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Informacion sobre el comportamiento canino

Aquí te informamos sobre el comportamiento de los perros: por qué hacen lo que hacen y qué significa.

Para la mayoría de nosotros nuestro perro es parte de la familia y a veces lo tratamos como a un ser humano. Pero los perros no son personas y por eso es importante conocer la base de su comportamiento para llegar a comprenderlos y orientarlos en la dirección correcta.

Aprende como distinguir entre los sentimientos que tu mascota expresa continuamente. ¿Sabes cuándo tu perro es feliz o triste, o cuándo tiene miedo o se siente seguro? Entender el estado de ánimo de tu perro te evitará muchos problemas de convivencia.

La agresividad canina es que es uno de los problemas de comportamiento más comunes y que tanto se da en machos como en hembras, independientemente de su raza.

El entender el comportamiento de un perro es la base para poder adiestrarlo bien. Pulsa aquí para más información sobre el adiestramiento de los perros

la ansiedad por separacion

La ansiedad por separación canina
Perros que ladran y hacen destrozos cuando estan solos en casa pueden padecer de ansiedad por separación
¿Tu perro ladra y aúlla cuando no estas en casa? ¿Hace destrozos cuando no estas presente? ¿Incluso muestra signos de agresividad cuando quieres marcharte de casa?

Puede que tu perro padezca de un trastorno que se llama ansiedad por separación. Es un trastorno complicado y su tratamiento requiere tiempo y dedicación, pero tiene solución. A continuación te damos nuestra opinión sobre el libro Solo en casa - la ansiedad por separación canina de Dr. James O'Heare.

James O'Heare ha escrito un libro basado en la ciencia, pero al mismo tiempo ha sabido traducir la ciencia a la realidad diaria. Esto convierte este libro en un libro altamente útil para dueños con perros que no pueden estar solos en casa.

Como buen científico, James O'Heare comienza definiendo y describiendo lo que es exactamente la ansiedad por separación. Nos ayuda a comprender la ansiedad por separación y explica los factores de riesgo que juegan un papel en el desarrollo de este trastorno.

Dedica un capítulo entero al diagnostico de la ansiedad por separación. Eso es muy importante ya que es muy fácil equivocarse porque muchos síntomas de la ASC (Ansiedad por Separación Canina) son también comunes en otros tipos de trastornos. Es importante diagnosticar bien ya que el tratamiento varía mucho de un problema a otro.

Por ejemplo, uno de los síntomas de la ASC es orinar en casa en ausencia del dueño, pero este síntoma también puede ser causado por una mala enseñanza por parte de los dueños. Enseñar a un perro donde puede hacer pipi es muy diferente a tratarle por ASC. El autor comparte con nosotros cómo se puede prevenir la ansiedad por separación y por último dedica una buena parte del libro al tratamiento de este trastorno.

O'Heare es un científico y eso hace que a veces escribe en términos demasiados científicos para la gente corriente. Realmente usa la ciencia para apoyar sus consejos fáciles de comprender. O'Heare sabe de lo que habla e incluso para los no científicos ha escrito un libro que realmente ayuda a reconocer el problema y a resolverlo. Las partes más científicas están separadas del resto del libro, lo que permite al lector saltar estas partes sin perder el valor práctico del libro. Para personas que creen que tienen un perro que padece ansiedad por separación es un libro útil que les va a orientar y ayudar a resolver el problema.

Lo que opinan otros de este libro

Es una guía completa para comprender y tratar el trastorno de separación de los perros. Es un trabajo útil y bien documentado, de utilidad tanto para la persona que simplemente tiene un perro como para adiestradores con experiencia.
Brandy J. Oliver, M.A. (DoggieDoor.com La puerta de entrada al comportamiento canino en Internet ).

Es el libro más completo de su clase. Se basa en sólida documentación y esta escrito de manera magnífica en un formato ameno y fácil de leer. Trata el tema con una profesionalidad ejemplar. Recomiendo encarecidamente este libro a cualquier persona que tenga un perro que padezca ansiedad por separación canina y a todos los adiestradores profesionales de perros. Ambos grupos saldrán beneficiados por amplitud con la que este libro trata el tema.
Angelica Steinker, M. Ed., CCBC, CDBC (Dueña de Courteous Canina Inc., escuela de perros y gimnasio canino, y autora de éxito con Agility).

Un libro verdaderamente interesante. ¡Te mete en su cerebro!
Keith Sutton.

Sobre el autor

Dr. James O'Heare es presidente del Cynology College, presidente de la Red de Comportamiento Aplicado de Animales de Compañía, director del instituto Internacional de Comportamiento Aplicado de Animales de Compañía y propietario de la editorial DogPsych Publishing. O'Heare es doctor en Psicología Comparada, tiene un master en Psicología, una licenciatura en Psicología, una diplomatura en Ciencias Animales y otro en Psicología Canina Avanzada. Es autor de Libro de trabajo sobre la agresividad canina , Teoría de la dominancia y perros y Neuropsicología canina.

TIRAR DE LA CORREA

Tirar de la correa
Cuando se trata del comportamiento canino y los problemas durante el adiestramiento, lo más normal es tirar de la correa
Quizás crea que los tirones serían un asunto que los propietarios podrían tratar fácilmente y que no sería necesario acudir a un etólogo. Eso es así hasta que usted, como propietario de un perro, intenta evitar que el animal vaya a donde él quiera a toda velocidad. El animal casi hará que se le desencaje el brazo y se ahorcará casi hasta que los ojos se le salgan de las órbitas.

De hecho, hace tiempo, no todos los etólogos ni los adiestradores podían ofrecer gran cosa a modo de solución para solventar este problema práctico y estresante y, como resultado, muchos perros seguían estrangulándose mientras paseaban por el parque.

Como consecuencia, paseaban menos de lo necesario, ya que para sus propietarios era un suplicio sacarles a pasear. Otros perros fueron tratados con crueldad mediante la confrontación y el abuso por algunos autoproclamados adiestradores . Seguramente se trata de un testimonio de la incompetencia del hombre que se usen (y sigan, lamentablemente, usándose) tantos utensilios bárbaros para corregir este problema tan frecuente: desde las terribles cadenas estranguladoras y collares de castigo (de púas), hasta los collares que administran descargas eléctricas e incluso pegar al perro para que se someta.

Prevenir es mejor que curar
En el caso de los propietarios que no pudieron asistir a las clases de adiestramiento para cachorros o que no estuvieron en un cursillo que usara enfoques modernos y eficaces para el adiestramiento, el problema del perro que tira de la correa suele no resolverse y, a medida que el perro crece también lo hace el problema.

Causa y efecto
Al igual que le explicará cualquier libro dedicado al adiestramiento, los perros tiran de la correa por distintas razones: entusiasmo por llegar al parque, seguir un rastro, querer llevar a su propietario a distintos lugares, inseguridad y querer llegar a sitios seguros lo antes posible... Algunos estiran sólo porque tienen algo contra lo que estirar: la presión del collar invita a la contrapresión, y al final todo se convierte en una batalla de fuerza por la simple razón, en primer lugar, de que el perro lleva una correa puesta.

Algunos de estos perros pasean tranquila y alegremente al lado de su propietario si no llevan una correa puesta, pero hay lugares donde no se puede evitar ir sin la correa (por razones legales o de seguridad), y aquí empiezan los problemas.

Algunos perros empiezan a tirar cuando quieren conocer a otros perros. Si les mantenemos sujetos pueden acabar frustrados, y si se frustran pueden empezar a enfadarse, especialmente porque se vuelen más competitivos cuando empiezan a crecer. Así, podemos acabar teniendo un perro agresivo y excitable, sencillamente porque nunca fue socializado correctamente ni se le enseñó a pasear tranquilamente con una correa puesta.

Se necesita ayuda
Un buen adiestrador tiene un conjunto de ideas, técnicas y utensilios para enseñar al perro a pasear con la correa puesta de entre los que escogerá el método más adecuado. Pero esto sólo sucede después de que el propietario haya acudido a un buen adiestrador para obtener ayuda. Muchos propietarios no llegan tan lejos: algunos simplemente dejan que el problema perdure, no hacen nada por solucionarlo o se deshacen del perro para, frecuentemente, repetir todos estos problemas con su próxima mascota.

Como por arte de magia...
Apolo supone un típico ejemplo de un perro que tira fuerte de la correa. Queríamos probar un nuevo ronzal llamado Gentle Leader. Lo que obtuvimos al poner el Gentle Leader a Apolo fue una de esas transformaciones totales que se dan en ocasiones en algunos perros cuando sienten sus efectos: sencillamente, dejó de tirar de la correa y se tranquilizó. Se sentaba o se quedaba quieto de pie, nos prestaba atención y estaba atento a lo que sucedía a su alrededor. No intentaba ir a ningún sitio a no ser que le condujéramos, y en tal caso trotaba a nuestro lado como si nunca hubiera tirado de la correa en su vida.

Nosotros mismos seriamos los primeros en decir que esto era bastante raro, ya que a la mayoría de los perros les lleva algunos minutos acostumbrarse a llevar puesto el Gentle Leader, y algunos intentan quitárselo con la pata durante un rato antes de tranquilizarse. De hecho, siempre advertimos a los propietarios que se esperen alguna protesta mientras prueban cosas nuevas con su perro. Suele suceder que cuanto más se rebela un perro al principio, mejor lo acaba aceptando. Pero Apolo pareció tomarse el llevar puesto el Gentle Leader sencillamente como otra de las cosas de entre el surtido de las experiencias de la vida. Ahora veía la vida de otra forma y con nosotros, en lugar de a pesar de nosotros.

¿Cómo funciona?
Todo había parecido tan fácil que casi daba un poco de vergüenza. Nos preguntamos, como hacemos frecuentemente, qué clase de loco era el que esperó, en los primeros tiempos, que los perros fueran paseados y adiestrados con un collar y no con un ronzal, cuando funciona tan bien con otros animales muy fuertes. Quienquiera que fuera hizo que la vida resultara mas difícil para los adiestradores caninos y los propietarios de perros.

Y, ¿cómo y porqué funcionó el Gentle Leader en el caso de Apolo?: como siempre, parecía deberse a la combinación de su triple efecto:

1.Debido al lazo que rodea al hocico, el Gentle Leader controlaba y dirigía la cabeza de Apolo de la misa forma que hace cualquier otro ronzal con los caballos, toros, cabras, camellos, etc. Esto proporciona un grado de control mucho mejor y prácticamente no es necesario hacer fuerza en comparación con intentar dirigir, pasear o adiestrar a un perro con una correa y un collar. Algunos perros, como Apolo, parecen notar que son dirigidos y que no pueden tirar cuando llevan puesto un ronzal, por lo que dejan de intentarlo de inmediato. En el caso de otros, ya no hay nada en contra de lo que tirar en comparación con el batallar contra un collar o una cadena estranguladora (de castigo), por lo que el concepto de que la presión invita a la contrapresión se elimina. Para ser sincero, a la mayoría de los perros les lleva un rato acostumbrarse a la sensación de llevar algo puesto en la cara y al tener que renunciar a su capacidad de ir tirando. Pero normalmente solo es cuestión de unos momentos, y el proceso de aceptación puede acelerarse con una actitud positiva de recompensa y a la asociación entre llevar puesto el ronzal y la expectativa de recibir premios.
2.La presión alrededor del morro provocada por el cómodo ajuste del lazo del hocico probablemente también tuvo un efecto psicológico canino natural sobre Apolo, como sucede en el caso de la mayoría de los perros que llevan puesto uno. Provoca una típica respuesta de relajación del mismo tipo que se da cuando los perros y los lobos cogen suavemente con la boca el hocico de los miembros jóvenes de su manada, o cuando los animales subordinados presentan su hocico para que un miembro de la manada de mayor edad o estatus lo coja con la boca. También se cree que el lazo que rodea al hocico ejerce presión sobre punto de acupresión de la cara del perro, estimulando una respuesta natural de relajación.
3.El aro especial en forma de D doble del Gentle Leader, colocado cuidadosamente por encima de la nuez de Apolo, transfería, sin causar dolor, parte de la tensión a la nuca cuando intentaba tirar de la correa. Esto estimulaba una segunda respuesta de relajación natural que comienza en la etapa de cachorro: un cachorro se relaja automáticamente si su madre (o una persona) le cogen de la piel de la nuca, de forma que pueda ser transportado rápida y eficazmente, sin revolverse, quizás para alejarle de un peligro. Esta respuesta innata se mantiene, en cierto grado, en la mayoría de los perros adultos, como pasaba en el caso de Apolo, y ayudaba también a tranquilizarle. Con estos efectos naturales, que se pueden conseguir, sencillamente, poniendo al animal el Gentle Leader, no es sorprendente que un perro desobediente o uno que tira de la correa suela autocorregirse con este ronzal y se vuelva tranquilo y fácil de pasear al cabo de minutos (o, en este caso de segundos) de llevarlo puesto. Como mostró Apolo, el adiestramiento se convierte entonces en algo menos amedrentador, ya que el perro está más tranquilo y el propietario puede comunicarse mejor con él y motivar al animal. El Gentle Leader es también muy útil para el tratamiento de problemas del comportamiento más específicos, como la agresividad hacia otros perros.
Ganador de galardones
El tremendo impacto del Gentle Leader sobre perros como Apolo ha llamado la atención de no sólo los mejores veterinarios y adiestradores caninos del mundo, sino también de la comunidad científica. Acaba de ser incluido en la lista de los 100 mejores inventos por el prestigioso Smithsonian Institute de EE.UU., por lo que se considera uno de los productos más útiles para los consumidores. Aparece listado junto con la aspiradora, el Velcro y todos esos maravillosos inventos que hacen que la vida moderna resulte más fácil: algo que no está nada mal para un objeto inventado específicamente para los perros y sus propietarios. Esta idea ha dado como resultado que haya montones de perros felices y de propietarios encantados en todo el mundo, y también de un enorme número de adiestradores, etólogos y veterinarios satisfechos que recomiendan ahora el Gentle Leader sencillamente porque hace que, en muchos casos, su trabajo sea más fácil.

AGRESIVIDAD CANINA

Agresividad canina
Lo primero que hay que saber sobre la agresividad canina es que es uno de los problemas de comportamiento más comunes y que tanto se da en machos como en hembras, independientemente de su raza. A su vez es uno de los problemas de comportamiento que más preocupan a los propietarios.

Para tranquilizar lo antes posible a todo el mundo diremos que, por lo general, casi todos los problemas de comportamiento agresivo tienen solución.

¿Qué hacer si nuestro perro desarrolla una conducta agresiva?
1. Llevar al perro al veterinario

Lo primero a descartar es que la conducta agresiva del perro se deba a una causa orgánica tal como alguna enfermedad (patologías encefálicas, epilepsia, disfunción hormonal etc.) o sea consecuencia del dolor (dolor agudo o crónico, etc.). Para eso lo primero es llevar el animal al veterinario ya que una buena cantidad de consultas por agresión (alrededor del 15 al 20 % de los casos) terminan cuando los animales son tratados por algún problema articular o una espina clavada en el cojinete.

2. Establecer el tipo de agresividad

Descartado la primera posibilidad debemos profundizar en el comportamiento del perro hasta determinar a que tipo de agresividad nos enfrentamos. En efecto, existen varios tipos de violencia canina y cada uno de ellas requiere un tratamiento diferente.

Ya que no existe un remedio universal sino que cada tipo de agresividad deberá ser tratado de formas diferentes. Normalmente deberemos recurrir a un profesional especializado para diagnosticarla de forma adecuada, ya que la agresividad es un comportamiento sumamente complejo que puede responder a muchas causas distintas.

Según la AVSAB (American Veterinary Society of Animal Behavior) existen alrededor de 20 tipos diferentes de agresividad canina pero aquí solo pasaremos a describir los tipos más frecuentes.

Pero antes de pasar a esta fase debemos entrar un poquito en la psicología canina y establecer donde encaja la agresividad en el comportamiento de lo perros.

Agresividad en los perros
Cierto tipo de agresividad se considera un comportamiento normal en los perros. No es una agresividad gratuita sino que viene basada y fundamentada en una serie de factores. Los perros al igual que sus primos los lobos son animales sociables, es decir que viven en grupo: manada o jaurías.

Dentro de la jauría, hay diferentes estatus o nivel sociales (el mas alto es el del jefe de la manada (también llamado individuo súper-alfa), luego perros alfas (no tan importantes como el jefe pero con un estatus social alto) hasta perros con diferentes grados de estatus social bajos.

Dentro del grupo, un perro puede usar la agresividad por varios motivos: adquirir o mantener un estatus social, defender el territorio de extraños, defender los alimentos, defender los cachorros, o simplemente, por miedo. Además, el jefe de la manada (individuo súper-alfa) también usa la agresividad para controlar y castigar los comportamientos inadecuados de los diferentes miembros del grupo.

Esta agresividad, que es una conducta natural de los perros ya que permite regular las relaciones entre los miembros de una manada, y asegurar su supervivencia, puede suponer un grave problema en el entorno doméstico. Ya que el perro al ingresar a nuestra familia nos ve como parte de su manada y por lo tanto se comportara con nosotros como lo haría con una manada de verdad. Por este motivo debemos rápidamente mostrarle quienes están por encima de él y que es lo que se puede o no hacer.

La secuencia de agresión
Una conducta agresiva normal consta de varias fases: primero el perro amenaza, luego muerde y finalmente verifica el resultado: eliminación del problema (fase resolutiva).

Fase de amenaza
Muchas de las personas que han sido mordidas por un perro, lo fueron porque no detectaron las señales no verbales de los perros que avisaban que este le estaba amenazando:

•Mirada fija
•Cola rígida
•Gruñidos
•Mostrar los dientes
•Arrugar la nariz
Algunos propietarios consideran la agresividad una característica positiva en perros destinados a proteger el territorio o la familia y hasta la estimulan. En ese caso debemos ser consecuentes con nosotros mismos y con nuestro perro.

No podremos tratar a nuestro perro como un héroe el día que muerda a un caco y como delincuente al día siguiente porque mordió a un amigo que venia de visita. Eso si podemos y debemos tener mas control sobre ese tipo de perro y no dejarlos solo con las visitas.

¿pOR QUE SE PRODUCEN LAS PELEAS DE PERROS?

Peleas de perros | ¿Porqué se producen las peleas de perros?
Existen diversas situaciones que pueden provocar una reacción agresiva de un perro hacia otro y causar peleas de perros. Conocer estas situaciones es fundamental tanto para evitarlas en la medida de lo posible como para saber actuar en caso de que el conflicto resulte inevitable.

Las disputas de jerarquía que se establecen entre dos machos son las más comunes pero también las menos peligrosas. La situación suele resolverse de manera natural al quedar demostrada la supremacía de un perro sobre otro sin que se produzca un ataque grave ya que los perros machos, por lo general, inhiben su mordedura.

Sin embargo no sucede lo mismo en el caso de que la pelea se produzca entre dos hembras, y el hecho de que éstas no inhiban su mordedura hace que este tipo de peleas de perros sean las más peligrosas. Pese a que este tipo de enfrentamientos se produce muy raramente, es necesario tener en cuenta que, cuando hay peleas de perras, lo hacen a muerte.

Las peleas de jerarquía entre un macho y una hembra son también poco habituales pero, en caso de producirse, suponen un grave peligro para el macho. Pese a que el perro pueda efectuar maniobras de defensa ante los ataques de la hembra, éste nunca llegará a infringirle un daño real incluso a expensas de su propia vida.

Si el conflicto se produce entre un adulto y un cachorro, no resultará peligroso siempre que quede bien patente la superioridad física del primero. De todas formas es necesario tener en cuenta que un cachorro de ocho meses ya es considerado, a ojos de los demás perros, como un adulto, por lo que en caso de pelea no se verá protegido por su corta edad.

Una excepción general a todas estas consideraciones se da en el caso de que uno de los perros implicados en una pelea de perros sea uno de los considerados razas de pelea como bull terriers, mastiffs, dogos argentinos, etc. En este caso, independientemente del sexo de los contendientes, el grado de peligrosidad de la pelea será similar al de un enfrentamiento entre hembras, ya que estas razas no inhiben su mordida y su instinto hace que peleen de forma seria en cualquier situación de amenaza.

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