el horario de clase deInglés… Tenia que concentyrarme otra vez. Podría ser justo. "Ella quieresaber si estamos saliendo en secreto", dije lentamente. "Y tambiénque sientes por mi. " Sus ojos se hicieron grandes, estaban abiertos paramí, legibles.. Se estaba haciendo la inocente.
    "Oh", murmuro. "¿Y qué debo decir?"
    "Hmmm." Ella siempre trata de hacerme darle mas de lo que ella medaba a mi. Considere cómo responder.
    Un caprichoso mechon de su pelo, ligeramente húmedo por la niebla, se extendiaa través de su hombro y se rizaba alrededor de su cuello, donde su cuello seocultaba por el ridículo sweater. Movi mis ojos… a través de las otras líneasocultas…
    Alcance el mechon con cuidado para no tocar su piel -la mañana ya era bastantefria sin mi tacto- y lo acomode de nuevo en su lugar de manera que no medistrajera de nuevo. Recorde cuando Mike Newton había tocado su cabello, y mimandíbula de torcio al hacerlo. Ella se había estremecido entonces. Su reacciónahora no fue la misma, en vez de eso, sus ojos se ensancharon, una avalancha desangre se movio bajo su piel, y de repente, un golpeteo irregular de sucorazón.
    Traté de esconder mi sonrisa para responder a su pregunta. "Supongo que,si no te importa, podría decir sí a lo primero… -," su elección, siempresu elección, "Es más fácil que cualquier otra explicación." "Nome importa", susurró. Su corazón aún no había regresado a su ritmo normal."Y en cuanto a su otra pregunta…" No pude ocultar mi sonrisa."Bueno, estare atento para conocer la respuesta.”Dejaria que Bellaconsiderara eso. Reprimi una carcajada mientras la sorpresa cruzó su rostro. Dila vuelta y me aleje rápidamente, antes de que pudiera pedir más respuestas.Tuve un momento difícil al no darle lo que quería. Y deseaba escuchar suspensamientos, no los míos.
    "Te veo en el almuerzo" Grite por encima de mi hombro, una excusa,para comprobar aun estaba mirándome, cons sus ojos desorbitados y su bocaabierta. Me volte de nuevo y rei.
    Mientas caminaba, era vagamente consciente de los sorprendidos y especulativospensamientos que se arremolinaban alrededor de mí-los ojos saltando entre lacara de Bella y mi figura en retirada. Apenas les preste atencion. No podíaconcentrarme. Era bastante difícil mantener mis pies moviendose a una velocidadaceptable mietras cruzaba el empapado pasto hacia mi siguiente clase. Queríacorrer de verdad correr, tan rápido que pudiera desaparecer, tan rápido quesientiera como si volara... Una parte de mí ya estaba volando. Me puse lachamarra cuando llegué a clase, deje que su fragancia me envolviera. Arderiaahora -dejaria que el olor me desensibilizar-y entonces sería más fácilignorarlo despues, cuando estubiera con ella de nuevo en el almuerzo…
    Era bueno que mis maestros ya no se molestaran en llamarme. Hoy podría habersido el día en que me hubieran atrapado desprevenido y sin respuestas. Mi menteestaba en tantos lugares esta mañana, sólo mi cuerpo estaba en el aula. Porsupuesto, yo estaba viendo a Bella. Eso se estába convirtiendo en algo natural-automático como respirar. Oí su conversación con un desmoralizado Mike Newton.Ella rápidamente dirigio la conversación hacia Jessica, y yo sonreí tanampliamente que Rob Sawyer, que se sentó en el escritorio a mi derecha, seestremeció visiblemente y reclino profundamente en su asiento, lejos de mí.
    Ugh. Espeluznante. Bueno, no había perdido por completo. También estabamonitorenado vagamente a Jessica, mirándola perfeccionar sus preguntas paraBella. Yo apenas podía esperar para el cuarto período, diez veces másimpaciente y ansiosos que la curiosa niña humana que quería chismes frescos. Ytambién escuchaba a Angela Weber. No había olvidado la gratitud que le teníapor pensar nada más que cosas amables hacia Bella, en primer lugar y, ensegundo, por su ayuda ayer en la noche. Así que espere a lo largo de la mañana,en busca de algo que ella quisiera. Asumí que sería fácil; como cualquier otrohumano, debia existir algún adorno o juguete que quisiera especialmente.Varios, probablemente. Me gustaría enviarle algo anónimamente.
    Pero Angela resulto ser casi tan cortes como Bella en sus pensamientos. Ellaera extrañamente contenta para ser una adolescente. Feliz. Tal vez esa era larazón de su inusual amabilidad-ella era una de esas pocas personas que teníanlo que querían y deseaban lo que tenían. Si no estaba prestando atención a susmaestros y sus notas, estaba pensando en sus pequeños hermanos gemelos quellevaría a la playa este fin de semana- emociónada con un instinto casimaternal. A menudo cuidaba de ellos, pero estaba resentida de este hecho… eramuy dulce. Pero no realmente útil.
    Tiene que haber algo que ella quiera. Sólo tenia que seguir buscando. Perodespues. Ya era hora de la clase de Bella con Jessica. No estaba viendo cuandoyo iba hacia inglés. Jessica ya estaba en su asiento, moviendo sus pies conimpaciencia esperando que Bella llegara. Por el contrario, una vez que estuveen mi asiento asignado en el aula, me quede totalmente quieto, todavía… Tuveque recordarme el estar quieto ahora y entonces. Para mantener la farsa. Elloera difícil, mis pensamientos estaban tan centrados en Jessica. Esperaba quepusiera atención, que realmente tratara de leer la cara de Bella para mí.Jessica golpeteo mas impacientemente cuando Bella entro al aula. Se ve tan…desanimada ¿Por qué? Tal vez no pasa nada con Edward Cullen. Eso sería unadecepción. Exepto que… entonces él todavía esta disponible… Si él de repenteesta interesado en las citas, no me importaria ayudar con eso…
    La cara de Bella no se veía desanimada, sino reacia. Estaba preocupa, ellasabía que yo estaría escuchando todo esto. Sonrei a mí mismo. "Dimetodo!" Exigió Jess mientras Bella todavía se quitaba su chamarra paracolgarla en la parte de atrás de su asiento. Se movía con deliberación,indispuesta. Ugh, es tan lenta. Vamos al asunto jugoso! "¿Qué quieressaber?" Bella evadía mientas tomaba su asiento. "¿Qué pasó anoche?""Me llevo a cenar, y luego me llevó a casa." ¿Y después? Venga, tieneque haber más que eso! Ella esta mintiendo, lo sé. "¿Cómo llegaste a casatan rápido?" Observé a Bella rodar los ojos a la suspicacia de Jessica."Conduce como loco. Fue aterrador”.
    Ella sonrió, una pequeña sonrisa, y me reí en voz alta, interrumpiendo losanuncios del Sr Mason. Intente convertir la risa en una tos, pero nadie se dejoengañar. El Sr Mason me dirijio una mirada irritada, pero ni siquiera memoleste en escuchar el pensamiento detrás eso. Yo estaba escuchando aJessica.Huh. Suena como si estuviera diciendo la verdad. ¿Por qué me hacesacarle esto, palabra por palabra? Si se tratara de m estaría gritándolo a todopulmon. "¿Fue como una cita? ¿Le dijiste que se reunieran allí?" Jessicavio la sorpresa cruzando la expresión de Bella, y se sientio decepcionada deque tan genuina parecía.
    "No, me sorprendido mucho verlo allí", le dijo Bella. ¿Qué estápasando? "Pero é tel recogió hoy para venirr a la escuela?" Tiene quehaber más."Sí eso también fue una sorpresa... Él notó que anoche no teníachamarra " Eso no es muy divertido, penso Jessica, decepcionada de nuevo.Yo ya estaba cansado de su línea de interrogatorio - quería escuchar algo queno supiera. Esperaba que no estuviera tan decepcionada que se saltara laspreguntas que yo estaba esperando.
    "Así que…. van a salir de nuevo?" Jessica exigio. "Él se ofrecióa llevarme a Seattle el sábado porque cree que mi camión no es muy confiable…eso cuenta? " Hmm. El seguramente quiere ir… para así, cuidar de ella. Siella no siente nada, de seguro el si… ¿Cómo puede ser eso? Bella estaloca."Sí" respondio Jessica."Bueno, entonces si," concluyoBella "V-A-Y-A… Edward Cullen." Tanto si le gusta o no, esto esimportante. "Lo sé," Bella suspiró. Su tono de su voz alentó aJessica. Finalmente –suena como si ya lo hubiera entendido…Ella debe darsecuenta de… "Espera!” dijo Jessica, recordando su pregunta más vital.. "Te beso?" Por favor, decir que sí! Y luego describe cada segundo!
    "No," murmuro Bella, y luego miró sus manos, su cara caída. "Noes de esos" Demonios. Desearia… Haa. Parece que ella tambien. Me disguste.Bella parecía molesta por algo, pero no decepcion como Jessica asumio. Ella nopuede querer eso. No sabiendo lo que sabe. Ella no puede querer estar cerca demis dientes. Por todo lo que sabe, tengo colmillos. Me estremeci. "¿Creesque el Sábado…?" Jessica pregunto. Bella parecían aún más frustrada decomo lo dijo, "Yo realmente dudo." Sí, ella lo desea. Esto apesta.
    ¿Era porque lo estaba viendo todo a través del filtro de las percepciones deJessica que parecia ella tenía razón?
    Por medio segundo me distrajo la idea, la imposibilidad, de cómo seria tratarde besarla. Mis labios en sus labios, piedra fría a calienterendida seda… Yentonces ella muere. Sacudi la cabeza, adolorido, y me oblige a prestaratención. ¿De qué hablaron?" ¿Hablaste con el, o le hiciste sacarte cadapizca de información como yo? Sonrei con pesar. Jessica no estaba muy lejos dela verdad.
    "No lo sé, Jess, un montón de cosas. Hablamos un poco sobre el ensayo deInglés." Muy poco. Sonrei ampliamente. "Por favor, Bella! Damealgunos detalles" Bella deliberó por un momento. "Bueno… está bien,tengo uno.Deberias haber visto la mesera coquetear con él, fue atrevida pero elno le presto atención en absoluto. " Qué curioso detalle para compartir.Me sorprendió que Bella lo hubiera notado. Parecía una cosa intrascendente.Interesante "Esa es una buena señal. ¿Era bonita? "Hmm. Jessica pensó enello más de lo que yo lo hice. Debe ser una cosa femenina. "Mucho"Bella le dijo. "Y probablemente tendria unos diecinueve o veinte".

    Jessica se distrajo momentáneamente con una memoria de Mike en su cita la nochedel lunes,Mike siendo demasiado amable con una camarera que Jessica noconsideraba bonita en absoluto. Ella se alejo de ese recuerdo y volvióenseguida, para ahogar su irritación, en su búsqueda de detalles. "Inclusomejor. Debes gustarle " "Creo que sí," dijo lentamente, y yo yaestaba al borde de mi asiento, con el cuerpo rígido. "Pero es difícilsaberlo. Él siempre es tan críptico ".

    No debo haber sido tan transparente y fuera de control como pensaba. Siendoatenta… como era… ¿Cómo no se había dado cuenta de que estaba enamorado deella? Lo demostre a través de nuestra conversación, casi sorprendido de que nolo hubiera dicho voz alta. Senti que ese conocimiento habia sido el contexto decada palabra entre nosotros. ¿Cómo te sientas allí, enfrente de un modelomasculino y tienes una conversación? "No sé cómo tuviste suficiente valor paraestar a solas con él", dijo Jessica. Bella se sorprendio "¿Porqué?"
    Reaccion rara ¿Qué es lo que cree que significa? "Él es tan…" ¿Cuáles la palabra correcta? "Intimidante. Yo no sabria que decirle” Estamañana nisiquiera puede hablar Inglés y todo lo que el dijo fue buenos días.Debo haber sonado como una idiota. Bella sonrió. "Me vuelvo medioincoherente cuando estoy con el." Seguramente trataba de que Jessica sesienta mejor. Ella tenía un autocontrol antinatural cuando estábamos juntos. "Ohbien", Jessica suspiró. "Él es increíblemente guapo."
    La cara de Bella se congelo de repente, sus ojos destellaban de la misma maneraque lo hicia cuando le molestaba alguna injusticia. Jessica no se dio cuentadel cambio en su expresión. "El es mucho más que eso" Bella gruñoOooh. Ahora estamos llendo a alguna parte. "¿De verdad como qué?” Bellamordió su labio por un momento. "No te lo puedo explicar ahora", dijofinalmente. "Pero es aún más increíble detrás del rostro." Pareciaestar lejos de Jessica, sus ojos parecía ligeramente desenfocados como siestuviera mirando algo muy lejano. El sentimiento que ahora sentía eravagamente similar a cómo me sentia cuando Carlisle o Esme me elogiaban más delo que merecia. Similar, pero más intenso, más apasionado.
    Vendele esa estúpidez a alquien mas -no hay nada mejor que esa cara! A menosque sea su cuerpo. woow "¿Es eso posible?" dijo Jessica entre risitasBella no volteo. Continuo a la distancia, haciendo caso omiso de Jessica. Unapersona normal estaria fanfarroneando. Tal vez si mantengo mis preguntassimples. Ha ha. Como si estuviera hablando con un niño de preescolar "Asíque te gusta?" Yo estaba estatico de nuevo.
    Bella no miro a Jessica. "Sí." "Quiero decir, ¿realmente tegusta?" "Sí." Mira ese rubor! "¿Qué tanto te gusta?"Jessica exigio. El aula de inglés podría haber estado en llamas y yo no lohabría notado. La cara de Bella ahora era de un color rojo brillante, casipodia sentir el calor de la imagen mental."Demasiado", le susurró"Más de lo que yo le gusto a el. Pero no se como evitarlo " Rayos¿Qué pregunto el Sr Varner? "Umh, que número Sr Varner?"

    Era bueno que Jessica ya no pudiera interrogar a Bella. Necesitaba un minuto.Que rayos estaba pensando esa niña ahora? ¿Más de lo yo le gusto a el?¿Cómopodía pensar eso? Pero no se como evitarlo… ¿Qué se supone que significaba eso?No pude encontrar una explicación racional a sus palabras. Eran prácticamentesin sentido. Al parecer, no podía dar nada por sentado. Cosas obvias, cosas quetenian sentido, de alguna manera llegaban retorcidas a ese bizzaro cerebro deella.
    ¿Más de lo yo le gusto a el? Fulmine el reloj con la mirada, apretando losdientes. ¿Cómo podían unos cuantos minutos parecer tan imposiblemente largospara un inmortal?¿Dónde estaba mi punto de vista?
    Mi mandíbula estuvo apretada toda la clase de trigonometría del Sr Varner. Oímás de esa lección que de mi propia clase. Bella y Jessica no hablaron denuevo, pero Jessica hecho un vistazo a Bella varias veces, en una de ellas sucara era brillante escarlata de nuevo y sin motivo aparente.
    El almuerzo no llegaba con la suficiente rapidez. No estaba seguro de siJessica obtendría algunas de las respuestas que estaba esperando para cuando laclase terminara, pero Bella fue más rápida.
    Tan pronto como sonó la campana, Bella volteo hacia Jessica. "En Inglés,Mike me preguntó si habias dicho algo sobre el lunes por la noche" dijoBella, con una sonrisa tirando en las esquinas de sus labios. Entendí esto porlo que era-atacar es la mejor defensa.
    Mike preguntó por mí? El entusiasmo hizo que la mente de Jessica se descuidara,más suave, sin su habitual borde insidioso. "Estas bromeando!, ¿Qué ledijiste? ""Le dije que habias dicho que te divertiste mucho- y el se veíacomplacido." "Dime exactamente lo que le dijiste, y cual fue turespuesta exacta!" Eso era todo lo que iba a tener de Jessica hoy,claramente. Bella sonreia, como si estuviera pensando lo mismo. Como si hubieraganado esta ronda.

    Bueno, el almuerzo sería otra historia. Me gustaría tener mayor éxito en obtenerrespuestas del que Jessica tuvo, me asegurare de eso. Dificilmente pude aguntarmonitoriar los pensamientos de Jessica a través de la cuarta hora. No tuvepaciencia para sus pensamientos obsesivos de Mike Newton. Ya tenía más quesuficiente de él en las últimas dos semanas. Tenía suerte de seguir vivo. Memovi apáticamente hacia la clase de gimnasia con Alice, esa era la forma en quesiempre nos moviamos cuando se trataba de alguna actividad física con loshumanos. Naturalmente ella era mi compañera de equipo. Era el primer día debádminton. Suspire del aburrimiento, mientras movia la raqueta como si fuera encámara lenta, con pequeños golpes para mandar el birdie (la cosa con la que sejuega bádminton, en mexico le decimos gallito) al otro lado. Lauren Malloryestab en el otro equipo; y perdio. Alice giraba su raqueta como si fuera unbastón, mirando al techo. Todos odiabamos gimnasia, en especial Emmett.
    Los juegos de Lanzamiento eran una afrenta a su filosofía personal. Gimnasia seveia peor hoy de lo habitual-me sentía igual de irritado que Emmett. Antes deque mi cabeza explotara de impaciencia, el Coach Clapp termino los juegos y nossaco antes de tiempo. Estaba ridículamente agradecido de que se hubiera saltadoel desayuno-un nuevo intento de la dieta- y la consiguiente hambre que le haciasalir a toda prisa para encontrar una grasienta comida en alguna parte. Seprometió a si mismo, que mañana empezaría de nuevo. Esto me dio tiemposuficiente para llegar al edificio de matemáticas antes de que la clase deBella terminara.
    Disfrutalo, pensó Alice mientras se dirigida a reunirse con Jasper. Sólo tengoque ser pacienteunos días más. Supongo que no querras decirle hola a Bella demi parte? Sacudi la cabeza, exasperado. Eran todos los psíquicos tan petulantes?FYI (no tengo idea que signifique esto), por lo visto va a estar soleado estefin de semana. Quisa quieras cambiar tus planes. Suspire mientras seguia endirección contraria. Petulante, pero sin duda útil. Me apoye contra la paredjunto a la puerta, esperando. Estaba lo suficientemente cerca que pude escucharla voz de Jessica a través de los ladrillos, así como sus pensamientos. "hoy note vas a sentar con nosotros ¿verdad?" Ella se ve… radiante. Apuesto a quehay toneladas de cosas que no me dice.
    "No lo creo," respondio Bella, extrañamente insegura. No le habíaprometido pasar el almuerzo con ella? ¿En que estaba pensando ella? Salieron dela clase juntas,y los ojos de ambas se ensancharon cuando me vieron. Pero sólopodía escuchar Jessica. Bien. Wow. Sí, aquí pasa de lo que me está diciendo.Quizás la llame esta noche… ¿O quizás no debería alentarla? Huh. Espero que ella olvide pronto. Mike es lindo pero… wow. "Te veo luego, Bella".
    Bella caminó hacia mí, a paso lento, aún inseguro. La piel de sus pómulos erade color rosa.Ahora la conocía lo suficientemente bien como para asegurar queno era miedo lo que habia detrás de su vacilacion. Al parecer, esto era sobrealgun abismo que imaginaba entre sus sentimientos y los mios. Más de lo que yole gusto. Absurdo! "Hola," conteste, con la voz seca. Su cara brillo."Hola." No parecia decidia a decir cualquier otra cosa, por lo que lalleve camino a la cafetería y ella caminó en silencio a mi lado.
    La chamarra había funcionado-su aroma no fue el golpe que generalmente era.Sólo era una intensificación del dolor que ya sentía. Podría ignorarlo con másfacilidad de lo que alguna vez crei posible. Bella estaba inquieta a mientrasesperabamos en la fila, jugando distraídamente con zipper se su chamarra, moviéndosenerviosamente de un pie otro. Me miraba a menudo, pero siempre que encontrabami mirada, veía hacia abajo como si estuviera avergonzada. ¿Era porque habíamuchas personas mirandonos? Tal vez podría oír los susurros-el chismorreo hoyera tanto mental como verbal.
    O tal vez se dio cuenta, por mi expresión, que estaba en problemas. No dijonada hasta que estaba reuniendo el almuerzo. No sabía lo que a ella legustaba-o no-por lo que agarre de todo. "¿Qué estás haciendo?" bufoen voz baja. "No pensaras llevarte todo eso para mi?” Sacudi la cabeza, yempuje la bandeja hasta la caja. "La mitad es para mí, por supuesto” Alzola ceja de manera exeptica, pero no dijo nada más mientras pagaba los alimentosy la acompañaba a la mesa en que nos sentamos la última vez antes de sudesastrosa experiencia con la prueba de sangre. Parece que habia pasado muchomás que unos pocos días. Todo era diferente ahora. De nuevo se sentó frente amí. Empuje la bandeja hacia ella. "Toma lo que quieras," de dije.Escojio una manzana y la giro entre sus manos, con una mirada especulativa."Tengo curiosidad". ¡Qué sorpresa!"¿Qué harías si alguien te reta acomer?", Continuó en voz baja para que no llegara a oídos humanos. Losoidos inmortales son otro asunto, si estos estuvieran prestando atencion.Probablemente debería haberles mencionado algo de esto antes… "Tú siempresientes curiosidad," me queje. Oh, ok no era como si no hubiese tenido quecomer antes. Era parte de la farsa. Una desagradable. Tome la cosa mas cercana,y atrape su mirada mientras mordía un pequeño bocado de lo que fuera que sea.Sin mirar, no podia saberlo. Era viscoso, grueso y repulsivo como cualquierotra comida humana. Mastique y trage con rapidez, tratando de no hacer muecas.El trozo de comida se movio lenta e incómodamente por mi garganta. La exprecionde Bella era horrorizada. Impresionada. Quería rodar mis ojos. Por supuesto,habiamos perfeccionado esotos engaños. "Si alguien te reta a comer tierrapuedes, verdad?" Su nariz se arrugo y ella sonrió. "Lo hice una vez…por una apuesta. No fue tan malo. "Me reí. "Supongo que no mesorprende." Se ven comodos, ¿verdad? Buen lenguaje corporal. Voy areconstruirlo para Bella. Se esta inclinando hacia ella en la forma en quedebería, si está interesado. Se ve interesado. Se ve… perfecto. Jessicasuspiró. Yum. Me encontré con los ojos curiosos de jessica, desvio su miradanerviosamente, riéndose tontamente con la niña junto a ella. Hmmm.Probablemente sera mejor aferrarme Mike. A la realidad, no a la fantasía…"Jessica esta analizando todo lo que hago", le informe a Bella."Luego lo reconstruira para ti" Empuje el plato de comida hacia ella- pizza, me di cuenta- preguntándome como eramejor empezar. Mi antiguafrustración flameaba mientras repetía sus palabras mi cabeza: "Más de loque yo le gusto a el. Pero no se como evitarlo”
    Mordio la misma rebanada de pizza que yo había comido antes. Me sorprendio loconfiada que era.Por supuesto, ella no sabía que yo era ponsoñozo-no es quecompartir comida fuera a dañarla. Aun asi esperaba que ella me trataradiferente. Como otra cosa. Ella nunca lo hacia-por lo menos, no de maneranegativa… Me gustaría empezar con delicadeza. "Entonces, la camarera erabonita?" Alzo la ceja de nuevo. "De verdad no te diste cuenta?" Como sicualquier mujer pudiera esperar que quitara mi atencion de Bella. Absurdo, denuevo. "No, no estaba prestando atención. Tenia muchas cosas en la cabeza.” Nopor ultimo de esos pensamientos, el suave agarre de su fina blusa…. Menos malque hoy vestia ese feo suéter. "Pobre chica", dijo Bella, sonriendo.Le gustaba que no hubiera encontrado a la mesera interesante en ninguna forma.Podia entender eso. ¿Cuántas veces me había imaginado incapacitando a MikeNewton en la clase de biología? Honestamente ella no podía creer que sussentimientos humanos, el fruto de diecisiete cortos años mortales, podría sermás fuerte que la inmortal pasion que se ha ido contrullendo en mi durante unsiglo. "Algo de lo que le dijiste a Jessica…" No podía mantener mivoz casual. "Bueno, me molesta.” inmediatamente se puso a la defensiva"No me sorprende que oyeras algo que te disgustara, ya sabes lo que dicende los chismosos” Los chismosos nunca oyen cosas buenas de ellos, eso es lo quedicen. "Te adverti que estaría escuchando," le recordé. "Y yo teadverti que no querrias saber todo lo que pienso." Ah, estaba pensando encuando la hice llorar. El remordimiento hizo mi voz ronca. "Cierto, aunque teequivocas: quiero saber todo lo que piensas…Todo, solo que desearía que nopensaras algunas cosas” Más medias mentiras. Sabía que no deberia querer que sepreocupara por mi. Pero lo queria. Claro que lo queria.
    "Esa es una distinción importante", refunfuño, frunciendo elceño."Pero ese no es el punto por ahora." "Entonces cuales?" Se inclino hacia mí, con su mano ahuecada ligeramente alrededor de sugarganta. Atrajo mi Mirada –me distrajo- Qué tan suave se sentira su piel…Concentrate, me ordene a mi mismo. "¿De verdad crees que te interesas mas enmi, que yo por ti? Le pregunté. La pregunta sono ridícula para a mí, como silas palabras estuvieran revueltas. Sus ojos se ensancharon, su respiración sedetuvo. Entonces desvio su mirada, parpadeando rápidamente. Su aliento seconvirtió en un suave jadeo. "Lo hiciste de nuevo", murmuró. "¿Qué?""Deslumbrarme", admitió, mirando mis ojos con cautela."Oh." Hmm. No estaba seguro de qué hacer al respecto. Tampoco estábaseguro de no querer deslumbrarla. Todavía estaba emocionado de que pudiera.Pero esto no estaba ayudando al progreso de la conversación. "No es culpatuya." suspiró. "No puedes evitarlo." "¿Vas a responder mipregunta?" le exigi. Fijo la vista en la mesa. "Sí." Eso fuetodo lo que dijo. "Sí, vas a responder, o sí, realmente piensas eso?"Pregunté con impaciencia. "Sí, realmente lo creo", dijo sin mirarme.Hubo un ligero tono de tristeza en su voz. Se sonrojo de nuevo, sus dientes semovieron inconscientemente hacia su labio. Abruptamente, me di cuenta de que lecostaba admitirlo, porque realmente lo creia. Y yo no era mejor que el cobardede Mike, pidiéndole que confirmara sus sentimientos antes de que yo confirmaralos mios. No importaba que yo sintiera que había dejado mi lado muy claro. Nose lo habia confiado ella, por lo que no tenía excusa. "Te equivocas",prometí. Debio escuchar la ternura en mi voz. Bella me miro, sus ojos opacos,mirando lejos. "Eso no puedes saberlo” susurró. Pensó que subestimaba sussentimientos porque no podía oír sus pensamientos. Pero, en verdad, el problemaera que ella subestimaba los mios. "¿Qué te hace pensar eso?"pregunte. Me mirio de nuevo, mordiendo sus labios. Por millonésima vez, deseedesesperadamente que sólo pudiera escucharla. Estaba a punto de suplicarlequeme dijera a que pensamientos se estaba enfrentando, pero ella alzo un dedo paracallarme. "Dejame pensar”, pidió. Mientras que simplemente estuvieraorganizando sus pensamientos, podría ser paciente. O podría pretender que loera. Presiono sus manos juntas, entrelazando y liberando sus delgados dedos.Ella observaba sus manos como si pertenecía a otra persona mientras habla."Bueno, aparte de lo obvio", murmuro. "A veces… no estoy segura,yo no puedo leer mentes, pero algunas veces parace que intentas despedirtecuando estas diciendo otra cosa”no me miro.
    Había captado, lo que dijo? Se daba cuenta de que sólo era debilidad y egoísmolo me mantenía aquí? Pensaba menos de mí por eso? "Perceptiva",susurre, y mire con horror como el dolor retorcía su expresión. Me apresure acontradecir su hipótesis. "aunque por eso es por lo que te equivocas” empecé, ydespués hice una pausa, recordando las primeras palabras de su explicación. Memolestaban, aunque no estaba seguro de haber entendido muy bien. "¿Quéquieres decir, con lo obvio? " "Bueno, mirame", dijo. Estabamirándola, todo lo que siempre hacia era verla. A que se refería? "Soyabsolutamente normal", explicó. "Bueno, salvo por todas lassituaciones en que la muerte me ha pasado rozando y por ser tan torpe, que casiestoy discapacitada. Y mirate a ti.” Abanico el aire hacia mí, como si estuvieradiciendo algo tan obvio que no valiera la pena detallarlo. Pensaba que eranormal? pensó que yo prefería a alquien mas? En quien pensaba? Tontos, de menteestrecha, ciegos, humanos como Jessica o la Sra Cope? ¿Cómo es que no podría darse cuenta deque ella era la más bella… más exquisita… Esas palabras no eran suficientes. Yella no tenía idea. "Nadie se ve a si mismo con claridad" le dije."Voy a admitir que diste en el clavo con los defectos" reí sin humor.No encontraba comico que el destino la cazara. La torpeza, sin embargo, era unaespecie de gracia. Atractiva. Me creería si le dijera que era hermosa, pordentro y por fuera? Quiza encuentre la corroboración más convincente."Pero tu no sabes lo que pensaban todos los chicos el dia de tu llegada”Ah, la esperanza, la emoción, la impaciencia de esos pensamientos. La rapidezcon que se habían convertido en fantasías imposobles. Imposibles, porque ellano deseaba a ninguno de ellos. Yo era al que ella dijo que sí. Mi sonrisa debehaber sido petulante. Su rostro se volvio blanco de la sorpresa. ""No tecreo ", murmuro. "Confía en mí sólo esta vez-eres lo contrario a lonormal." Su sola existencia era excusa suficiente para justificar lacreación de todo el mundo. No estaba acostumbrada los cumplidos, pude ver eso.Otra cosa a la que tendrá que acostumbrarse. Se sonrojo y cambió el tema."Pero yo no estoy diciendo adiós. " "¿No lo ves? Eso demuestraque tengo razón. Soy quien mas se preocupa, porque si debo hacerlo” Dejariaalguna vez de ser egoísta, para hacer lo correcto?, sacudi la cabezadesesperado. Tenia que encontrar la fuerza, ella merecía una vida, no lo queAlice había visto venir. "Si olvidarlo es lo correcto…” Y tiene que ser locorrecto ¿cierto? No un angel temerario. Bella no me pertenecía. "Sufriré paraevitar que resultes herida, para mantenerte a salvo”. Mientras hablaba, deseabaque fuera cierto. Me fulmino con la mirada. De alguna manera, mis palabras lahabían encolerizado. "¿Acaso no piensas que yo haría lo mismo?”", exigiófuriosamente. Tan furiosa, tan suave y tan frágil.¿Cómo podría ella lastimar aalguien? "Nunca vas a tener que decidir eso” le dije, una vez más deprimido porla amplia diferencia entre nosotros. Me miro, reemplazando la ira por elinterés, estrechando sus ojos.Había algo realmente malo en el orden deluniverso si alguien tan bueno y fragil no merecia un ángel de la guarda paraalejarla de los problemas. Bueno, pensado con un oscuro humor, por lo menosella tiene un guardian vampiro. Le sonrei. Me encantaba mi excusa para quedarme"Por supuesto, mantenerte a salvo empieza a parecerse a un trabajo detiempo completo que requiere de mi presencia constante". Ella tambiénsonrió. "Nadie ha tratado de acabar conmigo hoy", dijo a la ligera, ydespués su exprecion se volvió especulativa durante medio segundo, antes de susojos se volvieran opacos de nuevo.
    "Aun” añadi secamente. "Aun", añadió, para mi sorpresa . Esperaba quenegara la necesidad de protección. ¿Cómo es posible? Ese idiota egoísta!¿Cómopuede hacernos esto a nosotros? El penetrante chillido mental de Rosalie rompiómi concentración. "Fácil, Rose," Oi el susurro de Emmett al otro ladode la cafetería. Pasando su brazo alrededor de sus hombros, alrededor de sushombros, manteniéndola fuertemente a su lado, deteniéndola.
    Lo siento, Edward, Alice pensó con culpabilidad. Por su conversación ellapodría deducir que Bella sabe demasiado… y habría sido peor si no le hubieradicho la verdad.Confía en mí en eso. Me estremeci ante la imagen mental quesiguió, lo que habría sucedido si le hubiera dicho a Rosalie que Bella sabíaque yo era un vampiro en casa, donde Rosalie no tenía una fachada que cubrir.Tendre que ocultar mi Aston Martin en algún lugar fuera del estado si no secalma antes de que la escuela termine. La vision de mi coche favorito,destrozado y quemado, era decepcionante-aunque sabía que me había ganado elcastigo. Jasper no estaba mucho más feliz. Lidiaria con los demás más tarde.Tenía poco tiempo para estar con Bella, y no iba a desperdiciarlo. Y oir aAlice me recordó que tenia otros asuntos que atender. "Tengo otra preguntapara ti", dije, olvidando la histeria mental de Rosalíe."Disparar", " dijo Bella, sonriendo. "¿De verdad esnecesario ir a Seattle este sábado, o sólo es una excusa para no tener quedecir no a todos tus admiradores? " Me hizo una mueca "Todavia no tehe perdonado por el asunto de Tyler, es tu culpa que se haya engañado hastacreer que voy a acompañarlo al baile de gala. " "Oh, él habríaencontrado una oportunidad para pedirtelo sin mí ayuda - en realidad yo sóloquería ver tu cara. " Me reí , recordando su expresión aterrada. Nada delo que le había contado acerca de mi propia historia oscura la habíahorrorizado tanto. La verdad no la asustaba. Ella realmente queria estarconmigo. Alucinante. "Si te lo hubiera pedido, ¿me hubierasrechazado?" "Probablemente no", dijo. "Pero hubieracancelado después alegando una falsa enfermedad o un esguince de tobillo." Que extraño. "¿Por qué?" Sacudió su cabeza, como si se sientieradecepcionada de que no la entendi. "Supongo que nunca me has visto engimnacia, pero crei que lo entenderías".
    Ah. "¿Te refieres al hecho de que eres incapaz de caminar a través de unasuperficie plana y estable sin encontrar algo con que tropezar? ""Obviamente". "Eso no sería un problema. Todo depende de quiente lleve a bailar". Por una fracción de segundo, me abrumo la idea desostenerla entre mis brazos durante un baile-donde, sin duda, estaría usandoalgo bonito y delicado, no ese horrible sueter. Recorde con perfecta claridadcómo se había sentido su cuerpo bajo el mio después de ponerla fuera del caminode la van. Más fuerte que el pánico o la desesperación o el disgusto, podíarecordar esa sensación. había sido tan cálida y tan suave, amoldándose a mifigura de piedra… Me aleje de ese recuerdo.
    "Pero no me haz contestado-" dije rapidamente, previniendo queprotestara algo hacerca de su torpeza, como claramente intento hacerlo. "Estásdecidida a ir a Seattle, o te importaria si hacemos algo diferente? "Dejandolo a su elección, pero sin darle la opción de estar lejos de mi. Pocojusto de mi parte. Pero anoche le había hecho una promesa… y me gustaba la ideade cumplirla-casi tanto como me aterraba. El sol brillaria el sábado. Y podríamostrarle mi verdadero yo, si era lo suficientemente valiente para soportar suhorror y repugnancia. Conocia el lugar perfecto para tomar ese riesgo…"Estoy abierta a sugerencias", dijo Bella. "Pero quiero pedirteun favor" Un sí con reservas. ¿Qué querria ella de mí? "¿Qué?""¿Puedo conducir?" ¿Era esta su idea de humor? "¿Por qué?""Bueno, sobre todo porque cuando le dije a Charlie que iba a Seattle, mepreguntó concretamente si iria sola y, en ese momento, asi era. Si pregunta unavez más, probablemente no le mentira, pero no creo que pregunte de nuevo, ydejar el coche enfrente de la casa solo sacaría el tema a relucir de formainnecesaria. Y además, porque tu forma de conducir me asusta. " Rode los ojoshacia ella. "De todas las cosas por las que debería asustarte, a ti tepreocupa mi forma de conducir” En verdad, su cerebro trabajaba al reves. Sacudila cabeza disgustado. Edward, Alice llamo con urgencia. De repente estabamirando un círculo brillante de luz solar, atrapado en una de las visiones deAlice. Se trataba de un lugar que conocía bien, el lugar al que habíaconsiderado llevar a Bella-un pequeño prado donde nadie había ido aparte demí.Un tranquilo y bonito lugar donde podida contar con estar solo-losuficientemente lejos de cualquier rastro de actividad humana, donde incluso mimente pudiera estar en paz y tranquilidad. Alice también lo reconocio, porqueella ya me había visto allí no hace mucho tiempo en otra vision—de uno de esosparpadeos, visiones poco definidas que Aliceme había mostrado la mañana quesalve a Bella de la van. En esa parpadeante visión, no estaba solo. Y ahoraestaba claro- Bella estaba conmigo. Así que fui lo suficientemente valiente.Ella me miraba, el arco iris bailabasobre su cara, sus ojos eran insondeables.Es el mismo lugar, pensó Alice, llena de un horror que no correspondia con lavisión. La tensión, tal vez, pero el horror?¿A que se refería con, el mismolugar? Y luego lo vi. Edward! Alice protestó chillando. La quiero, Edward! Lacalle violentamente. Ella no quería a Bella de la misma manera en que yo lohacia. Su visión era imposible. Incorrecta. De alguna manera cegada, viendoimposibles. Ni siquiera medio segundo había pasado. Bella miraba mi cara concuriosidad, esperaba que aprobar su solicitud. Había visto el flash de temor, ofue demasiado rápido? Me enfoque en ella, en nuestra conversación inconclusa,empujando a Alice y sus imperfectas, visiones lejos de mis pensamientos. Ellosno merecen mi atención. No fui capaz de mantener el tono juguetón de nuestrasbromas, no obstante. "¿ no quieres decirle a su padre que vas a pasar eldía conmigo?" pregunte, dejando que se filtrarse la oscuridad de mi voz.Empuje las visiones de nuevo, tratando de enviarlas lejos, para evitar queparpadearan a través de mi cabeza. "Con Charlie, menos siempre esmás", dijo Bella, segura de este hecho. "De todos modos ¿a dóndevamos a ir? Alice estaba equivocada. Muertalmente equivocada. No habíaoportunidad de ello. Y sólo era una vieja visión, invalida ahora. Las cosashabían cambiado. "El clima será agradable", le dije lentamente, luchandocontra el pánico y la indecisión. Alice esta mal. Me hubiese gustado seguircomo si no hubiera escuchado o visto nada. "Así que estare fuera de laatención pública… y podras estar conmigo, si quieres”. Bella lo capto a laprimera, sus ojos eran brillantes y ansiosos. "Y me enseñaras a que te referíascon lo de el sol? " Tal vez, como otras tantas veces, su reacción sería locontrario de lo que esperaba. Sonrei ante esa posibilidad, luchando por volverel momento mas ligero. "Sí. Pero… "Ella no había dicho que sí."Si no quieres estar… a solas conmigo, yo todavía sigo prefiriendo que novayas a Seattle sola. Me estremezco de pensar con que problemas podríasencontrarte en una ciudad de ese tamaño. " Sus labios se contrajeron;estaba ofendida. "Phoenix es tres veces más grande que Seattle-sólo en lapoblación. En cuanto a tamaño …”"Pero al parecer, en Phoenix no te habíallegado la hora," le dije, interrumpiendo sus justificaciones. "asique preferirira que permanecieras cerca de mi."
    Podría permanecer para siempre conmigo y aun asi no sería suficiente No debopensar de esa manera. No teníamos para siempre. Cada segundo contaba, mas de loque nunca lo había hecho; cada segundo la cambiaba, mientras yo permaneciaintacto. "No me importa estar a solas contigo", dijo. No- porque susinstintos funcionaban al revés. "Lo sé." Suspire "pero deberiasdecirle a Charlie ". "¿Por qué diablos deberia de hacerlo?"pregunto horrorizada La mire con fiereza, las visiones que no estaba seguro depoder manejar la espriral a través de mi cabeza. "Para darme un pequeñoincentivo para que te traiga de vuelta," bufe. Deberia darme almenos eso-un testigo para obligarme a ser cautelosos. ¿Por qué Alice tenia que habermedicho esto ahora? Bella trago saliva, y me miro durante un largo momento.¿Quées lo que vio? ""Creo que me arriesgare", dijo. Ugh!¿obtenia algunaemoción de poner en riesgo su vida? Ansiaba un disparo de adrenalina Frunci elceño a Alice, que encontró mi mirada con una de advertencia. Junto a ella, Rosaliemiraba furiosa, pero no podía importarme menos. Dejare que destruya el coche.Es sólo un juguete. "Hablemos de otra cosa," Bella sugiriórepentinamente. Miré de nuevo a ella, preguntandome cómo podía ser taninconsciente de lo que realmente importaba.¿Por qué no me veía como el monstruoque era? "¿De qué quieres hablar?" Movio sus ojos a la izquierda yluego la derecha, para asegurarse de que no hubiera chismosos. Debia estarplaneando introducirme en otro tema relacionado con los mitos. Sus ojos se congelaronpor un segundo y su cuerpo se puso rigido después me miró de nuevo a mí."¿Por qué fuiste a Goat Rocks el pasado fin de semana… a cazar? Charliedice que no es un buen lugar para acampar, a causa de los osos. " Tanobvio, la mirelevantando la ceja. " osos?" exclamo. Le sonreíburlonamente, viendo que se hundia ¿Esto haría que me tomara en serio? Algo loharia? Junto su exprecion. "no estamos en temporada de osos", dijoseveramente, estrechando sus ojos. "Si lees con cuidado, las leyes sólocubren la caza con armas." Perdió el control de su exprecion por unmomento. Sus labios se abrieron. " osos?", Dijo una vez más, esta vezafirmando
    "El favorito de Emmett es el oso pardo". Observé sus ojos, viendoresolucion en ellos.
    "Hmm", murmuro. Mientras mordia la pizza, mirando hacia abajo.Mastico despacio, y luego tomó un trago de su refresco. "Entonces",dijo, levantando los ojos. ¿Cuál es tu favorito? " Supuse que debi haberesperado algo así, pero no lo había hecho. Bella estaba siempre interesada, hastaen lo mas pequeño. "El puma" conteste bruscamente. "Ah” dijo en un tononeutral. Sus latidos continuaban constantes, como si estubieramos discutiendosobre mi restaurante favorito. Bien, entonces, si quería actuar como si esto nofuera nada raro… "Por supuesto, debemos tener cuidado para no causar unimpacto ambiental desfavorable con una caceria imprudente” le dije, con vozdistante y clínica. "Tratamos de concentrarnos en zonas con sobrepoblaciónde depredadores y nos alejamos tanto como sea necesario.Aqui siempre hay unmontón de ciervos y alces, pero ¿dónde está la diversión en eso?” Escuchó conuna expresión de amable interes, como si yo fuera un maestro dando unaconferencia. Tuve que sonreír. "Claro diversion", murmuró con calma,mientras le daba otro mordisco a la pizza. "El comienzo de la primavera es laestacion favorita de Emmett ", dije, continuando con la conferencia."Acaban de salier de la hibernación, por lo que están másirritables". Setenta años despues, y él todavía no superaba el haberperdido aquel primer encuentro. "No hay nada más divertido que un osopardo irritado," Bella admitió, asintiendo solemnemente. No pude evitarreir mientras sacudia la cabeza por su ilógica calma. Tenía haber algo."Dime qué estás pensando realmente, por favor." "Estoy tratandode imaginarlo pero no puedo", dijo, arugando la frente , "Cómo cazarun oso sin armas?" "Oh, tenemos armas", le dije, con una ampliasonrisa. Esperaba que retrocediera, pero ella estaba muy quieta, mirandome."Simplemente no del tipo que las leyes de caza. Si alguna vez has vistoatacar a un oso en la televisión, debería ser capaz de visualizar como cazaEmmett." Miro hacia la mesa donde se sentaban los demás, y se estremeció.Finalmente. Y entonces me reí de mi mismo, porque sabía que parte de mí desabaque lo ignorara. Sus ojos oscuros eran amplios y profundos cuando me miro."¿Tambien tu te pareces a un oso?” pregunto casi en un susurro"Más omenos como un puma, o eso es lo que me dicen," le dije, tratando de sonardistante. "Tal vez nuestras preferencias sean significativas". Suslabios se levantaron en una sonrisa. "Tal vez", repitió. Y entoncesinclino la cabeza a un lado, y de repente la curiosidad fue clara en sus ojos"¿Es algo que podría llegar a ver? " No necesitaba imagenes de Alicepara ilustrar este horror, con mi imaginación era suficiente."Absolutamente no," gruñi.
    Se alejo de mí, lucia perpleja y asustada. Me eche hacia atrás, queriendo ponerdistancia entre los dos. Nunca iba a ver eso, o si? Ella no hacia una sola cosapara ayudarme a mantenerla con vida. "Demasiado aterrador para mí?",Preguntó, su voz estaba bien, su corazón sin empargo, estaba acelerado.""Si asi fuera te sacaría esta noche," hablando entre dientes"Necesitas una buena dosis de miedo. Nada te caeria mejor " "Entonces¿por qué?", Exigió, sin inmutarse La mire fijamente, a la espera de quereflejara panico. Yo tenia miedo. Podría imaginar claramente lo que pasaríateniendo a Bella cerca cuando cazara… Sus ojos seguían siendo curiosos,impaciente. Esperaba que respondiera. Pero nuestra hora habia terminado."Más tarde", me levante. "Vamos a llegar tarde." Miróalrededor, desorientada, como si hubiera olvidado que estábamos en el almuerzo.Sorprendida que no estubieramos solos en algun lugar privado. Entendia bien esesentimiento. Era difícil recordar el resto del mundo cuando estaba con ella. Selevantó rápidamente, y acomodo su mochila sobre su hombro. "Muy bien:despues," dijo, y pude ver la determinación en su boca; no va a dejarpasar esto.

    Capitulo 12 -Complicaciones



    Bella y yo caminamos en silencio hacia biología. Yo intentaba enfocarme en elmomento, en la chica que estaba a mi lado, en lo que era real y solido, encualquier cosa que mantuviera las visiones sin sentido de la mentirosa deAlice, fuera de mi cabeza.
    Pasamos al lado de Ángela Weber en la acera discutiendo sobre un trabajo con unchico de su clase de trigonometría. Escudriñe sus pensamientossuperficialmente, esperando mas decepciones, solo para sorprenderme por sunostalgia.
    Ah, entonces si había algo que Angela quería. Desafortunadamente, no era algoque pudiera ser fácilmente envuelto en regalo.
    Me sentí extrañamente consolado por un momento escuchando la esperanza deAngela anhelando. Un sentido de deuda que Angela nunca sabria paso a través demi, y yo era, uno de la misma especie que la chica humana.
    Era extrañamente consolable saber que no era el único que estaba viviendo unatrágica historia de amor. Los corazones rotos estaban en todas partes.
    En el segundo siguiente estaba abruptamente irritado. Porque la historia deAngela no tenia por que ser trágica. Ella era humana y el era humano y ladiferencia que parecía tan insuperable en su cabeza era ridícula,verdaderamente ridícula comparada con mi propia situación. No había razón paraque su corazón estuviera roto. Que inútil tristeza, cuando no había razónvalida para que ella no estuviera con quien quisiera estar. Por que ella nopodía estar con quien quisiera? Por que esta historia no podía tener un finalfeliz?
    Yo quería regalarle algo…bueno le daría lo que ella quería. Aun sabiendo lo quesabia de la naturaleza humana, esto probablemente seria difícil. Escudriñe laconciencia del chico que estaba a su lado, el objeto de su atracción, y el noparecía indiferente, el estaba en la misma dificultad en la que estaba ella.Esperanzado y resignado, de la manera en la que ella estaba.
    Todo lo que debía hacer era plantear las sugerencias….
    El plan se formo rápidamente, el guion se escribió por si solo sin esfuerzo pormi parte. Necesitaria la ayuda de Emmet. Mantenerlo a lo largo de esto laverdadera dificultad. La naturaleza humana era mas fácil de manipular que lanaturaleza vampírica.
    Estaba complacido con mi solución, con mi regalo para Angela. Era una lindadiversión para mis propios problemas. Seria que, los míos serian fácilmentearreglados?
    Mi humor estaba un poco mejor cuando Bella y yo tomamos nuestros asientos.Quizas debería ser mas positivo. Quizas había una solución escapándome ah paranosotros, la obvia solución de Angela era tan invisible para ella. No como…pero para que desperdiciar tiempo con esperanza? No tenia tiempo paradesperdiciar cuando estaba con Bella. Cada segundo importaba.
    El señor Banner entro arrastrando una antigua tele y video. El estaba saltandouna sección en la que el no estaba particularmente interesado –desordengenetico- mostrando una película por los próximos tres días. El aceite deLorenzo no era una pieza muy alegre, pero eso no paro la excitación en el aula.Sin tomar notas, sin pruebas. Tres días libres. Los humanos estaban exultados.
    A mi no me importaba, de todos modos. No estaba planeando prestarle atención anada excepto a Bella.
    Hoy no aleje mi silla de la suya, para darme espacio para respirar. Alcontrario, me sente cerca de ella como cualquier otro humano haría. Mas cercade lo que nos habíamos sentado en mi auto, lo suficientemente cerca para que milado izquierdo se sintiera sumergido en el calor de su piel.
    Era una experiencia extraña, alegre y atrevida, pero prefería esto a sentarmeal otro lado de la mesa. Era mas de lo que estaba acostumbrado, y rápidamenteme di cuenta que no era suficiente. N o estaba satisfecho. Estando asi de cercasolo me hacia querer estar mas cerca. El tiron era mas fuerte de lo cercaestaba.
    Yo la había acusado de ser un iman para el peligro. Ahora se sentía como unaverdad literal. Yo era peligroso, y, con cada pulgada que me permitia mas cercade ella, su atracción crecia con fuerza.
    Y luego el señor Banner apago las luces.
    Era raro cuanta diferencia hacia esto, considerando que la falta de luzsignificaba poco para mis ojos. Podia ver perfectamente como antes. Cadadetalle del aula estaba claro.
    Entonces, por que el repentino shock de electricidad en el aire, en laoscuridad que no era oscuridad para mi? Era porque sabia que era el único quepodía ver claramente? Era que Bella y yo eramos invisibles para los demás? Comosi estuviéramos solos, solo nosotros dos, escondidos en el aula oscura,sentados tan cerca el uno del otro…
    Mi mano se movio sin mi permiso hacia ella. Solo para tocar su mano, parasostenerla en la oscuridad. Seria eso un error tan horrorifico? Si mi pile lemolestaba, ella solo debía alejar la suya…
    Regrese mi mano, me cruze de brazos fuertemente alrededor de mi pecho y apretémis manos cerradas. Sin cometer errores. Me había prometido a mi mismo que nocometeria errores, no importaba cuan minimos parecieran ser. Si sostuviera sumano, solo querria mas – otro insignificante toque, otro movimiento mas cercade ella. Podia sentirlo. Un nuevo tipo de deseo estaba creciendo en mi,trabajando para derribar mi autocontrol.
    Sin cometer errores.
    Bella cruzo sus brazos sobre su pecho, y sus manos cerradas en puño, como lasmias.
    En que estas pensando?? Me estaba muriendo por susurrarle esas palabras, peroel aula estaba tan calmo como para interrumpirlo con una conversación ensusurros.
    La película empezó, iluminando solo un poco la oscuridad. Bella me miro. Ellanoto la rigida postura que sostenía mi cuerpo –como la de ella- y sonrio. Suslabios se separaron un poco, y sus ojos se veian llenos de una calidainvitación.
    O quizás yo solo estaba viendo lo que quería ver.
    Le devolví la sonrisa, su respiración se entrecorto y ella miro rápidamentehacia otro lado.
    Eso lo hizo peor. No conocía sus pensamientos, pero de repente estaba seguroque antes tenia razón, y que ella si quería que la tocara. Ella sentía estepeligroso deseo como yo.
    Entre su cuerpo y el mio, la electricidad zumbaba.
    Ella no se movio la hora entera, manteniendo su rigida y controlada pose, comoyo mantenía la mia. De vez en cuando ella me miraba otra vez, y la zumbeanteelectricidad se sacudiría a través de mi con un repentino shock.
    La hora paso – lentamente, y aun no lo suficientemente lento. Esto era tannuevo, podía sentarme con ella asi por días, solo para experimentar estesentimiento completamente.
    Tenia una docena de diferentes argumentos conmigo mientras los minutos pasaban,luchando racionalmente con el deseo cuando yo intentaba justificar el tocarla.
    Finalmente, el señor Banner prendió las luces otra vez.
    En la luminosidad de la luz fluorescente, la atmosfera del aula volvió a lanormalidad. Bella suspiro y se estiro, flexionando sus dedos en frente de ella.Debio ser incomodo para ella mantener esa posición por tanto tiempo. Fue masfácil para mi – la quietud venia naturalmente.
    Me rei entre dientes ante la expresión de alivio de su rostro.
    -Bueno ha sido interesante.
    -Umm – murmuro, claramente entendiendo a que me refería, pero sin hacer ningúncomentario al respecto.
    Que no hubiera dado por saber que era lo que estaba pensando ahora.
    Suspire. Desearlo mas no iba a ayudarme con esto.
    -Nos vamos? – Le pregunte mientras me paraba.
    Ella hizo una mueca y se tambaleo sobre sus pies, sus manos en la mesa como situviera miedo de caerse.
    Podría ofrecerle mi mano. O podría poner mi mano debajo de su codo –ligeramente – y estabilizarla. Seguramente no seria una infracción tanterrible…
    Sin cometer errores.
    Ella estuvo muy callada cuando caminamos hacia el gimnasio. La arruga entre susojos estaba en evidencia, un signo de que ella estaba pensando profundamente.
    Un toque a su piel no la lastimaría, mi egoísmo competía,
    Podria moderar fácilmente la fuerza de mi mano. No era difícil exactamente,cuando estaba firmemente controlado. Mi sentido tactilar develaba mas que el deun humano. Podria fisura una docena de cristales sin romper ninguno. Podriaacariciar una burbuja de jabon sin pincharla. Siempre que estuviera firmementecontrolado…
    Bella era como uan burbuja de jabon – frágil y efímera. Temporal.
    Cuanto tiempo seria capaz de justificar mi presencia en su vida? Cuanto tiempome quedaba? Tendria otra oportunidad como esta,como esta momento, como estesegundo?
    Ella no estaría siempre dentro del alcance de mis brazos…
    Bella dio la vuelta para mirarme en la puerta del gimnasio, y sus ojos seensancharon ante la expresión de mi rostro. Ella no hablo. Me vi a mi mismo enel reflejos de sus ojos y vi el conflicto dentro de mi. Vi el cambio en mirostro cuando mi lado bueno perdió la disputa.
    Mi mano se levanto sin una orden consciente para hacerlo. Tan gentilmente comosi ella estuviera hecha del vidrio mas fino, como si fuera frágil como unaburbuja. Mis dedos acariciaron la suave piel que cubría su pómulo. Se acaloradebajo de mi tacto, y pude sentir el pulso de la sangre debajo su transparentepiel.
    Suficiente, me ordene, sin embargo mi mano quería modelar el lado de su rostro.Suficiente.
    Fue difícil alejar mi mano, de frenarme de moverme más cerca de ella de lo queya estaba. Mil posibilidades diferentes corrieron a través de mi mente en uninstante – mil maneras diferentes de tocarla. La punta de mis dedos trazaron laforma de sus labios. Mi palmo rozando su barbilla. Sacando el sujetador de supelo y dejándolo espárcerse a través de mi mano. Mis brazos enrollándosealrededor de su cintura, sosteniéndola en contra de la longitud de mi cuerpo.
    Suficiente.
    M e esforze por darme la vuelta, para alejarme de ella. Mi cuerpo se movioforzadamente – indispuesto a hacerlo.
    Deje de persistir a mi mente de mirarla mientras caminaba forzadamente, casicorriendo de la tentación. Capture los pensamientos de Mike Newton – eran losmas ruidosos- mientras veía a Bella caminar por su lado, sus ojos desenfocadosy sus mejillas rojas. El se ruborizo y de repente mi nombre se mezclo en suspensamientos; No pude evitar sonreir abiertamente en respuesta a eso.
    Mi mano me estaba hormigueando. La flexione y luego la curve en un puño, perocontinuo con una picadura sin dolor.
    No, no la había lastimado – pero tocarla había sido un error.
    Se sentía como fuego – como la sed quemando en mi garganta que se propagaba alo largo de mi cuerpo entero.
    La próxima vez que estuviera cerca de ella seria capaz de frenarse para no tocarlaotra vez? Y si la tocaba una vez mas, seria capaz de detenerme allí?
    Sin cometer mas errores. Eso era todo. Saboréalo en la memoria, Edward, me dijegravemente, y manten tus manos para ti mismo .Eso o me obligaría a mi mismo airme…de alguna manera. Porque no podía permitirme a mi mismo a estar cerca deella si insistia en cometer errores.
    Respire profundamente y trate de establecer mis pensamientos.
    Emmet me alcanzo afuera del edificio de ingles.
    -Hola, Edward – Se ve mejor. Raro, pero mejor .Feliz
    -Hola, Em – Me veía feliz? Supuse que a pesar del caos en mi cabeza me sentíade ese modo.
    Trata de mantener tu boca cerrada, chico. Rosalie quiere desgárrate la lengua.
    Suspire.
    -Lo siento te deje manejar eso solo. Estas enojado conmigo?
    - No. Rose lo superara. Esto iba a pasar de todos modos.- Con lo que Alice vioque venia…
    La visión de Alice no era algo en lo que quisiera pensar ahora mismo. Mirefijamente hacia delante con los dientes apretados.
    Mientras buscaba una distracción, capte un suspiro de alivio de Ben Cheneyentrando al aula de ingles delante de nosotros. Ah – aquí estaba mi oportunidadpara darle a Angela su regalo. Me quede parado y agarre el brazo de Emmet.
    -Espera un segundo.
    Que pasa?
    -Se que no me lo merezco, pero me harias un favor de todos modos?
    - Que es? – Pregunto curioso.
    Por debajo de mi respiración – y a una velocidad que hubiera hecho las palabrasincomprensibles para un humano sin importar cuan fuerte habrían hablado – leexplique lo que quería.
    Me miro fijamente en blanco cuando termine, con sus pensamientos en blanco comosu rostro.
    -Entonces? – Le pregunte –Me ayudaras a hacerlo?
    Le tomo un minuto responder.
    -Pero, por que?
    -Vamos, Emmet. Por que no?
    Quien diablos eres tu y que haz hecho con mi hermano?
    -No eras tu el que te quejabas que la escuela era siempre lo mismo? Esto es unpoquito diferente, no? Consideralo como un experimento – un experimento con lanaturaleza humana.
    Me quedo mirando por un momento antes de contestar.
    -Bueno esto es diferente. Te doy la razón en eso…ok, bien.-Emmet bufo y luegose encogió de hombros –Te ayudare.
    Le sonreí de oreja a oreja sintiéndome mas entusiasmado ahora porque el meayudaría. Rosalie era una molestia, pero siempre le debería una por haberelegido a Emmet, nadie nunca a tenido un mejor hermano que el mio.
    Emmet no tenia que practicar. Le susurre sus líneas por debajo de mirespiración una vez mientras caminábamos hacia dentro del salón.
    Ben ya estaba sentado en su asiento detrás del mio, reuniendo su tarea paraentregar. Emmet y yo nos sentamos e hicimos lo mismo. El salón no estaba ensilencio todavía; el murmullo de las conversaciones continuarían hasta que la Sra Goff pidieraatencion. Ella no tenia apuro evaluando los interrogatorios de la claseanterior.
    -Entonces – Dijo Emmet, su voz mas fuerte de lo necesaria si, si me estuvierahablando a mi solamente. –Ya invitaste a salir a Angela?
    El sonido de los papeles detrás de mi se detuvo abruptamente cuando Ben fijo suatención repentinamente en nuestra conversación.

    Angela? Estan hablando de Angela?

    Bien ya me estaba prestando atención.

    -No – dije, meneando la cabeza lentamente para aparentar apesadumbrado.

    -Por que no? – improviso Emmet – Eres cobarde?

    Le dedique una mueca.

    -No. Escuche que ella estaba interesada en otra persona.

    Edward Cullen iba a invitar a salir a Ángela? Pero…Esto no me gusta. No loquiero cerca de ella. El no le conviene. No es… seguro.

    No habia anticipado el instinto protector. Estaba trabajando para lo celos.Pero lo que sea que funcionara.

    -Vas a dejar que eso te detenga? – Pregunto Emmet con desden, improvisando otravez.-No soportas la competencia?

    Use lo que el me dio.

    -Mira, creo que a ella realmente le gusta este chico Ben. No la voy a intentarconvercer de que cambie de opinión. Hay otras chicas.

    La reaccion en la silla detrás d mi fue electrica.

    -Quien? – pregunto Emmet, volviendo al guion.

    -Mi compañera de laboratorio dijo que era algun chico llamado Cheney. No estoyseguro de quien sea.

    Trate de no sonreir. Solo los Cullens podrian alejarse fingiendo no conocer atodos los estudiantes de esta minuscula escuela.
    La cabeza de Ben daba vueltas en shock.

    Yo? Por encima de Edward Cullen? Pero por que yo le gustaria a ella?

    -Edward – murmuro Emmet en un tono mas bajo, poniendo los ojos en blanco endireccion al chico- El esta detrás de ti.- articulo con los labio, peroobviamente el humano podria fácilmente leer las palabras.

    -Oh – murmure.

    Gire en mi asiento y mire una vez al chico detrás de mi. Por un segundo, losojos negros detrás de los anteojos estaban asustados, pero después el se envaroy cuadro sus angostos hombros, afrontando mi clara evaluacion. Su menton selevanto y un rubor de enojo oscurecio su piel marron dorada.

    -Huh –dije arrogantemente mientras ne giraba hacia Emmet.

    El se cree que es mejor que yo. Pero Angela, no. Se lo demostrare.

    Perfecto.

    -No dijiste que ella iria al baile con Yorkie? – pregunto Emmet, bufando cuandodijo el nombre del chico.

    -Eso fue una decisión grupal aparentemente- queria asegurarme que Ben tuvieraesto claro. Angela es timida. Si B… bueno, si el chico no se atreve a invitarlaa salir, ella nunca se lo pediria a el.

    -A ti te gustan las chicas timidas – dijo Emmet, volviendo a la iprovisacioon.Chicas tranquilas. Chicas como…no lo se. Quizas Bella Swan?

    Le hice una mueca.

    -Exactamente.-luego regrese a la actuación- quizas Angela se canse de esperar.Quizas la invite al baile de fin de curso.

    No, no lo haras. Penso Ben, enderezandose en la silla. Entonces que pasa siella es mucho mas alta que yo? Si a ella no le importa, entonces a mi tampoco.Ella es la chica mas buena, inteligente y linda en esta escuela…y ella mequiere a mi.

    Me agradaba este Ben. El se veia brillante y bueno. Quizas incluso valia lapena para una chica como Angela.
    Levante mi pulgar hacia Emmet debajo del escritorio cuando la Sra Goff se paro y saludoa la clase.

    Ok, lo admito, eso fue divertidisimo. Penso Emmet.

    Me sonrei a mi mismo, complacido de haber sido capaz de cerrar una historia deamor con un final feliz. Estaba seguro de que Ben seguiria a traves de esto, yAngela recibiria mi regalo anonimo. Mi deuda estaba saldada.

    Que tontos eran los humanos, para dejar que seis puladas de diferencia en laestatura

    Confundieran su felicidad.

    Mis sucesos me pusieron de buen humor. Sonrei otra vez mientras me acomodaba enla silla y me preparaba para el entretenimiento. Después de todo, como Bellahabia señalado en el almuerzo, nunca la habia visto en accion su clase degimnasia.

    Los pensamientos de Mike fueron los mas faciles de encontrar la burbuja devoces del gentio que atravesaba el gimnasio. Su mente se habia vuelto tanfamiliar en las ultimas semanas. Con un suspiro me resigne a ewscuchar atravesde el. Al menos podia estar seguro que el le estaria prestando atención a Bella.

    Estaba justo a tiempo de escucharlo ofreciendole a Bella ser su compañero debadminton, mientras el hacia la sugerencia, otros compartimientos corrieron porsu mente. Mi sonrisa de desvanecio, aprete los dientes, y tuve que recordarmeque asesinar a Mike Newton no era una opcion permitida.

    -Gracias Mike, no tienes por que hacerlo, lo sabes.

    -No te preocupes, me mantendr fuera de tu camino.

    Ambos se sonrieron y flashes de algunos accidentes- siempre de alguna maneraconectados con Bella- pasaron por la cabeza de Mike.

    Mike jugo solo al principio, mientras que Bella en la mitad de la cancha,sosteniendo su raqueta cautelosamente, como si fuera una especie de arma.

    El entrenador Clapp le redeno a Mike que dejara jugar a Bella.
    Uh, oh. Penso Mike iba hacia delante con un suspiro, sosteniendo su raqueta, enun angulo extraño.
    Jennifer Ford lanzo el primer zaque directamente hacia Bella con una vueltaengreída en sus pensamientos. Mike vio a Bella tambalearse hacia el,balanceando la requeta yardas anchas de su objetivo, y el se apuro a intentarsalvar el volley
    Vi la trayectoria de la raqueta de Bella con alarma. Seguro, esta tocaria latensa red y regresaría a ella, sosteniendo su frente antes de de que estagolpeara el brazo de Mike con un clamoroso ruido.
    Ow. Ow. Ungh. Eso me dejara un moretón.
    Bella se amasaba la frente. Fue difícil quedarme en mi asiento, sabiendo queella estaba herida. Pero que mas ppodria hacer si estuviera allí? Y no parecíaser tan serio… vacile, mirando. Si Bella intentaba seguir jugando inventariauna excusa para arrastrarla fuera de la clase.
    El entrenador se rio.
    -Lo siento Newton- Esta chica es la pero gafe que he visto. No deberíainfligirla con los demás…
    Dio la media vuelta deliberadamente y se movio para ver otro partido asi Bellapodría volver a formar el rol de espectador.
    Ow, Penso Mike otra vez, masajeándose el brazo. Se volvió hacia Bella.
    -Estas bien?
    -Si, y tu? – pregunto ella avergonzada, ruborizándose.
    -Creo que lo estare- No suenes como un bebe lloron. Pero, hombre, eso si queduele!
    Mike giro su brazo en un circulo, haciendo una mueca de dolor.
    - Me quedare ahí atrás- Dijo Bella. Quizas Mike se llevo la peor parte.Ciertamente esperaba que ese fuera el caso. Al menos ella no estaba jugandomas. Ella sostenía cuidadosamente su raqueta detrás de su espalda, con sus ojosllenos de remordimiento…tuve que disfrazar mi risa, tosiendo.
    De que te ries? Pregunto Emmet.
    -Te lo digo después- murmure.
    Bella no se aventuro a jugar nuevamente. El entrenador la ignoro y dejo queMike jugara solo.
    Termino la tarea al fnal de la hora y la Sra. Goff me dejo salir temprano. Estabaescuchando intensamente a Mike mientras caminaba a través del campo. El estabadecidido a confrontar a Bella a cerca de mi.
    Jessica jura que ellos están saliendo. Por que? Por que el tenia que elegirla aella’
    El no se daba cuenta que el verdadero fenómeno , era que ella me había elegidoa mi.
    -Entonces.
    -Entonces, que?- pregunto ella.
    -Tu y Cullen, eh?- Tu y el fenómeno. Supongo, si es un chico rico es importantepara ti…
    Aprete los dientes ante su degradante supusicion.
    -No es de tu incumbencia Mike.
    Defensiva. Entonces es verdad. Maldicion. – No me gusta
    -No tiene por que- replico.
    Por que np puede ella ver que espectáculo de circo es el? Como todos. El modoen que el la mira. Me enfria mirar. – Te mira..como si fueras algo para comer.
    Senti vergüenza, esperando su respuesta
    Su cara se torno roja, y sus labios presionados junos como si estuvieraconteniendo la respiración. Luego, de repente, una risa salió de sus labios.
    Ahora ella se esta riendo de mi. Genial, pensó Mike.
    Mike dio la vuelta, con pensamientos malhumorados, e intentaba distraerse.
    Me recosté en la pared del gimnasio y trate de componerme.
    Como pudo haberse reido de la acusación de Mike…Como pudo haberse reido de lasugerencia de que yo la podría matar, cuando ella sabia que era verdad? Dondeestaba lo chistoso en eso.
    Que estaba mal con ella??
    Tenia ella morboso sentido del humor? Eso no cavia con mi idea de su carácter,pero como podría estar seguro? O quizás mi fantasia del angel mareado eraverdad en ese respecto, que ella no tenia sentido de miedo después de todo. –Valiente, esa era la palabra para esto. Otros dirían estúpida pero yo sabiacuan inteligente era. No importaba la razón de, esta carencia de miedo o doblesentido del humor no era bueno para mi. Era esta extraña carencia la que laponia en peligro constantemente? Quizas ella siempre me necesitaría aquí…
    De repente, mi humor se elevo.
    Si solo podría disciplinarme, hacerme seguro para ella, entonces quizás seriacorrecto para mi quedarme con ella.
    Cuando ella camino a través de la puerta del gimnasio, con sus hombros rigidosy su labio inferior entre sus dientes olotra vez- un signo de ansiedad. Perotan pronto como sus ojos encontraron los mios, sus rigidos hombros se relajarony una amplia sonrisa se extendió por su rostro. Era una extraña expresión depaz. Camino hacia mi sin dudar, solo deteniéndose cuando estaba tan cerca de micomo para que el calor de su cuerpo me golpeara como un maremoto.
    -Hola- susurro.
    La felicidad que sentí en ese momento fue, otra vez, sin precedente.
    -Hola- dije y luego, porque mi humor de repente estaba tan ligero, no puderesitirme el tomarle el pelo, agregue- Como estuvo gimnasia?
    Su sonrisa titubeo.
    -Bien.
    Era una pésima mentirosa
    -De verdad?- pregunte para discrepar, todavía estaba preocupado por su cabeza,le dolia? Pero luego los pensamientos de Mike Newton eran tan altos querompieron mi concentración.
    Lo odio. Desearia que muera. Espero que choque con su brillante auto. Por queno la puede dejar sola? Permanecer con los de su clase, con los fenómenos.
    -Que?- pregunto Bella.
    Mis ojos la enfocaron.
    -Newton me pone de los nervios- admiti.
    Su boca se abrió, y su sonrisa desapareció. Ella debía haber olvidado que yotenia el poder para mirar su calamitosa ultima hora, o esperado que que yo nola utilizara.
    -Estuviste escuchando otra vez?
    -Como esta tu cabeza?
    -Eres increíble!- dijo a través de sus dientes, y luego dio la vuelta y sealejo de mi dirigiéndose al aparcamiento. Su piel se ruborizo de un rojooscuro, estaba avergonzada.
    Mantuve su paso, esperando que su enojo pasara rápido. Usualmente me perdonabarápido.
    -Tu fuiste quien menciono que nunca te había visto en gimnasia- le explique-Eso despertó mi curiosidad.
    No respondió, sus cejas se juntaron.
    Se detuvo de repente en el aparcamiento cuando se dio cuenta de la manera enque mi auto estaba bloqueado por una multitud de estudiantes.
    Me pregunto cuan rápido han ido en esto…
    Mira el SMG remo de cambio. Nunca he visto esto fuera de las revistas…
    Lindo el costado de las rejas.
    Desearia tener sesenta mil dólares…
    Esto era exactamente porque Rosalie debía usar su auto fuera de la cuidad.Atravese la muchedumbre de chicos hacia mi auto, luego de un segundo devacilación, Bella me siguió.
    -Ostentoso- murmure mientras se subia.
    -Que tipo de auto es? Pregunto
    -Un M3
    Fruncio el seño.
    -No hablo Car and driver.
    -Es un BMW.
    Puse mis ojos en blanco y luego me concentre en retroceder sin atropellar aninguno. Tuve que mirar alos ojos a los a unos chicos que no se veiandispuestos a moverse de mi camino. Medio segundo después de mirarme a los ojospareció ser suficiente para convencerlos.
    -Todavia esta enojada?- le pregunte. Su seño sa había relajado.
    -Definitivamente- respondió cortante.
    Suspire. Quizas no debería haber sacado el tema. Oh, bien. Trataria deenmendarlo, supongo.
    -Me perdonas si me disculpo?
    Ella lo pensó por un momento
    - Quizas, si lo dices en serio- decidió. –y si prometes no hacerlo otra vez.
    No iba a mentirle, pero no había manera que pudiera acordar con eso. Quizas sile hacia otra oferta.
    -Que tal si me disculpo en serio, y accedo a dejarte conducir este sábado? –Senti vergüenza ante este pensamiento.
    La arruga entre sus cejas se acentuo mientras consideraba la nueva oferta.
    -Hecho- contesto después de un momento.
    Ahora para mi disculpa…Nuna había intentado deslumbrar a Bella a propósitoantes, pero ahora parecía un buen momento. La mire profundamente a los ojosmientras nos alejábamos de la escuela, preguntándome si lo estaba haciendobien. Use mi tono mas persuasivo.
    -Entonces, siento mucho haberte molestado.
    Los latidos de su corazón latieron mas fuerte que antes. Sus ojos seensancharon luciendo atonitos.
    Sonrei. Parecia que lo había hecho bien. Por supuesto, yo estaba teniendo unpoco de dificultad en dejar de mirarla, también. Igualmente deslumbrado. Eraalgo bueno que tuviera este camino para memorizar.
    -Y estare en tu puerta el sábado a la mañana- agregue, finalizando el acuerdo.
    Ella pestañeo rápidamente, sacudiendo su cabeza como si debiera aclararse .
    -Um- dijo-Que sin explicación un volvo se quede en la carretera no me ayuda conCharlie.
    Ah, que poco me conocia.
    -No tengo pensado llevar el coche.
    -Como…?- empezo a preguntar.
    La interrumpi. La respuesta seria difícil de explicar sin una demostración, yahora no era el momento.
    -No te preocupes por eso. Estare ahí sin auto.
    Puso su cabeza de un laso, y parecio que por un momento me iba a presionar paramas información, pero luego parecio cambiar de opinión.
    -Ya es mas tarde?- pregunto, recordandome nuestra interminada conversación hoyen la cafeteria. Ella dejo pasar una pregunta difícil para volver con otra aunmas.
    -Supongo que si.- acorde, poco dispuesto.
    Estacione frente de su casa, mientras de pensar como explicarle..sin hacer mimonstruosa naturaleza muy evidente, sin asustarla otra vez. O eso estaba mal?Minimizar mi oscuridad?
    Ella espero con la misma expresión de interes que tenia en el almuerzo. Sihubiera estado menos ansioso, su aparente calma me hubiera hecho reir.
    -Y todavía quieres saber por que no puedes verme cazar? Pregunte
    -Bueno, mas que nada el motivo de tu reaccion?- dijo.
    -Te asuste?- pregunte, seguro de que lo negaria.
    -No.
    Trate de no sonreir, y falle.
    -Perdon por haberte asustado- y luego mi sonrisa se desvanecio con mimomentaneo humor.- Fue solo la idea de que estuvieras alli…mientras cazamos.
    -Estaria mal? Pregunto
    La imagen mental fue demasiada, Bella, tan vulnerable en la vacia oscuridad, yofuera de control…trate de desterrarlo de mi cabeza.
    -Extremaamente
    -Por que…?
    Respire profundo, concentrandome por n momento en la sed quemando mi garganta.Sintiendolo, provando mi dominio de este. Nunca mas me controlaria. Seriaseguro para ella. Mire las nubes sin verlas en realidad, deseando que pudieracreer que mi determinación hiciera alguna diferencia si estuviera cazandocuando su esencia se cruzara en mi camino.
    -Cuando cazamos…nos entegamos a nuestros sentidos- le dije, pensando cadapalabra antes de decirla.- Nos domina mas el sentido del olfato. Si estas encualquier lugar cerca cuando pierdo el control asi…
    Sacudi mi cabeza con agonia ante el pensamiento de lo que habria-no que podria,que habria- seguramente pasado.
    Escuche el acelerar de su corazon, y luego me volvi para leer sus ojos.
    Bella tenia su cara compuesta. Su boca estaba presionada ligeramenteen lo que,adivine era preocupación. Pero preocupación por que? Su propia seguridad? O miangustia? Continue mirandola, tratando de traducir su ambigua expresión.
    Tambien me miro. Sus ojos se ensancharon un poco, y sus pupilas se dilataron.
    Mi respiración se acelero, y de repente la calma del auto parecio no serla mas,como en la oscura aula de biología esta tarde. La pulsante electricidad crecioentre nosotros otra vez, y me deseo de tocarla fue, mas fuerte que mi sed.
    La fuerte electricidad me hizo sentir como si tuviera puso otra vez. Mi cuerpose estremecio con el. Como si fuera humano. Mas que a nada en el mundo, queriasentir el calor de sus labios contra los mios. Por un momento pensedesesperadamente para encontrar la fuerza, el control, ser capaz de poner miboca cerca de su piel..
    Rompio a respirara aceleradamente, y me di cuenta que cuando yo empeze arespirar rápido, ella habia dejado de respirar.
    Cerre mis ojos, tratando de romper la conexión entre nosotros.
    Sin cometer mas errores.
    La existencia de Bella estaba atada a miles de delicados balances, tanfácilmente desbaratados. La ritmica expansion de sus pulmones, el fluir de surespiración, era vida o muerte para ella. La agitada cadencia de su frágilcorazon podria detenerse por tantos estupidos accidentes o enfermedades o… pormi.
    No creia que ningun miembro de mi familia hubiera dudado si ella o el leofrecieran una oportunidad para volver atrás, si el o ella pudieran cambiar lainmortalidad por la mortalidad otra vez. Ninguno de nosotros se quedaria en elfuego por esto. Quemado por tantos dias o decadas era necesario.
    La mayoria de los de nuestra clase eligirian la inmortalidad por sobretodo lodemas.
    No nosotros. No mi familia. Nosotros dariamos lo que fuera por ser humanos.
    Pero ninguno de nosotros estuvo tan deseperado de volver el tiempo atrás comoyo lo estaba ahora. Mire a traves del vidrio, como si hubiera alguna solucionalli escondida en el vidrio. La electricidad no se hablia debilitado, y yotenia que concentrarme en mantener mis manos en su lugar.
    Mi mano me empezo a picar sin dolor otra vez, desde que la habia tocado antes.
    -Bella creo que deberias entrar ahora.
    Me hizo caso, sin ningun comentario, saliendo del auto y cerrando la puerta alsalir. Sintio la potencia para el desastre como yo?
    Le dolia irse, tamto como a mi me dolia dejarla ir? El unico consuelo era quela veria pronto. Mas pronto de lo que ella me veria a mi. Sonrei ante eso, luegobaje la ventana y me incline para hablarle una vez mas, era seguro ahora, conel calor de su cuerpo afuera del carro.
    Ella dio la vuelta para ver que queria yo, curiosa.
    Todavía curiosa, me habia hecho tantas preguntas hot. Mi propia curiosidadestaba insatisfecha, responder sus preguntas hoy solo revelo mis secretos.Habia obtenido poco de ella, salvo por mis propias conjeturas. Eso no erajusto.
    -Oh, Bella?
    -Si?
    -Mañana es mi turno?
    Su frente se arrugo.
    -Tu turno para que?
    -Hacer las preguntas.- mañana cuando estemos en un lugar mas seguro, lleno detestigos, obtendria mis propias respuestas. Sonrei ante eso, y luego me alejeporqu ella no dio señales de moverse. Aun con ella fuera del auto, laeletricidad zigzagueaba en el aire. Yo queria salir tambien, caminara a su ladohasta la puerta como una excusa para quedarme con ella.
    No mas errores.
    Suspire y ella desaparecio detrás de mi. Parecia como si siempre corria haciaBella o corria lejos de Bella, nunca quedandome en un lugar. Deberia encontraralguna manera de permanecer en un lugar si nosotros ibamos a tener algo detranquilidad.

     

     

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