ALHAMA MARCOS
Escribiendo desde la superación
Escritora, Directora y Presentadora del programa de radio Vivir desde la Superación

"EL ANTES Y EL DESPUÉS DE UN CÁNCER", PRESENTACIÓN DEL LIBRO Y CHARLA-COLOQUIO, SÁBADO 15 DE MAYO DE 2010, A LAS 18,30 H., EN LA CASA DE CULTURA DE EL CAMPELLO, ALICANTE.

FERIA DEL LIBRO DE MADRID: FIRMA DE EJEMPLARES EL DÍA 29 DE MAYO DE 2010 (DE 19,00 H. A 20,00 H.)

FERIA DEL LIBRO DE ALICANTE: FIRMA DE EJEMPLARES EL DÍA 3 DE JULIO DE 2010 (DE 20,00 H. A 24,00 H.)

portada conversando 2a edición

 

CONVERSANDO EN TUS OJOS

-EL ANTES Y EL DESPUÉS DE UN CÁNCER-

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En este audio explico, de manera resumida, el motivo por el que escribí CONVERSANDO EN TUS OJOS - EL ANTES Y EL DESPUÉS DE UN CÁNCER. Tras padecer un cáncer de mama, la vida se volvió diferente, presentándose ante mí una muerte y un renacimiento de mí misma. Pequeña introducción de lo que significa, el mensaje de esperanza, de CONVERSANDO EN TUS OJOS-EL ANTES Y EL DESPUÉS DE UN CÁNCER-.

Mejor Libro del Año 2009 Ediciones Amaniel

 

 

PRESENTACIÓN LIBRO "CONVERSANDO EN TUS OJOS", CHARLA-COLOQUIO EN GUADARMAR DEL SEGURA, ALICANTE

El pasado mes de noviembre de 2009, se realizó la primera presentación del libro "Conversando en tus ojos" en Guardamar del Segura, Alicante. El acto tuvo lugar en la Casa de Cultura, acompañando a la autora la Concejala de Cultura de la localidad y la Presidenta local de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC)

ENTREVISTA A ALHAMA MARCOS EN TELEVISIÓN

Está disponible la entrevista en televión que se realizó el día 7 de noviembre de 2009, en Guardamar del Segura, Alicante, en el acto de presentación de "Conversando en tus Ojos". Puedes ver el vídeo en la sección "Entrevistas y Prensa" de esta web.

"EL ANTES Y EL DESPUÉS DE UN CÁNCER" - CHARLA COLOQUIO EN LA CASA DE CULTURA DE EL CAMPELLO, ALICANTE, EL DÍA 15 DE MAYO DE 2010.

El próximo día 15 de mayo, en la Casa de Cultura de El Campello, Alicante, tendrá lugar la presentación de "Conversando en tus Ojos", dando paso a la CHARLA-COLOQUIO "EL ANTES Y EL DESPUÉS DE UN CÁNCER".

La presentación se llevará a cabo por la propia Alhama Marcos, explicando su propia experiencia personal con un cáncer de mama, y al que asistirá Harmonie Botella, Presidenta de ANUESCA, Asociación de Nuevos Escritores de El Campello, así como la colaboración de la AECC provincial de Alicante.)

ALHAMA MARCOS EN LA FERIA DEL LIBRO DEL AÑO 2010 DE ALICANTE.)

Alhama Marcos presentará y firmara ejemplares de "Conversando en tus Ojos" en la próxima edición de la FERIA DEL LIBRO de ALICANTE, del 2 al 11 de julio.)


Ediciones Amaniel - Primera edición: año 2009 - Segunda edición: año 2010

Conversando en tus ojos nace como consecuencia de un cáncer de mama que la propia autora, Alhama Marcos, sufre durante una época de su vida.

A pesar del desgarrador relato que narra esta primera parte del libro, la autora consigue guiar a los que en algún momento se sienten perdidos, a sacar esa parte escondida que todos llevamos dentro para cambiar los acontecimientos que nos provocan desazón y descontento.

Conversando en tus ojos es un libro escrito desde muy dentro, basado en una experiencia personal que demuestra cómo lo malo puede ser convertido en bueno, cómo todo es posible si nos lo proponemos y dejamos de quejarnos de nuestra suerte, activando así, esa magia interior que convierte el polvo en oro.

La suerte es lo que Alhama Marcos llama entrega, voluntad, fortaleza, entusiasmo, sacrificio y trabajo interior.

Adentrarse en Conversando en tus ojos es adentrarse en uno mismo, en la propia Alhama Marcos y en el todo.

LA AUTORA

Alhama Marcos. Madrid (1967).

Alhama Marcos, mediante su lucha y su lección de vida a través de las enfermedades físicas, se agota de sufrir al no poder llevar una vida como los demás. Después de un cáncer de mama, decide publicar una de sus obras de relatos cortos llenos de enseñanza y simbología, Amanda Ama.

Tras el éxito de su primera publicación, Amanda Ama, se afianza en su gran pasión de vida, la escritura, contándole al mundo cómo un cáncer de mama puede llegar a ser una bendición, transformando todo lo que estaba establecido como bueno en su vida. El cambio se muestra radical, conociéndose a sí misma y ayudando, con su literatura sencilla y atrayente a que los demás también encuentren su propio cambio.

La escritura es lo que le da la vida y la ayuda a seguir avanzando, de una manera más sencilla, en su caminar, guiada siempre por su propia luz interior.

Alhama Marcos escribe desde esa luz que no es otra que la que todo ser vivo lleva dentro.

EXTRACTO DE LA OBRA:

EL FUERTE DESEO DE SEGUIR CAMINANDO


La fuerza está en ti, en tu interior.
No hay que demostrar nada a nadie, sino a ti mismo, consiguiendo el objetivo que te has planteado, con lo que has estado soñando.
Es tan fácil como decir SÍ a todo lo bueno que te está esperando y que tú, con tus pensamientos negativos, los alejas y los haces inalcanzables.
La vida es muy sencilla, sólo tú la haces complicada.

Hace tiempo que estoy intentando escribir acerca de este importante asunto y nunca encuentro el momento oportuno. Unas veces estoy demasiado cansada para escribir, no puedo concentrarme, otras el dolor me lo impide, otras… En realidad, muchas veces he pensado que el verdadero sentimiento que me hace demorar por más tiempo este capítulo es el miedo de recordarlo todo tal como fue.

En ocasiones, prefieres olvidar las situaciones o circunstancias difíciles de tu vida pero, en realidad, no lo haces. Lo que solemos hacer no es olvidar precisamente, sino esconderlo en un rincón de nuestro pasado para que eso no nos vuelva a hacer daño nunca más.

Sí, soy consciente de que aún no he olvidado, ni sé si algún día podré hacerlo, pero tengo que intentarlo y dejar en mi mente lo positivo que me trajo esa dura experiencia para llenar mi corazón de fortaleza y voluntad. Para pasar este duro trago de mi vida utilicé demasiada fuerza, demasiada energía, tanta que a veces siento que ya no me queda más, y por eso estoy siempre tan cansada… Por otra parte, sé que la fortaleza que tenemos es inagotable, sólo hay que ser conscientes de ello y reconocerla como infinita. Ahí está lo difícil. Decantarse por una u otra alternativa, elegir la que mayor alegría nos transmita.

No obstante, y mirándolo desde otra perspectiva diferente, debo decir que los momentos importantes, aunque dolorosos, de nuestro pasado nunca deben ser olvidados por completo porque gracias a ellos somos lo que somos y sabemos lo que sabemos.

Cada 4 de febrero los medios de comunicación nos recuerdan que es el día mundial de la lucha contra el cáncer.

Hoy es su día en el que todos hablan de esta dura enfermedad, de sus luchas, de las aportaciones económicas que se dedican a su estudio e investigación, de sus avances, de sus tasas de mortalidad. Hoy saldrán muchos casos al recuerdo de todos aquellos que murieron, que lo padecieron, que lo sufrieron… Creo que hoy no será un buen día para mí ni para muchos más que, como yo, lo han pasado, lo están pasando o conocen a alguien cercano, muy cercano a ellos, que han visto de frente esta enfermedad.

El cáncer está a la orden del día. Ataca a niños y a ancianos, a ricos y a pobres, a creyentes y no creyentes, a buenas y a malas personas, a cualquier tipo de ser humano. Es como una plaga que te deja un mal sabor de boca, tanto a ti como a todos los que te rodean. Algunos dicen que estamos rodeados de demasiada tecnología que hace que algo en nuestras células empiece a funcionar mal y se vuelvan cancerígenas; otros le echan la culpa a la genética, a la herencia; otros a la mala alimentación que llevamos; otros, al estrés que padecemos; otros, a los castigos divinos; otros… ¡vete tú a saber a qué echan la culpa! Pero lo cierto es que ahí está y que, por mucho que queramos evitarlo, por mucho dinero que dispongamos para acudir a las mejores clínicas privadas que nos garantizan la «vida», por mucho que no queramos escuchar su nombre por pensar que a nosotros eso nunca nos pasará, ésta es una enfermedad que te arrasa el cuerpo y de la que nadie está libre de padecer. Nadie.

Aunque me llena de tristeza el recuerdo, también quiero exponer que me siento orgullosa de contar esta pequeña historia de mi vida desde la versión de la curación física, del lado bueno y triunfante. Hay muchos de nosotros que no lo pueden contar porque nos han dejado. Se marcharon sufriendo mucho, tanto física como psicológicamente, luchando hasta el último día de su existencia terrenal y dejando a sus familiares un mal sabor de boca difícil de superar.

No obstante, la muerte física también es una experiencia que tarde o temprano debemos pasar todos. De nosotros dependerá preparar a nuestros seres queridos para ello y de prepararnos a nosotros mismos, con la esperanza de que todo lo pasado sirvió para algo. Sirvió para mucho.

Ya estaba con el tratamiento inmunosupresor correspondiente para que los brotes que padecía fueran más llevaderos, menos intensos y menos frecuentes. Eso de tomar tanta medicación nunca me gustó y si leía los prospectos de los medicamentos, con largas enumeraciones de los posibles efectos secundarios que podían producir, aún menos. Pero se hacía necesario, puesto que la enfermedad cada vez me dejaba menos espacio para mí, para mi vida, mi familia, mi día cotidiano. Había que intentarlo.

No obstante, durante meses, aun siendo estricta en la toma de las dosis que me habían recomendado para una mejoría, yo tampoco sentía que fuera la solución, puesto que mi estado continuaba siendo similar al de siempre.

Por aquel entonces, a pesar de no encontrarme demasiado bien, y en mi lucha constante de querer sentirme una persona «normal», me planteé la posibilidad de tener otro hijo.

Aquello de tener otro bebé en casa me llenaba de ilusión, pero al mismo tiempo, me hacía sentir miedo por saber que esto me produciría mucho más trabajo y dedicación a aquella nueva personita. Era tan contradictorio. Porque, por un lado, me haría sentir feliz y por otro, tampoco sabía muy bien si iba a ser capaz de ser la supermamá que a todas nos gusta ser cuando esto ocurre. Tenía limitaciones, pero quería ser «normal». Unos días decía «sí» y otros decía «no». Entonces se lo planteé a mi médico como queriendo traspasarle mi duda, como queriendo que él se hiciera responsable de esta importante decisión de la que yo no era capaz de hacerme cargo.

Después de tantas y tantas dudas… al fin tomé la decisión. Sí, tendría otro hijo. Lo primero que había que hacer era suspender el tratamiento inmunosupresor al menos nueve o diez meses antes de empezar a intentar quedarme de nuevo embarazada. Debía limpiarme de toda esa química que estaba en mi cuerpo y, entonces, sólo entonces, comenzar con la realización de mi nuevo deseo.

Sin embargo, en los meses siguientes, sucedió algo que me haría quitar la duda que tenía de ser otra vez mamá. De pronto, todo lo que tienes en mente se viene abajo y te conviertes en una marioneta del destino. Todo sucedió de una forma tan rápida que aún me cuesta trabajo asimilar cómo puede cambiar tu vida de la noche a la mañana, sin tú pedirlo, sin ser capaz de dominarlo. Aquel deseo de ser de nuevo mamá se truncó por completo, desde ese momento y para siempre. Lo de tener otro bebé se terminó, ya no es posible, nunca será posible.

Hubo dos lecturas en relación a mi nuevo problema teniendo en cuenta que había estado tomando inmunosupresores. No quiero alarmar a nadie porque había «dos lecturas» totalmente diferentes, según la especialidad médica. Puedes escoger la que más te convenga, de la misma manera que he hecho yo; he elegido la opción del azar, del destino, del aprendizaje.

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